Revocación en la CDMX: así votaron las alcaldías en este ejercicio
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Revocación en la CDMX: así votaron en el ejercicio las alcaldías de Morena y las de oposición

Las siete alcaldías gobernadas por Morena tuvieron una participación promedio de 21.5%, arriba del total nacional de 17.77%.
Cuartoscuro
14 de abril, 2022
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Las siete alcaldías de la Ciudad de México gobernadas por Morena fueron donde la gente más acudió a participar en la consulta de revocación de mandato del domingo 10 de abril, pero no en todos los casos hubo el mismo nivel de apoyo al presidente Andrés Manuel López Obrador: dos de ellas —Venustiano Carranza e Iztacalco— se encuentran entre las demarcaciones capitalinas donde se registraron más votos para que se le revocara del cargo.

De las 16 alcaldías, Venustiano Carranza tuvo el porcentaje más elevado de participación ciudadana, con el 24.1% del listado nominal. A nivel nacional, el promedio de participación fue del 17.77%, y a nivel CDMX, de 19.7%. Incluso, entre las siete alcaldías morenistas —Iztapalapa, Iztacalco, Gustavo A. Madero, Xochimilco, Milpa Alta, Tláhuac y Venustiano Carranza—, el promedio fue de 21.5%.

De acuerdo con los cómputos distritales definitivos del INE, Venustiano Carranza, donde gobierna Evelyn Parra, fue la primera alcaldía en votos nulos, con el 1.77%. También fue la tercera que más votó a favor de la revocación de López Obrador, con el 14.1% de los sufragios emitidos en esa demarcación, solo después de dos alcaldías de larga tradición panista —Benito Juárez y Miguel Hidalgo—, en las que dicha opción fue la más apoyada por los ciudadanos, con 17.9% y 15.9%, respectivamente.

Al mismo tiempo, Venustiano Carranza fue la alcaldía de Morena que menos votos dio a favor de la “ratificación” de López Obrador (84.1%), y la número 14 de 16 en apoyar esa opción. Incluso, hubo alcaldías gobernadas por la alianza PAN-PRI-PRD, como Tlalpan, Cuajimalpa o Coyoacán, donde el presidente recibió más respaldo que en Venustiano Carranza.

Iztacalco fue la sexta alcaldía que más votó a favor de que López Obrador fuera removido de la presidencia, con el 11.06% de respaldo a dicha opción. Esa demarcación, gobernada por Armando Quintero, fue noveno lugar estatal en apoyar la opción de “ratificar” a López Obrador, con 87.4%.

Las expresiones de castigo a la administración de López Obrador también se dieron de manera aislada en otras alcaldías gobernadas por Morena.

Por ejemplo, en Gustavo A. Madero se localizó la casilla en la que la opción de la revocación fue la más votada de toda la ciudad, con 400 sufragios; se trata de la contigua 1 de la sección 910. Ahí, en contraste, la opción de “ratificar” a López Obrador fue apoyada por apenas 18 personas. 

Otro ejemplo destacable se dio en Tláhuac. Allí, en la sección 3659, se ubica la segunda casilla a nivel estatal en la que fue más votada la opción de la revocación, con 356 sufragios. Solo 21 ciudadanos apoyaron la “ratificación” del presidente.

Lee más: En 4 estados gobernados por Morena, hubo casillas con el 99% de participación e incluso con más votos que electores

En Iztapalapa, hubo otras dos casillas —la básica de la sección 2802 y la contigua de la sección 2786— donde, con 350 y 306 votos, respectivamente, la revocación de López Obrador fue la opción más votada, contra los 14 y 18 sufragios que apoyaron la “ratificación”.

En la elección federal intermedia de 2021, Morena recibió un voto de castigo ciudadano y perdió cuatro alcaldías frente a candidatos de la alianza PAN-PRI-PRD, en lo que significó la derrota electoral más contundente para López Obrador, la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, y el partido de ambos en ese año.

