“No me voy a dejar”: AMLO sostiene que pedirá datos sobre Loret al INAI
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Cuartoscuro / Captura de video

"No me voy a dejar": AMLO reitera ataques contra Loret de Mola; piden al INAI aplicar sanciones

López Obrador reiteró que pedirá al INAI que investigue los recibos y facturas del periodista, para transparentar dicha información. Insistió que los medios de comunicación son entidades de interés público.
Cuartoscuro / Captura de video
14 de febrero, 2022
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El presidente Andrés Manuel López Obrador insistió en que “no se va a dejar” y seguirá pidiendo más información sobre los ingresos del periodista Carlos Loret de Mola al Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI).

Que sepan que yo no me voy a dejar, el que se aflige, se afloja, tenemos que seguir defendiendo la Cuarta Transformación”, aseguró.

En conferencia matutina reiteró que pedirá al INAI que investigue los recibos y facturas del periodista, para transparentar dicha información.

Cuando le señalaron que el instituto únicamente puede revelar información sobre funcionarios públicos, sostuvo que los medios de comunicación también son entidades de interés público.

Yo también soy ciudadano. Todos estos medios tienen que ver con lo público, son entidades de interés público, con concesiones que otorga el Estado”, apuntó.

Sobre esto: INAI espera demanda de Loret de Mola por mal uso de datos personales

En tanto, el Consejo Consultivo del INAI recomendó al instituto iniciar procedimientos para proteger los datos del periodista Loret de Mola y de ciudadanos en una situación similar, así como contemplar sanciones, “ante un daño inminente o irreparable en materia de privacidad”.

En un pronunciamiento, el consejo ciudadano pidió contemplar “medidas cautelares inmediatas si se advierte un daño inminente o irreparable en materia de protección de datos personales”.

 

Desde Palacio Nacional aseguró que dio a conocer los supuestos ingresos de Loret de Mola debido a que se dedica a golpear al proyecto de transformación: “no es conmigo, obviamente tampoco son mis hijos, es una reacción conservadora, golpista, en contra de que se lleve a cabo un verdadero cambio en el país”.

Yo pienso que debe de transparentarse todo, el que nada debe nada teme, yo no sé por qué se alebrestan, se incomodaron tanto porque señalé aquí una información que me hicieron llegar sobre lo que gana Loret de Mola”.

En la conferencia de este lunes volvió a proyectar las cifras de los supuestos ingresos del periodista, del portal Latinus, que muestran que ganó 35 millones de pesos en 2021, superiores a los 2 millones 11 mil pesos que recibió él como presidente.

¿Por qué gana tanto este señor? Porque le pagan los de la mafia del poder, para atacarme, debilitarnos y que regrese el mismo régimen de corrupción”, afirmó.

Sobre el movimiento en redes sociales titulado #TodosSomosLoret, López Obrador indicó que era vergonzoso y celebró que hubieran pocas personas como el periodista.

“Imagínense, se me cae la cara de pena, de vergüenza, #TodosSomosLoret, afortunadamente no fueron muchos, porque hay unos muy vivillos, que ahí andan todavía ensarapados, pero otros que ya sabemos, desde hace tiempo han mostrado lo que son, que tampoco debe de avergonzarnos, son conservadores”.

Y continuó: “Lo importante es que ahora ya se están quitando la máscara, porque engañaron durante muchísimo tiempo de que eran liberales, independientes de la sociedad civil y ahora ya todos son Loret, digo, no todos, afortunadamente”.

Para que entiendas mejor: ‘En este gobierno no tienen influencia mis hijos’, dice AMLO por residencia de José Ramón en Houston

El presidente indicó, aunque admitió que no tenía elementos para confirmarlo, que el movimiento se hizo tendencia a nivel mundial –con el cual se logró organizar un foro virtual con más de 60 mil participantes– debido a que los opositores compraron bots.

“No dudo, porque son especialistas en guerra sucia, de que hayan comprado bots para las redes sociales, pero aún así celebro de que son pocos los que son como Loret, lo celebro, eso porque pues somos millones de mexicanos y no fueron millones”.

López Obrador afirmó que era importante tener un debate sobre el tema, por lo que incitó a que se siguiera con el movimiento: “Yo los invito a seguir adelante y nada más la comprensión de que no me voy a quedar cruzado de brazos, porque soy ciudadano y tengo derecho a informar, pero sobre todo a defender el proyecto por el que luchamos mucho”.

Lo anterior sucede dos semanas después de que el portal Latinus, donde trabaja Loret de Mola, mostrara un reportaje que exhibía un presunto conflicto de interés, pues uno de los hijos del presidente vivió en una casa ubicada en Houston, propiedad de un ejecutivo de Baker Hughes, empresa contratista de Pemex.

Como respuesta a la exposición que hizo el presidente, el periodista acusó que las cifras que mostró eran falsas, que violaban la ley y lo ponían en riesgo.

“El presidente está acorralado. No sabe cómo zafarse del escándalo de la casona de su hijo. Y hoy me vuelve a calumniar y encima me pone en riesgo al revelar montos inflados y falsos de supuestos ingresos. Es gravísimo. Es un delito”, publicó en su cuenta de Twitter.

