Nuevo modelo de salud mental cerrará hospitales psiquiátricos
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Nuevo modelo de atención a la salud mental, sin recursos ni plan para usuarios de hospitales psiquiátricos

El Congreso aprobó reformas a la Ley General de Salud que buscan cerrar los hospitales psiquiátricos y que sus servicios los den centros comunitarios, pero no hay un plan que indique qué pasará con quienes hoy están internados.
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La Cámara de Diputados aprobó reformas a la Ley General de Salud en materia de salud mental y adicciones, con lo que se busca brindar atención comunitaria y desaparecer los hospitales psiquiátricos, entre otras acciones. Sin embargo, para transitar a este nuevo modelo de atención, no se autorizarán recursos extraordinarios ni se ha explicado qué pasará con los pacientes que actualmente están internados en los hospitales psiquiátricos del país. 

“Esta idea de la desinstitucionalización es ¿váyase a la calle? A mí me parece una ingenuidad creer que esto es posible. Si no hay una manera de mandar a las personas a algún lugar, estamos dando por hecho que tienen un lugar a dónde ir”, criticó Cecilia Guillén, fundadora de En Primera Persona, AC.

Guillén señaló que primero habría que conocer cuáles son las redes de apoyo con las que cuentan los usuarios de estos centros, porque se omite la realidad de que muchos de ellos son abandonados por sus familiares.

Para la defensora de los derechos humanos, es importante conocer cómo se materializarán de forma gradual y progresiva las reformas aprobadas, porque el cambio de paradigma en la atención a la salud mental, que por años ha privilegiado el aislamiento de los pacientes, “va más allá que solo cerrar hospitales”.

En concordancia con las reformas aprobadas, al menos los 33 hospitales psiquiátricos a cargo de la Secretaría de Salud federal —que tienen capacidad para atender a poco más de 4 mil personas— deberán reconvertirse a hospitales generales o centros ambulatorios y no se deberán construir más hospitales monoespecializados en psiquiatría.

Serán los Centros Comunitarios de Salud Mental los espacios que brindarán todos los servicios, desde los primarios, como promoción, prevención y tratamiento, hasta los de alta complejidad.

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Por separado, y durante un conversatorio que se llevó a cabo para abordar los cambios aprobados a la Ley General de Salud, Víctor Lizama, integrante de Orgullo Loco México, enfatizó la necesidad de informar las acciones que se llevarán a cabo para atender a quienes actualmente están internados en hospitales psiquiátricos, así como la ruta que se tomará para su reinserción a la comunidad. De lo contrario, dijo, el compromiso adquirido por las autoridades para hacer una transformación real del modelo de atención a la salud mental solo se limitará al papel. 

“Antes de que se llevaran a cabo las Olimpiadas en México, en la década de los 60 del siglo pasado, se decidió cerrar (el hospital psiquiátrico) La Castañeda, ¿y qué pasó con la población que estaba internada en ese lugar? Se dirigió a otras instituciones”, recordó el activista por los derechos humanos.

Guillén, de En Primera Persona, señaló que el cierre del hospital de La Castañeda no partió de una decisión de política pública sobre salud mental. No fue que México “se haya anticipado a la desmanicomialización, eso fue un proceso más bien con intereses urbanísticos y de especulación del uso de suelo”, dijo.

Las personas que estaban ahí, añadió, fueron trasladadas a hospitales más pequeños y menos visibles, que no necesariamente se encontraban cercanos a donde vivían sus redes de apoyo, si es que contaban con ellas.

“Esa película yo ya la vi, eso no pasa”, sostuvo. “El cierre de manicomios no es desinstitucionalización, es una parte del proceso, es la parte administrativa y ya. La parte del proceso de reincorporar a la sociedad es otra cosa”, insistió.

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Ni siquiera los países que han legislado en la materia, como Argentina, que lo hizo en 2010 y se puso como meta el 2020 para concretar el cambio en su modelo de atención, han conseguido avanzar hacia esa meta.

De acuerdo con el cuarto artículo transitorio del decreto aprobado, todos los gastos que se generen por la entrada en vigor de las reformas deberán costearse con el presupuesto que las dependencias tengan aprobado, porque “no se autorizarán ampliaciones a su presupuesto para el presente ejercicio fiscal ni subsecuentes”.

