A 2 años de su aplicación en EU, el Título 42 agrava crisis migrante
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A dos años de su aplicación en EU y sin fin próximo, el Título 42 acrecienta la crisis migratoria

La medida que instauró Trump para expulsar migrantes con el argumento de la pandemia de COVID-19 fue respaldada por un juez, lo que la mantendrá vigente, retrasará solicitudes de asilo y hará que más personas se concentren en la frontera, advierten organizaciones.
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Por Marcela Nochebuena 
8 de junio, 2022
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El Título 42, una política directamente relacionada con la pandemia de COVID-19 que desde marzo de 2020 permite expulsar de manera expedita a migrantes por supuestamente representar un riesgo para la salud en Estados Unidos, acrecienta la crisis humanitaria migrante. Así lo advierten organizaciones civiles, luego de que un juez federal de Louisiana impidiera que esta medida fuera eliminada, como lo tenía previsto el presidente Joe Biden para el pasado 23 de mayo.

Durante dos años, la implementación del Título 42 ha provocado que miles de migrantes sean devueltos a México. Hasta ahora, se han autorizado más de 1 millón de expulsiones basadas en esta política. De acuerdo con las estadísticas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EU, en el primer cuatrimestre de este año, 386 mil 434 personas han sido expulsadas mediante el Título 42.

Además, hasta marzo de 2022, Human Rights First documentó al menos 9 mil 886 casos de secuestros, tortura, abusos sexuales y otros ataques violentos en la población detenida o expulsada a México bajo el Título 42, durante la administración de Biden. De acuerdo con la organización, incumplir con las leyes de protección de refugiados como una respuesta a la pandemia de COVID-19 nunca estuvo justificado como medida de salud pública. 

“El protocolo de restricción de entrada a Estados Unidos bajo el Título 42 ha acrecentado la crisis humanitaria para las y los migrantes, sobre todo en el norte de México. En primer lugar, bajo este protocolo, los puertos de entrada por tierra en ambas fronteras estadounidenses están cerrados para flujos ‘no esenciales’, cosa que impide que las y los migrantes puedan solicitar refugio en los puertos de entrada oficiales”, reconoce el propio gobierno de México en el número más reciente del informe Contextos. Investigaciones sobre movilidad humana, dedicado en mayo a la situación de niñas, niños y adolescentes migrantes del Triángulo Norte de Centroamérica.

La restricción es usada con más frecuencia con familias provenientes de El Salvador, Guatemala y Honduras, que fueron expulsadas en 34% de las veces bajo el Título 42. En el caso de familias de Brasil, Colombia, Cuba, Ecuador, Nicaragua o Venezuela, en cambio, esta política se invocó en 4% de las ocasiones. En muchos casos, fueron retornadas a un punto diferente a donde cruzaron, alerta el documento Contextos. Investigaciones sobre movilidad.

Aunque, según las organizaciones, en 2020 por las propias restricciones de movilidad derivadas de la pandemia y las medidas específicas de cada país, se registró una baja en el número de personas migrantes detenidas, el incremento en 2021 fue mucho más notorio y tiene la misma tendencia al alza en 2022. Animal Político publicó el 16 de mayo que actualmente hay un promedio de 860 migrantes detenidos a diario, cifra que, de acuerdo con las estadísticas oficiales de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación (Segob), supera a los primeros trimestres de 2020 en 158%, de 2019 en 143% y de 2018 en 151%.

“Lo que estamos viendo en México, y desde Centroamérica, es el flujo de muchas personas llegando a la frontera entre México y Estados Unidos con ciertas cosas que no han cambiado, como el Título 42, que supuestamente era una medida ligada a la administración Trump, disfrazada de salud pública pero realmente de contención; seguimos con esa misma medida, y eso se hizo a raíz de la pandemia”, señala Gretchen Kuhner, directora general del Instituto para las Mujeres en la Migración (Imumi). 

La tendencia al alza en las detenciones migratorias —apunta— se debe a esta política: “En opinión de epidemiólogos, nunca iba a tener el efecto que supuestamente debía haber tenido. Siempre fue una medida de contención migratoria disfrazada como una política de salud pública. Si no hubo ninguna razón para implementarla desde el principio, ahora muchísimo menos”.

