#NoSeMataLaVerdad: periodistas protestan contra recientes asesinatos
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Ethan Murillo

#NoSeMataLaVerdad: “Estamos hartos de la impunidad y de lo fácil que es matar a un periodista en México”

Tan solo 20 días después de la primera marcha por la violencia contra periodistas, se registró el asesinato de otros dos: Heber López Vásquez y Roberto Toledo. No hubo cambios a pesar de las protestas y exigencias.
Ethan Murillo
Por Manu Ureste y Siboney Flores
15 de febrero, 2022
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Tan solo tres semanas después de que comunicadores de todo el país marcharan el pasado 25 de enero en protesta por el asesinato de tres periodistas, ayer lunes se llevaron a cabo nuevas protestas en múltiples estados de la República con el lema #NoSeMataLaVerdad. 

Entre una marcha y otra han pasado tan solo 20 días. Tiempo en el que, a pesar de las protestas y exigencias de justicia y del cese de las agresiones, se registró el asesinato de otros dos periodistas: el oaxaqueño Heber López Vásquez, de RCP Noticias, y Roberto Toledo, integrante del portal Monitor Michoacán

Además, en ese corto lapso, también se registró el asesinato de Marcos Ernesto Islas, hijo del periodista Marco Antonio Islas, excolaborador de medios en Tijuana; y el intento de homicidio de Nezahualcóyotl Cordero, director del portal CG Noticias

Ante esas nuevas agresiones, en la sede de la Secretaría de Gobernación en la Ciudad de México fueron colocadas veladoras y sillas con las fotografías de los cinco periodistas asesinados en apenas mes y medio de este 2022, y se lanzaron consignas como “Justicia”, “Ni silencio ni olvido”, o “Nos están matando”. 

“Vemos con impotencia que, a pesar del llamado y del reclamo constante a las autoridades de los tres niveles de gobierno, la única respuesta que hemos recibido a la fecha es el silencio, y la continuidad de los asesinatos de periodistas en México”, dijeron periodistas en el improvisado templete que se instaló frente a la puerta principal de Gobernación, dependencia federal de la que, como en la anterior manifestación de finales de enero, no salió ningún funcionario a escuchar ni atender los reclamos.

Sobre esto: Altares, marchas y veladas: protestan en 27 estados contra asesinatos de periodistas

“Estamos hartos de tanta impunidad y de lo tremendamente fácil que es matar a un periodista en México”, insistieron los comunicadores. “Es urgente que cese la violencia hacia la prensa, misma que el presidente López Obrador y otros gobernantes en el país promueven”, agregaron los comunicadores, que demandaron “garantías” al Estado mexicano para ejercer la profesión periodística “sin temer por nuestra vida y fama públicas”. 

Ante esta situación de agresiones reiteradas e impunidad –en México, el 99% de los delitos contra periodistas permanecen sin una sentencia–, los comunicadores hicieron un llamado a seguir movilizándose, aunque plantearon la necesidad de idear estrategias de “movilización permanente” para no solo “reaccionar” ante el asesinato de un comunicador, “sino que nos defienda de manera cotidiana”. 

“Invitamos a la población a sumarse a esta movilización, pues cada vez que una trabajadora o un trabajador de los medios de comunicación es atacado o asesinado, se vulnera también su derecho a la información y a la libertad de expresión”, señalaron los periodistas presentes en Segob. 

Griselda Triana, viuda de Javier Valdez, periodista y fundador de Ríodoce asesinado a tiros en mayo de 2017 en Culiacán, Sinaloa, tomó el micrófono para condenar los últimos cinco homicidios de periodistas en México. 

“Ellos, sus imágenes, no deberían de estar en una silla –arrancó diciendo–. Y ustedes no deberían estar aquí, sino en las salas de redacción ejerciendo la labor que ustedes han elegido como una forma de vida”. 

Te contamos: Violencia contra periodistas en México: más de 90% de crímenes impunes y mecanismos de protección insuficientes

“Sé que hay muchos periodistas en México que estarían de acuerdo con lo que escribió Javier hace algunos años: ‘Nada de lutos ni de silencios, dejemos la protesta de utilería y sigamos haciendo periodismo. Hay plazas que nos esperan. Ante la muerte de periodistas, ni lutos ni silencios. Sigamos haciendo periodismo, encabronados y dolidos, para que no nos ganen los malos ni el olvido”. 

