2021, tercer año consecutivo con crecimiento de población en prisión
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2021 cerró con casi 10 mil personas más en prisión; van tres años con crecimiento de población penitenciaria

Regresa hacinamiento: el año cerró con más presos en cárceles que espacios disponibles, lo que no ocurría desde 2018. La población de mujeres presas asciende más en proporción que la de hombres.
Cuartoscuro
13 de enero, 2022
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Por tercer año consecutivo la cifra de personas encarceladas en México creció. El 2021 cerró con casi 10 mil internos más en los penales en el país en comparación con las que había en 2020. En total, la población penitenciaria ascendió a casi 215 mil mujeres y hombres privados de su libertad, el 42% de ellos sin que se les haya probado que cometieron un delito.

El de 2021 es el segundo incremento más grande de personas en prisión de los últimos ocho años, solo detrás del ocurrido en 2020, también en el actual sexenio. Además, la cifra de personas en condiciones de hacinamiento en los reclusorios se disparó y el año cerró con más reos que espacios disponibles en prisiones, lo que no ocurría desde 2018. El encarcelamiento de mujeres subió, en proporción, 80% más que el de los hombres.

Aunque la mayor parte de las personas en prisión están acusadas de delitos del fuero común la incidencia de estos delitos no ha descendido. En 2021, por ejemplo, subieron las denuncias por robos a transeúnte con y sin violencia, los delitos sexuales en todas sus modalidades, los delitos de violencia familiar, las extorsiones, el narcomenudeo, entre otros.

Los datos oficiales del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social (OADPRS), que es la instancia oficial responsable de la información penitenciaria del país, muestra que para diciembre de 2021 las personas privadas de su libertad ascendían a 223 mil 416. Una cifra que, de acuerdo con autoridades federales, estaría llegando a las 224 mil para enero de este año.

En comparación con las 214 mil 231 personas que se encontraban presas al cierre de 2020, el incremento es de casi 10 mil internos más. Y si se toma en cuenta que es el tercer año consecutivo con un alza de la población penitenciaria en México, la cifra de personas en prisión ha ascendido en más de 25 mil desde 2019.

Esta tendencia al alza en los ingresos a las prisiones arrancó con la administración federal del presidente Andrés Manuel López Obrador que, en 2019, impulsó reformas a la Constitución para que se incrementara el catálogo de delitos que ameritan prisión preventiva automática. Las modificaciones, que terminaron siendo apoyadas también por legisladores de la oposición, elevaron de 9 a 20 los tipos de delitos por los cuales una persona puede ir a prisión de forma automática, aún cuando no se haya probado su responsabilidad en ese delito.

Previo a estos cambios, el país había conseguido ligar un periodo de cuatro años consecutivos de descensos en las cifras de personas en prisión. De 2015 a 2018 la población carcelaria cayó de un techo de 255 mil hasta las 197 mil. La reducción se aceleró por la entrada en vigor del nuevo sistema penal que, entre otras cosas, había endurecido las condiciones para que una persona fuera encarcelada sin condena.

La salida de personas en las cárceles también había logrado solucionar, al menos en el promedio nacional, el problema de la sobrepoblación. De hecho, al cierre de 2018, había más espacios disponibles en los reclusorios que personas encarceladas. Con el incremento de la prisión preventiva esto ha comenzado a revertirse gradualmente y en 2021, por primera vez, volvieron a registrarse más personas en prisión que espacios disponibles.

Los datos oficiales de 2021 muestran que al cierre del año había 223 mil 416 personas recluidas en un sistema penitenciario que solo tiene 217 mil 42 espacios en total. Se trata de una sobrepoblación de 6 mil 374 internos. Apenas un año antes, al cierre de 2020, dicho hacinamiento no existía pues aún estaban disponibles 2 mil 863 espacios libres.

Encarcelando inocentes y mujeres

Aunque el encarcelamiento de personas a las que no se les ha probado un delito debería ser un recurso excepcional (como lo establece las leyes penales y los tratados internacionales), en los hechos la realidad es distinta en México. En promedio 4 de cada 10 internos en prisión no han sido enjuiciadas ni sentenciadas.

Los datos de 2021 consolidaron dicha tendencia. Del total de personas en prisión, 93 mil 255 son internos sujetos a proceso pero que siguen siendo legalmente inocentes. Equivalen al 41.7% del total de personas presas, un ligero incremento respecto al 2020 donde dicho universo era de 41.6%.

La situación para las mujeres es especialmente grave. De entrada, su promedio de encarcelamiento ha crecido a un nivel más acelerado que el de los hombres. En 2021 la población femenina en los penales subió 7.1%, mientras que la de los hombres creció 4.1%.

