Desaparición de menores en Coahuila: ausencias que la autoridad ignora
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Ilustración: Carlos Mendoza

Desaparición de menores en Coahuila: las ausencias que la autoridad ignora y mal registra

Familias de víctimas, activistas y organizaciones advierten que las autoridades del estado carecen de protocolos para atender los casos de desaparición de menores. Incluso, denuncian falta de interés.
Ilustración: Carlos Mendoza
Por Luis Alberto López y Jessica Ayala Barbosa / Heridas Abiertas 
26 de julio, 2022
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Edna Xóchitl López González desapareció el 26 de agosto de 1991 en Torreón, Coahuila, a la edad de ocho años. Silvia Stephanie ‘Fanny’ Sánchez Viesca el 5 de noviembre de 2004, también en Torreón, a los 16 años. Brandon Esteban Acosta Herrera el 29 de agosto de 2009 en Saltillo, poco antes de cumplir los nueve años. 

El contexto y las circunstancias de estas desapariciones son distintas, mas tienen algo en común: corresponden a menores de edad y fueron tratadas por las autoridades sin ninguna consideración por esa condición. 

Los casos de las niñas torreonenses coinciden además en que, a pesar de haber tenido gran cobertura mediática nacional e internacional, no aparecen en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) que el pasado 16 de mayo rebasó la cifra de los 100 mil.

Los colectivos que integran el Movimiento Nacional por Nuestros Desaparecidos han manifestado que esa cantidad, en sí alarmante, no refleja la verdadera problemática de la desaparición México, y la invisibilización en conteos oficiales de historias tan públicas como las de Edna y ‘Fanny’ confirma que estamos lejos de llegar a un número confiable. 

“Definitivamente no están todos los casos; si nos están informando que hay 100 mil desaparecidos, yo te puedo asegurar que hay mínimo 150 mil”, dijo María Elena Solís Gutiérrez, fundadora y presidenta de la Asociación Mexicana de Niños Robados y Desaparecidos, AC (AMNRDAC), al ser entrevistada sobre el tema. 

Coincide con ella Ariana Denise García Bosque, representante legal de la asociación Familias Unidas, de Piedras Negras, Coahuila, quien señaló que las autoridades ni siquiera han explicado el proceso de contabilización. 

“Yo, honestamente, no creo en el registro. ¿En quién vamos a confiar? ¿En las fiscalías de los estados que pasan esta información, cuando no hay quién vigile el registro que hacen ni la clasificación de las desapariciones?”.

La tarde del 5 de noviembre de 2004, Silvia Stephanie ‘Fanny’ Sánchez Viesca, de 16 años, salió de su casa y desde entonces su familia no la ha vuelto a ver. Lo último que se supo de ella fue que acudió a casa de una amiga a pedirle dinero prestado porque le habían robado lo del camión.

En casi 18 años, la investigación en torno a ‘Fanny’ ha sido abordada como secuestro, trata y desaparición, pero no ha dejado huella en la base de datos de la Federación conformada durante el sexenio de Enrique Peña Nieto. 

Fanny

Grupo VIDA

Esto pese a que, de acuerdo con sus filtros, la plataforma incluye los siguientes delitos: desaparición cometida por particulares, desaparición forzada de personas, feminicidio, homicidio, otros delitos que atentan contra la libertad personal, rapto, secuestro, tráfico de menores, trata de personas y otros delitos vinculados con la desaparición de personas.

Silvia Ortiz, madre de ‘Fanny’ y vocera del Grupo de Víctimas por Nuestros Derechos en Acción (VIDA), ha señalado la exclusión de su hija en esa contabilización. 

El argumento que le dieron fue que la Fiscalía General de la República (FGR) investigaba un posible caso de trata de personas.

La realidad es que, independientemente del delito, ‘Fanny’ está desaparecida y no está en el registro, lo que ejemplifica la invisibilización de niñas, niños y adolescentes en el tema de las desapariciones. 

“Es algo que he estado peleando en esta búsqueda de mi hija. Se plantea la situación de la guerra contra el narco y los adultos, pero a los niños no los han hecho visibles como debe ser”, aseguró Silvia.

Para Tania Ramírez Hernández, directora ejecutiva de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), la ausencia en el registro de casos tan mediatizados denota la falta de coordinación entre autoridades. 

