Gobierno busca aislar a secuestradores en cárceles; es punitiva: expertos
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Gobierno busca aislar a secuestradores en cárceles; medida es punitiva e inservible, critican expertos

El documento oficial expresa un interés en “fichar” y aislar a las personas encarceladas por secuestro para evitar que su contacto con el resto de la población les sirva para continuar y fomentar la comisión de ese delito.
Cuartoscuro
3 de febrero, 2022
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El gobierno federal busca crear “módulos” especiales en las prisiones para segregar y aislar a las personas sentenciadas o vinculadas a proceso por el delito de secuestro, medida que fue considerada como punitiva e ineficaz por parte de especialistas penitenciarios y defensores de derechos humanos.

Autoridades de seguridad señalaron que la medida pretende evitar que dichos infractores tengan contacto con el resto de la población penitenciaria a fin de que no formen grupos delictivos dedicados a la comisión de secuestros desde la cárcel.

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El plan está contenido en el anteproyecto del Programa Nacional para Prevenir, Perseguir y Sancionar el Delito de Secuestro 2021-2024, que fue elaborado por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), la Fiscalía General de la República (FGR) y la Coordinación Nacional Antisecuestro (Conase).

“Los centros penitenciarios enfrentan el riesgo de ser un espacio de contacto entre delincuentes. Debido a lo anterior, es importante generar mecanismos para inhibir que las personas privadas de la libertad en los centros penitenciarios del país participen en la comisión del delito de secuestro, evitar que tales espacios funjan como incubadoras de grupos delincuenciales, y restringir la comunicación, la construcción de lazos y el intercambio de experiencias.

“En ese sentido, resulta importante conocer las dimensiones y características de la población que se encuentra en los centros penitenciarios, y crear módulos específicos para personas sentenciadas por el delito de secuestro en todas las entidades federativas del país para evitar que se relacionen con el resto de la población penitenciaria”, señala el anteproyecto, que se encuentra en revisión de la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria (Conamer).

El documento oficial expresa un particular interés en “fichar” y aislar a las personas encarceladas por secuestro para evitar que su contacto con el resto de la población penitenciaria les sirva para continuar y fomentar la comisión de ese delito.

El informe especifica que, a la fecha, la única prisión especializada en personas privadas de la libertad por secuestro es el Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 14 de Gómez Palacio, Durango, clasificado como de alta seguridad.

“(Se busca) promover la consolidación de las bases de datos de las personas privadas de la libertad en centros penitenciarios por el delito de secuestro para su identificación y ubicación en dichos centros a nivel nacional.

“(También) proponer la consolidación o creación de módulos especializados de atención para personas privadas de la libertad por el delito de secuestro a nivel nacional para inhibir su participación en la comisión de este delito, así como evitar que se reproduzcan las conductas delictivas en la población penitenciaria”, indica el anteproyecto.

Critican punitivismo

Especialistas criticaron la medida propuesta por el gobierno federal al considerar que es ineficiente para reducir los índices de secuestro y además no contribuye a la reinserción social de las personas sentenciadas por ese delito.

“La segregación de secuestradores es una estupidez a nivel penitenciario y criminológico; hay una ausencia de conocimiento del perfil del secuestrador que no se está considerando en el funcionamiento penitenciario: el secuestrador es el más tranquilo de los criminales dentro de la cárcel, el que mejor se porta, el que menos se droga, tiene ciertas características que te ayudan a balancear la cárcel, y no está comprobado que juntar secuestradores con no secuestradores haga a más secuestradores”, afirma en entrevista Saskia Niño de Rivera, presidenta de la asociación civil Reinserta.

“No hay sustento alguno de este tipo de iniciativas, y son absolutamente reprobables; lo que tenemos que hacer es dejar de encarcelar a gente que no tiene que estar en la cárcel, la cárcel debe ser únicamente para personas que realmente son una amenaza para la sociedad. Es como si dijéramos que el asesino, si se junta con asesinos, va a hacer más asesinos; es una teoría sin fundamente criminológico”.

