Tras autorizar la exportación de totoabas, expertos temen por vaquita marina
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Una vaquita muerta flota en el océano. Foto de Robbie Newby/Sea Shepherd.

Tras decisión de autorizar la exportación de totoabas en cautiverio, expertos temen el fin de la vaquita marina

Expertos y conservacionistas temen que esa decisión incentive la pesca ilegal de totoabas silvestres y que con ello se intensifiquen las amenazas hacia la vaquita marina de la cual se estima solo quedan ocho ejemplares.
Una vaquita muerta flota en el océano. Foto de Robbie Newby/Sea Shepherd.
Por Michelle Carrere / Mongabay Latinoamérica
10 de abril, 2022
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El Comité Permanente de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) decidió permitir que la empresa Earth Ocean Farms, una instalación de acuicultura en México, exporte totoabas criadas en cautiverio, un pez de gran tamaño catalogado en peligro crítico de extinción cuya pesca y comercialización internacional están prohibidas desde hace más de 40 años.

Que la totoaba (Totoaba macdonaldi) continúe estando en peligro, a pesar de la prohibición de capturarla, se debe en gran medida a que durante todos estos años se ha pescado ilegalmente en el Alto Golfo de California para vender sus vejigas natatorias o buches en el mercado asiático a precios exorbitantes por tener supuestamente propiedades medicinales. Esta actividad ilícita no solo ha impactado fuertemente a las poblaciones silvestres de totoaba, sino que también ha llevado a la vaquita marina (Phocoena sinus) al borde de la extinción al quedar atrapadas en las mismas redes de pesca. La situación de este pequeño cetáceo es tan crítica que solo quedan ocho ejemplares y se considera el mamífero marino más amenazado del mundo.

Los expertos temen que el comercio legal de totoabas criadas en cautiverio haga crecer la demanda por esta especie y que eso, a su vez, incentive aún más su pesca ilegal aumentando la presión sobre la vaquita marina.

Los riesgos de legalizar el comercio

El argumento para abrir el comercio internacional de totoabas criadas en cautiverio se debe a que, según las directrices de CITES, “la segunda generación criada en cautiverio de una especie en peligro de extinción ya se puede comercializar”, explica Alejandro Olivera, científico principal y representante de México en el Centro para la Diversidad Biológica, una organización dedicada a la protección de especies en peligro de extinción.

Las vaquitas marinas quedan enredadas en las redes para pesca Totoaba. Foto: NOAA

Las vaquitas marinas quedan enredadas en las redes para pesca Totoaba. Foto: NOAA

Para Rodrigo Medellín, investigador del Laboratorio de Ecología y Conservación de Vertebrados Terrestres del Instituto de Ecología de la UNAM, la existencia de un mercado legal de totoabas podría desincentivar el comercio ilegal. “La demanda que existe en el mercado chino por las vejigas natatorias se va a mantener”, dice el experto. Por esta razón, “si tenemos la posibilidad de que se pueda comerciar legalmente, ya no debería existir ningún incentivo para la pesca ilegal y el comercio ilegal de la totoaba silvestre”, explica Medellín, quien fue representante de México ante el Comité de Fauna de la CITES. De hecho, “eso ha pasado en otras ocasiones”, asegura. “Cuando se implementan acciones de comercio legal con todos los instrumentos de sustentabilidad y trazabilidad de los productos que se van a comercializar, las especies son beneficiadas y terminan en un buen nivel de conservación y de protección”, precisa.

Lee: La vaquita marina no tiene refugio

Para que esto se cumpla, Medellín explica que es importante que se aplique la ley, que exista un sistema efectivo de trazabilidad y que México, EE. UU. y China unan fuerzas para bloquear el comercio ilegal de los buches de totoaba, solo así podría funcionar el comercio legal y  asegurar el futuro tanto de la vaquita marina como de la totoaba. “Hay muchos ejemplos en los que los mecanismos de trazabilidad —para rastrear el origen del producto y asegurar su legalidad— están perfectamente determinados y funcionan muy bien. El caso de las cacerías de borrego cimarrón que son sustentables y que están fortaleciendo las poblaciones de esa especie en México es un ejemplo clarísimo de que los mecanismos existen y que cuando se aplican funcionan muy bien”, asegura el experto.

