Violencia vicaria: el daño continuo para exesposas e hijos
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Frente Nacional contra Violencia Vicaria

Violencia vicaria: cuando un conflicto parental se convierte en un daño continuo para exesposas e hijos

Lizeth, Jennifer y Alexandra son solo tres de las mujeres que han sufrido este problema: desde que empezaron a separarse de sus esposos, estos actuaron para quedarse con los niños, valiéndose de fallas judiciales y sin importar el perjuicio que causaran a sus exparejas e hijos.
Frente Nacional contra Violencia Vicaria
15 de abril, 2022
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Para algunas mujeres, las agresiones que viven por parte de sus parejas no terminan cuando deciden separarse. Por el contrario, se convierten en víctimas de “violencia vicaria”, concepto que se refiere al daño que causa el padre a sus hijas e hijos para generar dolor a la madre. La historia de Lizeth es un ejemplo de esto.

Lizeth lleva más de seis años separada de sus dos hijas, Fernanda y Samantha. En 2016, le pidió el divorcio al padre de las niñas, quien la violentó a lo largo de la década que duró su matrimonio. Él respondió con la sustracción de las menores —entonces de ocho y 10 años— y también con una denuncia por presunta violencia familiar.

“El día que llegué a mi límite, estábamos en un departamento que nos prestaban mis papás, y eso me hizo sentir seguridad de pedirle que se fuera. Pacíficamente le pedí el divorcio, pero él se puso agresivo e intentó llevarse a las niñas. Me encerré en una recámara y pedí ayuda a los vecinos”, cuenta Lizeth sobre la primera vez que su exesposo intentó sustraer a sus hijas.

En aquella ocasión, llegaron policías de la Secretaría de Seguridad de la CDMX y le pidieron al padre que se retirara. Sin embargo, Lizeth no pudo denunciarlo “porque no estaba golpeada, sangrando, solo hubo jalones y empujones, pero no era suficiente”. 

Aunque en días posteriores quedaron en buenos términos sobre las convivencias con las niñas, en una visita él se las llevó y las incomunicó. Desde entonces, Lizeth vive entre la angustia de no saber cómo están sus hijas, una de ellas con discapacidad intelectual, y el acoso judicial de su exmarido y sus abogados. 

Pasó mes y medio sin saber de ellas, hasta el cumpleaños de su hija mayor. La convivencia fue pretexto para que su expareja intentara manipularla de nuevo. 

“No siempre cumplía su promesa, pero yo accedía porque era mi esperanza de ver a las niñas. Hasta que una amiga a quien le conté lo que ocurría me dijo que no podía seguirlo permitiendo y me acompañó a denunciarlo”, relata.

En respuesta, él también la denunció. Alegó violencia familiar, algo que el juez —sin pruebas— consideró cierto, por lo que otorgó a él la tutela y obligó a Lizeth a pagar pensión alimenticia y a someterse a un régimen de convivencias que no se cumplió, porque su expareja le negó por completo la comunicación con las niñas por dos años.

“Durante dos años cumplí con la pensión alimenticia y acudí a cada cita para las convivencias, aunque nunca me entregaban a las niñas porque supuestamente no me querían ver. Ante las reiteradas negativas, empecé a llegar a su casa acompañada de una patrulla, para que al menos pudieran corroborar que estaban bien, pero no nos abrían la puerta”, narra.

“Yo iba ante la juez que veía mi caso y le comentaba lo que estaba pasando, pero solo me decía que presentara escritos”, recuerda.

Lizeth consiguió que le autorizaran ver a sus hijas en el Centro de Convivencia Familiar Autorizada, del Poder Judicial de la CDMX. Bajo estas condiciones, su exmarido presentó a las niñas, pero a la fecha, los pleitos legales continúan, él mantiene la guarda y custodia, y la relación de ella con sus hijas no volvió a ser igual.

De batallas solitarias a conformar un Frente Nacional

Lizeth es una de las más de 600 mujeres que integran el Frente Nacional contra Violencia Vicaria, fundado por Jennifer Seifert y Alexandra Volin, para acompañar y apoyar a mamás que han pasado por esta situación.

La violencia vicaria es aquella que se ejerce a las mujeres a través de sus hijos. Es decir, cuando las madres deciden romper el ciclo de violencia con sus agresores, que son exparejas, ellos a manera de venganza se los llevan, los ocultan y los manipulan”, explica Jennifer.

“Yo llevaba siete años divorciada cuando esto pasó. Él incumplía con la pensión alimenticia, no veía a los niños, no era un papá presente y, de repente, cuando iba a concluir el proceso de demanda y tenía que pagarme el dinero que no había dado para mantener a sus hijos, y que si no pagaba se iba a la cárcel, lo que decidió fue sustraerlos”, cuenta.