La especialista señala que la propuesta es punivista, se aleja de la reinserción social y no contribuye a la reparación del daño.

“Hay ausencia de teoría criminológica, ausencia de números e investigación previa, y es una medida, como muchas que se hacen en este país, que es punitiva y que se hacen para generar votos, porque la gente en México hoy vota por este tipo de castigos, y de lo que no nos damos cuenta es que esto solamente alimenta el sentimiento de venganza que tiene la sociedad a raíz de la falta de Estado de Derecho”, plantea.

“Tenemos el tema de reinserción social con secuestradores; es una utopía la reinserción social en este país, las penas mínimas de un secuestro no te permiten que pueda haber una posibilidad de reinserción social; tiene que haber ciertas ocupaciones dentro de la cárcel y, si lo quiere esa persona, ciertas modificaciones de conducta dentro de la cárcel con programas de reinserción social; no hay una reinserción social, los que están en la cárcel por secuestro probablemente no vayan a salir, la pena mínima es de 60 años”.

Niño de Rivera sostiene que para abordar el problema de secuestro se deben implementar medidas en el sistema de justicia penal, no en el sistema penitenciario, como plantea el anteproyecto elaborado por el gobierno federal.

“Tienes que apostar por el Estado de Derecho; tienes un nivel de impunidad brutal en México, 94% de los delitos no se denuncian, ser un delincuente en este país es rentable, las posibilidades de que te vayan a agarrar son mínimas. El problema lo tienes en el sistema de justicia penal, no en el sistema penitenciario, el sistema penitenciario tiene su problema de ingobernabilidad, lo cual genera que existan extorsiones y que la gente opere secuestros porque (…) hay autogobierno”, explica.

La presidenta de Reinserta agrega que también se deben fortalecer la Comisión Nacional Antisecuestro (Conase) y las Unidades Especializadas de Combate al Secuestro (UECS) en los estados, así como capacitar al personal dedicado a atender este delito.

“Para prevenir el secuestro tienes que fortalecer el sistema de justicia penal, garantizar que (funcionen) las UECS, que hoy están desbaratadas, la Cenase prácticamente ya ni existe, se desmoronó por completo, y esas estaban bajando los números en secuestro; tiene que no haber impunidad en el secuestro en este país y para eso tienes que tener policía especializada en temas de negociación, en inteligencia, y que realmente en este país quien decida secuestrar tenga consecuencias”, afirma.

Edomex, Veracruz, Morelos y CDMX, focos rojos

El anteproyecto del Programa Nacional para Prevenir, Perseguir y Sancionar el Delito de Secuestro 2021-2024 sostiene que la comisión de ese delito ha disminuido en la actual administración, en parte, gracias a la pandemia de COVID.

“A partir del 2016 inició una tendencia al alza, por lo que, a partir de diciembre del 2018, la actual administración implementó acciones operativas, con el apoyo de corporaciones policiales, fuerzas armadas y GN (Guardia Nacional), que, en 2020, junto con el confinamiento por la emergencia sanitaria por el coronavirus COVID-19, incidieron en la disminución de este delito en un 37.50% respecto del 2019”, dice el documento.

Agrega que, durante el primer semestre de 2021, se logró una disminución del 53.3% en la incidencia delictiva del secuestro del fuero común en comparación con el mismo periodo de 2018, gracias al trabajo coordinado de la Conase, las Fiscalías Generales de Justicia —a través de las Unidades Especializadas en Combate al Secuestro (UECS)— y la Unidad Especializada en Investigación de Delitos en Materia de Secuestro de la FGR.

A pesar de la reducción de la incidencia delictiva, el Estado de México, Veracruz, Morelos y la Ciudad de México, en ese orden, continúan siendo focos rojos en materia de secuestro.

En 2020, de acuerdo con el documento, se reportaron mil 130 personas sin situación de víctimas por el delito de secuestro del fuero común y federal. Tan solo los cuatro estados mencionados concentraron el 47% del total de víctimas.
Las entidades con menos reportes de víctimas por este delito fueron Yucatán, Durango, Campeche, Nayarit y Baja California Sur.

