San Simón Zahuatlán, Oaxaca, el municipio más pobre de México
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Archivo Cuartoscuro

San Simón Zahuatlán, en Oaxaca, es el municipio más pobre del país; 99.6% de su población vive en esta situación

En general, subrayó el Coneval, en 9 de cada 10 municipios indígenas del país, al menos el 60% de su población vive en situación de pobreza.
Archivo Cuartoscuro
15 de diciembre, 2021
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San Simón Zahuatlán, en Oaxaca, es un municipio que se encuentra al noreste del estado y forma parte de la región mixteca oaxaqueña. Con una población de 4 mil 940 habitantes, de acuerdo con el Inegi, este municipio es el más pobre del país, pues el 99.6% de su población vive en esta condición, reveló en Coneval durante la presentación de la Medición de Pobreza Municipal 2020.

Se trata de una condición que no ha variado en los últimos 10 años, pues de acuerdo con los registros del Coneval, este municipio ha permanecido entre los cinco con mayor porcentaje de población en situación de pobreza.

Leer más | En México hay 3.8 millones de nuevos pobres y aumenta 15 millones sin acceso a salud: Coneval

Los otros cuatro municipios que se han mantenido en las primeras posiciones son: Aldama, Chanal, Chalchihuitán y San Juan Cancuc en Chiapas. Todos ellos municipios indígenas y su población en situación de pobreza ha representado porcentajes superiores al 98%.

En general, subrayó el Coneval, en 9 de cada 10 municipios indígenas del país, al menos el 60% de su población vive en situación de pobreza.

Si de pobreza extrema se refiere, el municipio con mayor población en esta situación es Santiago Amoltepec, también en Oaxaca, pues el 84.4% de su población se encuentra en esta situación.

“De 2015 a 2020, en 233 municipios se observó un aumento de al menos cinco puntos porcentuales en pobreza extrema. Entre los municipios con más de cien mil habitantes y en este rango de aumento, destacan algunos que pertenecen a zonas metropolitanas, como: Chilpancingo de los Bravo (Guerrero); Santa Cruz Xoxocotlán (Oaxaca); Milpa Alta y Xochimilco (Ciudad de México); San Martín Texmelucan (Puebla), y Almoloya de Juárez (Estado de México)”, dio a conocer el Coneval.

En conferencia de prensa, José Nabor Cruz Marcelo, secretario ejecutivo del Coneval, explicó que dentro del grupo de 15 municipios con mayor porcentaje de población en situación de pobreza, las características que comparten es que todos se localizan en zonas altas y serranas del sur del país y su población oscila entre 312 y 47,837 habitantes.

“14 de ellos son municipios indígenas donde la población se dedica, principalmente, a las actividades del sector primario. Seis de cada 10 personas residen en localidades con accesibilidad a carretera pavimentada baja o muy baja”, detalló el Coneval.

Conocer la situación de pobreza a nivel municipal, resaltó la investigadora del Coneval, Claudia Maldonado, resulta más que pertinente para entender cuál es la situación específica de cada territorio y con ello poder impulsar políticas públicas acordes a las necesidades de la población de cada uno de los municipios.

León, Guanajuato, es el municipio metropolitano con mayor población en condición de pobreza

En los últimos 10 años municipios como Ecatepec, en el Estado de México; e Iztapalapa, en Ciudad de México, han sido dos municipios metropolitanos y de alta concentración poblacional que se han ubicado entre los primeros tres con mayor número de habitantes que viven en condición de pobreza, sin embargo, para el 2020, el municipio de León, en Guanajuato, que se había mantenido en la cuarta posición, encabeza la lista.

De acuerdo con la Medición de Pobreza Municipal 2020 que dio a conocer este miércoles 15 de diciembre el Coneval, se trata de 816 mil 934 habitantes en León, Guanajuato, quienes de encuentran en situación de pobreza.

Hay que subrayar que, por ejemplo en 2010, se trataba de poco más de 545 mil personas que en 2015 bajaron a 522 mil 736, sin embargo, para este 2020 incrementó en poco mas de 290 mil personas lo que hace que este municipio haya subido al primer lugar.

La capital poblana, luego de en 2015 colocarse como el segundo municipio metropolitano con más personas en condición de pobreza, en este 2020 se ubica en la cuarta posición.

