La Corte limita la prisión preventiva: podrá revocarse a los dos años
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

La Corte limita la prisión preventiva: podrá revocarse a los dos años

El proyecto aprobado establece que, sin importar si el delito por el que se acusa a una persona sea considerado grave o no, los jueces pueden revertir la medida de cárcel preventiva y cambiarla por otra menos restrictiva.
Cuartoscuro
9 de febrero, 2022
Comparte

La prisión preventiva en México ya no será inamovible y deberá ser revisada por los jueces cuando el acusado cumpla más de dos años sin que se le dicte una sentencia. Así lo resolvió este 9 de febrero la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia.

Por cuatro votos contra uno, el máximo tribunal de justicia aprobó el proyecto de sentencia preparado por el ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá, el cual establece que, sin importar si el delito por el que se acusa a una persona sea considerado grave o no, los jueces pueden revertir la medida de cárcel preventiva y cambiarla por otra menos restrictiva, como prisión domiciliaria o firmas periódicas, siempre y cuando se cumplan ciertos condicionantes.

Entre esos condicionantes están, por ejemplo, que la defensa del imputado pueda demostrar que se excedió el plazo máximo de dos años como consecuencia de la burocracia y de la falta de diligencia de las autoridades para agilizar el caso.

Te puede interesar | Cárcel a las personas más pobres y sin una defensa adecuada

Otro condicionante es que ese plazo máximo no se haya excedido como consecuencia de la propia labor de la defensa legal del imputado. Por ejemplo, hay casos en los que la persona permanece presa sin llegar a la fase del juicio por más de dos años debido a que su defensa necesita de más tiempo para preparar el caso antes de llevarlo ante el juez.

El ministro Carrancá señaló que con esta resolución de la Suprema Corte se busca evitar “el uso abusivo” de la prisión preventiva en México, donde, tras la reforma que hizo en 2019 el gobierno de López Obrador al Artículo 19 de la Constitución para duplicar los delitos que ameritan prisión en automático, el número de personas presas también se disparó: en dos años, en 21 estados había 130 mil detenidos que permanecían en prisión preventiva sin un juicio ni sentencia, tal y como documentó Animal Político en la investigación ‘Prisión preventiva: el arma que encarcela pobres e inocentes’.

Esta resolución de la Suprema Corte surge a raíz de un amparo interpuesto por el Instituto Federal de la Defensoría Pública en defensa de Álvaro, un hojalatero de 53 años que lleva casi tres años en prisión preventiva sin juicio, luego de que fuera detenido por elementos policiacos en la alcaldía Azcapotzalco acusado primero de robo y luego de secuestro exprés de un repartidor de Liconsa.

A pesar de que las pruebas de la policía para acusar a Álvaro se basan únicamente en que este manejaba un carro parecido al que testigos señalaron como el que se habría utilizado en el robo, el hombre enfrenta una odisea burocrática que lo ha llevado a pasar por 7 audiencias y 10 jueces, hasta que su caso fue turnado al fuero federal, donde se reinició todo el proceso luego de que el hombre llevara ya año y medio preso.

Una vez en el fuero federal, el Instituto Federal de la Defensoría Pública atrajo el caso y solicitó a la justicia que le cambiara la prisión preventiva por otras medidas como la prisión domiciliaria. El Instituto alegó que el estado de salud de Álvaro es delicado (tiene diabetes), que no posee medios económicos para fugarse a otro país, ni para evadirse de la justicia, y que hay las condiciones para que continúe con su proceso en libertad.

Entérate | Hoy en la cárcel son más las mujeres inocentes que las condenadas, un efecto de la prisión preventiva

Sin embargo, hasta tres jueces rechazaron la petición argumentando que, para el grupo de delitos que la Constitución contempla prisión preventiva en automático, incluido el secuestro exprés y otros como el homicidio, o delincuencia organizada, no se puede cambiar la prisión preventiva por otra medida menos restrictiva, aún y cuando hayan pasado los dos años que establece la misma Constitución como plazo máximo para que una persona esté presa sin juicio.

