La ASF no presenta denuncias pese a malos manejos en el sexenio
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Pese a malos manejos por más de 145 mil mdp en este sexenio, la ASF no ha presentado ninguna denuncia

En contraste con el sexenio pasado, cuando a estas alturas la Auditoría Superior de la Federación ya sumaba más de 35 denuncias por malos manejos en las cuentas públicas de los primeros años de esa administración, ahora no ha presentado ninguna.
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22 de febrero, 2022
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En los dos primeros años del actual sexenio, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó malos manejos que rebasan los 145 mil millones de pesos. Hay irregularidades detectadas desde 2020 que siguen sin atenderse, mientras que el dinero no ha sido devuelto. Pese a ello, la Auditoría no ha presentado hasta ahora ninguna denuncia por estos hechos ante la Fiscalía General de la República (FGR).

En el sexenio pasado, transcurrido este mismo lapso, la ASF ya acumulaba casi 40 denuncias por malos manejos en la gestión de Enrique Peña Nieto.

Datos oficiales publicados por la propia ASF muestran que, pese a que la revisión de las cuentas públicas de 2019 y 2020 permitió identificar 2 mil 640 irregularidades tanto en las dependencias federales como en los estados, las cuales representan un potencial quebranto al erario, la institución encabezada por el auditor David Colmenares no ha llevado ante el Ministerio Público ninguno de esos casos.

Las 138 denuncias que la Auditoría ha presentado desde que arrancó el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador corresponden solo a hechos relacionados con la cuenta pública de 2018 y las cuentas de años previos.

Animal Político solicitó a la ASF un posicionamiento sobre la falta de presentación de denuncias, pero hasta la publicación de esta nota el organismo no había proporcionado respuesta.

La situación contrasta, por ejemplo, con la que se registró en el sexenio pasado, cuando desde el tercer año de dicha administración (2015), la Auditoría —en ese entonces bajo dirección de Juan Manuel Portal— comenzó a presentar denuncias penales relacionadas con malos manejos detectados en el primer año del sexenio (2013). En total, fueron 30 las denuncias presentadas en 2015 por irregularidades de la Cuenta Pública 2013. Y en febrero de 2016, ya en el cuarto año del sexenio, la ASF presentó la primera denuncia penal por malos manejos correspondientes a la Cuenta Pública de 2014, segundo año de ese periodo.

En resumen, transcurridos los primeros 39 meses del sexenio de Peña Nieto, la ASF ya había formulado 36 denuncias ante la FGR por posibles desvíos de recursos y fraudes en el manejo de recursos federales. En cambio, en los 39 meses que han transcurrido del actual sexenio, la Auditoría dirigida por Colmenares no ha presentado una sola querella.

El año pasado, Animal Político publicó que, durante la gestión de Colmenares, la Auditoría había reducido hasta en un 80% la frecuencia con la que presentaba denuncias ante la fiscalía por irregularidades cometidas en sexenios pasados. En noviembre, un exfuncionario de la ASF denunció que cambios en el reglamento interno de dicha instancia, ordenados por el auditor, habían frenado de tajo la presentación de 60 denuncias por posibles quebrantos al erario.

En su momento, la Auditoría justificó la disminución de las denuncias con el argumento de que se estaban preparando menos casos, pero más sólidos, con mayor evidencia que permitiera esclarecerlos y proceder contra los funcionarios que resulten responsables. No obstante, de acuerdo con autoridades de la FGR, hasta ahora ninguna de esos casos ha derivado —todavía— en un juicio exitoso y en sentencias condenatorias.

Radiografía de malos manejos en la 4T

De acuerdo con el sistema de datos abiertos de la ASF, como resultado de las auditorías practicadas a las cuentas públicas de 2019 y 2020 se han identificado malos manejos y posibles desvíos por 145 mil 210 millones de pesos que, hasta la fecha, no han sido esclarecidos. Respecto de 2021, las auditorías siguen en desarrollo y un balance preliminar se presentará en junio.

De los recursos observados, 84 mil 281 millones de pesos corresponden a la Cuenta Pública 2019 y están relacionados con mil 501 anomalías detectadas en el manejo de recursos federales, tanto en las dependencias del gobierno de López Obrador como en organismos descentralizados, empresas públicas, estados y municipios. 