Respaldo a AMLO en territorio adverso

En promedio, el principal apoyo al presidente tuvo lugar en Xochimilco y Milpa Alta, alcaldías que comparten distrito electoral, seguidas de Tláhuac, Iztapalapa y Gustavo A. Madero. En esas demarcaciones de Morena, López Obrador obtuvo del 88% al 90% de votos favorables a su gestión, los más altos de la capital.

La alcaldía que sigue en quinto lugar en la lista de apoyo no es, sin embargo, gobernada por el partido del presidente. Se trata de Tlalpan, donde Sheinbaum fue alcaldesa y donde López Obrador tuvo durante años su residencia. Se trata de una de las demarcaciones que Morena perdió en 2021.

En esa alcaldía, López Obrador recibió el 87.6% de votos favorables a su “ratificación”, contra un 10.9% de ciudadanos del listado nominal que pidió la revocación de su cargo.

Después de Tlalpan, las demarcaciones que más respaldaron al presidente fueron Cuajimalpa, Álvaro Obregón y Coyoacán, también gobernadas por la alianza PAN-PRI-PRD, con una aceptación de más del 87%.

En noveno lugar de apoyo aparece Iztacalco, donde aún gobierna Morena, y, después, otras tres alcaldías de la oposición: Magdalena Contreras (87.4%), Coyoacán (86.8%) y Cuauhtémoc (85.5%).

Venustiano Carranza (Morena), Miguel Hidalgo y Benito Juárez (PAN-PRI-PRD) están hasta el fondo del respaldo a la gestión de López Obrador y, a la inversa, en la cima de la votación negativa.

Consejeros destacan participación ciudadana

Consejeros del INE afirmaron que las causas por las que la participación ciudadana varió entre alcaldías son multifactoriales y no están necesariamente relacionadas con la figura o gestión de López Obrador, sino con la naturaleza misma de la elección.

La consejera Dania Ravel, presidenta de la Comisión de Vinculación con OPLES, señaló que no se deben establecer comparaciones entre la participación registrada en la revocación de mandato y otros procesos de elección ordinarios, como los comicios presidenciales de 2018 o los intermedias de 2021, pues se trata de instrumentos diferentes.

En entrevista, señaló que el nivel de participación en la capital fue elevado, e incluso superior al promedio registrado a nivel nacional. Refirió que la cifra fue tan positiva que de hecho fue también mayor a la registrada en la consulta popular del año pasado, el proceso participativo que por sus características es más próximo —y comparable— a la revocación.

“Para mí no son comparables las elecciones con un proceso de democracia directa; incluso entre propias elecciones nosotros hemos hecho análisis en donde hay diferencia. No es la misma votación o participación cuando está en juego una diputación federal que cuando está en juego la Presidencia de la República y todo el Congreso de la Unión. Son distintos factores que se tienen que revisar”, explicó.

“Creo que sí tenemos que esperar un poco más a tener la oportunidad de hacer otra implementación similar (de revocación de mandato) para empezar a hacer estos comparativos”.

Ravel reconoció, sin embargo, que sí existen elementos de la ley que pueden mejorarse para favorecer la difusión del ejercicio de revocación y fomentar que la ciudadanía adopte la herramienta.

“Hay muchos factores que se tienen que considerar, por ejemplo, el corto tiempo de socialización que se tuvo para el tema de revocación de mandato, incluso la restricción de difusión que se tuvo también para este tema, en donde se dejó toda la responsabilidad al INE. Nosotros nos apoyamos en los OPLE, pero también en la legislación había algo muy extraño que no ocurre en las elecciones: que los tres días previos a la jornada consultiva se tenía que suspender la promoción y difusión que hace el INE de la revocación, pero eso es inaudito. Esas cuestiones sui generis de diseño legislativo se tienen que revisar para poder llegar a una respuesta”, comentó.

“Otra de las cuestiones es un tema de educación cívica, la gente se tiene que ir familiarizando con estos procedimientos de democracia directa, tiene que apropiarse de ellos conociendo más para que eso motive una mayor participación; es una de las cuestiones en las que tenemos que trabajar. Desde luego que también es importante tener los recursos para hacer una implementación óptima de estos ejercicios”, consideró.