Vaquita marina. Foto: Greenpeace.

Vaquita marina. Foto: Greenpeace.

El problema es que varios especialistas dudan de que México tenga actualmente las condiciones para aplicar de manera efectiva los mecanismos de trazabilidad. De hecho, “tú vas a San Felipe y en el malecón te venden totoaba. Todo el mundo te dice que es de la granja, pero tú nunca tienes la certeza de que sea así”, dice Olivera. En ese punto, Medellín también se muestra escéptico y reconoce que aun si “existen definitivamente los mecanismos para la trazabilidad y se han logrado implementar con muchas otras especies, no puedo decir que hoy por hoy tenemos las condiciones para que el gobierno mexicano los aplique y que tengamos la certeza de que todo el comercio internacional de totoaba va a ser legal. Todavía no lo tenemos, eso sí está claro”, dice.

Científicos y conservacionistas temen que, además, luego de Earth Ocean Farms vengan otras empresas a solicitar permisos para exportar totoabas y que el trabajo de seguimiento y trazabilidad se complique aún más.

Para los expertos, la prueba más tangible de la debilidad de México a la hora de aplicar la ley es la pesca ilegal desenfrenada de totoabas que no ha logrado ser erradicada. México “ha fallado repetidamente en evitar la pesca ilegal de totoabas para el mercado internacional de sus vejigas natatorias”, dijo Clare Perry, líder de la campaña climática y oceánica de la Agencia de Investigación Ambiental, por lo que un comercio legal de totoaba “solo complicará la aplicación de la ley”, señala.

La demanda podría dispararse

Alejandro Olivera suma un punto más a la discusión: el peligro de que aumente la demanda.

México y Earth Ocean Farms se comprometieron a exportar solo la carne de las totoabas criadas en cautiverio y destruir las vejigas natatorias. El real interés asiático, sin embargo, está en los buches del pez y no en su carne. De hecho, según Olivera no existe aún un mercado en China para la carne de totoaba. Por eso especialistas como Olivera temen que con la apertura de un nuevo mercado para la carne, aumente la demanda de totoaba, lo que a su vez podría intensificar la pesca ilegal de totoabas silvestres y afectar directamente a la población de la vaquita marina. “Creemos que un mercado legal va a generar una mayor presión hacia la vaquita marina porque se podría abrir un mercado más grande de totoabas en Asia y ese incremento de la demanda podría ser compensado con totoaba silvestre”, dice Olivera.

Una vaquita en el Golfo de California. Imagen de Paula Olson / NOAA a través de Wikimedia Commons (dominio público)

Una vaquita en el Golfo de California. Imagen de Paula Olson / NOAA a través de Wikimedia Commons (dominio público)

Por otro lado, algunos expertos sostienen que la existencia de un mercado legal podría servir de fachada para que la mercancía ilegal pueda ser blanqueada, es decir, que los buches puedan ser traficados ocultos en las exportaciones legales de carne de totoaba.

De hecho, un estudio recientemente publicado por Brookings, una organización que reúne a más de 300 expertos líderes de gobiernos y de la academia de todo el mundo para realizar investigaciones profundas sobre distintos temas de políticas públicas, asegura que “el comercio legal de vida silvestre de México a China, como pepinos de mar y pieles de cocodrilos, brinda cobertura para el lavado de animales cazados furtivamente”, y que “la industria pesquera y de exportación legítima proporciona un medio para canalizar los productos marinos capturados ilegalmente hacia China”.

Lee. SOS: Más allá de la vaquita marina

La investigación realizada por Vanda Felbab-Brown, experta en delincuencia organizada, asegura además que “el comercio legal de vida silvestre también facilita cada vez más las actividades de lavado de dinero de los grupos criminales mexicanos” y que el Cártel de Sinaloa, principalmente, “busca monopolizar la pesca tanto legal como ilegal a lo largo de toda la cadena de suministro”.

