Piden a adultos mayores y maestros apoyar en revocación de mandato
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Revocación de mandato: piden a adultos mayores y maestros “apoyar” a AMLO en la consulta del 10 de abril

Adultos mayores beneficiarios del programa de pensión para este sector han recibido llamadas telefónicas y visitas para llamarlos a votar por la “ratificación” del presidente. Maestros de Tamaulipas también recibieron esa “invitación”, así como la petición de extender el exhorto a otros.
Cuartoscuro
Por Zedryk Raziel y Nayeli Roldán
21 de marzo, 2022
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Beneficiarios del programa de pensión para adultos mayores han recibido llamadas telefónicas, propaganda y visitas domiciliarias para llamarlos a participar en la votación sobre el proceso de revocación de mandato, el próximo 10 de abril, y apoyar al presidente Andrés Manuel López Obrador. De lo contrario —les han dicho—, se “quitarían” los programas sociales. 

Además, maestros pertenecientes al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en Tamaulipas recibieron la “invitación” de sus dirigentes para ir a votar, y también les pidieron que “extiendan la invitación” para acudir a las urnas, aunque todo esto se ha hecho mediante llamadas de WhatsApp para no dejar evidencia de la petición.

A inicio de mes, en la colonia Lagunilla de la alcaldía Cuauhtémoc, en la Ciudad de México, la suegra de Rodolfo Loyola, beneficiaria de la pensión para adultos mayores, recibió en su domicilio volantes con diseños muy parecidos a los carteles que están en las calles y que semejan una cartelera de lucha libre. 

“La lucha es hoy. En esta esquina (la imagen del presidente López Obrador). Y en esta otra (fotografías de Ricardo Anaya, Felipe Calderón, Carlos Salinas de Gortari y Carlos Loret)”, muestran los volantes. 

Debajo de esas imágenes hay otra leyenda: “Están en riesgo las becas a jóvenes y niños, las pensiones a adultos mayores, el metro a 5 pesos, las vacunas y los apoyos a mujeres en el campo. Es momento de luchar junto con AMLO para defender al México que estamos transformando. ¿En qué esquina estás?”. 

En la parte posterior del volante está esta información: “Participa este 10 de abril en la revocación de mandato y apoya al presidente López Obrador: si no participas, los corruptos nos quitarán las becas, los apoyos y las pensiones que hoy recibimos. Dile sí a AMLO y no a los corruptos de siempre”. 

Violeta Toledo, de 75 años, también beneficiaria del programa para adultos mayores, recibió una llamada, pero en cuanto respondió, solo se escuchó una grabación. “La semana pasada, la noche del martes, me marcaron, era una grabación que decía: ‘Para que sigas recibiendo tu tarjeta, ve a votar por la ratificación de AMLO el 10 de abril’. Y me colgaron”, relata.

Violeta, que vive en la alcaldía Cuauhtémoc, se pregunta: “¿Cómo es que saben nuestro nombre, nuestro teléfono y que tenemos esa tarjeta? Nos llaman sin ningún recato, me parece muy mal que usen nuestros datos, están violando nuestra privacidad. Es una coerción, una amenaza, y no nos gusta. ¿Cómo que nos advierten, si está en la Constitución ese derecho (a recibir la pensión)? Ellos se contradicen, no es correcto lo que hacen”. 

—¿Y usted qué va a hacer? —se le pregunta.

—No voy a ir a votar, porque es equivocado lo que están haciendo por teléfono y lo que nos están pidiendo. Eso no se hace. Eso lo hacía el PRI.

“Un regalo del presidente”

Gloria Negrete, de 78 años, es otra beneficiaria del programa para adultos mayores en la alcaldía Benito Juárez, también en la Ciudad de México. En marzo, las autoridades les debieron depositar lo correspondiente al periodo marzo-abril, pero esta vez les depositaron también el de mayo-junio, todo junto. Ella cree que es un “estímulo” para que los adultos mayores participen en la consulta de revocación.

Recibió una llamada telefónica para presionarla para participar en la consulta y apoyar a López Obrador. La llamada la hicieron de un call center, una mujer que no se identificó.

“Me llamaron de un número desconocido. Contesté, era una persona, una mujer, que lo primero que me dijo fue: ‘Usted sabe que el beneficio de la pensión de adultos mayores es un regalo de su presidente, ¿verdad?’. Yo inmediatamente me encolericé y le dije: ‘No, no es un regalo del presidente, es cuestión de los impuestos de todos’. Pero no me escuchó, siguió hablando y hablando”, recuerda. 