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'Me mandaban coronas de muerto': ser trans en México, el segundo país del mundo con más agresiones al colectivo

Kenya Cuevas dice que es una sobreviviente. Ha presenciado la violencia machista en la familia, la calle y la justicia en México, así como un transfeminicidio que cambió su vida.
31 de marzo, 2022
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Ser una persona trans es difícil en cualquier parte del mundo, pero en México puede implicar la muerte.

En 2021 se colocó como el segundo país con más asesinatos de personas trans en el mundo (46 casos), solo superado por Brasil (92), según el monitoreo de la organización Transgender Europe.

Y la violencia cotidiana contra la comunidad no es menor alarmante.

Kenya Cuevas Fuentes lo ha vivido.

Desde los 9 años huyó de la violencia machista en su casa y a esa edad entró al mundo del trabajo sexual, con la explotación, violencia y consumo de drogas que conlleva.

En 2016 vivió un momento transformador de su vida al ser testigo del asesinato de una amiga, el primer transfeminicidio reconocido como tal por las autoridades en México.

Con motivo del Día Internacional de la Visibilidad Transgénero, Cuevas cuenta su historia, que refleja cómo vivir como una persona trans en una sociedad transfóbica puede convertirse en un riesgo de muerte.


Soy una mujer sobreviviente.

Una mujer luchadora que ha tenido que pasar por procesos de vida difíciles, que inició su vida en una familia disfuncional, prácticamente desde que yo recuerdo.

Soy la menor de siete hermanos y ellos siempre eran violentos. Eran mucho mayores que yo y uno de ellos era alcohólico. Mi madre vivía en Estados Unidos y mi padre tenía otra familia.

Estábamos al resguardo de mi abuela materna, que nos educó con valores. Sin embargo, también había mucho machismo, poca información sobre la diversidad LGBT, no había un reconocimiento claro de la identidad de género, la expresión de género en esos años .

Y esto generaba una violencia en la que fui creciendo.

Pero las escenas importantes que yo recuerdo y que transformaron mi vida ocurrieron a los 9 años.

A esa edad mi abuela fallece de un paro cardíaco y yo siendo la menor me quedo al resguardo de mis hermanos, que eran los primeros actores de la violencia familiar. Una de mis hermanas murió y quedamos seis.

Kenya Cuevas

Mahia Mishelle

Y la violencia crecía. No me daban de comer, no me llevaban a la escuela, no me atendían. Cuando salí a buscar comida encontré un empleo y a ganar un dinero. Y al darse cuenta mis hermanos me dijeron “aquí quien trabaja da un gasto” y me quitaban mi sueldo.

Y llegó el momento en que me cansé de que mis hermanos me golpearan, me discriminaran.

“Haz lo que te pidan”

Un día me salí a caminar al centro de la ciudad, a la Alameda Central, y yo no sabía qué hacer con mi vida, pero lo único que sabía era que ya no quería regresar a mi casa, a esta violencia.

Llegó la noche, y en la oscuridad, una mujer caminó hacia mí. Yo no sabía que era una mujer trans, pero mi corazón en ese momento se identificó con esa mujer, quería ser como ella.

Me dijo “ponte a trabajar, habla con los señores de los carros y te van a llevar aquí a la vuelta, te van a pagar tanto dinero y haz lo que te pidan”. Así fueron sus palabras textuales.

Yo obedecí, hablé con uno de un carro y me llevó al hotel mientras yo le platicaba mi historia de vida, de mi mamá y mis hermanos. Lloré y lloré y le decía “yo quiero quedarme contigo”.

Trabajadores sexuales en Ciudad de México

Getty Images

Él se sorprendió pero me dijo: “No puedo llevarte conmigo. Pero te voy a dejar la habitación pagada por una semana y dinero para que comas”.

Tenía 9 años y fue mi primer cliente en el trabajo sexual. Obviamente tuve mucho dolor, fue mi primera práctica sexual y yo no sabía cómo reaccionar.

“Te vamos a arreglar”

Me di cuenta que era un hotel que hospedaba a mujeres trans que ejercían el trabajo sexual.