Las reformas a la Ley General de Salud en materia de salud mental y adicciones son el primer paso para la creación del Consejo Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama) —organismo descentralizado que fungirá como instancia rectora, normativa y de conducción de la política nacional de salud mental y adicciones—, lo que implica la fusión del Secretariado Técnico del Consejo Nacional de Salud Mental (Consame), la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic) y los Servicios de Atención Psiquiátrica (SAP).

De acuerdo con el Programa de Atención Específico de Salud Mental y Adicciones 2020-2024, en México apenas el 2% del presupuesto de salud se destina a atender la salud mental. De ese porcentaje, el 80% se va únicamente en gastos operativos de los hospitales psiquiátricos.

Una vez que el decreto de reforma a la Ley General de Salud sea publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), el Poder Ejecutivo federal contará con no más de 180 días naturales para emitir las disposiciones reglamentarias para concretar en la esfera administrativa las disposiciones correspondientes o, en su caso, actualizar la normativa vigente.

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Qué es "tan ping", el movimiento social nacido en pandemia en China y por qué preocupa al presidente Xi Jinping

Los trabajadores jóvenes en China están desafiando las presiones sociales que los impulsan a trabajar hasta que se agoten.
19 de marzo, 2022
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“Sigo deshaciéndome de la energía negativa en mi vida. Creo que en 2022 habrá una mejora con respecto a 2021, pero todavía no quiero hacer nada. Seguiré ‘acostado’. Disfruto este estado”.

Cuando Jeff (no es su nombre real), dejó su ciudad natal de Hangzhou por un trabajo muy bien remunerado como desarrollador de aplicaciones en Pekín hace varios años, igual que muchos jóvenes profesionales chinos, el trabajo se convirtió en su vida.

El poco tiempo libre que tenía fuera del trabajo lo pasaba jugando a lo que él describe como juegos de computadora “sin sentido”.

No desarrolló un círculo social en su nueva ciudad y finalmente dejó de intentarlo.

Pero cuando llegó la pandemia, la vida tal como la conocía se detuvo abruptamente. Como a muchos otros trabajadores, la covid lo hizo reevaluar sus prioridades en la vida.

Cuando hablaba con sus amigos artistas en su ciudad natal, se dio cuenta de que, aunque ellos tenían poco dinero, siempre tenían algo interesante que decir sobre su día y lo que estaban haciendo, mientras que él todo lo que tenía era trabajo.

estudiantes chinos

Getty Images

Cuando su empresa comenzó a despedir personal debido a la pandemia, se vio obligado a trabajar entre 60 y 70 horas a la semana.

Finalmente no pudo más y se tomó un tiempo libre para viajar.

Durante su estancia en la ciudad de Ho Chi Minh en Vietnam, tuvo una epifanía después de ver grupos de ancianos reunidos en un bar cercano simplemente relajándose, charlando y viendo fútbol durante horas.

Su mente seguía volviendo a ellos. ¿Por qué no podía ser como ellos, simplemente relajarse y acostarse?

Y entonces hizo exactamente eso. Regresó a casa y renunció a su trabajo.

Es uno de los muchos ciudadanos chinos que renunciaron o redujeron su compromiso laboral en los últimos dos años.

La idea de “acostarse boca arriba”, o tang ping” en chino, significa tomarse un descanso del trabajo implacable.

El movimiento tang ping despegó durante 2021, ya que muchos sintieron que estaban bajo una presión cada vez mayor para trabajar siempre más y superar a sus compañeros.

joven leyendo acostado

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Tang ping es un movimiento de protesta y un estilo de vida.

Cansado de trabajar de lleno

El trasfondo de esta tendencia es un mercado laboral cada vez más reducido en China, lo que significa que los jóvenes ahora están bajo presión para trabajar muchas más horas y están agotados.

La gente “se siente muy apática ahora que tiene que lidiar con el coronavirus y está exhausta. Literalmente, solo quiere acostarse con un libro, o sentarse y mirar televisión, en lugar de mantener el impulso trabajando duro”, dice Kerry Allen, analista de medios de China de la BBC.

Esto significa que si bien la pandemia de covid podría estar disminuyendo, el movimiento tang ping no lo está.

En los sitios de redes sociales chinos, los usuarios publican mensajes que dicen que no quieren volver a ser como eran antes de la pandemia y que ahora tienen la confianza para llevar una vida con un ritmo más lento.

La anterior política china de un solo hijo ha significado que muchos jóvenes profesionales crecieron sin hermanos o hermanas, y esto ha aumentado la sensación de tensión de muchas personas.

