Efectos y costos a corto, mediano y largo plazo del embarazo adolescente
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Los efectos y costos a corto, mediano y largo plazo del embarazo adolescente en México
Según cifras oficiales, 23% de las y los adolescentes inicia su vida sexual entre los 12 y 19 años. De estos, 15% de los hombres y 33% de las mujeres no utilizaron ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual.
Cuartoscuro
27 de enero, 2022
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Entre los años 2011 y 2020, diariamente en México nacieron en promedio 6 mil 239 bebés, de los cuales mil 137 provienen de una mamá con 19 años o menos; además, el Consejo Nacional de Población estima que cada día se registran 24 nacimientos de menores de 14 años.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en ese periodo se registraron 22 millones 792 mil 779 bebés, de los cuales 18.2%, es decir, 4 millones 151 mil 889, nació de una mamá menor de 19 años.

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Para dimensionar esta situación pensemos en un grupo de mil adolescentes entre 14 y 19 años: en el 2014, 77 de ellas ya habían tenido un embarazo; para 2018, la cifra se redujo a 70.6, según el Instituto Nacional de las Mujeres, pero aun así son datos que ubican a México en el primer lugar de embarazo adolescente entre los países que forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Según cifras oficiales, 23% de las y los adolescentes inicia su vida sexual entre los 12 y 19 años. De estos, 15% de los hombres y 33% de las mujeres no utilizaron ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual… así es como entre 2011 y 2020 el promedio de nacimientos en mujeres de 19 años era de 415 mil 198.

“El embarazo no planeado en niñas menores de 14 años y adolescentes en México es un tema que ha cobrado especial relevancia debido al incremento durante la crisis sanitaria en torno al COVID-19 que estamos viviendo y que debe ocuparnos a todos como sociedad”, consideró Fernando Fogarin, director general de Organon México, laboratorio médico especializado en la salud de la mujer.

Ante ese escenario, desde 2014 se puso en marcha en nuestro país la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENPEA), que tiene como objetivo reducir el número de embarazos en adolescentes, con absoluto respeto a los derechos humanos, particularmente los derechos sexuales y reproductivos, de manera que para 2030 se reduzcan a cero los nacimientos en niñas de 10 a 14 años, y disminuya 50% la tasa especifica de fecundidad de las adolescentes de 15 a 19 años.

Esta estrategia reconoce que el embarazo en las y los adolescentes afecta negativamente la salud, la permanencia en la escuela, los ingresos presentes y futuros, el acceso a oportunidades recreativas, sociales y laborales especializadas y de calidad y el desarrollo humano.

Impacto a corto, mediano y largo plazo

En agosto de 2020 el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés) publicó el documento Consecuencias socioeconómicas del embarazo en adolescentes en México (en el cual se mide el impacto económico de este panorama), donde se alcanzó la cifra anual de 5 mil 885.5 millones de pesos para atender embarazos y partos en adolescentes en materia de servicios públicos de salud.

“Además de la carga económica a gran escala que representa el embarazo infantil y adolescente para el país, este suceso también afecta los ingresos de las familias y el acceso a oportunidades de nivel educativo, laborales, sociales y recreativas”, consideró Fogarin.

En materia laboral, el documento de la ONU establece que quienes fueron madres en la adolescencia participan menos en el mercado de trabajo remunerado que quienes fueron madres en edad adulta.

“La tasa de inactividad laboral de las primeras es un 3.64% mayor que la de las segundas. La tasa de desempleo es ligeramente más alta cuando se trata de mujeres que tuvieron hijos entre los 10 y 19 años en comparación con quienes fueron madres en edad adulta, es decir, el desempleo en mujeres que tuvieron hijos siendo adolescentes es 10.18% mayor que en las mujeres que fueron madres a una edad adulta”, indica el documento.

También señala que, de acuerdo con el resultado de comparar indicadores como haber contribuido (o cotizado) para alguna institución de seguridad social (IMSS, ISSSTE), la calidad del empleo y oportunidades son menores para las personas que tuvieron hijos entre los 10 y 19 años: 67.4% de las madres adolescentes nunca ha cotizado a un sistema de seguridad social, mientras que este indicador bajó a 56.8% en las madres en edad adulta.

No solo hay menor oportunidad de empleo, las mujeres que son madres en la adolescencia también tienen en general menores ingresos.

“Los ingresos anuales de las mujeres que han tenido hijos siendo adolescentes resultan 31.6% menores a los de quienes fueron madres en edad adulta. Así, el ingreso laboral anual promedio de estas últimas es de $68,190, mientras que para quienes tuvieron hijos(as) en la adolescencia es de $46,627”, se lee en el diagnóstico del UNFPA.

La pérdida anual de ingresos por desempleo o costo de oportunidad del empleo debido al embarazo adolescente o maternidad temprana equivale a más de 3,000 millones de pesos, de tal manera que si se invirtiera en prevenirlos dicha cantidad se podría utilizar en otros proyectos, como construir y equipar 21 hospitales generales, construir casi 9 mil 600 escuelas, pagar el presupuesto anual de instituciones públicas de educación superior o pagar casi la totalidad de un aeropuerto internacional.

Las afectaciones también pasan por las oportunidades educativas: de las mujeres que tienen una maternidad temprana, sólo 26.6% cuenta con la primaria, 62.5% con la secundaria y sólo 6.68% con un título profesional o posgrado. En contraste, 23.5% de quienes han sido madres en edad adulta cursó la primaria, 51.2% la secundaria y 22.18% una educación profesional.

“El panorama de los embarazos no planeados en niñas y adolescentes es entonces un fenómeno que afecta en diferentes áreas de la vida, no solo de quien procrea, sino también de las familias y la sociedad en general, por lo que la atención a esta situación debe ser multidimensional. Los esfuerzos en materia de prevención del embarazo en niñas y adolescentes deben consolidar la colaboración desde distintas esferas de la sociedad; gobierno, poder judicial, sector social, sector salud, sector educativo, comunidades y familias. El contexto de los embarazos a temprana edad representa muchos desafíos para las niñas, las y los adolescentes, sus familias y, por supuesto, para el estado mexicano”, consideró Fogarin.

Una de las principales conclusiones del estudio de la ONU es que el impacto económico total del embarazo adolescente y la maternidad temprana en México se cuantifica en casi 63 mil millones de pesos al considerar el impacto agregado debido a la pérdida de ingresos, empleo y actividad laboral que representan los costos económicos de esta situación para el país, que representa 0.27% del PIB.

“Es por ello que en Organon, como una compañía especializada en la salud de la mujer, estamos interesados en mejorar no solo sus necesidades en soluciones médicas y sanitarias, sino también en su entorno social y económico. Además, promovemos de manera permanente esquemas de colaboración con las diferentes instancias de salud, política, economía, cultura y social, a fin de que, juntos como sociedad, realicemos un ejercicio de reflexión y tomemos acciones para enfrentar el reto de la erradicación del embarazo infantil y la prevención del embarazo adolescente no planificado”, finalizó su director general.

Organon es una compañía de atención médica global que tiene como misión ofrecer medicamentos y soluciones impactantes para un día a día más saludable. Actualmente tiene una base de más de 60 medicamentos y otros productos en una variedad de áreas que incluyen salud reproductiva, enfermedades cardíacas, dermatología, alergias y asma.

Fernando Fogarin, director general de Organon México es licenciado en Administración de Empresas por la Universidad de Buenos Aires además de que cuenta una maestría en Administración de Negocios en la Universidad Austral. Tiene más de 27 años de experiencia en la industria farmacéutica.

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