Secretaria de Bienestar avaló cancelar estancias sin probar corrupción
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Nueva secretaria de Bienestar avaló cancelar estancias sin probar que había corrupción

En dicha evaluación no existe ninguna referencia a la corrupción por “niños fantasma” con lo que justificaron la eliminación del subsidio a las instancias infantiles.
Cuartoscuro
12 de enero, 2022
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Ariadna Montiel, la nueva secretaria de Bienestar y Rocío García, nombrada este 11 de enero como subsecretaria, promovieron la cancelación de las estancias infantiles por haber encontrado supuesta corrupción en su operación, pero en realidad solo tenían una evaluación que enlistaba incumplimientos y sus respectivas recomendaciones como “usar bote de basura con tapa”, “usar uñas cortas y sin esmalte”, “usar cubrebocas al servir alimentos” o que “los cepillos dentales de los niños tengan su nombre”. 

En dicha evaluación –obtenida por Animal Político a través de solicitudes de transparencia– no existe ninguna referencia a la corrupción por “niños fantasma” con lo que justificaron la eliminación del subsidio a las instancias infantiles para sustituirlo por un programa de entrega directa de dinero a las madres. 

La encargada de hacer dicha evaluación fue la nueva subsecretaria de Bienestar, Rocío García Pérez, entonces directora del DIF; y los resultados fueron presentados por la entonces subsecretaria de Bienestar, y ahora titular, Ariadna Montiel frente al presidente Andrés Manuel López Obrador en la conferencia del 18 de febrero de 2019. 

Rocío García no había tenido experiencia previa al respecto, pues entre sus cargos está “directora territorial” en la alcaldía Gustavo A. Madero, subdirectora de publicidad en la Secretaría de Transporte y Vialidad; encargada de la dirección de Seguridad al turista en la Secretaría de Turismo en el Distrito Federal y directora de Vinculación Interinstitucional del Instituto para la Atención de Adultos Mayores de la Ciudad de México. Y como directora del DIF, condicionó la entrega en efectivo del 2% y  hasta 4% de salario a los empleados de mandos medios y superiores para un supuesto programa del que no existe rastro oficial, como reveló Animal Político. Pese a que los afectados denunciaron ante la Secretaría de la Función Pública, la investigación no avanzó. 

En tanto, Ariadna Montiel presentó los resultados del estudio “Inconsistencias del programa. Evaluación DIF Nacional”, en las que aseguró que 40% de las estancias infantiles existentes hasta ese momento estaban en “rojo” y representaban un “riesgo para las niñas y niños”; 26% estaban en “amarillo” por estar en “situaciones que pueden representar  riesgo para las niñas y los niños y requieren ser atendidas a corto plazo”; mientras que 4% estaban sin actividad y solo 30% “no presenta situaciones de riesgo”. 

También dijo que habían identificado 244 mil niños registrados en las estancias, pero “hay 80 mil niños que no vimos en las supervisiones, porque llega el personal del DIF, supervisa el tema de atención y cuidados, y cuenta a los niños, y el DIF no logró registrar a más de 80,000 niños”. 

Dicho estudio nunca se hizo público, pese a que en él se basó la decisión del presidente Andrés Manuel López Obrador para eliminar  el programa que había funcionado desde 2007 y estaba dirigido a las familias más vulnerables, es decir, a las madres trabajadoras que no tienen servicio de estancia en el IMSS, el ISSSTE, CENDI, o no pueden pagar una privada.

Por lo tanto, este medio solicitó el “estudio” o el sustento técnico de dicha información, pero la Secretaría de Bienestar entregó un PDF con la evaluación del programa de estancias infantiles en el que no existe ninguna referencia a lo informado por la subsecretaria Montiel. 

Mientras que el DIF entregó un archivo de Excel donde sí están enlistadas las observaciones de “irregularidades” encontradas en la revisión a las estancias. Sin embargo, al analizar los datos, solo incluyen a 5 mil 500 estancias, aunque hasta 2018 existían 9 mil 126 registradas en el padrón oficial. Es decir, solo revisaron o registraron 60% del total. 

Cada una de las estancias tiene más de un incumplimiento, por eso es que por su “gravedad” están clasificadas en 17 mil en “rojo” y 11 mil en “amarillo”, enlistadas en una tabla de Excel y con su respectiva “recomendación”. 