Estas irregularidades comenzaron a ser reportadas por los auditores desde mediados de 2020, cuando se iniciaron las entregas parciales de resultados de la revisión de la Cuenta Pública 2019. El informe final fue revelado en febrero de 2021. Pero hasta ahora, el destino o el uso legal de todo este dinero no se ha aclarado, y el dinero tampoco se ha devuelto.

Por lo que hace a la Cuenta Pública 2020, los datos de la ASF muestran que hay 60 mil 829 millones de pesos detectados por posibles malos manejos. Dicho monto se desprende de mil 139 hechos observados que representan un potencial fraude al erario, recursos cuyo uso y destino también están pendientes de ser esclarecidos.

Lo que la Auditoría sí ha realizado a propósito de las irregularidades identificadas en 2019 y 2020 es presentar 3 mil 79 recursos de promoción de responsabilidad administrativa sancionatoria ante las contralorías de los distintos entes auditados, para que estas indaguen y determinen la aplicación de posibles sanciones administrativas a los funcionarios involucrados. A nivel federal, dichos órganos de control interno dependen de la Secretaría de la Función Pública (SFP).

Del total de los 145 mil millones observados por malos manejos en 2019 y 2020 que están pendientes de ser esclarecidos, el 45% corresponde directamente a anomalías registradas en programas, obras, servicios y dependencias vinculadas con el gobierno federal.

Por ejemplo, el informe entregado por la Auditoría ante la Cámara de Diputados el domingo pasado arroja irregularidades por más de 8 mil 600 millones de pesos en Segalmex, Diconsa y Liconsa, instancias responsables de toda la política de abasto alimentario de la actual administración federal. Hay fallas de todo tipo, desde contratos con sobrecostos hasta faltantes en inventarios o recursos que se reportan como ejercidos, pero sin que haya pruebas reales de en qué se usaron.

Ayer, el propio presidente López Obrador reconoció que existen desde hace más de seis meses indagatorias en curso por la posible corrupción en el interior de Segalmex, pero aclaró que son indagatorias iniciadas a partir de estudios y denuncias de otros entes distintos a la Auditoría.

El informe de resultados de la Auditoría también identificó incrementos de casi 40 mil millones de pesos en las obras del Tren Maya, así como múltiples irregularidades en programas prioritarios como Sembrando Vida, las pensiones para adultos mayores y las becas de Jóvenes Construyendo el Futuro, entre otros.

Oaxaca y Michoacán, líderes en irregularidades

Más de la mitad de los recursos federales observados por malos manejos corresponde a dinero que fue transferido por la Secretaría de Hacienda (SHCP) a los gobiernos estatales y municipales, así como a diversas instancias, fondos y subsidios locales. Se trata del denominado gasto federalizado.

Por ejemplo, de los 60 mil 829 millones de pesos observados por la ASF en el informe de resultados de la Cuenta Pública 2020, 39 mil 591 pesos corresponden justamente al gasto federalizado. Y de ese monto, hay 17 mil 509 millones de pesos donde la responsabilidad recae directamente en los gobiernos estatales.

Hay siete estados cuyos ejecutivos locales concentran casi el 80% de las anomalías detectadas a nivel de gobierno estatal. El gobierno de Oaxaca, encabezado por el priista Alejandro Murat, es por mucho el que encabeza la lista en malos manejos con poco más de 3 mil 204 millones de pesos observados.

En segundo sitio se encuentra el gobierno de Michoacán, que debe esclarecer el uso correcto o destino de más de 2 mil 340 millones de pesos. Las anomalías corresponden todavía a la gestión de Silvano Aureoles, la cual concluyó en septiembre de 2021. En tercer lugar está el gobierno de Antonio Echevarría García en Nayarit, que en 2020 dejó irregularidades por mil 975 millones de pesos.

Los otros cuatro gobiernos estatales que registran los mayores montos observados son el de Chihuahua, con mil 968 millones de pesos; Sonora, con mil 751 millones; Baja California Sur, con mil 311 millones, y Tamaulipas, con mil 51 millones.

El resto de las entidades federativas registra montos por aclarar que van de los dos hasta los 400 millones de pesos. La única administración estatal que no registra recursos observados por la ASF es la de Querétaro.

