La marcha del #8M toma las calles pese a advertencias de violencia
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Tania L. Montalvo

La marea del #8M toma las calles y vence las advertencias de que la CDMX tendría una marcha “muy violenta”

Aunque autoridades federales y locales aseguraron que la marcha estaría marcada por la violencia, alrededor de 75 mil mujeres salieron a las calles para exigir un alto a los feminicidios y otras agresiones, en una manifestación que en su mayor parte fue pacífica.
Tania L. Montalvo
Por Eréndira Aquino y Dalila Sarabia 
9 de marzo, 2022
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La última mujer que entró al Zócalo en la marcha por el Día Internacional de la Mujer fue Mari Sáenz, artista independiente. Lo hizo bailando y agitando su vestido blanco, símbolo de paz, cinco horas después de que el primer contingente ya había tomado la plancha del centro capitalino. 

Con ella entraron otras, también bailando, brincando y gritando, que se unieron rápidamente a las distintas fogatas que cientos de mujeres rodeaban, mientras entonaban cánticos contra el machismo y la violencia.

A las 15:00 horas, las mujeres mexicanas comenzaron a marchar y durante al menos seis horas continuas llenaron con sus voces las calles de la capital: Paseo de la Reforma, Avenida Juárez, 5 de Mayo, Tacuba… ríos morados y verdes que no pararon, y que desafiaron en todo momento el mensaje que autoridades locales y federales se empeñaron en repetir: sería una marcha violenta, habría riesgo para las asistentes, dijeron. Desde el arranque de la jornada, buscaron la forma de inyectar miedo. 

No fue así. Aun cuando se dispuso de un aparato policial nunca antes visto en una protesta feminista —incluso con marinos frente a Palacio Nacional y policías hombres rodeando el sitio de la marcha—, en la Ciudad de México se vivió una marcha en paz, sorora, pero de indignación y más hartazgo contra la continua violencia contra las mujeres y la poca acción de autoridades para frenarla: alto a los feminicidios, a las desapariciones, a los delitos sexuales, a la criminalización. 

Decenas de miles de mujeres que marcharon solas, con sus amigas u organizadas en contingentes que apostaron por la diversidad, por hablar de la importancia de proteger a las infancias, de hablar de maternidades, trabajo de cuidado, visibilizar a las víctimas de violencia feminicida, las desapariciones, la vida violenta del país. 

Renata, de 27 años, dijo que esta es la segunda vez que salió a marchar. Fue con su amiga Jennifer, de 26, para quien sí fue su primera vez en una protesta feminista.

“Esta es mi segunda marcha, en la primera me vine sola y al final se lo decía a ella que es su primera marcha: no te dejes llevar por el pánico que nos quieren causar para no ir. Tranquila, todo va a estar bien”, decía mientras a unos metros jóvenes con el rostro cubierto pintaban con aerosol las vallas que resguardaban los edificios del Zócalo.

“Por ellas es que no nos vamos, por eso estamos aquí sentadas hasta el final, porque sabemos que el estar aquí apoyando hace que los policías no se hayan ido todavía contra un grupo”.

Había mujeres que gritaban “fuimos todas” cada vez que se realizaba una pinta. 

“Antes de venir, la verdad sí tenía miedo, por todo lo que se dice, pero al llegar sentí la seguridad de que somos muchas y que no nos dejamos solas en ningún momento; si se van contra una, salen a defender todas. Además, siendo tantas, yo creo que es a ellos a quien más bien les da miedo que estemos aquí”, replicó Jennifer, señalando a los policías. 

Esta ocasión, Renata también sintió menos temor de salir a marchar, aun tras haber visto que habría policías y elementos de la Marina resguardando el Zócalo, pues dijo: “Somos más fuertes, todas nos sentimos más seguras juntas”. 

Ambas llegaron al Zócalo en un contingente de ciudadanas independientes, quienes mostraron pancartas en las que podían leerse consignas como “Yo sí te creo, porque cuando yo hablé a mí nadie me creyó”, “Mi miedo se volvió fuerza” y “No las olvidamos”.

Otros contingentes estuvieron conformados por colectivas, asociaciones civiles, universitarias y agrupaciones políticas, que reivindicaron causas que muestran la diversidad de mujeres y necesidades en la capital y todo el país: portando pañuelos verdes y morados, algunas marcharon con instrumentos musicales y entonaron canciones, mientras otras recorrieron Paseo de la Reforma en silla de ruedas, en exigencia de mejores condiciones para las mujeres con discapacidad.

“Aquí estamos nosotras alzando la voz por todas aquellas mujeres con discapacidad que hacen activismo desde su cama, que están encerradas en instituciones psiquiátricas o que, por cualquier motivo, no pueden estar aquí”, comentó Fernanda, de 30 años, quien vive con discapacidad motriz y acudió a marchar con su hermana.