A raíz de la sustracción de sus hijos, Jennifer expuso su caso en redes sociales, lo que generó interés en otras mujeres. Una de ellas fue Alexandra, quien leyó las publicaciones y se identificó de inmediato.

“Nos llevó a unirnos el vivir circunstancias tristes, difíciles, penosas y solitarias, donde a diario nos sentíamos señaladas como si fuéramos criminales. Cuando vi las publicaciones de Jennifer, me identifiqué, la busqué y le pedí que escuchara mi historia”, explica Alexandra, quien no ve a sus hijos desde hace un año y ocho meses.

“A partir de entonces, empezamos a cruzar información y finalmente nos conocimos en persona, las dos somos de la Ciudad de México. Otras dos conocidas nos buscaron y empezamos con un chat en WhatsApp. Todas estábamos dando esta pelea de manera solitaria, pero desde entonces nos damos contención y acompañamiento”, recuerda.

Actualmente, el Frente Nacional contra Violencia Vicaria reúne a mujeres de los 32 estados del país. Se comunican por redes sociales, donde realizan campañas de información sobre el tema, y sostienen reuniones con partidos y grupos de abogados para sensibilizarlos y cabildear una legislación que permita nombrar formalmente y sancionar estas conductas.

De acuerdo con las fundadoras, entre tres y cinco mujeres las buscan a diario para contarles sus historias. Una vez que se aseguran de que es una mamá que necesita ayuda —porque a veces sus exesposos crean perfiles para tratar de infiltrarse en la organización y obtener información—, las canalizan al grupo del frente que se organiza en su estado. 

“¿Hasta dónde son capaces de llegar por venganza?”

Juan Martín Pérez, coordinador de Tejiendo Redes Infancia en América Latina y El Caribe, explica: “Cuando hay un conflicto parental entre dos personas adultas que tienen el rol de padre o madre, se disminuye la sensibilidad parental, es decir, la disposición, concentración y cuidado a lo que perciben o sienten sus hijos e hijas se ve afectada. Esto deriva en que se use a los niños y niñas como un medio para generar violencia y dolor”.

De acuerdo con el especialista, las principales afectaciones que se dan en menores por conflictos parentales son que se les fuerza a “un conflicto de lealtad”: elegir entre la convivencia absoluta con la familia del padre o la madre, lo que lo priva de un desarrollo pleno.

“Lamentablemente, tenemos todavía un Estado y sus instituciones, incluido el Poder Judicial y las procuradurías o fiscalías, que son profundamente adultocéntricas, y los juzgados de lo familiar, donde se llevan los procesos de este tipo, es donde existe menos sensibilidad al enfoque de los derechos de las infancias”, comenta.

Por ello, considera importante que, dentro de las discusiones legislativas a nivel federal y estatal sobre la violencia vicaria, no se invisibilice a las infancias.

A esta falta de reconocimiento de los menores en los procesos se suman posibles actos de corrupción, en los que están implicados padres y funcionarios públicos. Celia, otra integrante del frente, afirma que solo así su exmarido pudo agilizar los trámites para que, en un solo día y sin hacerle pruebas psicológicas a sus hijos, las autoridades determinaran que eran víctimas de violencia y se los quitaran.

La última vez que estuvo con sus hijos —una niña de cuatro años y un niño de siete— fue en octubre de 2021, aunque la violencia en su contra data de años atrás, cuando estaban juntos, y se incrementó cuando ella decidió terminar la relación.

“Mi exesposo ejercía violencia psicológica en mi contra. Cuando decidí que quería separarme, pedí asesoría en un Centro de Atención para Mujeres en el Estado de México, donde me dijeron que la única forma en que podía alejarme de esa situación era escapándome, porque de otra forma no me iba a dejar, y así lo hice, pero eso es algo que él nunca me va a perdonar. Hasta ahora me está haciendo pagarlo”.

Tras el divorcio, ella se quedó a cargo de sus hijos. Al padre le autorizaron convivencias cada fin de semana. En una de ellas, se los llevó y Celia no supo más.

“Entonces, me entero que mi exesposo fue a levantar la denuncia. Cuando vino por mis hijos, las medidas de protección contra mí ya estaban dictadas. Ahí se pudo notar que hubo corrupción, porque no les hicieron pruebas de nada”, reclama.

Debido al conflicto entre ambos padres, el juez decidió dejar a los niños bajo el cuidado de su abuelo paterno, algo que Celia considera injusto, ya que vive en la misma casa que el padre, pese a que la ley establece que no deben residir en el mismo domicilio de alguno de los progenitores mientras se desahogan las investigaciones.