“Lo que me dijo después fue que era ‘necesario’ que fuera a votar a las urnas el 10 de abril, y que optara por la ratificación, me lo repitió dos veces, porque ‘de otra manera podría llegar uno nuevo y nos quitaría todos los beneficios’. Cuando me terminó de decir eso, yo le dije: ‘Yo lo que quiero es que AMLO se vaya, no estoy de acuerdo, y sabemos todo mundo que este beneficio que nos están dando es producto de los impuestos de todos, incluso los míos’. Me colgó y no dijo nada”.

—¿Qué opina de esta llamada, que tienen sus datos como beneficiaria de un programa social y que básicamente la estén presionando para ir a participar?

—Me enoja muchísimo porque en primer lugar están utilizando unas listas que deben de ser de (la Secretaría de) Bienestar, ¿quién se las da, con qué derecho nos llaman y con qué derecho nos amenazan? Que si no votamos por la ratificación, vamos a perder los beneficios.

Otro caso ocurrió en la colonia Narvarte de la Ciudad de México. Elyzabeth, vecina de la zona, ha escuchado cómo en las “Semanas del Bienestar”, en las que Servidores de la Nación ayudan en la asesoría de trámites y en la venta de despensas a bajo costo, hablan de los logros del presidente e invitan a la gente a participar en la revocación de mandato. Mientras tanto, sus vecinos adultos mayores también han recibido la visita en sus casas de los Servidores de la Nación para pedirles que participen en las urnas el próximo 10 de abril.

Instrucción magisterial

En el caso de los maestros, la instrucción comenzó a correr la semana pasada a través de la comunicación por jerarquía en la organización del SNTE. Los delegados sindicales giraron la instrucción a las coordinaciones regionales y estas, a su vez, a las secretarías generales de cada estado, para que transmitan la invitación a participar en la revocación de mandato entre los maestros de base, confirmaron fuentes de Tamaulipas.  

Animal Político publicó este 18 de marzo que el Instituto Nacional Electoral (INE) estimó que el gasto invertido en anuncios en la vía pública en todo el país y en redes sociales para promocionar la consulta de revocación de mandato y la figura de Andrés Manuel López Obrador asciende a, cuando menos, 5.4 millones de pesos.

La Unidad Técnica de Fiscalización y la Unidad Técnica de lo Contencioso Electoral del INE detectaron 535 anuncios publicitarios en calles de varios estados del país, de los cuales 278 son espectaculares en vialidades. Con base en información de proveedores, el árbitro electoral estimó que el precio unitario de cada anuncio de ese tipo es de 17 mil 96 pesos, por lo que el gasto total ascendería a 4 millones 754 mil 688 pesos.

Además, el Poder Legislativo recientemente aprobó una propuesta de Morena para que los dichos de los funcionarios públicos no sean considerados propaganda oficial y, con ello, se les abra la puerta a que hablen libremente sobre el ejercicio del 10 de abril.

La iniciativa de Morena fue aprobada el 10 de marzo por la Cámara de Diputados y el 17 de marzo también por el Senado. Ese mismo día fue publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF), en edición vespertina. 

Sin embargo, un día después, la Sala Especializada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) determinó que ese decreto está vigente pero no es aplicable para el proceso revocatorio, porque los ajustes normativos no pueden realizarse cuando ya hay procesos electivos en marcha. 

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7 formas de gastar menos en alimentos en tiempos de inflación y comer bien

Latinoamérica es la región del planeta donde es más caro alimentarse de manera saludable y cuesta tres veces más que lo que la gente puede pagar.
13 de mayo, 2022
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Comer se volvió cada vez más caro.

Una familia promedio latinoamericana gasta en comida entre el 25% y el 40% de su presupuesto mensual, de acuerdo a cifras oficiales de cada país. Los sectores más pobres destinan todavía un porcentaje mayor.

América Latina es la región donde es más caro comer de forma saludable en el planeta junto con África, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés).

Para poder hacerlo, cada persona necesitaba US$4,25 diarios en 2019, último dato disponible. Eso es tres veces más de lo que la población podía pagar.

El monto actualizado será mayor, estima el subdirector general de la FAO y representante para América Latina y el Caribe, Julio Berdegué, en diálogo con BBC Mundo.

Panadería.

AFP

La FAO calcula un índice del precio de los alimentos y ahora es el momento en el que es más caro comer, al menos desde que se tienen registros.

Eso lleva a una peor alimentación, y por consiguiente a mayores tasas de malnutrición e incluso hambre.

Entonces, en tiempos de alta inflación y con la subsiguiente subida del precio de los alimentos lo más sencillo puede ser cambiar por productos que son más baratos pero que no necesariamente son tan saludables ni tienen el equilibrio nutricional que requiere nuestro cuerpo.

“Dado que en América Latina es más caro comer saludable, nos movemos a más carbohidratos, más azúcar, más grasa. Todo eso es barato”, señala Berdegué.