Al revisar las “rojas” aparecen estancias como “Uchetik”, cuya “observación” fue que “el número de asistentes educativos deberá ser de acuerdo al número de niños inscritos” y que “los botes de basura deberán tener tapa”; se trata de un inmueble ubicado en el municipio de Zinacantán, Chiapas, uno de los más pobres del país y donde las mujeres se organizan en pequeñas cooperativas para vender sus bordados y obtener ingresos. 

En la estancia “Pequeños Solecitos”, también en ese municipio, la observación fue que “todo el personal de la estancia infantil deberá evitar uñas largas accesorios (pulseras anillos aretes y collares)”, una región donde las mujeres usan collares tradicionales. 

También estaba en rojo la estancia “Osos perezosos” en el municipio de Animas Trujano, en Oaxaca, cuyas recomendaciones tenían qué ver con la higiene: “la estancia infantil debe tener un espacio suficiente , delimitado, higiénico y ordenado para realizar el filtro, se observó falta de cortina en filtro”, que “el área de juego exterior los montables deberán estar en buen estado y limpios” y que “la planeación deberá surgir como resultado de las necesidades detectadas en las cédulas de evaluación y desarrollo infantil y sus respectivos formatos de retroalimentación por grupo y en el período correspondiente”.

En “amarillo” fueron ubicadas estancias como “Pequeños angelitos” en Aguascalientes, cuya recomendación fue que el personal “debe tener uñas cortas y sin esmalte”; en “Mundo de Peques” en La Paz, Baja California Sur, les recomendaron “usar cubrebocas para servir los alimentos”.  En “Mis primeras Palabras” ubicada en Venustiano Carranza, Chiapas, la recomendación fue que “los alimentos refrigerados deben estar en recipientes con tapa”. 

Lo más parecido a una recomendación por las condiciones de “seguridad” fue en “Libemol”, en el Estado de México, cuyas recomendaciones eran que “el baño requiere bordes o cintas antiderrapantes”, o “contar con un espacio suficiente, delimitado, higiénico y ordenado” para la revisión de los niños al entrar. Y en “Los súper amigos”, en Veracruz, tuvo la recomendación de “garantizar que los niños utilicen su propio cepillo dental, e identificarlos con el nombre del niño o la niña”. 

En el listado aparecen 1,672 estancias “sin actividad”, pero según los reportes se debían a razones como vacaciones, falta de ingreso para pagar trámites de operación o cuestiones externas, como lo ocurrido en Ocozocoautla, Chiapas, donde hubo “un brote de dengue hemorrágico por lo que las autoridades sanitarias fumigaron y la estancia infantil “Mis pequeños angelitos” suspendió labores para realizar la limpieza del área y juguetes”. Solo 45 estancias aparecieron como “canceladas”. 

No existió planeación 

Animal Político también pidió la documentación o minutas de trabajo que dieran cuenta de las reuniones o sesiones donde la Secretaría de Bienestar mediante las cuales diseñaron el cambio de estrategia. Es decir, eliminar el programa de estancias infantiles y sustituirlos por el Programa de Apoyo para el Bienestar de Niños y Niñas, hijos de Madres Trabajadoras, pero la Secretaría de Bienestar respondió que no tenía ninguna documentación al respecto. 

También se solicitó la documentación que diera cuenta del análisis de los resultados, es decir, que explicaran cómo encontraron las diversas inconsistencias “como domicilios que responden a otra circunscripción, domicilios que no existen y beneficiarios no localizados, entre otras”, que también informó Montiel, pero tanto Bienestar como el DIF respondieron que no contaban con dicha información.

El programa de estancias infantiles consistía en que el gobierno subsidiaba a las más de 9 mil estancias que se habían constituido durante 12 años de operación. Les entregaba 900 pesos mensuales por cada niño inscrito, mientras que las madres solo pagaban una cuota de acuerdo a su nivel socioeconómico, que iban de los 50 a los 150 pesos semanales. La Secretaría de Desarrollo Social capacitaba a las educadoras y pagaba un seguro de accidentes para el inmueble; el DIF realizaba supervisiones de operación y Protección Civil, sobre infraestructura.

