Sin violencia ni machismos: barras que ‘juegan’ por el futbol en paz
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Sin violencia ni machismos y con inclusión: las barras que apuestan por disfrutar del futbol en paz

Tras los hechos de violencia en el Estadio Corregidora, la Liga MX y directivos han apostado por medidas de veto y control. Sin embargo, estos esfuerzos ciudadanos piden ir más allá y escuchar otras alternativas que frenen la violencia en los estadios.
Cuartoscuro
Por Gonzalo Ortuño y Herminia Miranda 
22 de mayo, 2022
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En marzo pasado, mientras en México se hacía un recuento de los heridos que dejó la violencia en el Estadio Corregidora de Querétaro, durante el partido de Gallos contra Atlas, en Bogotá, Colombia, se disputaba un clásico capitalino que llegó a ser considerado de alto riesgo por sus antecedentes, pero que se realizó con tranquilidad entre las barras de Millonarios y Santa Fe. 

El saldo blanco no fue por casualidad o por una pequeña campaña antiviolencia. Detrás hay un esfuerzo de más de 20 años que ha intentado reconciliar la diversión y el esparcimiento con la participación de las barras de los equipos bajo el nombre de Goles en Paz. 

Alirio Amaya, etnógrafo y administrador deportivo que participó en esta iniciativa, cuenta que este esfuerzo nació en 1999 —a raíz de la violencia generada principalmente por las barras de los equipos de Bogotá— y que en él participaron desde jóvenes hasta empresarios y funcionarios públicos. 

“Goles en Paz es el trabajo de una ciudad. A partir de una situación en un partido de Santa Fe contra Millonarios inició un acercamiento, y hasta 2022 la alcaldía de Bogotá ha tenido un proceso de trabajo con las barras y las instituciones”, dice el fundador del proyecto, el cual ha pasado por varios nombres. 

Amaya cuenta que varias regiones de Colombia comenzaron a trabajar con las diferentes realidades de violencia y a involucrar a las barras con las instituciones, lo que derivó en la Ley 1270, la primera a nivel nacional que contemplaba la seguridad y la convivencia en el futbol. 

También destaca el proceso para sacar esta ley contemplando el “barrismo social”, que implica involucrar a aficionados con prácticas de convivencia, educación y respeto al medio ambiente. 

“La ley logra organizar y reconocer a actores en la organización de los eventos de futbol, crear protocolos, logísticas en los estadios, mirar un proceso de identificación y credencialización de las barras, medidas preventivas. Diagnostica las causas de las violencias y propone soluciones en las regiones”, sostiene. 

Amaya reconoce que se trata de un proceso con cambios constantes y que la violencia no se ha ido, pues las rivalidades y los resultados deportivos a veces crean nuevas tensiones. Sin embargo, los episodios pasan con menos frecuencia que antes de 1999.

“Es paradójico que hace 20 años una barra estaba en la actitud de que la barra visitante no ingresara al estadio y hoy nos encontramos en una realidad distinta, son los mismos hinchas los que están pidiendo que dejen entrar a la barra del equipo rival”, advierte. 

México requiere un diagnóstico serio”

Tras el episodio violento en Querétaro que dejó 26 heridos, dos de ellos de gravedad, hay hasta ahora 34 personas vinculadas a proceso por apología del delito, violencia en espectáculos deportivos, homicidio en grado de tentativa, abuso de poder y delitos contra la administración de justicia. 

Ante el llamado en programas de televisión y espacios deportivos a eliminar y vetar a las barras de los equipos de futbol —medida que incluso adoptó la liga mexicana—, Amaya sostiene que esta es una falsa salida que no aborda el problema mediante el diálogo.

“Muchas veces caemos todos en un lugar común, que es creer que todos tenemos los mismos problemas, que las barras y los jóvenes tienen las mismas problemáticas. La invitación es a reconocer qué sucede con las barras en México. La justicia mediática puede sonar agradable, pero si uno lo analiza encontramos que ese no es el problema”, menciona. 

Para el fundador de Goles en Paz, en la medida en que las personas aficionadas se sientan reconocidas y dialoguen con autoridades y directivas, será más probable una convivencia pacífica en las gradas. 

“Cuando entendimos que para un barra es importante la bandera, un instrumento, el tema musical, ahí es donde entendemos que sin sentarnos a hablar y a escuchar a ese otro, va a ser muy difícil”, reconoce. 

