Nuevo código de ética prohibirá a funcionarios bloquear a usuarios de redes
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Nuevo código de ética prohibirá a funcionarios bloquear a usuarios de redes sociales

El documento endurece la vigilancia en aspectos como el ejercicio de recursos públicos, acoso sexual, uso lenguaje incluyente y prácticas de no discriminación.
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18 de enero, 2022
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Un nuevo Código de Ética de la Administración Pública Federal prohibirá a los funcionarios públicos bloquear de sus cuentas de redes sociales a ciudadanos y les ordenará no hacer publicaciones que dañen la imagen institucional de las dependencias donde trabajan, so pena de ser sometidos a una investigación interna y ser sancionados.

El documento fue elaborado por la Secretaría de la Función Pública (SFP), a cargo de Roberto Salcedo Aquino, y se encuentra en revisión por parte de la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria (Conamer) previo a su publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF).

Se trata de un nuevo Código de Ética para regir la conducta de los funcionarios federales, que endurece la vigilancia en aspectos como el ejercicio de recursos públicos, acoso sexual, uso lenguaje incluyente y prácticas de no discriminación. En febrero de 2019, la extitular de la SFP, Irma Eréndira Sandoval, suscribió un reglamento más general y más sucinto, que será derogado con la publicación del nuevo documento.

El anteproyecto prevé que los funcionarios que incumplan el nuevo reglamento sean reportados ante un Comité de Ética, que debe ser constituido al interior de cada dependencia y que tendrá un carácter preventivo, con facultades para emitir recomendaciones y mediar en conflictos; no obstante, los burócratas también podrán ser denunciados directamente ante el Órgano Interno de Control (OIC), que iniciará procedimientos por faltas administrativas.

El uso de redes sociales es una de las novedades en el nuevo Código de Ética, en el cual se demanda a los funcionarios no hacer publicaciones que dañen la imagen de la institución en la que laboran ni bloquear a determinados usuarios. Este último punto es acorde con una resolución de la Suprema Corte de Justicia que determinó que las redes sociales son un canal de comunicación entre el gobierno y la sociedad que no puede ser cancelado de manera unilateral por los funcionarios públicos.

“Las personas servidoras públicas considerar que las redes sociales pueden constituir una extensión de las personas en medios electrónicos, por lo que, sin menoscabo de los derechos a la libertad de pensamiento y de expresión propios, para su uso institucional, procurarán la imagen de las dependencias y entidades, así como la confianza en el servicio público, al mantener un comportamiento acorde con la ética pública y respetuoso de cualquier persona, sin importar su ideología o posicionamiento.

“En caso de que las personas servidoras públicas decidan destinar sus redes sociales para hacer públicas las actividades relacionadas con su empleo, cargo o comisión, se colocan en un nivel de publicidad y escrutinio distinto al privado, por lo que, además de lo dispuesto en el párrafo anterior, se abstendrán de realizar conductas que restrinjan o bloqueen la publicidad o interacción de la cuenta a personas determinadas”, dice el proyecto de la SFP.

En el nuevo Código de Ética se ordenará a los funcionarios emplear lenguaje incluyente y no sexista en todas las comunicaciones institucionales, y se prohibirá el uso de palabras altisonantes o groserías en sus lugares de trabajo.

El proyecto también incluye un catálogo de 17 conductas que constituyen actos de hostigamiento y acoso sexual y que deben ser evitadas por los servidores públicos, entre las que se encuentran condicionar la obtención de ascensos a la realización de actos sexuales; expresar comentarios, burlas, piropos o bromas con connotación sexual; proponer citas o encuentros de carácter sexual; emitir comentarios que coloquen a las personas como objetos sexuales; hacer preguntas a otras personas sobre sus preferencias o su vida sexual; enviar mensajes de naturaleza sexual no deseadas ni solicitadas por la otra parte; difundir rumores sobre la vida sexual de otra persona, entre otras.

El nuevo Código de Ética también sanciona el acoso laboral, consistente en ignorar, excluir, agredir, amedrentar, humillar, intimidar o maltratar al personal, conocido como mobbing, y también prohíbe que se asigne una cantidad desproporcionada de trabajo que pudiera representar una afectación a la vida privada o al libre esparcimiento de los funcionarios.

“(Se deben) fortalecer los principios de eficacia, igualdad y lealtad a través de prácticas que faciliten el equilibrio entre la vida laboral y personal de las personas servidoras públicas, comprendiendo en ello la convivencia familiar, el desarrollo académico, o cualquier otra actividad que abone a la libertad y dignidad de éstas en lo particular”, expone el documento.

Transparencia y licitaciones

El proyecto de reglamento sanciona que, ante solicitudes de transparencia, los servidores públicos oculten información de manera dolosa mediante la declaración de “incompetencia” o “inexistencia”, o que, de manera negligente, clasifiquen como confidencial o reservada la información.