A las decenas de periodistas y profesionales de la comunicación que se reunieron ante la Secretaría de Gobernación, también se unieron ciudadanos, activistas, e integrantes de organizaciones de la sociedad civil, que se solidarizaron con el gremio ante las continuas agresiones sufridas. 

“Los periodistas hacen visibles las injusticias y los abusos de poder. Ellos son los ojos críticos de la sociedad. Por esto estamos hoy aquí apoyándolos”, dijo la señora María, que portaba una pancarta que rezaba: ‘Basta de impunidad y basta de injusticia’. 

Sin cambios a pesar de las protestas

Además de la Ciudad de México, al menos otras 17 ciudades fueron escenario de protestas por las agresiones y asesinatos de periodistas. 

En Guadalajara, los comunicadores acudieron a la Plaza de Armas, frente al Palacio de Gobierno. 

En el quiosco colocaron pancartas Que decían “no se mata la verdad, matando periodistas” y colgaron 150 credenciales, cada una ellas tenía la fotografía, fecha y lugar donde un periodista mexicano fue asesinado, para con ello recordar que faltan muchos y la violencia contra los comunicadores no ha cesado.  

La periodista Celia Niño mencionó que “en todo el país se han registrado atentados, desapariciones, hostigamiento, amenazas, campañas de desprestigio y otros ataques contra la prensa, muchos de ellos orquestados desde el poder del Estado”. 

Incluso, recordó el periodista Darwin Franco, los ataques contra la prensa suceden también en ruedas de prensa. 

“El presidente Andrés Manuel López Obrador y otros gobernantes como Enrique Alfaro, promueven a través de su discurso de odio hacia los medios y sus trabajadores. No somos enemigos del Estado y exigimos condiciones dignas para realizar nuestra labor sin temer por nuestra vida”, comentó Franco. 

Lee también: No habrá impunidad: AMLO a autores intelectuales y materiales de los asesinatos de periodistas

En el posicionamiento de los periodistas, estos señalaron que la gran mayoría de periodistas en Jalisco al mismo tiempo tienen varios empleos en medios de comunicación para completar su salario. 

“Trabajamos jornadas más de 12 horas, no tenemos acceso a descanso digno y nuestra salud mental se ve severamente afectada”, expuso Franco. 

Los periodistas denunciaron que a pesar de las protestas y las solicitudes claras a las autoridades de los tres niveles de gobierno no se han visto cambios en la violencia hacia los periodistas. 

Finalmente exigieron justicia por Margarito, por Lourdes, Jose Luis, Roberto y Heber, periodistas asesinados en lo que va de este año.  

En Jalisco han asesinado a tres periodistas. José Reyes Brambila (septiembre de 2005), José Emilio Galindo Robles (noviembre de 2009) y Jonathan Rodríguez Córdova (mayo de 2017). 

Artículo 19 ha documentado que entre 2018 y 2021 hubo 65 agresiones a periodistas en dicho Estado. 

Asesinatos de periodistas

De acuerdo con cifras de la organización civil Artículo 19, del 2000 a la fecha, suman 140 asesinatos de periodistas en México, posiblemente relacionados con su labor, y 23 periodistas desaparecidos. Y en lo que va del sexenio de López Obrador, 30 periodistas han sido asesinados. 

Este 2022 el ataque ha sido especialmente violento. En tan solo dos semanas de febrero se han registrado varios ataques y agresiones a periodistas. 

El día 2 de este mes hubo un intento de homicidio contra el periodista y director del portal CG Noticias, Nezahualcóyotl Cordero, en Isla Mujeres, Quintana Roo, quien al pedir ayuda de vecinos resultó ileso.

Días después, Marcos Ernesto Islas Flores, hijo del periodista Marco Antonio Islas Parra y excolaborador de medios en Tijuana, fue asesinado. Ernesto fue comunicador hasta hace año y medio, cuando se retiró de la profesión, porque “le indignaban muchas cosas y prefirió alejarse”, comentó su familiar.

