Reportes de migrantes desaparecidos crecen 400% en cuatro años
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Reportes de migrantes desaparecidos crecen en más de 400% en los últimos cuatro años

De las personas que han sido localizadas, alrededor del 75% estaban detenidas en estas estaciones, especialmente del sur de México, en Chiapas y Tabasco, destaca un informe.
Cuartoscuro
Por Marcela Nochebuena
11 de mayo, 2022
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En los últimos cuatro años, los reportes de migrantes desaparecidos se cuadruplicaron, al pasar de 83 en 2017 a 349 en 2021, de acuerdo con los datos de atención del Programa de Búsqueda de Personas Migrantes Desaparecidas (PBPMD) del Servicio Jesuita a Migrantes en México.

Aunque en 2020, el año más crítico de la pandemia, se volvió a registrar una baja a 89 casos, desde 2018 habían crecido poco más del doble, al pasar de 83 a 191. Además, mientras que en el periodo comprendido entre 2017 e inicios del 2021, el SJM-México atendía un promedio mensual de 17 casos de desaparición, a partir de febrero se registró un incremento que alcanzó 63 casos en agosto del año pasado. 

Mediante el reporte de atención y documentación a casos, la organización señala que la detención e incomunicación de personas extranjeras en estaciones migratorias y estancias provisionales se ha convertido en los últimos años en una de las principales fuentes de desaparición, de acuerdo con su “Informe sobre desaparición de personas migrantes en México: una perspectiva desde el Servicio Jesuita a Migrantes-México”. 

De las personas que han sido localizadas, alrededor del 75% estaban detenidas en estas estaciones, especialmente del sur de México, en Chiapas y Tabasco, destaca el documento.

De los mil 280 casos de personas desaparecidas en situación de migración que el SJM atendió entre 2007 y 2021, el 53% corresponden a los últimos tres años. Entre las personas reportadas como desaparecidas, el 22% nacieron en México y el 74% son hombres, “lo que permite desmentir la idea de que solo las personas migrantes extranjeras desaparecen en México y apostar por entender cuáles son las circunstancias particulares que las llevan a desaparecer”, señala el informe. 

Casi la mitad (44%) son personas jóvenes, mientras que en 42% de los casos se trató de personas adultas entre los 30 y 59 años de edad, 14% niñas, niños o adolescentes de hasta 17 años, y solo un 1% personas adultas mayores. El SJM advierte que la desaparición de niñas, niños y adolescentes migrantes es un perfil que suele pasar desapercibido cuando se habla de desaparición de migrantes en México.

El 96% de las personas migrantes desaparecidas se dirigían a Estados Unidos, principalmente a Texas y California, y solo el 4% a México; en contraste, los datos del PBPMD muestran que el 94% de las desapariciones suceden en México, y únicamente un 6% en Estados Unidos.

En su Informe, el SJM-México documenta, además, que el mayor número de desapariciones tuvo lugar en el sur del país, particularmente en Chiapas (18%), seguido de los estados del norte Tamaulipas (16%), Sonora (12%) y Nuevo León (10%).

“En los casos en donde el PBPMD no pudo localizar a la persona desaparecida se presume que la desaparición pudo estar vinculada con la acción de grupos del crimen organizado o el cruce de las personas por zonas desérticas o cuerpos de agua ubicados en la frontera entre México y Estados Unidos”, se lee en el Informe.

Cuando las personas que migran desaparecen, las buscan mayoritariamente familiares directos, madres y padres en el 36% de los casos, seguidos de hermanas y hermanos (27%), parejas (15%), y primas, primos, amigas y amigos (5%). En tanto, las hijas e hijos de personas desaparecidas que les buscan representan únicamente el 2% de las solicitudes de búsqueda recibidas por el SJM-México, lo que podría relacionarse con la edad de las personas migrantes, de acuerdo con la organización.

