En 2021 mueren más de 13 mil 500 personas en accidentes de tránsito
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En 2021 mueren más de 13 mil 500 personas en accidentes de tránsito en México, cifra récord

Son más de 40 nuevos decesos cada 24 horas. Además, se registraron casi 36 mil lesionados, la cifra más alta desde 2015. En 27 estados subieron los percances letales.
Cuartoscuro
23 de diciembre, 2021
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De enero a noviembre de 2021 más de 13 mil 500 personas han perdido la vida y casi 36 mil han resultado lesionadas en presuntos accidentes de tránsito en México. En ambos casos se trata de cifras récord. En promedio, cada 24 horas, al menos 40 personas pierden la vida atropelladas o en percances vehiculares en las calles del país.

En un periodo de solo siete años los decesos como resultado de estos hechos de tránsito se han disparado más del 30%. El actual nivel de decesos incluso supera al que se registraba antes de la desmovilización por la pandemia sanitaria. En 27 de los 32 estados las muertes crecieron en el último año.

Los datos oficiales actualizados del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) arrojan que entre el 1 de enero y el 30 de noviembre de 2021 un total de 13 mil 512 personas perdieron la vida en hechos de tránsito en el país.  Un promedio de entre 40 y 41 nuevos casos que ocurren a diario.

Se trata de la cifra más alta de muertes al menos desde 2015 cuando el SESNSP comenzó a reportar el número de víctimas de estos hechos. En aquel año se registraron, en el mismo periodo de enero a noviembre, 10 mil 256 víctimas. Para 2016 la cifra se mantuvo relativamente estable al llegar a 10 mil 498; en 2017 hubo un crecimiento para llegar a los 11 mil 92 casos; y en 2018 se agudizó el incremento para cerrar con 12 mil 115 decesos.

En 2019 los números se mantuvieron similares con 11 mil 886 muertes, y para 2020, ya con el confinamiento en pleno por la irrupción del COVID-19, los decesos se redujeron a 11 mil 678. Sin embargo, durante 2021 el indicador se disparó a niveles récord, superando los 13 mil decesos.

Entre las más de 13 mil 500 personas que este año han muerto en los hechos de tránsito figuran 2 mil 581 mujeres, que representan el 19 por ciento. Esto significa que 4 de cada 5 personas que fallecen en este tipo de incidentes son hombres. Además, del total de fallecidos 994 eran menores de edad, que son poco más del 7%.

Un fenómeno similar ocurre con las personas lesionadas en estos percances. Los datos arrojan un total de 35 mil 826 personas heridas en presuntos choques voladoras y atropellamientos entre enero y noviembre de este año, que equivalen a más de cien casos diarios.

Por mucho es la cifra más alta de los últimos siete años. De enero a noviembre de 2015 se registraron 27 mil 895, en el mismo lapso de 2016 fueron 26 mil 387, en 2017 subieron a 27 mil 606, para 2018 continuaron en ascenso a 29 mil 737, y en 2019 se dispararon hasta los 32 mil 409 casos. El efecto de la pandemia provocó una desaceleración en 2020 que dejó el total en 27 mil 886 lesionados, pero para este año los casos se han disparado a 35 mil 826.

Lo anterior significa que de 2015 a 2021 la cifra de personas que resultan lesionadas en los percances de tránsito en México ha ascendido más de 28%.

“Pandemia” de choques

De acuerdo con las cifras del SESNSP, que a su vez se construyen a partir de lo que las fiscalías del país informan, durante 2021 el crecimiento de las muertes por hechos de tránsito se generalizó en la mayor parte del país. En 27 de las 32 entidades federativas se registraron incrementos en estos casos.

El incremento más grave, por mucho, es el de Guerrero. En dicha entidad las víctimas de homicidio culposo por hecho de tránsito pasaron de 122 entre enero y noviembre de 2020 a 407 en el mismo periodo de 2021. Es decir, se trata de un incremento del 233%. Dicho de otra forma: en este estado las muertes por accidentes viales se triplicaron de un año a otro.