Amaya también cuestiona el que se copien medidas como las aplicadas en Europa para controlar a los hooligans británicos, como identificación biométrica o videovigilancia en los estadios, pues sostiene que la solución está en el entorno donde vive la afición.

“Hay que pensarlo desde una perspectiva clave: ¿para qué queremos el futbol en México? No solo para que sea un negocio rentable, sino para que también contribuya a la convivencia y al reconocimiento cultural de las barras como ese agente que moviliza una gran cantidad de jóvenes y que requiere no solo un apoyo del gobierno sino de las instituciones privadas”, insiste.

Leer más | Reconocimiento facial y Fan ID, ‘soluciones’ invasivas que ponen en riesgo datos de aficionados: especialistas

Desterrar el machismo de la cancha y la tribuna

En 2020, surgió la Barra Feminista, una agrupación de mujeres decidida a apoyar a la liga profesional de futbol femenil, pero también con la convicción de que era una alternativa para demostrar que este deporte es posible sin violencia, sin discriminación y sin replicar prácticas machistas que se viven en los partidos de equipos varoniles. 

Integrantes de la barra reconocen que, en poco tiempo, la liga femenil ha ganado terreno, aunque aún persiste una desigualdad enorme en comparación con los equipos de hombres. Por esto, ellas buscan apoyar, desde las gradas, el trabajo de las futbolistas, directoras técnicas, equipos médicos y mujeres que participan en este deporte. 

“No replicamos prácticas machistas, no hacemos actos discriminatorios y, por eso, uno de nuestros principios es que apoyamos a todos los equipos. Tenemos una consigna, una de las más importantes es: ‘Si gana una, ganamos todas’”, comenta Aura Perroni, integrante de la Barra Feminista.

Las integrantes aseguran que la barra, formada por alrededor de 180 mujeres que están en diferentes estados, busca ser un espacio seguro para la afición, donde puedan acercarse mujeres con sus hijas o familias y sepan que disfrutarán el partido y se divertirán en un ambiente de respeto. 

“El futbol varonil está lleno de violencia y un principio que siempre alentamos, no solo en nuestro grupo sino en la afición misma, cuando se sientan alrededor, fomentamos que haya respeto hacia las jugadoras, hacia todo el equipo general de staff, para nosotras eso es muy relevante”, comenta Tanni Guerrero, otra integrante de la barra. 

En entrevista, señalan que buscan demostrar que se puede disfrutar el futbol sin violencia física ni verbal y que este mensaje llegue a incidir en el futbol y en la propia afición, para que esta comience a exigir espacios seguros en los partidos de hombres.

“Nuestra presencia y nuestras porras en los estadios, escuchándose, es un acto directo en contra de la violencia verbal (a la) que se está acostumbrada en el estadio, y escuchar esas porras que son la misma tonada, pero con palabras respetuosas y chidas para los equipos, hay un rompimiento de la violencia”, dice Ana Sánchez, vocera de la Barra Feminista.

Perroni considera que el futbol femenil es un terreno fértil para generar una nueva forma para vivir el futbol y una afición con una visión nueva. 

“Nosotras no vamos a decirle ‘no hagas eso’ porque no es nuestro papel, pero en ese momento (cuando alguien grita algo machista), hacemos una consigna en favor de la árbitra o gritamos ‘futbol sin violencia’, (buscamos) contrarrestarlo sin confrontación”, señala.

“Nosotras no vamos a ir al varonil a exigir estadios seguros, eso es algo que no vamos a hacer. Nosotras apoyamos al futbol femenil y creamos afición para el futbol femenil. Yo quiero tener la esperanza de que eso pueda permear”.

Barra Feminista

FOTO: Herminia Miranda

Tras los hechos violentos en Querétaro, la Liga MX prohibió el ingreso de barras visitantes, una medida que se ha dado en otros países, pero también implementó la Fan ID —una tarjeta de acceso para el espectador— y el uso de sistemas de reconocimiento facial. 

Integrantes de la Barra Feminista sostienen que este tipo de mecanismos viola la privacidad de las personas aficionadas y sus derechos humanos. Además, ponen en duda en manos de quién están los datos biométricos y afirman que al final no combaten la violencia de raíz. 