Las solicitudes de búsqueda, agrega, fueron realizadas desde toda Centroamérica, pero particularmente Nicaragua. En México, la mayoría proviene de Chiapas, Veracruz, Estado de México y Ciudad de México

Registros incompletos

Ni las instituciones gubernamentales de Estados Unidos ni las de México cuentan con registros completos fiables sobre las desapariciones de personas migrantes en su territorio, destaca el “Informe sobre desaparición de personas migrantes en México: una perspectiva desde el Servicio Jesuita a Migrantes-México”.

“Por si fuera poco, los registros también varían considerablemente entre sí respecto de la información que recaban y cómo lo hacen, mientras que las bases de datos no están diseñadas para comunicarse entre sí, por lo que no puede darse seguimiento a registros duplicados o que ya fueron resueltos”, dice el documento.

La Federación Mexicana de Organismos Públicos de Derechos Humanos (FMOPDH), según recupera el SJM-México, reportó recientemente que existen al menos 2 mil personas en situación de migración desaparecidas en México. Tanto las organizaciones como el Comité contra las Desapariciones Forzadas (CED) de la ONU han estimado que podría haber cientos más no reportados a autoridades, asociaciones u organismos internacionales.  

En tanto, el Equipo Argentino de Antropología Forense tiene un registro de mil 421 personas desaparecidas en situación de migración entre 2010 y 2020, así como 223 identificaciones de restos óseos, 113 en Estados Unidos y 110 en México. El Movimiento Migrante Centroamericano calcula, por su parte, alrededor de 80 mil casos de desapariciones.

Las cifras de las autoridades mexicanas, precisa el Informe del SJM-México, son las que más evidencian el subregistro. Animal Político publicó que desde 1965 hasta hoy, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) únicamente contempla a 57 migrantes desaparecidos, y cuando se específica la categoría de situación migratoria irregular, el número desciende a 14. Desde enero de este año, en total se registran 11, pero solo una cuando se específica la situación migratoria irregular. El RNPDNO no refleja a las personas mexicanas desaparecidas en contextos migratorios.

“Existe una gran diversidad de actores que participan en la desaparición de las personas que transitan por México, ya sea por desaparición forzada o por incomunicación con sus familiares, lo que las convierte en personas desaparecidas. Ambos se dan, en la mayoría de los casos, multifactorialmente”, explica el documento.

Las deudas del Estado mexicano 

Además de la falta de datos certeros sobre las desapariciones en contexto migratorio que ocurren todos los días, indispensables para conocer realmente la magnitud del problema, la política actual del Gobierno de México, basada en la contención del flujo migratorio, ha provocado que la detención de personas en movilidad haya aumentado considerablemente en los últimos años, a excepción del 2020, cuando inició la pandemia, señala el SJM-México.

Según datos de la Unidad de Política Migratoria, las detenciones han pasado de 131 mil 445 en 2017 a 307 mil 679 en 2021, lo que representa un incremento de más del doble en un periodo de cuatro años.

“Estos datos son de gran importancia cuando se estudia la desaparición de personas migrantes, ya que como el SJM-México ha documentado y denunciado con base en los casos que atiende a través del PBPMD, la detención e incomunicación de personas extranjeras en estaciones migratorias y estancias provisionales se ha convertido en una de las principales fuentes de desaparición”, afirma la organización en su informe.

La incomunicación se ha convertido en una práctica común, agrega, a pesar de que el Estado mexicano se encuentra obligado a garantizar el derecho fundamental a la comunicación de migrantes detenidos, como determinan la Convención Internacional para la protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas y la propia Ley de Migración.

El SJM-México recuerda la afirmación del CED en el reciente informe de su última visita a México: “Las personas migrantes también son un grupo particularmente vulnerable frente a las desapariciones. Las masacres de San Fernando, Cadereyta y Camargo son solo algunos ejemplos. Hemos recibido información de personas que iniciaron su ruta migratoria y terminaron en fosas clandestinas. Otras se encuentran ilegalmente privadas de su libertad sin comunicación con el mundo exterior, lo que las convertiría en personas desaparecidas”.