De acuerdo con la organización Ángeles de la Frontera, después de dos años del cierre de la frontera y del uso del Título 42, el derecho a solicitar asilo ha sido completamente negado en la frontera sur de EU, por lo que varias familias han quedado en situación de desamparo en Tijuana, Baja California, y viven en campamentos temporales y albergues sobresaturados. 

Por ello, el Programa de Ayuda para Albergues de la asociación apoya a 17 espacios en Tijuana, así como al campamento de El Chaparral, que surgió en el puerto de entrada de PedWest como resultado de las expulsiones del Título 42, al tiempo que insiste en la necesidad de terminar con la implementación de esta política y restaurar el proceso de asilo. A partir de ello, ha alertado sobre las constantes violaciones de derechos humanos que viven los migrantes albergados en Tijuana.

Inicialmente impulsada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) bajo la administración Trump, y pese a la objeción de los especialistas, el gobierno de Biden le ha dado continuidad por razones políticas o de política migratoria. En agosto de 2021, la directora de los CDC, Rochelle Walensky, volvió a expedir una renovación del Título 42, y de manera subsecuente y reiterada lo ha mantenido, afirma Human Rights First.  

Además, precisa que el Título 42 no protege de ninguna manera la salud pública y, de hecho, exacerba la propagación de COVID-19. El argumento sanitario para darle continuidad se ha vuelto injustificado de manera cada vez más evidente, tras la suspensión de otras restricciones de movilidad relacionadas con la pandemia, así como la eliminación del cubrebocas en todas las entidades de EU. 

Migrantes

Gretchen Kuhner destaca estas paradojas, especialmente notorias en casos como el del gobernador de Texas, Greg Abbott, que por su postura abiertamente antiinmigrante, aboga por la continuidad del Título 42, mientras en su estado un fuerte movimiento en contra del uso de cubrebocas derivó en la prohibición de implementarlo, en cualquier momento, como medida obligatoria. “Tienes estas contradicciones; obviamente, a él no le preocupa el contagio de COVID, porque nunca se tomaron medidas obligatorias; entonces, por qué le importaría en el caso de los migrantes; es absurdo”, asegura la especialista.

Aunque se tenía previsto que el Título 42 concluyera hace dos semanas, el Imumi alerta que aún hay muchas personas solicitantes de asilo siendo devueltas de manera expedita, lo cual conlleva además una serie de violaciones a sus derechos humanos. En tanto, no solamente hay indicios de que la política no va a terminar, sino que se ha robustecido.

Sobrecupo de albergues

Una de las implicaciones más importantes del Título 42, según señaló la organización Derechos Humanos Integrales en Acción (DHIA), de Chihuahua, es el sobrecupo de los espacios humanitarios, que están rebasados en capacidad. “Los albergues, las casas del migrante, ya no tienen mayor posibilidad de atender humanitariamente, de albergar a estas personas, y lo que se genera es que, eventualmente, la gente esté en situación de calle”, aseguró su directora, Blanca Navarrete. 

“Estamos hablando de que son expulsadas personas con perfiles de alta vulnerabilidad, mujeres embarazadas, sobrevivientes de violencia sexual, personas LGBT, familias, que al dejarles en situación de calle en lugares como Juárez, donde tenemos una alerta de género y una tasa alta de feminicidios, hay una implicación en términos de seguridad”, agregó.

Además, en Chihuahua, los obstáculos en el derecho a la salud durante la pospandemia son especialmente preocupantes para las personas en general, pero en particular para migrantes y solicitantes de asilo: “Las organizaciones asumimos la carga de que las personas sean expulsadas vía Juárez, porque eran recibidas sin que el INM tuviera atención médica. Nuestra organización tuvo que hacerse cargo de honorarios médicos y medicinas para atender diariamente a 100 personas que eran expulsadas; vamos a seguir siendo las organizaciones quienes paguemos el costo de las devoluciones por Título 42”.

A todo ello se suma la poca colaboración o ausencia de intervención del Poder Judicial ante las diferentes medidas que se tomaron durante la pandemia, pues en el caso de los amparos que las organizaciones promovieron contra esta política y otras, encontraron limitantes tan básicas como que el juez les previniera por desconocer a quién notificar. 

