80% de personas en prisión fueron detenidas sin órdenes de captura: Inegi
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80% de personas en prisión fueron detenidas sin órdenes de captura; la mitad fue agredido o torturado: Inegi

Encuesta a población penitenciaria revela que persisten fallas, abusos y maltratos en todo el proceso, desde la detención hasta la fase de juicio.
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Por Arturo Angel y Adriana E. Ortega / Intersecta
8 de diciembre, 2021
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En México 8 de cada 10 personas que hoy están en prisión fueron detenidas por policías o militares sin que existiera una orden de aprehensión en su contra. La mayoría fueron privados de su libertad en la calle o en su casa sin una orden judicial, solo señalados por testigos de supuestamente haber perpetrado antes un delito.

Una vez detenidos, no les informaron los delitos que supuestamente cometieron ni les leyeron sus derechos. Peor aún: antes de llegar a la agencia del Ministerio Público más del 60% de ellos fueron intimidados y la casi la mitad fueron golpeados o torturados. Ya en el MP los maltratos prevalecieron: uno de cada dos fue incomunicado, el 30% fue golpeado y el 10% fue electrocutado. El 15% de las mujeres fueron violadas o abusadas sexualmente.

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Todo esto pasó sin que la mayoría de estas personas contaran con un abogado que los representara, asesorara o defendiera. De hecho, en casi el 80% de los casos los defensores de oficio no le preguntaron si fueron golpeados y, en cambio, les pidieron que se declararan culpables para cerrar rápido los procesos.

La Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad (ENPOL) 2021 reveló que aun cuando el nuevo sistema penal cumplió ya cinco años en funcionamiento persisten las violaciones al debido proceso, los maltratos, abusos y tortura en toda la cadena que lleva a una persona a la cárcel: desde que es detenida, pasando por el Ministerio Público, hasta que tiene que enfrentar su proceso en un centro penitenciario.

En comparación con 2016, cuando aun funcionaba el viejo sistema penal, existen algunos avances como la reducción de la violencia física que alcanzó niveles superiores al 60% hace cinco años. Sin embargo, al mismo tiempo se ha profundizado la ausencia de abogados y se han documentado otro tipo de presiones como amenazas de muerte a los detenidos.

Los datos de la ENPOL muestran que al cierre del primer semestre de este año había más de 220 mil personas encarceladas en México, un incremento de casi 10 mil internos respecto a los que había en 2016, fecha de la última encuesta. El porcentaje de ingreso de personas a prisión sin sentencia ha subido y en el caso de las mujeres prácticamente la mitad está encarcelada sin que se haya probado que cometió un delito.

Estos números confirman lo reportado por Animal Político e Intersecta en el reportaje “Prisión preventiva: el arma que encarcela pobres e inocentes”, donde se documentó el crecimiento de encarcelamiento de personas sin sentencia. De hecho, de acuerdo con la ENPOL 2021, más del 40% de las personas encarceladas niegan haber cometido algún delito.

A continuación, se detallan los principales hallazgos relacionados con posibles violaciones al debido proceso, defensas inadecuadas y los maltratos documentados por la ENPOL en cada fase del procedimiento penal.

Los arrestos: opacidad, abusos y nula investigación

La detención y encarcelamiento de personas como resultado de una investigación que haya derivado en una orden de aprehensión no es la regla sino la excepción. La ENPOL arroja que solo el 19% de las personas en prisión fue detenido con esta modalidad.

En cambio, la forma mas común de detención de una persona es asegurarlo en la calle, aunque no este cometiendo un delito en flagrancia ni exista una orden en su contra. El 23% de las personas señalaron haber sido aseguradas de esta forma que, de acuerdo con el Código Nacional de Procedimientos Penales, es injustificada. Cabe señalar que este porcentaje creció respecto a lo reportado en 2016 cuando la cifra era de 20%.

A ellos se suman un 19.8% de personas que además sostienen que la policía o los militares ingresaron a su domicilio o a una propiedad y ahí los detuvieron. Todo ello sin que tampoco existiera una orden de arresto ni de cateo.

