Pobladores y amigos narran la labor de jesuitas asesinados en Chihuahua
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Compañía de Jesús en México

“Personas así no abundan en este país”: así era el trabajo de Joaquín Mora y Javier Campos, jesuitas asesinados en Chihuahua

Pobladores de Cerocahui y de la comunidad jesuita relatan el trabajo que realizaron los sacerdotes en la región Tarahumara, donde llegaron desde la década de los sesenta.
Compañía de Jesús en México
Por Sergio Rincón
22 de junio, 2022
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Dentro y fuera de la comunidad de Cerocahui, municipio de Urique, en Chihuahua, la gente ora para que Joaquín César Mora Salazar, Morita; Javier Campos Morales, Gallo; y el guía turístico Pedro Eliodoro descansen en paz. Pero también han publicado oraciones en redes sociales para que sus restos aparezcan y sean sepultados. 

“Sus cuerpos se los llevaron sujetos armados, no los tenemos para darles sepultura. Han sido horas de mucha incertidumbre y dolor por esta acción violenta que nos ha arrancado a nuestros hermanos y por la seguridad del Equipo Pastoral y toda la gente en Cerocahui”, publicó en Facebook, el padre Hernán Quezada, amigo de los sacerdotes y delegado de Formación de los Jesuitas México.

“Los conocí, los vi en su labor, enorme, grandioso trabajo el que realizaban. Cuánta tristeza, qué rabia y dolor profundos. Mi abrazo fraterno a todos los feligreses que acudían los domingos a la Misión”, expresó Verónica, una habitante chihuahuense.  

Morita, Gallo y Pedro fueron asesinados la tarde del lunes. De acuerdo con el padre Javier Ávila, quien también trabaja en esa zona, un sujeto armado perseguía a una persona, quien buscó refugio en la iglesia de Cerocahui.

“El sujeto armado iba tras alguien para quitarle la vida, los sacerdotes salieron para ver qué ocurría. Cuando le disparó el sujeto armado al tipo que iba huyendo —que no sé quién era—, uno de los sacerdotes se acercó inmediatamente a prestarle auxilios espirituales y en ese momento esta persona armada le disparó y lo victimó; el otro sacerdote se acercó al delincuente, que lo conoce por que es de esa región, para calmarlo, pero también lo mató”, dijo el cura Ávila a medios de comunicación. Esta versión fue confirmada por el gobierno de Chihuahua, agregando que fue el guía de turistas Pedro Eliodoro, quien fue llevado a la iglesia y asesinado junto a los dos jesuitas. 

Este 21 de junio por la tarde, el Gabinete de Seguridad Nacional y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) informaron que por este hecho solo había un responsable, a quien ya habían identificado, sin embargo, no detallaron nombre o si el presunto homicida pertenecía a un grupo criminal. 

Estos hechos de violencia no son aislados, pues entre enero y abril de este año, 728 personas fueron asesinadas en Chihuahua, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Se trata de una constante, dado que en el mismo periodo de 2021, hubo 1026 homicidios dolosos; en 2020 la cifra fue de 1140 personas asesinadas en este estado. 

El gobierno de Chihuahua informó además que previo a los hechos en la iglesia, fueron secuestradas cuatro personas en Cerocahui. Al corte de la edición, no se reportó que hayan sido rescatadas o liberadas. 

Sacerdotes en la Sierra Tarahumara

Pobladores de Cerocahui y de la comunidad jesuita han relatado el horror, el miedo y mensajes de indignación. También hay testimonios del trabajo que realizaron los sacerdotes en la región Tarahumara, donde llegaron desde la década de los años 60, según dijeron a Animal Político varios de sus allegados. 

“Es tan poco lo que puedo contarle para la inmensidad de la entrega del padre Gallo, como le gustaba que le llamarán en la Sierra (la comunidad le dio el apodo). Estuvo trabajando casi todos sus años de sacerdote en la Sierra Tarahumara. Haciéndose garras por conseguir semillas, medicamentos, comida y enseñando todo lo que sabía a todos los rarámuris”, dijo Rocío, quien lo conoció en la sierra de Chihuahua hace 14 años.

“Al padre Mora también le apasionaba el trabajo en la sierra. Anteriormente, él estuvo trabajando en un área conflictiva en Tamaulipas. Ellos ya estaban acostumbrados a amenazas y a sustos. A sus muchos años de edad, seguían teniendo ese arrojo que muy pocos poseen. Realizando lo que otros no quieren, ni pueden, ni se atreven, ni tienen la capacidad de llevar a cabo. Hombres, además de su invaluable insignia sacerdotal, al servicio de la humanidad que hacen, están y son. Se sacrifican por ese ‘amar y servir’, que pregonan y viven, en toda la extensión y literalidad de la palabra”, contó Rocío. 

La Compañía de Jesús en México informó en un comunicado de prensa que los sacerdotes tenían cerca de 80 años. Amigos de ellos informaron que llevaban cerca de cinco décadas de sacerdocio. 

