La Guardia Nacional tiene solo 23 mil elementos propios
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La Guardia Nacional tiene solo 23 mil elementos propios, no 100 mil, reconoce la corporación

Hoy, la Guardia Nacional tiene solo 23 mil elementos propios. Los otros 79 mil que la conforman son soldados y marinos cuyas plazas y sueldos están a cargo de las Fuerzas Armadas.
Cuartoscuro
24 de febrero, 2022
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La Guardia Nacional solo cuenta con 23 mil elementos propios en sus filas, no 100 mil, como anuncia cada mes el gobierno. El 80% del personal que se reporta como estado de fuerza de la corporación corresponde en realidad a soldados y marinos cuyas plazas, sueldos, prestaciones y derechos están a cargo exclusivamente de las secretarías de la Defensa Nacional (Sedena) y de Marina (Semar).

La cifra de efectivos propios de la GN de hecho ha ido a la baja. Hasta el cierre de 2020, contaba con más de 26 mil efectivos provenientes de la extinta Policía Federal. Hoy, son casi 3 mil menos y las 23 mil actuales son las únicas plazas con las que cuenta la institución, es decir, los únicos elementos en su nómina.

Esta información la reconoció la propia GN (una corporación de seguridad pública constitucionalmente civil, adscrita a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana), en respuesta a una solicitud de transparencia en la que se le pidió informar del número de plazas que tiene y quién cubre el salario de sus efectivos.

A través del oficio GN/UAJT/UT/0034/2022, la corporación reportó que, si bien su estado de fuerza total hasta el cierre del año pasado era de 102 mil 312 efectivos, el personal adscrito a la Guardia Nacional es de 23 mil 236 efectivos. Los 79 mil 76 restantes son elementos asignados a la GN pero que, en realidad, pertenecen a la Sedena y la Semar.

Guardia Nacional

Y a la pregunta sobre la cobertura de los salarios de todos los elementos que componen el estado de fuerza de la corporación, la SSPC respondió que solo puede dar respuesta de los elementos adscritos en su nómina (o sea, los 23 mil 236), cuyo sueldo se cubre con el presupuesto asignado al capítulo 1000 de “Servicios Personales” de la Guardia Nacional.

“Por lo que hace al personal adscrito a la Secretaría de la Defensa Nacional y Secretaría de Marina, se sugiere remitir dicho cuestionamiento a las unidades de transparencia de las dependencias señaladas conforme a lo señalado en los párrafos anteriores”, indica el oficio de la dependencia.

Instructores de la Guardia Nacional que pidieron reservar su identidad explicaron a Animal Político cómo funciona el pago de la nómina dentro de la institución. Indicaron que el sueldo de los elementos que sí pertenecen a la corporación (23 mil 236) se los deposita la SSPC a través de las cuentas bancarias que ellos seleccionaron cuando se incorporaron a la entonces Policía Federal. Se trata de cuentas abiertas principalmente en HSBC y en BBVA.

En cambio, los militares que trabajan en la GN perciben su salario en la nómina de la Sedena o la Semar, dependiendo de la dependencia a la que pertenecen. Los depósitos se hacen a través de su tarjeta de nómina en Banjercito. Además, reciben una “compensación” por estar en la GN, pero es un pago extra y no su salario base.

“Sabemos que les dan un pago extra por estar aquí. Es como una compensación mientras están asignados a la Guardia, pero ellos están contratados por el Ejército, les pagan en Banjercito. Cuando los rotan, regresan con la Sedena o la Marina. De hecho, los que somos civiles cada vez somos menos”, dijo uno de los instructores de la GN consultados.

Animal Político buscó a la Guardia Nacional para conocer si existe algún plan o proyecto para elevar el número de plazas dentro de la propia corporación o que estas dejen de pertenecer a las Fuerzas Armadas. La respuesta fue que la prioridad, por ahora, está enfocada en desarrollar la infraestructura material y en el proyecto presidencial que plantea lo contrario: incorporar por completo a esta fuerza a la Sedena.