Un 12% de los detenidos sostienen que las autoridades los aseguraron luego de una revisión. El resto de las personas fueron detenidas inmediatamente después de que cometieron un presunto delito.

De forma contraria a lo que marca ley, solo en 1 de cada 5 casos el agente que realizó la detención se identificó y mostró su placa o credenciales. Además, 3 de cada 4 personas en prisión señalaron que nunca les explicaron o leyeron sus derechos cuando fueron detenidos, y a muchos tampoco les explicaron que delito habían cometido.

Y luego vienen los maltratos y la posible tortura. Los datos de Inegi revelan que casi el 65% de todos los detenidos sufrió algún tipo de violencia psicológica, y casi la mitad, el 48.6%, padeció de violencia física.

Entre los distintos tipos de violencia que enfrentaron las personas en prisión al momento de su detención se encuentra amenazas de muerte con un 26.5%; asfixias o ahorcamientos con 23%; ahogamientos con 16.4%; y hasta descargas eléctricas con 12.5%.

En el caso de las mujeres se suma otro maltrato recurrente: las agresiones sexuales. Al menos 15 de cada 100 mujeres detenidas revelaron que sufrieron de violencia sexual durante su detención y 1 de cada 20 incluso fueron violadas.

Lee más: Datos viejos, contradictorios, inexistentes: la opacidad que satura las prisiones en México

En el MP: más maltratos, nula defensa

Llegar al ministerio Público no significa que terminen los abusos y violaciones a derechos humanos. Al contrario. La ENPOL 2021 revela que lo que predominan son las irregularidades sumadas a otro factor: la ausencia de una defensa legal que, aunque es obligatoria, en los hechos es una excepción.

Solamente 1 de cada 4 personas en prisión aseguraron que tuvieron acompañamiento de un abogado mientras estuvieron a disposición del Ministerio Público. De hecho, el 86% nunca pudo hablar a solas con un defensor durante todo el tiempo que estuvieron en una agencia ministerial.

Esto significa que no había un abogado presente cuando, por ejemplo, al 51.8% de los detenidos los amenazaron e incomunicaron en la agencia del MP, cuando a casi el 38% los amenazaron con presentarles cargos fabricados, cuando a casi el 23% los amenazaron con asesinarlos, cuando el 10% fueron torturados con toques eléctricos o cuando a un 18% los sometieron a tratos crueles con ahogamientos.

De manera absolutamente irregular, el 30% de los detenidos señalan que el MP les fabricó declaraciones ministeriales que ni rindieron ni firmaron. Hay un 76% que sí rindieron una declaración, pero tuvieron que hacerlo sin abogado que los auxiliara. En ese contexto la mitad de los detenidos terminó declarándose culpable.

Cuando el Inegi le preguntó a las personas en prisión por qué se habían declarado culpables, la quinta parte señaló que lo hicieron tras haber sido agredidos o torturados por las autoridades.

Ante el juez: “declárate culpable”

La mayor parte de las personas en México no cuenta con recursos para costear un abogado privado que les ayude a salir de prisión. Apenas el 25%de los reos encuestados por el Inegi refirieron que pudieron costear, durante todo su proceso, un abogado privado.

Lo anterior no debería significar un perjuicio para una persona dado que en México todo mundo tiene derecho a un abogado público y gratuito. El problema, como se adelantó en el reportaje mencionado al inicio de esta nota y ahora confirma Inegi, es que debido a las cargas de trabajo dichos abogados de oficio hacen poco para tratar de demostrar la inocencia de sus representados en el juicio.

De hecho, más de la mitad de los encuestados (53.8% ) revelaron que su defensor de oficio les pidió declararse culpables para tratar de cerrar el caso y obtener una pena reducida. En cambio, solo el 53% de los abogados privados dieron una sugerencia similar a sus representados.

