La pandemia inspira a una nueva generación agricultora
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ALINE SUÁREZ DEL REAL, GLOBAL PRESS JOURNAL MÉXICO

La pandemia inspira a una nueva generación agricultora

Cuando la pandemia interrumpió los medios de subsistencia y el suministro de alimentos, una nueva generación de mexicanas y mexicanos decidió ensuciarse las manos para aprender a cultivar.
ALINE SUÁREZ DEL REAL, GLOBAL PRESS JOURNAL MÉXICO
Por Aline Suárez del Real y Adriana Alcázar González**
17 de julio, 2022
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Tras haber crecido en una ciudad de concreto de más de 5 millones de habitantes, María de Lourdes Félix nunca pensó que cosecharía maíz y que le preocuparían los gusanos.

Sin embargo, durante el confinamiento por la pandemia en marzo de 2020, la joven de 32 años se unió a más jóvenes para tomar un curso de economía social de tres meses ofrecido por el Instituto Mexiquense de la Juventud, una entidad gubernamental. Con inspiración, el grupo de 10 participantes comenzó un proyecto para sembrar y cosechar maíz, y se denominó Maizkali. Pidieron prestada una sección de tierra que había pertenecido a la familia de uno de los integrantes por varias generaciones.

Obtuvieron la primera cosecha en noviembre de 2021; tuvieron que pasar varios días limpiándola, luego de que descubrieron que la habían guardado mal y quedó expuesta a los parásitos. Fue una de las muchas lecciones que aprendieron al volver a vincularse con la tierra, dice Félix.

“Nos gustaría que más jóvenes se dieran cuenta de que cuidar y valorar el campo es importante, incluso aquí donde parece que ya no hay razón para hacerlo”, dice. “Trabajar el campo no solo representa una alternativa económica sino que tiene que ver con recuperar formas de organización y cosmovisión”.

Después de más de dos años de pandemia, jóvenes de ciudades mexicanas han encontrado una inspiración inesperada en las formas de vida más tradicionales. Aunque esta tendencia se estaba gestando antes de 2020, las cuarentenas inspiraron más interés en los orígenes de la comida y de la ropa, y en cómo sobrevivir sin las comodidades modernas.

Lee: El bosque comunitario que se transformó en una semilla de empleos en México

“Los jóvenes de hoy en día ni siquiera saben de dónde vienen las frutas y verduras que comen. No lo cuestionan porque no conocen el campo, sus padres no les enseñaron o no lo trabajaron ellos mismos”, dice Ana Isabel Moreno, profesora e investigadora de la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Morelia, parte de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Durante la pandemia, Moreno y su alumnado de ciencias agroforestales crearon Activando agroecologías, un PDF de distribución gratuita que difunde esta tendencia emergente.

“Hay muchos espacios en las zonas periurbanas donde ya se practicaba la agricultura y que siguen ahí y son jóvenes que lo están retomando”, señala Moreno.

En Cuautitlán Izcalli, una ciudad del Estado de México, solo el 10% de la población se dedica a la agricultura. El desarrollo urbano ha convertido a esta zona en una comunidad dormitorio, donde la gente duerme tras volver del trabajo o de la escuela, a una distancia de 34 kilómetros (21 millas) en el centro de la Ciudad de México. Dado que la mayoría de los alimentos provienen de otros estados, existía cierta preocupación de que la población enfrentaría escasez durante la pandemia.

“Literalmente, yo crecí en el cemento. No recuerdo nada relacionado al campo, ni al bosque, ni mucho menos al trabajo en la tierra”, dice Melissa González, de 26 años, científica política e integrante de Maizkali.

Este deseo de volver a una forma de vida agrícola desconcierta e incluso preocupa a algunos familiares mayores. Rafael Cerón, de 62 años, dice que ha disuadido a sus hijos de cultivar un terreno que es propiedad de su familia, pero que no se ha sembrado en décadas.

Lee: Los guardianes del bosque que da agua a la ciudad de Xalapa, en México

“Yo les digo a mis hijos que el campo ya dio lo que tenía que dar y de eso no van a vivir”, dice. “Si quieren tener plantitas está bien, pero no invertirle a sembrar. Nosotros quisimos sacar a nuestros hijos del campo porque es mucho trabajo y poca paga. Queremos que vayan a la universidad”.

