Tras ser liberada, Jacky fue llevada a albergue pese a tener red de apoyo
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Tras ser liberada, Jacky fue llevada a un albergue a pesar de contar con una red de apoyo

Jacky fue una de las beneficiarias del programa de preliberaciones que impulsa el gobierno capitalino, pero después de salir, a pesar de contar con una red que la apoyara en su reinserción, autoridades la llevaron a un albergue que no podría seguir su proceso.
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A Jacqueline, de 22 años y quien vive con una discapacidad motriz, la sentenciaron a cuatro años y cuatro meses de prisión por el robo de unos refrescos. Durante dos años, estuvo privada de su libertad en el Centro Femenil de Reinserción Social Tepepan, en la CDMX, de donde salió el pasado 30 de junio luego de verse beneficiada por el programa de preliberaciones que impulsa el gobierno capitalino.  

Ya que no tiene redes familiares que la apoyen, la asociación civil Mujeres Unidas por la Libertad fue por ella y la llevó a su casa. El martes 5 de julio, Adriana Leyva, cofundadora de la AC, acompañó a la joven al Instituto de Reinserción de la CDMX para dar seguimiento a su proceso en libertad, poner en regla sus papeles y ver la posibilidad de que accediera a algún apoyo económico en tanto logra insertarse en el mercado laboral. Sin embargo, el instituto —sin notificación previa y a pesar del acompañamiento que tenía— ingresó a Jacky a un albergue. 

Beatriz Maldonado, fundadora de Mujeres Unidas por la Libertad, reclama que no solo internaron a Jacky sin dar explicaciones, sino que en el albergue ni siquiera sabían qué tratamiento darle o por qué estaba ahí, si tenía alguna red de apoyo y que, como parte de su acuerdo de preliberación, debe ir cotidianamente ante el juez para firmar por su libertad.

“Solo porque a Adriana se le ocurre dejarle su gafete de Mujeres Unidas por la Libertad es que del albergue nos hablan en la nochecita para preguntarnos de Jacky, que qué necesitaba o cuánto tiempo iba a estar ahí”, expone Maldonado.

“El albergue nos refiere que el instituto no les dijo nada más que ‘aquí les traemos a esta muchacha, bye’”, reclama.

El caso de Jacqueline se suma al de Dulce, quien después de ser preliberada por las autoridades capitalinas, sin tener un plan de reinserción, regresó a vivir a las calles.

Durante dos días, las activistas lucharon por rescatar a Jacky del albergue. Sin la presencia ni acompañamiento del Instituto de Reinserción, finalmente lograron sacarla y llevarla con ellas para darle el acompañamiento que requiera.

Animal Político buscó al Instituto de Reinserción Social para saber por qué no ha brindado compañía y seguimiento a las mujeres beneficiarias del programa de preliberaciones, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

“Te dan tu libertad y viene el Instituto de Reinserción Social a echar para abajo todo el trabajo de la jefa de gobierno (Claudia Sheinbaum) y sus abogados, que son los que empezaron a apoyar en temas jurídicos en favor de las personas en condición vulnerable (…) Si no se les da el seguimiento como tal, realmente no estamos hablando de reinserción social y entonces para qué existe este instituto”, cuestiona Maldonado.

Apoyo urgente una vez liberada

La fundadora de Mujeres Unidas por la Libertad explica que el jueves 30 de junio, unas horas antes de que Jacky fuera puesta en libertad, recibieron una llamada de la directora de Tepepan para pedirles ayuda y hacerse cargo de la joven que estaba a punto de salir de prisión. Según Maldonado, la funcionaria le dijo que ya había hablado a otras asociaciones pidiendo apoyo, pero que se habían negado y ella no quería que Jacky saliera sin una red de apoyo.

“Nosotros fuimos, ahora sí que la recibimos y nos dieron sus documentos”, comparte.

“Ella salió con el beneficio y tiene que ir a firmar, pero pues es una niña que realmente no entiende, tiene muy poco razonamiento, y nos la trajimos aquí a la casa porque es una muchachita que no puede estar en la calle sola, no puede hacer sus trámites porque no es autónoma”.

Durante los cuatro días que estuvo con ellas, Jacky no tuvo ningún problema: comía y dormía bien y platicaba algunos aspectos de su infancia que a ellas les iban sirviendo para pensar dónde podría estar su familia. Les dijo que nació en Puebla, que su mamá le pegaba desde chiquita y que desde los 11 años dejó su casa para vivir en la calle. 

Como parte de su preliberación, la llevaron al juzgado para dar seguimiento y conocer cada cuánto tenía que presentarse. Ahí, explica Maldonado, el juez les entregó un papel que decía que Jacky podía ir voluntariamente a un albergue. También mencionaba que debía ir al Instituto de Reinserción para hacer otros trámites.