Por ello, el SJM señala que es urgente la puesta en marcha de un registro nacional de detenciones migratorias, de acceso público, que además es una obligación establecida en la Ley Nacional del Registro de Detenciones, publicada en 2019. Desde entonces, más de 334 mil personas migrantes han sido detenidas y puestas a disposición de la autoridad migratoria, sin que la información haya sido registrada.

“La creación de este registro es urgente, pues el Sistema de Consulta permitiría que familiares de personas migrantes desaparecidas y quienes las acompañan en esta búsqueda puedan acceder a información vía remota sobre su posible paradero en un centro de detención, o bien, descartar esta hipótesis y emprender las acciones necesarias para su búsqueda por otros medios”, indica el informe sobre desaparición de personas migrantes en México.

Además, una de las principales dificultades para las familias es la posibilidad de presentar una denuncia o reporte de desaparición fuera de México, así como dar seguimiento al proceso. En 2015, la ahora Fiscalía General de la República (FGR) publicó el acuerdo mediante el cual se creó el Mecanismo de Apoyo Exterior (MAE), que sufrió modificaciones con la aprobación de la Ley General en materia de desaparición de 2017. Desde entonces, como publicó Animal Político, no se han publicado los nuevos lineamientos correspondientes.

Estos deberían asegurar la coordinación de cinco instancias: la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), la FGR, el Instituto Nacional de Migración (INM), la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), como ha señalado también la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho (FJEDD), que durante la visita oficial del CED a México hizo hincapié en que sean emitidos a la brevedad.

Los informes de atenciones del MAE implican al menos 328 casos de personas migrantes desaparecidas, mientras que en el RNPDNO apenas pasan los 50. “Aún falta implementar de manera eficiente una herramienta que permita a las familias de personas migrantes desaparecidas realizar y dar seguimiento a denuncias y reportes de desaparición desde sus países de origen. El MAE es el medio por el que deberían estarse otorgando estas facilidades”, apunta el SJM. 

De acuerdo con su informe, la prevención de la desaparición de personas migrantes es un asunto al que el Estado mexicano está dando poca o nula atención, a pesar de ser una obligación consignada en tratados internacionales. Para ello, son indispensables como punto de partida los registros actualizados de personas migrantes desaparecidas y detenidas, así como la eficiencia del MAE y la emisión de políticas públicas tendientes a prevenir la desaparición. 

El SJM dedica la última parte de su informe a los desafíos en el acceso de familiares de personas migrantes desaparecidas a acompañamiento psicosocial, pues aunque generalmente tienen presente que la despedida puede ser el último contacto por el riesgo de desaparición o muerte, ante el hecho “atraviesan un proceso que les desgasta desde el momento de pérdida de contacto, durante el proceso de búsqueda, y hasta el cierre de este, especialmente cuando la persona es localizada sin vida”.

Los casos de incomunicación, además, generan crisis emocionales tanto en las personas en situación de migración forzada detenidas como en los familiares que dejaron atrás. “El SJM-México ha exigido en repetidas ocasiones al Instituto Nacional de Migración que cumpla con su obligación de permitir que las personas que están detenidas en sus estaciones migratorias se comuniquen inmediatamente con sus familiares”, reitera el informe.

Este martes, el INM informó que, tras una mesa de diálogo con la XVI Caravana de Madres de Migrantes Desaparecidos, proveniente de Centroamérica, se abrirán los archivos del Registro Nacional Migratorio para que puedan verificar si aparece alguno de sus familiares, así como los del personal del INM para ubicar a servidores públicos que hayan extorsionado; se dará seguimiento a las quejas o denuncias en ese sentido, se renovarán sus tarjetas humanitarias y se mantendrá un enlace permanente con ellas.