Otra diferencia significativa se da en la presentación de amparos contra la posible violación de derechos fundamentales de los detenidos. Casi la mitad de los defensores privados tramitan estos recursos a favor de sus clientes, pero en el caso de los abogados de oficio solo ocurre en el 18.4% de los casos.

De hecho, solo la cuarta parte de los encarcelados (un 27%) dijo que su abogado de oficio presentó pruebas durante el proceso judicial para defender su inocencia. Un porcentaje muy lejano al 60% de defensores privados que sí lo hicieron.

Pese a que los abusos, maltratos, intimidaciones y hasta tortura son hechos que ocurren con frecuencia durante las detenciones o declaraciones ante el Ministerio Público, apenas un 22% de los abogados de oficio le preguntaron a sus representados si sufrieron en maltratos durante el proceso.

 

Los datos de esta nota son de la Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad, ENPOL 2021, que el INEGI presentó este 7 de diciembre. 

Data Cívica, Intersecta, CEA Justicia y Animal Político realizaron el ejercicio #DatosParaLaLibertad para revisar sus resultados.

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Los kenianos que se ganan la vida corriendo en Toluca, la ciudad más alta de México

Toluca, capital del Estado de México, acoge desde hace años a ciudadanos de Kenia que encuentran ahí un entorno ideal para practicar su profesión y ganarse la vida.
7 de agosto, 2022
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Desde temprano, se puede ver a decenas de personas entrenando en la pista de atletismo de una de las unidades deportivas de Metepec, Estado de México.

Entre todas ellas destaca un grupo de atletas que corren sprints a toda velocidad, dejando atrás al resto de aficionados mientras se comunican entre ellos principalmente en swahili.

Grupos de kenianos como este son fáciles de encontrar en la vecina Toluca, al oeste de la Ciudad de México. Este lugar se ha convertido en su hogar en los últimos años, a casi 15 mil kilómetros de su país natal en África Oriental.

Pese a la enorme distancia, los kenianos dicen que Toluca no se les hace tan diferente.

Y considerando que la gran mayoría de ellos se dedica al atletismo de manera profesional, aseguran que la capital del Estado de México tiene características casi perfectas para ellos.

“Toluca es bueno por la altura y no hace tanto calor como otros lugares donde cuesta más entrenar. Donde vive mi familia en mi país es casi igual en altura y clima. Por eso no me costó adaptarme aquí, era como estar en Kenia”, dice Musa Lemiukei, joven corredor que llegó a México hace cinco años.

La ciudad más alta de México

Escoltada por el imponente volcán Nevado de Toluca, los más de 2 mil 600 metros sobre el nivel del mar de esta ciudad la más alta de México la hacen ideal para entrenar por la menor existencia de oxígeno.

Ello hace que los pulmones deban abrirse, se eleve la capacidad de transportar sangre y el cuerpo rinda más con menos esfuerzo cuando se regresa a una altura más baja.

Ciudades más altas del mundo 🌎. (centros urbanos con más de un millón de habitantes) [ 1. La Paz (Bolivia): 3.869 m. ] [ 2. Quito (Ecuador): 2.784 m. ],[ 3. Toluca (México): 2.648 m. ],[ 4. Cochabamba (Bolivia): 2.621 m. ],[ 5. Bogotá (Colombia): 2.601 m. ], Source: Fuente: base de datos de centros urbanos de la Comisión Europea., Image: Nevado de Toluca

Por ello, animados por la experiencia de otros compatriotas, Toluca es el principal destino en México elegido por los atletas kenianos, que se mudan al país desde finales de la década de los 80 para vivir de los premios de competiciones.

Muchos lo hacen animados por la experiencia de compatriotas que ya viven aquí. Otros lo eligieron por su cercanía con Estados Unidos, bien porque antes vivían allí o porque planean llegar en el futuro al país vecino, donde establecerse como residente suele ser más complicado que en México.

Según Evanson Moffat, quien se dedica a la organización de eventos deportivos, Toluca llegó a acoger en su día a unos 100 kenianos. La mayoría llegó contratando previamente a “un mánager mexicano, afiliado ante la Federación de Atletismo”, quien se encarga también de la invitación para lograr su visa de entrada a México, asumiendo su representación profesional en el país.