El doctor Fructuoso Irigoyen, amigo del cura Gallo, contó que estos sacerdotes se movían por varias zonas de la Sierra Tarahumara. 

“El padre Javier Campos fue muy amigo mío. Cuando trabajé en Norogachi, él era el cura de Guachochi, y siguió siéndolo cuando estuve en Samachique y en el propio Guachochi. Descanse en paz mi queridísimo amigo. El padre Mora fue maestrillo en el Regional en los años sesenta, junto con los hermanos Moreno Villa y Cepeda. Descanse en paz también”.

La Sierra Tarahumara se conforma de 23 municipios, cuya mayoría presentan niveles de pobreza que van de 25% a  al 45%, de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL); y donde no se presentan datos de Urique, donde ocurrieron los asesinatos de los sacerdotes. 

El cura recordó que Gallo hablaba la lengua de los tarahumaras, conocía sus casas y caminaba por la sierra. Su amigo, el cura Hernán Quezada, informó que apenas la semana pasada había terminado de planear con el cura Javier Campos un viaje por la sierra, al sur de Chihuahua.

El escritor Martín Solares contó el paso del cura Morita por barrios violentos de Tamaulipas.

“El padre Joaquín Mora pidió explícitamente servir en ese tipo de colonias o comunidades en cada uno de los estados en los que vivió. Cuando pasó por Tamaulipas eligió a la colonia Pescadores para impartir misas y prestar servicio a la comunidad. De manera obligatoria nos llevó uno por uno a constatar las condiciones en que vivía la gente en una de las regiones más abandonadas del estado. Luego, nos pedía que donáramos ropa, libros, útiles escolares, comida pero sobre todo tiempo para escucharlos y acompañarlos. Si alguno de entre nosotros bromeaba con el talante taciturno del padre, a partir de esas visitas Joaquín Mora se ganaba el respeto de por vida de cualquiera, como nos ocurrió a sus alumnos”, publicó Solares en sus redes sociales.

El escritor tamaulipeco agregó: “Personas como los padres Joaquín Mora o Javier Campos no abundan en este país. Costará mucho encontrar a dos personas como ellos, dispuestos a dar su vida por un desconocido que llegó a pedir ayuda, perseguido por un sujeto armado”.

El guía Pedro Eliodoro

Ricardo Palma denunció por Twitter que su papá, Pedro, quien es guía turístico, fue secuestrado junto con turistas de un hotel de la zona, pero hasta la noche del martes, aclaró a medios de comunicación, que las autoridades federales no le han confirmado si su padre fue asesinado.

Pedro es un guía turístico con cerca de cuatro décadas de experiencia. Ricardo relató que su padre tenía su propia empresa de servicios turísticos, aunque en ocasiones colabora con agencias extranjeras.  

Ricardo informó que se encuentra viajando de Europa a México, pues se encontraba en España realizando su especialización, cuando fue informado sobre el secuestro de su padre. 

Diferentes parroquias jesuitas han realizado misas donde se ha pedido a los fieles orar por las víctimas de este episodio.

Este 22 de junio se realizará una eucaristía en memoria de los curas, a las 19:00 horas, en la parroquia San Judas Tadeo, de Torreón, Coahuila. También habrá una transmisión en vivo por las redes sociales de esta iglesia. 

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Eva Mireles e Irma García, las maestras de Texas que dieron la vida para proteger a sus alumnos

Eva Mireles e Irma García han sido elogiadas por sus acciones para proteger a los niños en el tiroteo de la primaria de Uvalde, Texas.
28 de mayo, 2022
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“¡Tenemos un año maravilloso por delante!”. Esta frase, escrita por la maestra de cuarto grado Eva Mireles al comienzo del año escolar, ahora despierta muchas emociones.

Este jueves, el último día de clases, ella y su compañera profesora Irma García deberían haber estado guardando las cosas de su salón de clases compartido en la escuela Robb Elementary, en la pequeña ciudad de Uvalde, Texas.

Deberían haber estado preparándose para las vacaciones de verano.

Pero no fue así: sus familias estaban haciendo los arreglos para sus funerales, luego de que ambas recibieran disparos en un tiroteo en el que también murieron 19 de sus pequeños estudiantes.

En los días transcurridos desde el ataque del martes, Mireles y García han sido elogiadas por haber tratado de proteger a los niños durante la masacre.

Los policías encontraron a García “protegiendo a los niños con sus brazos casi hasta su último aliento”, dijo su sobrino John Martínez al diario The New York Times.

“Ella se sacrificó protegiendo a los niños en su salón de clases. Fue una heroína”, escribió en una página de recaudación de fondos que ha abierto para la familia.

Solo dos días después, su familia sufrió otra tragedia, pues el esposo de la profesora García, Joe García, murió de un ataque al corazón. Martínez dice que “murió a causa de la aflicción”.

 

Joe e Irma García

John Martínez

“Diversión, risas y amor”

García y Mireles habían conformado un equipo docente durante cinco años. Entre las dos tenían 40 años de experiencia.