Las estancias también significaban una fuente de empleo para mujeres a veces en su mismo domicilio, pues podían acondicionar un espacio en sus casas o rentaban alguno, se inscribían en el programa, recibían apoyo gubernamental para comprar equipo y hacer adecuaciones, y ofrecía el servicio de cuidado a sus vecinas. 

Ahora, el gobierno solo entrega 1,600 pesos bimestrales directamente a las madres, y ellas deciden a quién pagarle para que cuiden a sus hijos o gastarlo en otra cosa. Mientras que no existe información oficial de cuántas sobrevivieron porque el gobierno dejó de supervisarlas. 

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) revisó al programa de estancias infantiles en 2018 y encontró que 96.5% de las usuarias consideró que la atención y cuidado de sus hijos tuvo un impacto positivo en el desarrollo del lenguaje, en el 96% de los casos desarrollaron habilidades sociales y un 97.5% observaron una mejora en el desarrollo motriz de los niños.

Además, 93.9% de las personas beneficiarias consideraron que el programa “contribuyó a mejorar su calidad de vida y la de sus hijos, ya que les brindó la posibilidad de contar con empleo, salud mental, salud física e ingresos monetarios”.

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Género fluido: "Ahora sé quién soy"

Para algunas personas, la identidad y la expresión de género no son fijas, sino que pueden cambiar, incluso a diario.
27 de septiembre, 2022
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Carla Hernando, de 26 años, nunca sintió que encajara en un género en particular. Después, cuando la covid-19 se afianzó en marzo de 2020, tuvo mucho tiempo a solas para reflexionar sobre su identidad.

El trayecto continuó durante el mes del Orgullo en junio, cuando Hernando encontró un artículo y un documental sobre identidades de género no binarias, de la publicación Time Out Barcelona, que abrieron aún más su mente a las posibilidades que existen más allá del género binario de “mujer” u “hombre”.

“ está muy por detrás en términos de género”, cree Hernando, quien reside en Barcelona, y usa los pronombres “elles” y “ella”.

“No sabía lo que significaba no binario. Me he sentido completamente diferente toda mi vida“. Pero cuanta más educación recibió sobre el rango de posibilidades fuera del género binario de “mujer” u “hombre”, más sintió que se relacionaba con ello.

Esa experiencia fue la puerta de entrada a otro descubrimiento: el término “género fluido”. Hernando sintió que era una descripción aún más adecuada para su identidad de género.

“Un día me despierto y me siento más femenina, y tal vez quiera usar una blusa corta y ponerme aretes. Y luego hay momentos en los que pienso, ‘necesito mi faja (del pecho) para minimizar (la apariencia de mis senos)’, porque me siento así”, dicen.

La experiencia vivida de la fluidez de género (usar una faja un día y un atuendo más femenino al siguiente) es lo que finalmente ayudó a Hernando a descubrir que el término se aplicaba a ellos.

El concepto “fluidez de género” logra describir mejor la forma en la que algunas personas sienten que encajan fuera del género binario.

El término reconoce que el género no tiene que ser fijo y quita énfasis a la necesidad de alinearse con un género específico, un concepto del que cada vez más personas se alejan, a medida que proliferan las conversaciones sobre formas alternativas de expresar y experimentar el género.

La fluidez de género se ha vuelto aún más visible a medida que celebridades como Miley Cyrus, Ruby Rose y Cara Delevingne la abrazan ante el ojo público.

Persona de género fluido

Getty Images

El término es difícil de definir con precisión, ya que describe una gran variedad de personas y experiencias, dicen los expertos.

“Hay tantas formas de navegar por la fluidez de género como personas con fluidez de género”, dice Liz Powell, una psicóloga de fluidez de género en Filadelfia, que trabaja con muchos clientes de género fluido.

Pero en su base, explica, la fluidez de género permite que las personas adopten su identidad y expresión un día a la vez, en lugar de sentirse atadas a una única etiqueta de género general.

Para muchas personas que tienen género fluido, el descubrimiento del término ha sido liberador, ayudándoles a entenderse a sí mismos y la forma en que viven.

