Estudiantes de la UNAM expulsados por violación buscan regresar
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Con amparo, dos estudiantes de la UNAM expulsados por violar a una alumna buscan volver a ser aceptados

Los expulsados interpusieron un amparo contra la UNAM, en el que aseguran que la resolución viola su derecho a la educación. Incluso, señalan que las firmas de las declaraciones en las que aceptan su culpabilidad son falsas.
UNAM
21 de marzo, 2022
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En 2019, H.L., estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) viajó a Argentina para cursar un semestre de intercambio. Allá fue víctima de violación por parte de dos alumnos de la Facultad de Odontología de la misma institución, quienes fueron expulsados tras aceptar cometer el delito ante Tribunal Universitario, pero ahora buscan ampararse para que se revoque la sanción.

“Yo estaba en octavo semestre cuando me fui a la Universidad de Buenos Aires. Poco antes me enteré que Luis, uno de mis abusadores, también se iba a ir de intercambio para Argentina, pero a la provincia de Córdoba y dijimos bueno, si se da la posibilidad, como estamos en el mismo país, nos podríamos ver”, explica H.L. en entrevista.

El 15 de septiembre de 2019, Luis le envió un mensaje para invitarla a una fiesta mexicana que se celebraría en Buenos Aires. “Yo acepté, aunque al principio estaba muy negada porque al siguiente día tenía clases… la verdad es que si perdía la beca económica por mal desempeño no iba a poder sustentarme”.

“Pero él insistió tanto que dije bueno, voy un rato y ya. En la fiesta había mucha gente, y cuando se empezaron a ir Luis y su amigo Pablo decidieron seguir consumiendo mucho alcohol”, recuerda.

Aunque H.L. dijo que no quería tomar más, los dos jóvenes la alcoholizaron, y ya inconsciente la llevaron al departamento que habían rentado a través de la plataforma AirBnB para pasar la noche.

“Entre los flashazos que tengo está que me desnudaron completamente y yo trataba de ocultar mi cuerpo, porque yo sabía que no quería, era muy consciente de que no, pero ellos decidieron utilizar mi cuerpo… Afortunadamente estaba tan inconsciente que recuerdo muy pocas partes”, cuenta entre lágrimas.

Después de violarla, la recostaron “y ni siquiera tuvieron la dignidad de volverme a vestir”. A la mañana siguiente, la joven despertó con dolor en el cuerpo, moretones en el cuello y en el pecho, tenía la garganta lastimada y estaba llena de miedo. Además de la violación cometida por los dos jóvenes, H.L. recordaba que ya dormida Pablo comenzó tocarla de nuevo, aunque esta vez pudo defenderse.

“Me horroricé, no podía creer lo que me estaba pasando, y todavía me insistían en que me quedara, que descansara. Estaba en shock, tomé mi ropa y todas mis pertenencias, me fui en un taxi y de camino a la casa me buscaron para pedirme que me tomara una pastilla anticonceptiva porque tenían miedo de lo que podía pasar”.

H.L se negó a tomar una pastilla anticonceptiva, porque usa otro método, pero eso no evitó que la contagiaran de una enfermedad de transmisión sexual y que se arruinara el resto de su viaje porque cayó en depresión. Tuvo miedo de denunciarlos, pero guardó fotografías y conversaciones para usarlas como pruebas en caso de que más adelante decidiera proceder en su contra.

Leer más | Destituyen a presidente del Tribunal Universitario de la UNAM tras denuncia por hostigamiento sexual

La historia de la denuncia

Ya en México, H.L. decidió denunciar anónimamente a Pablo, a través de una colectiva de la preparatoria en la que ambos estudiaron. Días después, una amiga la buscó para preguntarle si ella era la víctima del caso difundido, y le ofreció apoyo para que interpusiera una queja mediante el Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género en la UNAM.

“Me citaron en la UNAM para dar mi declaración y a partir de ahí seguir el caso. Me brindaron ayuda psicológica, porque realmente estaba muy afectada, a la fecha hablo del tema y me pongo a llorar. Todavía recibo apoyo psicológico”, detalla.

Interponer una queja contra Luis y Pablo fue su única opción, pues en la UNAM le explicaron que para proceder penalmente contra ellos tenía que ir nuevamente a Argentina, donde tendrían que pedir la extradición de los agresores y así seguir con el proceso. No contaba con recursos para poder hacer algo así, por lo que, resignada, aceptó.

