Insultos y negación de derechos, principales violencias a población LGBTI
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Cuartoscuro

Agresiones verbales y negación de derechos, principales formas de violencia y discriminación hacia poblaciones LGBTI+

A partir de los 864 reportes, la plataforma Visible presenta un informe que revela los tipos de agresión más frecuentes contra la población LGBT+.
Cuartoscuro
Por Marcela Nochebuena
18 de mayo, 2022
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“Salí con una amiga con toda la actitud de disfrutar y divertirme. Hicimos reservaciones para un bar y un antro, todo iba bien, pero en la entrada del lugar el cadenero me dijo: ‘Buenas noches, disculpa no te puedo dejar ingresar así’. Mi amiga y yo le preguntamos: ‘¿Así cómo?’, y él nos respondió: ‘vestida de mujer’. Le comentamos que teníamos reservación, y nos contestó que tenía indicaciones de no dejar entrar a ‘este tipo de personas’.

“Me quebré por un momento, hace tanto tiempo que esto a mí no me pasaba, por un momento sentí que tenía que ofrecer disculpas por ser una mujer transexual”, relata una mujer transpansexual como parte de su reporte sobre ese hecho, ocurrido en Celaya, Guanajuato, en la plataforma Visible, puesta en marcha por la organización Amicus DH, y que permite reportar actos de violencia y discriminación cometidos hacia personas LGBTI en cualquier entidad de México.

A partir de los 864 reportes que esta plataforma ha recibido entre noviembre de 2018, fecha de su creación, y noviembre de 2021, la organización presenta hoy, en el contexto del Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia, un informe que revela que los tipos de agresión más frecuente en los casos recopilados son la verbal (236), el impedimento de entrada, negación de servicios o derechos (114) y los asesinatos (108).

Leer más | Veracruz lleva tres años como el estado con más asesinatos de personas LGBT+

Respecto a las agresiones verbales, el informe señala que el tipo de lugar más común en el que suceden es en redes sociales o medios de comunicación. La mayor parte del resto de agresiones suceden más o menos con la misma frecuencia en el espacio público tanto como en el privado.

En tanto, las identidades de género más frecuentes de las víctimas en los reportes recibidos son hombre cis (285), mujer trans (222) y mujer cis (85). A estas les siguen las personas no binarias (39), hombres trans (36), y personas trans en general (27).

Del total de reportes registrados en la plataforma, la mayoría, es decir 352, sucedieron en el espacio público, seguido por el privado con 320, y las redes sociales y medios de comunicación con 192.

“En los lugares públicos, destacan los que suceden en la vía pública o parques, oficinas gubernamentales y escuelas públicas. En el espacio privado, los principales subtipos de lugar son la casa propia o familiar, los establecimientos comerciales, y las empresas u oficinas. En el espacio de comunicación, los reportes han sucedido principalmente en redes sociales”, se lee en el documento.

La mayor parte de los reportes recibidos en la plataforma Visible son de víctimas gays (360), seguido de lesbianas (81) y bisexuales (52).

Falta de conocimiento y de confianza para denunciar

En su informe 2020-2021, Visible señala que 6 de cada 10 reportes recibidos por la plataforma no habían sido denunciados con anterioridad por las víctimas.

“La información recopilada es de suma importancia no solo por la forma sistematizada de organización, sino porque no sería posible encontrarla en algún otro lugar”, describe el documento.

De aquellas víctimas que sí realizaron reportes previos, 114 en total, 61 lo hicieron ante autoridades gubernamentales, 25 sólo lo compartieron con personas cercanas y 19 a alguna instancia privada, pero únicamente 9 víctimas realizaron un reporte en más de una de esas alternativas.

De acuerdo con las propias víctimas, las principales razones por las que no denunciaron con anterioridad fue por no saber a dónde podían acudir, como sucedió en 68 casos, porque creían que no habría consecuencias (62) o porque tenían miedo de denunciar (36).

El informe de Visible precisa, además, que durante las dos primeras olas nacionales de la pandemia, los reportes de agresiones en medios de comunicación o redes sociales aumentaron su proporción:

“Durante abril, mayo y junio de 2020, los reportes en este tipo de lugar representaron más de una tercera parte de los reportes y hubo un descenso de la proporción de los reportes en espacios públicos. Asimismo, de enero a febrero de 2021 los reportes en espacios de comunicación también tuvieron un aumento en la proporción superior a una tercera parte”, señala el documento.

Rezagos en dependencias gubernamentales para garantizar derechos LGBT

El informe derivado de los casos recogidos por la plataforma Visible contempla también un capítulo dedicado a un estudio de caso sobre la generación de información e implementación de políticas para garantizar los derechos de las personas LGBTI en diferentes dependencias gubernamentales a nivel estatal en el país.

