Trabajadores no asalariados recibirán Año Nuevo endeudados y sin recuperarse
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Trabajadores no asalariados recibirán Año Nuevo endeudados y sin recuperar sus ingresos

Para los trabajadores no asalariados, la situación económica aún está lejos de mejorar tras enfrentar tres fuertes olas de contagios de COVID-19.
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31 de diciembre, 2021
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Tras enfrentar tres fuertes olas de contagios de COVID-19, los restaurantes, cines, plazas comerciales, parques de diversión y demás han abierto las puertas a sus clientes como parte de la reactivación económica de la CDMX, sin embargo, aunque la Ciudad recibirá el 2022 en semáforo verde, para los trabajadores no asalariados la situación económica aún está lejos de mejorar.

Luego de un 2020 de alarma en el que la población enfrentó al COVID-19, el 2021 -con la llegada de las vacunas- apuntaba a ser un año de recuperación, pero para los organilleros, aseadores de zapatos, trabajadores del servicio de limpia y fotógrafos de eventos religiosos nada ha cambiado: el 24% de ellos recibirán el Año Nuevo pasando hambre -exactamente igual que el año pasado-.

“Las personas más afectadas son las no asalariadas que antes de la pandemia ganaban una mediana de 208 pesos al día y ahora ganan una mediana de 135 pesos, lo que traído inseguridad alimentaria”, explica Tania Espinosa, coordinadora para la CDMX de la organización Mujeres en Empleo Informal: Globalizando y Organizando (WIEGO, por sus siglas en inglés).

“En 2021 el 24% de las personas entrevistadas había reportado que alguna persona adulta en el hogar había pasado hambre porque no había suficiente comida y ahora en el 2021 se repitió exactamente el mismo porcentaje”.

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Durante la pandemia, esta organización se dedicó a dar seguimiento a trabajadores no asalariados en 12 ciudades del mundo -incluida la CDMX- a fin de evaluar los efectos por la crisis de COVID-19. En la segunda entrega del estudio “La crisis del COVID-19 y la economía informal en Ciudad de México: Impactos persistentes y una agenda para la recuperación”, se advierte la precaria situación en la que permanece este sector de la población que representa alrededor del 50% de la población económicamente activa de la capital del país.

Es el caso de Ramiro, aseador de zapatos desde hace 30 años.

El hombre, que trabaja en las inmediaciones de la Glorieta de Insurgentes, cuenta que aunque la ciudad ha regresado a la “normalidad” él sigue sumando días y semanas sin trabajo. Antes del COVID-19, explica, aseaba los zapatos de más de 10 clientes, ahora, dos o tres servicios son un verdadero logro.

“Ni para llevar un taco a la casa”, lamenta.

Hay días en los que él y su esposa solo hacen dos comidas porque el dinero no les alcanza y aunque han recibido el apoyo de sus dos hijos ya no quieren pedirles más porque “ellos tienen sus compromisos”.

Ramiro y su esposa también forman parte del 67% de entrevistados para este estudio quienes reportaron haber reducido su consumo alimentario en el último año, así como del 71% que ha tenido que saltarse alguna comida porque no cuentan con el dinero suficiente para comprar alimentos.

Comprarse ropa o calzado ha pasado a un segundo plano. Aunque lo necesitaran, no cuentan con los recursos para adquirir estos productos.

Otros de los hallazgos que se encontraron es que los trabajadores no asalariados tampoco han recuperado el número de días que laboraban antes de la pandemia.

Actualmente en promedio trabajan 4.3 días a la semana, lo que significa casi día y medio menos que los 5.7 que laboraban antes del COVID-19. El no tener recursos para desplazarse siquiera al lugar donde laboran o el aumento en las responsabilidades del hogar (36% de las mujeres y 19% hombres) abonan a que estas personas deban trabajar menos.

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“Pago puros intereses”

Fueron los pocos ahorros que tenían los trabajadores no asalariados los que les ayudaron a enfrentar el quedarse sin empleo a causa del confinamiento, sin embargo, éstos rápidamente se agotaron y se vieron en la necesidad de pedir dinero prestado, aún más cuando ellos o alguien de sus familias se contagió de COVID-19.

