Marx Arriaga acusa a la derecha de atacar plan educativo
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Marx Arriaga, director de materiales de la SEP, acusa a la derecha de atacar plan educativo

Marx Arriaga denunció que el actual sistema educativo prepara “perfiles neoliberales”, mientras que el perfil deseado para la Nueva Escuela Mexicana es uno centrado en el humanismo y comunitarismo.
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2 de febrero, 2022
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El director general de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Marx Arriaga Navarro, aseguró que las críticas que han recibido las asambleas para modificar el plan de estudios y los libros de texto son de la derecha, que defiende y promueve una enseñanza empresarial.

Señaló que, según la derecha educativa, el Magisterio no puede tener la responsabilidad de participar en el diseño de los libros de texto, ni en los programas y planes de estudio, y que para eso necesitarían especialistas.

“Eso es lo que estamos tratando de combatir hoy, este despotismo que hemos visto en ciertas clases, en cierta postura de la Secretaría de Educación Pública, donde nos han siempre señalado que ésta es la indicación que se debe seguir, pero no nos han invitado a participar y a construir lo que en realidad deba suceder en la aulas de clase”.

En la Asamblea de Análisis del Plan y los Programas de estudio para el diseño de los Libros de Texto Gratuitos para la Educación Básica, que tuvo sede en Campeche, Arriaga Navarro dijo que no aceptaría que se imponga una política educativa sin pasar antes por un acuerdo nacional.

“Y estas asambleas a lo largo del país, son el primer paso para concretar los documentos rectores que el país requiere. La rectoría de la educación no está en manos de los empresarios u operada por los actores políticos, la rectoría de la educación la tiene el magisterio y la ejerce por medio de una democracia participativa”, aseveró.

Desde Campeche, el funcionario denunció que el actual sistema educativo prepara “perfiles neoliberales”, mientras que el perfil deseado para la Nueva Escuela Mexicana es uno centrado en el humanismo y comunitarismo, contrario al individualismo que se promueve en escuelas privadas y sexenios pasados.

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Marx Arriaga describió que el nuevo perfil será para formar sujetos comunitarios, que revise los problemas sociales desde el humanismo, no como los sujetos individualistas formados antes, que terminaron teniendo un “pensamiento conservador”.

“Porque el otro sujeto que se venía construyendo, este sujeto individualista con metas particulares, con esta capacitación, con esta calidad había generado muchos problemas y hoy lo vemos en esto que algunos llaman pensamiento conservador”.

Aseguró que existe una “comercialización de la docencia”, con la que al Magisterio se le calificó como “un simple mediador de la información”, reemplazable por un pizarrón electrónico, una tableta electrónica o un teléfono celular.

También acusó que la ‘derecha educativa’ fijó el rumbo de la educación imponiendo términos como “calidad educativa”, “competencia”, “sociedad del conocimiento”, “eficiencia”, “productividad”.

“En donde los rankings, las evaluaciones, los diagnósticos, se diseñaron para promover una ética laboral que justifica la desigualdad y los abusos que vivimos”, indicó.

En el tercer día de la Asamblea de Análisis denunció que actualmente, “en nombre de la calidad”, se busca legitimar y perpetuar la desigualdad en la que la enseñanza tiene un propósito: capacitar para el mundo laboral.

“Una época en la que se ha reemplazado la generosidad del humanismo por la mezquindad del mercado”.

“Hoy nos tienen sometidos a un mercado que nos ve como un producto, como sujetos ingenuos como alumnos, es decir, personas sin luz que necesitan ser alimentadas con las migajas de su despotismo ilustrado”, agregó.

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En una ponencia que se llevó a cabo el año pasado, se le adjudicó a Marx Arriaga Navarro el señalamiento sobre que la lectura era un acto de consumismo capitalista, tras lo cual negó dicha aseveración y aclaró en una carta publicada en sus redes sociales: 

“En ningún momento señalé: ‘Leer por goce es un acto de consumo capitalista’ como algunos medios aseguraron. Me imagino que cumplieron su misión al provocar la rabia de miles que confían en ellos, pero deberían tener respeto por sus lectores y la lectura”, indicó en su publicación.

En la carta también señaló que el mercado es el que trata de convencer a las personas que leer es divertido, porque desea desarrollar en la gente la idea del consumo y que el sistema de consumo obliga a las nuevas generaciones a radicalizarse y dividirse.

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Rusia invade Ucrania: qué son los ‘bonos de guerra’ y cómo pueden ayudar a Kiev ante el ataque ruso

El gobierno ucraniano está recurriendo a este viejo ejercicio de recaudación para financiar las operaciones militares ante la ofensiva de Rusia.
2 de marzo, 2022
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A medida que avanza la invasión rusa sobre Ucrania, el gobierno de Volodymyr Zelensky está buscando a contrarreloj la forma de financiar a sus Fuerzas Armadas y la costosa defensa de su país.

El escenario es complejo: después de una importante inversión y modernización del poderío militar de Rusia, los ucranianos son superados en armas y en número de soldados, sin contar la capacidad aérea ucraniana, que es muchísimo menor a la rusa.

Además, su economía está paralizada por la guerra, con escasa capacidad de recaudación y precios disparados como el del petróleo.