“El amparo en la Ciudad de México fue el que tuvo más empuje, con una resolución muy favorable al principio. En 2020, durante marzo y abril, dejaron salir a muchas personas de estaciones migratorias, y luego empezaron a detener otra vez. Eso ha sido muy fuerte para las organizaciones que lo presentamos, que no haya una resolución final, que el Poder Judicial no pueda tomar una decisión contundente para proteger la vida de seres humanos en el contexto de una pandemia mundial”, lamenta Kuhner.

El tema del Poder Judicial ha sido un reto muy importante —explica— incluso desde que presentaron un amparo, también en la CDMX, para que no se pidiera la CURP para la vacunación de personas migrantes. “Pensábamos que era algo obvio y fácil de arreglar, pero tuvimos que hacer una apelación; no hemos tenido esta posibilidad a través del Poder Judicial de mejorar las condiciones de la población migrante en cuanto a temas realmente ligados al impacto de la pandemia”, agrega. 

El documento Contextos. Investigaciones sobre movilidad humana coincide con las organizaciones en que una de las consecuencias de la permanencia del Título 42 es la instalación de campamentos informales de personas migrantes en Tijuana y Reynosa. “Se calcula que hay entre 2 mil 500 y 5 mil personas en cada uno de ellos. Estos campamentos no contaban con la infraestructura sanitaria necesaria, siendo foco de infección tanto de enfermedades gastrointestinales como de COVID-19. Por ejemplo, en el campamento en Reynosa había poca agua potable y eran limitados los baños y regaderas”, dice el documento. Además, Human Rights First ha alertado sobre el control de organizaciones criminales que extorsionan, atacan y secuestran a sus residentes.

De acuerdo con el reporte, las consecuencias de esta política son especialmente preocupantes en el caso de niñas, niños y adolescentes, pues aunque la administración Biden ha permitido que ingresen no acompañados, esta condición les coloca en situación de vulnerabilidad. Debido a este cambio, muchas familias permiten que sus hijos e hijas crucen solos, y aunque no existen datos certeros de cuántas han tomado la decisión de separarse, la Patrulla Fronteriza reportó que, solo entre finales de enero y principios de abril de 2021, 2 mil 121 menores de edad no acompañados habían intentado ingresar previamente con sus familias.  

Más detenciones y menos acceso a solicitudes de asilo

Las solicitudes de refugio y las aprehensiones de migrantes en México han aumentado mientras el presidente Biden continúa negando el acceso al asilo en la frontera sur de EU y presiona al presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, para intensificar los esfuerzos por detener la migración y aumentar restricciones, alerta Human Rights Watch (HRW) en su más reciente informe sobre la situación de solicitantes de asilo.

“Los migrantes que cruzan la frontera sur de México huyendo de violencia y persecución enfrentan abusos, demoras y dificultades para obtener protección y a menudo están obligados a esperar cerca de la frontera durante meses en condiciones inhumanas sin poder trabajar o encontrar dónde vivir”, señala la organización internacional en el documento.

En 2021, destaca HRW, México aprehendió a 307 mil 569 migrantes, la cifra más alta jamás registrada en el país, al tiempo que recibió un número récord de solicitudes de refugio: 130 mil 863; se trata de la tercera cantidad más elevada a nivel mundial. La mayoría de quienes buscan asilo ingresan a México sin documentación y llegan huyendo de la violencia o persecución en sus países de origen.

Sin embargo, no intentan solicitar protección en un cruce fronterizo oficial por temor a ser deportados por agentes del Instituto Nacional de Migración, es decir, que la mayor parte de estas personas hicieron su solicitud una vez que estuvieron dentro de México. “Algunos pocos señalaron haber buscado protección en la frontera y haber sido rechazados por agentes del INM o por guardias de seguridad privada. Muchos manifestaron que los primeros los habían disuadido de solicitar la condición de refugiado en México y presionado para aceptar un retorno asistido a sus países”, consigna el informe.