Todo el tiempo las mujeres vivimos violentadas también en un tema de vivienda, porque la gente que renta departamentos no nos acepta y eso hace que los hoteles sean como nuestra residencia.

Les decían “vestidas”, porque en ese momento “trans” no existían.

Me acerqué a una y le dije “yo quiero ser como tú”, y con el dinero que había ganado me llevaron a un local de pelucas y accesorios de todos colores y sabores.

Compramos una peluca, pestañas, maquillaje, de todo. Yo estaba muy emocionada y me empezaron a arreglar. Y recuerdo una frase que fue muy tajante: “Esta es la primera y la única vez que te vamos a arreglar. Si tú no aprendes es por pendeja”.

Puse muchísima atención y fue el primer momento en que pude arreglarme, con esta figura arreglada, afeminada.

Me quedé contemplando el espejo, pues fue uno de los momentos más felices de mi vida porque logré identificarme y verme realmente como esa mujer que vivió engañada y encerrada en un cuerpo varonil.

Kenya Cuevas

Mahia Mishelle

Y me dijeron “vámonos a trabajar, porque ya te acabaste tu dinero y qué vas a comer mañana”.

“Me quedé en la calle”

Me presentaron con una madrota, a quien le dijeron que yo era menor de edad: “Es nuestra hija”.

Y recuerdo muy bien que Angélica, como se llamaba, respondió: “Pues a mí me vale madre si es menor de edad o no, a mí que me den mi renta de 1,500 pesos y que se ponga a trabajar”.

Era uno de los puntos “permitidos” para el trabajo sexual en Ciudad de México.

Todo el mundo quería irse conmigo y me iba muy bien. Muchos años después entendí por qué: era una niña de 9 años. Por obvias razones llegué a tener una clientela alta.

Ya cuando pasó la “novedad”, bajó el trabajo, pero entonces encuentro otra parte del trabajo sexual. Y es que hay otros clientes que buscan una compañía para consumir sustancias, tener fiestas.

Y si no le entras a ese tipo de dinámicas, no trabajas.

Yo seguía siendo una niña con mucho resentimiento, con mucho dolor, mucho sufrimiento real. Y fui presa fácil de las drogas, de esa puerta falsa.

Trabajadores sexuales en Ciudad de México

Getty Images

Eso fue deteriorándome. Ya no pagaba la renta, ya no comía, todo me lo chingaba en la droga. Perdí todo y me quedé en la calle.

Eso me llevó a vivir 20 años de mi vida en esas condiciones. Limpiando parabrisas, viviendo en los parques. Cuando alguien me llevaba al hotel, era mi oportunidad de bañarme y lavar mi ropa.

En todo ese proceso viví mucho en las drogas. Y a pesar de entrar a rehabilitación, la abstinencia me hacía caer de nuevo al consumo, además de que no había una comprensión por mi identidad de género y no me permitían ser yo.

Al llegar a la mayoría de edad, como eran programas para menores, ya no me permitían el acceso. Tenía que pedir monedas en la calle o a mis conocidas.

“Los custodios me vendían”

Después de 20 años de esta vida, un día en 1999 llegué a comprar droga a un picadero. Y ahí de pronto tiran la puerta y gritan “¡policía judicial!”

Nos tiran al suelo y la vieja que vendía la droga la avienta a un lado mío.

“¿Desde cuándo vendes?”, me preguntó un policía. “No, pues yo no vendo, jefe, vine solo por mis piedritas”, le dije.

Me mandaron a la cárcel por “posesión, distribución y venta de cocaína” que entonces era mucho más penado.

En el Reclusorio Norte violentaban a las mujeres trans. A mí me llegaron a violar. Los custodios me vendían con internos para sus fiestas y orgías nocturnas de las personas que realmente vendían droga y secuestraban y tenían mucho dinero.

Reclusorio Norte de Ciudad de México

Getty Images

Ahí las personas trans teníamos que satisfacer a muchas personas.

Y un día me peleé con un interno que me quería violentar. Tenía una navaja, pero logré quitársela y se la enterré en el estómago. Y eso motivó a que me trasladaran al penal de Santa Marta Acatitla .

Salí después de 10 años y tres rebajas de sentencia.