“Llegaron (al instituto) como al mediodía y se supone que nada más les iban a dar su kit, la ayuda de Impulso Laboral (apoyo económico) y quizá vincularla en otro lado para que siguiera con talleres”, explica la activista.

Jacky y Adriana estuvieron esperando, pero nadie les decía nada. Algunas horas después, solo les informaron que ya había llegado la gente del albergue para llevarse a la joven. Incluso, les explicaron que era un albergue de puertas abiertas, de libre tránsito, donde nada más iba a dormir y en el día iba a salir.

“¿Cómo pretendían que Jacky siguiera esa rutina? Si no les dan seguimiento, esas mujeres ya no siguen el proceso de una reinserción social y vuelven a ser aprehendidas y es lo que iba a pasar con ella, iba a volver a la cárcel porque no tiene la autonomía para llevar a cabo sus trámites”, afirma Maldonado.

“Las mismas autoridades del albergue refieren que efectivamente no se le iba a dar un seguimiento a Jacky en el tema jurídico, de que alguien la llevara a firmar y la regresara o que la llevara a sus talleres de contención psicológica o algo así, no tienen la capacidad y sobre todo el presupuesto”, agrega.

Ante esta situación, la asociación redactó un escrito que presentó al juez encargado del proceso de Jacky para informarle que asumirá todo su cuidado: ahí le darán alimento y techo, la llevarán a firmar cuando se requiera y la apoyarán en su proceso de reinserción.

Trabajo a futuro 

Aunque Jacky volvió con Mujeres Unidas por la Libertad, aún hay mucho trabajo por hacer: hay que tramitar su acta de nacimiento, encontrarle talleres en los que participe, buscar atención psicológica adecuada que evalúe y en su caso recete el medicamento acorde, pero sobre todo, buscar opciones de atención real que eviten que quienes salen de prisión queden en la indefensión y nadie les ayude en su reinserción.

“Estamos solicitando un espacio para convertirlo en un albergue de confianza temporal para las mujeres que egresan del sistema penitenciario y le den seguimiento a su reinserción social”, expone Maldonado.

Por ello, la asociación busca una audiencia con la jefa de gobierno para exponerle su idea, a fin de que casos como los de Jacky y Dulce no se vuelvan a repetir y quienes así lo requieran tengan acompañamiento permanente.

“Fuimos solidarias, nosotras no tenemos un albergue, pero nuestra casa está a disposición de Jacky porque ninguna mujer que sale de prisión debe ser ignorada por nadie, pero menos por las autoridades”, sostiene Maldonado.

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La (sin) razón de que el norte esté en la parte superior de la mayoría de los mapas del mundo

No hay ninguna razón por la cual el norte debe estar en la parte superior de los mapas. Cualquiera de los otros 4 puntos cardinales serviría igual.
4 de junio, 2022
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Pocas cosas parecen más naturales que los cuatro puntos cardinales.

Dondequiera que te encuentres en el planeta, puedes ver la salida del Sol en el este y su puesta en el oeste. El cenit de ese astro identifica al sur, mientras que otra estrella, la polar, te indicará dónde está el norte.

Sin los puntos cardinales estaríamos perdidos.

Y más que puntos en un mapa o una brújula, son ideas poderosas con significados políticos, morales y culturales.

Pero, ¿por qué el norte terminó estando arriba en la mayoría de los mapas del mundo?

Aunque los cuatro puntos cardinales de una brújula están definidos por las realidades físicas del Polo Norte magnético (norte-sur) y la salida y puesta del Sol (este-oeste), no hay ninguna razón que le confiera al norte automáticamente esa distinción.

El sur y el este podrían perfectamente ocupar ese lugar, y lo han hecho en el pasado.

Fuera de concurso

Notarás que estamos descontando uno de antemano, el oeste.

Aunque ha dado a luz a uno de los conceptos más poderosos e intangibles -Occidente o el mundo occidental- las sociedades antiguas se negaron a privilegiar el oeste por ser el lugar en el que se ponía el Sol.

Estudio para 'Calypso's Grotto', Francis Danby, ca. 1843

Getty Images
Para muchas culturas, la puesta de Sol y el oeste simbolizaban el fin de la vida.

El atardecer personificaba el fin del viaje de la vida, anticipaba oscuridad y el reino de la muerte, así que casi ninguna cultura lo eligió como una orientación sagrada para la oración y aún menos lo colocaron en la parte superior de sus mapas.

Aunque sí en la inferior, como en el Mapamundi de Hereford, uno de los grandes mapas medievales, en el que al mirar hacia abajo llegas al oeste, donde te espera el juicio final.

Esa posición se asocia con una sensación de fin, de presagio, de oscuridad y decadencia.

