Ordenan reparar daño a víctima de granadazo en Michoacán, tras 14 años
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

14 años después, Tribunal ordena reparar daño a víctima del granadazo en Michoacán

Los magistrados concluyeron que la Comisión de Víctimas ha retardado, injustificadamente, la entrega de la indemnización. Víctimas reclaman que ni Gobernación ni la CEAV quieren reunirse con ellos.
Cuartoscuro
24 de marzo, 2022
Comparte

14 años después de ocurridos los hechos, un tribunal federal le ordenó a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) que concluya el trámite burocrático para indemnizar a una mujer que resultó gravemente lesionada de sus dos piernas, y que además perdió a dos de sus familiares, durante el ataque con granadas ocurrido en el Zócalo de Morelia, Michoacán, en septiembre de 2008.

Por unanimidad de votos, los tres magistrados del Noveno Tribunal Colegiado en Materia Administrativa con sede en la Ciudad de México decidieron amparar a Aurora “N”, tras considerar que la CEAV ha postergado y retrasado, de manera absolutamente injustificada, la reparación del daño a la víctima pese a que ella cumplió con todos los requisitos necesarios. Una situación que la ha terminado revictimizando.

Aurora se encontraba junto con su familia en la explanada del centro de Morelia para presenciar los festejos por el Grito de Independencia la noche del 15 de septiembre de 2008, cuando sujetos desconocidos detonaron diversos artefactos explosivos en plena plaza pública.

La mujer resultó con lesiones considerables en las piernas tras ser alcanzada por las esquirlas de las granadas. Los fragmentos de metal nunca le fueron extraídos de las extremidades por lo que, hasta la fecha, le siguen causando dolores y un malestar permanente al caminar. Además, su esposo también resultó con heridas considerables, mientras que su suegra y su sobrino murieron en el atentado.

Durante la siguiente década ella y la mayoría de las víctimas recibieron pagos incompletos y asistencias parciales pero ninguna reparación del daño. En buena medida porque quienes debían reparar el daño, o sea los responsables del ataque, no pudieron ser identificados plenamente por las autoridades. Las personas que en su momento fueron detenidas y presentadas como los presuntos autores materiales, fueron torturadas para aceptar su supuesta responsabilidad y terminaron siendo liberadas por orden de los jueces que revisaron sus casos.

Fue hasta 2018 cuando Aurora, con el apoyo de abogados, logró iniciar ante la CEAV el procedimiento formal para que le fuera reconocida su calidad de víctima de un delito federal considerado como grave y, por consiguiente, pudiera recibir los beneficios y apoyos que la Ley General de Víctimas contempla para las personas en esta situación y que va, desde una compensación subsidiaria hasta la reparación integral de los daños sufridos.

En 2020 y luego de varias trabas burocráticas Aurora, al igual que otras 19 personas, consiguieron que la CEAV les reconociera oficialmente su carácter de víctimas. El paso siguiente era la emisión del acuerdo en la que se estableciera el monto de la compensación subsidiaria (debido a que no hay culpable condenado) por el daño causado, y el resto de las disposiciones del plan de reparación. Un proceso que no debería haber tomado más de un mes, pero que ya va para dos años y no se ha cerrado.

Retrasos y revictimización

En la sentencia en la que los magistrados conceden a Aurora el amparo definitivo, se advierte que las omisiones en que ha incurrido la comisión de víctimas han violado su derecho fundamental al acceso a una justicia pronta y expedita. Esto debido a los retrasos para emitir la resolución sobre la compensación a la que tiene derecho, la cual se presentó formalmente desde julio de 2020.

Aunque la comisión sostuvo que los retrasos en el procedimiento supuestamente eran responsabilidad de la falta de cooperación de la víctima, y de la pandemia sanitaria que afectó el desarrollo de los trámites administrativos, los magistrados concluyeron que esos argumentos no justifican la falta de respuesta a un proceso que no debió exceder de los 20 días hábiles.

El tribunal recuerda que de acuerdo con la Constitución es un derecho fundamental de toda persona en nuestro país el acceso a una justicia “pronta, completa, gratuita e imparcial”, situación que debería ser adoptada como prioritaria por las autoridades y a partir de ello atender las distintas demandas. No hacerlo no solo afecta este derecho, sino que les genera una afectación doble.