De acuerdo con el estudio realizado por WIEGO, el 63% de los trabajadores no asalariados utilizaron sus ahorros para enfrentar la crisis por el COVID-19 y año y medio después, el 95% han sido incapaces de reponerlos.

“El 68% dijeron que para lidiar con esta crisis habían pedido un préstamo, es decir, se endeudaron”, subraya Tania Espinosa de WIEGO.

Es el caso de Román Richi, organillero desde hace 33 años, quien no ve el momento en el que podrá pagar sus deudas.

“Todos -o la gran mayoría- nos vimos y seguimos en esta situación de endeudarnos para solventar el día a día y en mi caso pues ora sí que fue para solventar los gastos de esta enfermedad que nos pegó aquí en casa… tuvimos que comprar medicamentos, rentar concentradores de oxigeno”, explica.

Hace un año exactamente, en diciembre de 2020, Román y su esposa se contagiaron de COVID-19, y aunque él pasó la enfermedad con síntomas leves y sin mayor complicación, tuvo que enfocar sus esfuerzos en cuidar a su esposa -previamente diagnosticada con diabetes- quien tuvo un cuadro más complicado.

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Ante la falta de trabajo, las opciones de Román se redujeron a vender algunas de las herramientas del taller donde repara organillos o a endeudarse con sus tarjetas de crédito. Sus herramientas nadie las compró, así que no tuvo otra opción más que hacer uso de los créditos. ¿Cómo los pagaría? fue una pregunta que en ese momento no se hizo pues la prioridad era enfrentar la enfermedad.

“He hecho pagos parciales de 300, 400 o 500 pesos según pueda… ora sí que estoy pagando puro interés o luego ni completo el interés pero ahí ven (los del banco) que uno le está metiendo dinero”, comparte.

Roman Richi es el secretario general de la Unión de Organilleros de México que congrega a 372 personas que se dedican a este oficio. Cuenta que luego de que el confinamiento comenzó a prolongarse, buscaron opciones para sus agremiados, por ejemplo, hablar con algunos dueños de los organillos para que les redujeran la renta de los instrumentos y las cuales van de los 80 a los 200 pesos diarios.

“Hubo quienes bajaron su renta el 50% y algunos que no cobraron rentas por 3 meses”, apunta. Y aunque eso les ayudó, los meses pasaban y no recibían ningún apoyo.

“Empezamos a buscar opciones para seguir trabajando porque con confinamiento y todo nadie aguanta sin comer, entonces optamos por ir a las colonias a tocar las puertas y aventar piedritas a las ventanas para que se asomara la gente y pedirles el apoyo para poder ir subsistiendo”, agrega.

Ante la incertidumbre de qué pasaría y sin poder llevar dinero para comer a sus casas, los organilleros se organizaron y marcharon en exigencia de un apoyo. Luego de hacer un censo entre los organilleros presentes, el Gobierno de la CDMX -a través de la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo- liberó 107 apoyos de 3 mil pesos los cuales se entregaron en dos ministraciones de mil 500 pesos.

“Los apoyos fueron insuficientes porque 3 mil pesos para un año de pandemia no alcanzan para nada. Nosotros estamos pidiendo que se otorgue un mínimo vital para todos los no asalariados, así como un seguro de desempleo que vaya enfocado a nosotros. Que tomen en cuenta que nosotros somos el 52% de la población económicamente activa, o sea, nuestro trabajo también genera, somos parte de la economía de la ciudad”, urgió el organillero.

Tania Espinosa de WIEGO explicó que la organización realizará una nueva entrega de este estudio durante 2022, en tanto, como ruta de recuperación piden a las autoridades que entreguen un apoyo económico inmediato y se amplíe la protección social.

“Hay que incluir a las personas trabajadoras en empleo informal en las medidas de recuperación económica de la ciudad porque hay un plan de recuperación económica pero solamente enfocado en recuperar empleos formales y sin haberse enfocado en absoluto en el empleo informal”, reprocha Espinosa.