Y alrededor de los bordes del mapa están las letras MORS, la palabra latina para “muerte”.

Pero claro, si el occidente está abajo…

El este arriba

En la historia de los puntos cardinales todo comienza en el este con la salida del Sol.

El este ha sido desde tiempos inmemoriales un símbolo del nacimiento, del comienzo del viaje de la vida.

Oriente viene del latín oriens, aparecer, nacer. Es la raíz del término “orientación”, la forma principal de ubicarnos en el espacio.

El este se definió en oposición al oeste a lo largo del eje horizontal que precedió al norte-sur.

En el cristianismo primitivo, el oriente es la ubicación del paraíso, una poderosa razón por la que muchos mapamundis lo tenían entronizado en su cumbre.

Mapamundi de Hereford.

Getty Images
Mapamundi de Hereford.

En el de Hereford, debajo de Cristo, sentado en un arco iris, está el Jardín del Edén. Más abajo, la Torre de Babel y en el centro, Jerusalén. En la parte inferior, en el occidente, están los pilares de Hércules, que se pueden interpretar como el fin de los tiempos.

Fuera del mundo terrestre, en las fronteras del mapa, el tiempo terrenal termina y es reemplazado por el presente eterno del cielo, donde no hay necesidad de puntos cardinales. Y en la esquina inferior del mapa hay una figura cabalgando hacia fuera del marco, mirando hacia atrás al mundo que abandona. La inscripción sobre él dice: “Continúa”.

La figura parece estar saliendo de esta vida, pero mira con nostalgia hacia la parte superior del mapa, hacia el este, aquel lugar del renacimiento, donde comienza toda la vida.

Este mapamundi fue hecho en piel de becerro alrededor de 1300.

Cubierto por más de 1.000 inscripciones escritas, ilustraciones de laberintos y monstruos, es una vasta enciclopedia visual del conocimiento cristiano y muestra la creación bíblica de la humanidad. El por qué fue creado sigue siendo un misterio.

Aunque no es un mapa convencional, pues más que mostrar un camino físico traza uno espiritual, sí es una prueba de que los mapas podrían haber tenido al este como norte.

Y es que “la dirección también tiene que ver con la identidad y esa es una declaración espiritual y teológica, no geográfica”, subraya el historiador de mapas islámicos Yossef Rappaort.

El sur emerge

La dirección ha sido desde los inicios del Islam extremadamente importante para el ritual en la vida diaria.

Mapamundi de Al-Idrisi, con el sur arriba.

Getty Images
Mapamundi de Al-Idrisi, con el sur arriba.
Tabula Rogeriana, dibujada por Al-Idrisi para Roger II en 1154.

Getty Images
Tabula Rogeriana, dibujada por Al-Idrisi para Roger II en 1154.

El “alquibla” o “quibla” es la dirección sagrada de la oración hacia La Meca.

A medida que más tribus al norte de Medina, la ciudad donde el profeta Mohamed vivió e impartió sus enseñanzas, se convirtieron al Islam, el quibla se estableció al sur.

“Eso impactó en la manera en la que veían al mundo, por lo que tenía sentido que al elegir una dirección cardinal por encima de las otras, escogieran esa”.

Es por eso que la mayoría de los mapas del mundo islámicos posicionan al sur en la parte superior.

Y uno de los más célebres es el realizado en 1154 por Al-Idrisi, quien vivió en la corte del rey cristiano normando Roger II de Sicilia, aunque era musulmán.

“En esos mapas, Europa está en la parte inferior y es a menudo mucho más pequeña de lo que estamos acostumbrados”, señala Rappaort.

Aunque no sea el foco de esos mapas, el continente europeo tiene un nombre hermoso: “‘El entretenimiento de quien anhela viajar por los horizontes”. Esa es la traducción literal”, cuenta el historiador.

"América Invertida" de Joaquín Torres-García

BBC
“América Invertida”, una obra del pintor uruguayo Joaquín Torres-García de 1943.

Siglos más tarde, el sur volvió a emerger en la cumbre, con obras como “América Invertida” del pintor uruguayo Joaquín Torres-García (1874-1949) y el icónico Mapa Correctivo Universal del Mundo de 1979, del australiano Stuart McArthur.

MacArthur escribió en la leyenda en el mapa: “Ya no se revolcará el Sur en un pozo de insignificancia llevando al norte sobre sus hombros por poco o ningún reconocimiento de sus esfuerzos. Finalmente el sur emerge en la cima“.

Y es que bien podría haber sido así, particularmente si tienes en cuenta que inicialmente el norte rara vez estuvo arriba.

El norte, por defecto

El norte es el más contradictorio de los puntos cardinales.