Para ello, la organización Amicus DH realizó solicitudes de información a las secretarías del poder ejecutivo, judicial, legislativo y a algunos órganos con autonomía en todas las entidades del país. Mediante la categorización de las respuestas, la detección de las prácticas rescatables y el establecimiento de un indicador por dependencia y entidad, los resultados revelaron que las dependencias con la mejor atención son las comisiones de derechos humanos, además de aquellas responsables de la cultura y el turismo.

“Las primeras dependencias tienen –en teoría– ya de por sí una mayor sensibilidad por tener dentro de sus facultades la atención de grupos que sufren discriminación, entre los que están las personas LGBTI. Por su parte, las áreas de cultura y turismo son áreas que realizan a lo largo del país actividades dirigidas específicamente a nuestras poblaciones”, se explica en el documento.

Los peores resultados, en cambio, se encontraron en las áreas de educación, deporte y en los sistemas para el desarrollo integral de las familias (DIF), principalmente porque la mayoría de sus planes, capacitaciones y garantía de ambientes de igualdad no están diseñados para las personas LGBTI.

“Aunque algunas preguntas eran transversales —por ejemplo, en relación con los mecanismos para atender la discriminación entre las personas trabajadoras de la dependencia—, otras eran específicas por la naturaleza de las labores realizadas —por ejemplo, la generación de información sobre solicitudes de matrimonio entre personas del mismo género en el Registro Civil—”, precisa el informe.

Del mismo modo, aclara que debido a que el ejercicio se realiza a partir de las respuestas de las propias dependencias, esto no implica que la implementación de las medidas reportadas se haya realizado de manera adecuada.

Aun así, de 309 dependencias consultadas, 224 no contestaron o mostraron incumplimiento en sus respuestas, mientras que únicamente 85 mostraron algún indicio de avance para garantizar los derechos de estas poblaciones LGBTI o cumplir con estándares de generación de información.

Los mejores resultados los obtuvo el área de gobierno en Jalisco, seguida de la comisión de derechos humanos y las secretarías de cultura y de trabajo de la Ciudad de México, donde se ubican 4 de las 10 dependencias mejor evaluadas. Otras dependencias que el informe destaca como punteras son la de salud en Chihuahua y el Poder Judicial de Aguascalientes.

“Sin duda alguna, las dependencias del nivel estatal todavía tienen fuertes rezagos para cumplir con estándares mínimos de garantía de derechos humanos y de recolección de información. Hay, asimismo, todavía una confusión o ignorancia incluso sobre aspectos esenciales, como entender qué es la identidad de género. Además, varias dependencias responden con medidas gubernamentales ‘para toda la población’ sin considerar las especificidades y realidades de poblaciones discriminadas y excluidas, como las poblaciones LGBTI”, concluye el informe.

La asociación Amicus DH recuerda en el documento que 25 entidades en México ya reconocen el matrimonio igualitario en el país y 18 reconocen la identidad de género autopercibida, mientras que los esfuerzos para corregir la orientación sexual e identidad de género (ECOSIG), conocidos como “terapias de conversión”, están prohibidos en seis entidades. En 2021, se registraron 117 candidaturas de personas LGBTI y dos representantes lograron ser las primeras mujeres trans en llegar a San Lázaro, mientras que el segundo alcalde abiertamente gay fue electo en Ciudad Nezahualcóyotl.

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Qué es un "bear market" como el que vive ahora la bolsa y por qué es un indicio de una crisis económica

Los mercados están a punto de entrar en "bear market", según analistas, lo que podría suponer el inicio de una nueva crisis económica.
14 de junio, 2022
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Los índices estadounidenses Dow Jones y S&P500, referentes de las tendencias en los mercados globales, han caído un 15% y casi un 20% respectivamente desde sus máximos históricos en diciembre.

A veces ocurre que las bolsas tienden a la baja por períodos limitados de tiempo: es lo que llamamos “correcciones” del mercado.

Pero ahora muchos analistas pronostican la llegada de un “bear market”, literalmente “mercado oso”, aunque en español se conoce como mercado bajista.

Se considera que hay “bear market” cuando las acciones en conjunto pierden más del 20% de valor en bolsa respecto a su cota más alta más reciente.

Es decir, en ese período de tiempo los inversores han vendido muchos más títulos de los que han comprado, reduciendo la capitalización de las compañías que conforman el mercado.

¿Qué nos dice de la economía?

Para interpretar la señal que nos da un “bear market” es importante saber que la bolsa es un indicador adelantado: anticipa situaciones futuras según la -acertada o equivocada- perspectiva de los inversores.

Estos observan al detalle los datos que revelan la salud de la economía (desde empleo y salarios hasta inflación y tipos de interés) para decidir qué hacen con su dinero.