“Entre 2015 y 2020, los mayores aumentos en el porcentaje de población en situación de pobreza (mayor o igual a 5 puntos porcentuales) se observaron en 339 municipios, entre los que destacan: Tulum en Quintana Roo; Atil en Sonora; Santa María Coyotepec en Oaxaca; Mazatecochco de José María Morelos en Tlaxcala; Huixquilucan en Estado de México, y Akil en Yucatán, con aumentos superiores a 20 puntos porcentuales”, informó el Coneval.

En tanto, de 2010 a 2020 solo los municipios de San Pedro Garza García, en Nuevo León; Huépac, en Sonora; y la alcaldía Benito Juárez, en la Ciudad de México, se posicionaron entre los de menor porcentaje de población en situación de pobreza extrema.

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El enigma de los cubos de uranio que los nazis utilizaban para crear su programa nuclear

La carrera nuclear entre Alemania y Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial tiene un misterioso capítulo. Para algunos es solo una curiosidad histórica, para otros fue el comienzo de la peligrosa era en la que hoy está sumergida la humanidad.
4 de diciembre, 2021
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En la Segunda Guerra Mundial, Alemania y Estados Unidos competían en una feroz batalla para ver quién lograba desarrollar primero un programa nuclear.

En los primeros años de la década de los 40 varios equipos de científicos alemanes comenzaron a producir miles cubos de uranio que serían el núcleo de los reactores que estaban desarrollando como parte del incipiente programa nuclear nazi.

Los alemanes estaban lejos de lograr una bomba atómica, pero confiaban en que estos experimentos les sirvieran para ponerse en ventaja sobre Estados Unidos.

De hecho, la fisión nuclear fue descubierta en 1938 en Berlín.

Fueron los alemanes Otto Hahn y Fritz Strassmann los primeros en saber cómo se podía dividir un átomo, y que al hacerlo se liberaría una gran cantidad de energía.

Años después, sin embargo, el Proyecto Manhattan y su bomba atómica demostró que en realidad los estadounidenses estaban muchísimo más adelantados que los alemanes en tecnología atómica.

Los cubos de uranio, sin embargo, guardan claves sobre el secretismo y el recelo entre ambos países por la carrera nuclear.

Dispositivo para lograr fisión nuclear.

Getty
La fisión nuclear se descubrió en Alemania en 1938.

Hoy es un misterio el paradero de la inmensa mayoría de los miles de cubos que se fabricaron.

“Es difícil saber lo que ocurrió con estos cubos”, le dice a BBC Mundo Alex Wellerstein, historiador especialista en armas nucleares del Instituto de Tecnología Stevens, en Estados Unidos.

“Los registros que hay no son los mejores”.

En Estados Unidos, solo se han identificado una decena de ellos, lo cual los convierte en un preciado tesoro para los investigadores que intentan reconstruir los comienzos de la era nuclear.

Experimento fallido

Uno de los equipos que experimentaban con los cubos de uranio estaba liderado por el físico Werner Heisenberg, pionero de la mecánica cuántica y ganador del Nobel en 1932.

Werner Heisenberg

Getty
Werner Heisenberg lideraba uno de los laboratorios donde se experimentaba con los cubos de uranio.

El proyecto de Heisenberg y sus colegas consistía en atar 664 de estos cubos de 5 cm a unos cables colgantes y sumergirlos en agua pesada.

El agua pesada está formada por oxígeno y deuterio, un isótopo del hidrógeno que tiene el doble de masa que el hidrógeno ordinario.

La idea es que al sumergir los cubos se desatara una reacción en cadena, pero el experimento no funcionó.

Según Timothy Koeth, investigador de la Universidad de Maryland que le ha seguido el rastro a los cubos, Heisenberg habría necesitado 50% más de uranio y mayor cantidad de agua pesada para que el diseño funcionara.

“A pesar de ser el lugar de nacimiento de la física nuclear y tener casi dos años de ventaja respecto a EE.UU., no había una amenaza inminente de una Alemania nuclear al final de la guerra”, dice Koeth en un artículo del Instituto Estadounidense de Física.

Bomba nuclear

Getty
El desarrollo de la bomba atómica demostró que Estados Unidos tenía un programa nuclear mucho más avanzado que Alemania.

Material confiscado

En 1945, mientras los alemanes intentaban refinar sus esfuerzos, Estados Unidos y los Aliados ganaron la guerra.