Comer bien y al mismo tiempo gastar menos es todo un desafío. Aquí te presentamos 7 acciones que puedes llevar a cabo para lograrlo.

1. Cocinar

Tal vez sea la más obvia, pero es esencial. Comprar comida afuera, en la calle o en un comercio, es muchas veces lo más rápido, pero no lo más conveniente para el bolsillo.

Una mujer prepara una bandeja con plátano maduro que sirve en una feria de comida callejera en Medellín, Colombia.

Getty Images

Además, cuando compramos comida hecha no sabemos cuál es la calidad de los ingredientes utilizados, o incluso qué ingredientes se utilizaron para su elaboración.

Lo mismo ocurre con la comida prefabricada que venden en el supermercado, productos conocidos como ultraprocesados. Estos contienen excesos de grasas malas, sodio y azúcares, entre otros componentes, que se añaden para darle mejor sabor pero que no contribuyen a la salud.

Cocinar en casa hace que sepamos exactamente qué estamos comiendo y que paguemos menos por ello.

2. Comer lo justo

Un alto porcentaje de las personas come más cantidad de alimentos que la que exige el organismo.

Reducir las porciones que nos servimos a las cantidades recomendadas para el funcionamiento humano ayuda al bolsillo y, al mismo tiempo, a sentirnos mejor físicamente.

“Las cantidades que se sirven en muchos de nuestros países son demasiado grandes. La compra en el mercado sube muchísimo y, además, este exceso de comida lleva al sobrepeso”, dice a BBC Mundo la nutricionista venezolana Ariana Araujo.

Una dieta de entre 2.000 y 2.500 kilocalorías es un número adecuado de ingesta diaria.

3. Cambiar de recetas

Venta de carne en un mercado de México.

Getty Images

Sustituir ingredientes o platos completos es una de las formas de abaratar el gasto en comida.

Determinados productos básicos como el aceite, el café, algunas frutas y verduras, la carne de vaca, el pan (y la harina de trigo en general), los huevos y algunas legumbres aumentaron de precio más que la suba promedio de alimentos y bebidas no alcohólicas en la mayoría de los países latinoamericanos, de acuerdo a la información publicada por instituciones oficiales que se encargan de medir la inflación.

Las tortillas de maíz, parte fundamental de la dieta mexicana, le cuestan a los consumidores de ese país 17,7% más ahora que hace un año. La harina de maíz, imprescindible para las arepas, ha subido de precio en toda la región.

Se pueden buscar sustitutos que sean nutricionalmente equivalentes o similares, pero que no se hayan encarecido tanto o incluso hayan bajado de precio.

Mercado de legumbres.

Getty Images
Los frijoles aumentaron menos de precio que otros alimentos en la mayoría de los países latinoamericanos y son una buena fuente de proteína.

Para ello es necesario conocer qué productos son intercambiables.

Una comida balanceada debería estar compuesta por una mitad de frutas y verduras, un cuarto de proteínas y el otro cuarto de carbohidratos, afirma Araujo.

En el grupo de las proteínas se encuentran la carne de res y de cerdo, pollo, pescado, leche, quesos, huevos, frijoles, lentejas y guisantes.

La carne de cerdo es la que, en general, subió menos de precio en los últimos 12 meses en América Latina, mientras que el pollo y el pescado acompañaron la suba general, que fue menor al encarecimiento de la carne bovina.

Los frijoles, en cambio, no tuvieron tal incremento de precios e, incluso, están más baratos que un año atrás en algunos países.

“Hemos disminuido fuertemente el consumo de legumbres, de frijoles, garbanzos, lentejas, cuando son productos accesibles que aportan buenas cantidades de proteínas”, dice Berdegué.

Entre los carbohidratos están el arroz, el pan, el maíz, la pasta, el plátano y los tubérculos -papa, yuca, batata, entre otros-.

El arroz y los tubérculos se encarecieron menos que el trigo y el maíz, por lo que optar por los primeros contribuirá a abaratar el menú.

Huevos y tortillas de harina de trigo.

Getty Images

“Algo que se puede hacer es mezclar en un mismo plato cereales -arroz, pasta- con legumbres. Los dos se complementan y ayudan a formar una proteína muy similar a la de la carne”, explica José Balbanian, docente de la Escuela de Nutrición de la Universidad de la República en Uruguay.

Con esa combinación el organismo obtiene los aminoácidos esenciales.

“El sustituto a nivel nutricional es fácil de conseguir. El problema es cómo cambiar la cultura de las personas. ¿Cómo le quitas a un mexicano la tortilla o a un venezolano la arepa?”, se pregunta Araujo.