El género “no es un punto fijo”

El origen de la fluidez de género tiene sus raíces en la noción de fluidez sexual: la idea de que existen orientaciones sexuales más allá de heterosexuales, bisexuales u homosexuales, y pueden cambiar a lo largo de la vida de una persona.

“En muchos sentidos, nuestras definiciones de fluidez de género que usamos ahora están tomadas del lenguaje que nos ayudó a comprender la fluidez sexual”, dice Lisa Diamond, profesora de Psicología y Estudios de Género en la Universidad de Utah, EE.UU., quien comenzó a estudiar el tema en la década de 1990.

“Solíamos pensar que la gente venía en dos formas, heterosexuales y homosexuales… luego nos dimos cuenta de que hay algunas personas que sienten que no encajan en ninguna de las dos categorías“.

Eso dio origen al término bisexual, pero, como explica Diamond, tampoco funcionaba para todo el mundo.

“Otros dijeron: ‘Eso no me queda bien porque no tiendo a permanecer en una categoría de manera completamente consistente con el tiempo'”, señala Diamond.

“La fluidez sexual fue una forma de tratar de describir y explicar ese fenómeno de cambio, desarrollo, oscilación, crecimiento y sensibilidad a los contextos ambientales… Rápidamente descubrimos que el mismo problema se aplica al género”.

Portada de National Geographic

Twitter
El género está dando lugar a múltiples reflexiones.

Todas las personas con las que BBC Worklife habló para este artículo describieron la fluidez de género de maneras ligeramente diferentes, pero todas llegaron a la misma idea: que el género “no es un punto fijo”, como dice Powell, sino más bien flexible y capaz de cambiar dependiendo de varios factores, tanto dentro del yo interno de una persona como de su entorno externo.

Por ejemplo, ciertos entornos pueden dictar cómo se expresa una persona con fluidez de género, dice Erin Davis, profesora de Sociología en Cornell College en Iowa, EE.UU.

Tal vez un ambiente de trabajo tradicional pueda hacer que una persona con fluidez de género se presente más femenina o masculina para encajar con sus colegas, sugiere.

Al igual que Hernando, Powell se viste diferente según cómo se sienta en un determinado día o momento.

Al mismo tiempo, sin embargo, Powell dice que las normas sociales de género también influyen en cómo deciden vestirse para presentar mejor su identidad de género.

“Para mí personalmente, porque tengo un cuerpo muy curvilíneo… si uso ropa que sea femenina, la gente simplemente me verá como una mujer y no me sacará de la categoría de mujer”, explica Powell.

Para retratar mejor que no son simplemente una mujer, Powell tiende a vestirse con atuendos más masculinos, de modo que sea más probable que otros reconozcan su fluidez de género.

Sin embargo, Davos dice que es importante tener en cuenta que la expresión de género de alguien en un día determinado no necesariamente tiene que reflejar cómo percibe su propia identidad de género en general.

Por ejemplo, en los días en que Hernando se presenta exteriormente más femenina, no necesariamente se identifica con ser mujer.

Vivir como género fluido

Mucho antes de enterarse de la fluidez de género, Hernando, a quien se le asignó el sexo femenino al nacer, se sentía diferente de quienes se identificaban como hombre o mujer.

Incluso en la infancia, dicen, su madre recordó que Hernando “quería ser un niño”.

Sin embargo, a medida que Hernando crecía, se dieron cuenta de que su género no era tan simple como “querer ser un niño”.

Pero sin un nombre para describir cómo se sentían, se quedaron con la opción predeterminada: mujer.

“Sentía que supuestamente tenía que ser una mujer, pero tal vez eso significaba que era una mujer más masculina”, dicen. “Tampoco me sentía cómodo con eso, así que era una constante que no encajaba en ninguna parte”.

Ahora, Hernando siente “libertad” en “no darle forma al género”, dicen. Expresan esa libertad tanto en su forma de vestir como en su forma de relacionarse con los demás.

Hernando ha notado que hay menos suposiciones automáticas de que deba representar un cierto rol de género entre conocidos, y pueden comunicar mejor lo que quieren o necesitan.

En el pasado, por ejemplo, si un hombre cisgénero se dirigía a ellos como una “chica muy bonita”, Hernando dice que podrían haber seguido el juego e incluso tratar de actuar de manera más femenina.