Más al sur, en San Cristóbal de Las Casas, un centro urbano de rápido crecimiento con cerca de 200 000 habitantes, en el estado de Chiapas, esta tendencia surgió por necesidad, ya que la pandemia vació las calles que alguna vez fueron turísticas. Colectivos emergentes juveniles e infantiles buscaron recuperar espacios públicos, como la plaza del barrio de Tlaxcala, para cultivar hortalizas y fomentar las actividades artísticas tradicionales.

Elías Darinel Vázquez Ballinas, de 37 años, integrante del Colectivo Plan Bioma, dice que estos espacios representan una oportunidad para que las personas se reconecten con la tierra, cultiven sus propios alimentos y creen espacios de colaboración.

“Llegamos a un acuerdo con la junta directiva del barrio para convertir la plazuela en un jardín de producción de alimentos y en un espacio de apoyo y aprendizaje”, dice Vázquez Ballinas. “Todos los integrantes comparten con los demás lo que saben: tejer, bordar, cantar, tocar guitarra, escribir poemas, mientras se cultiva de manera colectiva cebollas, cilantros, acelgas, repollos, zanahorias”.

Basilia López, de 26 años, oriunda de San Juan Cancuc, municipio vecino con una población predominantemente indígena, va al jardín tres veces por semana. En su metro cuadrado (11 pies cuadrados), ha aprendido a cultivar 10 tipos de plantas y ya no tiene que comprar muchos alimentos en el mercado. En reciprocidad, ella da clases de bordado a otras personas.

“En este lugar aprendí a que si todos ponemos, todos ganamos”, afirma.

Geovanni Nájera Guzmán, de 26 años, fundó El Semillero, un centro agroecológico al norte de la ciudad, en marzo de 2020. Él dice que debido a los cierres de las escuelas a causa de la pandemia, las y los jóvenes locales necesitaban actividades al aire libre seguras mientras sus padres se iban a trabajar.

“Algunos chicos querían reunirse para bailar y rapear, y pensé que podríamos ir más allá y utilizar el hip hop junto con la agroecología y la producción de alimentos para concientizar a la población sobre la importancia de la alimentación saludable, de la autoproducción y el consumo de alimentos sanos”, explica Nájera Guzmán.

En Cuautitlán Izcalli, mientras Maizkali se prepara para su segunda cosecha, Félix dice que quienes integran el grupo han aprendido que la agricultura les conecta con la tierra y con sus identidades culturales.

“Esto es una lucha, es una resistencia y es un tema de soberanía alimentaria; queríamos entender cómo funciona el campo en nuestro país”, dice. “Si se deja de sembrar no solo se pierde el maíz, se pierden un montón de prácticas y de formas de ver el mundo”.

**Aline Suárez del Real es una reportera de Global Press Journal que se encuentra en Tecámac, Estado de México.

**Adriana Alcázar González es una reportera de Global Press Journal con sede en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México.

**Aída Carrazco, GPJ, adaptó este artículo de su versión en inglés.

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Salman Rushdie: qué se sabe del sospechoso del ataque al escritor británico en Nueva York, que fue acusado de intento de asesinato

Las autoridades detuvieron a un hombre de 24 años a quien identificaron como Hadi Matar, residente en Nueva Jersey. El hombre se declaró no culpable en su comparenecia ante el juez el sábado.
13 de agosto, 2022
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El hombre detenido por el ataque este viernes al escritor británico Salman Rushdie se llama Hadi Matar.

El sospechoso tiene 24 años y vive en la ciudad de Fairview, en Nueva Jersey, según informó el portavoz de la policía del estado de Nueva York, Eugene J. Staniszewski, en rueda de prensa horas después del ataque.

Este sábado, el fiscal de distrito del condado de Chautauqua, Jason Schmidt, anunció mediante un comunicado que Matar fue acusado formalmente de intento de asesinato en segundo grado y agresión en segundo grado.

El funcionario agregó que el presunto atacante fue procesado por esos cargos la noche del viernes y se encuentra en prisión preventiva sin derecho a fianza.

