En una semana detuvieron a 3 mujeres víctimas de violencia vicaria
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En una semana detuvieron a 3 mujeres víctimas de violencia vicaria en México; acusan irregularidades

Debido a pleitos legales que sostienen con sus exparejas tras haberse separado de ellos, tres mujeres integrantes del Frente Nacional contra Violencia Vicaria fueron arrestadas.
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15 de julio, 2022
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En los primeros días del mes de julio, tres mujeres integrantes del Frente Nacional contra Violencia Vicaria fueron arrestadas por autoridades, como resultado de los pleitos legales que sostienen con sus exparejas tras haberse separado de ellos.

La organización reportó que el pasado 4 de julio Yetlanezy Baltierrez fue detenida en Sonora, acusada de incumplir con el pago de la pensión alimenticia de su hijo de 18 años, aunque no existe un fallo que determine que le debe dinero a su exmarido por los años que estuvieron separados y el joven aún era menor de edad. Debido a esta irregularidad en su proceso, la mujer fue liberada horas después.

Los otros dos arrestos ocurrieron el 8 de julio: en Puebla, Luz Arredondo acudió ante las autoridades por voluntad propia para cumplir con 10 horas de detención, por incumplir con una convivencia de su expareja y su hijo.

A unos kilómetros de distancia, en la Ciudad de México, Rebeca Cebrecos fue detenida el mismo día, cuando acudió al penal de Santa Martha Acatitla para una audiencia del proceso contra su exmarido. Hasta el día de hoy, permanece encarcelada y, debido a la delicadeza del caso, su abogado se ha limitado a informar a sus compañeras del Frente Nacional contra Violencia Vicaria que el delito por el que se le acusó fue “fabricado”.

Jennifer Seifert, fundadora de la organización de víctimas de violencia vicaria, señaló en entrevista que estos casos no son aislados, lo que da muestra de que las instituciones de justicia favorecen a los hombres en los pleitos legales contra sus exparejas. Afirma que varias integrantes del Frente han pisado la cárcel por incumplimientos de citatorios o delitos de los que se les acusa sin pruebas, mientras sus exmaridos, denunciados por no dar dinero a sus hijos, sustraerlos y agredirlas de forma física, psicológica e incluso sexual, no reciben castigos que ameriten cárcel.

Lee: Violencia vicaria: cuando un conflicto parental se convierte en un daño continuo para exesposas e hijos

4 patrullas y policías vestidos de civil: el operativo contra Yetlanezy

Yetlanezy Baltierrez ha estado apartada de su hijo desde hace cuatro años, y no lo puede ver sino hasta febrero de 2023 por orden de un juez. Actualmente se encuentra en pleitos legales con su expareja, Fabián N., quien exige el pago de una pensión alimenticia del joven de 18 años, por el tiempo en el que no vivió con su madre y continuaba siendo menor de edad.

El 29 de junio, Yetlanezy tenía audiencia por este caso, misma que, según le confirmaron las autoridades de Sonora, se llevaría a cabo por medio de la plataforma Zoom, al igual que en meses pasados, cuando la pandemia obligó a distintas dependencias a trabajar vía remota. Sin embargo, llegada la hora de la reunión, la mujer no pudo ingresar, y posteriormente fue notificada por su abogado de que se había emitido una orden de aprehensión en su contra.

Yetlanezy vive en Torreón, Coahuila, con su actual pareja y un hijo producto de este matrimonio. Por problemas de salud, recientemente había sido operada y para el día en que fue notificada todavía no terminaba su periodo de recuperación, pero pese a ello, desde el momento en que tuvo conocimiento de que existía una orden para detenerla, se preparó para acudir de manera voluntaria ante las autoridades.

“Yo estaba en Torreón y la orden la emitieron en Sonora, entonces por la distancia le dije al abogado que no me daba tiempo de llegar ese día, ni siquiera en avión, porque no hay vuelos directos, hubiera tenido que viajar a la Ciudad de México y de ahí tomar otro avión, o aventarme 18 horas por carretera con la columna recién operada y sin alguien que me cuidara al niño”, señaló.

Por voluntad propia, el 4 de julio acudió ante la Fiscalía General del Estado de Sonora para que se cumpliera la orden de aprehensión, y para reclamar que esta se había emitido aunque todavía no existe un fallo que determine que debe pagar pensión alimenticia. Ante sus argumentos, los funcionarios que la atendieron le aseguraron que no sería detenida, y le pidieron ir a buscar un documento para integrar en su expediente, por lo que, acompañada de su abogado de oficio, salió de las instalaciones de la dependencia con rumbo al domicilio que tiene en Caborca.