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Qué es "tan ping", el movimiento social nacido en pandemia en China y por qué preocupa al presidente Xi Jinping

Los trabajadores jóvenes en China están desafiando las presiones sociales que los impulsan a trabajar hasta que se agoten.
19 de marzo, 2022
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“Sigo deshaciéndome de la energía negativa en mi vida. Creo que en 2022 habrá una mejora con respecto a 2021, pero todavía no quiero hacer nada. Seguiré ‘acostado’. Disfruto este estado”.

Cuando Jeff (no es su nombre real), dejó su ciudad natal de Hangzhou por un trabajo muy bien remunerado como desarrollador de aplicaciones en Pekín hace varios años, igual que muchos jóvenes profesionales chinos, el trabajo se convirtió en su vida.

El poco tiempo libre que tenía fuera del trabajo lo pasaba jugando a lo que él describe como juegos de computadora “sin sentido”.

No desarrolló un círculo social en su nueva ciudad y finalmente dejó de intentarlo.

Pero cuando llegó la pandemia, la vida tal como la conocía se detuvo abruptamente. Como a muchos otros trabajadores, la covid lo hizo reevaluar sus prioridades en la vida.

Cuando hablaba con sus amigos artistas en su ciudad natal, se dio cuenta de que, aunque ellos tenían poco dinero, siempre tenían algo interesante que decir sobre su día y lo que estaban haciendo, mientras que él todo lo que tenía era trabajo.

estudiantes chinos

Getty Images

Cuando su empresa comenzó a despedir personal debido a la pandemia, se vio obligado a trabajar entre 60 y 70 horas a la semana.

Finalmente no pudo más y se tomó un tiempo libre para viajar.

Durante su estancia en la ciudad de Ho Chi Minh en Vietnam, tuvo una epifanía después de ver grupos de ancianos reunidos en un bar cercano simplemente relajándose, charlando y viendo fútbol durante horas.

Su mente seguía volviendo a ellos. ¿Por qué no podía ser como ellos, simplemente relajarse y acostarse?

Y entonces hizo exactamente eso. Regresó a casa y renunció a su trabajo.

Es uno de los muchos ciudadanos chinos que renunciaron o redujeron su compromiso laboral en los últimos dos años.

La idea de “acostarse boca arriba”, o tang ping” en chino, significa tomarse un descanso del trabajo implacable.

El movimiento tang ping despegó durante 2021, ya que muchos sintieron que estaban bajo una presión cada vez mayor para trabajar siempre más y superar a sus compañeros.

joven leyendo acostado

Getty Images
Tang ping es un movimiento de protesta y un estilo de vida.

Cansado de trabajar de lleno

El trasfondo de esta tendencia es un mercado laboral cada vez más reducido en China, lo que significa que los jóvenes ahora están bajo presión para trabajar muchas más horas y están agotados.

La gente “se siente muy apática ahora que tiene que lidiar con el coronavirus y está exhausta. Literalmente, solo quiere acostarse con un libro, o sentarse y mirar televisión, en lugar de mantener el impulso trabajando duro”, dice Kerry Allen, analista de medios de China de la BBC.

Esto significa que si bien la pandemia de covid podría estar disminuyendo, el movimiento tang ping no lo está.

En los sitios de redes sociales chinos, los usuarios publican mensajes que dicen que no quieren volver a ser como eran antes de la pandemia y que ahora tienen la confianza para llevar una vida con un ritmo más lento.

La anterior política china de un solo hijo ha significado que muchos jóvenes profesionales crecieron sin hermanos o hermanas, y esto ha aumentado la sensación de tensión de muchas personas.

Jack Ma

Getty Images
El fundador de Alibaba, Jack Ma, fue criticado por apoyar una cultura de trabajar largas horas.

Los valores tradicionales de poder ser propietario de una casa y tener hijos siguen siendo muy importantes en China.

Sin embargo, muchas personas de entre 20 y 30 años se preocupan de que nunca podrán lograr estas cosas.

Aquellos que son hijos únicos argumentan, por ejemplo, que también tendrán que cuidar a sus padres ancianos y que para muchas personas los precios de las propiedades están cada vez más fuera de su alcance.