“No me han permitido verlos ni hablar con ellos. La única vez que pude ver a mi hija fue en el juzgado, y no me dejaron estar cerca, solo pude escuchar que, ante la pregunta de su padre de si quería verme, respondió que no… y esa no es mi niña, ella no era así”, señala.

Celia sospecha que su hija ha sido manipulada por su padre para declarar que fue maltratada. Entre lágrimas, coincide con lo dicho por Juan Martín: más allá de afectarla a ella, estas acciones provocan un daño “incalculable e irreparable” a los niños.

“No es posible cómo la vi… yo tengo videos de ella antes de que se la llevaran y era completamente diferente, y a mi hijo no lo he podido ver, no sé cómo está. ¿Hasta dónde son capaces de llegar por venganza? En México, la ley es machista, los procesos permiten que esto suceda… a ellos les dan todo y a nosotras nos tratan como delincuentes”, lamenta. 

Aun cuando recuperan a sus hijos, la violencia sigue

En los cinco meses que han transcurrido desde la conformación del frente, 12 niñas y niños han vuelto con sus madres tras haber sido sustraídos. En algunos casos, porque los procesos legales entre los padres concluyeron o porque negociaron un arreglo.

En otros, el padre sustractor terminó preso, al confirmarse el incumplimiento de sus obligaciones y que hubo irregularidades en su actuar, señala Jennifer Seifert.

Hilda es una de las pocas mujeres que tienen la fortuna de haber recuperado a su hija, una bebé que tiene un año y siete meses de edad, quien fue sustraída por su padre cuando era una lactante de 11 meses.

“La violencia comenzó cuando yo le avisé a mi expareja que estaba embarazada, porque él ya tenía otra relación. Su primera reacción fue decirme que no quería que tuviera al bebé”, narra Hilda.

Debido a la pandemia y a la insistencia de su expareja para que se practicara un aborto, la mujer de 28 años decidió irse a pasar unos meses en casa de sus padres, en Puebla. Posteriormente, volvió al domicilio que compartía con él, en la CDMX.

“Durante el tiempo que regresé, primero me ignoró y después me dijo que lo disculpara por haberme tratado mal, que sí quería a la niña. A partir de entonces, empezó un estira y afloje entre su indecisión y las agresiones que continuaban. Yo vivía con miedo, y no sabía en qué momento iba a volver a decirme que no quería a su hija”.

A los cinco meses de embarazo, su expareja y su entonces suegra volvieron a intentar convencerla de abortar, a lo cual ella se negó y finalmente nació la niña.

Para intentar enmendar las cosas, el padre le pidió que fueran a terapia de pareja y ella aceptó. Sin embargo, durante el tiempo en que duraron las sesiones, fue agredida física y verbalmente en distintas ocasiones, lo que la terapeuta de él le pidió aguantar para “arreglar” su relación.

La violencia siguió, hasta que un día las agresiones ya no solo fueron contra Hilda, sino también contra su hija mayor, de nueve años, quien es hija de otro padre. Ella lo denunció por violencia y se separaron, aunque él siguió teniendo derecho a convivir con las dos menores.

En una de las convivencias, a la que solo fue la bebé, se la llevó y dejó de contestar llamadas y mensajes de Hilda. Solo le envió la fotografía de un documento en el que señalaba que a partir de ese momento él tenía la guarda y custodia de la niña.

Su caso fue revisado en juzgados y se determinó que la bebé debía estar con ella, pero para recuperarla pasarían días en los que, aunque legalmente se estableció que tenían que llevar a la bebé al juzgado para que su madre la alimentara, nunca la presentaron. De hecho, el abogado de su expareja le dijo que la niña no iba a ser devuelta, porque eso ponía al padre en riesgo de ser detenido. 

La niña fue recuperada en pocos días, pero Hilda considera que el daño contra ella y su hija es irreparable, ya que el tomar fórmula láctea en vez de leche materna afectó la salud de la bebé. Además, cuando se la devolvieron, lloraba todo el tiempo y no la soltaba. Para Hilda, esto es señal de que aún tiene secuelas del trauma.

Por la edad de la niña, no se le pudieron realizar pruebas psicológicas para conocer el nivel de daño que se le provocó. Además, Hilda tuvo que cerrar el negocio que tenía “por miedo de que se pudieran meter a intentar llevarse a la niña de nuevo”.