Aproximadamente 30 minutos después, Yetlanezy se percató que una camioneta con vidrios oscuros iba tras su vehículo y, ante el temor de no saber lo que ocurría aceleró. En cuanto vio que encendió luces como las de una patrulla, la mujer se detuvo, pero volvió a ponerse en marcha cuando vio que los pasajeros eran personas vestidas de civil.

La persecución terminó cuando la camioneta se estampó contra el vehículo de Yetlanezy y los hombres vestidos de civil le notificaron que iban a detenerla, en cumplimiento de una orden de aprehensión en su contra. Apoyados por otras tres patrullas, la arrestaron y la trasladaron hasta el Centro Femenil Penitenciario de Nogales, Sonora, sitio en el que permaneció por varias horas, hasta que consiguió que reconocieran la irregularidad de su detención y fue liberada.

“Esa noche tuve audiencia y fue como pude salir, gracias a las personas que me ayudaron, a todas las mujeres que conforman el Frente Nacional contra Violencia Vicaria, porque sin ellas no estuviera yo aquí ahorita. Aunque se desestimó el incumplimiento de obligaciones familiares, los policías ya me habían hecho cargos por el choque de la patrulla, y fue por la presión mediática que me quitaron las acusaciones”, detalló en entrevista.

De acuerdo con Yetlanezy, desde su detención las autoridades de Sonora han tenido un trato amable y empático con ella, aunque hasta ahora no le han ofrecido una reparación del daño por la detención en un proceso irregular, por un delito que no cometió y sin que exista un fallo que la obligue a pagarle pensión alimenticia a su exmarido. Por ahora, lo que busca es que al menos acepten cambiarla de abogado de oficio, ya que considera que el que actualmente la defiende no la ha apoyado debidamente.

Te puede interesar: Zacatecas, el primer estado que tipifica la violencia vicaria en México; la CNDH analiza 150 casos

“Vivimos privadas de nuestra libertad emocional”

Luz Arredondo se unió al Frente Nacional contra Violencia Vicaria hace nueve meses, cuando conoció de la existencia de la organización, y a partir de febrero se convirtió en su representante en Puebla. Desde abril de 2020, Luca, su hijo, ha sido sustraído en dos ocasiones por su padre, Valentín, sin que haya sido sancionado por ello, y tampoco se le dictó orden de aprehensión alguna, pese a que en diversas ocasiones Luz notificó a las autoridades que su exmarido la amenazaba por el proceso legal por la custodia del niño.

En cambio, ella fue notificada de que tenía una orden de arresto, por no llevar a Luca a una convivencia con su padre, aunque ella argumentó que fue debido a que el niño se encontraba en la escuela.

Por miedo a que la orden de arresto fuera ejecutada frente a su hijo, y que viera cómo era llevada por patrullas tras las rejas, Luz decidió acudir voluntariamente el pasado 8 de julio ante las autoridades de Puebla, y cumplió con las diez horas de castigo que le fueron impuestas.

“Yo planeaba dejar a Luca en la escuela y de ahí ir acompañada de mi abogada al Centro de Justicia, pero cuando llegamos al plantel me percaté que ahí estaba el abogado de mi exmarido y me retiré con él, por miedo a que en ese momento intentaran sustraerlo de nuevo. Lo dejé en un lugar seguro y me presenté ante las autoridades, no sin antes dejar un video para que, en caso de que me pasara algo malo, pudiera verlo y saber qué fue lo que ocurrió”, comentó.

Una vez que entró en las instalaciones del Centro de Justicia, fue trasladada al penal de San Miguel, donde la mantuvieron por diez horas en un área administrativa, separada del resto de las mujeres presas. Según el relato de Luz, el personal del penal no sabía que hacer con ella, ya que no había cometido ningún delito y su castigo era menor.

“Todo mundo estaba extrañado, porque no había cometido ningún delito. Me cambiaron la ropa y la mayor parte del tiempo estuve en la oficina administrativa, donde la verdad tuve un trato digno y humanitario, pero de todos modos me tuvieron ahí. De hecho, en la boleta que llenan de las personas detenidas no sabían que escribir como motivo de arresto, primero querían poner que fue por un delito mercantil, a lo que yo me opuse, y terminaron determinando que debían clasificar mi caso como juicio por retención de un menor”, explicó.