Map

Actualmente, en cambio, Moffat cree que el número de compatriotas en la ciudad no llegará a 30.

“La pandemia hizo que muchos se fueran porque se dejaron de hacer maratones y no tenían de qué vivir. Pero ahora esperamos que vayan regresando”, dice a BBC Mundo el empresario, quien se trasladó de Kenia a México en 1998 con el sueño de “ver a un mariachi en vivo” y con interés por aprender español.

Entrenando desde niños

Tras hora y media de intenso ejercicio en Metepec, el grupo de kenianos se cambia de ropa mientras charla y bromea.

José Gutiérrez, un joven de solo 20 años que ya compite en algunas pruebas, es el único mexicano que ha entrenado con ellos.

“Los conocí en la Alameda 2000 (el parque de Toluca donde suelen correr principalmente) y ahora les acompaño lunes y miércoles porque son muy buenos. Especialmente Hillary, aunque ahora creo que ya no está corriendo”, cuenta a BBC Mundo.

José Gutierrez entrenando con corredores kenianos en Toluca.

Marcos González / BBC
José Gutiérrez (en primer plano) sueña con alcanzar los logros en competiciones de los corredores kenianos de Toluca.

Hillary Kimaiyo, también presente en el grupo, es en efecto uno de los corredores basados en México con más premios dentro y fuera del país. En 2011, batió un récord al correr el maratón más rápido en territorio mexicano, con un tiempo de dos horas, ocho minutos y 17 segundos para 42.195 kilómetros.

“Vivimos para correr y corremos para vivir”, cuenta a BBC Mundo el deportista de 41 años, para subrayar la dedicación exclusiva que dan a su preparación y a las competiciones, a las que planea regresar tras un tiempo alejado del primer nivel.

“Hillary lo ganó todo en México”, coincide Rodolfo Obregón, comisionado de carreras de ruta de la Federación Mexicana de Asociaciones de Atletismo, cuando se le pregunta por el atleta keniano más destacado en los últimos años.

Corredores kenianos en Toluca

Marcos González / BBC

“En su momento, estos corredores fueron el gran atractivo para los organizadores. También a veces hacen que los mexicanos no se interesen tanto por participar en pruebas porque, al estar los kenianos, creen que van a tener menos posibilidades”, agrega Obregón.

Kimaiyo tiene la explicación de por qué sus compatriotas suelen copar el palmarés de tantas competiciones de atletismo: las grandes distancias que desde niños tienen que recorrer en Kenia para ir a la escuela, regresar a comer y hacer el mismo trayecto de ida y vuelta en la tarde.

“En total, podías correr 30 o 40 kilómetros al día sin darte cuenta de que era un ejercicio. Ahora todo ha cambiado porque hay muchas más escuelas privadas, los papás llevan a los hijos en carro… Verás que, en el futuro, no vas a ver atletas de África como nosotros”, pronostica.

Eliud Kipchoge, también keniano, revalidó en Tokio 2020 el título olímpico de maratón logrado en Río 2016 y también posee el récord del mundo de la distancia con un tiempo de dos horas, un minuto y 39 segundos.

Musa Lemiukei

Marcos González / BBC
Musa Lemiukei dice que el clima y la altura de Toluca, similares a su ciudad en Kenia, le ayudaron a adaptarse a su nueva vida en México.

Picante vs. ugali

Tras el entrenamiento, los kenianos de Toluca se suelen reunir en casa de alguno de ellos para almorzar, charlar o simplemente pasar el rato.

Esta vez es Kimaiyo quien los recibe en su vivienda, donde entre varios preparan pollo y ensalada con ugali (una masa hecha de harina de maíz o mandioca), que después degustan con las manos. “En nuestro país se come así”, explican con una sonrisa.

