Segalmex: la FGR detecta posible lavado de dinero en la dependencia
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

La FGR detecta posible lavado de dinero en Segalmex: llevará el caso ante un juez e indaga otras 20 denuncias por corrupción

La fiscalía se prepara para llevar ante un juez federal el caso por posible lavado de dinero derivado de la colocación de bonos bursátiles por 950 mdp. René Gavira Segreste, quien trabajó en Segalmex y Liconsa, es el principal exfuncionario en la mira.
Cuartoscuro
Por Zedryk Raziel y Nayeli Roldán 
14 de marzo, 2022
Comparte

La Fiscalía General de la República (FGR) investiga más de 20 denuncias sobre presuntos casos de corrupción y desvío de recursos cometidos en Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex), organismo creado en esta administración, así como en sus empresas operativas Diconsa y Liconsa. El caso más avanzado es por el presunto lavado de dinero en operaciones bursátiles ilegales y será el primero que llegará a los jueces. 

Se trata de la colocación de bonos bursátiles por 950 millones de pesos de recursos públicos, autorizada por René Gavira Segreste, exdirector de la Unidad de Administración y Finanzas de Segalmex y Liconsa. De acuerdo con las indagatorias de la Fiscalía Anticorrupción, si los bonos aumentaban su valor, las ganancias eran transferidas a Gavira, mientras que las pérdidas eran absorbidas por las empresas paraestatales.

Aunque Gavira es el principal imputado, la fiscalía apunta a más cómplices del delito dentro y fuera de Segalmex, desde funcionarios hasta socios de empresas. Además, durante las investigaciones de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), una vez fuera del cargo, Gavira aseguró que el director de Segalmex, Ignacio Ovalle, le ordenó hacer dichas inversiones bursátiles, aunque no presentó pruebas de ello. 

Este caso derivó de la denuncia de la Unidad Jurídica de Liconsa del 16 de abril de 2021, más otras pruebas ofrecidas por la ASF, por las que la Fiscalía Anticorrupción inició una carpeta de investigación y ha conseguido pruebas suficientes para presentar dicho caso ante un juez federal por los delitos de lavado de dinero y ejercicio indebido de la función pública, confirmaron fuentes ministeriales a Animal Político

La fiscalía también sigue investigando la veintena de denuncias presentadas por la ASF y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) a través de la Procuraduría Fiscal, por diversas irregularidades como el presunto desvío de 811 millones de pesos de recursos de Liconsa, que fueron pagados a empresas sin que estas entregaran los bienes contratados.

Los pagos que están bajo investigación se justificaron mediante convenios o contratos de coproducción y venta de leche y productos lácteos, los cuales fueron asignados por Gavira.

Con información de la ASF, la FGR detectó que los contratos fueron adjudicados de manera directa con múltiples irregularidades, por ejemplo, que el objeto social de algunas empresas estaba relacionado con los bienes raíces o el desarrollo de software, o bien, que carecían de infraestructura y subcontrataron a otras compañías.

Lee también: Segalmex rebasó presupuesto aprobado para Precios de Garantía y no acreditó el destino de 3 mmdp

Acusado señala al director Ovalle 

En la revisión de la Cuenta Pública de 2020, la ASF documentó que Gavira, exdirector de la Unidad de Administración y Finanzas de Segalmex y Liconsa, efectuó entre 2019 y 2020 inversiones bursátiles ilegales con recursos del presupuesto de esas instituciones por un monto de 950 millones de pesos y, además, “extravió” rendimientos por un monto de 10.6 millones.

Del total de las inversiones de capital autorizadas por el exdirector, 850 millones de pesos provinieron del gasto de Liconsa y otros 100 millones del presupuesto de Segalmex, lo que violó los “Lineamientos para el manejo de las disponibilidades financieras de las entidades paraestatales”, pues ambas instituciones perdieron el control directo sobre el dinero invertido, según estableció la ASF en las auditorías de cumplimiento 330-DE y 327-DE, efectuadas a Liconsa y Segalmex como parte de la revisión de la Cuenta Pública 2020.

El 20 de julio de 2018, se firmó un Contrato de Intermediación Bursátil entre Liconsa y CI Casa de Bolsa, SA de CV, para que esta institución bancaria comprara, vendiera y administrara certificados bursátiles en representación de la paraestatal. El 11 de febrero de 2020, se firmó un contrato semejante para Segalmex.

El pago de las inversiones de Liconsa se garantizó con el patrimonio del Fideicomiso Irrevocable de Administración y Pago No. CIB/350, suscrito el 27 de julio entre CI Casa de Bolsa, que quedó como fiduciaria, y la empresa Financiera Corafi, SA de CV, designada fideicomitente. Dicha Sociedad Financiera de Objeto Múltiple (Sofom) también es investigada por presuntas operaciones de lavado de dinero.

Tras la salida de Gavira de Segalmex, en junio de 2020, la dependencia detectó el desfalco con los certificados bursátiles e inició gestiones para intentar recuperar las inversiones ilegales.

