Para las mujeres en la lucha libre, la pelea apenas comienza
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Mar García, GPJ México

Para las mujeres que se dedican a la lucha libre, la pelea apenas comienza

La pandemia hizo que los gimnasios y las arenas de lucha libre cerraran, pero abrió una puerta para que más mujeres demostraran su valía.
Mar García, GPJ México
Por Mar García / Global Press
23 de enero, 2022
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Enormes lámparas cuelgan del techo desde el sexto piso de un edificio en el centro de la Ciudad de México, e iluminan el cuadrilátero de lucha libre. La multitud contiene la respiración cuando la silueta de una mujer emerge de las sombras. El cabello azul se mueve detrás de su colorido y brillante maquillaje mientras lanza patadas con unas botas que le llegan a la rodilla. Una voz profunda retumba en el altavoz:

“¡Desde la selva mexicana llega Lady Aaamazonaaa!”.

Como respuesta a las porras y los gritos, se toma su tiempo posando en cada una de las cuatro esquinas del ring en el campeonato de mujeres Furia de Titanes.

“Traigo la lucha libre en la sangre”, dice Lady Amazona, de 29 años, quien creció viendo a su padre competir en la lucha libre, antes de decidir seguir sus pasos hace 10 años. (Para seguir con la tradición, ella y otras luchadoras pidieron ser identificadas solo por sus nombres artísticos).

La lucha libre, que es tanto un deporte como un espectáculo, fue declarada “Patrimonio Cultural Intangible” por el gobierno de la Ciudad de México. Se inició de forma profesional en 1933 y actualmente atrae a audiencias de lugares tan lejanos como Tokio. La lucha de mujeres se incluyó en los primeros años, pero fue vetada a partir de la década de 1950. Reincorporada a fines de la década de 1980 por la Comisión de Box y Lucha Libre Profesional de la Ciudad de México, ha necesitado toda una generación para que las luchadoras alcancen el éxito nacional y, gracias a la pandemia, aprovechen nuevas oportunidades.

Olivia Domínguez Prieto, coordinadora del Seminario de Antropología del Deporte y del Juego de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, dice que los cierres de arenas y gimnasios por el coronavirus entre marzo de 2020 y mayo de 2021 obligaron a las federaciones y a los promotores de lucha libre a probar enfoques más innovadores. Organizaron peleas sin público en vivo y vendieron transmisiones por internet a la audiencia que buscaba entretenimiento para romper la monotonía del encierro. Las mujeres estaban entre los nuevos atractivos.

“Logramos ver un cambio significativo. El poder demostrar que son parte de ese mismo deporte al parejo de los hombres que no les piden nada, el hecho de que la audiencia les haya comenzado a responder y les parezca atractivo ver una lucha de mujeres… eso ha ido abriendo espacios”, señala Domínguez.

Lee: Las renuncias obligadas de mujeres a sus cargos y al poder

En septiembre de 2021, por primera vez, una lucha de mujeres encabezó el evento de aniversario del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL), la organización de lucha más antigua de México. Un mes después, el CMLL creó el primer evento internacional “Grand Prix” de luchadoras, que desde 1994 solo existía para hombres.

Si bien la participación de las luchadoras es cada vez más frecuente, la discriminación de género persiste en las funciones de lucha libre donde es común escuchar burlas como “por eso están solteras” y “regresen a la cocina”.

Detrás del maquillaje y las máscaras las luchadoras dicen que estos abucheos solo las motivan a pelear con más ganas. “Un luchador local de Puebla me dijo que yo no servía para este deporte, que me retirara y mejor me fuera a lavar los trastes o a atender a mi marido porque las mujeres solo servimos para eso. En lugar de desanimarme, al contrario, me dio motivos para yo forzarme y hacer lo que más me gusta, que es la lucha libre”, explica Lady Amazona.

A medida que las arenas y los gimnasios vuelven a abrir, el interés en las luchadoras aumenta, lo que fomenta que más mujeres practiquen este deporte. Óscar Madrigal, promotor de luchas de mujeres, dice que su lista de luchadoras ha crecido de 35 en marzo de 2020 a 63 en noviembre de 2021. Las dos principales promotoras de lucha libre de México, el CMLL (que no permite que se derrame sangre ni que se usen objetos en las luchas) y la AAA Worldwide (que permite ambas cosas), ahora tienen más luchadoras en sus listas.

La lucha libre tiene sus riesgos. En la última década, varios hombres han muerto durante los eventos o por lesiones relacionadas, pero ninguna luchadora ha resultado herida de gravedad.

Amapola, luchadora desde hace más de 16 años, no ha permitido que una reciente lesión de cuello frene su campaña nacional para reclutar, a través de gimnasios, amigos y familiares de luchadores, a la próxima generación de luchadoras.