“La violación al derecho de acceso a la justicia puede manifestarse, entre otros supuestos, a través de un acto negativo o una omisión en sentido estricto, que tiene dos vertientes: la primera, consiste en que la autoridad no desarrolle el juicio dentro de los términos y plazos previstos legalmente (esto es, que no lo siga diligentemente, sino con dilación o demora); y, la segunda, implica que la autoridad no provea o deje de hacer lo conducente para la tramitación y culminación del procedimiento respectivo”, advirtieron los magistrados.

Reyna Velasco, abogada de Aurora, consideró que la sentencia del tribunal colegiado pone en evidencia que la CEAV, en lugar de agilizar los procedimientos para reparar el daño, ha operado en sentido inverso, es decir, para obstaculizarlo. Otra prueba de ello, indica la litigante, es que en lugar de cumplir con el amparo que la víctima ya había ganado desde el año pasado, el organismo prefirió promover una apelación lo que ha retrasado aún más el proceso.

“El tema ha tenido múltiples trabas primero, porque las víctimas no sabían casi nada del proceso, ni el estatus de las indagatorias, ni de sus derechos. Nadie les informó nunca nada. Luego había amparos y una infinidad de situaciones que han hecho que el proceso sea muy largo y para colmo nos topamos que la CEAV ha hecho todo el procedimiento muy lento. Un procedimiento que por ley no debería de durar más de un mes”, advierte la defensora.

En ese contexto, la sentencia emitida ahora por el Noveno Tribunal Colegiado en Materia Administrativa es una resolución de carácter definitivo, para la cual ya no hay recursos que la CEAV pueda promover por lo que, al menos en el papel, debe formular a la brevedad la resolución correspondiente.

Lo anterior significa que una vez que la sentencia del tribunal le sea oficialmente notificada a la comisión, esta deberá implementar de manera inmediata las acciones necesarias para emitir la resolución en la que se establezca que 

Abandono e impunidad

En septiembre de 2019, Animal Político documentó que a más de una década del ataque con granadas en Morelia, Michoacán (que en algún momento fue calificado incluso por el gobierno como un hecho de terrorismo) prevalecía la impunidad: sin que los responsables fueran procesados y sentenciados, y sin que las víctimas tuviera acceso a la verdad de lo ocurrido y a la reparación del daño.

De acuerdo con Velasco, la situación ha cambiado poco hasta ahora. De entrada, no hay nadie detenido ni enfrentando algún proceso o juicio por estos hechos. Los cuatro hombres a los que originalmente se capturó en Michoacán tras lo ocurrido, y a los que se relacionó con el grupo de Los Zetas, fueron absueltos por un tribunal federal tras confirmarse que padecieron maltratos y tortura para declararse culpables.

Por otro lado, todas las víctimas han enfrentado problemas para recibir las compensaciones que les corresponden. Desde 2019 doce de ellas enviaron un escrito a la Secretaría de Gobernación solicitando una reunión con el subsecretario de Derechos Humanos para abordar la revictimización que habían padecido durante más de una década y buscar el apoyo del entonces nuevo gobierno. Sin embargo, su solicitud tampoco fue contestada.

La litigante dijo que tuvieron que recurrir a una nueva demanda de amparo ante la falta de respuesta de la dependencia el cual también ganaron. Finalmente, el pasado 16 de marzo Gobernación les respondió señalando que el tema no era de su competencia y que el asunto fue remitido a la CEAV.

“Hasta ahora esta reunión no se ha podido llevar a cabo tampoco. Buscamos a la nueva comisionada, pero nos dijeron que por cuestiones de agenda no se podía llevar a cabo la reunión. Creo que es evidente que no les interesa el tema y es lamentable porque hay víctimas de otros casos con las que sí se han reunido pero, en este caso, aunque se trató incluso de un asunto de terrorismo, los afectados están en el abandono. Solo a través de amparos y amparos como el de Aurora es como se ha podido conseguir que la CEAV se mueve, pero el camino ha sido tortuoso”, señaló Velasco.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cómo se formará el próximo supercontinente en la Tierra

Lejos de estar fijos, los continentes no han estado organizados tal como los vemos hoy día en el pasado. ¿Es posible saber dónde estarán ubicados dentro de millones de años?
9 de abril, 2022
Comparte

Hace casi 500 años, el cartógrafo flamenco Geradus Mercator produjo uno de los mapas más importantes del mundo.