Consideran necesario apostar a la educación de la afición, que las personas tomen conciencia sobre la violencia que pueden generar en los estadios. También advierten que este tipo de iniciativas implicará inversiones que podrían destinarse a ofrecer mejores salarios para las jugadoras.

Para ellas, un primer paso que pueden dar las directivas es quitar trabas que estiman absurdas, como el no poder entrar al estadio con la playera morada de la Barra Feminista, el que se les prohíba entrar con paliacates que dicen “futbol sin violencia” u “otro futbol es posible”, así como instrumentos musicales. 

La inclusión como un espacio seguro en el futbol

El grupo de animación Libres y Lokos es la barra de apoyo a los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y, de acuerdo con sus propios líderes, ha evitado episodios de violencia en el estadio por casi 12 años de los 22 que tienen de existencia. 

Días después de la violencia en Querétaro, esta barra fue de las primeras en acelerar la credencialización de sus integrantes y convocó a un banderazo sin violencia para el clásico regio contra los Rayados del Monterrey, que se jugó 15 días después. 

Además, varios de sus integrantes portaban playeras con la leyenda “¡Queremos ir! ¡Queremos que vengan!”, en referencia a la prohibición de barras visitantes en el torneo tras el episodio de violencia. 

La participación tanto de la barra como del equipo en proyectos de inclusión se dio poco antes de la pandemia de COVID-19, cuando líderes de Libres y Lokos invitaron a Mauricio Salinas, un joven con discapacidad, a un partido con el grupo en la zona 6A, donde regularmente se acomodan.

Mauricio fue con su madre y con Rebeca Garza Buerón, presidenta de Powerchair, una iniciativa de futbol adaptado a silla de ruedas en la cual el club Tigres se involucró tras este acercamiento.

“Mauricio estaba brincando dentro de su silla, llorando, gritando, la mejor experiencia. Creo que en cuanto a las barras es un ejemplo la barra de Tigres para todas las nacionales, hay un cuidado extremo para todos y ahora que estuvimos ahí con Mauricio, el cuidado fue sorprendente”, relata su madre, Mayela González, sobre la primera experiencia del joven de 21 años de edad en medio de una porra de futbol. 

La presidenta de Powerchair en México cuenta que, a raíz del caso de Mauricio, Tigres donó cinco sillas especiales para este deporte, cada una con un valor de 10 mil dólares. 

Aunque la iniciativa nació en 2018, Garza Buerón cuenta que tras este episodio con la barra también se sumó el equipo de Monterrey, y hoy tienen cerca de 30 jugadores con discapacidad. 

“Se dice que los integrantes de las barras son conflictivos y problemáticos, pero no todos son así. Hay que hacer partícipes a todo el mundo, no solo a nivel nacional. Promover la sana participación con las porras y el cuidado y dedicación es lo más ejemplar que puede haber”, sostiene Mayela, tras ver la emoción de Mauricio por jugar y por alentar a sus Tigres en el estadio. 

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Día de la Victoria: por qué el 9 de mayo es tan importante para Rusia y para Putin

Rusia celebra la victoria en la Segunda Guerra Mundial un día después que la mayoría del resto de Europa, y es una fiesta como ninguna otra. También es una oportunidad importante para que el Estado promueva su narrativa sobre los conflictos pasados y presentes.
9 de mayo, 2022
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Como cada 9 de mayo, Rusia celebró este lunes la victoria en la Segunda Guerra Mundial: una fiesta nacional como ninguna otra, profundamente personal para muchas familias, pero también una gran oportunidad para la propaganda estatal.

Este año también se trataba de una fecha clave para el Ejército ruso, ya que el mundo seguía de cerca la posibilidad de que el presidente Putin aprovechara la ocasión para anunciar algún avance en la guerra de Ucrania.

Sin embargo, el mandatario ruso se pronunció en la misma línea que ha repetido desde el comienzo de la invasión: volvió a criticar a Occidente, la OTAN y el gobierno de Kiev por poner en peligro la seguridad de Rusia y justificó nuevamente el ataque al país vecino.

Putin también admitió pérdidas militares rusas, aunque tampoco ofreció muchos detalles.

Pero, ¿cuál es la importancia de esta fecha para Rusia?

La Segunda Guerra Mundial fue el conflicto armado más grande del mundo hasta la fecha.