Como aficionada de la lucha libre desde siempre, esta luchadora que creció en la Ciudad de México dice que decidió demostrar su fortaleza en el ring después de asistir a su primera lucha de mujeres en 1993.

“La condición de mis padres en ese entonces fue que, si yo quería incursionar en el mundo de la lucha libre, tenía que terminar mi carrera”, recuerda.

Lee: Mujeres en la lucha libre: por el respeto en el ring

Terminó sus estudios en administración de empresas, les entregó el título a sus padres y saltó directamente hacia los reflectores del ring.

Cuando Sagittarius, de 19 años, comenzó su carrera en la lucha libre hace tres años, solo había cinco mujeres luchadoras en Veracruz, su estado natal, en el este de México. Hoy, dice, ya son casi 40.

“Yo creo que se debe a que en la actualidad hay muy buenas luchadoras pioneras, vienen nuevas generaciones”, dice.

Desde hace 54 años, Concepción Ramírez, de 74, vende productos de lucha libre afuera de la Arena México, un foro de lucha libre profesional en la Ciudad de México. “Yo pienso que hasta ahorita es cuando les están dando el lugar que merecen”, afirma, refiriéndose a las luchadoras.

Ramírez cuenta que, en los últimos 18 meses, le han pedido (tanto hombres como mujeres) más máscaras, capas, tazas, muñecos de tela, fotos y carteles de luchadoras. Las niñas y los niños piden figuras de acción de luchadoras, agrega, pero nadie las fabrica todavía.

Antes de las presentaciones, la mayoría de las luchadoras venden su propia mercancía para ayudar a crear sus marcas y financiar su entrenamiento, complementando los ingresos que obtienen de las peleas y cualquier otro apoyo que reciben de sus familias.

Coinciden en que sería bueno tener más ingresos, pero no es su objetivo principal. Anhelan demostrar su fortaleza y asegurarse de que las mujeres sean aceptadas en el cuadrilátero.

“Tanto nos ha costado llegar hasta donde estamos, levantar la lucha libre femenil. Y es importante saber que cada una de las luchadoras que ha participado en la lucha libre mexicana ha dejado su semilla, sus triunfos y sus derrotas, y ha marcado la historia de la lucha libre femenil en todo el camino que hemos llevado”, finaliza Amapola.

Esta historia fue publicada originalmente por Global Press Journal. https://globalpressjournal.com/americas/mexico/mexicos-women-go-mano-mano-lucha-libre-ring/es/

 

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El innovador y exitoso método nórdico para acabar con el acoso escolar

El acoso en la escuela suele dejar secuelas que la víctima puede llegar a experimentar por décadas. Pero hay metodologías que ayudan a cambiar el entorno escolar para evitar que esto ocurra.
2 de mayo, 2022
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Lady Gaga, Shawn Mendes, Blake Lively, Karen Elson, Eminem, Kate Middleton y Mike Nichols. Estas son solo algunas de las personas que han hablado de su experiencia como víctimas del acoso escolar y el dolor que esto les ha causado en la infancia y en etapas posteriores de su vida.

Cualquiera que haya sido victimizado de niño comprenderá los sentimientos de vergüenza que pueden generar este tipo de experiencias. Y las consecuencias no se quedan ahí.

Investigaciones recientes sugieren que los efectos del acoso infantil pueden persistir durante décadas, con cambios duraderos que pueden ponernos en mayor riesgo de enfermedades mentales y físicas.

Estos hallazgos están llevando a un número cada vez mayor de educadores a cambiar su punto de vista sobre el matoneo: de una situación inevitable del crecimiento a una violación de los derechos humanos de los niños.

“La gente solía pensar que el acoso escolar era un comportamiento normal y, en algunos casos, que incluso podría ser algo bueno, porque ayuda a fortalecer el carácter”, explica Louise Arseneault, profesora de psicología del desarrollo en el King’s College de Londres, en Reino Unido.

“Les tomó mucho tiempo comenzar a considerar este comportamiento como algo que puede ser realmente dañino”.

Con este cambio de mentalidad, muchos investigadores ahora están probando varios esquemas contra el acoso, con algunas estrategias nuevas y emocionantes para crear un entorno escolar más amable.

Cultura de tolerancia de la victimización

El Programa de Prevención del Acoso Olweus (Olweus Bullying Prevention Program) es uno de los esquemas que más se ha puesto a prueba.

Lady Gaga

Getty Images
Lady Gaga es uno de los personajes famosos que ha hablado abiertamente sobre su experiencia de acoso escolar.