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El Ingreso Mínimo Vital: un pendiente

“Todas las personas tienen derecho a un mínimo vital para asegurar una vida digna”, se lee en el artículo 9 de la Constitución de la Ciudad de México, pero a prácticamente cinco años de haber sido promulgada, esta ayuda continúa siendo un pendiente porque no se ha legislado en la materia.

“El 50 por ciento de las personas que trabajan en la ciudad trabajan en la informalidad, lo que equivale a alrededor de 2 millones de personas. Entonces, en la parte de apoyo económico, lo que decimos es que debe de haber transferencias de recursos”, explica Tania Espinosa de WIEGO.

“Les hicieron un par de transferencias de recursos por mil 500 pesos, que aunque la cantidad era menor, pues les servía de algo, pero en este año no ha habido en absoluto alguna transferencia de recursos y en realidad ningún tipo de apoyo económico”.

De acuerdo con Espinosa, si bien el ingreso mínimo vital debería ser un apoyo universal, dadas las condiciones que ha traído la pandemia se debería priorizar como un apoyo emergente para las personas que se encuentran en una condición económica vulnerable.

“Nos parece indispensable que se regule, o sea, que se legisle, que se desarrolle lo que dice la Constitución, porque de esa manera ya habría una bolsa -dentro del gobierno- con dinero disponible para casos de emergencia como estos trabajadores que viven al día y que han dejado de trabajar. Si me preguntas cuál es la razón por la que no ha avanzado es por falta de voluntad política”, sostuvo.

 

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Al menos 7 muertos en un ataque a un almacén de Walmart en Virginia, EU

Un hombre abrió fuego y luego se suicidó en el segundo ataque de este tipo en EU en menos de cuatro días.
23 de noviembre, 2022
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Al menos 7 personas murieron por disparos de un hombre en un almacén de Walmart en la ciudad de Chesapeake, en Virginia, Estados Unidos.

Según informó la policía, el atacante abrió fuego y posteriormente se suicidió. Las autoridades informaron que un número de personas aún sin determinar también resultaron heridas.

La policía dijo a la prensa que el ataque ocurrió a las 22:12 horas locales (03:12 GMT), 45 minutos antes de que la tienda cerrara.

Imágenes publicadas en las redes sociales mostraron una gran presencia policial en el lugar de los hechos.

El portavoz policial, Leo Kosinski, dijo que se cree que el tiroteo sucedió dentro del almacén y que el sospechoso actuó solo.

Desde Walmart, el minorista más grande de los Estados Unidos, manifestaron estar “conmovidos por este trágico evento” y la empresa dijo que estaba “trabajando en estrecha colaboración con los cuerpos de seguridad”.

Un forense entra en Walmart

EPA

Después del incidente, un video salió online en que parece mostrar un testigo -vestido en uniforme de Walmart- describiendo lo sucedido.

Declaró que había salido de la oficina de empleados: “Tristemente hemos perdido algunos de nuestros colegas“.

En shock

Una mujer llamada Joetta Jeffery dijo a la cadena noticiosa CNN que su madre había estado dentro del almacén cuando ocurrió el ataque y que pudo enviar mensajes de texto.

Jeffrey añadió que su madre había resultado ilesa pero que se encontraba en estado de shock.

El tiroteo ocurrió menos de 48 horas antes de que los estadounidenses en todo el país celebraran el Día de Acción de Gracias.

Mapa de Chesapeake, Virginia

BBC

Mark Warner, un senador demócrata del estado de Virginia, escribió en Twitter que se sentía “enfermo con los reportes de otra balacera en masa”.

La senadora estatal L. Louise Lucas, también demócrata, añadió que estaba “absolutamente desconsolada”.

En Twitter, escribió: “No descansaré hasta que encontremos soluciones para terminar con esta epidemia de violencia armada en nuestro país”.

El ataque de este martes ocurre solo tres días después de que un hombre armado abriera fuego en un club nocturno LGBT+ en el estado de Colorado, matando a cinco personas e hiriendo otras 17.

En 2019, una balacera ocurrida en un almacén de Walmart en la ciudad de El Paso, Texas, dejó 23 muertos.


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