Ciertamente no fue el primer intento de crear un atlas mundial, y tampoco fue particularmente preciso: Australia está ausente y las Américas están dibujadas de forma aproximada.

Desde entonces, los cartógrafos han producido versiones cada vez más precisas de esta configuración continental, corrigiendo los errores de Mercator, así como los sesgos entre hemisferios y latitudes creados por su proyección.

Pero el mapa de Mercator, junto con otros producidos por sus contemporáneos del siglo XVI, reveló una imagen verdaderamente global de las masas terrestres de nuestro planeta, una perspectiva que, desde entonces, ha persistido en la mente de la gente.

Lo que Mercator no sabía es que los continentes no siempre han estado posicionados de esta manera. Él vivió alrededor de 400 años antes de que se confirmara la teoría de la tectónica de placas.

Al mirar las posiciones de los siete continentes en un mapa, es fácil suponer que están fijos. Durante siglos, los seres humanos han librado guerras y hecho la paz por conquistar estos territorios, bajo el supuesto de que su tierra, y la de sus vecinos, siempre ha estado allí y siempre lo estará.

Sin embargo, desde la perspectiva de la Tierra, los continentes son hojas a la deriva en medio de un estanque. Y las preocupaciones humanas son una gota de lluvia en la superficie de la hoja.

Los siete continentes alguna vez estuvieron reunidos en una sola masa, un supercontinente llamado Pangea. Y antes de eso, hay evidencia de otros que se remontan a más de tres mil millones de años: Pannotia, Rodinia, Columbia/Nuna, Kenorland y Ur.

Ilustración de la Tierra durante el Jurásico temprano

Getty Images
Los siete continentes alguna vez estuvieron reunidos en una sola masa, un supercontinente llamado Pangea.

Los geólogos saben que los supercontinentes se dispersan y ensamblan en ciclos: ahora estamos en la mitad de uno.

Entonces, ¿qué tipo de supercontinente podría existir en el futuro en la Tierra? ¿Cómo se reorganizarán las masas de tierra tal como las conocemos a muy largo plazo?

Un terremoto inusual

Resulta que hay al menos cuatro trayectorias diferentes que podrían seguir. Y muestran que los seres vivos de la Tierra algún día residirán en un planeta muy diferente, más parecido a un mundo alienígena.

Para el geólogo Joao Duarte de la Universidad de Lisboa, el camino para explorar los futuros supercontinentes de la Tierra comenzó con un evento inusual en el pasado: un terremoto que sacudió Portugal un sábado por la mañana en noviembre de 1755.

Fue uno de los terremotos más poderosos de los últimos 250 años, que dejó un saldo de 60.000 muertos y provocó un tsunami a través del océano Atlántico. Lo que lo hizo particularmente raro fue su ubicación.

“No debería haber grandes terremotos en el Atlántico”, dice Duarte. “Fue extraño”.

Ilustracion del terremoto de Lisboa

Getty Images
Ilustracion del terremoto de Lisboa de 1755.

Los terremotos de esta escala generalmente ocurren en o cerca de las principales zonas de subducción, donde las placas oceánicas se sumergen debajo de los continentes y se derriten y consumen en el manto caliente.

Involucran colisión y destrucción. El terremoto de 1755, sin embargo, ocurrió a lo largo de un límite “pasivo”, donde la placa oceánica que subyace al Atlántico se transforma suavemente en los continentes de Europa y África.

Proyecciones

En 2016, Duarte y sus colegas propusieron una teoría de lo que podría estar pasando: los puntos de sutura entre estas placas podrían estar deshaciéndose y podría estar avecinándose una ruptura importante.

“Podría ser una especie de mecanismo infeccioso”, explica. O como el vidrio que se astilla entre dos pequeños agujeros en el parabrisas de un automóvil.