Los beneficiarios de la decisión

La empresa Earth Ocean Farms —perteneciente a Christy Ruth Walton, viuda de uno de los hijos del fundador de Wal-Mart, la mayor cadena de supermercados del mundo— realiza todas las etapas de la producción de la totoaba, desde la reproducción en laboratorio, el crecimiento de los juveniles, la engorda de los ejemplares dentro de jaulas sumergibles en mar abierto, hasta el manejo en una planta de procesamiento donde se limpia, empaca y envía la carne de este pez a distintos restaurantes exclusivos de comida de mar en México.

“Dada la situación de la totoaba en el alto Golfo de California y con el problema de la extinción de la vaquita marina, nosotros podemos asegurar que la totoaba nunca se va a extinguir, mientras logremos la reproducción en cautiverio de la especie”, le dijo en 2019 a Mongabay Latam, el director de Earth Ocean Farms, Pablo Konietzko, para un reportaje sobre la crianza totoabas para salvarlas de la extinción.

Los científicos creen que no más de 22 vaquitas aún viven en el Mar de Cortés. Imagen de Paula Olson/NOAA a través de Wikimedia Commons (dominio público)

Los científicos creen que no más de 22 vaquitas aún viven en el Mar de Cortés. Imagen de Paula Olson/NOAA a través de Wikimedia Commons (dominio público)

Según el empresario, en 2018 se reintrodujeron 40 000 ejemplares a su medio natural en el Mar de Cortés como parte del programa de conservación y repoblamiento de esta especie.

El problema, aseguran algunos expertos, surge ahora con la idea de exportar este pez puesto que “la CITES está viendo a la totoaba de manera separada de la vaquita y nosotros creemos que no se pueden ver de manera separada”, dice Olivera.

Lee: Cómo la pesca ilegal de la ‘cocaína del mar’ en México amenaza la existencia de la vaquita marina

En 2019, durante la Conferencia de las Partes de CITES se acordó reducir la demanda de especímenes de totoaba. La reciente decisión de CITES, sin embargo, es contraria a ese objetivo, dicen los conservacionistas. “Esta es la hipocresía de CITES a la vista: acordar reducir la demanda de totoaba para proteger a la vaquita un día y luego autorizar el comercio de totoaba al día siguiente”, dijo DJ Schubert, biólogo de vida silvestre del Animal Welfare Institute. “Es vergonzoso que la mayoría de los miembros del comité hayan decidido elegir el comercio sobre la conservación, poniendo en peligro la existencia misma del cetáceo en peligro más crítico del planeta”, agregó en un comunicado del Centro para la Diversidad Biológica.

Pescadores ilegales entran a la zona refugio de la vaquina marina en el Golfo de California, para desplegar sus redes de pesca. Fotografía: Sea Shepherd.

Pescadores ilegales entran a la zona refugio de la vaquina marina en el Golfo de California, para desplegar sus redes de pesca. Fotografía: Sea Shepherd.

De los 15 miembros del comité de votación, Senegal, Congo, Perú, Israel y Australia votaron en contra de la solicitud mientras que Namibia, Etiopía, China, Kuwait, Indonesia, República Dominicana, Polonia, Bélgica y Georgia votaron a favor. Canadá se abstuvo en la votación.

Mongabay Latam envió preguntas a la autoridad administrativa de CITES en México, a la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad CONABIO y a Earth Ocean Farms, sin embargo, hasta la publicación de esta nota no recibimos una respuesta.

“Esta decisión no tiene sentido y podría ser la última gota para uno de los mamíferos marinos más amenazados de nuestro planeta”, dice Olivera. Por ahora la decisión ya está tomada y conservacionistas instan a CITES a seguir de cerca las primeras exportaciones legales de esta especie.

Esta nota fue publicada originalmente en Mongabay Latinoamérica y aquí puedes consultarla.

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Cómo se utilizan "los bosques fantasma" para el lavado verde

Muchos países anuncian grandes plantaciones de árboles para mitigar el cambio climático, pero la realidad puede distar mucho de las promesas. En una iniciativa en América Latina, un funcionario reveló a la BBC que solo se ha logrado cerca del 10% de lo prometido.
11 de mayo, 2022
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Capturar carbono mediante la plantación de árboles se ha convertido en un elemento central de la lucha contra el cambio climático. Pero hay un problema. A veces estos bosques existen solo en el papel, porque las promesas no se han cumplido o porque los árboles plantados han muerto o incluso han sido talados. Una nueva iniciativa rastreará el éxito y el fracaso de estos proyectos.