Respecto a los aceites, Araujo sostiene que puede ser cualquiera, salvo el de palma porque es una grasa saturada que no es saludable. Balbanian agrega que es necesario su consumo, aunque no en frituras.

4. Planificar las compras

Cartel de ofertas en la puerta de un supermercado en Buenos Aires.

Getty Images

Hacer un plan de lo que debemos comprar antes de ir al mercado es clave para el ahorro.

Lo primero es saber qué queremos comprar para luego decidir dónde. Ir por frutas y verduras, quesos o carnes a la feria suele ser más económico que en grandes comercios.

Cuando se va a un supermercado, lo ideal según Araujo es recorrer las tres paredes del local -los costados y la trasera- formando una “U” invertida.

En estos pasillos se encuentran comúnmente los productos frescos y de allí debemos seleccionar el 80% de la compra para que sea saludable, afirma la nutricionista.

No se puede ir con hambre al supermercado, porque si estoy corto de dinero y encima voy con hambre veo una promoción de un ultraprocesado que me gusta mucho y caigo en comprarlo”, asegura Balbanian.

Tener claro qué se va a cocinar en los días siguientes ayuda a calcular mejor las cantidades y no comprar de más, algo importante en los alimentos perecederos para no tener que tirarlos luego porque se echaron a perder.

Un consejo de Balbanian es comprar en grandes cantidades, para una misma familia o entre varias personas, para ahorrar.

Una recomendación de Araujo es mirar en los estantes inferiores, donde suelen ubicarse los productos con menor procesado que son más baratos.

5. Buscar de temporada

Mercado de frutas y verduras.

Getty Images

Las frutas y verduras son intercambiables entre sí; lo importante es variar entre ellas.

“Aportan fibra, vitaminas y minerales que son muy difíciles de encontrar en otros alimentos”, dice Balbanian.

Para achicar el costo de la alimentación, lo que aconsejan los expertos es comprar los productos de temporada o estación, dependiendo del país y su clima.

Intentar comer tomate fuera de temporada hace que sean más caros porque quienes los venden han recurrido a cadenas de frío para conservarlos durante meses o que los produzca en invernaderos, ambos sistemas que encarecen los alimentos.

Por el contrario, en temporada se encuentran los productos en abundancia, a precios bajos, y es cuando están más gustosos y nutritivos.

A veces, hay productos que en el pasillo de congelados se encuentran más baratos que frescos y se puede sacar provecho de esas oportunidades, siempre y cuando los ingredientes que están escritos en la bolsa sean exclusivamente el producto que buscamos, sin agregados, sostiene Araujo.

6. Aplicar técnicas de conservación

Pollería

Getty Images
Si bien el pollo se ha encarecido en la mayoría de los países de América Latina, es todavía más económico que otras carnes y se puede utilizar como sustituto para obtener proteínas.

Una alternativa es comprar cuando está barato y aplicar alguna técnica de conservación.

La más sencilla es poner los alimentos en el congelador. Pueden ser tanto carnes como la mayoría de los vegetales -siempre que no quieras comerlos crudos luego- y frutas.

Con los vegetales, la recomendación es que cuando se vayan a consumir se provoque un choque térmico, del frío al calor intenso, para que no pierda textura y sepa peor.

También se pueden cocinar mayores cantidades que las que vayas a comer de inmediato y guardar porciones en el congelador para más adelante, o cocinar ingredientes sueltos y congelarlos para utilizarlos más adelante en preparaciones.

“Eso mantiene más del 90% de sus nutrientes”, afirma Araujo y agrega que ella hace eso en su casa.

Para no recurrir al frío siempre y dejar atiborrado el congelador, otra opción es la conserva.

Hay diferentes técnicas, pero la más sencilla es envasar al vacío. “Se hacía mucho en la Segunda Guerra Mundial con los vegetales”, cuenta Araujo.

7. Optar por segundas marcas o marcas blancas, pero antes leer

Persona comprando pasta en el supermercado.

Getty Images
Las marcas blancas no son necesariamente de peor calidad que las primeras marcas.

Por efecto del marketing, muchas veces creemos que un producto de la marca más destacada -también llamada primera marca- es mejor que las otras. Esto no necesariamente es así.

“Es importante leer la lista de ingredientes, más que el cuadro nutricional, e identificar azúcares y grasas de mala calidad”, afirma Balbanian.

Araujo dice que en ocasiones las segundas marcas o incluso las marcas blancas -aquellas genéricas de la cadena de supermercados- son más saludables porque, para abaratar, no utilizan determinadas grasas o azúcares que las primeras marcas sí usan para darle otro sabor al producto.

En otras, no son mejores pero tampoco peores. “Mi recomendación es leer las etiquetas y comparar. Casi siempre son bastante parecidas y hay un ahorro importante”, dice Araujo.


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