Todo marchaba “muy bien”, sin embargo con la llegada de la pandemia de COVID-19 su proceso se complicó: las citas para audiencias y el apoyo psicológico se volvieron irregulares, además de que las notificaciones para acudir al seguimiento del proceso llegaban únicamente con un día o dos de antelación. 

Pese a las dificultades,  finalmente en abril de 2021 fue notificada de que el Tribunal Universitario había decidido la expulsión definitiva de los dos estudiantes de Odontología.

Pero meses más tarde, estas mismas irregularidades denunciadas por H.L. fueron usadas por los jóvenes expulsados para argumentar que el proceso en su contra debe ser revocado.

Los expulsados interpusieron un amparo contra la UNAM, en el que aseguran que la resolución viola su derecho a la educación. Entre las irregularidades que señalan, está que las firmas de las declaraciones en las que aceptan su culpabilidad son falsas —debido a que son digitales, pues todo el proceso se llevó a cabo de esta forma por la pandemia—, y que no fueron notificados en tiempo y forma sobre las diligencias correspondientes.

H.L. se enteró porque la UNAM le avisó el pasado 26 de agosto, como tercera interesada, que se encuentra desahogando este proceso.

Hasta ahora, H.L. reconoce que el Tribunal Universitario y la Facultad de Odontología han defendido sus derechos como víctima y han actuado a su favor. Le han permitido tener acceso a los expedientes del caso, y ha corroborado que la postura de la UNAM se ha mantenido, pero teme que por la forma en que se llevó a cabo el proceso los agresores ganen el amparo y consigan volver a la universidad.

Consultada por el medio, la UNAM declinó hablar del tema debido a que el juicio de amparo continúa en curso.

Según el último reporte sobre quejas presentadas a través del Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género, en la UNAM se iniciaron mil 486 procesos contra mil 311 presuntos agresores, entre el 29 de agosto de 2016 y el 21 de agosto de 2020.

En el Cuarto Informe Sobre la Implementación del Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género, la UNAM reportó que el 94.8% de los agresores fueron hombres, mientras que el 98.2% de las víctimas fueron mujeres.

La mayoría de las quejas (79.2%) fueron interpuestas por alumnas. También los estudiantes representan el mayor número de presuntos agresores (42.9%).

Entre las conductas más frecuentes dentro de las quejas por abuso sexual, en primer lugar se encuentran los tocamientos, en segundo lugar las violaciones (reportadas por la UNAM como “ejecución de acto sexual”) y observar a otra persona masturbarse. En el caso de H.L., vivió las tres.

“En ese momento entré en depresión, hubo tiempos muy nublados en los que no hacía más que encerrarme en mi cuarto a dormir, tuve que cambiar mis rutas para la escuela cuando todavía estaban ellos y había actividades presenciales, antes de la pandemia, pero afortunadamente nunca estuve sola, siempre tuve la fortaleza y la compañía de mis amigas y mi hermano”.

Actualmente H.L. terminó su carrera en la UNAM, por lo que si Luis y Pablo ganan el amparo ya no tendría que verlos, pero espera que como mínimo castigo sus agresores no consigan titularse de la máxima casa de estudios, y que no vuelvan a cometer ninguna agresión contra otra estudiante.

“Después de todo lo que pasó decidí bloquear los recuerdos, para poder disfrutar lo que me quedaba, en el intercambio estudiantil y de vuelta en México… y lo logré a cierto grado, pero nada de eso tuvo que haber pasado y yo merecía una mejor experiencia”, sentencia.

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Rusia y Ucrania: 5 escenarios de cómo podría terminar la guerra

A estas alturas de la invasión rusa a Ucrania no hay señales todavía de cómo podría llegar a su fin el conflicto. BBC Mundo te cuenta cuáles son las opciones más plausibles y cuáles serían sus implicaciones.
4 de marzo, 2022
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En medio de la niebla de la guerra, puede ser difícil ver el camino a seguir. Las noticias que llegan sobre los lugares donde se está combatiendo, los ruidos diplomáticos, la aflicción de los refugiados y desplazados… todo esto puede ser abrumador.

Pero demos un paso atrás por un momento y consideremos cómo podría desarrollarse el conflicto entre Rusia y Ucrania.

¿Cuáles son algunos de los posibles escenarios que están examinando los políticos y los jefes militares? Pocos pueden predecir el futuro con certeza; no obstante, aquí hay algunos posibles resultados. La mayoría son sombríos.

Guerra corta

En este escenario, Rusia escala sus operaciones militares. Hay más ataques indiscriminados de artillería y cohetes en todo Ucrania. La fuerza de aviación rusa, que hasta ahora ha desempeñado un papel discreto, lanza devastadores bombardeos aéreos.