La Dra. Jurgenne Primavera rema en una canoa a lo largo de la costa de Iloilo en Filipinas. Es una escena idílica, pero la científica tiene el ceño fruncido. Hace seis años, en estas aguas poco profundas se plantaron manglares como parte del ambicioso Programa Nacional Verde del país.

Ahora lo único que se ve es agua azul y cielo azul.

El 90% de las plántulas murió, dice Primavera, porque el tipo de árbol plantado era más adecuado para arroyos fangosos que para esta zona de costa arenosa.

El gobierno prefirió esa especie, agrega, porque estaba ampliamente disponible y es fácil de plantar.

“Al plantar, se sacrificó la ciencia por la conveniencia”, afirma Primavera.

El Programa Nacional Verde fue un intento de plantar 1,5 millones de hectáreas de bosques y manglares entre 2011 y 2019.

Pero un informe contundente de la Comisión de Auditoría del país encontró que en los primeros cinco años el 88% de las plantaciones habían fracasado.

Programas, desafíos e iniciativas

En los últimos años se han lanzado muchos programas ambiciosos de restauración y plantación de bosques, incluyendo el Desafío de Bonn (Bonn Challenge) para restaurar 350 millones de hectáreas de paisajes desforestados y degradados en todo el mundo, y la iniciactiva Trillion Trees (conocida en español como Plantemos para el Planeta), que tiene el objetivo de conservar y cultivar un billón (un millón de millones) de árboles antes de que finalice la década.

Gráfico que muestra lo prometido por el Desafío de Bonn y Plantemos para el Planeta y lo logrado en el terreno

BBC

También existen proyectos regionales como la Iniciativa 20X20 para América Latina y el Caribe, la Gran Muralla Verde (Great Green Wall) en África subsahariana y el programa AFR100 que cubre todo el continente.

Si bien estos proyectos tienen hasta 2030 para alcanzar sus objetivos, todos parecen tener un largo camino por recorrer y, en algunos casos, simplemente se desconoce cuánto progreso se ha logrado.

El Desafío de Bonn tiene un “barómetro” diseñado para rastrear los avances, pero solo seis países han presentado datos. Cuando se le preguntó al jefe de la secretaría del proyecto si se había alcanzado el objetivo para 2020 de restaurar 150 millones de hectáreas, dijo que podría haber sido el caso “pero el progreso no se ha documentado completamente”.

Gráfico que muestra lo prometido y logrado en el terreno por iniciativas regionales en diferentes continentes

BBC

En el caso de la Iniciativa 20X20, los participantes informan que se han tomado medidas para proteger y restaurar más de 22 millones de hectáreas, pero un experto involucrado le dijo a la BBC que menos del 10% de esta cifra se había restaurado para 2020.

La Iniciativa 20X20 fue lanzada en 2014 para América Latina y el Caribe, justo un año antes de la firma del Acuerdo de París sobre cambio climático.

La idea inicial era incorporar 20 millones de hectáreas de tierra degradada al proceso de conservación y restauración en 17 países de la región para 2020.

Pero no hubo información clara y detallada sobre los resultados y muchos expertos en reforestación y restauración tenían dudas sobre si se había cumplido la meta.

En medio de esa falta de claridad, el programa recibió un nuevo objetivo y un nuevo plazo: 50 millones de hectáreas para 2030.

Promesas

El Instituto de Recursos Mundiales, World Resources Institute o WRI en Estados Unidos, que tiene la secretaría de la Iniciativa 20X20, publicó un informe sobre los resultados.

El reporte dice: “En total, los socios del sector privado y los programas gubernamentales informaron que protegen y han comenzado a restaurar cerca de 22,6 millones de hectáreas a través de 135 proyectos, desde que la Iniciativa 20×20 lanzó el movimiento de soluciones basadas en la naturaleza en América Latina en la conferencia de cambio climático en Lima (COP20)”.

Cuando le preguntamos si estas cifras han sido verificadas en forma independiente, WRI dijo que no, y que solo son los datos aportados por los países participantes.