 

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Rusia y Ucrania: las razones de Estados Unidos y la OTAN para no enviar tropas a Kiev

En el pasado, las tropas de Estados Unidos y de la OTAN intervinieron en conflictos en países que no pertenecían a la alianza como Bosnia o Afganistán.
26 de febrero, 2022
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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha gastado un enorme capital diplomático en contrarrestar el ataque ruso a Ucrania.

Su gobierno transmitió implacablemente advertencias sobre una posible invasión inminente por parte de Moscú, que finalmente se materializó, y declaró que estaba en juego nada menos que el orden internacional.

Pero Biden también ha dejado en claro que los estadounidenses no están dispuestos a combatir, aunque los rusos claramente lo están.

Además, descartó enviar fuerzas a Ucrania para rescatar a ciudadanos estadounidenses, si llegara el caso. De hecho, sacó del país tropas que estaban sirviendo como asesores y monitores militares.

¿Por qué ha trazado el mandatario esta línea roja en la crisis de política exterior más importante de lo que lleva de presidencia?

No están en juego sus intereses de seguridad nacional

En primer lugar,hay que recordar que Ucrania no está en el vecindario de EE.UU. ni se encuentra en su frontera. Tampoco alberga una base militar estadounidense. No tiene reservas estratégicas de petróleo y no es un socio comercial importante.

Pero esa falta de interés nacional no ha impedido en el pasado que gobiernos estadounidenses hayan gastado sangre y recursos de su país para defender a otros.

En 1995, Bill Clinton intervino militarmente en la guerra que siguió al colapso de Yugoslavia. Y en 2011, Barack Obama hizo lo mismo en la guerra civil de Libia, alegando tanto motivos humanitarios como de derechos humanos.

Tropa de Estados Unidos en Bosnia en 1995.

Getty Images
Estados Unidos envío tropas que formaron parte del contingente de la OTAN en 1995.

En 1990, George HW Bush justificó su coalición internacional para expulsar a Irak de Kuwait defendiendo el Estado de derecho frente a la ley de la selva.

Los principales funcionarios de seguridad nacional de Biden han usado un lenguaje similar al describir la amenaza de Rusia a los principios internacionales de paz y seguridad.

Pero, hasta ahora, han hablado de una guerra económica a través de sanciones paralizantes como respuesta, no de operaciones militares.

Biden no es partidario del intervencionismo militar

Esta postura tiene algo que ver con los instintos no intervencionistas del presidente Biden.

Por supuesto, estos se fueron desarrollando con el paso del tiempo. En el pasado, por ejemplo, el actual mandatario apoyó la acción militar estadounidense en la década de 1990 para hacer frente a los conflictos étnicos en los Balcanes.

También votó a favor de la invasión estadounidense de Irak en 2003. Pero, desde entonces, se ha vuelto más cauteloso a la hora de usar el poder militar estadounidense.

Así, se opuso a la intervención de Obama en Libia, al igual que a su decisión de incrementar las tropas en Afganistán. De igual modo, sigue defendiendo enérgicamente su orden de retirar las fuerzas estadounidenses de Afganistán el año pasado a pesar del caos que la acompañó y la catástrofe humanitaria que dejó a su paso.

Por su parte, el jefe diplomático de su gobierno, Antony Blinken —quien ha ayudado a concebir la política exterior de Biden— ha definido una seguridad nacional estadounidense más enfocada a combatir el cambio climático, luchar contra las enfermedades globales y competir con China que en términos de intervencionismo militar.

Los estadounidenses tampoco quieren una guerra

Una encuesta reciente de la agencia AP y el Centro NORC para la investigación de Asuntos Públicos de la Universidad de Chicago concluyó que 72% de los consultados en EE.UU. dijo que su país debería desempeñar un papel menor en el conflicto entre Rusia y Ucrania, o ninguno en absoluto.

Carteles con el precio de la gasolina en una estación de servicio en Estados Unidos.

Getty Images
Los estadounidenses están más preocupados por la economía que por la geopolítica.

Los ciudadanos centran sus intereses en cuestiones económicas, especialmente en el aumento de la inflación, algo que Biden debe tener en cuenta a medida que se avecinan las elecciones de mitad de período.

En Washington, la crisis en Ucrania está en el centro de las preocupaciones de legisladores tanto republicanos como demócratas, que exigen sanciones más duras contra Rusia.

Pero incluso voces de línea dura como el senador republicano Ted Cruz no quieren que Biden envíe tropas estadounidenses a Ucrania y “comience una guerra con Putin”.

El senador republicano Marco Rubio, otro halcón de la política exterior, ha dicho que la guerra entre las dos potencias nucleares más grandes del mundo no sería buena para nadie.

El peligro de una confrontación de superpotencias

Buena parte de esta postura se explica en el hecho de que Putin cuenta con una gran reserva de ojivas nucleares.

Biden no quiere provocar una “guerra mundial” al arriesgarse a un enfrentamiento directo entre tropas estadounidenses y rusas en Ucrania y ha sido claro al respecto.