Si es así, una zona de subducción podría estar a punto de extenderse desde el Mediterráneo a lo largo de África occidental y tal vez más allá de Irlanda y Reino Unido, generando volcanes, formación de montañas y terremotos en estas regiones.

Duarte se dio cuenta de que, si esto sucede, podría provocar el cierre del Atlántico. Y si el Pacífico continuara cerrándose también, lo que ya está ocurriendo a lo largo del “Anillo de Fuego” que lo rodea, eventualmente se formaría un nuevo supercontinente. Lo llamó Aurica, porque las antiguas masas de tierra de Australia y las Américas se ubicarían en su centro.

Se vería así:

Aurica

Davies et al
Aurica, el supercontinente que podría formarse si el Atlántico y el Pacífico se cerraran (Credit: Davies et al).

Luego de que Duarte publicara su propuesta para Aurica, se preguntó por otros escenarios futuros. Después de todo, la suya no era la única trayectoria supercontinental que habían propuesto los geólogos.

Entonces, comenzó a conversar con el oceanógrafo Matthias Green, de la Universidad de Bangor, en Gales. La pareja se dio cuenta de que necesitaban a alguien con habilidades computacionales para crear modelos digitales.

“Esa persona tenía que ser alguien un poco especial, a quien no le importara estudiar algo que nunca sucedería en escalas de tiempo humanas”, explica.

Esa resultó ser su colega Hannah Davies, otra geóloga de la Universidad de Lisboa. “Mi trabajo consistía en convertir dibujos e ilustraciones de geólogos anteriores en algo cuantitativo, georreferenciado y en formato digitalizado”, explica Davies. La idea era crear modelos que otros científicos pudieran desarrollar y perfeccionar.

Pero no fue sencillo. “Lo que nos ponía nerviosos es que se trata de un tema increíblemente nuevo. No es lo mismo que un artículo científico normal”, dice Davies. “Queríamos decir: ‘Está bien, entendemos mucho sobre la tectónica de placas después de 40 o 50 años. Y entendemos mucho sobre la dinámica del manto y todos los demás componentes del sistema. ¿Hasta dónde podemos llevar ese conocimiento al futuro?'”.

Esto llevó a cuatro escenarios. Además de modelar una imagen más detallada de Aurica, exploraron otras tres posibilidades, cada una de las cuales se proyecta hacia el futuro en aproximadamente entre 200 y 250 millones de años a partir de ahora.

El primero fue lo que podría pasar si continúa el statu quo: el Atlántico permanece abierto y el Pacífico se cierra. En este escenario, el supercontinente que se forma se llamará Novopangea. “Es el más simple y el más plausible según lo que entendemos ahora”, dice Davies.

Novopangaea

Davies et al
Novopangea se formará si la actividad tectónica conocida hoy continúa sin sorpresas (Crédito: Davies et al).

Sin embargo, también podría haber eventos geológicos en el futuro que conduzcan a situaciones diferentes.

Un ejemplo es un proceso llamado “ortoversión” donde el océano Ártico se cierra y el Atlántico y el Pacífico permanecen abiertos. Esto cambia las orientaciones dominantes de la expansión tectónica, y los continentes se desplazan hacia el norte, todos dispuestos alrededor del Polo Norte, excepto la Antártida.

En este escenario, se forma un supercontinente llamado Amasia:

Amasia

Crédito: Davies et al).
Si se forma Amasia, será porque los continentes se desplazaron hacia el norte (Crédito: Davies et al).

Finalmente, también es posible que la expansión del lecho marino en el Atlántico pueda disminuir. En el medio del océano, hay una cresta gigante que divide dos placas y atraviesa Islandia hasta el océano Antártico.

Aquí, se está formando nueva litosfera, que es como una cinta transportadora. Si esta expansión se ralentizara o se detuviera, y si se formara un nuevo límite de placa en subducción a lo largo de la costa este de las Américas, se obtendría un supercontinente llamado Pangea Ultima, que parece un enorme atolón:

Pangea Ultima

Crédito: Davies et al
Pangea Ultima se vería rodeado por un gran océano, pero tiene un mar central dentro (Crédito: Davies et al).