También: “Es un hecho detestable”: Consterna a EU asesinatos de periodistas en México

Apenas el pasado 31 de enero, el portal Monitor Michoacán denunció el asesinato de Roberto Toledo, uno de sus miembros, en respuesta al trabajo periodístico que realiza el sitio, de acuerdo con su director, Armando Linares.

Días antes fue asesinado el periodista José Luis Gamboa Arenas; el fotoperiodista Margarito Martínez Esquivel, y la periodista Lourdes Maldonado; estos dos últimos, comunicadores de Tijuana, Baja California.

El pasado 25 de enero, ciudadanos y periodistas en 47 ciudades de 27 estados del país protestaron por los tres asesinatos de periodistas cometidos en tan solo el primer mes de 2022, y para hacer un llamado de auxilio ante las agresiones sistemáticas que sufre la prensa en México.

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Cuál es el sistema económico ruso y por qué se le acusa de ser un "capitalismo de compinches"

Con el fin de la Unión Soviética, Rusia abandonó el comunismo y sus líderes la embarcaron en un sistema que ha dado origen a una élite de milmillonarios.
17 de marzo, 2022
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El colapso de la poderosa Unión de la Unión Soviética en 1991 marcó el fin de una era comunista. Y fue también la entrada de Rusia, el principal estado de la unión, al que fuera su mayor enemigo: el sistema capitalista.

Rusia tiene un sistema bancario, reconoce la propiedad privada, hay acceso al mercado de capitales… “todo lo que normalmente atribuiríamos a un país capitalista”, le dice a BBC Mundo Carlos Sieglel, profesor en la División de Economía y Asuntos Globales en la Universidad Rutgers.

Es el país más grande del mundo, y obtiene grandes ingresos por la exportación de gas y petróleo.

La Agencia Internacional de Energía (IEA, por su siglas en inglés) sostiene que Rusia “juega papel descomunal en los mercados petroleros mundiales”.

Y en 2021, la revista Forbes lo ubicó en el quinto puesto de países con más milmillonarios.

Gazprom

Getty
Rusia tiene una potente industria gasífera.

Rusia es un país capitalista,pero varios expertos coinciden que tras la caida de la URSS, los líderes de Rusia, primero Boris Yeltsin y luego Vladimir Putin, alimentaron un modelo económico que favorecía a unos pocos cercanos al gobierno.

“Capitalismo de compinches”, lo llaman algunos analistas como Anders Åslund, autor del libro “El capitalismo de compinches de Rusia: el camino de la economía de mercado a la cleptocracia” (por su traducción literal al español).

¿Cómo funciona la economía de Rusia y por que sus críticos la asocian con la creación de oligarcas y corrupción?

Cambio de sistema

Según Sieglel, para entender la economía rusa de hoy hay que remontarse al derrumbe de la Unión Soviética.

Yate de Alexei Mordashov

Getty
El yate confiscado a Alexei Mordashov, acusado de ser un oligarca cercano a Putin.

Las empresas que antes pertenecían al Estado iban a ser privatizadas.

“La cuestión era cómo privatizarlas”, dice el experto.

Lo que ocurrió, dice el analista, fue que muchas de las compañías más grandes que fueron privatizadas quedaron en manos de antiguos funcionarios del gobierno o de personas que estaban bien conectadas.

A este grupo de personas, que por ser cercanas al gobierno lograron privilegios para hacerse con las empresas, hoy se les conoce como los oligarcas.

“Son élites empresariales ultrarricas con un desproporcionado poder político“, según los describe Stanislav Markus, profesor de Negocios Internacionales en la Universidad de Carolina del Sur, en un artículo de The Conversation.

Oleg Deripaska junto a Vladimir Putin en 2017

Kremlin/EPA
Vladimir Putin junto a Oleg Deripaska, uno de los llamados “oligarcas” que le son cercanos (2017).

Según Markus, los oligarcas emergieron en dos oleadas.

La primera fue a partir de 1990, cuando durante el gobierno de Boris Yeltsin se vendieron grandes compañías estatales a un bajo precio a un selecto grupo de magnates a cambio de beneficios.

La segunda oleada fue impulsada por Putin a través de contratos con el Estado, explica Markus.

