El INE detectó a Morena un fideicomiso para comprar inmuebles
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El INE detecta que Morena creó un fideicomiso millonario para comprar inmuebles

La Comisión de Fiscalización del instituto encontró que, a pesar de que Morena critica los fideicomisos, constituyó uno con recursos de sus comités estatales para poder comprar inmuebles.
Cuartoscuro
26 de febrero, 2022
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Aunque de manera pública Morena se ha opuesto a la figura de los fideicomisos, al considerarlos instrumentos opacos y sin reglas de operación, el Instituto Nacional Electoral (INE) documentó que el partido constituyó en 2020 un fideicomiso con 372.4 millones de pesos de recursos públicos para la adquisición de inmuebles en los estados.

La Comisión de Fiscalización del INE encontró también que dicho fideicomiso se conformó de manera irregular con recursos de los comités estatales de Morena que fueron transferidos en efectivo al Comité Ejecutivo Nacional (CEN).

En total, la dirigencia nacional recibió transferencias de 21 comités estatales por mil 239.4 millones de pesos, de los cuales 372 millones fueron depositados en el fideicomiso F4117560, creado en BBVA Bancomer el 28 de diciembre de 2020, es decir, tres días antes de que concluyera el ejercicio fiscal y al poco tiempo de que Mario Delgado asumiera la cabeza del partido.

El INE detectó que el PAN y el PT también incurrieron en la irregularidad de traspasar recursos estatales a sus arcas nacionales, aunque solo Morena decidió guardar los fondos en un fideicomiso privado. Este fue abierto con el objeto de adquirir, realizar mejoras o reconstruir inmuebles de su propiedad, así como para contratar arrendamientos operativos y financieros.

Lee: Morena paga 9.7 mdp anuales de renta en las oficinas de Mario Delgado

El artículo 150 del Reglamento de Fiscalización establece que las transferencias de los comités estatales al CEN de un partido solo pueden efectuarse por tres supuestos: para pago de proveedores, pago de prestadores de servicios y pago de impuestos, lo que significa que Morena incurrió en una irregularidad al constituir su fideicomiso inmobiliario.

Los comités estatales que más aportaciones indebidas hicieron al fideicomiso fueron el de la Ciudad de México, que inyectó 90 millones; Veracruz, con 32 millones; Oaxaca, con 24 millones; Tamaulipas, con 22 millones, e Hidalgo, con 19.4 millones.

Con los recursos ingresados al fideicomiso desde Baja California Sur, la CDMX, Morelos y Tamaulipas, se adquirieron cinco inmuebles por un valor conjunto de 75.3 millones. El más costoso fue el de la capital del país, por 37 millones.

El Consejo General del INE determinó que los recursos del partido destinados al fideicomiso deberán ser regresados nuevamente a los comités estatales, ya sea con los inmuebles adquiridos o en efectivo.

Críticas al doble discurso

El descubrimiento del fideicomiso de Morena provocó críticas de consejeros electorales y representantes de partidos de oposición.

“La revisión de los informes de ingresos y egresos de 2020 mostró una incongruencia en las prácticas internas de un partido político y sus planteamientos públicos, ya que, mientras que se ha sostenido públicamente un discurso con un sistemático ataque a los fideicomisos que utilizan distintas instituciones públicas, ese partido sí los utiliza para el manejo de los recursos financieros que recibe”, expuso Jaime Rivera, presidente de la Comisión de Fiscalización.

“Creo que, en congruencia, habría que reconocer que los fideicomisos son instrumentos financieros que no son malos per se, sino que son instrumentos que pueden ser útiles para transparentar el uso de recursos asignados a una institución si se manejan conforme a la ley y con probidad”.

Ciro Murayama, integrante de dicha comisión, consideró que, con la creación del fideicomiso, Morena pretendió eludir retornar a la Tesorería de la Federación los remanentes de los fondos no ejercidos en el año fiscal.

“Lo que el partido pretendió fue evadir la obligación de reintegrar a los erarios púbicos los recursos no ejercidos a nivel local, pues las acreditaciones locales contabilizaron la salida de recursos al CEN como un egreso, a efecto de que dicho recurso ya no se considerara un remanente, y las transferencias recibidas por el CEN, como no provinieron del financiamiento público federal, tampoco se consideraron remanentes”, dijo.