En ese contexto, el Ministerio de Finanzas ucraniano anunció esta semana que recurrirán a un viejo instrumento financiero para apoyar a sus tropas: el llamado “bono de guerra”.

“En un momento de agresión militar de la Federación Rusa, el Ministerio de Finanzas ofrece a los ciudadanos, empresas e inversores extranjeros apoyar el presupuesto de Ucrania invirtiendo en bonos del gobierno militar”, explicó el ministerio a través de su cuenta de Twitter.

https://twitter.com/ua_minfin/status/1498319436633329666

Según especificó el gobierno de Zelensky, cada bono tendrá un valor nominal de 1.000 grivnas ucranianas (US$33) y la tasa de interés “se determinará en la subasta”.

“Los ingresos de los bonos se utilizarán para satisfacer las necesidades de las Fuerzas Armadas de Ucrania”, agregó.

En una reunión con inversionistas extranjeros, la cartera de finanzas también dio señales de tranquilidad al mercado, asegurando que no incumplirán con sus deudas existentes.

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky.

Getty Images

Y es que a los inversionistas les preocupa que la invasión por parte de Rusia empuje a Kiev a dejar de pagar su deuda. Por lo mismo, en los últimos días ha habido una fuerte caída en los precios de los bonos de circulación de Ucrania.

Ante esta difícil situación, los “bonos de guerra” parecen ser una buena salida (o, al menos, un respiro) para financiar su defensa. La recaudación —que comenzó este martes—logró recaudar en un día aproximadamente U$270 millones.

Pero ¿qué son realmente estos bonos y cuándo se ha recurrido a ellos en la historia reciente?

¿Qué són?

Los bonos de guerra —similar a otros instrumentos de deuda—, son deudas que un determinado Estado adquiere con inversionistas (particular o institucionales), la cual se compromete a devolverle en un plazo determinado con los intereses correspondientes.

En estos casos, el dinero se emplea específicamente para financiar las operaciones militares durante un período de conflicto bélico.

Los "bonos de guerra" son para financiar las Fuerzas Armadas de Ucrania.

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Los “bonos de guerra” son para financiar a las Fuerzas Armadas de Ucrania.

Normalmente, este ejercicio de recaudación ofrece un tipo de rendimiento por debajo de la media y con un alto porcentaje de riesgo pues, si se pierde la guerra, es posible que también el dinero invertido.

Así, se suele atraer a los inversionistas apelando al patriotismo y a las emociones de los ciudadanos que quieran ayudar en la defensa de un país.

Ucrania, por ejemplo, ha llamado a apoyar a su nación “en tiempos difíciles”.

Los bonos de guerra también son un medio para controlar la inflación al sacar dinero de circulación de una economía estimulada en medio de los conflictos bélicos.

¿En qué otros momentos de la historia se ha recurrido a ellos?

Esta no es la primera vez en la historia que se recurre a este instrumento financiero para apoyar a las Fuerzas Armadas de un determinado país en momentos de guerra.

Estados Unidos también emitió este tipo de bonos para financiar parte del gasto en su defensa durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

Propaganda estadounidense 1917.

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Entre 1917 y 1918, el gobierno estadounidense emitió los llamados “Liberty Bonds”, creando una campaña masiva con el fin de popularizar los bonos a través de llamados patrióticos. En la campaña incluso participaron artistas famosos, entre ellos, Charles Chaplin y la actriz Ethel Barrymore.

Hoy se cree que esta herramienta de financiamiento fue vital para la recaudación de fondos en la defensa del país.

Luego, en 1940, se repitió la historia.

A pesar de que se evaluó la posibilidad de cobrar impuestos para el financiamiento de las Fuerzas Armadas, finalmente se recurrió nuevamente a los bonos —esta vez se les llamó “War Bonds” o “Victory Bonds”— tras el ataque japonés a Pearl Habour en 1941.

Un llamado a comprar bonos de guerra en Times Square, en la ciudad de Nueva York, en 1940.

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Un llamado a comprar bonos de guerra en Times Square, en la ciudad de Nueva York, en 1940.

Reino Unido también emitió bonos de guerra en 1917.

La frase propagandística para atraer este tipo de inversión decía: “Si no puede luchar, puede ayudar a su país invirtiendo todo lo que pueda en Bonos del Tesoro Público al 5%… A diferencia del soldado, el inversionista no corre ningún riesgo”.

Los medios de comunicación de ese país también se unieron a las peticiones de recaudación.

En su momento, la revista política británica The Spectator, escribió: “Es el pueblo de Gran Bretaña quien debe proporcionar el efectivo para financiar la guerra”.

Propaganda estadounidense de 1943.

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Propaganda estadounidense de 1943.

Canadá también adoptó los bonos de guerra como una forma de inyectarle recursos a su defensa durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

El país logró involucrar a millones de canadienses a través de agresivas campañas con voluntarios que ofrecían los llamados “bonos de la victoria” de puerta en puerta y a corporaciones privadas.

“Los bonos de la victoria ayudarán a detener esto” o “trae a casa con el bono de la victoria” eran algunos de los sloganes de la época.


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