Mujeres de entre 30 y 47 años, las más afectadas por el long COVID
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Mujeres de entre 30 y 47 años, las más afectadas por el síndrome long COVID

Las complicaciones que se pueden encontrar van desde trastornos cognitivos, como alteración de la memoria o de la conciencia, trastornos del sueño, del olfato, del gusto y neuropatías.
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13 de febrero, 2022
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Las mujeres entre los 30 y los 47 años es el grupo que presenta el mayor número de casos de lo que se ha nombrado como COVID largo o long COVID, una serie de afecciones que persisten por meses, después de que se ha padecido la infección.

“Este síndrome se ha encontrado en todas las edades, pero principalmente entre los 30 y los 47 años y alrededor de 55 a 60% de los casos son de mujeres”, explica Juan Lozano Nuevo, doctor en ciencias, en biomedicina molecular, profesor titular de la especialidad de medicina interna en la UNAM y quien junto con un grupo de especialistas está realizando un estudio en diferentes hospitales, como el Instituto Nacional de Neurología (donde se evaluó en agosto pasado a 43 pacientes), sobre la incidencia y características del COVID largo.

Lee: Long Covid: Las secuelas identificadas por médicos y pacientes tras infecciones de coronavirus

Lozano Nuevo explica que este síndrome lo está presentando, no solo en México sino en todo el mundo, alrededor de 10% de quienes han padecido COVID y que hasta ahora, porque todo esto está en curso y en estudio, se ha establecido una persistencia de las afectaciones de entre un mes hasta seis meses.

Elizabeth Mendoza, médico intensivista, con alta especialidad en cuidados intensivos neurológicos, y quien también participa en el estudio, dice que las afectaciones son variadas porque COVID no solo impacta al sistema respiratorio sino que puede atacar a todos los órganos del cuerpo y al sistema nervioso.

“En el campo de lo neurológico, las complicaciones que se pueden encontrar van desde trastornos cognitivos, como alteración de la memoria, síndrome confusional, estado neurológico de despierto o de conciencia (se está despierto pero no consciente de sí mismo o del entorno), trastornos del sueño, del olfato, del gusto. También se presentan dolores nerviosos, conocidos como neuropatías, que son alteraciones de la sensibilidad, entre otros”, enlista Mendoza.

Alejandra Rocha es de las personas que ha resultado afectada por el COVID largo. Ella se infectó en noviembre de 2020. No tuvo un cuadro grave ni estuvo en el hospital. Pero todavía tiene secuelas, sobre todo en la memoria.

“Me olvido de cosas, a veces estoy en el super y no sé qué iba a comprar. Sé que tengo que ver a alguien, pero no recuerdo a quién. Se me olvida que no desayuné hasta que tengo hambre. Eso no me pasaba antes. Yo soy muy organizada y era muy atenta a los detalles”, dice la joven de apenas 24 años, quien trabaja en una editorial.

La perdida de memoria le ha generado ansiedad, un trastorno que ya padecía desde antes. “Con la psiquiatra hemos hecho rutinas de todo lo que debo hacer con horarios, y hago listas de todos los pendientes, que luego coloco en el escritorio de mi trabajo para que nada se me olvide y pregunto a mi jefa, aunque parezca raro, si ya entregué todo. Para las actividades y pendientes cotidianos, me pongo recordatorios en el espejo del baño”, cuenta Alejandra.

Entre las afectaciones de long COVID también se encuentra el síndrome de Guillén Barré (una afección en la que el sistema inmunitario del paciente ataca los nervios periféricos). Esta secuela, explica la especialista Elizabeth Mendoza, se ha relacionado a procesos inflamatorios por diversas causas, no solo por COVID.

Lozano Nuevo señala que las afecciones se pueden presentar en realidad de diversas formas, desde ronquera, hasta úlceras orales, dolor al deglutir alimento, zumbido en los oídos, mareos, taquicardias, caída de presión arterial o hipertensión, en personas que antes no tenían esta condición.

El especialista dice que una hipótesis de por qué se presenta el COVID largo es que el virus persiste en el organismo, pero no necesariamente en las vías respiratorias, por eso cuando la persona se hace una prueba puede que ya salga negativa.