“A lo largo de 2020, Morena renunció a 826.9 millones de pesos de financiamiento público federal, así que mientras, por un lado, se anunciaba con bombo que se renunciaba al financiamiento federal, se absorbía el financiamiento local por mil 239 millones de pesos, quedándole un saldo a favor al partido de más de 412 millones de pesos”.

El consejero Uuc-kib Espadas hizo notar que, mientras militantes de Morena han criticado públicamente los fideicomisos del INE para infraestructura inmobiliaria, el mismo partido creó uno idéntico con la misma finalidad.

“¿Un partido político con 30 millones de votos está legitimado para hacer un fideicomiso, pero una institución que protege los derechos políticos de 92 y medio millones de electores ya registrados y más de 30 millones de potenciales electores no es legítimo? Es un punto de vista que no puedo compartir”, afirmó.

El representante de Morena, Mario Llergo, señaló que el partido consideró necesario constituir el fideicomiso para conformar un “activo fijo” y dotar de las condiciones físicas adecuadas a sus comités estatales. Además, dijo, se reportó en tiempo a la Unidad Técnica de Fiscalización la creación del mismo.

Para defender la operación del instrumento financiero, detalló que el comité de Baja California Sur transfirió al CEN 8.4 millones de pesos, mismos que fueron depositados al fideicomiso. Posteriormente, dijo, el CEN compró por 7.6 millones un inmueble que luego fue entregado al comité estatal.

“Para explicarlo de la manera más sencilla: el Comité Estatal de Baja California aportó, vía transferencia, un recurso en efectivo, y el Comité Ejecutivo Nacional lo devolvió en especie. ¿Dónde está la ilegalidad en esta operación?”, cuestionó.

La consejera Norma de la Cruz indicó que el fideicomiso es una figura jurídica contemplada como lícita en materia de fiscalización.

“El fideicomiso en comento genera la buena práctica de adquirir inmuebles para los sujetos obligados; es decir, adquieren un activo que contribuye a terminar con el pago de arrendamientos de inmuebles, que generalmente son cuantiosos”, sostuvo.

Por ello, añadió, si bien la forma de operación es incorrecta, el origen, el monto, el destino y la aplicación de recursos son conocidos.

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Rusia invade Ucrania: qué son los ‘bonos de guerra’ y cómo pueden ayudar a Kiev ante el ataque ruso

El gobierno ucraniano está recurriendo a este viejo ejercicio de recaudación para financiar las operaciones militares ante la ofensiva de Rusia.
2 de marzo, 2022
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A medida que avanza la invasión rusa sobre Ucrania, el gobierno de Volodymyr Zelensky está buscando a contrarreloj la forma de financiar a sus Fuerzas Armadas y la costosa defensa de su país.

El escenario es complejo: después de una importante inversión y modernización del poderío militar de Rusia, los ucranianos son superados en armas y en número de soldados, sin contar la capacidad aérea ucraniana, que es muchísimo menor a la rusa.

Además, su economía está paralizada por la guerra, con escasa capacidad de recaudación y precios disparados como el del petróleo.

En ese contexto, el Ministerio de Finanzas ucraniano anunció esta semana que recurrirán a un viejo instrumento financiero para apoyar a sus tropas: el llamado “bono de guerra”.

“En un momento de agresión militar de la Federación Rusa, el Ministerio de Finanzas ofrece a los ciudadanos, empresas e inversores extranjeros apoyar el presupuesto de Ucrania invirtiendo en bonos del gobierno militar”, explicó el ministerio a través de su cuenta de Twitter.

https://twitter.com/ua_minfin/status/1498319436633329666

Según especificó el gobierno de Zelensky, cada bono tendrá un valor nominal de 1.000 grivnas ucranianas (US$33) y la tasa de interés “se determinará en la subasta”.

“Los ingresos de los bonos se utilizarán para satisfacer las necesidades de las Fuerzas Armadas de Ucrania”, agregó.

En una reunión con inversionistas extranjeros, la cartera de finanzas también dio señales de tranquilidad al mercado, asegurando que no incumplirán con sus deudas existentes.