“Imagino ese expediente siendo atendido con impericia y desconocimiento, es ahí donde se materializa que trabajan sin una claridad de qué hacer con esos casos”, dijo la directora al enterarse de que ‘Fanny’ no está incluida en el conteo.

Archivo Francisco Rodríguez

Tania Ramírez criticó que la autoridad aún les diga a las familias que esperen a sus hijos 24 horas porque “a lo mejor regresan”, cuando es sabido que la ley prevé que tratándose de niñas y niños las primeras horas son vitales. 

“Estas inercias institucionales hablan de que el Estado mexicano no ha tomado con la seriedad correspondiente la atención de estos casos”, añadió.

Diferentes caras de una misma tragedia

En abril del presente año, la REDIM alertó sobre el incremento de niñas, niños y adolescentes desaparecidos, una crisis que la sociedad suele ignorar. 

Ramírez Hernández detalló que, de acuerdo con una revisión al RNPDNO (que maneja datos desde 1964), se han reportado 82 mil 328 niñas, niños y adolescentes desaparecidos, de los que 16 mil 368 siguen sin ser encontrados.

Señaló que las cifras muestran cómo ha cambiado el fenómeno a lo largo de los años y las condiciones sociopolíticas del país. El mayor impacto se dio con la irrupción del crimen organizado a partir del sexenio de Felipe Calderón. 

Durante la llamada guerra contra el narco comenzó a aumentar el número de desapariciones y llegó a su pico en el periodo de Enrique Peña Nieto con seis mil 103 menores sin localizar. 

En el sexenio actual se percibe una tendencia a la alza, aunque no muy significativa, con 5 mil 102 niñas, niños y adolescentes desaparecidos entre enero de 2019 y abril de 2022. 

Además, es preocupante que a partir de 2021 el porcentaje de menores localizados con vida se haya reducido de 80 a 70. 

Infografía 1

Fuente: Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas

En los más de 25 años de trabajo de la AMNRDAC, María Elena Solís Gutiérrez ha sido testigo de cómo se ha transformado el fenómeno de las desapariciones de menores. 

En 1995, una banda dedicada al robo de niños se llevó a su nieta de dos años. Contó que entonces la sustracción de menores era mayormente para adopciones ilegales, pero a partir de 2009 el fenómeno cambió y alcanzó niveles alarmantes. 

Indicó que ahora la problemática está ligada al crimen organizado, que se vale de las redes sociales para llevarse a adolescentes con falsas promesas.

“Otro joven se lleva al joven, se comunica con él, han llegado hasta sus domicilios para llevarlos al norte y después no sabemos de ellos”, detalló Solís Gutiérrez.

La activista añadió que el factor delincuencia organizada complica el rescate de los adolescentes porque se reduce la difusión de los casos, ya que aumenta el riesgo de que les quiten la vida. 

Solís lamentó que el Estado deje de lado el principio constitucional de interés superior de la niñez e hizo un llamado al presidente para que trabaje por la seguridad de las infancias.

Centro de Derechos Humanos Fray Juan de Larios

Hacerse una idea exacta del panorama de niñas, niños y adolescentes desaparecidos en México es complicado, pues las autoridades tienen criterios distintos para registrar una desaparición y no todas comenzaron el conteo en la misma fecha.   

Cifras oficiales no cuadran

Por ejemplo, la Comisión Nacional de Búsqueda, que alimenta el registro federal, tiene información de menores desaparecidos en Coahuila desde 2000 y la Comisión de Búsqueda de Coahuila desde 1994. 

Esto se constató cotejando los datos de ambas instancias, obtenidos a través de solicitudes de información, con los de la plataforma interactiva del RNPDNO.

En esta entidad, la autoridad federal tiene reportados 691 menores de 0 a 17 años de edad con el estatus de desaparecidos, no localizados y localizados entre el 2000 y 2021. Mientras que la dependencia coahuilense reportó mil 989 niñas, niños y adolescentes desde 1990 hasta 2021, de los cuales 209 no han sido ubicados.

En tanto, las fiscalías de Coahuila y General de la República comenzaron el conteo de personas desaparecidas en 2001.

La información obtenida vía transparencia muestra parte de sus bases de datos, aunque la dependencia estatal no proporcionó el reporte completo de menores de 11 a 17 años y juntó en sus cifras a personas de 18 a 20 años.

Con respecto a la actualización de datos que comparte Coahuila al RNPDNO, el fiscal general, Gerardo Márquez Guevara, afirmó que es diaria y que dan prioridad a este registro en todo momento.