Otra es la inflamación que se genera en los órganos cuando el sistema inmune se defiende del virus y provoca esta respuesta inflamatoria, pero en algunos casos es exagerada.

Lo que los especialistas han encontrado en los grupos de pacientes que están analizando es que el COVID largo no tiene relación con la gravedad de la enfermedad. Puede que se presente en personas que no tuvieron un cuadro grave.

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“Hay pacientes que solo tuvieron perdida del gusto o del sueño y esto persiste por meses y hemos tenido pacientes intubados que después de días con el ventilador solo tienen la debilidad normal de haber estado inmóviles”, explica Elizabeth Mendoza.

Tampoco se ha encontrado que el síndrome post COVID tenga relación con comorbilidades o alguna enfermedad previa.

Respecto a por qué afecta más a las mujeres de edad mediana, los especialistas dicen que esto está todavía en estudio, “aunque, por ejemplo, las enfermedades autoinmunes, como las reumatológicas, y las endocrinológicas, son más frecuentes en las mujeres y pudiera por aquí haber una relación, porque al final en esto está implicada la respuesta inmune”, sostiene Juan Lozano Nuevo.

Sobre si con ómicron también se espera que quedé este síndrome post COVID, dado que se ha pre determinado que esta variante afecta más a las vías respiratorias altas y no tanto a otros órganos, los especialistas señalan que es pronto para determinarlo, puesto que la ola ómicron está en curso.

Animal Político preguntó al Instituto Mexicano del Seguro Social cuántos pacientes han atendido por COVID largo, pero la respuesta de la oficina de comunicación fue que esa información solo la tiene la Secretaría de Salud, que no respondió a las peticiones de este portal para dar los datos de cuántos pacientes se han atendido en el país por estas secuelas. Tampoco el ISSSTE respondió.

 

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El innovador y exitoso método nórdico para acabar con el acoso escolar

El acoso en la escuela suele dejar secuelas que la víctima puede llegar a experimentar por décadas. Pero hay metodologías que ayudan a cambiar el entorno escolar para evitar que esto ocurra.
2 de mayo, 2022
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Lady Gaga, Shawn Mendes, Blake Lively, Karen Elson, Eminem, Kate Middleton y Mike Nichols. Estas son solo algunas de las personas que han hablado de su experiencia como víctimas del acoso escolar y el dolor que esto les ha causado en la infancia y en etapas posteriores de su vida.

Cualquiera que haya sido victimizado de niño comprenderá los sentimientos de vergüenza que pueden generar este tipo de experiencias. Y las consecuencias no se quedan ahí.

Investigaciones recientes sugieren que los efectos del acoso infantil pueden persistir durante décadas, con cambios duraderos que pueden ponernos en mayor riesgo de enfermedades mentales y físicas.

Estos hallazgos están llevando a un número cada vez mayor de educadores a cambiar su punto de vista sobre el matoneo: de una situación inevitable del crecimiento a una violación de los derechos humanos de los niños.

“La gente solía pensar que el acoso escolar era un comportamiento normal y, en algunos casos, que incluso podría ser algo bueno, porque ayuda a fortalecer el carácter”, explica Louise Arseneault, profesora de psicología del desarrollo en el King’s College de Londres, en Reino Unido.

“Les tomó mucho tiempo comenzar a considerar este comportamiento como algo que puede ser realmente dañino”.

Con este cambio de mentalidad, muchos investigadores ahora están probando varios esquemas contra el acoso, con algunas estrategias nuevas y emocionantes para crear un entorno escolar más amable.

Cultura de tolerancia de la victimización

El Programa de Prevención del Acoso Olweus (Olweus Bullying Prevention Program) es uno de los esquemas que más se ha puesto a prueba.

Lady Gaga

Getty Images
Lady Gaga es uno de los personajes famosos que ha hablado abiertamente sobre su experiencia de acoso escolar.

Fue desarrollado por el fallecido psicólogo sueco-noruego Dan Olweus, quien encabezó gran parte de las primeras investigaciones académicas sobre la victimización infantil.

El programa se basa en la idea de que los casos individuales de acoso suelen ser producto de una cultura más amplia que tolera la victimización. Como resultado, intenta abordar todo el ecosistema escolar para evitar que prospere el mal comportamiento.

