México analiza 2.5% de muestras de COVID para conocer variantes
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En México se analizan al mes 2.5% de las muestras de pruebas positivas COVID para conocer la variante

Por esta razón es imposible que cada persona sepa qué variante tiene, aunque los especialistas aseguran que saber esto no es relevante a nivel individual, solo a nivel epidemiológico.
Cuartoscuro
7 de enero, 2022
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De todas las pruebas COVID que se hacen en México, solo se analizan para saber qué variante está causando la infección, 2 mil 500 de las muestras que dan positivo por PCR. Las que se usan para test de antígenos no sirven para este análisis. 

Las que se analizan se eligen por regiones, para tener una representatividad de todo el país, sobre todo de zonas con mucha población o fronterizas con alta movilidad. Pero las muestras deben tener ciertas características, como una cierta cantidad de material genético. Por eso a las personas no se les dice qué variante tienen, porque son pocas muestras de las que se hace la secuenciación y ese estudio es posterior a que se confirma el positivo. 

Así lo explican a Animal Político, cinco integrantes del Consorcio Mexicano de Vigilancia Genómina (CoVigen-Mex), que se conformó para ayudar a la Secretaría de Salud justamente en la identificación y el monitoreo de las variantes de virus respiratorios que circulan en el país. 

Para saber qué variante está circulando se hace una secuencia del genoma del virus de una muestra, tomada a una persona que ha dado positivo por PCR. El genoma es el compendio de toda la información genética de un organismo. Lo que se hace es determinar cada una de las bases o de las letras que conforman a un virus. 

Con programas de cómputo se comparan las nuevas secuencias con las del virus original, por ejemplo, el de Wuhan, China, y se determina cómo ha variado. 

Carlos Arias, coordinador del CoViGen-Mex e investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM, precisa que si hasta hace dos semanas había aproximadamente unas 100 mil muestras positivas al mes y si se secuencian 2 mil 500 en ese mismo periodo, eso da un porcentaje de 2.5%. Pero si suben las pruebas positivas, como está sucediendo, ese porcentaje irá bajando, porque el número que se secuencia se mantiene más o menos fijo.

De la secuenciación de las muestras se encargan el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE), el Instituto de Medicina Genómica (Inmegen) y otras instituciones que participan en el CoViGen-Mex como el Instituto de Biotecnología (IBT) de la UNAM, la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (Ciad). Todas estas instituciones suben sus hallazgos al Gisaid, una plataforma internacional donde se reportan los datos de las variantes en todos los países. 

En esta plataforma es donde se tiene registrado que en México, hasta el momento, hay confirmados 368 casos de ómicron, distribuidos en 15 estados, aunque la mayoría se encuentran en Ciudad de México, donde hay 267. 

Hacer la secuenciación del genoma de virus, para determinar qué variante es, es un procedimiento caro, dice Arias. El costo es de más o menos 50 dólares (cerca de mil pesos) por cada secuencia. “En 2021 tuvimos apoyo para secuenciar 12 mil muestras en todo el año y este año estamos solicitando una ampliación. Tenemos presupuesto para los primeros dos meses, pero Conacyt está interesado en apoyarnos”. 

Alejandro Sánchez, también investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM e integrante del CoViGen-Mex, precisa que el Conacyt los apoya, pero con la desaparición de los fideicomisos, deben esperar hasta que baja el presupuesto y demás y el dinero lo irán recibiendo hasta marzo. “Tenemos que trabajar casi dándole crédito al gobierno y eso es un cuello de botella”. 

El coordinador del CoViGen-Mex dice que lo secuenciado en México está muy por debajo de los números, por ejemplo, de Dinamarca que secuencia el 70% de sus muestras, pero que aun así ese porcentaje da una idea clara de lo que sucede en el país. 

En eso de que se secuencia lo suficiente coincide con él Sánchez. “En Sudáfrica hacían la secuenciación de 500 muestras al mes y encontraron la variante beta, con una población de 60 millones de personas. Claro, en vigilancia genómica más siempre es mejor, pero el problema son los recursos, primero los financieros, después la disponibilidad de material para hacer los muestreos, en el mundo hay escasez de plásticos, y luego los recursos humanos, en cada laboratorio tenemos dos o tres personas que hacen 500 muestras cada semana, más todas las muestras que se procesan para otros fines de investigación”. 