Persona de género fluido

Getty Images

Hoy, Hernando responde a tales comentarios indicando su identidad de género y pronombres preferidos. Si la persona no respeta eso, es una bandera roja para Hernando y se mantienen alejados.

Pero también hay desafíos. Si bien sus padres finalmente aceptaron su identidad de género, Hernando todavía tuvo problemas para explicarle a su madre el concepto del uso de pronombres sin género. Y los amigos a veces hacen preguntas invasivas, como “¿Qué tipo de baño usas?”.

Además, todavía hay lugares donde Hernando no se sienten tan cómodos identificándose públicamente como género fluido.

Por ejemplo, muchos consultorios médicos aún requieren que los pacientes se identifiquen como “hombre o mujer” en los formularios de admisión. “Si voy al ginecólogo y quiero hablar con ella sobre , recibir este formulario me empieza a poner un poco ansiosa”, dice Hernando, “porque pienso, ¿entenderá lo que yo necesito decirle?”.

En general, sin embargo, Hernando dice que entenderse a sí mismos como una persona de género fluido ha sido una bendición.

“Como sé quién soy, puedo establecer límites muy claros cuando me relaciono con ciertas personas, límites que antes no ponía porque sentía que tenía que complacer a todos todo el tiempo para ser aceptada”, dice Hernando.

Por ejemplo, han podido ser más explícitos con los demás sobre lo que les resulta cómodo sexualmente. “He hecho del placer de este cuerpo una prioridad, sea cual sea el aspecto de ese placer”, dicen, una prioridad que ha facilitado encontrar parejas que muestren respeto por Hernando y los hagan sentir seguros.

Más jóvenes que expresan fluidez de género

Algunos datos indican que experiencias como la de Hernando pueden estar en aumento.

Según la investigación de Diamond de 2020, la cantidad de niños y adolescentes que reportan identidades o expresiones de género que difieren de lo que se les asignó al nacer está creciendo.

En un estudio de 2018 de más de 80.000 estudiantes de 9º y 11º grado en Minnesota, EE.UU., el 3% dijo que se veían a sí mismos como “transgénero, queer, género fluido o inseguros de su identidad de género”.

Símbolo transgénero en un semáforo

BBC
Los sentimientos sobre la identidad de género pueden surgir tan pronto como a la edad de 2 o 3 años.

En una encuesta de la revista Splinter de 2015 citada en el artículo de Diamond, en la que los investigadores encuestaron a más de 1.000 adultos jóvenes, más de la mitad de los milenials dijeron que “creían que el género existe en un espectro y no debería limitarse a categorías masculinas y femeninas”.

Sin embargo, Diamond cree que esto no indica que la fluidez de género sea un fenómeno nuevo.

“El aumento en las expresiones de fluidez de género no significa que esté ocurriendo una nueva experiencia en el mundo”, señala.

“Hay un nuevo vocabulario disponible para describir lo que ha estado sucediendo en el mundo”.

Ese vocabulario, sugiere, se ha difundido ampliamente a través de internet. “ les dio a las personas en sus sótanos que nunca habían oído hablar de transgénero o queer ni nada, desde Mozambique hasta Francia y Nebraska, de encontrar instantáneamente y sin costo financiero sus experiencias reflejadas en las voces de los demás”, dice.

“Eso era impensable para aquellos de nosotros que alcanzamos la mayoría de edad… en la era anterior a internet”.

Dado que Hernando dice que no han visto conversaciones extensas sobre la fluidez de género en Barcelona, y España en general, se han basado mucho en internet para obtener información.

En particular, han recurrido a las cuentas de redes sociales de personas no binarias o de género fluido en EE.UU. y Reino Unido, donde ven que estas conversaciones ocurren de manera más amplia y abierta.

“Parece que hay más conciencia sobre esto que aquí”, dicen, y agregan, sobre España, que “vamos por buen camino”.

A pesar de que sienten que aún queda trabajo por hacer, Hernando se encuentra en un lugar positivo, particularmente porque ya no sienten la necesidad de complacer a las personas que les asignan características de género, como quienes los llaman “chica bonita”.

Como dice Hernando, “algo realmente poderoso sucede cuando… ya no necesitas esa validación , porque estás realmente feliz con quien eres”.


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