Jack Ma

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El fundador de Alibaba, Jack Ma, fue criticado por apoyar una cultura de trabajar largas horas.

Los valores tradicionales de poder ser propietario de una casa y tener hijos siguen siendo muy importantes en China.

Sin embargo, muchas personas de entre 20 y 30 años se preocupan de que nunca podrán lograr estas cosas.

Aquellos que son hijos únicos argumentan, por ejemplo, que también tendrán que cuidar a sus padres ancianos y que para muchas personas los precios de las propiedades están cada vez más fuera de su alcance.

En 2019, el magnate tecnológico y fundador del grupo Alibaba, Jack Ma, fue criticado por respaldar la llamada cultura laboral 996 de China, donde la gente trabaja de 9:00 a. m. a 9:00 p.m., seis días a la semana.

El año pasado, el máximo tribunal y el Ministerio del Trabajo del país dictaminaron que estas prácticas eran ilegales.

Sin embargo, si trabajar 996 sigue siendo lo que se necesita para tener éxito profesionalmente, tal vez no sorprenda que algunos jóvenes opten totalmente por no hacerlo.

Las tendencias demográficas significan que es probable que se intensifiquen las presiones sociales sobre los jóvenes.

Para 2035, la OCDE pronostica que el 20% de la población de China tendrá más de 65 años, lo que ejercerá una mayor presión sobre los jóvenes para apoyar a las generaciones mayores.

Jeff, que no quiso ser identificado por temor a una respuesta negativa, describe su propia decisión de abandonar su trabajo y su vida en Pekín como “una protesta silenciosa las reglas actuales. No aceptar cuando la gente te dice que debes aprender más y trabajar más duro”.

Xi Jinping

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El presidente de China, Xi Jinping, advirtió recientemente en contra de “acostarse”.

Esto puede sonar casi subversivo en China. El sentimiento que expresa está tan generalizado que incluso justificó una advertencia explícita del presidente Xi Jinping, en un artículo en el diario del Comité Central del Partido Comunista publicado el pasado octubre.

“Es necesario evitar la solidificación de los estratos sociales, suavizar los canales de flujo ascendente, crear oportunidades para que más personas se enriquezcan, formar un entorno de desarrollo donde todos participen y evitar la ‘involución’ y el ‘aislamiento'”, escribió.

Ninguna de estas tensiones entre generaciones es exclusiva de China.

Tanto en EE.UU. como en Europa, los economistas hablan de una ‘Gran Renuncia’, con millones de trabajadores que se jubilan, renuncian o se niegan a aceptar trabajos que consideran inútiles o poco gratificantes.

Entonces, ¿puede ser el “acostarse boca arriba” la versión china de estas tendencias?

La doctora Lauren Johnston, investigadora asociada del Instituto de China de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres, dice que la situación en China tiene diferentes causas.

En primer lugar, hay jóvenes migrantes rurales en Pekín o Shanghái, que ahora se dan cuenta de “cuán atrasados están, en términos de poder ganar suficiente dinero para comprar una casa, o competir con los jóvenes de la ciudad que crecieron hablando inglés y vistiendo ropa sofisticada”.

Johnston explica que parte de este grupo ahora puede estar pensando en regresar a sus ciudades de origen y aceptar trabajos peor pagados para poder estar con sus familias.

Por otro lado, están los hijos de padres más ricos y exitosos que no tienen “tanta hambre como los niños super triunfadores de familias más pobres”.

La experta cree que la llamada “cultura del tigre” de China es una barrera adicional, donde los padres se sienten bajo una intensa presión para ayudar a sus hijos a tener logros, algo que la escuela por sí sola no puede hacer.

Sienten que tienen que pagar lecciones adicionales de matemáticas, chino, inglés y música, o prepararse para exámenes de ingreso competitivos.

Estudiantes chinos

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Queda por ver cómo se desarrollará todo esto en un momento en que China se enfrenta a un panorama económico difícil: una desaceleración del crecimiento, aumento de la deuda y una posible retracción total del sector inmobiliario del país.

En cuanto a Jeff, después de la presión de sus padres, finalmente consiguió otro trabajo, pero dice que es un empleo mucho menos exigente.

Gana la mitad de lo que solía ganar, pero asegura que tiene mucha más flexibilidad y por ahora planea quedarse.

“Podré seguir haciendo todos mis pasatiempos que descubrí durante mi tiempo de ‘acostado’, como esquiar y escalar rocas. Tengo tiempo para hacer lo que amo, estoy muy satisfecho”.


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