Los ataques cibernéticos masivos se extienden por Ucrania y tienen como objetivo la infraestructura nacional clave. Se cortan los suministros de energía y las redes de comunicaciones. Mueren miles de civiles.

A pesar de la valiente resistencia, Kiev cae en cuestión de días. El gobierno es reemplazado por un régimen títere pro-Moscú. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, es asesinado o huye, al oeste de Ucrania o incluso al extranjero, para establecer un gobierno en el exilio.

El presidente ruso, Vladimir Putin, declara la victoria y retira algunas fuerzas, dejando suficientes para mantener cierto control. Miles de refugiados continúan huyendo hacia el oeste. Ucrania se une a Bielorrusia como estado satélite de Moscú.

Este resultado no es de ninguna manera imposible, pero dependería de que cambien varios factores como un mejor desempeño de las fuerzas rusas, un mayor despliegue de las mismas y el desvanecimiento del extraordinario espíritu de lucha de Ucrania.

Putin podría lograr un cambio de régimen en Kiev y el fin de la integración occidental de Ucrania. Pero cualquier gobierno prorruso sería ilegítimo y vulnerable a la insurgencia.

Ese resultado seguiría siendo inestable y la posibilidad de que estallara de nuevo el conflicto sería alta.

Guerra larga

Quizás lo más probable es que esto se convierta en una guerra prolongada. Tal vez las fuerzas rusas se atasquen, obstaculizadas por la baja moral, la mala logística y un liderazgo inepto.

Tal vez las fuerzas rusas tarden más en asegurar ciudades como Kiev, cuyos defensores luchan por cada calle. Se produce un largo asedio.

La confrontación trae ecos de la larga y brutal lucha de Rusia en la década de 1990 para apoderarse -y destruir en gran medida- Grozny, la capital de Chechenia.

Chechenos durante la ocupación rusa de Grozny.

Getty Images
La lucha de Moscú para mantener bajo su control a Chechenia fue larga y sangrienta.

E incluso una vez que las fuerzas rusas hayan logrado cierta presencia en las ciudades de Ucrania, quizás les cueste mantener el control.

Tal vez Rusia no pueda proporcionar suficientes tropas para cubrir un país tan vasto.

Entonces, las fuerzas defensivas de Ucrania se transforman en una insurgencia eficaz, bien motivada y apoyada por las poblaciones locales. Occidente continúa proporcionando armas y municiones.

Y luego, quizás después de muchos años, puede ser con un nuevo liderazgo en Moscú, las fuerzas rusas finalmente abandonan Ucrania, doblegadas y ensangrentadas, al igual que sus predecesores abandonaron Afganistán en 1989 después de una década luchando contra los insurgentes islamistas.

Guerra europea

¿Sería posible que esta guerra se extendiera más allá de las fronteras de Ucrania?

El presidente Putin podría tratar de recuperar más partes del antiguo imperio de Rusia enviando tropas a ex repúblicas soviéticas como Moldavia y Georgia, que no forman parte de la OTAN.

O simplemente podría haber un error de cálculo y una escalada. Putin podría declarar que el suministro de armas occidentales a las fuerzas ucranianas es un acto de agresión que justifica represalias.

Podría amenazar con enviar tropas a los estados bálticos, que son miembros de la OTAN, como Lituania, para establecer un corredor terrestre con el enclave costero ruso de Kaliningrado.

Vista de la plaza frente al Ayuntamiento de Járkiv, destrozada por los ataques rusos.

Getty Images
La plaza frente al Ayuntamiento de Járkiv fue destrozada por los bombardeos rusos.

Esto sería enormemente peligroso e implicaría el riesgo de una guerra con la OTAN. Según el artículo 5 de los estatutos de la alianza militar, un ataque contra un miembro es un ataque contra todos.

Pero Putin podría asumir ese riesgo si sintiera que es la única forma de salvar su liderazgo. Si tal vez se enfrentara a la derrota en Ucrania, podría verse tentado a escalar aún más.

Ahora sabemos que el líder ruso está dispuesto a romper las normas internacionales establecidas.

Esta misma lógica se puede aplicar al uso de armas nucleares. Esta semana, Putin puso sus fuerzas nucleares en un nivel más alto de alerta.

La mayoría de los analistas dudan de que esto signifique que su uso es probable o inminente. Pero fue un recordatorio de que la doctrina rusa permite el posible uso de armas nucleares tácticas en el campo de batalla.