El encargado de estas gestiones fue el sucesor de Gavira en la dirección de Administración y Finanzas, Jesús Óscar Navarro Gárate, por instrucciones del director general de Segalmex, Ignacio Ovalle, según declaró el nuevo director al grupo de auditores de la ASF.

El nuevo director de Administración declaró que, al tener conocimiento de las inversiones bursátiles ilegales, dio parte a la Unidad Jurídica y se puso en contacto con personal de CI Casa de Bolsa, para tramitar la recuperación de recursos hasta por 850 millones de pesos en certificados bursátiles fiduciarios.

El 19 de marzo de 2021, se firmó un Convenio de Reconocimiento de Adeudo de Corafi Asesores Ejecutivos, SA de CV, en su calidad de deudor, en favor de Liconsa y Segalmex, en su carácter de acreedores, suscrito entre el representante legal de Corafi y el director de Asuntos Jurídicos de Liconsa.

Derivado de ese acuerdo, Liconsa recuperó directamente en sus cuentas bancarias 855 millones 225 mil pesos entre septiembre de 2020 y enero de 2022, mientras que Segalmex recuperó los 100 millones de pesos invertidos.

Aunque se retornó la totalidad de las inversiones, los informes de la ASF no dan cuenta de que se hayan recibido a las cuentas de las paraestatales los 10.6 millones de pesos en rendimientos que “se extraviaron”.

Navarro Gárate sostuvo que su antecesor, Gavira, “actuó por su propia iniciativa, sin autorización alguna”, para efectuar las inversiones bursátiles. No obstante, el propio Gavira declaró al equipo auditor que quien le dio la orden de efectuar las inversiones fue precisamente Ovalle, aunque no presentó pruebas de ello. Los dichos de Gavira se dieron en octubre de 2021, cuando este ya no trabajaba en Segalmex.

“El director general (…) autorizó las compras de Certificados Bursátiles Fiduciarios Privados; no recuerdo el documento con el cual recibí esta autorización, pero recuerdo que verbalmente sí se autorizó”, aseguró. Cuando el grupo de auditores le cuestionó por qué ordenó destinar recursos públicos a las operaciones bursátiles, Gavira respondió que no recordaba la razón.

“No me acuerdo, yo seguí la sugerencia de mi tesorero, que estaba fundada en la inercia de empresas privadas que traían las inversiones anteriores en la compra, y por lo que sugirió CI Casa de Bolsa, mi asesora financiera”, comentó. El equipo de la ASF cuestionó al subdirector de Tesorería General de Liconsa sobre la aseveración de Gavira; el funcionario dijo que eso era “totalmente falso”.

Lee: Destituyen a funcionarios de Segalmex por posibles actos de corrupción

El extitular de Administración y Finanzas también dijo que el Comité Central de Inversiones y Operaciones Bancarias “autorizó en cada caso las posteriores colocaciones de recursos”. No obstante, la Tesorería General aseguró que Gavira decidió y autorizó las inversiones bursátiles previo a que dichos movimientos se hicieran del conocimiento del comité.

Desde 2020, Gavira y su círculo de familiares era investigado por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), que detectó que los ingresos del exfuncionario no correspondían con sus declaraciones patrimoniales y fiscales, de acuerdo con una investigación de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad. En tanto, la Sofom Corafi es investigada por autoridades de la SHCP y la FGR por lavado de dinero y fraude fiscal. 

El “extravío” de 10.6 mdp 

Gavira firmó un convenio modificatorio al Contrato de Intermediación Bursátil entre Liconsa y CI Casa de Bolsa el 25 de febrero de 2019, y, ese mismo día, ordenó la primera compra de Certificados Bursátiles Fiduciarios Privados. 

La ASF reunió evidencia de las cartas de instrucción a CI Casa de Bolsa mediante las cuales el entonces director de Administración y Finanzas ordenó la compra de capital por diversos montos —que suman 950 millones de pesos— entre febrero de 2019 y junio de 2020.

En dichas cartas, se estableció que los rendimientos por las inversiones bursátiles serían de una tasa fija anual del 11% y que se depositarían semestralmente a las cuentas de Liconsa y Segalmex. La última orden de compra de certificados se efectuó el 25 de junio y, cinco días después, Gavira fue removido del cargo.

La ASF señaló que, de una de las órdenes de inversión por un monto de 200 millones de pesos, no se acreditó el retorno de los rendimientos generados por 10 millones 633.3 mil pesos, mismos que debían ser depositados a Liconsa el 10 de diciembre de 2020. 

“El equipo auditor identificó que, al 31 de diciembre de 2020, no se acreditó el pago de los rendimientos correspondientes a la compra de Certificados Bursátiles Fiduciarios Privados con clave de emisión CI350CB serie 19-6, los cuales, de acuerdo al estado de cuenta de Liconsa, SA de CV, de custodia internacional BBVA Bancomer, SA, Institución de Banca Múltiple con número de cuenta terminación *635, tenían como fecha de amortización el 10 de diciembre de 2020, sin que Liconsa llevara el seguimiento de los mismos”, concluyó la ASF.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Hotel Saratoga: el esplendor y la decadencia del edificio de La Habana que sufrió una explosión este viernes

El edificio destruido este viernes por una explosión recuperó su estatus de hotel de referencia en la ciudad tras un siglo y medio de altibajos.
7 de mayo, 2022
Comparte

Además de pérdidas humanas, la explosión ocurrida este viernes en pleno corazón de La Habana hizo saltar por los aires un pequeño pedazo de historia de la capital cubana.