Balance fuerzas militares entre Rusia y Ucrania.

BBC
Desfile militar en Rusia.

Getty Images
Además de armas nucleares, Rusia cuenta con un potente arsenal convencional.

“No es como si estuviéramos lidiando con una organización terrorista”, dijo el mandatario estadounidense a la cadena NBC a principios de este mes. “Estamos lidiando con uno de los ejércitos más grandes del mundo. Esta es una situación muy difícil y las cosas podrían descontrolarse rápidamente”, apuntó.

EE.UU. no está obligado a actuar

EE.UU. tampoco está obligado por ningún tratado internacional a asumir este riesgo.

Una situación distinta ocurriría si Ucrania fuera parte de la OTAN, pues en esa organización se asume que un ataque contra cualquiera de sus miembros es un ataque contra todos. Ese es el compromiso fundamental del Artículo 5, que obliga a todos los miembros a defenderse unos a otros.

Pero Ucrania no es miembro de la OTAN, un factor citado por Blinken para explicar por qué los estadounidenses no lucharán por los valores que defienden con tanta energía.

Aquí hay cierta ironía, dado que el conflicto surge de las demandas de Putin de garantías de que nunca se permitirá que Ucrania se una a la alianza militar y de la negativa de la OTAN a dárselas.

Tampoco la OTAN está obligada a hacerlo

Paradójicamente, el compromiso de defensa mutua establecido en el Tratado de la OTAN es el principal incentivo que tiene Ucrania para solicitar la admisión en esa alianza y, al mismo tiempo, uno de los motivos por los cuales algunos de sus estados miembros no quieren admitir a Kiev.

Gráfico

BBC

Desde inicios de la década de 1990, el tema de la ampliación de la OTAN para incluir a países que pertenecieron a la antigua órbita soviética fue motivo de debate entre expertos en política exterior, entre los cuales hay quienes creen que esto podría generar una reacción negativa por parte de Rusia, que podía sentirse amenazada por la inclusión en la alianza de países con los que comparte fronteras.

Pese a esas objeciones, la alianza se amplió y desde 1997 ha incluido entre sus miembros a 14 países que proceden del antiguo bloque comunista. Ha habido, sin embargo, dos notables excepciones: Georgia y Ucrania.

En 2008, la OTAN hizo una declaración en la que señaló que estos dos países podrían ser finalmente admitidos, pero esto no ha ocurrido.

De hecho, muchos analistas apuntan que no es casual que, justo meses después de esa cumbre de la OTAN, se produjo la guerra en Georgia mediante la cual separatistas prorrusos tomaron el control de los territorios de Abjasia y de Osetia del Sur.

Soldados de Ucrania en Donetsk.

Getty Images
En 2014, las fuerzas armadas de Ucrania perdieron el control de Donetsk y Luhansk ante grupos prorrusos.

Una situación similar se repitió en 2014, cuando pocos meses después de las revueltas populares que llevaron a la caída del gobierno del presidente prorruso de Ucrania Víktor Yanukóvich, se registraron las rebeliones en Donetsk y Luhansk, en las cuales grupos prorrusos asumieron el control de esos territorios de Ucrania.

Al igual que el gobierno de Biden, la OTAN ha criticado con dureza la invasión rusa a Ucrania. Su secretario general, Jens Stoltenberg, dijo que se trata de “un acto brutal de guerra”. Pero, de ahí a intervenir militarmente en defensa de Kiev, hay un abismo que la alianza no parece estar dispuesta a cruzar por el momento.

¿Puede cambiar esto?

El presidente Biden ha estado enviando tropas a Europa y redistribuyendo las que ya están allí, para reforzar a los aliados de la OTAN que limitan con Ucrania y Rusia.

Esto ha sido anunciado por su gobierno como un esfuerzo para tranquilizar a las exrepúblicas soviéticas, nerviosas por el objetivo más amplio de Putin de presionar a la OTAN para que haga retroceder las fuerzas de su flanco oriental.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

Getty Images
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha criticado duramente la invasión rusa.

Este esfuerzo ha implicado también a la alianza, que durante los meses previos de tensión entre Rusia y Ucrania ha movilizado miles de efectivos y de recursos militares hacia el este de Europa, pero no con la finalidad de proteger a Ucrania sino para reforzar la protección de sus miembros en esa región como Polonia, Estonia, Letonia, Lituania y Rumania.

Pero la invasión de Ucrania esta semana avivó las preocupaciones sobre la perspectiva de un conflicto más amplio, ya fuera por un derrame accidental de las hostilidades o por un ataque deliberado de Rusia más allá de Ucrania.

Esto último implicaría una gran escalada de la tensión, pues abriría la puerta a invocar el compromiso de defensa mutua del Artículo 5 de la OTAN. No obstante, cualquiera de esos dos escenarios podría atraer a las fuerzas estadounidenses a una batalla.

“Si [Putin] entra en los países de la OTAN, nos implicaremos“, advirtió Biden.

* Con información del análisis de Barbara Plett Usher, corresponsal de la BBC en el Departamento de Estado de EE.UU.


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