Estos cuatro modelos digitales ahora significan que los geólogos tienen una base para probar otras teorías. Por ejemplo, los escenarios podrían ayudar a los científicos a comprender los efectos de diferentes arreglos supercontinentales en las mareas, así como el clima del futuro profundo: ¿cómo sería el clima en un mundo con un océano enorme y una masa terrestre gigante?

Para modelar el clima de un supercontinente, “no se pueden usar los modelos del IPCC , y punto, porque no están diseñados para eso”, dice Duarte. “No puedes cambiar las variables que necesitas cambiar”.

Exoplanetas

Los modelos de los futuros supercontinentes de la Tierra también pueden servir como indicador para comprender el clima de los exoplanetas. “La futura Tierra es completamente ajena”, explica Davies. “Si estuvieras en órbita sobre Aurica, o Novopangea, probablemente no lo reconocerías como la Tierra, sino como otro planeta con colores similares”.

Esta idea llevó al trío a colaborar con Michael Way, físico del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA. Él y sus colegas buscan estudiar climas en mundos alienígenas modelando las variaciones del nuestro a lo largo del tiempo.

“Solo tenemos tantos ejemplos de cómo puede verse un clima templado. Bueno, tenemos un ejemplo para ser honesto: la Tierra, pero tenemos la Tierra a través del tiempo”, dice Way. “Tenemos los escenarios del pasado, pero al movernos hacia el futuro y usar estos maravillosos modelos tectónicos para el futuro, esto nos brinda otro conjunto para agregar a nuestra colección”.

Necesitas tales modelos porque puede ser difícil saber qué buscar al analizar exoplanetas potencialmente habitables desde lejos.

Planeta

Getty Images
¿Qué tipo de configuración continental podrían tener los mundos extraterrestres rocosos?

Lo ideal sería saber si un planeta tiene un ciclo de supercontinente, porque la presencia de vida y la tectónica de placas activas podrían estar entrelazadas. El posicionamiento continental también podría afectar la probabilidad de agua líquida.

A través de los telescopios, no se pueden ver los continentes y la composición atmosférica solo se puede inferir. Entonces, los modelos de variaciones climáticas podrían revelar alguna señal indirecta que los astrónomos podrían detectar.

Variaciones

El modelo de Way de los climas del supercontinente -que se demoró meses usando una supercomputadora- reveló algunas variaciones sorprendentes entre los cuatro escenarios.

Amasia, por ejemplo, conduciría a un planeta mucho más frío que el resto. Con la tierra concentrada alrededor del Polo Norte y los océanos menos propensos a llevar corrientes cálidas a latitudes más frías, se acumularían capas de hielo.

Aurica, por el contrario, sería más suave, con un núcleo seco pero con costas similares a las de Brasil hoy día, con más agua líquida.

Paisaje verde

Getty Images
Un planeta con una configuración continental diferente, tendría otro clima.

Es útil saber todo esto, porque si un exoplaneta similar a la Tierra tiene placas tectónicas, no sabremos en qué etapa del ciclo del supercontinente se encuentra actualmente y, por lo tanto, necesitaremos saber qué buscar para inferir su habitabilidad.

No debemos suponer que las masas terrestres se dispersarán, a mitad de ciclo, como la nuestra.

En cuanto al futuro de nuestro propio planeta, Davies reconoce que los cuatro escenarios de supercontinentes que han modelado son especulativos, y puede haber sorpresas geológicas imprevistas que cambien el resultado.

“Si tuviera una Tardis para ir a ver, no me sorprendería que, en 250 millones de años, el supercontinente no se pareciera en nada a ninguno de estos escenarios. Hay tantos factores involucrados”, dice.

Sin embargo, lo que se puede decir con certeza es que las masas de tierra que damos por sentadas algún día se reorganizarán en una configuración completamente nueva.

Los países que alguna vez estuvieron aislados unos de otros serán vecinos cercanos. Y si la Tierra aún alberga seres inteligentes, podrán viajar entre las antiguas ruinas de Nueva York, Pekín, Sídney y Londres sin ver un océano.

Este artículo se publicó en BBC Future. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=5nrw3i70k8c

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.