Nueva York, entre el miedo a frenar la economía y el miedo a ómicron
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Arturo Angel

Nueva York, entre el miedo a frenar la economía y el miedo a ómicron

Por cuarto día consecutivo los contagios llegaron a un nivel récord en la famosa ciudad estadounidense, pero las autoridades se resisten a restringir las actividades económicas.
Arturo Angel
22 de diciembre, 2021
Comparte

Sobre la acera de la calle 58, cerca de la terminal naval de la zona sur de Brooklyn —uno de los cinco distritos que conforman a una de las ciudades más famosas del mundo— la gente espera agarrotada. Aunque la mayoría lleva chamarra, gorros, guantes, botas y debajo de todo eso la ropa térmica, la mañana de 0 grados y la sensación térmica de -6 seis pega sin demasiada clemencia. El frío asusta hasta a las ganas de charlar. El silencio es lo que predomina.

La gente espera por una prueba gratuita para saber si se está contagiada de COVID-19 toma de dos a tres horas en este sitio (en otros rebasa las seis) aunque el recabar la muestra no lleva más de cinco minutos. Y luego viene otra espera, la de los resultados: de 48 a 72 horas para que el positivo o negativo llegue al correo electrónico.

En la misma ciudad, pero en un distrito distinto —Manhattan— también abundan las filas, aunque de otro tipo. Afuera del popular restaurante de pizzas “John´s of Times Square” la gente espera con impaciencia por un lugar dentro del establecimiento. Aquí el frío no ahuyenta la charla. En la línea hay de todo: desde jóvenes bromeando hasta parejas de turistas tomando fotografías. El único requisito para ingresar al local, además de paciencia, es enseñar el certificado que prueba que la persona se ha aplicado las vacunas contra el COVID completas.

Y a una cuadra de distancia, una fila más: la del famoso cine “Empire”. Decenas de personas aguardan su ingreso para ver la cinta del momento, Spider-Man No Way Home, que en su primer fin de semana ha recaudado más de 200 millones de dólares en Norteamérica. Por si fuera poco, las pantallas gigantes de la esquina de la 8va y la 4ta ya anuncian el inminente estreno de Matrix 4 para este miércoles 22, el otro gran blockbuster de diciembre.

Así, el invierno encuentra a una ciudad de Nueva York dividida en dos. Por un lado, se palpita un creciente miedo a la propagación del COVID-19 impulsada por la variante ómicron; pero por el otro, se advierte el miedo del impacto que traería frenar la actividad económica y turística si se privilegia el cierre de negocios para frenar los contagios.

“Tenemos que movernos rápido para buscar soluciones como ciudad. La propagación es real, pero detener las actividades económicas no es un escenario deseable. No al menos ahora”, declaró apenas el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio.

El presidente de los Estados Unidos, John Biden, anunció en un mensaje dirigido a la nación el reforzamiento de la estrategia sanitaria con acciones como ampliar la capacidad hospitalaria, impulsar la distribución de mascarillas y pruebas de COVID en sitios aislados, incrementar los puestos de detección que ya suman más de 20 mil en el país y acelerar la aplicación de terceras dosis… pero nada que implique frenar o suspender un negocio, evento o actividad.

La situación que los datos oficiales revelan, sin matices, es crítica. Este 21 de diciembre se confirmaron, tan solo en Nueva York, 23 mil nuevos contagios de COVID en el estado. Por cuarto día consecutivo es un nuevo récord. El promedio de contagios, en general, se ha elevado más del 90% en diciembre y la tasa de hospitalizaciones entre personas no vacunadas se duplicó en menos de cuatro semanas.

Las calles reflejan el miedo creciente al contagio. En los 80 sitios públicos de pruebas de COVID gratuitos ubicados en Nueva York se reportan grandes filas cuando hasta hace dos semanas estaban desiertos. Por ejemplo, en el puesto ubicado en la clínica “MedRite Urgent Care” del vecindario conocido como “Park Slope”, en Brooklyn, la fila llegó a ser hasta de 100 personas. El tiempo de espera, con temperaturas de cero grados, superaba las seis horas de acuerdo con lo que dijo personal a cargo del puesto a Animal Político

Las principales cadenas de farmacias en la ciudad y en el país, Walgreens y CVS, anunciaron que tienen problemas para abastecer sus estantes con un mayor número de pruebas rápidas, ante lo que denominaron como “una demanda sin precedentes”. Hacerse de una de ellas en uno de sus establecimientos es tarea casi imposible.