“Estamos privilegiando este registro, está en ciernes y no ha alcanzado el 100%, pero a nivel nacional. En Coahuila somos referentes en el trabajo en materia de desaparecidos, no quiero decir que en resultados, pero en trabajo sí, bajo el impulso de las familias de los colectivos”, comentó el fiscal.

El funcionario aseguró que instituciones como la fiscalía, los centros de justicia para las mujeres y la PRONNIF trabajan de la mano en estos casos y que se inicia la búsqueda en las primeras horas. 

“Inmediatamente que la familia advierte la ausencia de un familiar menor de edad, niño, niña, mujer u hombre da aviso a la autoridad y hay varias instancias, regularmente es la FGEC. Una vez que se da vista, se levanta el reporte para las redes sociales y el resto de los organismos para la búsqueda”, indicó Márquez Guevara.

Destacó que hay un protocolo especial para la búsqueda inmediata de niñas, niños y adolescentes y la forma de registrarlos depende de cómo avancen las investigaciones.

“Se registra como no localización y, después de un tiempo determinado, como desaparición. Depende de la búsqueda y los días, pues hay ocasiones en que se tarda la localización, pero se tienen datos de que se encuentra en alguna parte con un familiar o amigo”, explicó el fiscal de Coahuila.

Fuente: Elaboración propia con datos obtenidos vía transparencia a tres dependencias

Sin embargo, no todos creen en el trabajo en equipo entre las instituciones. 

Falta de coordinación entre instituciones 

Activistas coinciden en que parte del problema de las desapariciones de menores es que la falta de coordinación entre instituciones de diferentes órdenes de gobierno impide el registro puntual y la búsqueda adecuada. 

Silvia Ortiz, madre de ‘Fanny’ y vocera del grupo VIDA, señala que existe un personal muy limitado para la Alerta Amber en Coahuila y su implementación es burocrática.

“Hay una sola persona que está llevando esto. Desde ahí estamos mal, se ve la falta de interés para la búsqueda de los menores”, agregó Silvia Ortiz.

También la abogada Ariana Denise García Bosque, de Familias Unidas, enumeró entre las deficiencias de la alerta que sea temporal y que no esté ligada a una estrategia de búsqueda con las corporaciones policiacas de la entidad. 

Dijo que la encargada de esta alerta en Coahuila le explicó que el mecanismo solo funciona unos días y luego se retira, incluso si el menor no es localizado. 

“¿Entonces cómo vas a continuar esa acción de búsqueda si esta alerta, que se supone que es inmediata, deja de publicitarse o buscar?”, consideró García Bosque.

Por su parte, la fundadora de la Asociación Mexicana de Niños Robados y Desaparecidos, AC, María Elena Solís, dijo que algunas comisiones de búsqueda y fiscalías sí colaboran con organizaciones y colectivos de búsqueda, pero existen casos en que no hay coordinación.

“Nosotros solicitamos a la comisión de Guanajuato la ayuda para recuperar una niña y nunca obtuvimos la respuesta”, dijo la activista.

La observación de Ariana Denise García Bosque va más allá de las fiscalías y comisiones, pues en Familias Unidas han llevado casos de menores de edad sin acta de nacimiento que asisten a clases, lo que habla de una problemática en la funcionalidad de las instituciones públicas.

“¿Cómo detecta una primaria que un niño no tiene acta de nacimiento y está inscrito, si no le puede coartar el derecho de asistir? Tienes que verlo con un trabajo social, inclusive la obligación de la escuela de denunciar que no tiene esa acta”, destacó García Bosque.

Refirió que hay más instancias que tienen pendientes con las infancias, como las casas hogar, pues durante los años de mayor inseguridad en el norte de Coahuila se supo que grupos criminales iban a dejar ahí y en iglesias a menores que habían desaparecido junto con sus familias, pero no hubo registro de esto. 

“El tema va mucho más allá de los eventos violentos que hemos vivido como desaparición masiva en el estado, tiene que ver con la falta de probidad del Estado sobre la protección de los menores”, aseguró la abogada.

Habló también de la necesidad de tomar en cuenta para acciones o programas a esos menores que regresaron y a los hijos de desaparecidos.

La directora de la REDIM, Tania Ramírez, también señaló la falta de coordinación entre las fiscalías y las autoridades federales encargadas del RNPDNO.