“Lo que nos decían los jueces es que hay un régimen de excepción para ese tipo de delitos, y que por eso no se puede revisar la prisión preventiva”, dijo Moisés Terán, abogado del Instituto Federal de la Defensoría Pública.

Por ello, el Instituto interpuso un amparo que la Suprema Corte de Justicia aceptó estudiar y discutir el pasado 15 de julio de 2021, mismo que este miércoles ya fue aprobado a favor del Instituto y de Álvaro.

Con esta resolución, lo que la Suprema Corte le dice a los jueces es que no existe ese régimen de excepción en las leyes mexicanas, ni en la Constitución, por lo que, una vez cumplido el plazo de dos años sin juicio, deberán analizar caso por caso, y determinar si se cumplen las condiciones para cambiar la prisión preventiva por otra medida, o si, en su caso, deciden mantener la prisión preventiva, pero justificando el motivo.

Netzaí Sandoval, director del Instituto Federal de la Defensoría Pública, dijo que la decisión de la Corte, más allá de sentar un precedente legal importante en la defensa de cientos de casos que se encuentran en la misma situación que Álvaro, también supone un primer paso hacia un cambio de mentalidad en la justicia mexicana, para dejar atrás la visión “punitiva” de que meter a alguien en la cárcel es sinónimo de justicia, aun y cuando los juicios y las sentencias se demoran años.

“Los jueces y los MP deben tener un incentivo para juzgar más rápido. ¿Y cuál es ese incentivo? Pues que, si no juzgan rápido, la persona puede salir de la cárcel para continuar su proceso en libertad”, dijo Sandoval en entrevista para una nota que Animal Político publicó sobre el caso de Álvaro el pasado 31 de enero.

Actualmente, el Instituto Federal de la Defensoría Pública ha detectado al menos 900 casos vigentes de prisión preventiva prolongada, en los que las personas llevan esperando para su juicio de primera instancia entre 4 y 18 años.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Rusia y Ucrania: por qué Biden cruzó una peligrosa línea al comentar que Putin 'no puede seguir en el poder'

Las declaraciones fuera de guion del presidente estadounidense sobre su homólogo ruso han tensado las relaciones entre ambos países.
28 de marzo, 2022
Comparte

El presidente de EU, Joe Biden, hizo la semana pasada una serie de declaraciones fuera de guion que elevaron la temperatura de las relaciones entre su país y Rusia.

Su comentario improvisado el sábado en la parte final de lo que en Polonia consideraron un “gran discurso”, cuando sugirió la destitución del presidente Vladimir Putin, pudo haber tenido graves consecuencias.

En su discurso ante una multitud de funcionarios y dignatarios del gobierno polaco en el Castillo Real de Varsovia, el presidente de EE.UU. advirtió una vez más que el mundo se encuentra en medio de un conflicto decisivo en nuestra era entre democracias y autocracias.

Prometió que la OTAN defenderá “cada centímetro” del territorio de sus estados miembros. También que brindará un apoyo continuo a Ucrania, aunque señaló que el Ejército estadounidense no se enfrentará a las fuerzas rusas allí.

Fue un discurso de confrontación, aunque mesurado, en línea con el que mantienen desde hace meses las autoridades estadounidenses, comenzando por el secretario de Estado, Antony Blinken.

Al final, justo antes de los agradecimientos y la despedida, Biden comentó sobre su homólogo ruso: Por el amor de Dios, este hombre no puede seguir en el poder”.

Ahí estalla la bomba.

“Este discurso, y los comentarios referidos a Rusia, son asombrosos, por usar términos educados”, declaró el portavoz de Moscú, Dmitry Peskov. Biden, afirmó, “no entiende que el mundo no se limita a Estados Unidos y gran parte de Europa”.

Putin y Peskov

Getty Images
Peskov, portavoz del gobierno de Putin, criticó el comentario de Biden.

Y entonces EE.UU. recula.

“El punto del presidente era que no se puede permitir que Putin ejerza el poder sobre sus vecinos o la región”, alegó un funcionario de Washington. “No estaba debatiendo el poder de Putin en Rusia, o un cambio de régimen”.