En su comparencia ante el juez el sábado, el sospechoso, que llevaba una mascarilla y el uniforme carcelario, se declaró no culpable.

Qué pasó

Matar tenía un pase para asistir a la conferencia que Rushdie, de 75 años, iba a dar en la Institución Chautauqua, en el noroeste del estado de Nueva York, detalló el portavoz de la policía estatal de Nueva York.

Staniszewski señaló que cuando el escritor y el presentador del evento estaban en el escenario, el hombre se subió a la tarima y asestó a Rushdie al menos una puñalada en el cuello y otra en el abdomen, e hirió levemente al moderador, Henry Reese.

Después de horas de cirugía, Rushdie permanece conectado a un ventilador que le proporciona respiración asistida.

“Las noticias no son buenas. Salman probablemente perderá un ojo, los nervios en su brazo fueron cortados y su hígado fue apuñalado y dañado”, informó el viernes Andrew Wylie, su agente de libros.

Según el relato del portavoz policial, el personal de la organización del evento y miembros de la audiencia se lanzaron sobre el asaltante y lo derribaron. Posteriormente fue detenido.

Ataque a Salman Rushdie

BBC
Salman Rushdie fue asistido por un médico que estaba en el auditorio.

Rushdie fue asistido en un primer momento por un médico que se encontraba entre el público, al igual que Reese, quien sufrió heridas en la cara pero ya ha sido dado de alta.

Staniszewski afirmó que la policía no tiene “indicios del motivo” de la agresión.

En referencia al ataque contra el escritor británico, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, aseguró que “un agente de la policía estatal se puso de pie y salvó su vida, lo protegió a él y al moderador”.

Un testigo que estaba en el público dijo al diario estadounidense The New York Times que vio cómo un hombre alto y delgado saltó al escenario y golpeó a Rushdie tres o cuatro veces en la cara, y entonces vio la sangre: “Estaba cubierto de sangre, y había sangre derramándose por todo el suelo. La sangre le cubría los ojos y las mejillas”.

Un escritor identificado como Carl LeVan, que también asistía al acto, escribió en Twitter que Rushdie “fue apuñalado varias veces antes de que el atacante fuera reducido por la seguridad”.

Varios asistentes indicaron que no había controles de equipaje, detectores de metales u otro tipo de medidas de seguridad en la entrada del evento.

Traslado de Salman Rushdie al hopsital en helicóptero

Reuters

El escritor fue trasladado al hospital Eire de Pensilvania en helicóptero.

La fatua y la clandestinidad

Rushdie, quien reside en Estados Unidos desde el 2000, tenía previsto participar en una conferencia de la organización City of Asylum (Ciudad de asilo) para hablar precisamente sobre “su experiencia como artista exiliado en EU” junto a Henry Reese, presidente de la organización.

La conferencia de Rushdie llevaba por título “Más que cobijo” e iba a tratar sobre el carácter de Estados Unidos “como tierra de asilo y hogar para la libertad de expresión creadora”.

En 1989, Rushdie fue amenazado de muerte a través de una fatua (un pronunciamiento legal en el islam) emitida por el entonces ayatolá de Irán, Ruhollah Jomeini, por su novela Los versos satánicos.

La obra fue considerada como blasfema por los musulmanes, y cuantiosas sumas de dinero fueron ofrecidas a quien matara al escritor.

Rushdie se vio obligado a vivir en la clandestinidad durante varios años.

Portada de la novela "Los versos satánicos"

Penguin Libros

Esta amenaza de muerte causó la ruptura de las relaciones entre Reino Unido e Irán por más de una década.

Hasta el momento, el gobierno de Irán ha guardado silencio sobre el ataque.

Sin embargo, la principal agencia oficial, IRNA, publicó en su servicio en inglés: “Salman Rushdie, el autor apóstata de los versos satánicos, ha sido atacado en Nueva York (…) Rushdie es autor de Los versos satánicos, novela blasfema sobre el islam publicada en 1988 que despertó la ira de los musulmanes, lo que culminó en una fetua del imam Jomeini llamando a la muerte de Rushdie”.


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