Policía en extinción, reclutamiento militar

La reforma constitucional aprobada en marzo de 2019 con la cual se creó la Guardia Nacional estableció que esta se conformaría inicialmente con policías militares y navales que se sumarían a los policías federales existentes. Esto, mientras dicha corporación desarrollaba a su propio personal con miras a convertirse en una fuerza civil de seguridad, como quedó plasmado en el artículo 21 de la Constitución.

Sin embargo, los datos oficiales que Animal Político ha recopilado en los dos últimos años prueban que en ningún momento se trabajó en el reclutamiento de policías civiles para la GN. Por el contrario, lo único que se ha hecho es sumarle cada vez más soldados y marinos prestados.

Por ejemplo, en la última solicitud de transparencia enviada a la GN con folio 332259821000452, y cuya respuesta fue recibida el pasado 6 de enero, se le pidió a dicha corporación conocer cuántos uniformados nuevos ha reclutado en los últimos dos años y medio. La respuesta fue que ninguno porque esa tarea está a cargo de las Fuerzas Armadas.

“No es competencia de este Órgano Administrativo Desconcentrado (Guardia Nacional) pronunciarse al respecto, en virtud de que la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina, realizan los procesos de reclutamiento de la Guardia Nacional”, respondió.

En septiembre de 2021, este medio documentó que, además del reclutamiento, la operación, la coordinación en los 32 estados y el desarrollo de la infraestructura de la GN estaban bajo control total de mandos de la Defensa Nacional. Incluso, los terrenos que diversos gobiernos han donado para sus bases pertenecen al Ejército.

La consolidación del poder militar dentro de esta fuerza federal —que según la Constitución debería ser civil— ha ido progresivamente en aumento. Desde el año pasado, la GN, por orden de la Sedena, comenzó un proceso para relevar a los agentes federales civiles (expolicías federales) de las tareas de seguridad en carreteras e instalaciones, con la finalidad de sustituirlos exclusivamente con policías militares.

Para los civiles que están siendo retirados en sus puestos, queda la opción de desempeñarse en otras áreas para las cuales, dicen, no han recibido capacitación suficiente (como los agentes de caminos enviados a combatir secuestros) o, en su defecto, adherirse ya a programas de retiro voluntario.

Esta situación ha provocado que, de los 26 mil guardias civiles que había cuando arrancó la corporación, actualmente ya se hayan reducido a poco más de 23 mil.

Por otro lado, los datos oficiales también evidencian que la mayoría de los guardias nacionales, independientemente de su origen, carece de la certificación necesaria que garantice que pueden desempeñar adecuadamente un trabajo policial. De acuerdo con la respuesta proporcionada a la referida solicitud de información, solo 20 mil 570 efectivos tienen Certificado Único Policial vigente (CUP). En promedio, apenas uno de cada cinco elementos que componen el estado de fuerza de la institución.

El CUP es un certificado que acredita que un elemento superó el curso de formación inicial, así como las evaluaciones de control de confianza, competencias básicas y profesionales, y de desempeño académico. La Ley del Sistema Nacional de Seguridad Pública y la Ley de la Guardia Nacional establecen que se trata de un requisito obligatorio para formar parte de esta corporación, lo que en los hechos no se cumple.

Cuarteles, despliegue y ruta militar

En los próximos meses, la conformación de la GN continuará sobre dos vías: seguir con la construcción de cuarteles a lo largo del país e incrementar el estado de fuerza con un mayor número de policías militares. Así lo confirmó la vocería de la corporación en respuesta a una solicitud de Animal Político, para conocer si se planteaba incrementar las plazas disponibles para policías civiles.

“Se continúa con la construcción de cuarteles y la distribución del despliegue operativo, así como el reclutamiento de personal, aspecto en el que se ha contado con el apoyo de las Fuerzas Armadas. Pero es preciso reiterar que el proceso aún no concluye, y se avanza conforme a lo aprobado en las reformas que dieron origen a su creación”, indicó la corporación.