En total, los malos manejos del gasto federalizado durante 2019 y 2020 en todo el país ascienden a 79 mil 613 millones de pesos que aún no son aclarados, pero por los cuales la ASF tampoco ha presentado denuncias.

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Cómo se formará el próximo supercontinente en la Tierra

Lejos de estar fijos, los continentes no han estado organizados tal como los vemos hoy día en el pasado. ¿Es posible saber dónde estarán ubicados dentro de millones de años?
9 de abril, 2022
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Hace casi 500 años, el cartógrafo flamenco Geradus Mercator produjo uno de los mapas más importantes del mundo.

Ciertamente no fue el primer intento de crear un atlas mundial, y tampoco fue particularmente preciso: Australia está ausente y las Américas están dibujadas de forma aproximada.

Desde entonces, los cartógrafos han producido versiones cada vez más precisas de esta configuración continental, corrigiendo los errores de Mercator, así como los sesgos entre hemisferios y latitudes creados por su proyección.

Pero el mapa de Mercator, junto con otros producidos por sus contemporáneos del siglo XVI, reveló una imagen verdaderamente global de las masas terrestres de nuestro planeta, una perspectiva que, desde entonces, ha persistido en la mente de la gente.

Lo que Mercator no sabía es que los continentes no siempre han estado posicionados de esta manera. Él vivió alrededor de 400 años antes de que se confirmara la teoría de la tectónica de placas.

Al mirar las posiciones de los siete continentes en un mapa, es fácil suponer que están fijos. Durante siglos, los seres humanos han librado guerras y hecho la paz por conquistar estos territorios, bajo el supuesto de que su tierra, y la de sus vecinos, siempre ha estado allí y siempre lo estará.

Sin embargo, desde la perspectiva de la Tierra, los continentes son hojas a la deriva en medio de un estanque. Y las preocupaciones humanas son una gota de lluvia en la superficie de la hoja.

Los siete continentes alguna vez estuvieron reunidos en una sola masa, un supercontinente llamado Pangea. Y antes de eso, hay evidencia de otros que se remontan a más de tres mil millones de años: Pannotia, Rodinia, Columbia/Nuna, Kenorland y Ur.

Ilustración de la Tierra durante el Jurásico temprano

Getty Images
Los siete continentes alguna vez estuvieron reunidos en una sola masa, un supercontinente llamado Pangea.

Los geólogos saben que los supercontinentes se dispersan y ensamblan en ciclos: ahora estamos en la mitad de uno.

Entonces, ¿qué tipo de supercontinente podría existir en el futuro en la Tierra? ¿Cómo se reorganizarán las masas de tierra tal como las conocemos a muy largo plazo?

Un terremoto inusual

Resulta que hay al menos cuatro trayectorias diferentes que podrían seguir. Y muestran que los seres vivos de la Tierra algún día residirán en un planeta muy diferente, más parecido a un mundo alienígena.

Para el geólogo Joao Duarte de la Universidad de Lisboa, el camino para explorar los futuros supercontinentes de la Tierra comenzó con un evento inusual en el pasado: un terremoto que sacudió Portugal un sábado por la mañana en noviembre de 1755.

Fue uno de los terremotos más poderosos de los últimos 250 años, que dejó un saldo de 60.000 muertos y provocó un tsunami a través del océano Atlántico. Lo que lo hizo particularmente raro fue su ubicación.

“No debería haber grandes terremotos en el Atlántico”, dice Duarte. “Fue extraño”.

Ilustracion del terremoto de Lisboa

Getty Images
Ilustracion del terremoto de Lisboa de 1755.

Los terremotos de esta escala generalmente ocurren en o cerca de las principales zonas de subducción, donde las placas oceánicas se sumergen debajo de los continentes y se derriten y consumen en el manto caliente.

Involucran colisión y destrucción. El terremoto de 1755, sin embargo, ocurrió a lo largo de un límite “pasivo”, donde la placa oceánica que subyace al Atlántico se transforma suavemente en los continentes de Europa y África.

Proyecciones

En 2016, Duarte y sus colegas propusieron una teoría de lo que podría estar pasando: los puntos de sutura entre estas placas podrían estar deshaciéndose y podría estar avecinándose una ruptura importante.