Fernanda reconoció que estuvo a punto de decidir no marchar, por el temor que sintió al escuchar en las noticias que había elementos de la Marina y que sería una marcha violenta, porque en caso de suceder algo sería difícil alejarse del sitio en silla de ruedas, pero se mostró alegre de que “todo estuvo muy tranquilo”. 

También estaban los que cargaron con retratos de víctimas de feminicidios y desaparición, así como grupos de madres con sus hijos, y algunas otras que acudieron a denunciar que no tienen consigo a los suyos, porque por órdenes judiciales “injustas” han sido separadas de ellos.

A pesar de las violencia digital por parte de grupos transexcluyentes, la marcha fue un espacio seguro en el que todas, todes y todos cupieron: el contingente de personas trans, no binaries, lesbianas y aliadxs recorrió las calles ondeando banderas azul, blanco y rosa, con la consigna #JuntesLoPodemosTodo.

Algunas militantes del partido Morena regalaron flores a policías que resguardaban el camino de los contingentes rumbo al Zócalo.

Separatistas, transincluyentes y diversos, los contingentes partieron desde distintos puntos de la zona centro: en el Ángel de la Independencia, algunos se reunieron y, mientras esperaban la salida de los contingentes, pintaron huellas alrededor de la glorieta, para recordar a víctimas de feminicidio y desaparición.

En el Monumento a la Revolución y en la Antimonumenta, mujeres pegaron carteles con rostros de agresores y pintaron consignas. Después, se incorporaron al contingente principal que recorrió la ruta Reforma-Juárez-5 de Mayo entonando lemas como “Amiga, hermana, aquí está tu manada” y “Mujer, escucha, esta es tu lucha”.

Vallas, policías y enfrentamientos

Desde la mañana del lunes, un día antes de la protesta, el presidente Andrés Manuel López Obrador, la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum y el secretario de Gobierno de la Ciudad de México, Martí Batres, aseguraron que la movilización sería “violenta”, e incluso afirmaron —sin pruebas— que grupos acudirían a agredir con objetos peligrosos.

Por ello, se anunció un operativo conformado por 3 mil mujeres policía que resguardó a los contingentes de principio a fin. A ellas, además, se sumaron elementos de la Marina, quienes resguardaron el Zócalo.

Aunque acompañaban a toda la marcha, las policías concentraban su atención en los grupos de mujeres encapuchadas, algunas de las cuales portaban pintura en aerosol, martillos y palos, quienes se mezclaban entre contingentes para pintar consignas feministas en vallas, paredes y avenidas. 

A pesar de la tensión que se vivía cuando el cerco policiaco se acercaba a ellas, otras mujeres cerraban filas a su alrededor gritando “fuimos todas” e, incluso, algunas manifestantes les gritaban “son mis heroínas”.

Al llegar al Zócalo, algunas integrantes de estos grupos golpearon las vallas metálicas e intentaron derribarlas. En respuesta, del otro lado del cerco, policías accionaron extintores que provocaron ardor en los ojos, estornudos y tos entre las presentes.

De acuerdo con las autoridades, las policías únicamente acudieron equipadas con cascos, escudos, rodilleras, coderas y extintores. Sin embargo, la Brigada Marabunta —que acompaña movilizaciones en la Ciudad de México desde 2012— documentó que también se usó gas pimienta para dispersar a las manifestantes.

En diferentes momentos, los integrantes de la brigada auxiliaron a algunas de las jóvenes que fueron afectadas por el gas, rociándoles una mezcla de Pepto-Bismol con agua en el rostro, para disminuir el ardor. 

Con el objetivo de replegar a las manifestantes desde detrás de las vallas de Palacio Nacional y la Catedral Metropolitana, se observó que —desde el lado de las policías— se lanzaron varios cohetones que hicieron retumbar en más de una decena de veces el suelo.

Los golpes en las vallas y la acción policiaca duró hasta alrededor de las 20:00 horas, mientras otros contingentes de mujeres realizaron diferentes tipos de performance en el Zócalo: algunas intervinieron con fotos de agresores el asta bandera, hicieron fogatas con las cartulinas que utilizaron con consignas durante la marcha, otras cantaron y abrieron micrófonos para que víctimas contaran sus casos.

Al término de la marcha, y pese a sus propias previsiones, autoridades capitalinas reconocieron que esta fue “en su mayoría pacífica”. Según sus estimaciones, contó con la participación de un aproximado de 75 mil mujeres y tuvo un saldo de por lo menos 25 personas lesionadas, de las cuales ocho requirieron ser hospitalizadas, seis policías y dos manifestantes. 

En el operativo policiaco desplegado para la protesta, las autoridades aseguraron 140 bengalas, 53 martillos, 40 latas de pintura en aerosol, 22 palos de madera, 12 cinceles, 12 herramientas diversas, nueve tubos metálicos, dos pistolas para rociar pintura, una cadena, un litro de gasolina y un bastón policial.

Con información de Ana Estrada y Tania Casasola.