En este rubro también se pide a los burócratas no realizar interpretaciones restrictivas a las solicitudes de transparencia, y se les prohíbe filtrar, alterar, ocultar, mutilar o destruir la información a la que tengan acceso.

Respecto de los procesos de licitación, el nuevo reglamento instruye que los funcionarios no deben favorecer intereses de particulares o empresas, y que deben evitar reunirse o asistir a festejos de personas que participen en concursos públicos o que sean proveedores o concesionarios del gobierno.

También se sanciona que los burócratas divulguen información privilegiada de licitaciones para favorecer a concursantes o para la ocupación de plazas en el servicio público.

El Código de Ética exige a los funcionarios hacer un uso eficiente de los recursos públicos, por lo que se les prohíbe en sus oficinas incurrir en “gastos innecesarios” de agua, energía eléctrica, internet, telefonía y gasolina; también se les demanda no utilizar los recursos para fines distintos a su finalidad, como el parque vehicular o las aeronaves, así como inmuebles, papelería y enseres. Este punto también sanciona que se utilice al personal público para que desempeñe labores particulares de sus mandos, “como pudiera ser en algún domicilio o destinado a cualquier actividad de carácter personal o privado”.

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¡Salta el cráter si hay más bombardeos!: la feroz batalla dentro de la última línea de defensa de Járkiv

El periodista de la BBC Quentin Sommerville, acompañado del camarógrafo Darren Conway, llegaron al frente de batalla de la ciudad de Járkiv, en el este de Ucrania.
18 de marzo, 2022
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La segunda ciudad de Ucrania, Járkiv, ha sido el objetivo constante de los ataques rusos durante tres semanas. Quentin Sommerville, de la BBC, y el camarógrafo Darren Conway informan desde la línea del frente donde las tropas ucranianas continúan repeliendo el avance enemigo.

Entramos en la casa por donde solía estar la puerta trasera. Ahora solo hay una cortina que se mueve con el viento helado. Los propietarios, desaparecidos hace mucho tiempo, podían ver desde ahí las ricas tierras de cultivo al norte de Járkiv, pero gran parte de esas tierras también están irreconocibles.

En la cochera, junto a una patineta abandonada, hay una docena de cajas vacías de algunas de las mejores armas antitanques del mundo. Un soldado ruso muerto yace boca abajo en el jardín delantero.

La casa se ha convertido en una base de primera línea, y las cajas usadas son un indicativo de que los soldados han peleado aquí por sus vidas: una pelea por la independencia de Ucrania.

Hemos obtenido un acceso excepcional al ejército ucraniano que, después de tres semanas de duros combates, sigue firme en las afueras de Járkiv, impidiendo que las fuerzas rusas capturen la segunda ciudad más grande de Ucrania.

Bombardeos constantes

“¿Quieres ir más adelante?”, pregunta Yuri, un comandante del 22º Batallón de Infantería Motorizada del ejército ucraniano, señalando las ruinas de dos vehículos blindados de transporte de personal rusos y las piezas destrozadas de dos de sus tanques.

El batallón se reconstituyó en 2014 después de que Rusia invadió Crimea y respaldó a los separatistas de Donbas.

“Usaron drones, aviones, helicópteros de ataque, todo”, dice Yuri, mientras se oyen proyectiles rusos retumbando, golpeando las carreteras cercanas y los bloques de apartamentos.

La zona de un ataque en Járkiv

BBC
El lugar de un ataque de cohetes rusos Grad (múltiples cohetes lanzados en rápida sucesión) en un vecindario residencial.

Los rusos han seguido atacando y han sido repelidos muchas veces. En su frustración por fallar en su entrada, bombardean día y noche la ciudad, que alguna vez fue el hogar de 1,4 millones de personas.

El suelo está batido y el lodo espeso succiona las botas. Una mirada hacia atrás muestra las estructuras en ruinas de la hilera de casas por las que acabamos de pasar. Los jardines suburbanos se han convertido en campos de batalla como en el pasado de Europa.

“Los primeros tres días fueron los peores. Estaba lloviendo, estábamos cubiertos de barro, parecíamos cerdos”, dice Olexander, de 44 años, que está parado cerca.

Junto a uno de los vehículos blindados de transporte de personal destruidos -en el que su marca Z ya se ha desvanecido- hay un gran cráter de unos 6 m de ancho. El primer día de la invasión, el 24 de febrero, un ataque ruso mató a seis soldados ucranianos en este mismo lugar. Muchos más murieron aquí desde entonces, pero las cifras oficiales no se han publicado.

Un cráter de una bomba rusa en Járkiv

BBC

Una bota militar verde se alza sobre el borde del cráter, un cadáver ruso más allá. Un gran cuervo negro se sienta cerca, imperturbable por el rugido de los bombardeos y los cohetes Grad desde las posiciones rusas.