La línea entre condenar y pedir un cambio de régimen

La rapidez con la que se emitió la “aclaración”, de la que luego se hizo eco Blinken, sugiere que el gobierno de EE.UU. comprende el peligro inherente de las palabras de Biden.

Horas antes el presidente de Estados Unidos había llamado “carnicero” a Putin; y la semana pasada pareció adelantarse al procedimiento diplomático de su propia administración al acusar al líder ruso de crímenes de guerra.

En ambos casos los comentarios de Biden provocaron condenas y advertencias de Moscú de que las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Rusia se estaban deteriorando hasta el punto de ruptura.

Hay una línea entre condenar al líder de una nación -la retórica a veces sobrecalentada de la diplomacia- y pedir su destitución; una línea que tanto los estadounidenses como los soviéticos respetaban incluso en el apogeo de la Guerra Fría; una línea que Biden, en principio, ha cruzado.

Frecuentemente se acusa a los países poderosos de imponer a los débiles un “cambio de régimen”.

Esto, sin embargo, no suele ser lo que una nación con armas nucleares exige a otra.

El domingo incluso algunos aliados de Estados Unidos intentaban distanciarse de los comentarios de Biden.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, advirtió que el líder estadounidense estaba poniendo en peligro las negociaciones de armisticio entre Rusia y Ucrania.

“Queremos detener la guerra que Rusia ha creado en Ucrania sin una escalada”, afirmó. “Si esto es lo que queremos hacer no debemos agravar las cosas, ni con palabras ni con acciones”.

En Washington, los líderes del Congreso también expresaron su preocupación. El republicano de Idaho Jim Risch, el de mayor rango en su partido en el comité de relaciones exteriores del Senado, calificó los comentarios de Biden como una “horrible metedura de pata”.

“Dios mío, desearía que lo ciñeran al guion”, declaró. “Decir, o incluso como hizo él, sugerir que tu política es de cambio de régimen, causa un gran problema. Esta administración ha hecho todo lo posible para detener la escalada. No hay mucho más que puedas hacer para aumentarla que pedir un cambio de régimen”.

Un historial de comentarios improvisados

Joe Biden y Barack Obama en 2012

Getty Images

Es conocida la tendencia de Biden a hacer comentarios improvisados que pueden ponerlo en situaciones difíciles.

Estos han dañado anteriores candidaturas presidenciales y en ocasiones han sembrado la frustración entre los funcionarios de la administración Obama cuando era vicepresidente. Sin embargo, tales comentarios no son del todo accidentales. Pueden revelar lo que siente Biden aún si su cabeza -y las de quienes lo rodean- preferirían que se callara.

A veces son una fortaleza política, escribe Tom Nichols de la publicación The Atlantic, que permite a Biden conectarse auténticamente con las emociones del pueblo estadounidense.

Pero en este momento actual de crisis diplomática, cuando unas palabras mal elegidas pueden acarrear consecuencias importantes, también se consideran una debilidad.

“Es difícil culpar a Biden por no contener su conocido temperamento después de hablar con las personas que han sufrido la barbarie de Putin”, escribe Nichols. “Pero las palabras de todos los líderes mundiales importan en este momento, y ninguna más que las del presidente de Estados Unidos”.

Es posible que Biden crea que las relaciones entre Estados Unidos y Rusia están tan dañadas que no se repararán mientras Putin esté en el poder. Sin embargo, decirlo explícitamente podría dificultar el objetivo inmediato de Estados Unidos: poner fin a la guerra en Ucrania y preservar la integridad territorial de la nación.

La guerra en Ucrania no transcurre como Putin pretendía. Su ejército está atascado en amargos combates y las bajas van en aumento. Su economía está sufriendo el peso de las sanciones económicas. Rusia está cada vez más aislada del resto del mundo.

La situación tiene potencial para llevar a la desescalada que piden EE.UU. y sus aliados, pero también podría hacer que Putin se desespere más. Y si el líder ruso cree que su poder está en juego, y piensa que EE. UU. persigue ese objetivo de forma abierta, es posible que el giro que tome la crisis a partir de ahora no sea precisamente el de la paz.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=G-DoQmKQ8rU

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.