En ese momento, Estados Unidos conformó una misión para recolectar información y confiscar material relacionado con los avances de los alemanes en materia nuclear.

Así fue como tropas estadounidenses llegaron hasta el laboratorio de Heisenberg en la pequeña población de Haigerloch.

Más de 600 cubos de uranio fueron confiscados y enviados a Estados Unidos, según un informe del Laboratorio Nacional del Noroeste Pacífico de Estados Unidos (PNNL, por sus siglas en inglés).

La idea era conocer qué tan avanzados estaban los alemanes en tecnología nuclear y también evitar que los cubos cayeran en manos de los soviéticos, según explica Wellerstein.

Al final, a los científicos estadounidenses el hallazgo de los cubos les sirvió para darse cuenta de que los alemanes estaban rezagados en materia nuclear.

Perdidos

Hoy todavía se desconoce el paradero de la gran mayoría de los cubos.

Se cree que varios de ellos se utilizaron en el desarrollo de armas nucleares de Estados Unidos.

Según Wellerstein, algunas personas comenzaron a regalar los cubos como souvenires, otros científicos los utilizaron como material de análisis y otros cayeron en el mercado negro.

Otros más permanecen como material de colección.

En 2019, la revista Physics Today logró rastrear la ubicación de 7 cubos que según quienes los tienen pertenecieron a los experimentos nucleares de los nazis.

Tres de ellos están en Alemania: uno en el Museo Atomkeller, en Haigerloch, donde antes estuvo el laboratorio de Heinsenberg; otro está en el Museo de Mineralogía de la Universidad de Bonn; y el tercero en la Oficina Federal de Protección contra la Radiación, en Berlín.

Otros dos están en el Museo Nacional de Historia Americana en Washington D.C.; y otro en la Universidad de Harvard.

La revista indica que al parecer un sexto cubo estuvo Instituto Tecnológico de Rochester, pero debido a un cambio en las normas de almacenamiento de material radioactivo, el cubo fue desechado.

Un séptimo cubo está en manos del PNNL, y aunque se le conoce como “el cubo de Heisenberg”, los investigadores no están 100% seguros de su procedencia.

Otro de los cubos lo tiene el propio Koeth, quien lo recibió como un curioso regalo de cumpleaños en 2013.

Brittany Robertson

ANDREA STARR/PNNL
Brittany Robertson trabaja en la identificación de los cubos de uranio.

Koeth colabora junto con el PNNL para averiguar el paradero de los cientos o miles de cubos que aún permanecen perdidos y para conocer más detalles acerca de cómo llegaron a Estados Unidos.

En busca del pedigrí

Más allá de su valor histórico y simbólico, “realmente los cubos no son muy valiosos, no puedes hacer nada con ellos“, dice Wellerstein.

Tampoco son peligrosos, ya que generan una radiación muy débil. Después de agarrar uno de ellos, “basta con lavarte las manos”, dice el experto.

En agosto de 2021, Jon Schwantes y Brittany Robertson, investigadores del PNNL, presentaron un proyecto en el que describen cómo trabajan para identificar el “pedigrí” de varios de los cubos que se han encontrado.

Según explica Schwantes, la idea es comparar distintos cubos e intentar clasificarlos.

Hiroshima

Getty
Estados Unidos desarrolló su programa nuclear en parte por miedo a los avances de los nazis en esta tecnología. (Foto de Hiroshima tras la bomba atómica de 1945).

Para ello, combinan métodos forenses y radiocronometría, que es la versión nuclear de la técnica que utilizan los geólogos para determinar la edad de una muestra con base en el contenido de isótopos radioactivos.

Miedo

Los expertos coinciden en que Estados Unidos desarrolló velozmente su programa nuclear en gran parte por miedo a que los alemanes lo lograran antes que ellos.

Y aunque algunos ven estos cubos como una curiosidad histórica, otros lo ven como el desencadenante de la peligrosa era de armas nucleares en la que hoy está atrapada el mundo.

“Las armas nucleares, la energía nuclear, la Guerra Fría, el planeta como un rehén nuclear, todo esto fue motivado por el esfuerzo que se generó a partir de estos 600 y tantos cubos” dice Koeth en un artículo de la cadena NPR.

En todo caso las dos grandes preguntas sobre cientos o miles de estos cubos siguen sin respuesta: cuántos existen todavía y dónde están.


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