Un juez determinó mi absolución del delito porque consideraba que yo no había sido la responsable de las sustancias que habían encontrado. Me dicen “gracias por participar, uste no fue, discúlpenos”.

“Ese día cambió mi vida rotundamente”

Ya había dejado las drogas y al salir me empiezo a capacitar en un proceso de aprendizaje, en la promoción contra el VIH y empiezo a dar consejería, aplicación de pruebas. Y empiezo a aplicar esto con las trabajadoras sexuales, que eran mis compañeras.

Empecé a encontrar que muchas trabajadoras sabían desde hace mucho tiempo que tenían VIH pero no se habían atendido. Otras que ni se imaginaban que vivían con VIH. Las que decían que sí les daba miedo pero no usaban protección.

De 2010 a 2016 me profesionalicé en estos acompañamientos de activismo que realizaba aunque no fuera visible porque lo hacía entre el trabajo sexual. Me decía “que lo que haga mi mano derecha no lo sepa la izquierda”.

Al llegar el 30 de septiembre de 2016, ese día cambió mi vida rotundamente.

Fui testigo del transfeminicidio de Paola Buenrostro, mi amiga, una mujer trans de 24 años que fue asesinada. Era mi compañera desde hacía muchos años en el trabajo sexual.

Varias rechazamos a un sujeto que solicitó servicio sexual, pero Paola aceptó subirse al vehículo y cuando avanza unos pocos metros, escuchamos gritos de auxilio: “¡Kenya, Kenya!”

Vi cómo forcejeaban y escuché tres detonaciones de armas de fuego.

Me quedé impactada, no me podía mover. Y él al darse cuenta de que vi todo, me miró fijamente a los ojos, me apuntó con el arma y accionó el gatillo.

Una ofrenda para Paola Buenrostro

Getty Images

Todavía claramente tengo la imagen de su dedo jalando el gatillo, pero no sale la bala porque el arma se encasquilló. Así que pude detenerlo.

Llega una patrulla y lo detienen en flagrancia, con mi amiga agonizando, con el arma en la mano. Y yo grabé un video que publiqué poco después.

Pero entonces nos encontramos con un sistema discriminatorio, violatorio de derechos humanos, de no acceso a la justicia y criminalizante de las mujeres trans y el trabajo sexual, por sus propios prejuicios y creencias y posturas políticas.

Me negaron el acceso al caso porque dijeron que no era testigo sino una “curiosa” en el lugar.

Me las arreglé para tener un documento de acceso a una audiencia y cuando el juez preguntó si había un testigo, el Ministerio Público me dijo “te invito a que te vayas para que no contamines la audiencia”.

Una ofrenda para Paola Buenrostro

Getty Images

Yo sin saber de leyes, sin saber leer ni escribir, pero confiando en las autoridades y pensando que el hombre fue detenido en el lugar de los hechos, pensé que lo iban a tener en la cárcel.

Pero el juez lo dejó en libertad porque el Ministerio Público no llevó pruebas.

Amenazamos al fiscal y nos entregaron el cuerpo. Lo llevamos a la avenida Insurgentes y su ataúd lo pusimos ahí.

Fue nuestra manera de gritarle a la sociedad que a las mujeres trans nos mataban y a nadie le importaba, que a las mujeres trans no nos reconocían, nos violentaban, no nos daban oportunidades laborales, ni de salud, ni de vivienda, ni de derechos humanos.

Una protesta por el caso Paola Buenrostro

Getty Images

Pareciera que todo el mundo tiene la autorización de golpearnos y violentarnos. Y eso fue un impacto ante los medios de comunicación.

Entonces fue que empezó toda una lucha de visibilidad.

La Casa de las Muñecas Tiresias

Empezamos a exponer este problema sistemático e institucional en todos los procesos de nuestra vida. Cómo ya hemos normalizado la violencia en nuestras vidas, interiorizándola y llevándola hasta con nuestras propias pares.

Y al mismo tiempo de alzar la voz, empecé a recibir amenazas de muerte por el activismo. Me mandaban coronas florales de muerto, me llamaban para decirme que me iban a matar.