Fue desarrollado por el fallecido psicólogo sueco-noruego Dan Olweus, quien encabezó gran parte de las primeras investigaciones académicas sobre la victimización infantil.

El programa se basa en la idea de que los casos individuales de acoso suelen ser producto de una cultura más amplia que tolera la victimización. Como resultado, intenta abordar todo el ecosistema escolar para evitar que prospere el mal comportamiento.

Como muchas otras intervenciones, el Programa Olweus comienza con un reconocimiento del problema. Por este motivo, los colegios deberían realizar una encuesta para preguntar a los alumnos sobre sus experiencias.

“Saber lo que está pasando en tu edificio es realmente importante y puede guiar tus esfuerzos de prevención del acoso escolar”, dice Susan Limber, profesora de psicología del desarrollo de la Universidad de Clemson, en Carolina del Sur, Estados Unidos.

El Programa Olweus alienta a la escuela a establecer expectativas muy claras para un comportamiento aceptable, y las consecuencias si se infringen esas reglas.

“ no deberían ser una sorpresa para el niño”, dice Limber. Los adultos deben actuar como modelos positivos a seguir, que refuercen los buenos comportamientos y muestren tolerancia cero ante cualquier forma de victimización.

También deben aprender a reconocer los lugares dentro de la escuela donde es más probable que ocurra la intimidación y supervisarlos regularmente.

Acoso escolar

Getty Images

“Todos los adultos de la escuela necesitan una formación básica sobre el acoso: las personas que trabajan en la cafetería, los conductores de autobuses, el conserje”, señala Limber

A nivel del aula, los propios niños organizan reuniones para discutir la naturaleza del acoso escolar y las formas en que pueden ayudar a los estudiantes que son víctimas de este comportamiento.

El objetivo, en todo ello, es conseguir que el mensaje anti-intimidación quede arraigado en la cultura de la institución.

Resultados positivos

Al trabajar con Olweus, Limber probó el esquema en varios entornos, incluida una implementación a gran escala en más de 200 escuelas en Pensilvania.

Sus análisis sugieren que el programa resultó en 2.000 casos menos de intimidación durante dos años. Es importante destacar que los investigadores también observaron cambios en la actitud general de la población escolar hacia el acoso, incluida una mayor empatía con las víctimas.

Los resultados de Limber no son los únicos que muestran que las campañas sistemáticas contra el acoso pueden generar un cambio positivo.

Comedor escolar

Getty Images
Todo el personal de la escuela debería estar alerta a las posibles señales de intimidación y matoneo.

Un metanálisis reciente, que examinó los resultados de 69 ensayos, concluyó que las campañas contra el acoso escolar no solo reducen la victimización sino que también mejoran la salud mental general de los estudiantes.

Curiosamente, la duración de los programas no pareció predecir sus posibilidades de éxito.

“Incluso unas pocas semanas de intervención fueron efectivas”, dice David Fraguas, del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Clínico San Carlos, en Madrid, España, quien fue el autor principal del estudio.

Atentos a las señales

La intimidación no acaba en la escuela, y Limber argumenta que los padres y cuidadores deben estar atentos a las señales que indican que puede haber un problema. “Debes ser proactivo al hablar sobre el tema, no esperes a que surja”, dice.

“Puedes hacerlo como parte de una conversación del tipo: ‘¿Cómo van las cosas con tus amigos? ¿Tienes algún problema?'”.

Ella enfatiza que el adulto debe tomar en serio las preocupaciones del niño, incluso si parecen triviales desde una perspectiva externa, al mismo tiempo que debe mantener una mente abierta.

“Escucha atentamente y trata de controlar tus emociones mientras las escuchas”. El cuidador debe evitar hacer sugerencias apresuradas sobre cómo el niño puede manejar el problema, ya que esto a veces puede crear la sensación de que la víctima tiene la culpa de la experiencia.

Acoso escolar

Getty Images
Todos los sitios donde puede ocurrir el acoso dentro de la institución educativa deberían estar supervisados.

Si corresponde, el padre o tutor debe iniciar una conversación con la escuela, que debe elaborar un plan de inmediato para asegurarse de que el niño se sienta seguro. “Lo primero es centrarse en ese niño y sus experiencias”.

Crecer rara vez va a ser fácil: los niños y los adolescentes están aprendiendo a manejar las relaciones sociales y eso va a traer dolor y malestar.

Pero como adultos, podemos hacer un trabajo mucho mejor al enseñarles a los niños que ciertos tipos de comportamientos nunca son aceptables: no hay nadie a quien culpar sino a los mismos agresores.

Estas lecciones podrían tener un impacto generalizado en la salud y la felicidad de muchas generaciones venideras.

*Este artículo fue publicado en BBC Future. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.


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