Arias describe que las muestras que se eligen para secuenciar provienen de todo el país, pero predominan las de estados con mucha actividad turística, como Jalisco, Baja California Sur, Guerrero, también las de lugares que son fronteras con paso internacional como Baja California Norte, Chiapas, y, por supuesto, las de los centros de alta densidad poblacional, como la Ciudad de México. 

Los resultados se suben al Gisaid, aunque la información que ahí se presenta tiene un retraso de al menos dos semanas, que es lo que tarda todo el trabajo de determinar las variantes en las muestras y subir la información a la plataforma. 

“Como se buscan muestras de ciertas zonas y que tengas ciertas características, como una determinada cantidad de material genético, más o menos tarda una semana reunir 500 muestras y enviarlas, por ejemplo, a nuestro laboratorio. Después tardamos otra semana en hacer la secuenciación y más o menos otros tres o cuatro días en el análisis bioinformático (que es ver los cambios respecto a la secuencia original). Luego se prepara un reporte que se entrega al InDRE y a la Secretaría de Salud y que nosotros hacemos público en la página del consorcio”, explica Alejandro Sánchez. 

Ese trabajo podría hacerse más rápido si se contará con equipos portátiles y personal para secuenciar en los hospitales o en los lugares donde se toma la muestra, así se podrían tener los resultados en 48 horas y se tomarían decisiones más rápidas de política pública, pero no hay presupuesto para esto. 

¿Una persona debería saber qué variante tiene o no es relevante?

Respecto a si a las personas se les debería comunicar qué variante tienen, los especialistas coinciden en que esto, a nivel individual no es relevante, solo a nivel epidemiológico y para la toma de decisiones de gobierno. 

José Campillo, biólogo y virólogo de la Facultad de Ciencias de la UNAM y también integrante del CoViGen-Mex, explica para todos los casos de COVID el tratamiento y las recomendaciones son las mismas, eso no se modifica, por eso para las personas no es relevante saber qué tipo de variante tienen. 

“Eso es para los epidemiólogos, para las autoridades sanitarias de los países, para saber qué variantes hay circulando, cuál puede ser la predominante y qué decisiones se toman, si se hacen cercos sanitarios, por ejemplo”, abunda. Para las personas, dice, lo importante es saber si tienen COVID o no, para avisar a sus contactos, hacer cuarentena y estar alerta por cualquier complicación. 

Clínicamente no es algo que deba preocuparle a las personas el tipo de variante que tienen, confirma Andreu Comas, médico virólogo y epidemiólogo de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, y también integrante del CoViGen-Mex. La importancia es a nivel epidémico, para conocer del surgimiento de nuevas variantes, cómo se distribuyen, cómo es la importación, cómo es la transmisión local, si hay riesgo de evasión de las vacunas o de los anticuerpos monoclonales. 

A nivel paciente, agrega, solo es relevante analizar qué variante está causando la infección cuando, por ejemplo, se empiezan a ver casos graves en personas que no deberían presentar cuadros graves, por su edad o su condición de salud, “sí hay que ver si es una nueva variante, cepa, o subtipo del virus la que está causando cuadros más severos”. 

Sobre si importa saber la variante porque hay unas que causan cuadros más severos, como delta y otras más leves, como ómicron, los especialistas coinciden en que aún no hay estudios concluyentes para decir que de verdad ómicron causa cuadros menos graves. 

Leer más | Ómicron mata a personas, no debería ser calificada como ‘leve’, advierte la OMS

“Todavía no hay evidencia contundente de que ómicron produzca casos más leves, no hay los estudios suficientes aún para decir que por la misma naturaleza del virus los casos no se tornen severos, por eso no hay una ventaja clínica en que cada paciente sepa cuál es la variante que tiene, porque las recomendaciones clínicas son las mismas”, sostiene Guillermo de Anda Jauregui, integrante del CoViGenMex e investigador en ciencias biomédicas. 

Aunque, dicen los especialistas, los estudios preliminares y la evidencia parece mostrar que ómicron infecta los bronquios, pero no tanto a otros órganos como el pulmón, los riñones, el corazón, el hígado, como en el caso de otras variantes. La vacunación también es un factor fundamental para que los cuadros no se tornen graves. 