Pero además la mayor parte de las mujeres en prisión son inocentes. De las 12 mil 683 presas, 6 mil 583, que equivalen al 52%, se encuentran bajo proceso, pero sin que se haya probado aun su culpabilidad con una condena. En tanto, las mujeres encarceladas con sentencia se ubicaron en 6 mil 100.

En octubre pasado Animal Político e Intersecta publicaron un reportaje en el que se documenta a detalle el efecto que ha tenido el incremento de la prisión preventiva en el crecimiento acelerado de la población penitenciaria en México, particularmente en sectores vulnerables como el de mujeres o el de personas con bajos recursos, que no pueden costear una defensa legal adecuada.

Esta política de más cárcel impulsada en la actual administración no ha logrado abatir los índices de impunidad en el país, como se documenta en la referida investigación periodística. De hecho, a la mayoría de las personas encarceladas en los últimos tres años no se les ha probado con un juicio que realmente cometieron un delito.

Estados, el foco rojo

Las personas detenidas y encarceladas por delitos del fuero común (cuya investigación y sanción está a cargo de las autoridades estatales) es mayor que en los delitos federales. Los datos muestran que de 2020 a 2021 el universo de personas encarceladas por procesos del fuero común creció 4.6%, mientras que por ilícitos federales el ascenso fue del 2.2%, menos de la mitad.

Del total de la población penitenciaria, 197 mil 711 personas están recluidas por delitos locales, que equivalen al 88.5% del total. Se trata de un incremento luego de que, en 2020, dicho porcentaje era del 86.8%.

Dicho de otra forma: 9 de cada 10 personas que actualmente están presas en México enfrentan cargos por delitos locales, como robos, violencia familiar, violencia sexual y homicidios, Y solo 1 de cada 10 enfrenta cargos por delitos federales como delincuencia organizada, narcotráfico, lavado de dinero, huachicol o trata de personas.

El crecimiento de la población penitenciaria se ha generalizado: en 29 de los 32 estados subió la cifra de personas en prisión. En porcentajes, el incremento más significativo es el de Coahuila donde la población subió más de 21% tan solo de un año a otro. Le sigue Aguascalientes con un alza del 16.5%, Sonora con un repunte del 14%, Veracruz con un repunte de su población penitenciaria del 12.2%, y Nuevo León con 11.6%.

Los casos de Nuevo León y Sonora son relevantes pues ambas entidades figuran entre las seis del país con una mayor cantidad de personas presas con 8 mil 987 internos y 9 mil 823 internos, respectivamente.

La entidad con la mayor cantidad de personas encarceladas en su territorio es el Estado de México con 34 mil 64 internos. Es un incremento de casi mil 500 personas presas más respecto a las que había en dicha entidad en 2020.  El estado que gobierna Alfredo del Mazo es un foco rojo pues registra, además, el mayor porcentaje de sobrepoblación: su número de reos supera en más del 137% a los espacios disponibles.

La Ciudad de México es el segundo estado con más personas presas en el país con un total de 26 mil 13 hasta el cierre de 2021. Pero la capital es una de las tres entidades en donde la población penitenciaria no creció en el último año, sino que registró una reducción de 167 internos.

En términos de sobrepoblación, luego del Estado de México se ubica Morelos, donde los datos oficiales registran una población de internos 86% mayor a la de los espacios disponibles. Le sigue Nayarit con un nivel de hacinamiento del 83% en sus prisiones, y Durango con un 79%.

Tabasco es otro estado con un nivel de sobrepoblación significativo al alcanzar 40%, porcentaje similar al de Puebla con un 39%, y a Quintana Roo con un 32%.

Más de 2 mil incidentes y 10 homicidios

Los datos del OADPRS muestran que entre enero y noviembre de 2021 se registraron 2 mil 122 incidentes en los centros penitenciarios del país, desde riñas y motines hasta huelgas de hambre y homicidios. Fue un promedio de, al menos, seis incidentes que se registran todos los días en las prisiones.

En total 6 mil 159 internos en total se vieron implicados en estos incidentes. El 67% de estos incidentes se registraron en penales administrados por los estados o municipios, y el 33% centros penitenciarios federales.

Entre los incidentes reportados destacan 10 homicidios de internos, todos ocurridos en reclusorios estatales. También se registraron 504 riñas, donde destaca que 339 de ellas ocurrieron en penales federales. Los datos también evidencian la ocurrencia de cinco amotinamientos, todos en penales locales.

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"Si pudiese irme ahora lo haría": Cómo viven los rusos las sanciones impuestas a su país

Millones de rusos están empezando a sentir el efecto de las sanciones económicas de Occidente, diseñadas para poner presión sobre el Kremlin ante la invasión de Ucrania.
1 de marzo, 2022
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“Si pudiera irme de Rusia ahora mismo, lo haría. Pero no puedo renunciar a mi trabajo”, dice Andrey.