Con el fin de que se reconozca la violencia vicaria y se sancione, el frente está impulsando iniciativas para reformar leyes federales y estatales, de tal forma que progenitores que sustraigan a sus hijos y autoridades que cometan actos de corrupción en las investigaciones y procesos sean perseguidos.

Actualmente, trabajan con legisladores federales para reformar la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, y a nivel estatal impulsan cambios en Morelos, Hidalgo, Puebla, Jalisco, Estado de México y Yucatán.

“Afortunadamente, no estamos trabajando con ningún partido político, nos hemos apoyado de todos y, de hecho, si se nos acercan más legisladores estamos abiertas a dialogar, porque queremos que todos tengan interés en las iniciativas. Somos 100% apartidistas, nos hemos sentado con ministerios públicos, jueces y fiscalías. La idea es que más gente conozca y apoye lo que estamos haciendo”, señala Jennifer.

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Cómo Elon Musk está revolucionando un rincón en la frontera de EU y México (y los contradictorios efectos que provoca)

Las ambiciones espaciales del multimillonario Elon Musk están cambiando la economía, demografía e incluso la geografía de un rincón de la frontera entre EU y México, provocando una grieta en la comunidad.
28 de abril, 2022
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“Hay mucho movimiento y ruido. Pero esto es el progreso. Podemos adaptarnos”.

Así resume Jim Crawford, un jubilado de 76 años, su vida en Boca Chica Village, un asentamiento de una veintena de casas en el condado de Cameron, en el extremo sur de Texas (EE.UU.) y a poca distancia de la frontera con México.

Crawford vive la mayor parte del año en Michigan pero todos los inviernos se escapa a su casa en la playa, donde el clima es más amable, las reservas naturales ofrecen abundante vegetación y aves, y donde puede disfrutar de su pasatiempo favorito: la pesca.

Pero desde hace casi una década, en Boca Chica las cosas empezaron a cambiar.

Jim Crawford, frente a su casa en Boca Chica Village

Analía Llorente
Jim Crawford dice que recibió varias ofertas de Space X, pero no está dispuesto a vender su casa en Boca Chica Village.

En 2013, SpaceX, la empresa aeroespacial de Elon Musk, el hombre más rico del mundo con una fortuna de unos US$273.000 millones, se instaló a unos metros de la casa de Crawford.

La compañía compró la mayoría de las propiedades en Boca Chica Village -donde no hay agua corriente ni sistema de cloacas- pero unos pocos vecinos, como Crawford, se resisten a venderlas.

También adquirió numerosas hectáreas frente al mar y alrededor de varias zonas naturales protegidas como el Parque Estatal Boca Chica, Refugio de Vida Silvestre Boca Chica y Área de manejo de Vida Silvestre Las Palomas.

Boya con el mensaje de bienvenida a Boca Chica Village

Analía Llorente
Boca Chica Village

Analía Llorente
En Boca Chica Village hay una veintena de casas. No tienen agua corriente ni cloacas.

“No creo que sean muy cuidadosos con el medio ambiente. Cortaron muchos árboles y este es un santuario de aves. Ahora hay menos pájaros”, describe Crawford a BBC Mundo frente a su casa, mientras dice que se conforma con ir a pescar “cuando no cierran la playa” para hacer pruebas.

“Cohetes en el patio trasero”

Boca Chica es un lugar estratégico para SpaceX.

Al igual que Cabo Cañaveral en Florida, Boca Chica está cerca del mar, en una zona relativamente poco poblada y es uno de los puntos de EE.UU. más cerca del ecuador.

Y a diferencia de California, donde Elon Musk estableció la mayoría de sus empresas, Texas durante los últimos años comenzó una campaña de oferta de beneficios fiscales que hicieron que el multimillonario mudara varias de sus operaciones al estado de la estrella solitaria.

A principios de abril, Musk inauguró una “gigafactory”, una planta de fabricación enorme para la producción de sus autos eléctricos Tesla en Austin.

Elon Musk durante la presentación de la fábrica de Tesla en Austin el pasado 7 de abril.

Getty Images
Elon Musk durante la presentación de la fábrica de Tesla en Austin el pasado 7 de abril.

Varias de las autoridades locales celebran que el multimillonario haya elegido este rincón del país.

“Nadie pudo imaginar que lanzaríamos cohetes desde nuestro patio trasero”, dice el juez del condado de Cameron, Eddie Treviño, quien ejerce de alcalde.

“Ese compromiso e inversión de SpaceX en Boca Chica ha inspirado a muchas personas a estar entusiasmadas con el futuro de Brownsville, del condado de Cameron y del valle”, le cuenta a BBC Mundo.

Juez Eddie Treviño.

Analía Llorente
El juez Eddie Treviño está al frente del condado de Cameron.