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COVID: algunos habitantes de Shanghái están 'quedándose sin comida' en medio del estricto confinamiento

Residentes de la ciudad más grande de China dicen que están luchando para obtener suministros semanas después del inicio de la cuarentena.
8 de abril, 2022
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Residentes de Shanghái afirman que se están quedando sin alimentos en medio del mayor brote de COVID registrado hasta ahora en la ciudad china.

Los habitantes están confinados en sus hogares y se les prohíbe salir incluso por razones esenciales, como comprar comestibles.

Casi 20.000 casos nuevos se registraron este jueves en la ciudad más grande de China, casi un nuevo récord.

Las autoridades admiten que la ciudad enfrenta “dificultades”, pero dicen que están tratando de solucionarlo.

Pero el enojo público también está siendo azuzado por otras medidas drásticas, como separar a los niños de sus padres si dan positivo.

Los funcionarios de Shanghái respondieron permitiendo que los padres que también estaban infectados acompañaran a sus hijos a los centros de aislamiento.

Sin embargo, según un informe de la agencia Reuters, todavía hay quejas sobre niños separados de padres que no dieron positivo de covid.

Los lugareños hacen cola para hacerse la prueba de covid en una clínica en Shanghai.

Getty Images
Todos los locales deben hacerse la prueba de covid de forma regular, según dispuso la ciudad.

La ciudad comenzó el miércoles otra ronda de pruebas masivas obligatorias para identificar y aislar cada caso.

Los residentes de Shanghái que dan positivo no pueden aislarse en sus hogares, incluso si sus condiciones son leves o asintomáticas.

Tienen que ir a las instalaciones de cuarentena obligatoria que, según los críticos, están repletas y tienen condiciones deficientes.

¿Por qué hay escasez de alimentos?

Cuando ómicron apareció por primera vez en Shanghái hace un mes, la ciudad puso en cuarentena solo a determinados edificios o grupos de viviendas.

Ante la propagación del virus, las autoridades implementaron la semana pasada un cierre escalonado en el que la ciudad se dividió en dos y cada mitad tenía medidas separadas.

El cierre se extendió indefinidamente el lunes y ahora abarca toda la ciudad de 25 millones de habitantes.

Las reglas estrictas significan que la mayoría de la gente tiene que pedir comida y agua y esperar a que el gobierno entregue verduras, carne y huevos.

Pero la extensión del cierre abrumó los servicios de entrega, los sitios web de tiendas de comestibles e incluso la distribución estatal de suministros.

Un residente se sienta cerca del borde de la azotea de un edificio durante el cierre en Shanghái.

Getty Images
Los 25 millones de residentes de Shanghái están confinados en sus casas en una cuarentena prolongada.

Gran parte del personal de distribución y reparto también se encuentra en áreas cerradas, lo que lleva a una disminución general en la capacidad de entrega.

Los lugareños en algunas áreas de la ciudad dicen que están completamente aislados.

“Resuelvan el problema de la capacidad de entrega insuficiente lo antes posible”, escribió un usuario en la red social Weibo en respuesta al mensaje en video de las autoridades de la ciudad.

Otra persona escribió que era la “primera vez” en su vida que “pasaba hambre”.

Un trabajador con equipo de protección (izquierda) recibe un artículo de un repartidor en la entrada de un complejo de viviendas durante la segunda etapa del confinamiento pandémico en el distrito de Jing'an en Shanghái.

Getty Images
Trabajadores de los edificios tienen que recibir pedidos de entrega para los residentes.

Los residentes también expresaron otras preocupaciones sobre el aumento de precios y sobre cómo sobreviven los residentes mayores o menos expertos en tecnología.

Los funcionarios de la ciudad reconocieron las dificultades alimentarias el miércoles y dijeron que Shanghái tenía suficientes suministros de arroz, fideos, granos, aceite y carne, pero hubo retrasos en su distribución.

“Es cierto que existen algunas dificultades para garantizar el suministro de las necesidades diarias”, dijo Liu Min, subdirector de la Comisión Municipal de Comercio de Shanghái.

El vicealcalde de Shanghái, Chen Tong, agregó este jueves que la ciudad intentaría reabrir algunos mercados mayoristas y tiendas de alimentos, y permitiría que más personal de entrega saliera de las áreas cerradas.

“Hemos estado celebrando reuniones durante la noche para tratar de encontrar soluciones”, dijo Chen.

Trabajadores transportan suministros a un almacén temporal en un campo de fútbol en Shanghái el 5 de abril de 2022.

Getty Images

China es una de las últimas naciones que quedan comprometidas con la erradicación de covid, en contraste con la mayor parte del mundo que está tratando de convivir con el virus.

El país desplegó con éxito cierres completos anteriormente, soportados por millones de personas en ciudades como Xi’an y Wuhan, pero Shanghái es su ciudad más grande y la propagación de casos esta vez es mucho mayor que en brotes anteriores.

Como una de las potencias económicas de China, el cierre de Shanghái también está alimentando las preocupaciones sobre el impacto en el país y en la economía mundial.


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