A través de las redes sociales de las distintas colonias abundan los mensajes de vecinos preguntando por tiempos de espera en cada sitio de pruebas para elegir uno que esté menos congestionado. La ciudad anunció que se prevé incrementar para el fin de semana a 120 los puestos de pruebas gratuitos en un esfuerzo por agilizar los procesos.

El gobierno también ha fortalecido los llamados de emergencia para que la gente se vacune, pero ahora con la clara advertencia de que ómicrón puede poner en riesgo serio a quien no esté inmunizado. A diferencia de lo que sucede en México y en otros países, en Estados Unidos la gente puede vacunarse hasta en su farmacia local y escoger si prefiere Moderna, Pfizer o Johnson. Pero muchos no han querido hacerlo.

Sin embargo, el surgimiento de la nueva ola combinado con el temor a enfermarse y tener que aislarse parece estar animando a los indecisos. Por ejemplo, en el complejo instalado por el Departamento de Salud de Nueva York en la Terminal Naval de Brooklyn se han vacunado a dos mil personas en diciembre, el doble que en el mes pasado.

El proceso, como pudo verificar Animal Político, es sencillo y rápido. Se puede programar una cita a través de una página de internet para agilizar el registro, pero si se prefiere, basta con llegar y mostrar una identificación para que una asistente capture los datos. Todo el procedimiento, incluyendo los 15 minutos de reposo tras la aplicación de la vacuna o del refuerzo de esta, no toma más de una hora. La vacuna es gratuita y no importa si eres residente o no de esta ciudad, o incluso si eres inmigrante o un turista de paso.

En un esfuerzo por potenciar la inmunización el alcalde De Blasio anunció el relanzamiento de una estrategia que ya se había puesto en marcha en mayo pasado: una gratificación de 100 dólares, pero esta vez, para todos aquellos que se pongan la dosis de refuerzo o booster, como se le denomina en este país a la inmunización complementaria.

Entre seguir o parar 

“Detener todo no es una opción que estemos considerando…” es la frase que ha pronunciado el alcalde De Blasio, y con la que concuerdan la mayoría de los vendedores, comerciantes, trabajadores, meseros y en general la población de Nueva York. “Apenas nos estamos recuperando”, dice Luisa, una empleada de un supermercado ubicado en la Quinta y Unión Street, en Park Slope.

Seguir o parar… privilegiar la salud o la economía. La ciudad se bate en esta contradicción. La partida, por ahora, parece aventajarla la apuesta por tratar de mantener las cosas en marcha, de no cerrar negocios, de no limitar cupos. Tampoco restringir el desplazamiento en las calles o las clases en las escuelas. Nada parecido a esos cierres casi totales que han anunciado otras naciones como Bélgica o los Países Bajos.

“Esto no es marzo de 2020. Hoy tenemos más de 200 millones de personas totalmente vacunadas. Estamos mejor preparados para afrontar la pandemia”, repitió en al menos tres ocasiones el presidente Biden.

En lo que sí se ha pedido hacer hincapié es en dos medidas que ya estaban desde hace meses en Nueva York, pero que se habían relajado: el uso del cubrebocas obligatorio en los locales cerrados, y la presentación del carné de vacunación completo para permanecer o incluso para ingresar a un establecimiento. En los famosos museos de la capital neoyorquina, por ejemplo, se advierte que el ingreso y permanencia de los visitantes depende del irrestricto cumplimiento de estos dos requisitos.

Los centros escolares tampoco han frenado actividades. Ni los colegios de nivel básico, ni planteles de educación superior como la Universidad de Columbia o la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY) han detenido sus actividades de fin de semestre, aunque los avisos de nuevos contagios entre estudiantes y profesores se han multiplicado. La apuesta va por el autoaislamiento de los contagiados, y pruebas para todos aquellos que hayan estado en contacto.

Pero la decisión de seguir pese a los contagios en algunos casos ya ha topado con pared. Por ejemplo, en el famoso circuito teatral de Broadway se ha anunciado la suspensión temporal de 31 obras que estaban en exhibición, luego de que los contagios se propagaran entre los elencos y el personal técnico. “El Rey León”, “Hamilton” y “Aladdin” figuran entre los shows que han sido cancelados.

El musical de “El Cascanueces” a cargo del prestigioso Ballet de la Ciudad de Nueva York, también sufrió un importante revés. La función programada para la tarde de este martes en el emblemático Lincoln Center fue suspendida después de que se confirmara el contagio positivo de miembros de la producción y no hay ninguna certeza de que pueda continuar.