“Somos una mezcla”

El condado de Cameron comprende geográficamente varias localidades y áreas, entre ellas Boca Chica y Brownsville. Esta última es la ciudad más grande del valle del Río Grande del lado estadounidense, con casi 200.000 habitantes y con su propio gobierno y legislación.

Mapa

BBC

Como toda ciudad de frontera, la composición demográfica de Brownsville dista mucho de cualquier otro sitio de Estados Unidos.

Allí el 94% de la población se percibe como hispana o latina, según el último censo.

“No somos México y no somos EE.UU. Somos una mezcla”, asegura el agente inmobiliario Bruno Zavaleta, quien nació y se crió en Brownsville.

Cartel de Visit Brownsville con una locomotora detrás.

Anaía Llorente

Hasta hace muy poco, la gente vivía y trabajaba en continuo movimiento entre ambos lados de la frontera.

En Brownsville, el español e inglés se escuchan por igual en las calles.

Hay carteles en ambos idiomas e incluso instalaciones artísticas que resaltan la fusión de ambos en un Spanglish que termina creando nuevas palabras que solo los que viven en la frontera entienden.

Puente internacional entre EE.UU. y México.

Analía Llorente
Desde Brownsville se cruza por un puente internacional a Matamoros, México.
El muro en la frontera entre EE.UU. y México, desde Brownsville.

Analía Llorente
El vallado que marca la frontera entre EE.UU. y México.

Pero la demografía también está cambiando en Brownsville.

“Brownsville es una comunidad predominantemente hispana pero se está volviendo un poco más diversa porque más gente de fuera se está mudando aquí, debido a compañías como SpaceX. Eso nos puso en el mapa“, reconoce Roy De los Santos, comisionado por el distrito 3 de Brownsville.

Instalación artística con la palabra "wacha".

Analía Llorente
“Wacha” significa observar.

De los Santos, quien nació en Brownsville y está orgulloso de sus orígenes mexicanos, españoles e ingleses, es también el presidente del Sombrero Festival, que junto a Charro Days y Mr Amigo conforman las tres fiestas más importantes de la comunidad para honrarlas raíces latinas y celebrar la amistad entre Brownsville (EE.UU.) y Matamoros (México).

Brownsville incluso cuenta con un “paseo de la fama” cuyas estrellas homenajean a personalidades y artistas que destacan la fraternidad entre las comunidades de los dos lados de la frontera.

Walk of Fame en Bronsville.

Analía Llorente
El “paseo de la fama” en Brownsville.
Homenaje a Mr Charro.

Analía Llorente
“Mr Charro. Dedicado a la ciudad de Brownsville como muestra de amistad entre México y Estados Unidos”, dice la leyenda de la estatua.

La realidad económica de Brownsville es compleja.

Según datos publicados por la oficina del censo de EE.UU., casi el 30% de la población de Brownsville es pobre. Y hace menos de dos décadas encabezaba el listado como la ciudad con más pobres en todo el país.

“En Brownsville siempre hubo pobreza. Pero hace una década, que coincide con la llegada de SpaceX, se empezaron a ver cambios en los edificios del centro de la ciudad”, describe el agente inmobiliario.

Centro de la ciudad de Bronwsville

Analía Llorente
Las calles del centro de Brownsville muestran carteles en español e inglés.
Comercio en el centro de Brownsville.

Analía Llorente

Elizabeth St. es la calle principal de Brownsville que desemboca en el puente internacional para cruzar a México. Allí hay comercios de venta de telas, bazares y edificios históricos que fácilmente son reconocibles por su arquitectura.

Y en otras calles aledañas se observan nuevos negocios y restaurantes.

“En 10 años esto cambió significativamente. Jamás pensé que Brownsville tendría un concesionario de Tesla”, dice Zavaleta.

Las oficinas del condado de Cameron.

Analía Llorente
En este edificio histórico de Brownsville funcionan las oficinas del condado de Cameron.
Un puesto de hot dogs en Bronsville.

Analía Llorente

“La playa de los pobres”

La relación entre Brownsville y Boca Chica es muy estrecha.

Incluso algunos dicen que “Boca Chica Beach es la playa de Brownsville”. Otros que es “la playa de los pobres” porque allí no hay que pagar para entrar y no hay desarrollo inmobiliario ni servicios.

Boca Chica Beach

Analía Llorente

Unos 40 kilómetros separan a Brownsville de Boca Chica y para llegar allí hay que tomar la ruta 4, la única vía de acceso.

A solo cinco minutos fuera de la ciudad ya se puede apreciar el verde de la vegetación local y la variedad de aves que buscan estas zonas de humedales para alimentarse y reproducirse.