Si creen que nos aproximamos a una fase de contracción económica, en la que caen los beneficios de las empresas, tenderán a desprenderse de las acciones de estas compañías antes de que pierdan aún más valor.

Así, un “bear market” suele advertir la llegada de tiempos difíciles con reducciones de la demanda de productos, de la actividad empresarial, del comercio y, en último término, del empleo.

Hombre e índices bursátiles

Getty Images

También es más fácil que se produzca un mercado bajista después de un período de crecimiento fuerte en el que se han tocado máximos muy altos.

Es el caso actual: tras los primeros meses de la pandemia, los precios de la mayoría de las acciones se dispararon, especialmente las de las tecnológicas, alcanzando niveles muy superiores a las anteriores alzas de finales de 2019.

De hecho, pese a haber perdido parte de su valor en los últimos meses y estar al borde de un “bear market”, tanto el Dow Jones como el S&P500 superan con creces sus niveles máximos anteriores a la pandemia.

¿Cuánto suele durar?

El S&P500 ha caído en “bear market” un total de 26 veces desde 1929, si bien 14 de ellas sucedieron antes de 1950, principalmente por la volatilidad propiciada por el crash del 29.

En tiempos más recientes los mercados bajistas han sido menos frecuentes y por lo general han sucedido inmediatamente antes o al inicio de épocas de crisis económica o recesión.

Fueron especialmente duros los registrados durante la crisis del petróleo, cuando el índice se desplomó un 48,2% en solo tres meses (noviembre de 1973 a marzo de 1974), y el de la crisis financiera de finales de los 2000, con una caída del 51,93% entre octubre de 2007 y noviembre de 2008.

Entre febrero y marzo de 2020 hubo un “bear market” poco habitual, muy corto y pronunciado (-33% en poco más de un mes) por el miedo de muchos inversores que retiraron en masa sus acciones al creer que la pandemia iba a provocar una debacle económica.

La duración media de los “bear markets” en el S&P500 ha sido de 289 días, con un nivel de descenso promedio del 36%, según datos de la consultora Ned Davis Research.

¿Y un “bull market”?

El término opuesto es “bull market”, literalmente “mercado toro” y en español mercado alcista.

La duración de los mercados alcistas en el S&P500 ha sido de 991 días y los beneficios del 114%, en promedio.

Bull and bear markets

Getty Images

Es habitual que los “bull markets” sean más frecuentes, prolongados y con mayores porcentajes de ganancias, en comparación con las pérdidas en los mercados bajistas.

Esto sucede porque a largo plazo la economía tiende a expandirse mientras el dinero pierde valor, lo que resulta en una trayectoria ascendente con etapas de crecimiento especialmente fuertes (“bull markets”), contracciones temporales y fases de fuertes descensos (“bear markets”) que a la larga se corrigen.

El “bull market” más largo de la historia se prolongó desde 2009 hasta 2020, con ganancias acumuladas de más del 300%.

Comprar acciones en el momento más bajo de un “bear market” y venderlas en el más alto de un “bull market” es el negocio perfecto.

El problema es que es imposible saber cuándo nos encontramos en uno de esos dos extremos.

¿Por qué un toro y un oso?

Existen varias teorías sobre por qué el toro (bull) y el oso (bear) representan los mercados alcista y bajista, respectivamente.

Una de ellas atribuye su origen a los espectáculos de peleas de animales populares en Inglaterra entre los siglos XVI y XIX.

Dos de las variantes de esa tradición (abolida por el Parlamento en 1835) consistían en enfrentar a un toro o a un oso contra jaurías de perros en un recinto cerrado.

Pelea de osos y perros o "bear baiting" en Londres en 1820

Getty Images
Pelea de osos y perros o “bear baiting” en Londres en 1820.

Los toros embestían a los perros con movimientos de cabeza de abajo hacia arriba, mientras los osos lanzaban sus zarpazos de arriba hacia abajo, por lo que los pioneros de la Bolsa de Londres (fundada en 1801) habrían incorporado estos términos a su jerga.

Otra teoría alude a la -hoy todavía usada- expresión “vender la piel del oso”, referida a intermediarios que adjudicaban pieles a clientes sin tenerlas aún en su poder.

A los “vendedores de piel de oso” se les comenzó a llamar simplemente “osos” y el término pasó a denominar un negocio con pérdidas o una tendencia bajista, mientras su opuesto sería el toro, la antítesis del oso en el ya citado espectáculo de peleas.

Otros se decantan por una explicación más sencilla: el toro es un animal que representa el vigor, la agresividad y la fuerza.

El oso, por el contrario, es tímido, parsimonioso y, sobre todo, conocido por sus largos periodos de hibernación.


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