Y es que este joven de 31 años no puede darse el lujo de asumir una hipoteca en Moscú cuando las tasas de interés han subido sustancialmente.

Millones de rusos como él están empezando a sentir el efecto de las sanciones económicas de Occidente, que han sido diseñadas para castigar al país por invadir a la vecina Ucrania.

“Estoy planeando encontrar nuevos clientes en el extranjero lo antes posible y mudarme de Rusia con el dinero que estaba ahorrando para la primera cuota”, indica el diseñador industrial.

“Aquí tengo miedo, han arrestado a personas por hablar en contra de ‘la línea del partido’. Me siento avergonzado y ni siquiera voté por los que están en el poder”.

Al igual que otros entrevistados para este artículo, no usamos su nombre completo ni mostramos su rostro por razones de seguridad. Algunos nombres han sido cambiados.

Guerra económica

Las sanciones que ahora golpean a Rusia son calificadas como una guerra económica: tienen como objetivo aislar al país y crear una profunda recesión allí.

Soldados ucranianos

Reuters
Las sanciones occidentales buscan brindarle apoyo de Ucrania, que el Ejército de Rusia invadió la semana pasada.

Los líderes occidentales esperan que las medidas sin precedentes produzcan un cambio en el pensamiento del Kremlin.

Los rusos de a pie se enfrentan a la angustia de que sus ahorros desaparezcan. Sus vidas ya se estándo viendo interrumpidas.

Las sanciones contra algunos bancos rusos incluyen cortarlos de sistemas como los de Visa y Mastercard y, en consecuencia, de Apple Pay y Google Pay.

Daria tiene 35 años y es gerente de proyectos en Moscú. Esas medidas se han traducido en que, por ejemplo, no había podido usar el metro.

“Siempre pago con mi teléfono, pero simplemente no funcionó. Hubo otras personas con el mismo problema. Resultó que las barreras son operadas por el banco VTB, que está bajo las sanciones y no puede aceptar Google Pay ni Apple Pay”.

“Tuve que comprar una tarjeta de metro”, le dijo a la BBC. “Tampoco pude pagar en una tienda hoy, por la misma razón”.

El lunes, Rusia duplicó su tasa de interés, elevándola del 9,5% al 20%, en respuesta a las sanciones y después de que el rublo se hundiera a nuevos mínimos históricos.

El mercado de valores permanece cerrado en medio de temores de una venta masiva de acciones.

El Kremlin dice que tiene suficientes recursos para enfrentar las sanciones, pero esto es discutible.

“No hay dólares”

Durante el fin de semana, el banco central hizo un llamado a la calma en medio de los temores ante un pánico bancario, que sucede cuando demasiadas personas intentan retirar su dinero.

Mujer en el metro

EPA
Pagar los viajes en metro y las compras en tiendas ahora es más difícil para muchos rusos.

“No hay dólares, ni rublos, ¡nada! Bueno, hay rublos, pero no estoy interesado en ellos”, manifesta Anton, que tiene poco más de 20 años y estaba haciendo cola en un cajero automático en Moscú.

“No sé qué hacer ahora. Me temo que nos estamos convirtiendo en Corea del Norte o Irán en este momento”.

Comprar moneda extranjera cuesta a los rusos 50% más que hace una semana y eso si es que pueden conseguirla.

A principios de 2022, US$1 se cotizaba en unos 75 rublos y 1 euro a 80. Pero la guerra ayudó a establecer nuevos récords: en cierto momento de este pasado lunes, US$1 llegó a costar 113 rublos y 1 euro, 127.

Para los rusos, el tipo de cambio rublo-dólar ha sido durante mucho tiempo un tema delicado.

En la década de 1990, tras el colapso de la Unión Soviética, el dólar era la única moneda fuerte en la que los rusos guardaban sus ahorros: la apuesta más segura estaba debajo del colchón.

Cuando el gobierno del presidente Boris Yeltsin dejó de pagar su deuda en 1998, aquellos que habían estado durmiendo con su dinero se sintieron reivindicados.

Sin embargo, durante la década siguiente, varias medidas del banco central ayudaron a tranquilizar a los rusos sobre el rublo.

Los depósitos colocados en moneda rusa comenzaron a crecer y también lo hizo la cantidad de dinero que los rusos invierten en acciones de empresas rusas.

Sin embargo, cada vez que hay incertidumbre, los rusos siempre corren al cajero automático más cercano para retirar dólares.

Esta vez no ha sido diferente.

“Debajo de la almohada”

Tan pronto como se desató la guerra en Ucrania el 24 de febrero, los rusos acudieron en masa a los cajeros automáticos, recordando las lecciones aprendidas en crisis anteriores.

Gente haciendo cola para un cajero en San Petesburgo, el 27 de febrero.