Todo ello está relacionado, según alerta la organización, con la persistencia del presidente Biden para mantener “muchas de las políticas abusivas del expresidente Donald Trump”, que incluyen presionar a México para impedir la llegada a la frontera y bloquear el acceso al asilo en la frontera sur con políticas como el Título 42 y Quédate en México. “El presidente López Obrador ha desplegado casi 30 mil soldados junto con agentes del INM para detener a los migrantes indocumentados en todo México”, subraya HRW.  

La organización añade que policías, agentes del Ministerio Público, militares y grupos criminales en México cometen de manera grave y generalizada detenciones arbitrarias, tortura, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y abusos contra migrantes que rara vez son investigados o penalizados, mientras que el gobierno de México amplía las funciones de las Fuerzas Armadas para incluir el control de la migración irregular y reemplazar a autoridades civiles en tareas de seguridad pública.

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#TheatreCapChallenge, la sencilla idea que "está salvando vidas" en las salas de operación

Cuando el británico Rob Hackett apareció en el quirófano con su nombre y profesión escrito en el gorro, recibió varias burlas. Pero esa sencilla medida ayuda a disminuir lo que es la tercera causa de muerte en Estados Unidos: los errores médicos.
31 de mayo, 2022
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“¿Acaso no puedes recordar tu nombre?”, solían decirle los colegas de Rob Hackett en broma.

Era fines de 2017 y el anestesista británico había decidido empezar a ingresar a las salas de operaciones con su nombre y profesión escritos en el gorro, algo tan vistoso que era ineludible para sus colegas.

Y esa era justamente la idea: que lo detectaran y leyeran con facilidad.

Un año y medio después, su iniciativa #TheatreCapChallenge (“desafío del gorro de quirófano”) se volvió viral y, según Hackett, ya está salvando vidas.

“Desde hace más de 10 años que me enfoco en mejorar la seguridad de los pacientes”, cuenta el médico a BBC Mundo desde Sídney (Australia), donde vive desde hace dos décadas.

Su interés en el tema comenzó tras presenciar la muerte de una madre joven por una serie de “peligros que aún existen”.

“Soy consciente de que otra gran cantidad de personas continúa muriendo innecesariamente por estos mismos problemas”, dice el anestesista.

Esos “peligros” o “problemas” se llaman errores médicos.

En Estados Unidos, por ejemplo, los errores médicos son la tercera causa de muerte, según un estudio realizado por la Universidad Johns Hopkins y publicado en la revista British Medical Journal en 2016.

Principales causas de muerte en EE.UU.. . .

Y, de acuerdo con la última guía para cirugías seguras de la Organización Mundial de la Salud, la comunicación es la raíz de 70% de los “miles de eventos adversos reportados (dentro de los quirófanos) entre 1995 y 2005” .

Hackett ha sido testigo directo o indirecto de todo ello.

Durante sus 12 años como anestesista, ha sabido de estudiantes a los que piden que terminen una operación porque los confunden con novatos en fase de entrenamiento.

O pacientes que sufren infartos porque no recibieron la compresión torácica (maniobra de primeros auxilios) a tiempo por la sencilla razón de que nadie en la sala quirúrgica se dio por aludido cuando se dio la orden.

Así que se propuso buscar medidas para cambiarlo.

#TheatreCapChallenge

“Conocí la llamada ciencia de los factores humanos a principios de 2015 y el tema me motivó aún más después de asistir a una serie de presentaciones del experto en seguridad médica (Rollin) ‘Terry’ Fairbanks”, cuenta Hackett.

Médicos operando.

Getty Images
La comunicación dentro de la sala de operaciones es la raíz del 70% de los “eventos adversos”, dice la OMS.

Fue en esa época que intentó introducir en la sala de operaciones lo que definió como “otra iniciativa obvia de seguridad”: “Fui sometido a intensas amenazas e intimidaciones por parte del personal de mayor jerarquía dentro de uno de mis propios hospitales”.

“Tal vez fue entonces cuando me di cuenta de que había pocas posibilidades de cambio y mejora dentro de los marcos de asistencia sanitaria existentes”, agrega.

Abandonó esa idea pero seguía pensando que algo debía cambiar.

La idea de los gorros con nombres llegó de una forma inesperada: leyendo el libro de autoayuda “Cómo ganar amigos e influir sobre las personasdel estadounidense Dale Carnegie.