“No hay celeridad en los registros. Si no estuvieran subiendo la información rápido porque están haciendo la búsqueda en campo o en vida se comprendería el desfase, pero no hay ni lo uno ni lo otro”, dijo Ramírez.

Añadió que, si bien existen diversos protocolos como las alertas Amber o Alba, no se tienen los mejores resultados por la falta de comunicación y trabajo interinstitucional.

Para conocer la versión oficial sobre el tema de los protocolos y la alimentación del RNPDNO se buscó sin éxito a la titular de la Comisión Nacional de Búsqueda, Karla Quintana; su personal fijó fecha y horario para una entrevista telefónica, pero llegado el día no respondió a la petición.

El enfoque ignorado

A la falta de un registro confiable se suma la de un enfoque diferenciado de parte de las autoridades coahuilenses cuando se denuncia o reporta un menor desaparecido. 

Las primeras horas son fundamentales para dar con un menor desaparecido, pero las autoridades aprovechan el desconocimiento de las familias para no comenzar la búsqueda inmediata. 

“Cuando te pasa esto estás en una locura, no razonas, tú lo que quieres es ver a tu hijo, no entiendes de leyes, de protocolos”, compartió Lourdes Herrera, quien busca a su hijo Brandon Esteban Acosta Herrera desde 2009.

El 29 de agosto de ese año, Brandon acompañaba a su padre, Esteban Acosta Rodríguez, y sus tíos, Gualberto y Gerardo Acosta Rodríguez, rumbo al aeropuerto de Monterrey. 

Lo último que se supo de ellos fue que un grupo armado abordó en la carretera de Ramos Arizpe a Monterrey el vehículo en el que viajaban.

“Esa primera noche sin mi niño fue horrible. Pensar: a estas horas él ya tiene que tomar su chocolate, ponerse su pijama… Es un terror”, recordó Lourdes Herrera.

La madre de familia experimentó la falta de interés de la Fiscalía de Coahuila para dar un enfoque diferenciado por tratarse de un niño.

Sin restar importancia a otro tipo de casos, considera que la vulnerabilidad de los pequeños suele dejarse de lado. “Las autoridades generalizan, los meten dentro del mismo paquete”, comentó Herrera.

Cortesía Lourdes Herrera

Indicó que tiempo después se enteró de las obligaciones que tenía la autoridad para encontrar a sus familiares y del enfoque diferenciado y protocolos que existen para los menores, como boletinar su fotografía o hacer la búsqueda inmediata en todos los DIF. Esto último terminó haciéndolo ella misma años más tarde.

La madre de Brandon relató que dependencias como la Procuraduría de los Niños, las Niñas y la Familia (PRONNIF) cuestionaron su actuar como madre al dejar a su hijo en la custodia de su esposo.

“Cuestionaron por qué le solté a mi hijo a mi esposo, dijeron que los hijos no se le sueltan al papá. Salí muy mal de ahí, me sentí ofendida, yo no veía nada extraño, no estaba mal con mi esposo”, explicó Lourdes Herrera.

Herrera considera que los protocolos que existen para la ubicación y búsqueda de menores son adecuados en el papel, pero no en la práctica. “Las autoridades se limitan a llenar oficios a sacar copias de copias, pero no hay un trabajo efectivo, búsqueda, investigación”.

La también integrante del colectivo Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila (FUUNDEC) asegura que la autoridad estatal persiste en prácticas de omisiones al momento de aplicar protocolos para menores de edad desaparecidos.

“Si no fuera desde la demanda, la exigencia y todo ese trabajo que hemos hecho desde las familias, ellos seguirían actuando igual”.

El caso de Brandon está clasificado como persona no localizada, al igual que los adultos que desaparecieron junto a él, tipificación inadecuada según colectivos de búsqueda, pues disfraza la realidad de que alguien se los llevó, lo que impacta en la responsabilidad que asumen las autoridades en cuanto a la búsqueda.

“Ni siquiera estamos entendiendo qué nombre lleva una persona que ha sido arrebatada de una casa y que no encuentran, y falta una búsqueda real de cómo fue la desaparición”, dijo la mamá de ‘Fanny’ al respecto.

Tania Ramírez, de la REDIM, expuso: “No podemos hablar de niñez no localizada, pues no se puede hablar de la voluntad de ausencia porque no son adultos o jóvenes que deciden alejarse”. 