Específicamente 143 años de historia, los que han transcurrido desde la construcción en 1879 del edificio de corte neoclásico y suntuosas curvas que alberga al hotel Saratoga.

Este viernes, al menos 22 personas murieron y decenas resultaron heridas tras una fuerte explosión que causó grandes daños al hotel, uno de los más caros y exclusivos de la capital de Cuba.

De acuerdo con el gobierno de Cuba, “investigaciones preliminares indican que la explosión la provocó un escape de gas”.

El origen de este singular edificio hay que buscarlo en la segunda mitad del siglo XIX, aún bajo dominio colonial español. Corrían tiempos de fiebre arquitectónica en La Habana, cuya ciudad amurallada se quedaba pequeña para una metrópoli en plena expansión.

“Las murallas se demolieron en 1863 y todos esos terrenos se vendieron a grandes empresas, por eso los edificios tienen una escala y un plano urbano diferente a La Habana colonial, a La Habana intramural”, explica a BBC Mundo Ruslan Muñoz, profesor de Historia de la Arquitectura de la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (CUJAE).

Hotel Saratoga

Getty Images
El hotel tal y como lucía antes de la explosión.

No nació como un hotel

En la nueva zona, emplazada en el contorno del tradicional barrio de La Habana Vieja, explica, “se asentaron muchos teatros y hoteles fundamentalmente”.

Pero el Saratoga no era uno de ellos. De hecho, el edificio original ni siquiera tenía ese nombre.

“No surgió como un hotel. Inicialmente tenía tres niveles: su planta baja tenía función comercial y en sus pisos superiores (tenía) habitaciones que se alquilaban”.

“Quizás por ahí le viene su vocación de hotel. Pero no se inaugura como hotel hasta 1933 y asume el nombre de Saratoga”, afirma.

La idea de transformar este edificio comercial y residencial en un hotel de lujo fue propiciada por el nuevo y flamante entorno de la zona: justo enfrente, a tan solo unas decenas de metros, en 1929 se erigió el imponente y emblemático Capitolio de La Habana.

Vista al Capitolio desde el Saratoga.

Getty Images

Hogar de familias

Tras décadas de esplendor como uno de los hoteles de referencia de la próspera Habana de mediados del siglo XX, esta edificación vino cambiar su destino junto con el del resto del país con el triunfo de la Revolución Cubana en 1959.

“En los años 60 y 70, el edificio perdió su condición de hotel, se quedó en estado ruinoso y se convirtió en casas de vecindad después de que varias familias lo ocuparan”, indica el profesor.

Fue otro suceso histórico, la caída del bloque socialista liderado por la URSS en 1991, el que contribuyó a la resurrección del Saratoga años después.

La gravísima crisis económica propiciada por la ausencia de su socio y valedor soviético, conocida como el Período Especial, llevó al gobierno cubano a abrir sus puertas al turismo en las dos décadas posteriores.

Así, en 2005, el hotel fue restaurado y remodelado para volver a alojar clientes en sus 96 habitaciones y suites.

“El Ministerio de Turismo ocupó el inmueble, las familias fueron realojadas y se sometió a un proyecto nuevo de ampliación a cargo del arquitecto Orestes del Castillo del Prado”, explica Muñoz.

Más alto y con vistas inigualables

El Saratoga, ya con seis plantas tras la ampliación, recuperó gran parte de su esplendor.

“Se convirtió en uno de los hoteles más importantes de ese sector de la ciudad porque tiene una ubicación privilegiada, en una zona muy céntrica y con vistas espectaculares” al Capitolio y, un poco más lejos, al Gran Teatro de La Habana.

Salas de negocios, bar con piscina en la azotea y un spa, entre otros servicios, situaron al hotel entre los de más alta categoría en la ciudad.

Entre sus huéspedes más notorios de esta última época destacan los cantantes Beyoncé, Jay Z y Madonna, así como el guitarrista Jimmy Page.

Tras cerrar sus puertas por la pandemia de COVID-19, se llevaron a cabo trabajos de remodelación y planeaba volver a recibir huéspedes en breve.

Hotel Saratoga

Getty Images
Las vistas al Capitolio han sido uno de los mayores atractivos del hotel.
Hotel Saratoga

Getty Images
El Saratoga recuperó su elegancia clásica tras la última renovación.

En cuanto a su valor arquitectónico, destruido en gran parte por la explosión de este viernes, el profesor de la CUJAE considera que “no es una gran joya, pero tiene su elegancia”.

“El edificio en sí no es que haya resaltado mucho por sus valores arquitectónicos, realmente tiene más su valor artístico en su valor ambiental, ya que mantuvo una imagen homogénea en estilo y arquitectura con los edificios vecinos”, asegura.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=WT2e01-BXUs

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.