Pero las recomendaciones siguen siendo las mismas: vacunarse, ponerse los refuerzos de las vacunas en cuanto sea posible, sana distancia, lavado de manos, cubrebocas bien puesto en nariz y boca y ventilación de espacios, y, por lo tanto, evitar las aglomeraciones y los lugares cerrados y mal ventilados. 

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Elecciones en EU: el futuro de Trump y otras 3 cosas que están en juego en la batalla por el Congreso

Según el corresponsal político de la BBC en Washington, uno de los temas fundamentales que ha dominado la discusión ha sido el aborto.
8 de noviembre, 2022
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Sin que sus nombres estén en las papeletas, Joe Biden y Donald Trump se han convertido en protagonistas de una intensa campaña electoral que ha vuelto a poner de relieve la división que vive Estados Unidos.

El país celebra este 8 de noviembre las elecciones de mitad de término, las llamadas “midterms”, y se prevé que el resultado tenga un gran impacto en los dos años que quedan de la presidencia de Biden (y más allá).

En EE.UU. se renueva la Cámara de Representantes y una parte del Senado cada dos años: en unos casos en coincidencia con las presidenciales y en otros en la mitad del período presidencial, de ahí el nombre de los comicios.

Es por eso que muchos ven esta elección como un referendo al presidente de turno. Y es muy común que, en ese proceso, el partido que ocupa la Casa Blanca tienda a perder escaños.

El Partido Demócrata obtuvo en la elección de 2020 una mayoría en la Cámara y un empate en el Senado que en realidad es mayoría porque el voto del desempate recae en la vicepresidenta Kamala Harris.

Eso le ha permitido a Biden aprobar algunos de los planes de su ambiciosa agenda legislativa.

Para los republicanos es un momento clave: estas serán las primeras elecciones desde que Trump salió de la Casa Blanca, y serán el mejor indicador del exmandatario para decidir si se lanza o no como candidato presidencial para 2024.

Además, si los republicanos toman el control de cualquiera de las cámaras, podrían frenar efectivamente la agenda de Biden.

También podrían controlar los comités de investigación del Congreso, por lo que podría poner fin a la investigación que se lleva a cabo sobre el ataque al Capitolio de EE.UU. del 6 de enero de 2021, aunque se espera que su trabajo termine a finales de año.

El corresponsal político de la BBC en Washington Anthony Zurcher compartió algunos de los que él considera que serán los puntos clave de esta elección.

1. Derechos o restricciones al aborto

Un cambio en la composición en el congreso puede tener un impacto directo en el día a día de los estadounidenses. Un buen ejemplo es el caso del aborto.

En junio, la Corte Suprema revocó el fallo Roe vs. Wade que otorgaba protección constitucional al aborto en el país.

Ambos partidos ya tienen proyectos legislativos que van a intentar implementar en el ámbito federal si ganan el control del Congreso en noviembre.

Los demócratas prometen defender el derecho de las mujeres a abortar, mientras que los republicanos han propuesto una prohibición federal del aborto más allá de las 15 semanas de embarazo.

A nivel estatal, el resultado de las contiendas legislativas locales y de gobernador en estados clave como Pensilvania, Wisconsin y Michigan podría significar que esos sitios impongan mayores restricciones al aborto.

Pero cualquiera de los partidos que gane el control del Congreso -y el poder en los estados- tendrá la posibilidad de impactar el enfoque de políticas que van más allá del aborto.

Si los republicanos resultan victoriosos, se espera que la inmigración, los derechos religiosos y el crimen se conviertan en prioridades.

En contraste, para los demócratas los temas clave son el medio ambiente, la atención médica, el derecho al voto y el control de armas.

2. El regreso de Trump

El expresidente de EE.UU. Donald Trump, durante su inauguración, en 2017.

EPA
Muchos analistas creen que una posible candidatura de Trump en 2024 dependerá de los resultados de esta elección.

A diferencia de los últimos presidentes que han perdido contiendas electorales en EE.UU., Trump no se retiró de la política en silencio.

Pareciera que todavía tiene interés en regresar a la Casa Blanca en 2024, y las elecciones de mitad de término podrían terminar fortaleciendo su posición o frustrando sus esperanzas.

Si bien no aparece en la boleta electoral como candidato, el apoyo político de Trump a decenas de candidatos republicanos sí que lo está.

