Investigador del Cinvestav denunciado por acoso demanda a víctima
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Laboratorio Nacional de Genomica para la Biodiversidad

Investigador del Cinvestav denunciado por acoso sexual demanda a una víctima por 'daño moral'; pide 20 mdp de reparación

Viella Calzada interpuso la denuncia en agosto de 2020 en contra de Ávila por sus tuits donde relata el abuso.
Laboratorio Nacional de Genomica para la Biodiversidad
8 de febrero, 2022
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El 8 de marzo de 2020, María Ávila, investigadora de la UNAM, publicó en su cuenta Twitter el relato del acoso sexual del que fue víctima. Aunque solo se refirió a su agresor por sus iniciales, sin mencionar su nombre completo, otras mujeres reconocieron el patrón de acoso y a quien lo había ejercido. Se trataba de Jean-Philippe Vielle Calzada, investigador del Cinvestav, quien cinco meses después respondió a los tuits con una demanda por daño moral y sugiriendo la entrega de 20 millones de pesos como reparación.

En la demanda, Vielle Calzada alega una afectación a su prestigio y su labor científica, cuya carrera aún tendría al menos 10 años más de actividad. Y estimando que su ingreso promedio anual asciende a 2 millones de pesos, multiplicados por la vida útil, se podría determinar así la “liquidación de sentencia”.

María Ávila, investigadora principal del Laboratorio de Población y Genómica Evolutiva, y la investigadora del Cinvestav, Angélica Cibrián, líder del laboratorio de Genómica Ecológica y Evolutiva del Langebio del Cinvestav, además de otras dos mujeres, denunciaron a Vielle Calzada por acoso sexual ante el Órgano Interno de Control (OIC) en 2020.

El OIC, dependiente de la Secretaría de la Función Pública confirmaría el acoso en dos de las denuncias –en mayo y en noviembre de 2021– al recabar pruebas como correos electrónicos, una dedicatoria en un libro y un poema erótico, enviados por Vielle Calzada con insinuaciones románticas sin que hubiera una relación más allá de lo profesional con ellas. Además de las narraciones de los acosos.

Sin embargo, la dependencia a cargo de Roberto Saucedo, no ha dictado las sanciones que corresponderían, a ocho meses de haber concluido el primer paso de la investigación, y sin que expliquen las razones de la demora.

En tanto, una de las víctimas está enfrentando la demanda civil por haber denunciado el acoso sexual, y la resolución final de la Secretaría de la Función Pública sería un elemento determinante en la demanda. De ahí que, temen que el presunto agresor pudiera estar ejerciendo algún tipo de presión, dada su influencia, para que el caso no avance.

Viella Calzada, interpuso la denuncia en agosto de 2021 en contra de Ávila por sus tuits donde relata el abuso.

La investigadora María Ávila recibió la notificación de la demanda en octubre de 2020, siete meses después de interponer su denuncia ante el OIC del Cinvestav. Sus compañeras de trabajo sabían de las situaciones de acoso porque ella lo había contado mientras sucedían.

Por eso es que, ante el asombro de dicha acción, comenzaron a organizarse para al menos hacer frente a los gastos de la defensa legal por esa demanda civil. Las doctoras Mariana Gómez Schiavon y Daniela Robles Espinoza lanzaron una campaña para lograr donaciones porque “creemos firmemente que los sobrevivientes de acoso sexual no deberían enfrentar su situación solos, y deberían recibir apoyo de sus comunidades”, explicaron en la página que recabó los donativos.

Aunque la cifra meta era por 145 mil pesos, los donativos sumaron 209 mil 989 pesos. Y esto, afirma Ávila, obedece a que “mucha gente me conoce, y hay mucha gente que lo conoce a él y sabe cómo es”.

María Ávila decidió denunciar el acoso y continuar el proceso con la intención de que “se siente un precedente. A la fecha no ha habido un solo investigador que haya sido sancionado por acoso por la institución”, pese a que han ocurrido varios casos.

Respecto a la demanda civil por daño moral, advierte que le está causando “estrés y desgaste. Aún cuando tengo convicción, una red de apoyo, es un proceso súper desgastante”.

Animal Político solicitó una entrevista con Vielle Calzada para la primera nota publicada el 3 de febrero, pero declinó concederla. En cambio, ofreció responder a un cuestionario por escrito. En él aseguró que tiene “casi dos años sufriendo hostigamiento y persecución por un grupo organizado de personas que, desde dentro y fuera de la institución, aprovecha la sensible coyuntura del tema de género para orquestar una campaña de difamación que busca desprestigiarme en favor de sus intereses científicos y académicos personales y de grupo”.

Se trata, dijo, de “denuncias excesivas, falsas, y en algunos casos fabricadas por los propios estudiantes de quienes se organizan”.

Con base en esa respuesta, se le preguntó si considera que los correos electrónicos enviados por él no son prueba del acoso denunciado y también respecto a la demanda que interpuso, pero no hubo respuesta.