A Guerrero le sigue Zacatecas donde la cifra de muertes por accidentes de tránsito pasó de 137 a 290 en los mismos periodos, lo que representa un alza de más del 11 por ciento. La situación en esta entidad es particularmente grave si se toma en cuenta que también se trata del estado en la que más crecieron las muertes por homicidios dolosos en 2021.

En la lista siguen Campeche y Yucatán, entidades que reportaron un alza de 63 y 62 por ciento respectivamente en este tipo de muertes. Después se ubican Durango y Tabasco con subidas del 48 y 46% en los decesos. Nuevo León registró un incremento del 37.8%; Colima de 36.9 por ciento; Morelos del 32%; Baja California Sur del 31.5%;; y Quintana Roo con 30.6%;.

El resto de las entidades registran incrementos entre el 1 y 29%;. En el caso de Ciudad de México los decesos registraron un leve incremento al pasar de 558 el año pasado a 567 en 2021. 

Las únicas cinco entidades en donde se registraron disminuciones de las muertes por hechos de tránsito son San Luis Potosí, Guanajuato, Puebla, Aguascalientes y Sonora.

Los datos del SESNSP también revelan que hay siete estados que por sí solos concentran el 45 por ciento de todas las muertes a nivel nacional por hechos de tránsito. Se trata del estado de México, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nuevo León, Veracruz y Sinaloa que acumulan, entre ellos, a 6 mil 191 víctimas de las 13 mil 512 registradas en todo el país.

Con nueva ley se buscará reducir muertes: experta

Laura Ballesteros Mancilla, especialista en temas de movilidad y seguridad vial, y actual secretaria de Desarrollo Urbano Sostenible de Monterrey, consideró que detrás del crecimiento de las muertes por hechos de tránsito hay una mala gestión, o de plano una ausencia total, de acciones para gestionar la seguridad vial en las calles.

“Sin regulación, sin infraestructura, sin gestión de la velocidad en las vías y sin este enfoque sistémico del que hemos hablado siempre las muertes van a seguir ocurriendo. La velocidad mata, eso está claro. Y la mayoría de las ciudades en el país justamente carecen de este tipo de regulación” dijo Ballesteros.

A ello se suma el tema de la pandemia. La especialista consideró que el fenómeno de calles menos transitadas que trajo el confinamiento (y que persistió en los primeros meses de este año) ocasionó que se incrementaran las velocidades al circular, lo que al mismo tiempo ocasionó más accidentes.

Para tratar de corregir las carencias que hay en el país respecto a la regulación del tránsito seguro en las calles, el Senado de la República aprobó el pasado 14 de diciembre la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial. Dicho ordenamiento jerarquiza las prioridades de movilidad en las calles, privilegia al peatón, y establece parámetros para que estados y municipios, a su vez, gestionan los factores de riesgo en pos de un desplazamiento seguro.

Sobre ello, Ballesteros advirtió que la aprobación de esta ley es una buena noticia y resultado de una lucha de cuatro años que víctimas y activistas han llevado a cabo para que este tema se visibilice y priorice. Para que fuera posible, recuerda, se tuvo que crear primero una comisión especial en el Senado porque literalmente nadie prestaba atención a este fenómeno.

La mala noticia, indica Ballesteros, es el tiempo que tomó sacar adelante esta norma y los temas que no pudieron incluirse en ellas. Es decir, se trata de una ley que debe representar solo un punto de arranque.

“La ley está por debajo de lo que se esperaba, pero por ahora fue el mejor de los acuerdos posibles. Estamos ante un buen primer paso. Que se hayan podido establecer las velocidades máximas es básico. Ya veremos cómo podemos avanzar en el tema en los siguientes años”, explicó.

Lo que sigue ahora, explica la especialista, es que la Cámara de Diputados agilice la discusión de la minuta que el Senado aprobó y le dé luz verde para que pueda convertirse en una realidad.

¿Cifras maquilladas?