Mientras almuerza, Lemiukei cuenta que no ha conseguido acostumbrarse al picante tan típico de México. Tampoco al tequila porque “está fuerte”. Lo que más le costó al llegar fue aprender español. Y lo que más le gustó es la amabilidad de la gente mexicana.

Corredores kenianos en Toluca cocinando

Marcos González / BBC

La mayoría de ellos comparte pequeñas viviendas para abaratar gastos. “Vivimos de correr para ganar premios con los que pagamos la renta y mandamos dinero a nuestras familias”, dice el joven atleta.

Sin embargo, la ausencia de pruebas durante la pandemia hizo que algunos de ellos tuvieran serias dificultades económicas. “Hasta que conocidos mexicanos venían con un regalo de comida. Fue bonito”, recuerda.

Depender únicamente de las competiciones les supone un ingreso inestable y que depende de la clasificación y el tipo de prueba.

Lemiukei se llevó 4 mil pesos (unos 195 dólares) por la última carrera que ganó. Sin embargo, el maratón de la CDMX el más importante del país y en el que Kimaiyo se impuso en tres ocasiones premió el pasado año con hasta 550 mil pesos (26 mil 920 dólares).

Corredores kenianos en Toluca comiendo ugali

Marcos González / BBC
Kimaiyo, de amarillo a la izquierda, degustando el ugali como uno de los platos típicos de la gastronomía de Kenia.

Quedarse o regresar a Kenia

El atletismo fue precisamente lo que unió a Kimaiyo con su esposa mexicana. Ambos se conocieron entrenando en 2011 en un parque de Toluca en el que ella corría solo como aficionada.

Lo curioso es que, sin saberlo, ya se habían visto por primera vez tres años antes, cuando ella acudió como público al maratón de la CDMX y tomó una foto de quien iba en primer lugar. Tiempo después se dio cuenta de que aquel ganador de la imagen era su marido.

“Nos hemos adaptado bien pese a las culturas diferentes en todos los aspectos”, dice a BBC Mundo su esposa, Yenie Nava, cuando llega a la casa tras recoger de la escuela a los dos hijos de la pareja.

Aunque la mujer cree que los kenianos son en general bien acogidos en México, sí reconoce que en un principio incluso su propia familia se vio sorprendida al conocer a alguien “llegado desde tan lejos”.

Familia Kimaiyo

Marcos González / BBC
Hillary Kimaiyo, Yenie Nava y sus dos hijos planean su futuro en México, aunque sin deslindarse del atletismo que tantos éxitos le ha dado.

“Cuando vamos a carreras en pueblos pequeños, todo el mundo mira y se quiere tomar una foto con él. Y cuando voy con mis hijos por la calle sola, a veces me preguntan si son míos”, explica.

Al margen de viajes esporádicos a Kenia, el proyecto de vida de la familia Kimaiyo pasa por quedarse en México, donde Hillary quiere ampliar la escuela que abrió como entrenador y donde está previsto que crezcan sus hijos, a quienes su madre define como “80% mexicanos”.

Al acabar la comida en su casa, el grupo de kenianos se relaja haciendo llamadas a familiares y amigos o viendo televisión con noticias de su país. Este mes de agosto hay elecciones presidenciales y algunos discuten sobre quién será la mejor opción.

Lemiukei, quien planea ahorrar en México hasta conseguir una beca deportiva con la que poder mudarse a EU para estudiar Ciencias Políticas, está muy interesado en el tema.

Corredores kenianos en Toluca viendo TV

Marcos González / BBC
Tras entrenar, los kenianos se mantienen informados de las noticias con la televisión de su país.

“Los gobiernos (kenianos) prometen mucho y luego no lo hacen. Por las carreteras no puedes circular cuando llueve, en mi tribu las mujeres todavía se casan muy jóvenes y sin tener educación superior…”, relata.

“Así que mi sueño es estudiar y volver a Kenia. Y poder quizá ser alcalde de mi ciudad para representar a la gente y tratar de mejorar lo que no está bien allá”, fantasea con una sonrisa, antes de regresar a la casa que comparte con otros corredores.


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