Para Luz, la experiencia que vivió “no fue nada sencilla, pero tampoco puedo decir que es la peor que he vivido, porque para mi lo más difícil ha sido tener que vivir 18 meses sin mi hijo, por la sustracción que su padre hizo hace tiempo, y por la cual nunca recibió castigo”.

“Cuando estuve encerrada pensé en cómo llegué a estar cautiva por quedarme callada, por miedo a las represalias. En ese momento estaba presa físicamente, pero muchas veces las mujeres vivimos privadas de nuestra libertad emocional, estemos o no tras las rejas”, expresó.

Los últimos días, desde que ocurrió su arresto, los ha pasado tratando de salir del estado de shock que le provocó la experiencia, y con miedo porque el riesgo de que Valentín vuelva a intentar sustraer a Luca sigue latente.

Tras haber cumplido con el castigo que le impusieron, anunció que continuará peleando porque le den la razón y se suspendan las convivencias que otorgaron para que Luca esté con su papá los jueves por la mañana, horario en el que debe asistir a la escuela, y buscará que se sancione a Valentín por las faltas que ha cometido durante el proceso por la custodia y manutención.

En el caso de Rebeca Cebrecos, quien continúa detenida en Santa Martha Acatitla, el Frente Nacional contra Violencia Vicaria se mantiene a la espera de conocer detalles sobre el proceso que se sigue en su contra. Según la información con la que cuentan, la mujer acudió a una audiencia, al final de la cual fue arrestada.

El abogado de Rebeca no ofreció más información del caso, debido a que continúa el proceso, pero mencionó a la organización que la mujer pidió que se mantuvieran pendientes para apoyarla y exigir medidas de seguridad para su hija y su madre, contra quienes teme represalias.

A nivel nacional, el Frente contra Violencia Vicaria cuenta con más de mil 200 integrantes. De acuerdo con Jennifer Seifert, todos los días reciben entre tres y cinco llamadas de mujeres víctimas de agresiones que buscan apoyo y orientación jurídica porque sus exparejas sustraen a sus hijos, las amenazan, las agreden o son deudores de pensión alimenticia.

Según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en los primeros cinco meses del año en México se han abierto 110 mil 138 carpetas de investigación por el delito de violencia familiar, y 9 mil 541 por incumplimiento de obligaciones de asistencia familiar.

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Los kenianos que se ganan la vida corriendo en Toluca, la ciudad más alta de México

Toluca, capital del Estado de México, acoge desde hace años a ciudadanos de Kenia que encuentran ahí un entorno ideal para practicar su profesión y ganarse la vida.
7 de agosto, 2022
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Desde temprano, se puede ver a decenas de personas entrenando en la pista de atletismo de una de las unidades deportivas de Metepec, Estado de México.

Entre todas ellas destaca un grupo de atletas que corren sprints a toda velocidad, dejando atrás al resto de aficionados mientras se comunican entre ellos principalmente en swahili.

Grupos de kenianos como este son fáciles de encontrar en la vecina Toluca, al oeste de la Ciudad de México. Este lugar se ha convertido en su hogar en los últimos años, a casi 15 mil kilómetros de su país natal en África Oriental.

Pese a la enorme distancia, los kenianos dicen que Toluca no se les hace tan diferente.

Y considerando que la gran mayoría de ellos se dedica al atletismo de manera profesional, aseguran que la capital del Estado de México tiene características casi perfectas para ellos.

“Toluca es bueno por la altura y no hace tanto calor como otros lugares donde cuesta más entrenar. Donde vive mi familia en mi país es casi igual en altura y clima. Por eso no me costó adaptarme aquí, era como estar en Kenia”, dice Musa Lemiukei, joven corredor que llegó a México hace cinco años.

La ciudad más alta de México

Escoltada por el imponente volcán Nevado de Toluca, los más de 2 mil 600 metros sobre el nivel del mar de esta ciudad la más alta de México la hacen ideal para entrenar por la menor existencia de oxígeno.

Ello hace que los pulmones deban abrirse, se eleve la capacidad de transportar sangre y el cuerpo rinda más con menos esfuerzo cuando se regresa a una altura más baja.