Como muchas otras intervenciones, el Programa Olweus comienza con un reconocimiento del problema. Por este motivo, los colegios deberían realizar una encuesta para preguntar a los alumnos sobre sus experiencias.

“Saber lo que está pasando en tu edificio es realmente importante y puede guiar tus esfuerzos de prevención del acoso escolar”, dice Susan Limber, profesora de psicología del desarrollo de la Universidad de Clemson, en Carolina del Sur, Estados Unidos.

El Programa Olweus alienta a la escuela a establecer expectativas muy claras para un comportamiento aceptable, y las consecuencias si se infringen esas reglas.

“ no deberían ser una sorpresa para el niño”, dice Limber. Los adultos deben actuar como modelos positivos a seguir, que refuercen los buenos comportamientos y muestren tolerancia cero ante cualquier forma de victimización.

También deben aprender a reconocer los lugares dentro de la escuela donde es más probable que ocurra la intimidación y supervisarlos regularmente.

Acoso escolar

Getty Images

“Todos los adultos de la escuela necesitan una formación básica sobre el acoso: las personas que trabajan en la cafetería, los conductores de autobuses, el conserje”, señala Limber

A nivel del aula, los propios niños organizan reuniones para discutir la naturaleza del acoso escolar y las formas en que pueden ayudar a los estudiantes que son víctimas de este comportamiento.

El objetivo, en todo ello, es conseguir que el mensaje anti-intimidación quede arraigado en la cultura de la institución.

Resultados positivos

Al trabajar con Olweus, Limber probó el esquema en varios entornos, incluida una implementación a gran escala en más de 200 escuelas en Pensilvania.

Sus análisis sugieren que el programa resultó en 2.000 casos menos de intimidación durante dos años. Es importante destacar que los investigadores también observaron cambios en la actitud general de la población escolar hacia el acoso, incluida una mayor empatía con las víctimas.

Los resultados de Limber no son los únicos que muestran que las campañas sistemáticas contra el acoso pueden generar un cambio positivo.

Comedor escolar

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Todo el personal de la escuela debería estar alerta a las posibles señales de intimidación y matoneo.

Un metanálisis reciente, que examinó los resultados de 69 ensayos, concluyó que las campañas contra el acoso escolar no solo reducen la victimización sino que también mejoran la salud mental general de los estudiantes.

Curiosamente, la duración de los programas no pareció predecir sus posibilidades de éxito.

“Incluso unas pocas semanas de intervención fueron efectivas”, dice David Fraguas, del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Clínico San Carlos, en Madrid, España, quien fue el autor principal del estudio.

Atentos a las señales

La intimidación no acaba en la escuela, y Limber argumenta que los padres y cuidadores deben estar atentos a las señales que indican que puede haber un problema. “Debes ser proactivo al hablar sobre el tema, no esperes a que surja”, dice.

“Puedes hacerlo como parte de una conversación del tipo: ‘¿Cómo van las cosas con tus amigos? ¿Tienes algún problema?'”.

Ella enfatiza que el adulto debe tomar en serio las preocupaciones del niño, incluso si parecen triviales desde una perspectiva externa, al mismo tiempo que debe mantener una mente abierta.

“Escucha atentamente y trata de controlar tus emociones mientras las escuchas”. El cuidador debe evitar hacer sugerencias apresuradas sobre cómo el niño puede manejar el problema, ya que esto a veces puede crear la sensación de que la víctima tiene la culpa de la experiencia.

Acoso escolar

Getty Images
Todos los sitios donde puede ocurrir el acoso dentro de la institución educativa deberían estar supervisados.

Si corresponde, el padre o tutor debe iniciar una conversación con la escuela, que debe elaborar un plan de inmediato para asegurarse de que el niño se sienta seguro. “Lo primero es centrarse en ese niño y sus experiencias”.

Crecer rara vez va a ser fácil: los niños y los adolescentes están aprendiendo a manejar las relaciones sociales y eso va a traer dolor y malestar.

Pero como adultos, podemos hacer un trabajo mucho mejor al enseñarles a los niños que ciertos tipos de comportamientos nunca son aceptables: no hay nadie a quien culpar sino a los mismos agresores.

Estas lecciones podrían tener un impacto generalizado en la salud y la felicidad de muchas generaciones venideras.

*Este artículo fue publicado en BBC Future. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.


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