La GN también subrayó que se ha hecho público por parte del Poder Ejecutivo la propuesta de modificar la adscripción de la GN, que actualmente se encuentra a cargo de la SSPC, para enviarla a la Sedena y que con ello se vuelva una fuerza totalmente castrense.

Desde el año pasado, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha insistido en que esta reforma es necesaria, pues es la única vía para garantizar que la Guardia Nacional se consolide y se mantenga “incorruptible”. De acuerdo con fuentes federales, se prevé que en la segunda mitad de este año se envíe la iniciativa.

Para que dicho cambio prospere, se requiere una modificación constitucional que solo podría ser aprobada por una mayoría calificada del Congreso (dos terceras partes de ambas cámaras), ya que actualmente en la Constitución está establecido que la Guardia Nacional es una fuerza civil de seguridad, no una corporación militar.

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Ketanji Brown Jackson: quién es la primera mujer negra en llegar a la Corte Suprema de EE.UU.

La jueza de 51 años fue confirmada este jueves por el Senado de EE.UU. para ocupar un puesto en el máximo tribunal del país. ¿Quién es Ketanji Brown Jackson?
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7 de abril, 2022
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Ketanji Brown Jackson hizo historia este jueves.

Con 53 votos a favor, la jurista de 51 años se convirtió en la primera mujer afroestadounidense en ser nombrada jueza de la Corte Suprema de Estados Unidos.

Los demócratas y tres republicanos del Senado votaron a favor de su nombramiento luego de que el pasado febrero el presidente de EE.UU., Joe Biden, la nominara para reemplazar al juez Stephen Breyer, quien anunció su retiro.

“En esta votación, los ‘sí’ son 53, los ‘no’ 47. Y esta nominación es confirmada”, dijo la vicepresidenta de EE.UU., Kamala Harris, quien asumió su función de presidenta del Senado en la sesión.

La mayoría demócrata aplaudió y ovacionó el resultado. Chuck Schumer, el líder de la mayoría, lo calificó como un “día jubiloso” para Estados Unidos.

La senadora por Alaska Lisa Murkowski, una de los tres republicanos que votaron a favor de la jueza Jackson, dijo que su decisión era, en parte, una señal de “rechazo a la corrosiva politización” en torno a los procesos de confirmación.

La nueva magistrada “aportará a la Corte Suprema una experiencia en tribunales que pocos pueden equiparar dado su historial en litigios”, añadió Murkowski.

En 233 años de historia de la Corte Suprema, es la tercera persona de la comunidad negra en sentarse en el máximo tribunal del país, después de los jueces Thurgood Marshall (fallecido en 1993) y Clarence Thomas (actualmente en el cargo).

Con la llegada de Jackson, la composición de la Corte Suprema -clave en muchas decisiones del país- quedará con una representación de seis jueces conservadores y tres progresistas, incluida Jackson entre estos últimos.

El origen de Ketanji Brown Jackson

Al nominarla para la Corte Suprema, el presidente Biden dijo que Jackson es “una de las mentes legales más brillantes de la nación”. Su trayectoria es amplia.

Nacida en Washington DC en 1970, creció en Miami en los años en los que aún había efectos de la segregación racial en el sureste del país.

Ketanji Brown Jackson

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“Mis padres me enseñaron que, a pesar de las muchas barreras que tuviera que enfrentar al crecer, si trabajaba duro y creía en mí misma y en Estados Unidos, podría hacer cualquier cosa o ser cualquier cosa que yo quisiera ser”, dice Jackson.

“Fue mi padre quien me inició en este camino. Cuando yo era niña, lo vi estudiar y se convirtió en mi primer ejemplo profesional”.

En la escuela secundaria fue campeona de debate y presidenta de su clase.

Jackson posee dos títulos de la Universidad de Harvard, institución a la que ingresó con solo otros tres compañeros afroestadounidenses.

