Vinculan a proceso al presunto feminicida de Renata Martinely, niña de 13 años
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Vinculan a proceso al presunto feminicida de Renata Martinely, niña de 13 años

Renata vivía en unos de los municipios con más feminicidios del Edomex, soñaba con ser bailarina y poner un refugio para perros de la calle, pero la mataron.
1 de enero, 2022
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Carlos Daniel “N” fue vinculado a proceso por el feminicidio de Renata Martinely Reyes, de 13 años, asesinada en noviembre de 2020, en el municipio de Ixtapaluca, en el Estado de México.

Después de poco más de un año del asesinato de Renata, el presunto responsable de su muerte fue detenido el 26 de diciembre en un retén en Amecameca.

El juez le dictó prisión preventiva tras considerar que eran suficientes las pruebas presentadas por el ministerio público en su contra.

Lee: Violaciones y violencia familiar aumentan durante 2021; SSPC reporta baja en feminicidios

“En la audiencia se dictaminó que hasta esta fecha, él es el probable feminicida de mi hija Renata y sigue siendo el único actor intelectual y material de la muerte de mi hija”, comentó Karen Reyes, mamá de Renata.

La menor vivía en unos de los municipios con más feminicidios del Edomex, soñaba con ser bailarina y poner un refugio para perros de la calle, pero la mataron.

El año en el que la asesinaron, el Edomex fue la entidad con más feminicidios de todo el país, con 150 víctimas.

El 29 de noviembre de 2020, Renata fue encontrada en su propia casa, recostada en su cama, con las cobijas encima, la cabeza totalmente encintada y en su cuerpo había signos de violencia.

A Renata la mataron en el lugar que debería estar segura: su casa.

Karen Reyes, mamá de Renata, acusa a su expareja con la que vivió durante cinco años de ser el responsable de la muerte de su hija. Ella presentó cinco meses antes una denuncia en contra de Carlos Daniel “N” en la Agencia Especializada en Violencia Familiar, Sexual y de Género (AMPEVIS), por acoso contra su hija. No hubo seguimiento de las autoridades y ni siquiera lo citaron a declarar.

Renata se dio cuenta que él la grabó con su celular mientras se bañaba, le dijo a su mamá, lo denunció y se separaron. En Animal Político te contamos su historia.

“Me siento con una gran felicidad de saber que vamos a iniciar el 2022 con un feminicida menos en las calles, pero por otro lado son victorias amargas porque aunque le den sentencia máxima, mi hija jamás va a regresar”, declaró Karen.

“Él salió creyéndose intocable, él pensó que las autoridades harían lo mismo como aquella vez que presentamos la denuncia y no hicieron nada. Ese es el mensaje que le mandaron a él y a todos los que violentan a otras mujeres”, sostuvo.

Colectivos feministas, familiares y amigos de Renata se congregaron afuera de los Juzgados de Control y Juicios Orales de Huitzilzingo para exigir justicia por el feminicidio de la menor.

A grito de “¡pena máxima!”, “¡queremos justicia!”, y “¡justicia para Renata!”, un contingente colocó veladoras, pancartas y globos blancos para mostrar su apoyo a Karen durante la audiencia.

“No nos van a callar, nada nos va a detener hasta buscar esto, justicia por nuestras niñas, por nuestras mujeres que ya no están, como desde el día uno tenemos el apoyo principalmente de mi familia, de mis amigas, de las y los amigos de mi hija, las colectivas que sin duda han sido una pieza fundamental porque nos han arropado y defendido de las omisiones de las autoridades”, aseguró.

De enero a noviembre de 2021, en México se abrieron 887 carpetas de investigación por feminicidio, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

El Estado de México encabezó la lista con 130 casos, seguido por Veracruz con 65; Jalisco con 64 casos, Ciudad de México con 60 casos y Nuevo León con 57 casos.