El modelo era que empresas privadas de infraestructura, defensa y atención de la salud vendían sus servicios al gobierno a un precio mucho mayor que el del mercado, a cambio de sobornos a los funcionarios que hacían posible la transacción.

“Así, Putin enriqueció a una nueva legión de oligarcas que le debían sus enormes fortunas”, dice Markus.

Putin y Yeltsin.

Getty
Putin y Yeltsin.

Esa confabulación es lo que algunos califican de “capitalismo de compinches”.

“Rusia es un país con capitalismo de compinches, es muy similar a lo que tendrías en economías fascistas, donde el Estado y algunas industrias colaboraban entre sí”, dice Siegliel.

“En este caso colaboran mediante mecanismos de corrupción”.

Eszter Wirth, profesora de Economía Internacional de la Universidad Pontificia Comillas, describe a Rusia como “sistema aparentemente capitalista”.

“Donde la mayor parte de la riqueza se genera en sectores caracterizados por el rentismo, nepotismo y la compra de favores”, según le dice Wirth a BBC Mundo.

Wirth explica que Putin implementó un modelo basado en el modelo soviético caracterizado por grandes empresas estatales y lo combinó con el sistema oligarquista de Yeltsin, renacionalizando algunas entidades que habían sido privatizadas en la era Yeltsin.

“Dichas corporaciones estatales controlan un 55% de la economía rusa (las PYMES un 20,6%), que recuerdan a la época socialista”, dice la experta.

“Sistema cleptocrático”

Ese mecanismo, dicen los expertos, está basado en que los oligarcas no se meten en asuntos políticos, y el Kremlin no se mete en los negocios de estos magnates.

“Los oligarcas han ayudado a Putin a mantenerse en el poder a través de su inmovilidad política y su apoyo económico a las iniciativas internas del Kremlin”, dice Markus.

La ONG Transparencia Internacional califica a Rusia de tener un “sistema cleptocrático”.

“La gran riqueza que los cleptócratas rusos han acumulado, y siguen disfrutando, ha ayudado al presidente Putin a reforzar su control sobre el poder…” sostiene la organización en un artículo del 4 de marzo.

El semanario The Economist ubica a Rusia en el primer lugar de su Índice de Capitalismo de Compinches.

Roman Abramovich

Getty
Roman Abramovich es uno de los magnates rusos señalado de ser un oligarca.

El índice mide la cantidad de multimillonarios cuyas fortunas pueden estar asociadas a su cercanía con el gobierno, especialmente a través de negocios como bancos, casinos, defensa, industrias extractivas y construcción.

La publicación sostiene que en Rusia hay 120 milmillonarios, de los cuales el 70% cumple las características de un “capitalista compinche”.

“El 28% del PIB ruso corresponde a la riqueza de multimillonarios (oligarcas) rusos que operan en sectores rentistas (del Estado)”, indica Wirth.

Sin competencia

Sieglel sostiene que ese mecanismo corrupto también afecta el avance de la industria rusa.

“Normalmente estas compañías tendrían que competir entre ellas, esa competencias las llevaría a ser más eficientes, a contratar al personal idóneo”, dice el profesor.

“Pero lo que ocurrió fue que el gobierno, y esto también ocurre en otros países, protegió a muchos de estos individuos de la competencia directa”.

“Como resultado, lo que tienes en Rusia son una serie de compañías que no son tan eficientes en términos de producción, porque han sido aisladas de la competencia”.

El Kremlin.

Getty
El Kremlin.

Montaña rusa

A nivel global, Rusia es el segundo mayor exportador de petróleo, después de Arabia Saudita; y el tercer productor de petróleo, detrás de Estados Unidos y Arabia Saudita, según la IEA.

Tiene la segunda mayor reserva de carbón, después de EE.UU.

El 40% del gas natural que consume Europa proviene de Rusia, producido por el monopolio estatal Gazprom.

Además, el país es rico en tierras raras y productos agrícolas como trigo, maíz y aceite de girasol.

Esa riqueza natural, especialmente el gas y el petróleo, le han ayudado a superar varias crisis y vaivenes económicos en las últimas décadas.

Cuando Putin subió al poder, el país venía cerrando una década de hiperinflación, en la que había caído el PIB y había aumentado la desigualdad.

A nivel económico, los 90 en Rusia fueron “una década perdida”, según la describe Wirth en un artículo de The Conversation.