La niña desaparecida desde hace tres décadas 

Imposible hablar de la desaparición de menores en Torreón, Coahuila, sin recordar el caso de Edna Xóchitl López González, raptada por un hombre en la colonia Ampliación Lázaro Cárdenas la noche del 26 de agosto de 1991 mientras jugaba junto con su hermano Edén, y dos vecinos más cerca de las vías que atraviesan el sector. 

Desde entonces no se sabe nada de ella. Sus padres, Reyna González y Heriberto López, fallecieron tras varios años de buscarla y llevar su caso a medios de comunicación nacionales e internacionales. 

Grupo VIDA

Ellos llegaron hasta el expresidente Carlos Salinas de Gortari, quien mandó a agentes de la Interpol a colaborar en la búsqueda.

El año pasado, al cumplirse tres décadas de la ausencia de su hermana, Edén López González decidió retomar la búsqueda y se unió al grupo VIDA.

Al reunirse con autoridades de la Fiscalía de Coahuila descubrió que no tienen la denuncia del caso, pese a que existe una recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos que hace referencia a la averiguación previa 80/991 y que pedía nombrar a un fiscal especializado para investigar el rapto.

“No me gusta exhibir a las autoridades, pero ellas mismas se exhiben. No puede ser que no haya un registro”, señaló Edén López.

En entrevista para Telediario Laguna el pasado 25 de agosto, el fiscal de Personas Desaparecidas en Coahuila, José Ángel Herrera Cepeda, confirmó esta versión.

“Hasta el día de hoy, por lo menos en Coahuila, no hay una denuncia, hay una denuncia en la Ciudad de México, según tenemos entendido, y la vamos a tratar de ubicar”, puntualizó el funcionario.

Edén dijo que el proceso para una nueva denuncia continúa, pues hay fila de espera porque hay otras familias que como él deben volver a pasar por el trámite.

La invisibilización también se ve reflejada en las bases de datos de las comisiones Nacional y Estatal de Búsqueda. A través de una solicitud de información a cada una se pudo constatar que contabilizan personas desaparecidas a partir de 1994. El Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) tampoco tiene rastro de esa denuncia.

Archivo de la familia López González

El caso de Edna Xóchitl generó un antecedente de las agrupaciones creadas para buscar personas desaparecidas, pues nació la Fundación Pro Localización de Niños Desaparecidos Asociación Civil, que operó durante la década de los 90.

Una interminable lista de pendientes

Que el Estado no se apegue al principio constitucional de interés superior de la niñez acrecienta las deudas hacia este sector de muchas maneras. 

Todas las activistas entrevistadas para este reportaje coinciden en que no existe una visión que ponga en primer lugar a niñas, niños y adolescentes. 

“Yo no considero que se dé una perspectiva especial a la desaparición de los menores”, planteó la abogada Ariana Denise García.

Criticó que las autoridades no hagan ni lo más básico, como poner carteles en las centrales de autobuses y en las casas hogar, preguntar en los juzgados familiares si un niño ha sido adoptado, indagar en los hospitales, en guarderías o revisar en las escuelas cuántos niños inscritos nuevos hay.

Puntualizó que el gobierno mexicano tiene una falta de interés en todo y la desaparición de niñas, niños y adolescentes no es la excepción. 

Fuente: Elaboración propia con datos de la Comisión Estatal de Búsqueda obtenidos por transparencia)

Añadió que, más que leyes, es necesario generar un mecanismo idóneo de registro, definido por expertos, y que las leyes existentes se apliquen adecuadamente.

Por otra parte, García Bosque considera que también es necesario replantearse las clasificaciones de desaparición por particular y sustracción de menores que influyen en el registro y en la búsqueda. 

La otra invisibilización de menores 

El fenómeno de la desaparición en México no solo desvanece la infancia y la adolescencia de los menores víctimas, sino también de los que sufren la ausencia de su padre o madre por este delito. 

Juan Humberto Morales Ramírez puede dar cuenta de esto. Cuando tenía 14 años, su padre, Rolando Javier Morales Rodríguez, quien laboraba como bombero en el Aeropuerto de Piedras Negras, desapareció. 

Humberto y su familia padecieron la negativa de las autoridades para investigar el caso. Cuando acudieron a presentar la denuncia no la aceptaron porque dijeron que a lo mejor se había ido con otra mujer. 

Tres años después su madre se unió al colectivo Familias Unidas y al solicitar una copia de la carpeta de investigación en la Fiscalía de Coahuila le dijeron que no había tal.