La famosa celebración de año nuevo en Times Square, que convoca cada año a decenas de miles de personas al centro de Manhattan, también pende de un hilo. El alcalde De Blasio declaró que se estaba analizando seriamente la continuidad de dicho evento y reconoció que cancelarlo es una de las posibilidades. Hasta este martes los preparativos seguían en marcha.

Los partidos de la liga nacional de hockey sobre hielo (NHL por sus siglas en inglés) ya fueron suspendidos, al menos hasta diciembre 25, luego de que se reportaran numerosos contagios en varios equipos. Incluso la preparación y participación de varios jugadores para los próximos juegos olímpicos de inviernos (ha desarrollarse en febrero en China) está en riesgo.

La cadena de cancelaciones alcanzó incluso a la gala en la que Eric Adams, el alcalde electo de Nueva York, tomaría posesión del cargo en sucesión a De Blasio, quien se rumora buscará la gubernatura del estado para 2022. El evento se realizaría antes de que acabe el año, pero la decisión del equipo del candidato electo fue cancelarla para evitar la exposición de los asistentes al evento a puerta cerrada.

“Seguir hasta donde se pueda sin cerrar…” es lo que dice Adan, un mesero de una famosa cadena de cafeterías en la séptima avenida al norte de Brooklyn. Esa parece ser la apuesta no solo de ellos, sino de las autoridades de la ciudad y del país entero.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Daniela Robles-Espinoza, la mexicana a la caza de los secretos genéticos del melanoma

Un cáncer casi desconocido aparece en pies y manos de personas con pieles no blancas. Esta científica mexicana quiere encontrar sus causas y sus curas.
29 de octubre, 2021
Comparte

En el 2015, un miembro del comité que revisó su tesis doctoral en la Universidad de Cambridge, Reino Unido, le dijo que si regresaba a México se “desvanecería en la mediocridad”. Pero la bioinformática Daniela Robles-Espinoza cree que pasó todo lo contrario.

“Regresé a mi país, empecé mi propio laboratorio y ahora tenemos suficientes fondos para investigar la genética y genómica del cáncer en México”, escribió en Twitter en 2018.

Robles-Espinoza (San Luis Potosí, 1986) lleva los últimos cuatro años de su vida tratando de desentrañar los secretos genéticos detrás de un desconocido melanoma que aparece en las plantas de los pies y las palmas de las manos, sobre todo en personas de Latinoamérica, Asia y África.

El melanoma es el cáncer de piel más mortal del mundo, responsable del 75% de las muertes por cáncer de piel en Estados Unidos y Europa, donde más se ha estudiado. Otros tipos (los carcinomas espinocelular y basocelular) son más comunes, pero menos agresivos.

Melanomas hay de varios tipos, la mayoría causados por la exposición excesiva al sol y algunos menos comunes, como los que aparecen en las mucosas. Pero las causas del que indaga Robles-Espinoza, el llamado lentiginoso acral,son todo un misterio.

La científica de 35 años estudió ciencias genómicas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), una carrera nueva de la que no se había graduado ni un solo estudiante cuando ella empezó.

“Era pura química, biología y matemática. Yo no sabía qué iba a hacer con esa carrera, pero sonaba muy divertido”, cuenta.

Melanoma lentiginoso acral en la planta del pie.

Getty Images
El melanoma lentiginoso acral aparece en forma de lunares irregulares, sobre todo en la planta de los pies.

Cuando estudió el bachillerato, en su instituto los preparaban para enviarlos a diferentes universidades internacionales a sacar sus posgrados. “Traían speakers de todo el mundo”.

Uno de ellos se convertiría después en su mentor en la Universidad de Cambridge, donde hizo su doctorado y posdoctorado.

Durante sus seis años en Reino Unido estudió el principal tipo de melanoma, el que aparece en pieles blancas por la exposición excesiva al sol. Allí identificó un gen con cambios en su estructura que ayudó a explicar por qué ciertas familias de Inglaterra desarrollaban melanoma y otros tipos de cáncer.

Uno de sus profesores de la carrera de ciencias genómicas le ofreció regresar a México en 2016, al recién creado Instituto Internacional de Investigación sobre el Genoma Humano (LIIGH, por sus siglas en inglés), que había abierto sus puertas un año antes.

Allí desarrolló su propio grupo de trabajo para estudiar el melanoma en pieles mexicanas.