“Podría ser una especie de mecanismo infeccioso”, explica. O como el vidrio que se astilla entre dos pequeños agujeros en el parabrisas de un automóvil.

Si es así, una zona de subducción podría estar a punto de extenderse desde el Mediterráneo a lo largo de África occidental y tal vez más allá de Irlanda y Reino Unido, generando volcanes, formación de montañas y terremotos en estas regiones.

Duarte se dio cuenta de que, si esto sucede, podría provocar el cierre del Atlántico. Y si el Pacífico continuara cerrándose también, lo que ya está ocurriendo a lo largo del “Anillo de Fuego” que lo rodea, eventualmente se formaría un nuevo supercontinente. Lo llamó Aurica, porque las antiguas masas de tierra de Australia y las Américas se ubicarían en su centro.

Se vería así:

Aurica

Davies et al
Aurica, el supercontinente que podría formarse si el Atlántico y el Pacífico se cerraran (Credit: Davies et al).

Luego de que Duarte publicara su propuesta para Aurica, se preguntó por otros escenarios futuros. Después de todo, la suya no era la única trayectoria supercontinental que habían propuesto los geólogos.

Entonces, comenzó a conversar con el oceanógrafo Matthias Green, de la Universidad de Bangor, en Gales. La pareja se dio cuenta de que necesitaban a alguien con habilidades computacionales para crear modelos digitales.

“Esa persona tenía que ser alguien un poco especial, a quien no le importara estudiar algo que nunca sucedería en escalas de tiempo humanas”, explica.

Esa resultó ser su colega Hannah Davies, otra geóloga de la Universidad de Lisboa. “Mi trabajo consistía en convertir dibujos e ilustraciones de geólogos anteriores en algo cuantitativo, georreferenciado y en formato digitalizado”, explica Davies. La idea era crear modelos que otros científicos pudieran desarrollar y perfeccionar.

Pero no fue sencillo. “Lo que nos ponía nerviosos es que se trata de un tema increíblemente nuevo. No es lo mismo que un artículo científico normal”, dice Davies. “Queríamos decir: ‘Está bien, entendemos mucho sobre la tectónica de placas después de 40 o 50 años. Y entendemos mucho sobre la dinámica del manto y todos los demás componentes del sistema. ¿Hasta dónde podemos llevar ese conocimiento al futuro?'”.

Esto llevó a cuatro escenarios. Además de modelar una imagen más detallada de Aurica, exploraron otras tres posibilidades, cada una de las cuales se proyecta hacia el futuro en aproximadamente entre 200 y 250 millones de años a partir de ahora.

El primero fue lo que podría pasar si continúa el statu quo: el Atlántico permanece abierto y el Pacífico se cierra. En este escenario, el supercontinente que se forma se llamará Novopangea. “Es el más simple y el más plausible según lo que entendemos ahora”, dice Davies.

Novopangaea

Davies et al
Novopangea se formará si la actividad tectónica conocida hoy continúa sin sorpresas (Crédito: Davies et al).

Sin embargo, también podría haber eventos geológicos en el futuro que conduzcan a situaciones diferentes.

Un ejemplo es un proceso llamado “ortoversión” donde el océano Ártico se cierra y el Atlántico y el Pacífico permanecen abiertos. Esto cambia las orientaciones dominantes de la expansión tectónica, y los continentes se desplazan hacia el norte, todos dispuestos alrededor del Polo Norte, excepto la Antártida.

En este escenario, se forma un supercontinente llamado Amasia:

Amasia

Crédito: Davies et al).
Si se forma Amasia, será porque los continentes se desplazaron hacia el norte (Crédito: Davies et al).

Finalmente, también es posible que la expansión del lecho marino en el Atlántico pueda disminuir. En el medio del océano, hay una cresta gigante que divide dos placas y atraviesa Islandia hasta el océano Antártico.

Aquí, se está formando nueva litosfera, que es como una cinta transportadora. Si esta expansión se ralentizara o se detuviera, y si se formara un nuevo límite de placa en subducción a lo largo de la costa este de las Américas, se obtendría un supercontinente llamado Pangea Ultima, que parece un enorme atolón:

Pangea Ultima

Crédito: Davies et al
Pangea Ultima se vería rodeado por un gran océano, pero tiene un mar central dentro (Crédito: Davies et al).