En 2019, el magnate tecnológico y fundador del grupo Alibaba, Jack Ma, fue criticado por respaldar la llamada cultura laboral 996 de China, donde la gente trabaja de 9:00 a. m. a 9:00 p.m., seis días a la semana.

El año pasado, el máximo tribunal y el Ministerio del Trabajo del país dictaminaron que estas prácticas eran ilegales.

Sin embargo, si trabajar 996 sigue siendo lo que se necesita para tener éxito profesionalmente, tal vez no sorprenda que algunos jóvenes opten totalmente por no hacerlo.

Las tendencias demográficas significan que es probable que se intensifiquen las presiones sociales sobre los jóvenes.

Para 2035, la OCDE pronostica que el 20% de la población de China tendrá más de 65 años, lo que ejercerá una mayor presión sobre los jóvenes para apoyar a las generaciones mayores.

Jeff, que no quiso ser identificado por temor a una respuesta negativa, describe su propia decisión de abandonar su trabajo y su vida en Pekín como “una protesta silenciosa las reglas actuales. No aceptar cuando la gente te dice que debes aprender más y trabajar más duro”.

Xi Jinping

Getty Images
El presidente de China, Xi Jinping, advirtió recientemente en contra de “acostarse”.

Esto puede sonar casi subversivo en China. El sentimiento que expresa está tan generalizado que incluso justificó una advertencia explícita del presidente Xi Jinping, en un artículo en el diario del Comité Central del Partido Comunista publicado el pasado octubre.

“Es necesario evitar la solidificación de los estratos sociales, suavizar los canales de flujo ascendente, crear oportunidades para que más personas se enriquezcan, formar un entorno de desarrollo donde todos participen y evitar la ‘involución’ y el ‘aislamiento'”, escribió.

Ninguna de estas tensiones entre generaciones es exclusiva de China.

Tanto en EE.UU. como en Europa, los economistas hablan de una ‘Gran Renuncia’, con millones de trabajadores que se jubilan, renuncian o se niegan a aceptar trabajos que consideran inútiles o poco gratificantes.

Entonces, ¿puede ser el “acostarse boca arriba” la versión china de estas tendencias?

La doctora Lauren Johnston, investigadora asociada del Instituto de China de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres, dice que la situación en China tiene diferentes causas.

En primer lugar, hay jóvenes migrantes rurales en Pekín o Shanghái, que ahora se dan cuenta de “cuán atrasados están, en términos de poder ganar suficiente dinero para comprar una casa, o competir con los jóvenes de la ciudad que crecieron hablando inglés y vistiendo ropa sofisticada”.

Johnston explica que parte de este grupo ahora puede estar pensando en regresar a sus ciudades de origen y aceptar trabajos peor pagados para poder estar con sus familias.

Por otro lado, están los hijos de padres más ricos y exitosos que no tienen “tanta hambre como los niños super triunfadores de familias más pobres”.

La experta cree que la llamada “cultura del tigre” de China es una barrera adicional, donde los padres se sienten bajo una intensa presión para ayudar a sus hijos a tener logros, algo que la escuela por sí sola no puede hacer.

Sienten que tienen que pagar lecciones adicionales de matemáticas, chino, inglés y música, o prepararse para exámenes de ingreso competitivos.

Estudiantes chinos

Getty Images

Queda por ver cómo se desarrollará todo esto en un momento en que China se enfrenta a un panorama económico difícil: una desaceleración del crecimiento, aumento de la deuda y una posible retracción total del sector inmobiliario del país.

En cuanto a Jeff, después de la presión de sus padres, finalmente consiguió otro trabajo, pero dice que es un empleo mucho menos exigente.

Gana la mitad de lo que solía ganar, pero asegura que tiene mucha más flexibilidad y por ahora planea quedarse.

“Podré seguir haciendo todos mis pasatiempos que descubrí durante mi tiempo de ‘acostado’, como esquiar y escalar rocas. Tengo tiempo para hacer lo que amo, estoy muy satisfecho”.


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