Recordó que el jefe de su padre solo le dio a su mamá una liquidación de mil pesos y le dijo que no buscara más.

Él, su hermana y su hermano, que entonces tenían seis y nueve años, crecieron escuchando comentarios insensibles, como que su papá había desaparecido por estar involucrado con el narcotráfico o que ya estaba muerto. Todo esto les dejó secuelas emocionales. 

Familias Unidas Piedras Negras

Narró que llegó a buscar compañías relacionadas con el crimen organizado a fin de obtener información sobre el paradero de su padre, aunque desertó de ese objetivo por consejo de sus amigos.

Decidí encerrarme en mi burbuja y centrarme en mis estudios, aunque le prometí a mi mamá que cuando terminara mi carrera le iba ayudar hasta donde tope”, dijo.

Su mamá enfrentó signos de un Estado indolente con las infancias y adolescencias víctimas indirectas, siendo su trabajo en una maquiladora el único sostén para su familia. 

Fuente: Bitácora de menores de edad registrados por la asociación Familias Unidas (Famun) 2013-2022)

A sus 26 años, Humberto coordina el área de Trabajo Social de Familias Unidas, desde donde acompaña a menores con historias similares a la de él, así como de adolescentes y niños ausentes que la autoridad quiere mantener en el olvido.

 

* Este reportaje es parte del Hub de Periodismo de Investigación de la Frontera Norte, un proyecto del International Center for Journalists en alianza con el Border Center for Journalists and Bloggers.

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Pruebas COVID: qué explica que haya tantos resultados negativos entre contagiados

La llegada de nuevas variantes, como las relacionadas a ómicron, parecen haber anticipado la aparición de los síntomas de infección antes de que la carga viral llegue a su pico.
5 de julio, 2022
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En los últimos meses, se ha vuelto común ver que algunas personas que empiezan a mostrar síntomas típicos de covid (tos, congestión nasal, fiebre…), se hacen una prueba rápida de antígenos y el resultado es negativo.

La persona continúa con el malestar y, uno o dos días después, se hace una prueba nueva que confirma la infección del coronavirus.

El peligro es que, en ese lapso en el que no se tuvo un diagnóstico acertado, no se tomaron las medidas necesarias, como el aislamiento y el uso de las máscaras, para evitar contagiar a otros con el virus.

Esto a su vez crea nuevas cadenas de transmisión e incrementa el número de casos de la enfermedad.

Pero ¿cómo se explica este fenómeno de “positividad retrasada”?

Aunque no hay respuestas claras, algunos expertos le plantearon varias hipótesis a la BBC, que ayudan a entender la situación. También recuerdan lo que hay que hacer para que te protejas a ti y a todas las personas a tú alrededor.

En resumidas cuentas, aunque aún existan muchas interrogantes sobre el tema, la recomendación es simple: si tienes los síntomas típicos de covid, mantente aislado y evita el contacto con la gente así la prueba rápida de antígenos que te hayas hecho el primer o segundo día te haya dado negativo.

Y en lo posible, intenta repetir la prueba entre el tercer y el quinto día para tener mayor certeza sobre el diagnóstico.

¿Se aceleró el virus?

El primer factor que explica esta situación es la llegada de nuevas variantes del coronavirus, especialmente aquellas que emergieron de ómicron como la BA.2 y la BA.5.

Luego de haberse esparcido por el mundo, vino un cambio importante en el periodo de incubación, que es el tiempo entre que el virus comienza a invadir las células de nuestro cuerpo y la llegada de los síntomas.

“El virus infiltra las células y adentro hace entre 100 y 1.000 copias nuevas de sí mismo, las cuales van e infectan otras células, y así continúa el proceso hasta la reacción del sistema inmune, la cual causa síntomas como congestión nasal, estornudos, fiebre…”, explica el experto en virus José Eduardo Levi, investigador y coordinador de desarrollo en DASA (Diagnósticos de América, una firma experta en diagnósticos en Brasil).

En comparación, según un reporte de la agencia de seguridad sanitaria del Reino Unido, el periodo de incubación de la variante alpha era en promedio de cinco a seis días.

Ese período disminuyó a cuatro días durante la ola de la variante delta.

Con ómicron, el periodo entre la invasión viral y la llegada de los síntomas se redujo aún más y es de tan solo tres días.