Estos cuatro modelos digitales ahora significan que los geólogos tienen una base para probar otras teorías. Por ejemplo, los escenarios podrían ayudar a los científicos a comprender los efectos de diferentes arreglos supercontinentales en las mareas, así como el clima del futuro profundo: ¿cómo sería el clima en un mundo con un océano enorme y una masa terrestre gigante?

Para modelar el clima de un supercontinente, “no se pueden usar los modelos del IPCC , y punto, porque no están diseñados para eso”, dice Duarte. “No puedes cambiar las variables que necesitas cambiar”.

Exoplanetas

Los modelos de los futuros supercontinentes de la Tierra también pueden servir como indicador para comprender el clima de los exoplanetas. “La futura Tierra es completamente ajena”, explica Davies. “Si estuvieras en órbita sobre Aurica, o Novopangea, probablemente no lo reconocerías como la Tierra, sino como otro planeta con colores similares”.

Esta idea llevó al trío a colaborar con Michael Way, físico del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA. Él y sus colegas buscan estudiar climas en mundos alienígenas modelando las variaciones del nuestro a lo largo del tiempo.

“Solo tenemos tantos ejemplos de cómo puede verse un clima templado. Bueno, tenemos un ejemplo para ser honesto: la Tierra, pero tenemos la Tierra a través del tiempo”, dice Way. “Tenemos los escenarios del pasado, pero al movernos hacia el futuro y usar estos maravillosos modelos tectónicos para el futuro, esto nos brinda otro conjunto para agregar a nuestra colección”.

Necesitas tales modelos porque puede ser difícil saber qué buscar al analizar exoplanetas potencialmente habitables desde lejos.

Planeta

Getty Images
¿Qué tipo de configuración continental podrían tener los mundos extraterrestres rocosos?

Lo ideal sería saber si un planeta tiene un ciclo de supercontinente, porque la presencia de vida y la tectónica de placas activas podrían estar entrelazadas. El posicionamiento continental también podría afectar la probabilidad de agua líquida.

A través de los telescopios, no se pueden ver los continentes y la composición atmosférica solo se puede inferir. Entonces, los modelos de variaciones climáticas podrían revelar alguna señal indirecta que los astrónomos podrían detectar.

Variaciones

El modelo de Way de los climas del supercontinente -que se demoró meses usando una supercomputadora- reveló algunas variaciones sorprendentes entre los cuatro escenarios.

Amasia, por ejemplo, conduciría a un planeta mucho más frío que el resto. Con la tierra concentrada alrededor del Polo Norte y los océanos menos propensos a llevar corrientes cálidas a latitudes más frías, se acumularían capas de hielo.

Aurica, por el contrario, sería más suave, con un núcleo seco pero con costas similares a las de Brasil hoy día, con más agua líquida.

Paisaje verde

Getty Images
Un planeta con una configuración continental diferente, tendría otro clima.

Es útil saber todo esto, porque si un exoplaneta similar a la Tierra tiene placas tectónicas, no sabremos en qué etapa del ciclo del supercontinente se encuentra actualmente y, por lo tanto, necesitaremos saber qué buscar para inferir su habitabilidad.

No debemos suponer que las masas terrestres se dispersarán, a mitad de ciclo, como la nuestra.

En cuanto al futuro de nuestro propio planeta, Davies reconoce que los cuatro escenarios de supercontinentes que han modelado son especulativos, y puede haber sorpresas geológicas imprevistas que cambien el resultado.

“Si tuviera una Tardis para ir a ver, no me sorprendería que, en 250 millones de años, el supercontinente no se pareciera en nada a ninguno de estos escenarios. Hay tantos factores involucrados”, dice.

Sin embargo, lo que se puede decir con certeza es que las masas de tierra que damos por sentadas algún día se reorganizarán en una configuración completamente nueva.

Los países que alguna vez estuvieron aislados unos de otros serán vecinos cercanos. Y si la Tierra aún alberga seres inteligentes, podrán viajar entre las antiguas ruinas de Nueva York, Pekín, Sídney y Londres sin ver un océano.

Este artículo se publicó en BBC Future. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.


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