De acuerdo con el especialista en temas de seguridad y crimen organizado, David Saucedo, detrás de las elevadas cifras de homicidios de tránsito puede existir otro fenómeno: el del “maquillaje de datos”. Esto con la finalidad de reclasificar asesinatos intencionales como muertes incidentales, y aparentar que existe menos violencia.

De hecho, los datos del SESNSP muestran un incremento general de los homicidios culposos o no intencionales y no solo de los de tránsito, que son una de sus modalidades. De acuerdo con la estadística, entre enero y noviembre fallecieron 16 mil 188 personas en esta clase de homicidios, la mayor cifra registrada desde 2017.

Saucedo, quien ha analizado a fondo el caso específico de Guanajuato, sostiene que esto es algo que en el estado ha sucedido al menos durante los dos últimos años, luego de que las cifras de homicidio dolosos se dispararon como resultado del crecimiento de los grupos del crimen organizado que operan en la entidad.

“Existen reportes de homicidios de la fiscalía en los que se detalla que la causa de muerte fue un accidente de tránsito, sin embargo, dichos reportes no coinciden con los reportes municipales de accidentes automovilísticos. Al hacer ese cruce entre ambos grupos de datos no hay coincidencia. Quienes hemos revisado a detalle estos números concluimos que se trata de una estrategia para minimizar el impacto mediático de la violencia”, señala el especialista.

En Guanajuato, según los datos, se registraron 1 mil 127 muertes por hechos de tránsito en 2021, la segunda cifra más alta solo detrás del Estado de México. Saucedo señala que, en los hechos, no hay percances o situaciones que expliquen ese número tan elevado de decesos.

En 2017 la organización México Evalúa publicó uno de los primeros reportes en los que se comenzó a advertir posibles irregularidades en los registros de homicidios no intencionales. Su estudio concluyó que había indicios serios de que en entidades como el Estado de México o Veracruz se habían manipulado sistemáticamente las cifras de homicidios culposos entre 2001 y 2016.

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Cómo se explica la actual migración masiva de venezolanos a EU a través de México

Durante los últimos dos años se multiplicó el número de venezolanos que intentaron emigrar a EU ingresando sin visa por la frontera con México, lo que llevó al gobierno de Biden a hacer un ajuste en sus políticas migratorias.
14 de octubre, 2022
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“Balseros del aire” es una expresión que se popularizó hace un par de décadas para describir a los venezolanos que emigraban hacia Estados Unidos luego de que Hugo Chávez asumiera el poder en 1999.

Esa frase no describe ya la forma como los venezolanos entran a EE.UU., que últimamente se parece más a la de los llamados “espaldas mojadas”, un término acuñado en la década de 1920 -y que se usaba con frecuencia de forma despectiva- para referirse a quienes cruzaban a nado el río Bravo desde México.

En agosto de este año, el número de venezolanos que intentaron cruzar la frontera desde México hacia Estados Unidos fue mayor que el de guatemaltecos y hondureños. Solamente los propios mexicanos realizaron más cruces.

Ese mes la patrulla fronteriza registró unos 25.349 encuentros con venezolanos. Esa cifra cuadruplica los 6.301 eventos de este tipo registrados en agosto de 2021.

Y los números siguieron aumentando en septiembre, cuando, según el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. (DHS, por sus siglas en inglés), se registraron 33.000 encuentros con venezolanos en la frontera sur.

Pero quizá el dato que muestra con más claridad cómo han cambiado las cosas en los últimos dos años es el siguiente: entre los años fiscales 2014 y 2019 el promedio mensual de encuentros únicos con venezolanos era de 127.

En total, entre el año fiscal 2021 y el año fiscal 2022 (que culminó el 30 de septiembre) los encuentros únicos con venezolanos en la frontera aumentaron 293%, según el DHS.

Ante esta situación, el gobierno del presidente Joe Biden anunció este miércoles una nueva política que prevé la expulsión hacia México de todos los venezolanos que ingresen a EE.UU. sin autorización a través de la frontera, pero que al mismo tiempo permitirá acoger en ese país con un permiso humanitario a unos 24.000 venezolanos que cumplan con una serie de requisitos.