Es un lugar desolado y oscuro. Un páramo helado de exilio, castigo, incluso muerte. Monstruos y demonios llenaban las regiones heladas del norte de los mapas cristianos medievales.

Pero también es una región de austera belleza, que genera asombro, revelación y, con la Estrella Polar, constancia, incluso salvación.

Detalle mapa de las estrellas

Getty Images
“Si hay algo que explica por qué tendemos a poner al norte arriba, creo que es Polaris”, señala el historiador Felipe Fernández-Armesto.

El norte además es único entre los cuatro puntos cardinales, debido al polo físico del campo magnético de la Tierra. Las corrientes de convección combinan la electricidad con el núcleo planetario de hierro y níquel, creando un campo geomagnético que gira alrededor del planeta y hacia afuera profundamente en el espacio.

Sin embargo, como no poseemos una brújula neurológica interna, desde una perspectiva científica, no tenemos un sentido innato del norte magnético.

Así que la razon por la cual terminó por defecto en la parte superior del mapa mundi es un asunto que aún divide a los historiadores.

Sabemos por qué los chinos lo tenían ahí: a pesar de que las primeras brújulas chinas estaban orientadas hacia el sur, que se consideraba más deseable que el oscuro norte. El emperador vivía en el norte del país y siempre tenía que aparecer en la parte superior del mapa, mirando a sus súbditos “hacia abajo”.

¿Y los demás?

“Si hay algo que explica por qué tendemos a poner al norte arriba, creo que es Polaris”, señala Felipe Fernández-Armesto, experto en la historia de la navegación y la cartografía.

“El verdadero salto para poner el norte arriba vino con la propagación de la navegación en alta mar. Esa estrella del norte era absolutamente crítica para encontrar tu lugar en esos mares desconcertantes donde no hay características físicas que te digan dónde estás”.

El mapa del mundo de Gerardus Mercator, de 1569

BBC
El mapa del mundo de Gerardus Mercator, de 1569

Si se trata de señalar un momento decisivo para la fijación del norte en la parte superior del mapa del mundo, sería 1569 y la publicación del cartógrafo flamenco Gerardus Mercator.

Su mapa, famoso por ser el primero en tener en cuenta la curvatura de la Tierra (aunque no el primero en poner el norte arriba), fue diseñado para ayudar a los marineros a navegar alrededor del mundo, usando líneas de latitud y longitud para trazar una ruta recta.

El norte está en la cima, pero no porque importara más, sino por todo lo contrario. Los polos Norte y Sur se proyectan al infinito y “no importaban”, según Mercator, pues no había interés en navegar hacia ellos.

El mapa se convirtió en la proyección cartográfica estándar para fines náuticos. En la década de 1970 se utilizaba como base para el mapeo de la superficie de Marte.

El norte de Mercator había triunfado hasta en planetas lejanos.

Pero, de vuelta en la Tierra, al menos como punto cardinal, esa posición privilegiada ya no lo es tanto.

El norte eres tú

En las últimas décadas, la mayoría de la gente carga su propio atlas virtual en el teléfono.

El punto más importante es ese pequeño punto azul en nuestras aplicaciones de mapas que seguimos sin que nos importen mucho las direcciones de la brújula o el terreno a través del cual nos movemos.

GPS

Getty Images
Los puntos cardinales se desvanecen.

“Con el mapa tradicional de cartografía se trata de tener una visión general del área de interés. Mentalmente te pones ahí y navegas usando las habilidades que aprendiste en la infancia”, explica Ed Parsons, tecnólogo espacial jefe de Google.

“En el mapeo en línea, los puntos cardinales son menos relevantes”.

“Con Google Maps tu teléfono sabe dónde estás y el mapa que ves se orienta de tal forma que tú estás en el centro. Es egocéntrico. Eres el centro del mapa y la dirección en la que viajas está frente a ti.

“Es posible que la generación que ha crecido con los teléfonos inteligentes jamás sepa qué se siente estando perdido”.

A algunos observadores les preocupa, sin embargo, que estemos virtualmente conectados pero ambientalmente separados del mundo físico, habitando un reino confuso de analfabetismo espacial.

“Las habilidades de orientación han sido esenciales para la supervivencia a lo largo de nuestra historia evolutiva”, señala el periodista científico Michael Bond.

“La relación que tienes con el paisaje por el que estás viajando no se reduce a seguir un conjunto de instrucciones. Obtener información del lugar que te rodea te ayuda a construir un mapa cognitivo”.

Por primera vez en la historia de la humanidad, podríamos estar perdiendo muchas de las habilidades y herramientas espaciales que nos han sostenido durante milenios.

En otras palabras, podríamos estar perdiendo el norte.

* Este artículo es una adaptación de un episodio dela serie de BBC Radio 4 “One Direction” del historiador y autor Jerry Brotton.


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