Ciudades más altas del mundo 🌎. (centros urbanos con más de un millón de habitantes) [ 1. La Paz (Bolivia): 3.869 m. ] [ 2. Quito (Ecuador): 2.784 m. ],[ 3. Toluca (México): 2.648 m. ],[ 4. Cochabamba (Bolivia): 2.621 m. ],[ 5. Bogotá (Colombia): 2.601 m. ], Source: Fuente: base de datos de centros urbanos de la Comisión Europea., Image: Nevado de Toluca

Por ello, animados por la experiencia de otros compatriotas, Toluca es el principal destino en México elegido por los atletas kenianos, que se mudan al país desde finales de la década de los 80 para vivir de los premios de competiciones.

Muchos lo hacen animados por la experiencia de compatriotas que ya viven aquí. Otros lo eligieron por su cercanía con Estados Unidos, bien porque antes vivían allí o porque planean llegar en el futuro al país vecino, donde establecerse como residente suele ser más complicado que en México.

Según Evanson Moffat, quien se dedica a la organización de eventos deportivos, Toluca llegó a acoger en su día a unos 100 kenianos. La mayoría llegó contratando previamente a “un mánager mexicano, afiliado ante la Federación de Atletismo”, quien se encarga también de la invitación para lograr su visa de entrada a México, asumiendo su representación profesional en el país.

Map

Actualmente, en cambio, Moffat cree que el número de compatriotas en la ciudad no llegará a 30.

“La pandemia hizo que muchos se fueran porque se dejaron de hacer maratones y no tenían de qué vivir. Pero ahora esperamos que vayan regresando”, dice a BBC Mundo el empresario, quien se trasladó de Kenia a México en 1998 con el sueño de “ver a un mariachi en vivo” y con interés por aprender español.

Entrenando desde niños

Tras hora y media de intenso ejercicio en Metepec, el grupo de kenianos se cambia de ropa mientras charla y bromea.

José Gutiérrez, un joven de solo 20 años que ya compite en algunas pruebas, es el único mexicano que ha entrenado con ellos.

“Los conocí en la Alameda 2000 (el parque de Toluca donde suelen correr principalmente) y ahora les acompaño lunes y miércoles porque son muy buenos. Especialmente Hillary, aunque ahora creo que ya no está corriendo”, cuenta a BBC Mundo.

José Gutierrez entrenando con corredores kenianos en Toluca.

Marcos González / BBC
José Gutiérrez (en primer plano) sueña con alcanzar los logros en competiciones de los corredores kenianos de Toluca.

Hillary Kimaiyo, también presente en el grupo, es en efecto uno de los corredores basados en México con más premios dentro y fuera del país. En 2011, batió un récord al correr el maratón más rápido en territorio mexicano, con un tiempo de dos horas, ocho minutos y 17 segundos para 42.195 kilómetros.

“Vivimos para correr y corremos para vivir”, cuenta a BBC Mundo el deportista de 41 años, para subrayar la dedicación exclusiva que dan a su preparación y a las competiciones, a las que planea regresar tras un tiempo alejado del primer nivel.

“Hillary lo ganó todo en México”, coincide Rodolfo Obregón, comisionado de carreras de ruta de la Federación Mexicana de Asociaciones de Atletismo, cuando se le pregunta por el atleta keniano más destacado en los últimos años.

Corredores kenianos en Toluca

Marcos González / BBC

“En su momento, estos corredores fueron el gran atractivo para los organizadores. También a veces hacen que los mexicanos no se interesen tanto por participar en pruebas porque, al estar los kenianos, creen que van a tener menos posibilidades”, agrega Obregón.

Kimaiyo tiene la explicación de por qué sus compatriotas suelen copar el palmarés de tantas competiciones de atletismo: las grandes distancias que desde niños tienen que recorrer en Kenia para ir a la escuela, regresar a comer y hacer el mismo trayecto de ida y vuelta en la tarde.

“En total, podías correr 30 o 40 kilómetros al día sin darte cuenta de que era un ejercicio. Ahora todo ha cambiado porque hay muchas más escuelas privadas, los papás llevan a los hijos en carro… Verás que, en el futuro, no vas a ver atletas de África como nosotros”, pronostica.

Eliud Kipchoge, también keniano, revalidó en Tokio 2020 el título olímpico de maratón logrado en Río 2016 y también posee el récord del mundo de la distancia con un tiempo de dos horas, un minuto y 39 segundos.

Musa Lemiukei

Marcos González / BBC
Musa Lemiukei dice que el clima y la altura de Toluca, similares a su ciudad en Kenia, le ayudaron a adaptarse a su nueva vida en México.