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LISE ASERUD/Getty Images

4 fascinantes lugares en los que el ser humano no puede poner el pie

¿Existe realmente algún lugar en la Tierra que ningún ser humano pueda visitar? Aunque parezca difícil de imaginar, la respuesta es positiva. Te invitamos a descubrir algunos de ellos.
LISE ASERUD/Getty Images
3 de abril, 2022
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En nuestro mundo actual, es difícil imaginar un lugar que no podamos visitar, y que no esté incansablemente fotografiado, compartido y etiquetado en las redes sociales.

Pero existen todavía unos pocos que permanecen intactos a los turistas.

Si bien la mayoría de los rincones del planeta reciben visitantes, hay algunos cerrados herméticamente al público.

A menudo por razones de seguridad, legales o científicas, está estrictamente prohibido poner el pie en ellos.

Te invitamos a conocer cuatro de estos rincones aislados del mundo (sin el riesgo pisar las zonas restringidas).

1. La “bóveda del fin del mundo”

Entrada al Banco Mundial de Semillas de Svalbard

Arterra/Universal Images Group via Getty Images
Esta es la entrada a la “bóveda del fin del mundo”, el Banco Mundial de Semillas de Svalbard, Noruega.

En una isla remota llamada Spitsbergen, en el archipiélago ártico de Svalbard, Noruega, una montaña de arenisca alberga a 120 metros su interior un lugar apocalíptico: el depósito de semillas más grande del mundo.

A unos 1.300 km del Polo Norte y a 130 metros sobre el nivel del mar, el espeso permafrost -la capa de hielo permanente congelada que rodea la bóveda- ayuda a preservar los cientos de miles de muestras de semillas almacenadas en su interior.

El lugar es también idóneo para esa tarea por su falta de actividad sísmica.

Sin embargo, aunque las semillas se almacenaron de la manera más segura posible desde que el búnker fue inaugurado en 2008, no existe manera humana de comprobarlo.

Gráfico del Banco Mundial de Semillas

BBC

La bóveda está fuertemente protegida a cal y canto, lo cual garantiza que las semillas que contiene puedan sobrevivir durante miles de años si fuera necesario.

Sin embargo, en los últimos años algunos científicos han mostrado preocupación por el aumento de las temperaturas, que han provocado un deshielo del permafrost.

En 2020, los investigadores locales documentaron el verano más cálido en Svalbard desde que hay registros.

“Vimos un derretimiento sin precedentes en los glaciares y el deshielo del permafrost”, dijo a la BBC el científico Kim Holmen, del Instituto Polar Noruego.

La situación comenzó a monitorearse hace algunos años.

Banco Mundial de Semillas de Svalbard

Tim E White/Getty Images
El permafrost permite preservar los cientos de miles de semillas almacenadas en el interior de la bóveda.

Este búnker de semillas puede ser vital para conservar, en caso de un gran desastre mundial, una reserva de cultivos que garantice la restauración de las especies, y que no nos falte alimento a los seres humanos.

Cada país guarda sus propias semillas vitales para su producción alimentaria, pero el Banco Mundial de Semillas de Svalbard es una suerte de respaldo global.

2. Ilha da Queimada Grande: una isla venenosa

Ilha da Queimada Grande, conocida como Ilha das Cobras (isla de las cobras), es una pequeña isla rocosa, agreste, sin playas y de difícil acceso, ubicada a 35 km de la costa de São Paulo.

La isla fue descubierta en 1532 por la expedición colonizadora de Martim Afonso de Souza.

Sin embargo, la historia de Ilha das Cobras es mucho más antigua. Se formó a finales de la última glaciación, hace unos 11.000 años, cuando subió el nivel del mar, separando el cerro (que formaba parte de la Serra do Mar) del continente y convirtiéndolo en una isla.

Ha llamado la atención en los últimos cinco siglos por una característica inusual: está habitada casi exclusivamente por serpientes: hay estimaciones que dicen que puede haber entre una y cinco serpientes por cada metro cuadrado de la isla.

Ilha da Queimada Grande

Marcelo Ribeiro Duarte
La cabeza de lanza dorada solo existe en esta isla frente a la costa de São Paulo, Brasil.

Es la segunda mayor concentración de serpientes por área en el mundo: alrededor de 45 por hectárea, aproximadamente equivalente al tamaño de una cancha de fútbol – una cifra solo superada por Isla Shedao, en China.

Pero en la isla brasileña una especie de serpiente altamente venenosa se diferenció de sus parientes terrestres y se transformó en la cabeza de lanza dorada (Bothrops insularis) una especie de víbora de pozo endémica de Queimada Grande.

Es tan mortal que una sola mordedura basta para evitar que las aves de las que se alimenta puedan vovler a emprender el vuelo.

“El veneno de la víbora es más tóxico para las aves que para los mamíferos”, explicó a BBC Brasil el biólogo Marcelo Ribeiro Duarte, del Laboratorio de Colecciones Zoológicas del Instituto Butantan. “Eso prueba la gran adaptabilidad de la especie”.