Coronavirus SARS-CoV-2

Getty Images
Las variantes de ómicron tienen unos de los periodos más cortos de incubacion que se han visto con el coronavirus hasta el momento

En otras palabras: si antes tomaba casi una semana para que una persona comenzara a desarrollar síntomas típicos de covid luego de haber entrado en contacto con alguien infectado, hoy ese proceso es mucho más rápido y puede ocurrir casi que de la noche a la mañana.

“Lo que más vemos en nuestras oficinas son pacientes diciendo que salieron en una caminata el domingo y que ya el martes o el miércoles estaban experimentando síntomas”, dice la especialista en enfermedades infecciosas y virus Nancy Bellei, quien también es profesora de la Universidad Federal de Sao Paulo (Unifesp).

Pero, ¿por qué pasa?

Virus distintos, defensas actualizadas

Dentro de las teorías que podrían explicar por qué ómicron fue menos agresivo que las anteriores cepas, algunos expertos aseguran que las mutaciones genéticas mismas de la variante fueron las que acortaron el tiempo de incubación.

Otros subrayan el papel del sistema inmune en este proceso.

En una serie de publicaciones en Twitter, el inmunólogo y epidemiólogo Michael Mina, quien trabajó en la Universidad de Harvard y es actualmente el director científico de una compañía de pruebas, asegura que la vacunación “ha cambiado fundamentalmente la relación entre el covid y la carga viral”.

Anteriormente, los síntomas del covid comenzaban a aparecer justo cuando las cantidades del virus en el cuerpo estaban alcanzando su pico.

“¿Por qué la gente está reportando síntomas pero arrojando resultados negativos?”, preguntó.

“Los síntomas que experimentamos son usualmente el resultado de la respuesta inmune. Las vacunas pueden hacer que nuestro cuerpo detecte el virus más rápidamente, antes de que el número de copias llegue a su punto máximo. Ese es literalmente el propósito de la vacunación”, escribió en la red social.

Mujer se limpia la nariz

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Con el avance de la pandemia y la vacunación, los síntomas se han vuelto más moderados

Más adelante en su explicación, Mina señala que la respuesta inmune rápida ayuda a suprimir el virus por un tiempo, hasta que el patógeno se elimine del cuerpo o que eventualmente gane la batalla y comience a replicarse con mayor ferocidad.

“Entendiendo esto, una prueba creada para detectar una cierta cantidad de virus dará resultados negativos en los primeros días, antes de que incremente la carga viral”, aseguró el científico.

En otras palabras, una de las teorías dice que con el ómicron, el corto periodo de incubación y la aparición más temprana de síntomas significa que la carga viral (la cantidad de coronavirus en acción) durante los primeros días de una infección no es lo suficientemente alta como para ser detectada por las pruebas de antígenos.

Vale la pena decir que esta es apenas una de las posibles explicaciones para este fenómeno, y que la idea está lejos de ser comprobada o de ser adoptada por algún tipo de consenso entre los expertos.

“El sistema inmune también depende de que se active cierta cantidad de partículas virales para que se inicie una respuesta. Así que me parece que la inmunidad que se crea a través de la vacunación o de casos anteriores de covid contribuye más a acabar con la infección rápidamente que interferir con sus inicios”, dice Levi, quien también hace investigaciones en el Instituto de Medicina Tropical de la Universidad de Sao Paulo (USP).

De cualquier manera, hay evidencia de que la cantidad de proteínas virales en esos primeros días de infección podrían estar más bien bajos en las olas de ómicron.

“Con esto, hay un riesgo de que las pruebas de antígenos fallen a la hora de detectar estos casos, ya que no hay partículas suficientes como para obtener un resultado positivo”, resume el virólogo Anderson F. Brito, investigador científico del Instituto Todos por la Salud.

“Así que tenemos que ser cuidadosos a la hora de interpretar estos resultados iniciales, de tal manera que no generemos un falso sentido de seguridad”, advierte.

Errores humanos e interpretación de las pruebas

Igual, dentro de esta discusión es imposible ignorar el impacto del factor humano en el número de errores que se ve en los resultados.

La prueba de antígenos, la cual puede hacer cualquier persona desde su casa, requiere ejecutar una serie de procedimientos muy específicos – separar materiales, lavarse las manos, restregar la parte trasera de la nariz con un hisopo por un periodo mínimo de tiempo, mezclar con la solución salina, esperar unos minutos…

Si cualquiera de estos pasos no se hace de manera correcta, el resultado puede arrojar un falso negativo.