Pero la llegada de Putin al poder le dio un nuevo rumbo al país.

Rusia.

Getty
Rusia se enfrentó a una crisis económica en la década de los 90.

Durante los primeros 8 años de gobierno de Putin, Rusia tuvo un repunte que según Wirth se atribuye al alza mundial de los precios de los hidrocarburos, el principal producto de exportación ruso.

La crisis de 2008 y 2009 frenó ese crecimiento, pero en 2013 un nuevo alza en los precios del crudo los ayudó a recuperarse.

Luego, en 2014 y 2015, los precios volvieron a caer, el rublo perdió valor y aumentó la inflación.

“La dependencia excesiva de la exportación de petróleo y gas natural durante la era Putin pasó factura a la economía rusa”, escribe Wirth.

“Rusia sigue siendo un país con grandes superávits comerciales cuando los precios de las materias primas son altos, y podría invertirlos en la modernización de la maquinaria e infraestructuras obsoletas”, dice Wirth.

“Pero, al concentrarse las exportaciones en manos de pocos oligarcas, estos prefieren invertir los fondos en el extranjero, por lo que Rusia pasa desde años por un proceso de fuga de capitales hacia paraísos fiscales, Suiza o Londres”.

Sieglel concuerda en que la economía rusa no es muy diversificada, y añade que “no tienen un incentivo para innovar”.

“A pesar de los recursos, no tienen la instituciones adecuadas para innovar en términos de nuevos productos o tecnología”, dice.

El profesor también indica que, a diferencia de otros países capitalistas, en Rusia no hayleyes antimonopolio y no existe un ambiente legal que enfatice la competencia.

Planta de gas ruso

Getty
Rusia depende en gran parte de la industria de gas y petróleo.

Sanciones

Durante los últimos tres años Rusia ha tenido un crecimiento económico moderado.

En Rusia el impacto de la pandemia fue menor que en otros países, según indica el Banco Mundial.

Según el banco, esto pudo deberse a su política de ayudas fiscales por parte del Estado, así como a que tiene un sector de servicios relativamente pequeño y un sector público grande que amortiguó el desempleo.

Aún así, la profesora Wirth califica de “decepcionante” las tasas de crecimiento económico de Rusia para ser uno de los países BRIC (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica).

Además, desde que Putin invadió Crimea en 2014, Rusia enfrentó sanciones que lo tienen cada vez más aislada de los mercados occidentales.

Y el país se enfrenta ahora a un másduro paquete de sanciones internacionales como respuesta a su invasión a Ucrania.

Estas medidas incluyen que los mayores bancos rusos hayan sido expulsados del SWIFT, la red de pagos internacionales, con lo cual se les dificulta procesar transacciones que vengan del extranjero.

Putin ya ofreció ayuda estatal a los bancos sancionados.

También se han congelado cientos de miles de millones de euros de la reserva del banco central de Rusia.

Mc Donalds en Rusia

Getty
Varias marcas anunciaron que dejarán de operar en Rusia.

Cerca de 300 marcas han suspendido sus operaciones en Rusia.

Y también se han aplicado sanciones individuales a decenas de multimillonarios que EE.UU., Reino Unido y Europa considera oligarcas cercanos a Putin.

En el último mes, el rublo ha perdido más del 40% de su valor frente al dólar.

Con base en estas sanciones, el banco de inversiones Goldman Sacks calcula que este año el PIB de Rusia podría caer 7%.

La firma de análisis de mercado Oxford Economics calcula que la presión sobre los mercados financieros rusos podría tener un impacto de 6% en el PIB, respecto a los pronósticos que habían hecho antes de la crisis.

La apuesta de Occidente es que esas sanciones aíslen y ahoguen la economía rusa, como medida de presión para que Putin suspenda los ataques.

Wirth, sin embargo, se muestra escéptica frente a la efectividad de estas sanciones.

“En regímenes autoritarios las sanciones económicas han sido poco efectivas, ni en Irán, ni en Corea del Norte han generado cambios políticos”, dice. “Putin tampoco parece querer escuchar a nadie que no fuese él mismo”.

Mientras tanto, Ucrania sigue bajo el implacable fuego ruso.


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