La Bothrops insularis mide entre medio metro y un metro, siendo las hembras un poco más grandes.

Jararaca-ilhoa

Marcelo Ribeiro Duarte
A diferencia de las especies continentales de Brasil, esta serpiente es más pequeña y menos pesada y tiene una piel más elástica.

“Como la fauna de la isla es muy escasa, sin roedores ni otros mamíferos (a excepción de los murciélagos), los adultos de la especie se alimentan de aves migratorias (las aves residentes no son depredadas)”, dijo a BBC Brasil el investigador y especialista en animales venenosos Vidal Haddad Júnior, de la Facultad de Medicina de Botucatu.

“Los ejemplares jóvenes comen lagartijas, anfibios y artrópodos, como ciempiés, por ejemplo”.

El gobierno brasileño prohibió a cualquier persona pisar la isla, como medida de precaución.

La única excepción a esta norma son algunos investigadores, que para poder visitarla deben estar acompañados en todo momento por un médico y seguir estrictos protocolos.

En cualquier caso, esta remota isla de 43 hectáreas frente a la costa paulista no parece precisamente el destino vacacional más apetecible.

3. Lascaux: la cueva francesa que encierra de arte valioso

Réplica de Lascaux en Montignac, 2012

PHILIPPE LOPEZ/Getty Images
Esta cueva en Montignac, en el suroeste de Francia, es una réplica de Lascaux. La original se cerró al público en 1963.

Cuatro adolescentes en busca de un perro que había desaparecido por un agujero en la tierra descubrieron esta maravillosa cueva en el sur de Francia en 1940.

En el más sorprendente de los accidentes, su perro los llevó hasta una cueva cubierta de pinturas murales que retratan animales, como caballos y ciervos.

Con una antigüedad de unos 17.000 años, fue uno de los ejemplos de arte prehistórico mejor conservados jamás descubiertos, con alrededor de 600 pinturas y 1.000 grabados en total.

Lascaux - pinturas

Universal History Archive/Getty Images
Las pinturas de Lascaux son fascinantes.

Cuando se hizo el descubrimiento, la Segunda Guerra Mundial estaba en sus albores.

Ocho años más tarde, la cueva de Lascaux se abrió al público curioso que quería ver de cerca la obra de sus antepasados.

En 1963 se suspendieron las visitas al público. Había brotado moho en las paredes de la cueva que amenazaba la preservación de la obra de arte que había existido en condiciones herméticas antes de su descubrimiento.

Casi 60 años después, la cueva todavía está en gran parte fuera del alcance del público, aunque se construyó una réplica muy cerca para que puedan visitarla los turistas.

Visitantes en Lascaux, 1983.

Pierre VAUTHEY/Getty Images
La réplica de Lascaux fue inaugurada en 1983, año en que se tomó esta fotografía.

4. Uluru: el “ombligo del mundo”

Uluru, antes conocida como Ayers Rock, fue una atracción turística durante muchos años, pero se sumó recientemente a la lista de lugares que el público no puede visitar.

También llamado el “ombligo del mundo”, es uno de los monolitos más grandes del planeta.

Anteriormente, los visitantes podían intentar el ascenso de 348 metros a la cumbre, aunque eso significaba enfrentar un calor extremo, con temperaturas en verano de alrededor de 47 grados centígrados.

La escarpada subida a la cima también podía causar dificultades. Pero, para muchos, la belleza del lugar lo compensaba.

Uluru en 2013.

Mark Kolbe/Getty Images
Uluru en 2013.

Uluru es un sitio sagrado para los aborígenes indígenas anangu que son los custodios de la roca y deseaban que los visitantes dejaran de escalarla por respeto a sus tradiciones.

Ese deseo fue respaldado unánimemente por una petición de la junta del Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta, que tomó la decisión de impedir que la gente pusiera el pie en Uluru en 2017.

El 25 de octubre de 2019 fue el último día en que se permitió a las personas escalar la roca antes de que la prohibición entrara en vigor. Se formaron largas colas de turistas.

Uluru se cerró permanentemente a los escaladores el 25 de octubre de 2019, aborígenes consideran sagrado el monolito rojo

SAEED KHAN/Getty Images
Para los aborígenes locales (y habitantes tradicionales), el monolito rojo de Uluru es un lugar sagrado.

En la cultura anangu, Uluru es evidencia de que los seres celestiales llegaron a la Tierra cuando aún estaba sin forma y sin vida. Viajaron a través de ella, creando especies y formas vivas, como Uluru, en el camino.

Los visitantes aún pueden visitar el Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta. Pero la roca sagrada yasolo se puede observar, nunca pisar ni escalar.

Muchos turistas no reprimen la oportunidad de tomar la instantánea desde el aire.

Pasajeros a bordo de un vuelo QF787 de Qantas, un avión Boeing 787 Dreamliner mientras vuela cerca de Uluru en el Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta, Territorios del Norte el 10 de octubre de 2020 en Uluru, Australia.

James D. Morgan/Getty Images
Algunos aviones sobrevuelan cerca del Uluru en el Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta.

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