“Cuanto más lo pensaba, más obvia y fantástica me parecía la idea”, confiesa. “Crea una mejora en la atención al paciente y expone los marcos de atención médica en los que nos basamos para resistirnos al cambio”.

Pero a la iniciativa le faltaba masificación.

La idea llegó de la entonces estudiante para partera Alison Brindle, quien propuso usar el hashtag #TheatreCapChallenge en redes sociales, cuenta Hackett.

En Twitter, en los últimos dos meses, el hashtag ha sido usado principalmente en Reino Unido y Estados Unidos, pero Australia, España y México le siguen en menciones, según la herramienta Hashtagify.

Además, organismos como las asociaciones de anestesistas de EE.UU. y Australia han apoyado públicamente la iniciativa.

La Asociación Estadounidense de Asistentes Médico Quirúrgicos, por ejemplo, lo agregó a su lista de políticas e informó: “Es una idea simple y gratuita que ayuda a mejorar la comunicación en una emergencia, especialmente en instituciones más grandes donde puede ser más difícil identificar a colegas y caras nuevas”.

“Experimento psicosocial”

Cuando Hackett comenzó con la iniciativa, creó un video donde explica que “saber los nombres de las personas y sus roles es una habilidad no técnica esencial para el trabajo en equipo”.

En situaciones de emergencia como un paro cardíaco, cuando el personal está corriendo hacia el quirófano, saber “quién es quién” marca la diferencia, continúa.

“Orquestamos al equipo con extrema eficiencia y el paciente tiene mayores probabilidades de sobrevivir“.

Desde que se convirtió en “el loco” que lleva su nombre escrito en la frente hasta la actualidad, Hackett ha escuchado numerosas críticas.

Las principales, cuenta a BBC Mundo, son el costo, la falta de evidencia científica para llevar adelante la experiencia y la vergüenza de verse “poco profesional”.

Pero Hackett tiene argumentos para cada crítica.

Equipo médico.

Gentileza Rob Hackett
Rob Hackett junto a un equipo médico en Sídney, Australia, donde cada uno tiene su gorro con nombre y profesión.

Si bien hoy en día lleva un gorro con sus datos bordados, en un principio simplemente lo había escrito a mano. Por eso, agrega, el costo de implementación es cero.

Respecto a las pruebas, el británico cita una investigación de la Escuela Imperial de Anestesia de Reino Unido presentada en Londres el año pasado que afirma que los cirujanos saben el nombre de menos de la mitad (44%) del personal médico dentro del quirófano.

“Conocer y reconocer a los miembros del equipo por su nombre ha sido cuantitativa y cualitativamente asociado con una mayor confianza, compromiso laboral y resultados clínicos“, dice otro estudio publicado el año pasado por la revista British Journal of Anaesthesia.

El trabajo, que analizó el impacto de #TheatreCapChallenge en un hospital en Reino Unido, afirma que el recuerdo de nombres aumenta con los gorros, algo que no sucedió en otro estudio que incluyó una chapa identificatoria en el pecho.

Además, de acuerdo a ese mismo estudio, 94% de los anestesistas y enfermeros apoyaron la iniciativa.

“La reacción de los profesionales médicos ha sido fascinante”, confirma Hackett.

Médicos corriendo.

Getty Images
En las emergencias, saber quién es quién ayuda a organizar al equipo médico “con extrema eficiencia y el paciente tiene mayores probabilidades de sobrevivir”, dice Hackett.

Según una encuesta realizada por PatientSafe Network, una organización sin fines de lucro sobre seguridad del paciente que Hackett dirige, 86% del personal apoya la iniciativa.

El apoyo fue unánime por parte de los estudiantes de enfermería y medicina, aquellos que son nuevos en la atención médica”, dice, agregando que lo mismo ha sucedido con los pacientes.

“Sin embargo, el apoyo fue menor entre quienes tienen la mayor influencia: el personal que ha estado en la industria durante más de 20 años”, reconoce.

Y es aquí donde entra el factor del profesionalismo y prestigio.

En palabras de Hackett, el #TheatreCapChalleng “es como un experimento psicosocial internacional masivo, que expone fácilmente dónde la cultura de la atención médica está fallando”.


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