Aunque las cifras oficiales de feminicidios en México no reflejan la realidad de este delito. La forma en que las autoridades registran la incidencia de feminicidios no es precisa ni homologada, lo que dificulta conocer el comportamiento real de ese delito y su cifra de víctimas.

De acuerdo con una estimación del Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidios, del total de muertes violentas de mujeres, solo el 20% de los casos se consignan como feminicidios en México.

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COVID: por qué las vacunas de células T podrían ser la clave para la inmunidad a largo plazo

Algunas vacunas de células T ya están entrando a la etapa de ensayos clínicos. En el futuro, estas vacunas podrían ayudar al mundo a convivir con la COVID en forma más segura.
14 de enero, 2022
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Dado que la variante ómicron ha aumentado rápidamente las infecciones por covid, la atención se centra una vez más en los anticuerpos, y con razón.

Los anticuerpos desempeñan un papel fundamental en la lucha contra los virus y son importantes para evitar que el coronavirus infecte nuestras células.

Esta es la razón por la que algunos países han montado campañas de vacunación de refuerzo en respuesta a los recientes aumentos repentinos de covid, con el fin de incrementar los niveles de anticuerpos.

Pero hay un problema. Los anticuerpos contra la covid no persisten tan bien, de ahí la necesidad de refuerzos.

De hecho, si bien estas inyecciones adicionales mantienen una buena protección contra la covid grave, se estima que las personas que reciben una tercera dosis de la vacuna de Pfizer verán caer su protección contra el desarrollo de síntomas de covid (de cualquier grado) del 75 % al 45 % durante las diez semanas siguientes a su refuerzo.

Los científicos han cuestionado si recargar permanentemente los anticuerpos, solo para verlos disminuir pronto, es una estrategia sostenible.

Si queremos desarrollar una inmunidad duradera a la covid, tal vez sea el momento de analizar nuevamente nuestra respuesta inmunitaria más amplia.

Los anticuerpos son solo una parte de nuestro intrincado y entrelazado sistema inmunológico. Específicamente, tal vez sea hora de que nos concentremos en las células T.

Cómo funcionan las diferentes células inmunitarias

Cuando el cuerpo está infectado, digamos con un virus, responde produciendo glóbulos blancos llamados linfocitos. Los tipos principales de linfocitos son las células B, que producen anticuerpos, y las células T, que apoyan la producción de anticuerpos de células B o actúan como células asesinas para destruir el virus.

Algunas células T y células B también se convierten en células de memoria de larga duración que saben qué hacer si se encuentran con la misma infección nuevamente.

Las células B y las células T “ven” el virus de diferentes maneras.

En términos generales, las células B reconocen las formas en el exterior del virus, creando anticuerpos que se traban o acoplan con ellas (un poco como dos piezas de rompecabezas que coinciden).

Ilustración de anticuerpos (en blanco) uniéndose a las proteínas Spike del virus que causa covid.

Science Photo Library
En esta ilustración se ve a los anticuerpos (en blanco) uniéndose a la proteínas del virus que causa covid.

En cambio, las células T reconocen fragmentos de los aminoácidos que componen el virus, incluyendo fragmentos que normalmente se encuentran en su interior.

Cada virus tiene muchas características únicas, tanto por dentro como por fuera. La respuesta inmune de una persona puede acabar produciendo una variedad de células T y células B que, entre ellas, atacan una amplia gama de esos rasgos.

Esto a veces se llama “amplitud de respuesta“. Una buena amplitud de respuesta involucra a muchos linfocitos diferentes que ven diferentes partes del virus, lo que hace que sea muy difícil para el virus ocultarse completamente.

Ómicron preocupó a muchos investigadores porque una parte clave de su estructura externa a la que se dirigen los anticuerpos, la proteína espiga o spike (en rojo en la primera imagen arriba), tiene muchas mutaciones, lo que reduce la capacidad de los anticuerpos para unirse al virus y neutralizarlo.

Sin embargo, debido a que las células T se enfocan en otras partes del virus, es posible que tales mutaciones no impidan identificarlo.