Picante vs. ugali

Tras el entrenamiento, los kenianos de Toluca se suelen reunir en casa de alguno de ellos para almorzar, charlar o simplemente pasar el rato.

Esta vez es Kimaiyo quien los recibe en su vivienda, donde entre varios preparan pollo y ensalada con ugali (una masa hecha de harina de maíz o mandioca), que después degustan con las manos. “En nuestro país se come así”, explican con una sonrisa.

Mientras almuerza, Lemiukei cuenta que no ha conseguido acostumbrarse al picante tan típico de México. Tampoco al tequila porque “está fuerte”. Lo que más le costó al llegar fue aprender español. Y lo que más le gustó es la amabilidad de la gente mexicana.

Corredores kenianos en Toluca cocinando

Marcos González / BBC

La mayoría de ellos comparte pequeñas viviendas para abaratar gastos. “Vivimos de correr para ganar premios con los que pagamos la renta y mandamos dinero a nuestras familias”, dice el joven atleta.

Sin embargo, la ausencia de pruebas durante la pandemia hizo que algunos de ellos tuvieran serias dificultades económicas. “Hasta que conocidos mexicanos venían con un regalo de comida. Fue bonito”, recuerda.

Depender únicamente de las competiciones les supone un ingreso inestable y que depende de la clasificación y el tipo de prueba.

Lemiukei se llevó 4 mil pesos (unos 195 dólares) por la última carrera que ganó. Sin embargo, el maratón de la CDMX el más importante del país y en el que Kimaiyo se impuso en tres ocasiones premió el pasado año con hasta 550 mil pesos (26 mil 920 dólares).

Corredores kenianos en Toluca comiendo ugali

Marcos González / BBC
Kimaiyo, de amarillo a la izquierda, degustando el ugali como uno de los platos típicos de la gastronomía de Kenia.

Quedarse o regresar a Kenia

El atletismo fue precisamente lo que unió a Kimaiyo con su esposa mexicana. Ambos se conocieron entrenando en 2011 en un parque de Toluca en el que ella corría solo como aficionada.

Lo curioso es que, sin saberlo, ya se habían visto por primera vez tres años antes, cuando ella acudió como público al maratón de la CDMX y tomó una foto de quien iba en primer lugar. Tiempo después se dio cuenta de que aquel ganador de la imagen era su marido.

“Nos hemos adaptado bien pese a las culturas diferentes en todos los aspectos”, dice a BBC Mundo su esposa, Yenie Nava, cuando llega a la casa tras recoger de la escuela a los dos hijos de la pareja.

Aunque la mujer cree que los kenianos son en general bien acogidos en México, sí reconoce que en un principio incluso su propia familia se vio sorprendida al conocer a alguien “llegado desde tan lejos”.

Familia Kimaiyo

Marcos González / BBC
Hillary Kimaiyo, Yenie Nava y sus dos hijos planean su futuro en México, aunque sin deslindarse del atletismo que tantos éxitos le ha dado.

“Cuando vamos a carreras en pueblos pequeños, todo el mundo mira y se quiere tomar una foto con él. Y cuando voy con mis hijos por la calle sola, a veces me preguntan si son míos”, explica.

Al margen de viajes esporádicos a Kenia, el proyecto de vida de la familia Kimaiyo pasa por quedarse en México, donde Hillary quiere ampliar la escuela que abrió como entrenador y donde está previsto que crezcan sus hijos, a quienes su madre define como “80% mexicanos”.

Al acabar la comida en su casa, el grupo de kenianos se relaja haciendo llamadas a familiares y amigos o viendo televisión con noticias de su país. Este mes de agosto hay elecciones presidenciales y algunos discuten sobre quién será la mejor opción.

Lemiukei, quien planea ahorrar en México hasta conseguir una beca deportiva con la que poder mudarse a EU para estudiar Ciencias Políticas, está muy interesado en el tema.

Corredores kenianos en Toluca viendo TV

Marcos González / BBC
Tras entrenar, los kenianos se mantienen informados de las noticias con la televisión de su país.

“Los gobiernos (kenianos) prometen mucho y luego no lo hacen. Por las carreteras no puedes circular cuando llueve, en mi tribu las mujeres todavía se casan muy jóvenes y sin tener educación superior…”, relata.

“Así que mi sueño es estudiar y volver a Kenia. Y poder quizá ser alcalde de mi ciudad para representar a la gente y tratar de mejorar lo que no está bien allá”, fantasea con una sonrisa, antes de regresar a la casa que comparte con otros corredores.


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