Estudiar pieles “no blancas”

Robles-Espinoza se define como una científica bastante rebelde. “Me paso peleando con la ciencia colonialista en Twitter”.

Por eso cuando volvió a México decidió enfocarse en estudiar las poblaciones de su país. El primer paso fue sentarse a conversar con médicos para saber qué estaba pasando con el melanoma allí. Y esas pláticas le cambiaron el rumbo a sus investigaciones.

“Me dijeron: ‘No, no, aquí tenemos otro tipo de melanoma que no es causado por el sol ni por los rayos ultravioleta. Yo no tenía idea”.

Es así en al menos un 44% de los casos,según el estudio “Melanoma en México: características clínico-patológicas en una población con predominio del subtipo lentiginoso acral”, publicado en el 2016 en la revista Annals of Surgical Oncology, en el que analizaron muestras más de 1.200 pacientes.

Es un tipo de melanoma del cual se sabe poco, que aparece en las plantas de los pies sobre todo, pero también en las palmas de las manos y algunas veces bajo las uñas en forma de lentejas oscuras.

Nadie sabe con exactitud por qué sucede.

Al estar en partes del cuerpo a las que no llega usualmente la luz del sol, es muy probable que no lo incite la radiación UV.

Pero la gran mayoría de estudios sobre melanomas se centra en poblaciones de Estados Unidos, Europa y Australia. En parte por eso, dice Robles-Espinoza, se sabe poco de las pieles no blancas que lo desarrollan.

Así fue como la científica encontró su próximo foco de estudio.

Aunque hay algunos rastreos epidemiológicos, no son suficientes para dimensionar a cuánta gente impacta este subtipo de melanoma en los países de Latinoamérica.

Un estudio escrito por Robles-Espinoza y otros 10 investigadores recopila investigaciones llevadas a cabo en 2008, 2013 y 2016 que concluyen que al menos en México y en Perú es el subtipo más común.

Son países que tienen “una compleja historia demográfica con ascendencia europea, africana y nativa americana”, explica el estudio, denominado “Melanoma lentiginoso acral: hechos básicos, características biológicas y perspectivas de investigación de una enfermedad poco estudiada”, publicada en la revista Pigment Cell and Melanoma Research.

El documento recoge las pocas investigaciones que existen en Latinoamérica sobre la enfermedad.

Una de ellas analizó 410 muestras en Perú y concluyó que el 35% de los casos de melanoma del país son acral. Otras dos indican que este subtipo está presente en Chile, sobre todo en poblaciones de menor nivel socioeconómico y que son descendientes de indígenas.

Asimismo, hay estudios que evidencian que en países asiáticos como Japón, Taiwán y Corea del Sur, el acral representa más del 50% de los melanomas. Y en poblaciones negras de África, aunque hay aún menos estudios, también se ha encontrado alta incidencia de este subtipo.

En Estados Unidos también es más común en las pieles oscuras. La investigación “Patrones de incidencia y supervivencia del melanoma lentiginoso acralen los Estados Unidos, 1986-2005” concluye que un 36% de los melanomas que padecen las personas negras es justamente el acral.

Entre la población asiática que vive en ese país, la incidencia es del 18% y para la hispana del 9%. Mientras tanto, representa solo un 1% de los melanomas en pieles blancas.

Melanoma acral

BBC

En el LIIGH, el equipo del que Robles-Espinoza está a cargo explora específicamente los genomas de los tumores mexicanos.

Toman muestras de saliva de pacientes con melanoma acral y de allí obtienen los genes originales, aquellos “con los que nacemos”, explica la científica.

Luego los comparan con los genes que están en los tumores para saber de dónde viene el daño.

“Es una arqueología del genoma para tratar de identificar el pasado. Básicamente, podemos saber qué causó ese tipo de cáncer. Esto se basa en la noción de que diferentes agentes mutagénicos dejan huellas en el genoma”, agrega.

Hasta el momento estudian dos hipótesis.

La primera es que el melanoma acral podría desencadenarse por alguna lesión.

“Cuando grafican la localización de los tumores en el pie, se ve que se concentran en la parte donde pisa. Lo que hemos especulado es que la presión mecánica puede tener algo que ver con este tipo de cáncer”.

La otra teoría es que provenga de causas hereditarias, pues las familias de pacientes con melanoma acral son más propensas a sufrir otros tipos de cáncer, señala la científica.

Aunque también consideran la posibilidad de que se deba a una combinación de ambos factores, “como la mayoría de los cánceres”, dice ella y agrega que dentro de ambas teorías hay decenas de posibles respuestas.