Solución diplomática

¿Habrá, a pesar de todo, todavía una posible solución diplomática?

“Las armas están hablando ahora, pero el camino del diálogo siempre debe permanecer abierto”, dijo el secretario general de la ONU, António Guterres. Ciertamente, el diálogo continúa.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha hablado con el presidente Putin por teléfono.

Los diplomáticos dicen que están tanteando a Moscú. Y, sorprendentemente, funcionarios rusos y ucranianos se han reunido para conversar en dos ocasiones.

Putin conversa por videoconferencia con Macron.

Getty Images
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha estado en contacto con Putin.

Es posible que no hayan progresado mucho.

Apenas el jueves llegaron a un principio de acuerdo para crear corredores humanitarios y evacuar a la población civil de las zonas más afectadas, pero en todo caso, al permitir las conversaciones, Putin parece haber aceptado al menos la posibilidad de un alto el fuego negociado.

La pregunta clave es si Occidente puede ofrecer lo que los diplomáticos denominan como “una rampa de salida”, un término estadounidense para referirse a una salida de una autopista.

Los diplomáticos dicen que es importante que el líder ruso sepa qué se necesitaría para que se levanten las sanciones occidentales para que de esa manera finalmente sea posible un acuerdo que permita salvar las caras.

Consideremos este escenario. La guerra va mal para Rusia. Las sanciones comienzan a inquietar a Moscú. La oposición crece a medida que las bolsas para cadáveres regresan a casa.

Putin se pregunta si ha mordido más de lo que puede masticar. Juzga que continuar la guerra puede ser una amenaza mayor para su liderazgo que la humillación de terminarla.

Un soldado ucraniano patrulla frente al monumento de la Independencia en Kiev.

Getty Images

China interviene, presionando a Moscú para que se comprometa, advirtiendo que no comprará petróleo y gas rusos a menos que reduzca la escalada. Así que Putin comienza a buscar una salida.

Mientras tanto, las autoridades ucranianas ven la continua destrucción de su país y concluyen que el compromiso político podría ser mejor que una pérdida de vidas tan devastadora.

Entonces los diplomáticos se involucran y se hace un trato. Ucrania, digamos, acepta la soberanía rusa sobre Crimea y partes del Donbás. A su vez, Putin acepta la independencia de Ucrania y su derecho a profundizar los lazos con Europa.

Esto puede no parecer probable. Pero no está más allá del reino de lo posible que tal escenario pueda surgir de los restos de un conflicto sangriento.

Putin derrocado

¿Y el propio Vladimir Putin? Cuando lanzó su invasión, declaró: “Estamos listos para cualquier resultado”.

Pero ¿y si ese resultado fuera que él perdiera poder? Puede parecer impensable. Sin embargo, el mundo ha cambiado en los últimos días y ahora se piensa en esas cosas.

Lawrence Freedman, profesor emérito de Estudios de Guerra en el King’s College de Londres, escribió esta semana: “Ahora es tan probable que haya un cambio de régimen en Moscú como en Kiev”.

¿Por qué podría decir esto? Bueno, tal vez Putin persigue una guerra desastrosa. Mueren miles de soldados rusos. Las sanciones económicas hacen daño a Rusia. Putin pierde apoyo popular.

Policías detienen en Moscú a la cantante Olga Romanovskaya por participar en una protesta contra le guerra.

Getty Images
En Rusia también ha habido protestas en contra de la invasión de Ucrania.

Tal vez exista la amenaza de la revolución popular. Él utiliza las fuerzas de seguridad internas de Rusia para suprimir esa oposición.

Pero esto se hace muy duro, y suficientes miembros de la élite militar, política y económica de Rusia se vuelven contra él.

Occidente deja en claro que si Putin se va y es reemplazado por un líder más moderado, Rusia verá el levantamiento de algunas sanciones y el restablecimiento de relaciones diplomáticas normales.

Hay un golpe palaciego y Putin está fuera.

Nuevamente, esto puede no parecer probable en este momento. Pero puede que no sea inverosímil si las personas que se han beneficiado de Putin ya no creen que él puede defender sus intereses.

Conclusión

Estos escenarios no son mutuamente excluyentes: algunos aspectos de cada uno podrían combinarse para producir resultados diferentes.

Pero como sea que se desarrolle este conflicto, el mundo ha cambiado. No volverá al statu quo anterior.

La relación de Rusia con el mundo exterior será diferente. Las actitudes europeas hacia la seguridad se transformarán.

Y el orden internacional liberal basado en reglas podría haber redescubierto para qué servía desde un principio.


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