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Lo que los últimos estudios revelan sobre cuántas horas de sueño necesitas para pensar y sentirte mejor

Lograr dormir las horas suficientes de forma regular es crucial para mantener el funcionamiento normal del cerebro, así como para mejorar el estado de ánimo y el comportamiento tanto de niños como de adultos.
Por Barbara Jacquelyn Sahakian, Jianfeng Feng y Wei Cheng / BBC News Mundo
6 de mayo, 2022
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La mayoría de nosotros tiene problemas para pensar claro después de pasar una noche de mal sueño, con la mente nublada y la incapacidad de funcionar como de costumbre en la escuela, la universidad o el trabajo.

Podrás notar que no te concentras bien o que tu memoria no está en su punto. Como quiera que sea, décadas de mal sueño pueden potencialmente producir una disminución cognitiva.

El mal sueño también afecta el estado de ánimo y el comportamiento de las personas, ya sean niños o adultos. De manera que, ¿cuánto sueño necesita nuestro cerebro para poder operar apropiadamente a largo plazo? Nuestra nueva investigación, publicada en Nature Aging, ofrece una respuesta.

El sueño es un componente importante para mantener el funcionamiento normal del cerebro. El cerebro se reorganiza y se recarga durante el sueño. Además de remover los desperdicios tóxicos y fortalecer nuestro sistema inmune, el sueño también es clave para la “consolidación de la memoria”, durante la cual nuevos segmentos de recuerdos basados en nuestras experiencias son transferidos a nuestra memoria de largo plazo.

Una cantidad y calidad óptima de sueño nos permite tener más energía y mejor bienestar. Posibilita el desarrollo de nuestra creatividad y pensamiento.

Investigadores que observaron a bebés entre los tres y 12 meses notaron que un mejor sueño está asociado a mejores resultados de comportamiento en el primer año de vida, como la habilidad de adaptarse a nuevas situaciones o la regulación eficiente de la emoción.

Hay importantes cimientos fundamentales para el conocimiento, incluyendo la “flexibilidad cognitiva” (que nos permite cambiar de perspectiva fácilmente), y que están vinculados al bienestar posterior en la vida.

La regularidad del sueño parece estar conectada a la “red neuronal por defecto” (RND), que involucra a las regiones que están activas cuando estamos despiertos pero sin que estemos haciendo una tarea específica, como cuando descansamos mientras nuestra mente vaga.

Esta red incluye regiones que son importantes para la función cognitiva, como la corteza cingulada posterior (que se desactiva durante las funciones cognitivas), los lóbulos parietales (que procesan la información sensorial) y la corteza frontal (implicada en la planeación y cognición compleja).

Ilustración con la silueta de un hombre dormido y el cerebro y sistema nervioso superpuesto

Getty Images
El cerebro se reorganiza y se recarga durante el sueño.

Hay señales de que, en adolescentes y adultos jóvenes, el mal sueño puede estar asociado con cambios de conectividad dentro de esta red. Esto es importante porque nuestros cerebros todavía se están desarrollando hasta entrada la adolescencia y en la temprana adultez.

La alteración de esta red puede entonces tener un efecto colateral en la cognición, como la interferencia en la concentración y el procesamiento basado en el recuerdo, así como en procesos cognitivos más avanzados.

La alteración de los patrones de sueño, incluyendo la dificultad de caer y permanecer dormido, son características significativas del proceso de envejecimiento. Estas alteraciones del sueño son candidatos altamente verosímiles a ser contribuyentes a la disminución cognitiva y los desórdenes psiquiátricos en gente mayor.

Siete horas, pero no más ni menos

Una mujer de mediana edad con dificultades para dormir

Getty Images
Todos reaccionamos diferente a la falta de sueño.

El objetivo de nuestro estudio es conocer mejor el vínculo entre el sueño, la cognición y el bienestar.