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky.

Getty Images

Y es que a los inversionistas les preocupa que la invasión por parte de Rusia empuje a Kiev a dejar de pagar su deuda. Por lo mismo, en los últimos días ha habido una fuerte caída en los precios de los bonos de circulación de Ucrania.

Ante esta difícil situación, los “bonos de guerra” parecen ser una buena salida (o, al menos, un respiro) para financiar su defensa. La recaudación —que comenzó este martes—logró recaudar en un día aproximadamente U$270 millones.

Pero ¿qué son realmente estos bonos y cuándo se ha recurrido a ellos en la historia reciente?

¿Qué són?

Los bonos de guerra —similar a otros instrumentos de deuda—, son deudas que un determinado Estado adquiere con inversionistas (particular o institucionales), la cual se compromete a devolverle en un plazo determinado con los intereses correspondientes.

En estos casos, el dinero se emplea específicamente para financiar las operaciones militares durante un período de conflicto bélico.

Los "bonos de guerra" son para financiar las Fuerzas Armadas de Ucrania.

Getty Images
Los “bonos de guerra” son para financiar a las Fuerzas Armadas de Ucrania.

Normalmente, este ejercicio de recaudación ofrece un tipo de rendimiento por debajo de la media y con un alto porcentaje de riesgo pues, si se pierde la guerra, es posible que también el dinero invertido.

Así, se suele atraer a los inversionistas apelando al patriotismo y a las emociones de los ciudadanos que quieran ayudar en la defensa de un país.

Ucrania, por ejemplo, ha llamado a apoyar a su nación “en tiempos difíciles”.

Los bonos de guerra también son un medio para controlar la inflación al sacar dinero de circulación de una economía estimulada en medio de los conflictos bélicos.

¿En qué otros momentos de la historia se ha recurrido a ellos?

Esta no es la primera vez en la historia que se recurre a este instrumento financiero para apoyar a las Fuerzas Armadas de un determinado país en momentos de guerra.

Estados Unidos también emitió este tipo de bonos para financiar parte del gasto en su defensa durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

Propaganda estadounidense 1917.

Getty Images

Entre 1917 y 1918, el gobierno estadounidense emitió los llamados “Liberty Bonds”, creando una campaña masiva con el fin de popularizar los bonos a través de llamados patrióticos. En la campaña incluso participaron artistas famosos, entre ellos, Charles Chaplin y la actriz Ethel Barrymore.

Hoy se cree que esta herramienta de financiamiento fue vital para la recaudación de fondos en la defensa del país.

Luego, en 1940, se repitió la historia.

A pesar de que se evaluó la posibilidad de cobrar impuestos para el financiamiento de las Fuerzas Armadas, finalmente se recurrió nuevamente a los bonos —esta vez se les llamó “War Bonds” o “Victory Bonds”— tras el ataque japonés a Pearl Habour en 1941.

Un llamado a comprar bonos de guerra en Times Square, en la ciudad de Nueva York, en 1940.

Getty Images
Un llamado a comprar bonos de guerra en Times Square, en la ciudad de Nueva York, en 1940.

Reino Unido también emitió bonos de guerra en 1917.

La frase propagandística para atraer este tipo de inversión decía: “Si no puede luchar, puede ayudar a su país invirtiendo todo lo que pueda en Bonos del Tesoro Público al 5%… A diferencia del soldado, el inversionista no corre ningún riesgo”.

Los medios de comunicación de ese país también se unieron a las peticiones de recaudación.

En su momento, la revista política británica The Spectator, escribió: “Es el pueblo de Gran Bretaña quien debe proporcionar el efectivo para financiar la guerra”.

Propaganda estadounidense de 1943.

Getty Images
Propaganda estadounidense de 1943.

Canadá también adoptó los bonos de guerra como una forma de inyectarle recursos a su defensa durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

El país logró involucrar a millones de canadienses a través de agresivas campañas con voluntarios que ofrecían los llamados “bonos de la victoria” de puerta en puerta y a corporaciones privadas.

“Los bonos de la victoria ayudarán a detener esto” o “trae a casa con el bono de la victoria” eran algunos de los sloganes de la época.


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