A pesar de las objeciones de algunos líderes en el partido, el expresidente logró darles impulso a algunos de los candidatos al Senado -como el exjugador de fútbol americano Herschel Walker en Georgia, el médico de televisión Mehmet Oz en Pensilvania y al autor populista JD Vance en Ohio- para que superaran a republicanos más tradicionales en las elecciones primarias.

Si estos candidatos ganan, podría argumentarse que los instintos políticos de Trump son agudos y que su tipo de política conservadora tiene un atractivo nacional.

Pero si los republicanos se quedan cortos en el Congreso, y es por el fracaso de los candidatos poco convencionales seleccionados por Trump, el expresidente podría cargar con la culpa.

Tal resultado aumentaría las esperanzas de los rivales presidenciales de Trump dentro del partido.

Tanto el gobernador de Florida, Ron DeSantis, como el gobernador de Texas, Greg Abbott, están listos para la reelección en noviembre y podrían usar los resultados en esas contiendas como trampolín para sus propias campañas a ganar la nominación republicana en 2024.

3. El futuro de Joe Biden

Las elecciones de mitad de período normalmente se ven como un referéndum a los dos primeros años de un mandato presidencial; y es por esto que, históricamente, el partido en el poder sufre una derrota.

El presidente estadounidense Joe Biden en un evento.

Reuters
La elección de mitad de término es vista como un referendo al presidente actual.

Los índices de aprobación de Biden se han mantenido bajos durante más de un año.

Si bien los demócratas parecen haberse recuperado un poco, la alta inflación y las preocupaciones por el estado de la economía representan una batalla cuesta arriba para que el partido gobernante logre mantener el control de ambas cámaras del Congreso.

En sus primeros dos años como presidente, Biden logró que se aprobaran leyes nuevas en temas como cambio climático, control de armas, inversión en infraestructura y pobreza infantil, a pesar de contar con mayorías estrechas en el Congreso.

Sin embargo, si el control de cualquiera de las dos cámaras pasara al Partido Republicano, este tendría el poder de evitar que el Congreso apruebe proyectos de ley demócratas y el resultado sería un estancamiento legislativo.

Una mala noche para los demócratas se interpretaría también como una señal de la continua debilidad política del presidente, y podría volver a revivir los llamados para que Biden le deje el camino abierto a otro candidato demócrata cuando comience la campaña presidencial de 2024.

Sin embargo, el presidente y sus asesores insisten en que van por la reelección y solo se ha visto una vez en la política moderna que un presidente en el cargo pierda la nominación de su partido en las primarias.

4. ¿Qué pasa con los que no reconocen la elección de 2020?

Marjory Taylor Greene

Reuters
Varios candidatos republicanos han cuestionado abiertamente la legitimidad de la elección que en 2020 llevó a Joe Biden a la presidencia.

Las elecciones de mitad de período de 2022 van a ser las primeras elecciones federales desde que tuvo lugar el asalto al Capitolio de EE.UU. el 6 de enero de 2021, en el que partidarios de Trump intentaron impedir que los congresistas certificaran la victoria electoral de Joe Biden.

Lejos de amainarse después de los disturbios, Trump ha insistido en sus cuestionamientos a los resultados de la elección y ha apoyado activamente a los candidatos republicanos que dicen que les robaron la victoria.

Muchos de estos candidatos, como los nominados a secretario de Estado Mark Finchem en Arizona y Jim Marchant en Nevada y el candidato a gobernador Doug Mastriano en Pensilvania, se postulan para cargos en los que tendrán al menos algún tipo de control sobre los sistemas electorales de su estado de cara a la contienda presidencial de 2024.

Estos políticos, si son elegidos, podrían negarse a certificar los resultados electorales en sus estados si se viera en el país una elección reñida para la presidencia.

También podrían unirse a demandas contra algunoos condados, argumentando denuncias de corrupción electoral, o podrían promulgar nuevas reglas y regulaciones para restringir ciertos métodos para ejerccer el voto, como lo es la votación por correo.

En la elección de 2020, varios funcionarios republicanos estatales se negaron a ceder ante la presión de Trump para revertir los resultados en diferentes sitios.

Si en dos años hay una elección tan reñida como la de 2020, podría verse un resultado muy distinto a este tipo de desafíos.


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