Pero dos cosas llaman la atención de este trayecto.

La primera es el control migratorio sobre la carretera. La playa de Boca Chica termina en la desembocadura del Río Grande, límite natural con México. Del otro lado está la playa Bagdad, próxima a la ciudad de Matamoros. Allí no hay muro.

La segunda es que la línea del horizonte se interrumpe por las gigantescas torres de ensamblaje y almacenamiento de SpaceX.

Plataforma de lanzamiento de SpaceX en Boca Chica.

Analía Llorente
Sobre la ruta 4 se observan la plataforma de lanzamiento de SpaceX en Boca Chica.
Plataforma de lanzamiento de SpaceX en Boca Chica.

Analía Llorente
La plataforma de lanzamiento de SpaceX en Boca Chica está a metros de la playa.

Y mientras uno se aproxima a la playa, puede recorrer con detalle los trabajos que se realizan en la planta de SpaceX, bautizada como Starbase, que es el nombre que muchos usan para todo el área de Boca Chica, aunque no ha habido un pedido oficial para el cambio de denominación.

En ese tramo sobre la carretera se puede observar la construcción de los motores y de los prototipos de las naves. Todo está allí, al alcance de la vista, aunque está lleno de carteles que nos recuerdan que se trata de una propiedad privada.

A la Luna y más allá

SpaceX se estableció en Boca Chica con la idea original de lanzar sus cohetes parcialmente reutilizables Falcon 9 para poner satélites en órbita.

SpaceX en Boca Chica

Analía Llorente
Cartel de área protegida.

Analía Llorente
Frente a las instalaciones de SpaceX está el parque estatal Boca Chica, un área protegida.

Hace unos años eso cambió. Elon Musk decidió que quería desarrollar una la espacial Starship/Super Heavy aquí y enviar a los humanos de regreso a la Luna y más allá . Transportar personas a Marte es parte clave del plan.

“Entonces, en lugar de una huella pequeña, esa huella se volvió mucho más grande”, explica Treviño.

Para que SpaceX pueda realizar operaciones de lanzamiento de Starship desde Boca Chica, la compañía debe obtener un permiso experimental o una licencia de operador de vehículos de la Oficina de Transporte Espacial Comercial de la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés), algo que se espera que ocurra a fines de abril de 2022.

Cartel de área protegida.

Analía Llorente
Frente a las instalaciones de SpaceX está el parque estatal Boca Chica, un área protegida.
Plataforma de lanzamiento de SpaceX en Boca Chica frente al área protegida.

Analía Llorente

La evaluación de la FAA de una solicitud de permiso o licencia incluye entre otros requisitos el potencial impacto ambiental.

“Soy optimista de que obtendremos la aprobación”, dijo Musk el pasado febrero.

“Supongo que nuestro peor escenario es que nos retrasemos de seis a ocho meses para construir la torre de lanzamiento del cabo (Cañaveral, Florida) y lanzar desde allí”, añadió.

" Nadie pudo imaginar que lanzaríamos cohetes desde nuestro patio trasero"", Source: Eddie Treviño, Source description: Juez del condado de Cameron, Texas., Image: Eddie Treviño

Mayor empleador

En el discurso anual del estado de la ciudad el pasado 21 de abril, el alcalde de Brownsville, Juan Trey Mendez, reveló cifras del impacto de SpaceX en la economía de la localidad y el condado.

“Un estudio de impacto económico reciente mostró que SpaceX invirtió US$430 millones en diferentes operaciones en el condado de Cameron el año pasado”, dijo.

“Tuvo más de 1.600 empleados directos en Starbase, siendo el 71% de ellos residentes del valle del Río Grande”.

Según el alcalde, SpaceX se convirtió en el empleador privado más grande en Brownsville.

Elon Musk

Getty Images
Elon Musk busca lanzar su nave espacial para transportar personas desde Boca Chica hacia Marte.

Pero varios entrevistados coinciden en que para los habitantes de Brownsville solo quedan los trabajos de menor calidad.

“La mayoría de los trabajos profesionales son ocupados por personas de fuera de la comunidad, específicamente jóvenes blancos”, dice Emma Guevara, una joven activista de la organización Red de Justicia Ambiental del Sur de Texas.

“Y los locales se quedan con los trabajos de recepcionista, construcción o lavando platos”, cuenta.

Emma Guevara de South Texas Environmental Justice Network.

Analía Llorente
Emma Guevara es miembro de Red de Justicia Ambiental del Sur de Texas y critica el impacto ambiental y económico de SpaceX en Boca Chica y Brownsville.