Un experto en restauración de tierras y bosques del WRI, que no quiso ser identificado, señaló que solo se ha logrado alrededor del 10% de lo prometido por los países:

Son muy buenos para hacer promesas y nosotros les decimos, por favor, no nos den más promesas, muéstrennos algo de acción en el terreno“.

René Zamora-Cristales, economista forestal senior de WRI, estuvo de acuerdo en que había una gran brecha entre las promesas y la acción.

“Los países han prometido millones de hectáreas y es necesario escalar la implementación. Los desafíos son ciertamente grandes”, señaló.

Mapa de parte de África que muestra los países participantes de la iniciativa Gran Muralla Verde

BBC

El AFR100 no respondió a la pregunta de la BBC sobre cuánto progreso se ha logrado. El WRI, que brinda asistencia técnica al programa, afirmó que no sabe cuánta restauración se está llevando a cabo y que comenzará a usar tecnología satelital para averiguarlo.

En el caso de la Gran Muralla Verde, los países participantes informaron que se han restaurado 20 millones de hectáreas de tierra desde 2009, una quinta parte del objetivo final, pero esta cifra no ha sido verificada de forma independiente.

Tim Christophersen, hasta este mes jefe del programa “Naturaleza para el Clima” del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, UNEP, dice que de los mil millones de hectáreas que los países han prometido restaurar en todo el mundo, “la mayoría” sigue siendo una promesa más que una realidad.

En algunos casos se han llevado a cabo grandiosos programas de plantación, pero con resultados limitados. La BBC ha investigado una docena de ejemplos que han fracasado, como en Filipinas, generalmente por falta de cuidado.

Plantación de un arbolito

Getty Images
Los países “son muy buenos para hacer promesas y nosotros les decimos, por favor, no nos den más promesas, muéstrennos algo de acción en el terreno”, dijo un experto sobre una iniciativa en América Latina y el Caribe.

El gobierno de Filipinas no respondió a las solicitudes de la BBC de un comentario sobre la evaluación oficial de la Comisión de Auditoría y su evaluación de que el 88% del Programa Nacional Verde había fracasado.

La autoridad local que plantó lo que Primavera considera la especie de manglar incorrecta no concuerda con su opinión y asegura que en algunos lugares el 50 % de las plántulas sobrevivieron.

Sesiones fotográficas de los bosques

En Filipinas se publicó al menos una auditoría; en muchos otros países no hay resultados claros.

El estado de Uttar Pradesh, en el norte de India, por ejemplo, ha plantado decenas de millones de árboles en los últimos cinco años. Pero cuando la BBC fue a constatar el estado de nuevas plantaciones cerca de Banda, encontró pocos árboles vivos.

Los letreros aún anunciaban con orgullo la existencia de las plantaciones, pero las plantas de matorral ya estaban ganando terreno.

Carte en una plantación de árboles que fracasó en India

BBC
Una plantación de árboles que fracasó en el distrinto de Banda, en el estado de Uttar Pradesh en India.

“Estas plantaciones son en su mayoría para sesiones fotográficas, se ven geniales, los números suenan estupendos”, dice Ashwini Chhatre, profesor asociado de la Escuela India de Negocios, que ha investigado la restauración de ecosistemas.

“El modelo actual de plantación requiere que primero tengas viveros para los cuales se necesita adquirir materiales de construcción y luego bolsas con árboles jóvenes, alambre de púas y otras cosas necesarias para la plantación, además del transporte”.

“Se adjudican contratos para el suministro de todos estos materiales, y el costo puede ir más allá de lo que sería necesario. Muchas de estas personas están interesadas en replantar, no en el éxito de la plantación”.

La jefa de servicios forestales de Uttar Pradesh, Mamta Dubey, dijo a la BBC que todos los suministros para los viveros estatales se compraron a través de canales gubernamentales oficiales a precios competitivos. También señaló que la mayoría de las plantaciones eran consideradas por terceros como exitosas.

Ladrillos en un terreno que en algún momento protegieron una plántula en Uttar Pradesh

BBC
Estos ladrillos en algún momento protegieron una plántula en Uttar Pradesh.