Empezó con la invasión de Polonia en septiembre de 1939 (aunque no es la fecha que marca Rusia) y finalizó en 1945.

Decenas de millones de personas perdieron la vida; millones más se vieron desplazados en todo el mundo.

Firma de tratado de paz

Hulton Archive/Getty Image
Los alemanes firmaron documentos de rendición dos veces.

La Unión Soviética era uno de los países que pertenecía a la amplia alianza que derrotó a la Alemania nazi en esta guerra y probablemente fue el más afectado, ya que gran parte de la lucha tuvo lugar en su territorio.

En mayo de 1945, la Alemania nazi firmó su rendición incondicional en la Segunda Guerra Mundial, aceptando su derrota en Europa.

Este documento legal puso fin a las hostilidades en el continente, aunque la guerra contra Japón en Asia continuó hasta agosto de ese año.

La rendición oficial y definitiva se firmó cerca de Berlín a última hora del 8 de mayo.

Y los alemanes cesaron oficialmente todas las operaciones a las 23:01 hora local, ya pasada la medianoche en Moscú.

Generales en representación de la Armada alemana firmando un acta de rendición de Alemania en el cuartel general ruso de Karlshortst, al noreste de Berlín.

Keystone-France/Gamma-Keystone via Getty Images
Firma del acta de rendición de Alemania en el cuartel general ruso de Karlshortst, al noreste de Berlín.

El Día de la Victoria, también conocido como Día VE (Victoria en Europa) se celebra -por lo tanto- el 8 de mayo en la mayoría de los países europeos y en Estados Unidos.

Pero en Rusia, Serbia y Bielorrusia se celebra el 9 de mayo.

El Día de la Victoria puso fin a una larga y sangrienta guerra en la que muchísimas familias de la Unión Soviética perdieron a algún ser querido.

Herramienta ideológica en Rusia

Pero no fue hasta mucho tiempo después que la fecha empezó alejarse de su propósito de conmemoración y se convirtió en una herramienta ideológica clave para el estado.

Durante casi dos décadas después del final de la guerra, el 9 de mayo no fue un feriado nacional en la Unión Soviética y solo se celebraba en las grandes ciudades con fuegos artificiales y eventos festivos locales.

Leonid Brezhnev

Getty Images
Fue bajo el líder soviético Leonid Brezhnev cuando el Día de la Victoria empezó a cobrar una importancia cada vez mayor.

En 1963, el entonces líder de la URSS, Leonid Brezhnev, inició una política para crear un culto a la victoria en la guerra contra la Alemania nazi, posiblemente para fortalecer la menguante base ideológica del país y el sentimiento patriótico.

Esto significó eventos pannacionales, un desfile militar en la Plaza Roja y un día feriado el 9 de mayo.

A principios del siglo XXI, el presidente ruso, Vladimir Putin, hizo aún más para impulsar el significado del Día de la Victoria, intentando convertirlo en una parte inseparable de ser ruso.

Las celebraciones del Día de la Victoria crecieron en escala, pero cada año quedaban menos veteranos de guerra y testigos oculares vivos y capaces de participar en las festividades.

La narrativa del papel clave de Rusia en la derrota del nazismo también se instaló en las enmiendas a la Constitución rusa en 2020.

Entre otros cambios, que enfatizaron los valores conservadores y el nacionalismo, se prohibió a los ciudadanos rusos cuestionar la narrativa histórica oficial sobre la victoria.

Vladimir Putin

Getty Images
Vladimir Putin ha jugado un papel clave en la construcción del Día de la Victoria como un espectáculo.

“El culto a la victoria se regeneró en Rusia en la década de 2000 con un estilo aún mayor que en la época soviética. Es por eso que el triunfalismo sigue prevaleciendo tanto en los medios como en la conciencia de las masas”, le dijo a la BBC Oleg Budnitsky, director del Centro Internacional para la Historia y sociología de la Segunda Guerra Mundial en la Escuela Superior de Economía de Moscú.

“Esto tuvo consecuencias positivas: por ejemplo, un mayor enfoque en el estudio de la historia de la guerra. Se hicieron públicos y digitalizaron millones de documentos. Pero, por otro lado, vemos un aumento en la militarización de las masas“, agrega el experto refiriéndose a los lemas “Podríamos hacerlo de nuevo” que comenzaron a aparecer en las celebraciones del Día de la Victoria de Rusia en la última década, muy probablemente insinuando que el ejército ruso podría apoderarse de la mitad de Europa como en 1945.