De hecho, datos preliminares que aún están pendientes de revisión por pares, sugieren que éste es el caso.

Esto es tranquilizador, porque la proteína espiga del virus ha cambiado mucho durante la pandemia, lo que sugiere que siempre podría estar mutando fuera del alcance de los anticuerpos.

Sin embargo, las células T deberían ser menos susceptibles a la mutación viral. Las células T diseñadas para combatir la covid también parecen durar mucho más en el cuerpo humano que los anticuerpos.

Pero, ¿tienen las células T tienen un efecto importante?

Ya sabemos mucho sobre el papel crítico de las células T en otras infecciones virales.

Este conocimiento sugiere que, contra la covid, una buena respuesta de las células T no solo es necesaria para ayudar a las células B a producir anticuerpos, sino que también debería crear células T asesinas que puedan reconocer ampliamente el coronavirus, protegiendo contra múltiples variantes.

Todavía se está recopilando evidencia sobre la covid y las células T. Sin embargo, gradualmente se está volviendo más claro que las células T parecen jugar un papel importante en esta enfermedad.

Una mujer es vacunada contra la covid

Getty Images
Los anticuerpos contra la covid no persisten tan bien, de ahí la necesidad de vacunas de refuerzo.

Se ha demostrado que la generación de células T ampliamente reactivas, que reconocen una variedad de características virales, está asociada a una fuerte respuesta contra la enfermedad.

En particular, la generación de buenas cantidades de células T asesinas ampliamente reactivas parece hacer que la covid sea menos grave.

Por el contrario, una respuesta deficiente de las células T se asocia con peores resultados para los pacientes. De hecho, se ha descubierto que algunas personas que han tenido covid grave tienen defectos persistentes en su respuesta de células T.

Muchos estudios que demuestran la eficacia de las células T en el caso de la covid tienen una característica común: la necesidad de una amplia gama de respuestas, con células T (y células B) que reconozcan múltiples características del virus. Se cree que esta podría ser la clave para experimentar una enfermedad más leve.

Esta amplitud podría incluso extenderse más allá de este coronavirus específicamente. El virus que causa covid es un betacoronavirus, y hay varios betacoronavirus que ya nos infectan, incluidos los que causan el resfriado común.

Las características compartidas entre estos virus que causan el resfriado y la covid pueden significar que las células T que ya teníamos contra el resfriado nos están protegiendo ahora contra la covid. Se están descubriendo indicios de esto tanto en adultos como en niños.

¿Qué significa esto para las vacunas?

Muchas de las vacunas diseñadas hasta la fecha, incluidas las de Moderna, Pfizer y AstraZeneca, se han centrado en un solo objetivo principal del coronavirus: su proteína espiga.

Estas vacunas han sido tremendamente efectivas en la generación de anticuerpos. También estimulan una respuesta de células T a la proteína espiga.

Pero ahora que entendemos más sobre el papel de las células T, la importancia de tener una respuesta amplia de estas células y el problema de la disminución de anticuerpos, tal vez deberíamos considerar reenfocar nuestras estrategias de vacunas y dirigirlas a generar células T y a apuntar a más de una proteína.

Mujer estornudando

Getty Images
Si queremos desarrollar una inmunidad duradera a la covid, tal vez sea el momento de analizar nuevamente nuestra respuesta inmunitaria más amplia.

Hay investigaciones en esta dirección. Se han completado los primeros ensayos clínicos de vacunas que pueden desencadenar respuestas de células T auxiliares y asesinas mucho más reactivas, y varias otras vacunas de células T también están entrando a la etapa de ensayos clínicos.

Estas vacunas de células T podrían ser la clave para fortalecer la inmunidad existente y generar una protección duradera contra síntomas graves generados por variantes del virus que causa covid.

Si esto es así, esas vacunas serían una contribución fundamental para ayudar al mundo a convivir con la covid en forma más segura.

*Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.

Sheena Cruickshank es profesora de ciencias biomédicas en la Universidad de Manchester en Reino Unido.


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