Reuters

Ilya, que tiene poco más de 30 años, acaba de terminar de pagar su hipoteca en Moscú. Dice que no puede mudarse “en el corto plazo”.

“Cuando comenzó la operación en el Donbás, fui al cajero automático y saqué los ahorros que tenía en dólares en Sberbank. Ahora los guardo literalmente debajo de la almohada”.

“El resto de mis ahorros todavía están en los bancos: la mitad en dólares y el resto en rublos. Si las cosas empeoran, retiraré el lote. Tengo miedo porque preveo una ola de robos. Pero estas son las opciones que hay”.

Las imágenes en las redes sociales han mostrado largas colas en cajeros automáticos y casas de cambio en todo el país en los últimos días, con personas preocupadas porque sus tarjetas bancarias pueden dejar de funcionar o que se impondrán límites a la cantidad de efectivo que pueden retirar.

Los dólares y los euros comenzaron a agotarse un par de horas después de la invasión. Desde entonces, han estado disponibles cantidades muy limitadas de esas monedas y hay un límite en la cantidad de rublos que se pueden sacar.

De pie en una cola en Moscú, Evgeny, de 45 años, dijo que quería retirar dinero para pagar su hipoteca.

“Todos los que conozco están ansiosos. Todos están estresados. No tengo ninguna duda de que la vida empeorará. La guerra es horrible”.

“Creo que todos los países emplean dobles raseros y ahora los ‘países grandes’ están midiendo las fortalezas de los demás, decidiendo cuál es mejor. Y todos están sufriendo”.

“Hoy es el primer día que decidí retirar dinero y no tuve ningún problema. Retiré rublos por si acaso”, cuenta Marat, quien tiene 35 años.

“No soy muy bueno pronosticando, pero sospecho que nuestra vida empeorará. El tiempo lo dirá”.

Un formulario

El problema del dinero en efectivo no se limita a Moscú: la gente ha estado corriendo por Perm, Kostromá, Bélgorod y otras ciudades provinciales para conseguir dólares o euros, informa el Servicio Ruso de la BBC.

Rublos

Getty Images
Los rublos son más fáciles de conseguir que los dólares, pero valen menos que antes.

Un especialista informático anónimo incluso creó un bot de Telegram que pregunta automáticamente si hay euros o dólares en los cajeros automáticos de Tinkoff, un popular banco privado, y si es así, comparte la ubicación con los suscriptores.

Muchos han intentado hacer un pedido anticipado de efectivo a través de sus aplicaciones bancarias, una característica del sistema bancario avanzado de Rusia.

El domingo por la noche, cuando se anunciaron las sanciones contra las reservas del Banco Central ruso, todavía se podía usar una aplicación para pedir US$1 por hasta 140 rublos y 1 euro por hasta 150.

Pero el lunes, los clientes del mayor banco respaldado por el Estadode Rusia, Sberbank, le dijeron al Servicio Ruso de la BBC que no podían pedir dinero en efectivo a través de la aplicación; tenían que ir a su oficina y firmar un formulario para hacerlo.

Los bancos niegan que haya escasez de liquidez, y los analistas están de acuerdo con que es más probable que la escasez de efectivo en los cajeros automáticos refleje un intento de evitar una estampida bancaria.

El Kremlin ha dicho que Rusia esperaba estas últimas sanciones y que está lista para enfrentarlas, aunque no ha dicho si las empresas recibirán ayuda adicional, como sucedió durante la pandemia.

Recuerdos de 2014

Pero se espera que los rusos de a pie, muchos de los cuales obtienen su información de la televisión controlada por el Estado (que repite muchas de las líneas del Kremlin), comiencen a notar pronto diferencias en sus vidas.

Gente afuera del Sberbank

EPA
En Sberbank, los dólares deben pedirse firmando un formulario en persona.

Los residentes de Moscú ya están informando de algunas colas en las tiendas de alimentos cuando las personas compran productos que creen que escasearán debido a las subidas de precios o las restricciones comerciales.

Las compañías rusas podrían terminar recortando horas o frenando el ritmo de producción a medida que se imponen las sanciones.

Además de la caída del valor de sus ahorros, se prevé que muchos rusos pierdan sus empleos a medida que la economía se tambalea por quedar aislada de los mercados financieros en Occidente.

Para los rusos, todo esto trae recuerdos de lo que sucedió cuando el presidente Putin anexó Crimea en 2014 y la gente hizo cola durante horas para obtener dinero en efectivo.

Las oficinas de cambio tuvieron que comprar apresuradamente nuevos tableros de tipos de cambio de cinco dígitos cuando los antiguos se quedaron sin espacio.

En aquel entonces, US$1 dólar normalmente costaba entre 30 y 35 rublos, una cantidad impensable en estos días.

Información adicional de Amalia Zatari, del Servicio Ruso de la BBC en Moscú.


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