Tuve un atentado en 2017, ingresaron a mi domicilio y ahí mataron a una compañera. Tras esto me negaron la protección como activista y defensora de derechos humanos.

Pero con la insistencia en las denuncias es como hemos logrado que el de Paola Buenrostro fuera reconocido como el primer transfeminicidio de la historia de México.

Un acto de disculpas de la Fiscalía por el caso Paola Buenrostro

FGJCDMX
La Fiscalía de Ciudad de México pidió perdón en 2021 por las omisiones en el caso de Paola Buenrostro.

Es la expresión más violenta que pueda experimentar un ser humano, el transfeminicidio, por la modalidad en cómo nos asesinan.

A partir de entonces fundamos la Casa de las Muñecas Tiresias.

Es una organización sin fines de lucro que da acompañamiento integral para los procesos de identidad, salud, trabajo, vivienda, derechos humanos. De todas las personas diversas y todas las personas que se encuentren en situación de vulnerabilidad: personas de la calle, consumidores de sustancias, trabajadores sexuales, personas con VIH y todo el colectivo LGBT.

Brindamos un albergue para que las mujeres vivan un proceso de deconstrucción y construcción y así mismo de reconocimiento de los derechos propios y que se construyan académicamente y profesionalmente para colocarse en la sociedad.

También nos ocupamos de recuperar los cuerpos de las mujeres que mueren en situación de violencia extrema, para darles cristiana sepultura.

Una actividad en la Casa de las Muñecas Tiresias

CAMTAC

El activismo que hacemos se ha convertido en uno de los más reconocidos del México, pero no solo defendemos a las personas trans, sino que en cualquier causa contra la discriminación ahí va a estar la Casa de las Muñecas Tiresias.

Es parte de un trabajo de responsabilidad y de reconocimiento y de gestión que inició la noche del 30 de septiembre de 2016, cuando mataron a Paola Buenrostro.

“Es algo que te impacta para toda la vida”

Encontrar tu identidad sexual en un entorno incomprensivo es algo que te impacta para toda la vida.

Cuando no se tiene un acompañamiento ni un reconocimiento de esa identidad, lo que hacemos es salir a buscar el lugar donde nos sintamos seguras, donde sí nos identifiquemos.

Es a lo que nos orillan a hacer a las mujeres trans. Salimos de nuestras casas a temprana edad, a vivir la violencia que acabo de relatar.

Lanzan a estas mujeres a la discriminación, a que su expectativa de vida sea de 35 años por la violencia extrema a la que se enfrentan en espacios donde sí son aceptadas como el trabajo sexual, las drogas y los lugares en donde no hay ninguna formación.

Una actividad en la Casa de las Muñecas Tiresias

CAMTAC

¿Qué le diría a un niña que está en este reconocimiento? Que siempre luche por lo que quiera ser. Que no haga lo que los demás quieran que haga. Todo lo que se imagine puede ser real.

Si tú lo imaginas y lo quieres en tu vida, va a ser real. No va a haber ningún impedimento para que tú lo logres.

Sí creo que en México hemos avanzado mucho.

Antes la causa no era visible, no era acompañado de las autoridades, y la comunidad trans estaba más segregada dentro de la comunidad LGBT.

Tras el asesinato de Paola Buerostro fue visible ante la sociedad, los medios, las autoridades y la academia y se ha logrado ante todos los contextos que se requiere inclusión de todas las comunidades poco favorecidas.

A quienes aún sienten transfobia les digo: dense la oportunidad de conocer a personas trans, a personas diversas.

Mujeres trans de Ciudad de México

CAMTAC

Dense cuenta que somos personas que reímos, que cagamos, que sentimos y que lloramos, igual que ellos.

No sean generadores de violencia a través de la ignorancia. Y prepárense para enfrentarse a sí mismos, deconstruyan sus prejuicios, para que no generen ni discursos ni violencia ni odio.

Yo soy una mujer libre y como otras trans, nos podemos desenvolver en cualquier ámbito social, económico, laboral, comunitario, sin problemas.

Y como siempre digo: nuestra mayor venganza es que seamos felices.


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