“En esos primeros momentos en los que te preguntas si perteneces, ella fue el ancla. Luego se aseguró de que todos lo fuéramos. Ella es la que se convirtió en el cimiento de todos nosotros”, dice su excompañera Lisa Fairfax.

En esa época conoció a su esposo, Patrick Jackson, que era estudiante de medicina de Columbia y proviene de una familia blanca de Boston.

Su carrera

Jackson actualmente forma parte del influyente Tribunal de Apelaciones de EE.UU. para el circuito de DC.

Previamente estuvo en la defensa pública, lo que la convierte en la primera jueza de la Corte Suprema en haber sido abogada pública ante los tribunales.

Joe Biden y Ketanji Brown Jackson

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Jackson fue nominada por el presidente Joe Biden.

En 2012, el entonces presidente Barack Obama nominó a Jakcson como jueza del tribunal de distrito de DC. Durante los ocho años que pasó ahí escribió más de 500 opiniones.

Entre ellas, dictaminó que Donald F McGhan II, el exabogado de la Casa Blanca del presidente Donald Trump, tenía que testificar en la investigación sobre la intromisión de Rusia en las elecciones de EE.UU.

Al ser nominada, la jueza Jackson habló de su familia y sus mentores legales y modelos a seguir.

Dijo que al trabajar como secretaria del juez Breyer (al que sustituye) de 1999-2000, aprendió lo que se necesitaba para ese cargo: “el más alto nivel de habilidad e integridad, civilidad y gracia”.

La jueza Jackson también habló brevemente sobre su enfoque de la ley: “He sido juez durante casi una década y me tomo muy en serio esa responsabilidad y mi deber de ser independiente”.

“Decido los casos desde una postura neutral. Evalúo los hechos, interpreto y aplico la ley a los hechos del caso que tengo ante mí, sin temor ni favoritismo, de conformidad con mi juramento judicial”.

Senadores republicanos

EPA
La mayoría de los republicanos optó por rechazar la nominación de Jackson.

Pero, durante las 30 horas de audiencias de confirmación, muchos republicanos consideraron que hubo fallas en sus decisiones pasadas.

La criticaron por no responder si se deberían agregar escaños a la Corte Suprema (algo que rechazan los republicanos) y por no querer definir el término “mujer”. También la acusaron de indulgencia en casos de pornografía infantil.

Sin embargo, los demócratas dijeron que tiene “todas las credenciales” para el máximo cargo al que fue confirmada.

Casos polémicos

Algunas de las decisiones en su carrera judicial fueron repasadas en las audiencias de confirmación.

El senador Dick Durbin se refirió a acusaciones de que “tiene un patrón de dejar libres a los delincuentes de pornografía infantil”.

Fue señalada por haber dado sentencias “indulgentes” a procesados y abogar por reducir sus penas cuando fue vicepresidenta de la Comisión de Sentencias de EE.UU., que asesora al Congreso sobre las pautas federales de sentencias.

Las afirmaciones son engañosas, según varios sitios de verificación de hechos.

“Nada podría estar más lejos de la verdad”, dijo Jackson, quien eludió las críticas a sus sentencias que en ocasiones estuvieron por debajo de las pautas emitidas por el Congreso, pero no muy diferentes a las de otros jueces.

Optó por hablar del daño causado por los delincuentes sexuales y de las vidas que habían sido destrozadas Describió la gama de castigos que los procesados recibieron a través de sus fallos.

Senadores republicanos

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Otro de sus momentos cuestionados fue haber sido defensora pública de detenidos de Guantánamo.

Los republicanos criticaron que hubiera dado “servicios legales gratuitos para ayudar a los terroristas a salir” de la prisión militar.

La jueza dijo que a los defensores públicos se les asignan casos y no eligen a quién representar, y que todos los acusados tienen “derecho a representación y a ser tratados de manera justa” bajo el sistema de justicia de EE.UU.

Pero reconoció que defender a los detenidos significaba, a veces, ayudar a liberar a personas que luego estaban en contra de los intereses estadounidenses.


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