“No puedes confiar en la conclusión de una prueba mal hecha”, dice Bellei, también miembro de la Sociedad Brasilera de Enfermedades Infecciosas (SBI).

El doctor resalta la variación que existe entre la calidad de las pruebas que hay disponibles en las farmacias.

Hay mucha diferencia entre la sensitividad y especificidad de las distintas pruebas rápidas. Algunas pueden detectar el 80% de los casos, mientras que en otras esta tasa cae al 70 o incluso al 50%”, advierte.

Aunque no existe una manera fácil y accesible para saber qué productos son los de mejor calidad, Bellei recomienda que las personas den preferencia, si es posible, a las marcas más conocidas, compañías que lleven trabajando en diagnósticos por décadas.

Una segunda recomendación importante es leer cuidadosamente las instrucciones que vienen con la prueba y seguir cada paso al pie de la letra para reducir las probabilidades de errores y resultados equivocados.

En este sentido, también hubo muchas dudas sobre si las pruebas de antígenos iban a ser capaces de detectar las variantes ómicron, debido a las mutaciones tan distintas que tienen a las de otras variantes.

Una mujer con una prueba de covid

Getty Images
Seguir las instrucciones de las pruebas al pie de la letra es el primer paso para prevenir resultados equivocados

Esta hipótesis, sin embargo, resultó siendo falsa. “La prueba de antígeno principalmente detecta la proteína N del coronavirus”, explica Levi.

“Y sabemos que ómicron tiene más mutaciones en la proteína S, la cual no es usualmente el objetivo principal de estas pruebas”, agregó.

En otras palabras, las pruebas rápidas continúan siendo relativamente efectivas a la hora de encontrar nuevas variantes.

A lo mejor el meollo del asunto está en intentar entender cuál es el momento adecuado para hacerse la prueba, y de ahí, aprender a cómo interpretar los resultados y a tomar las acciones necesarias.

¿Qué cambia con el diagnóstico?

Dados todos estos cambios observados en el comportamiento del virus y en nuestro sistema inmune, el mensaje principal es relativamente simple: si tienes los síntomas típicos de covid, como dolor de garganta, tos, estornudos y fiebre, evita el contacto con otras personas para no transmitirles el agente infeccioso.

Esta regla aplica incluso para las personas que se hicieron una prueba en los primeros días y obtuvieron un resultado negativo. Como se explicó, aún no es posible estar 100% seguro y puede ser que la carga viral no esté lo suficientemente alta como para ser detectada por la prueba.

Los periodos de cuarentena dependen de una variedad de condiciones, pero un periodo de entre 5 y 7 días es normalmente suficiente para la mayoría de las personas.

Si te hiciste la prueba el primer o segundo día de síntomas y el resultado fue negativo, vale la pena repetirlo nuevamente entre el tercer y el quinto día si es posible.

Un estudio no publicado del London School of Hygiene and Tropical Medicine, del Reino Unido, reveló que el pico de la carga viral ocurre usualmente al tercer día de la aparición de síntomas.

Con esto, si realmente tienes covid, será más factible detectarlo si te haces una prueba en el punto en el que la carga esté en su pico.

“Y es importante notificar los resultados a la unidad de salud más cercana a tu hogar, para eventualmente confirmar el diagnóstico a través de métodos más exactos como la prueba PCR, y que el caso pueda ser tenido en cuenta en las estadísticas oficiales”, aseguró Brit.

Por supuesto, también es importante limitar el contacto con otras personas, especialmente aquellos más vulnerables al covid como las personas mayores o inmunosuprimidas, durante el periodo de incertidumbre entre una prueba y otra.

Otro punto clave es mantener la vacunación al día.

“Todos aquellos que tienen sus dosis al día transmiten menos coronavirus que los que no tienen su esquema de vacunación completo”, dice la profesora e inmunóloga de la Universidad Federal de las Ciencias de la Salud de Porto Alegre.

Un estudio llevado a cabo en la Universidad de Seúl, en Corea del Sur, mostró justo eso. Los individuos vacunados que se contagian con covid transmiten el virus durante cuatro días en promedio. El periodo cambia dramáticamente incluso en los parcialmente vacunados, quienes pueden transmitir el virus hasta por 8 días.

“Esto adicional al hecho de que es la vacuna la que permite que la infección no se complique en la mayoría de las veces”, afirma el especialista.

Este artículo apareció publicado en su portugués original en: https://www.bbc.com/portuguese/internacional-61986889


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