Una foto tomada el mes pasado muestra a ambas en su salón de clases observando a los estudiantes mientras trabajan en las tabletas electrónicas.

“Eva Mireles e Irma García fueron dos de las mejores maestras que Uvalde ha conocido”, tuiteó Natalie Arias, una especialista en educación que vive en esa localidad de Texas.

“Su salón de clases estaba lleno de diversión, desarrollo, risas, trabajo en equipo y, sobre todo, amor”.

Mientras la comunidad aún vive el dolor, también hay enojo porque haya ocurrido un tiroteo masivo más en una escuela de Estados Unidos.

En Texas es legal comprar un arma para los mayores de 18 años y, según medios estadounidenses, el atacante compró las suyas dos rifles semiautomáticos estilo AR-15 y 375 rondas de municiones el día después de su cumpleaños 18.

“Estoy furiosa porque continúan estos tiroteos, estos niños son inocentes, los rifles no deberían estar fácilmente al alcance de todos”, dijo en un comunicado la tía de Eva Mireles, Lydia Martínez Delgado.

“Esta es mi ciudad natal, una pequeña comunidad de menos de 20 mil personas. Nunca imaginé que esto sucedería, especialmente a mis seres queridos”, escribió.

Víctimas de la masacre en Texas.

BBC

El esposo de Mireles, Rubén Ruiz, es agente de la policía escolar. Hace dos meses, realizó en la escuela de Uvalde un simulacro de un tiroteo activo, que es común en los colegios de Estados Unidos.

No sabía que solo unas semanas después su propia esposa sería víctima de uno.

El diario The Washington Post dice que Ruiz corrió a la primaria Robb cuando supo del tiroteo. Otros policías tuvieron que detenerlo mientras trataba desesperadamente de encontrar a su esposa.

Al menos 185 niños, educadores y otras personas han muerto en ataques a escuelas estadounidenses desde la masacre de Columbine High, en 1999, según un recuento del mismo diario.

Después de tantos incidentes, incluso ya hay un monumento en el estado de Kansas dedicado a los “educadores caídos”, el cual honra a “aquellos que perdieron la vida en el cumplimiento del deber”.

El Monumento Nacional a los Educadores Caídos en Kansas

Getty Images
El Monumento Nacional a los Educadores Caídos en Kansas.

Esas palabras, más familiares para el ambiente militar, se usan aquí para describir a los maestros asesinados. Ahora hay dos nombres más para inscribir en la pared de víctimas a recordar.

Eva Mireles

Profesora durante 17 años, Mireles describía su amor por correr y hacer caminatas en una breve biografía publicada en el sitio web del distrito escolar.

También dijo que tenía “una familia solidaria, divertida y amorosa”, conformada por su esposo, su hija graduada de la universidad y “tres amigos peludos”.

Su hija, Adalynn Ruiz, escribió un desgarrador homenaje a su “mami dulce” en Twitter.

“Estoy tan feliz de que la gente conozca tu nombre y ese hermoso rostro tuyo y sepan cómo es una heroína”, dijo.

“Eva Mireles, profesora de 4º… que desinteresadamente se colocó delante de sus alumnos para salvarles la vida”.

Eva Mireles

Familia Mireles

Mireles tenía formación en educación especial. Audrey García, la madre de una alumna, Gabby, la recuerda por ir “ir más allá” del deber como maestra.

“Era una persona hermosa y una maestra dedicada. Creía en Gabby e hizo todo lo posible para enseñarle”, escribió García en Twitter.

Hace pocos años que las escuelas del área de Uvalde comenzaron a integrar a los niños con discapacidades en las aulas regulares. Mireles fue una de las maestras que enseñaba a estos alumnos.

Irma García

García era una maestra con 23 años de experiencia en la primaria Robb. Fue la maestra del año en 2019.

“¡Estoy tan emocionada de comenzar este nuevo año escolar!”, escribió en su biografía en el sitio web del distrito.

Las autoridades le dijeron a su familia que un amigo de la policía vio a García tratando de proteger a sus estudiantes de los disparos.

Irma García

Familia García

“Quiero que sea recordada como alguien que sacrificó su vida y arriesgó su vida por sus alumnos”, dijo John Martínez, su sobrino, a The Washington Post.

“No eran solo sus estudiantes. Eran sus hijos, y ella arriesgó su vida, perdió su vida, para protegerlos. Ese es el tipo de persona que era”.

García estaba casada y tenía cuatro hijos, dos niños y dos niñas de entre 12 y 23 años. Su página de Facebook es un álbum de recuerdos familiares y orgullo por sus hijos.

“Gracias, Jesús, por mi increíble esposo y mis bebés”, escribió debajo de una foto de un viaje de pesca familiar.

Las redes sociales de la maestra también muestran su dedicación a su carrera y estudiantes.

En una publicación que mostraba certificados de un curso de enseñanza, García escribió: “Aprendí muchas formas nuevas de desafiar a mis futuros alumnos para que sean estudiantes independientes”.


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