¿Cómo se cura un cáncer desconocido?

Robles-Espinoza se sienta en su oficina en Querétaro, México, se acomoda su cabello rosado hacia atrás y explica todo esto con rapidez, como si tuviera tanto por decir que no le alcanza el tiempo. “Urge, urge, urge que estudiemos estos tipos de melanoma”, dice enérgica.

Su mayor preocupación es la falta de tratamientos accesibles para los pacientes de América Latina.

Uno de los más efectivos para tratar el melanoma es la inmunoterapia, una alternativa a la quimioterapia que reactiva el sistema inmunitario para que reaccione y ataque de manera eficiente a las células en las que se origina el cáncer (en este caso el melanoma). Pero es impagable para muchos mexicanos, dice.

Cuando escucha en las conferencias internacionales que la inmunoterapia es el standard of care (“el estándar de atención”) en el mundo, se cuestiona de cuál mundo están hablando.

“En pesos mexicanos cuesta 120.000 al mes, unos US$6.000. ¿Eso cómo lo va a pagar un mexicano?”, se queja.

“No sabemos nada. Y toda esta falta de conocimiento nos lleva a que no haya opciones terapéuticas para este tipo de pacientes”, agrega.

Por eso en breve su laboratorio también empezará a estudiar las reacciones de los tumores a diferentes fármacos con ratones de laboratorio.

“Cuando tienes un paciente, obviamente lo que quieres es quitarle el tumor, pero cuando el tumor se muere, pues ya no aprendiste nada de a qué medicamento hubiera respondido”, explica.

“Entonces hay un protocolo que estamos haciendo en el que puedes extraer ese tumor del paciente, inocularlo en la espalda de un ratón y dejar que siga creciendo”, prosigue.

“Y dices: bueno, a ver, qué mutaciones tiene, a qué fármacos responde. Y se ha visto que eso recapitula (es similar a) la respuesta en pacientes”, agrega.

La científica espera tener resultados preclínicos (sin pacientes) en un año, pero sabe que el desarrollo de fármacos específicos tomará tiempo y estudios más costosos.

Sin este conocimiento también es imposible prevenir el melanoma lentiginoso acral, subraya.

Distinto a los melanomas más comunes, no hay ningún estudio que concluya si se puede prevenir con protector solar o con algún otro tipo de práctica.

“En Australia hay un chorro de campañas de ‘protégete del sol’, y sí han logrado bajar su incidencia. Si conoces las causas, puedes planear… pero con el acral no sabemos”.

Mujeres broncéandose sobre la arena

Getty Images
Los melanomas más comunes son inducidos por una exposición excesiva a los rayos ultravioleta, aunque también hay otros factores de riesgo.

Por eso, aunque colabora con institutos de otras partes del mundo, cree que los estudios realizados en la región deben estar enfocados en sus propias poblaciones.

“Hay que apropiarnos de nuestros objetivos, nuestra problemática, nuestra población y aplicar lo que sea útil aquí”.

“Aquí picamos piedra”

Montar el laboratorio en estos tiempos no ha sido nada sencillo. Entre comprar ratones, completar protocolos y reclutar pacientes, a la científica se le fueron dos años. “Y luego vino la covid-19 y detuvo todo el protocolo por un año”.

Además de estudiar el cáncer, su equipo está abriéndoles camino a tipos de investigación poco comunes, dice.

“Siento que en otros países ya está puesta la infraestructura, las relaciones, los equipos de trabajo. Y aquí no. Muchas veces sientes que picas piedra”, dice, refiriéndose a las complicaciones que persisten en la investigación científica en su país para contar con la ayuda de médicos y clínicas.

Lo bueno, dice, es que ya está todo listo para arrancar.

“Hasta el momento hemos reclutado a más de 200 pacientes, hemos generado datos de secuenciación para más o menos la mitad de ellos y ahorita estamos analizando los datos”.

Incluso están trabajando con el Instituto Nacional del Cáncer en Brasil, que ya está estudiando poblaciones de ratones con melanoma acral.

A su vez, su instituto en México los apoya con el análisis de los datos genómicos mientras ambos se preparan para desarrollar los dos tipos de estudios.

“Es una investigación complementaria. Al final el objetivo es el mismo, tratar de encontrar nuevos genes, nuevos mecanismos para atacar este cáncer”, y mostrarle a los incrédulos que desde México sí se puede hacer ciencia, dice la científica.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=GJIRHzYOn1U&t=6s

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.