De los Santos no está de acuerdo. “Siempre y cuando estén calificados, los residentes consiguen trabajo. Y lo he visto de primera mano”, afirma.

“Obviamente en la ciencia espacial se necesitan personas muy especializadas. Si no tenemos el talento local, lo importarán”, añade.

Impacto ambiental

Las críticas más escuchadas contra SpaceX es el posible impacto ambiental que provocan sus operaciones.

“Hemos realizado varios proyectos de investigación y monitoreo de vida silvestre en el área durante los últimos años y hemos documentado impactos negativos sustanciales durante ese tiempo”, afirma Stephanie Bilodeau, bióloga conservacionista del Programa de Bahías y Estuarios Coastal Bend.

Huellas en el suelo del área protegida frente a las instalaciones de SpaceX.

Analía Llorente
Huellas en el suelo del área protegida frente a las instalaciones de SpaceX.

El área al norte de la carretera desde el sitio de lanzamiento sería la más afectada. Allí está el parque estatal Boca Chica.

“Se pueden observar innumerables huellas y marcas de arrastre de escombros de varias explosiones a lo largo de los años. Estos daños hacen que el suelo no se pueda recuperar“, dice.

La especialista también denuncia la existencia de residuos y agua espumosa saliendo de todas las zanjas que se han cavado para drenar las propiedades en Boca Chica Village y que “desembocan en las sensibles planicies del refugio de Vida Silvestre de Boca Chica”.

Huellas en el suelo del área protegida frente a las instalaciones de SpaceX

Analía Llorente

Bill Berg tiene 76 años y es profesor de ingeniería retirado de la Universidad de Texas Valle del Río Grande.

Berg es miembro de la organización sin fines de lucro Save RGV (Salven al Valle Río Grande) que analiza el impacto ambiental de SpaceX en Boca Chica.

“Los escombros de los ensayos destruyeron parte del suelo del área protegida. Allí solía crecer un alga que alimenta a los pájaros. Las algas ya no crecen, así que las aves no vienen aquí en su ruta de migración”, detalla a BBC Mundo frente al parque estatal Boca Chica.

Según Berg, “esto parece Marte antes de que ellos lleguen allí”.

Bill Berg

Analía Llorente
Bill Berg dice que el condado de Cameron avala que SpaceX cierre la carretera que conduce a la playa de Boca Chica muchas más veces de lo permitido.

BBC Mundo solicitó a SpaceX acceso a sus instalaciones y comentarios sobre el impacto medioambiental y en la comunidad de sus operaciones, pero el pedido fue denegado.

Cortes de ruta

Para hacer sus pruebas, SpaceX realiza numerosos cortes en la ruta 4 que deben ser aprobados por el condado de Cameron.

Muchos miembros de la comunidad se quejan porque hay un exceso en los cortes y dicen que la empresa y el condado están violando la Constitución de Texas al no poder ingresar a la playa.

La playa Boca Chica Beach está protegida por la Ley de Playas Abiertas de Texas, por la cual el público tiene el derecho libre y sin restricciones de acceder a las playas en todo el estado.

Sin embargo, el único acceso a ella suele bloquearse por las operaciones de SpaceX. Y permanecer en la playa durante las pruebas puede ser extremadamente peligroso.

Roy de los Santos

Analía Llorente
Roy De los Santos es el comisionado por el distrito 3 de la ciudad de Brownsville y dice que SpaceX trae muchos beneficios a la comunidad.

“Gentrificación”

Existe otro problema que indirectamente causa SpaceX: la gentrificación.

Los precios de las casas y los alquileres subieron significativamente en Brownsville.

“Antes de la llegada de SpaceX las casas de a poco estaban aumentando de precio, pero ahora el incremento es mayor”, dice Bruno Zavaleta.

Bruno Zavaleta.

Analía Llorente
Bruno Zavaleta asegura que el mercado inmobiliario en Brownsville es una locura desde que llegó SpaceX.

Según el agente inmobiliario, el norte de Brownsville se revalorizó. Un alquiler de una casa de tres habitaciones estaba hace un año a US$1.500 y ahora está US$2.400.

Mientras que una casa de cuatro habitaciones pasó de valer US$287.000 en marzo de 2021 a US$349.000 en diciembre de ese mismo año.

Según él, todo esto se debe “al poder de un tuit de Elon Musk”, de marzo de 2021.

¡Considera mudarte a Starbase o al área metropolitana de Brownsville/South Padre en Texas y anima a tus amigos a hacerlo!

Las necesidades de contratación de SpaceX para ingenieros, técnicos, constructores y personal de apoyo esencial de todo tipo están creciendo rápidamente.