Encontramos que tanto el sueño insuficiente como el excesivo contribuían a una deficiencia en la función cognitiva de una población de mediana a avanzada edad de 500 mil adultos tomados del UK BioBank (un banco de datos biomédicos en Reino Unido).

Sin embargo, no estudiamos a los niños ni adolescentes, y como sus cerebros todavía se están desarrollando, es posible que requieran diferente duración de sueño óptimo.

Uno de nuestros descubrimientos clave fue que siete horas de sueño cada noche era óptimo, con más o menos que eso aportando menos beneficios en cognición y salud mental.

De hecho, encontramos que las personas que durmieron esa cantidad tuvieron en promedio mejores resultados en exámenes cognitivos (incluyendo velocidad de procesamiento, atención visual y memoria) que aquellos que durmieron más o menos. Los individuos también necesitan consistentemente siete horas de sueño, sin mucha fluctuación en duración.

Dicho eso, todos respondemos ligeramente diferente a la falta de sueño. Descubrimos que la relación entre la duración del sueño, la cognición y la salud mental estaba mediada por la genética y la estructura cerebral.

Observamos que las regiones del cerebro más afectadas por la privación de sueño incluían el hipocampo, bien conocido por su papel en el aprendizaje y la memoria, y las regiones de la corteza frontal, implicada en el control vertical de la emoción.

Una doctora examina a un hombre mayor

Getty Images
La privación del sueño puede afectar el aprendizaje y la memoria.

Pero, aunque la falta de sueño puede afectar nuestros cerebros, también puede ocurrir a la inversa.

Es posible que el encogimiento asociado con la edad de las regiones del cerebro involucradas en la regulación del sueño y la vigilia contribuya a los problemas para dormir más adelante en la vida. Puede, por ejemplo, reducir la producción y secreción de melatonina, una hormona que ayuda a controlar el ciclo de sueño, en adultos más viejos.

Este descubrimiento parece sustentar otra evidencia que sugiere que hay un vínculo entre la duración del sueño y el riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer y demencia.

Mientras siete horas de sueño son óptimas para protegernos contra la demencia, nuestro estudio indica que dormir lo suficiente también puede ayudar a aliviar los síntomas de la demencia protegiendo la memoria.

Esto realza la importancia de monitorear el sueño en pacientes mayores con desórdenes psiquiátricos y demencia para poder mejorar sus funciones cognitivas, salud mental y bienestar.

Cómo mejorar nuestro sueño

Un buen comienzo es asegurarnos de que la temperatura y la ventilación en nuestros dormitorios sean buenas: deberían estar frescas y aireadas.

También podrías evitar beber mucho alcohol y no ver películas de terror u otro contenido alarmante antes de irte a la cama. Idealmente, deberías estar en un estado calmado y relajado cuando intentas entrar en sueño. Pensar sobre algo agradable y relajante, como la última vez que estuviste en la playa, funciona para muchos.

Una mujer de espaldas dentro de un mar cristalino observando una idílica isla en la distancia

Getty Images
Piensa en un momento agradable que tuviste para relajarte y poder dormir.

Soluciones tecnológicas como las apps o dispositivos personales también pueden beneficiar la salud mental, así como registrar el sueño y garantizar la consistencia de la duración del sueño.

Para disfrutar la vida y funcionar óptimamente en la vida diaria, podrías entonces monitorear tus propios patrones de sueño para asegurarte de que estás obteniendo siete horas de sueño de manera regular.

*Barbara Jacquelyn Sahakian es profesora de Neuropsicología Clínica y Christelle Langley es investigadora asociada de posdoctorado en Neurociencia Cognitiva, ambas de la Universidad de Cambridge; Jianfeng Feng es profesor de Ciencia y Tecnología para la Inteligencia Inspirada en el Cerebro y Wei Cheng es principal joven investigador de Neurociencia, ambos de la Universidad de Fudan. Su artículo original fue publicado en The Conversation, cuya versión en inglés puedes leer aquí.


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