Ashish Aggarwal, profesora del Instituto Indio de Gestión en Lucknow, dice que desde la década del 1990 India ha plantado árboles en un área del tamaño de Dinamarca, pero las evaluaciones nacionales muestran solo un aumento gradual de la cobertura forestal.

“Incluso con una tasa de supervivencia de las plántulas del 50% deberíamos haber visto más de 20 millones de hectáreas de árboles y bosques”, dice. “Pero eso no ha sucedido, los datos no muestran ese incremento”.

Según la subdirectora de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO, Tina Vahanen, este problema está muy extendido y no se limita a la India.

“Muchas de las plantaciones han sido eventos promocionales“, dice, “sin ninguna acción de seguimiento, algo realmente necesario en el cultivo de árboles”.

Arbolitos en bolsas de plástico con tierra

Getty Images
Se alega que en algunos casos se ha talado bosque primario maduro para hacer espacio para nuevas plantaciones.

La BBC encontró un tipo diferente de problema en Mozambique, que ha permitido a empresas privadas plantar grandes áreas con monocultivos como parte de su contribución a la iniciativa de restauración de bosques AFR100.

Si bien muchas plantaciones han crecido con éxito, se alega que en algunos casos se ha talado bosque primario maduro para hacer espacio.

La BBC escuchó esta denuncia de los aldeanos de los distritos de Lugela, Ile y Namarroi, en el centro del país. Lo mismo señaló Vanessa Cabanelas de la ONG Justicia Ambiental, quien asegura que el paisaje original funcionaba mejor como sumidero de carbono.

“Nos venden la idea de las plantaciones como una mitigación del cambio climático, pero esto es falso”, afirmó.

Las empresas detrás de las plantaciones vistas por la BBC negaron que la tierra hubiera sido previamente un bosque saludable.

Mozambique Holdings señaló que su plantación de árboles de caucho cerca de Lugela había tenido lugar en una antigua finca de cultivo de té.

Portucel, una empresa portuguesa que tiene una plantación de eucaliptos cerca de Namarroi, dijo que el hábitat había sido degradado por la interferencia humana y que quedaban muy pocos remanentes de bosque natural.

La BBC también fue testigo de la cosecha de una plantación de eucaliptos de Portucel. Vanessa Cabanelas señala que la tala de árboles crea emisiones, al igual que el transporte y exportación de los troncos, y que los árboles muertos ya no secuestran carbono.

Un vocero de Portucel dijo que plantará nuevos árboles y el proceso comenzará de nuevo.

Trabajadores forestales en Mozambique talando árboles jóvenes en una plantación de eucalipto.

BBC
Trabajadores forestales en Mozambique talando árboles jóvenes en una plantación de eucalipto.

Portucel ha recibido financiación de la Corporación Financiera Internacional, IFC por sus siglas en inglés, una sucursal del Banco Mundial, que no ha respondido a la solicitud de comentario de la BBC.

El gobierno de Mozambique tampoco respondió.

Indicadores

Es en este contexto que la FAO presentó un nuevo marco para monitorear proyectos de restauración del paisaje.

El líder del equipo de monitoreo forestal de la FAO, Julian Fox, señaló que se acordaron 20 indicadores con los gobiernos y otras organizaciones asociadas. Uno de los indicadores es señalar los beneficios que los bosques aportan a las comunidades, ya que las plantaciones a menudo fracasan sin el apoyo local.

“La idea es fortalecer las capacidades de los países para medir y reportar su progreso de manera significativa y transparente”, afirmó Fox.

“Se trata principalmente de hacer que datos de monitoreos bien implementados estén disponibles para la comunidad internacional”.

La tarea de recopilar los datos aún recae en los propios países y no hay garantía de que lo harán.

Pero afortunadamente esta nueva iniciativa coincide conmejoras en los sistemas de monitoreo satelital, aseguran expertos.

“Hay mucho lavado verde y tenemos que ser activos para dejarlos al descubierto”, dice Tim Christophersen, el jefe saliente de la división de Naturaleza para el Clima de UNEP.

“Existe la tentación del lavado verde porque cuesta menos que hacer algo real y hacerlo bien”.


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