Los hombres aquí pueden decirte la fecha y la hora precisas en que llegaron al frente, lo que implica que si no estuviste aquí los primeros tres días, no conociste el combate real. “¡Salta al cráter si hay más bombardeos!”, dice Uri.

“Si pasan por aquí, entrarán en Járkiv”

Constantine, de 58 años, fue piloto de la fuerza aérea ucraniana hasta que se jubiló y se convirtió en periodista. Ahora está de vuelta al frente, camina cojeando y usa un palo de escoba roto como apoyo. La metralla rusa hirió su pierna, pero se niega a abandonar el frente.

“Esta es la última línea de defensa de la ciudad, si pasan por aquí, entrarán en Járkiv. Esta carretera te lleva desde Rusia hasta el corazón de la ciudad”, dice.

Olexander

BBC
Olexander, de 44 años, estaba luchando en Donbás.

Resuena un bum y un zumbido cuando un misil guiado por cable vuela justo sobre nuestras cabezas. Entramos en el cráter. El proyectil golpea cerca de la carretera, un gasoducto estalla en llamas.

Mientras nos refugiamos, un soldado de reconocimiento con una cinta azul en el casco nos dice que nos quedemos abajo. Roman tiene 34 años, aunque bromea diciendo que tenía 24 cuando comenzó la guerra hace tres semanas.

Dice que los rusos no se mostrarán ahora: “Son gallinas. Responderemos bien y de forma apropiada”. Se detiene y quiere un selfie. Más tarde nos enteramos de que transportó los cadáveres de sus compañeros caídos en su propio vehículo desde el frente hasta la morgue de la ciudad.

Cuando nos vamos, Constantine atrapa algo en el aire: un alambre de cobre delgado, que se extiende por millas. Sirvió para guiar el misil ruso que acaba de pasar sobre nuestras cabezas.

Nos espera Olexander, de 44 años, de la cercana región de Poltava. Ha estado con la unidad desde su fundación y ha luchado en Donbás.

“Esto es mucho peor”, dice. “Durante los primeros tres días, no podíamos entender lo que estaba pasando. Estábamos perdidos y no podíamos creer lo que sucedía. Pero después de eso nos recuperamos y nos mantenemos firmes y mantendremos nuestras posiciones”, agrega.

Un edificio habitacional dañado por un bombardeo en Járkiv

BBC

Le pregunto por qué está peleando. Se ríe y responde: “Por una Ucrania libre, por mi familia y por ustedes también. Por nuestra independencia y por la paz”.

“Resistan”

Yuri, el comandante, nos lleva de regreso al bloque de apartamentos de la era soviética aún habitados. Rusia dice que vino a Ucrania para desmilitarizar el país, pero aquí vemos lo que eso significa para los civiles. Un bloque de 20 pisos sigue humeando por un ataque ruso, fue hace dos días, según Yuri.

El número oficial de muertes de civiles en Járkiv se situó en 234, incluidos 14 niños, hasta el 16 de marzo. Los últimos días han sido duros, como se nos recordó en un instante.

Una ráfaga de cohetes rusos Grad cayó sobre el vecindario, golpeando a solo unos metros de distancia. Los soldados que nos rodeaban se habían puesto a cubierto y estaban ilesos.

En el mismo complejo de viviendas viven los esposos Svitlana y Sasha. Svitlana tiene 72 años y nos da la bienvenida a su casa, diciendo que no han hablado con nadie en semanas. “Nos alegra que hayas venido”, dice.

Svitlana

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Svitlana. de 72 años, y su marido duermen dos horas por noche en su piso dañado por una bomba.

Su edificio ya ha sido atacado, las ventanas traseras ya no están y duermen en sofás. Descansan unas dos horas por noche, pues el bombardeo es implacable. “Cuando se detiene, es como la primavera”, dice.

Le pregunto si tiene un mensaje para Vladimir Putin. “No”, responde con firmeza. “Me parece que este hombre ya ha perdido la cordura y no piensa con claridad. Porque un humano cuerdo no puede hacer algo así: bombardear a ancianos, niños, jardines de infantes, escuelas, hospitales. Él no entendería lo que digo”.

Pero luego, cuando le pregunto por los hombres que no están lejos de su casa y que defienden la ciudad, llora. “Sí, les estoy muy agradecida por proteger su patria. Resistan muchachos. Siempre los apoyaremos. Son tan valientes, tanto los chicos como las chicas”.

Un soldado ucraniano

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Todavía hay cientos de miles de personas viviendo en Járkiv, a pesar de los bombardeos. Si Rusia y Ucrania son hermanos, como profesa el Kremlin, entonces esto es un fratricidio.

Cuando salimos del vecindario, gran parte está encendido. La furia de Rusia con esta ciudad se ve y se escucha. Por la noche, todo Járkiv está cubierto por una nube de humo, el incesante golpeteo de las armas continúa, pero los defensores aún mantienen al enemigo alejado de las puertas de la ciudad.


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