Pero ¿por qué tantos venezolanos han estado llegando en masa a Estados Unidos a través de la frontera sur?

Un país en crisis

Históricamente, los venezolanos no tenían una tradición de emigrar.

Al contrario.

En el siglo XX su país sirvió durante décadas como lugar de acogida de personas procedentes, sobre todo, de otros países de América Latina y del sur de Europa.

Un hombre camina con dos maletas en el aeropuerto de Maiquetía

Getty Images
El aeropuerto Simón Bolívar, que sirve a Caracas, se convirtió en la puerta de salida de millones de venezolanos.

La profunda crisis que ha vivido Venezuela en los últimos siete años cambió completamente esa dinámica y ese país se convirtió en un emisor masivo de migrantes.

Unos 7,1 millones de venezolanos (en torno a un 20% del total) viven actualmente como migrantes o refugiados en distintas partes del mundo, de acuerdo con datos de la ONU correspondientes a septiembre de 2022.

Juan Navarrete, director adjunto para la crisis de refugiados de Amnistía Internacional Venezuela con sede en Bogotá, afirma que esa cifra demuestra que la crisis migratoria venezolana sigue activa, pues apenas en el dato anterior -correspondiente a agosto de 2022-, era de 6,8 millones de personas.

“El flujo de personas que sale de Venezuela continúa, aunque tal vez no en la misma proporción que en el periodo 2015-2017”, indica Navarrete a BBC Mundo.

Julia Gellat, analista senior del Migration Policy Institute, un centro de estudios con sede en Washington, considera que hay una combinación de condiciones difíciles desde el punto de vista económico y político que ha mantenido el flujo de migrantes venezolanos y que algunas personas que pueden haberse quedado hasta ahora allí esperando la salida del gobierno de Nicolás Maduro, pueden haber pensado que ahora era el momento de irse.

Venezuela salió en diciembre de 2021 de un largo periodo con hiperinflación, pero sigue siendo uno de los países del mundo con mayor inflación.

En los últimos dos meses, la moneda venezolana se ha devaluado en torno a 30% frente al dólar, cuya cotización pasó de 6,28 bolívares en agosto a 8,26 bolívares esta semana, lo que deja el salario mínimo mensual de los venezolanos en torno a unos US$16.

“El tapón del sur”

Desde el inicio de la crisis migratoria, la mayor parte de los venezolanos que decidieron buscarse la vida en el extranjero se han dirigido a otros países de América Latina y el Caribe: unos 5,96 millones.

Migrante venezolana caminando por Ecuador

Getty Images
Miles de venezolanos emigraron por tierra hacia otros países de América del Sur.

Se estima que hay casi 2,5 millones de venezolanos en Colombia, 1,5 millones en Perú, 500 mil en Ecuador y 450 mil en Chile.

No obstante, Navarrete explica que las condiciones para el ingreso y la permanencia de venezolanos en la región se han endurecido en los últimos años.

Esto ha derivado en un cambio en la tendencia migratoria, por lo que ahora en lugar de buscar rutas hacia el sur buscan más hacia el norte.

“Así como existe el ‘tapón’ del Darién ahora hay, especialmente desde la pandemia de coronavirus, un tapón del sur, pues los países de la región empezaron a exigirles a los venezolanos visas y otros documentos difíciles de obtener“, señala.

El experto indica que a estas dificultades se suman algunos episodios de xenofobia que se han producido en algunos países como Chile y Perú, que los migrantes también toman en cuenta a la hora de pensar en posibles destinos.

A todo esto se suma el hecho de que, desde la pandemia de coronavirus, la situación económica en los países de la región se ha deteriorado tanto para la población local como para los inmigrantes quienes quedaron en una situación aún más precaria.

“Creo que un cambio que se ha producido recientemente es que las condiciones económicas en otros países han impulsado a los venezolanos a venir a Estados Unidos“, apunta Julia Gelatt.