Desde ese momento, Zavaleta cuenta que empezó a recibir consultas y mucha gente comenzó a mudarse a Brownsville.

“Los inversionistas creen que los precios van a seguir subiendo. Yo realmente no lo sé. No tengo la bola de cristal. Pero el mercado es una locura“, define.

Mural en Brownsville.

Analía Llorente
Las calles de Brownsville muestran algunos murales, varios financiados por Elon Musk, según dijo el alcalde Treviño.

Emma Guevara opina que ese tuit de Musk “causó muchos problemas a la comunidad”.

“Mi renta aumentó y tuve que mudarme, asegura.

“Todo es difícil. Yo amo este lugar. Mi familia, la comida, mi cultura están aquí… y es tan deprimente, insultante y agotador cómo siempre se están aprovechando todo el tiempo”, reflexiona.

Un reclamo ancestral

Existe un reclamo mucho más antiguo sobre estas tierras desde las que Musk quiere colonizar el espacio.

“Esta es tierra ancestral de nuestra tribu”, le dice a BBC Mundo Christopher Basaldu, miembro de la tribu Esto’k Gna, que significa “seres humanos”, también conocida como Carrizo/Comecrudo.

Christopher Basaldu es doctor en Filosofía y Antropología y es miembro de la tribu Esto'k Gna, que significa "seres humanos".

Analía Llorente
Christopher Basaldu es doctor en Filosofía y Antropología y es miembro de la tribu Esto’k Gna, que significa “seres humanos”.

“Tenemos a uno de los hombres más ricos del planeta colonizando activamente esta tierra sin el consentimiento de los nativos indígenas”, detalla Basaldu, quien es doctor en Filosofía y Antropología de la Universidad de Arizona.

“Y siempre tienen un mantra: no hay daños ambientales significativos, sin impacto social y cultural. Pero SpaceX nunca consultó con la tribu para entender que mientras construyen estas cosas, lo más probable es que perturben sitios arqueológicos, restos humanos, restos indígenas”, afirma.

Starbase

Analía Llorente

Basaldu explica que, al no ser una tribu con reconocimiento federal, ni SpaceX ni ninguna otra compañía en la zona están sujetas a las leyes federales que las obligan a informar sobre potenciales hallazgos.

“La tribu continúa planteando este tema lo mejor que puede. Pero las empresas siguen ignorándolo“, dice.

“El progreso es una narrativa supremacista blanca para facilitar la creación de un consentimiento en la opinión popular para continuar permitiendo la destrucción de las tierras nativas”, opina.

“El progreso es literalmente permitir que el pequeño 1% de la población humana cause miseria al resto”.

"El progreso es literalmente permitir que el pequeño 1% de la población humana cause miseria al resto"", Source: Christopher Basaldu, Source description: Miembro de la tribu Esto'k Gna (Carrizo/Comecrudo), Image: Christopher Basaldu

Contrastes

“Esto es una locura y me encanta”, asegura Gene Gore, quien se define como indoamericano y que cuenta que su familia vivió en Brownsville por generaciones.

Plataforma de lanzamiento de SpaceX en Boca Chica con caballos.

Analía Llorente

Para él es maravilloso lo que está pasando con SpaceX en toda la zona. Y asegura que la empresa aeroespacial es muy consciente del impacto.

“Yo trabajo protegiendo a las tortugas. Puse cámaras y después de cada lanzamiento no hubo un pájaro muerto. Nada”, asegura este instructor de surf en South Padre Island que visita a menudo Boca Chica Beach con sus caballos.

Cuando introdujeron los caballos (al continente americano), lo cambiaron todo. SpaceX está haciendo lo mismo. Vamos a descubrir lo que aún no conocemos. Eso es asombroso”, asegura Gore.

Gene Gore con su pareja y los caballos en Boca Chica Beach, con la plataforma de lanzamiento de SpaceX detrás.

Analía Llorente
Gene Gore con su pareja y los caballos en Boca Chica Beach, con la plataforma de lanzamiento de SpaceX detrás.

Lo cierto es que desde hace casi una década, SpaceX genera una grieta en la comunidad del condado de Cameron.

“Si llega el progreso, siempre hay consecuencias asociadas. Tenemos que hacer todo lo posible para asegurarnos de que el medio ambiente de Boca Chica está protegido”, señala el juez Treviño.

“Pero estos trabajos que llegaron y ojalá sigan, son trabajos muy bien pagados. La gente que construye los cohetes es nuestra mano de obra local. Entonces, si podemos construir cohetes, podemos construir cualquier cosa“, concluye.


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