Las celebraciones patrióticas masivas no trajeron mayor conocimiento fáctico.

Los historiadores señalan que la narrativa de la Segunda Guerra Mundial, o la Gran Guerra Patriótica, como se la conoce en Rusia, a menudo minimiza elementos clave, como las grandes pérdidas humanas que sufrió la Unión Soviética para detener la invasión alemana.

La tumba de un hombre ruso

BBC
No se sabe exactamente cuántos ciudadanos soviéticos murieron en la Segunda Guerra Mundial, pero las estimaciones oscilan hasta los 28 millones.

Según una encuesta estatal de 2020, la mayoría de los rusos sabía muy poco sobre cómo y dónde pasaron la guerra sus familiares.

Menos de un tercio de los jóvenes de 18 a 24 años sabían cuándo comenzó la Gran Guerra Patria (cuando la Alemania nazi atacó a la Unión Soviética en junio de 1941).

Desde 2014 y el inicio de las tensiones en el este de Ucrania, los medios estatales han incrementado su énfasis en el componente patriótico de la lucha contra los nazis.

Cuando las autoridades rusas afirmaron falsamente que la extrema derecha había llegado al poder en Ucrania, enfatizaron el papel histórico de Rusia en la derrota del fascismo.

Foto de una familia rusa

BBC
Muchos rusos no saben lo que pasó con sus familias durante la guerra.

Apropiación

Algunas iniciativas cívicas de conmemoración de los caídos en la guerra fueron asumidas por el Estado.

Por ejemplo, en 2011, un grupo de periodistas independientes en la ciudad siberiana de Tomsk inició una iniciativa local para conmemorar a los caídos en la guerra y la denominó “Regimiento Inmortal”.

La idea era que la gente marchara el Día de la Victoria con fotografías de los caídos en la guerra, creando así un “regimiento” conmemorativo.

La iniciativa se extendió rápidamente a otras partes de Rusia convirtiéndose en un fenómeno nacional.

En 2015 se creó una organización estatal con el mismo nombre, pero no se incluyó a los fundadores del movimiento original.

El “Regimiento Inmortal” se convirtió en una iniciativa gubernamental en la que se involucraron trabajadores del sector estatal, escolares y medios de comunicación estatales, a veces de manera obligatoria.

De esta forma, las autoridades rusas parecían querer indicar que solo la celebración del Día de la Victoria patrocinada por el Estado era la correcta.

Los misiles balísticos intercontinentales rusos Yars RS-24 equipados con ojivas MIRV termonucleares.

Getty Images

En 2020, la celebración del 75 aniversario de la Victoria en la Segunda Guerra Mundial tuvo que trasladarse de mayo a finales de junio debido a la pandemia de covid-19, pero aun así se convirtió en una de las más lujosas que se hayan visto Rusia.

Más de 20.000 personas, cientos de aviones y vehículos blindados participaron en el desfile militar masivo, mostrando el equipo militar más nuevo, con el objetivo de impresionar al mundo con el poderío de Rusia.

Menos de dos años después, el país está involucrado en una invasión a gran escala de la vecina Ucrania usando de forma violenta gran parte de ese equipo.

Los objetivos de Rusia, expresados por el presidente Putin, eran “desmilitarizar” y “desnazificar” Ucrania.

Jets rusos sobre el Kremlin en la Plaza Roja el 9 de mayo de 2021.

Getty Images

Como la campaña militar no logró resultados rápidos (la captura de Kiev o el derrocamiento del gobierno ucraniano, por ejemplo), se cree que los comandantes rusos están presionando para que el 9 de mayo sea otra vez una fecha clave.

Si para ese día Rusia ha logrado obtener ganancias territoriales significativas, entonces Moscú podrá reinventar una vez más el Día de la Victoria con fines propagandísticos.

Es probable que las celebraciones del Día de la Victoria se conviertan en una oportunidad para que las autoridades reafirmen que la “operación especial” de Rusia en Ucrania no es una agresión de guerra sino una lucha para erradicar el nazismo.

Una afirmación que los acontecimientos diarios sobre el terreno no confirman.


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