El atractivo de EE.UU. y la inteligencia migratoria

Navarrete explica que ante el deterioro de las condiciones económicas y el aumento de las dificultades para irse a otros países de América Latina, en la mente de los migrantes venezolanos EE.UU. puede aparecer como un lugar más atractivo.

“Un migrante venezolano que vive de pedir dinero en la calle en Colombia puede pensar que puede conseguir mucho más dinero en Estados Unidos, donde los medios de vida son mejores. Entonces, en su imaginario, prefieren caminar hacia el norte en lugar de hacia el sur, sin pensar que los riesgos de la ruta norte son mucho mayores”, señala.

Una familia de migrantes venezolanos en Nueva York.

Getty Images
Miles de familias venezolanas que entraron a EE.UU. por la frontera sur han terminado en Nueva York y Washington DC gracias a una política de traslados masivos aplicada por el gobernador de Texas.

A esto se suma el hecho de que, hasta este miércoles, Estados Unidos tenía una política benevolente hacia los migrantes venezolanos, a quienes las autoridades de ese país consideran víctimas del gobierno de Maduro, a quien tanto Biden como su antecesor, el republicano Donald Trump, consideran como un dictador.

En una nota de prensa de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) divulgada en septiembre se señala que “el gran número de personas que huyen de los regímenes comunistas fallidos en Venezuela, Nicaragua y Cuba está contribuyendo a un mayor número de migrantes que intentan cruzar la frontera”.

Por esos mismos días, al ser consultado por la prensa, el propio presidente Biden dijo que no era “racional” devolver a los migrantes a esos tres países.

Hasta ahora, en la práctica esta postura se tradujo en que durante meses cuando los venezolanos cruzaban la frontera hacia EE.UU. desde México iban directa y voluntariamente a “entregarse” a la patrulla fronteriza, pues pensaban que no los iban a deportar, sino que simplemente iban a estar detenidos unos días y luego los dejarían en libertad a la espera de que se procesara ante un juez migratorio su solicitud de asilo.

Esto implicaba una diferencia fundamental con el trato que se le daba a los migrantes de muchos otros países que eran expulsados de EE.UU. hacia México o eran deportados hacia sus países de origen.

“Algunos migrantes llegaron a saber que hasta ahora Estados Unidos estaba dejando entrar a los venezolanos y no los estaba expulsando bajo el Título 42 , a diferencia de lo que ocurre con migrantes procedentes de otros países. Creo que esa información se esparció entre las redes migrantes”, apunta Gellat.

Navarrete se refiere a ese fenómeno como inteligencia migratoria: el intercambio de información entre los migrantes que, según explica, en el caso de los venezolanos se produce mucho a través de TikTok y de Facebook.

Según el experto, la suma de todos estos elementos ha estado llevando a que en el imaginario de los migrantes venezolanos la idea de emigrar hacia EE.UU. resulte atractiva.

¿Cambiarán las cosas a partir de ahora que el gobierno de Biden ha anunciado que expulsará a México a los venezolanos que intenten ingresar sin visa por la frontera sur?

Navarrete cree que, en parte, dependerá de lo que ocurra con esta información y cómo sea manejada en las redes de migrantes, y destaca que muchos de los que están emigrando son gente joven, de sectores populares, que no conocen las normas legales sobre la migración.

Agrega, además, que los grupos de tráfico de migrantes encontraron en los venezolanos una oportunidad de negocio.

Julia Gelatt, por su parte, considera que es posible que, aunque algunos decidan permanecer en Venezuela o ir a otros países, habrá quienes insistan en ir a EE.UU.

Si la gente está huyendo del hambre, la pobreza y de la represión política en Venezuela es muy probable que hagan el viaje de todas maneras y quizá intentarán colarse por la frontera aunque ya no buscarán a los agentes de la patrulla fronteriza para que les permitan entrar y quedarse. Es posible que la gente siga intentando venir, pero de forma clandestina”, afirma.

“Cuando las condiciones son tan difíciles, habrá gente que necesite emigrar para poder sobrevivir y esos quizá todavía intenten venir a EE.UU.”, concluye.


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