Nueva ley busca combatir el plagio de textiles artesanales
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Martina Azzolina

Nueva Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural: una luz ante casos de plagio de textiles artesanales

Vicky, artesana ayuujk de Tlahuitoltepec, Oaxaca, advierte que al menos en los casos de plagio hacia los textiles de su comunidad no se ha hecho mucho al respecto: “Cuando ha habido casos de plagio, lo más que se hace es el escándalo público, y les piden a las marcas que hagan disculpa pública, pero nada más”.
Martina Azzolina
Por Martina Azzolina Webster y Michelle Arzate Castro
10 de julio, 2022
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México está entre los primeros tres países con mayor producción artesanal, más de 12 millones de personas se dedican a las artesanías. Y el sector textil ocupa el segundo puesto de producción de la gama artesanal mexicana. Sin embargo, entre 2012 y 2019, al menos 23 marcas internacionales han plagiado diseños textiles artesanales de comunidades mexicanas, de acuerdo con el conteo de la ONG mexicana Impacto

La realidad es que, a pesar de que el país cuenta con un amplio y rico patrimonio cultural, no se le ha dado protección adecuada y suficiente. El plagio de textiles artesanales ocurre por la falta de regulación para la protección de derechos de propiedad intelectual colectiva que retribuyan la autoría a las comunidades artesanas. No obstante, se perfila una luz al final del túnel, pues el 17 de enero pasado entró en vigor la nueva Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afroamexicanas, que promete visibilizar y frenar esta problemática. 

Los textiles artesanales mexicanos son parte del patrimonio cultural que debe ser protegido por esta ley, pues traen consigo técnicas y conocimientos ancestrales que se han transmitido por generaciones, además de representar en su iconografía elementos intrínsecos de los pueblos indígenas. De acuerdo con ‘Arantza’ —se usa un pseudónimo para proteger su identidad—, “nuestros textiles llevan una parte de nuestra comunidad y de nuestra esencia”. Como integrante de un colectivo de artesanas de San Antonino, Oaxaca, cuenta que, al igual que muchas otras mujeres de su comunidad, aprendió a bordar desde niña y es a lo que se dedica actualmente, además de representar al colectivo.

La joven explica que una prenda tradicional de San Antonino puede tardar hasta tres meses en ser confeccionada. Los vestidos y las blusas se hacen desde cero: se cortan las telas, se dibujan las flores típicas a lápiz y van bordando por partes hasta que unen todo para obtener la pieza final. Además, estas prendas cuentan con cuatro elementos principales:

  1. Los pensamientos, que son las flores bordadas. 
  2. El deshilado nacional. 
  3. Las semillas, que suelen ser las uniones de las piezas que componen la prenda y se hacen tejidas a gancho. 
  4. El “hazme si puedes”, que es una pequeña y delicada franja bordada con muñequitos que representan la guelaguetza, es decir, el apoyo entre las personas de la comunidad.
Vestido

Vestido del colectivo Aguja de Plata, de San Antonino, Oaxaca. FOTO: Martina Azzolina

De acuerdo con Vicky, artesana del colectivo Ääts de mujeres Ayuujk, de Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca, el proceso de elaboración de una prenda tradicional de Tlahuitoltepec toma aproximadamente de cinco a siete días. Al igual que las de San Antonino, las prendas tradicionales Ayuujk se hacen por partes: se cortan las telas para hacer cada pieza de la prenda, se bordan y finalmente unen todo. En la iconografía de sus bordados, se suelen encontrar magueyes, flores y soles que forman parte del paisaje de la comunidad, así como montañas, que representan la Sierra Mixe, donde se encuentra Tlahuitoltepec, y líneas que representan los largos caminos para llegar a la comunidad.

Otro vestido

Huipil de Tlahuitoltepec, Oaxaca. FOTO: Martina Azzolina

Nuestra ropa, nuestras tradiciones 

El trabajo textil de las comunidades indígenas no son solo prendas o pedazos de tela con un valor estético, sino que representan conocimientos y técnicas ancestrales, así como significados valiosos para la comunidad. Cuando una marca o un tercero comete plagio, se roba parte de su identidad y de su tradición. Ambas artesanas han visto casos de plagio hacia los textiles de sus comunidades. Vicky afirma que “ha habido muchos casos desde el 2014, el más conocido es el de la francesa Isabel Marant”. 

La gente estuvo dispuesta a pagar por comprar la blusa plagiada por la marca internacional antes que comprarla directamente con las artesanas indígenas. Vicky dice que, al menos en los casos de plagio hacia los textiles de su comunidad, no se ha hecho mucho: “Cuando ha habido casos de plagio, lo más que se hace es el escándalo público, y les piden a las marcas que hagan disculpa pública, pero nada más”.

‘Arantza’ cuenta que también los diseños tradicionales de San Antonino han sido plagiados en varias ocasiones. Actualmente, están viviendo un caso de plagio por parte de la marca de fast fashion Shein. En este, lo que la marca hizo fue replicar el patrón de las flores bordadas de la comunidad en un tipo sello que se estampa en las blusas y luego se borda a máquina. Esto hace que el tiempo de producción se reduzca significativamente y, por lo tanto, los costos disminuyen, lo que les permite vender las blusas mucho más baratas que las artesanas de la comunidad de San Antonino. 

De acuerdo con ‘Arantza’, la gente no suele valorar el trabajo manual y, al ver una opción más barata, prefiere comprar en Shein y no con las artesanas. Por lo tanto, además de robarles el patrimonio de la comunidad, las marcas les quitan clientes y las invisibilizan. Por ahora, algunas mujeres de su comunidad están intentando levantar una demanda en contra de Shein, pero aún no se sabe cuál será el resultado.

Plagian y ganan 

Así como estos casos de plagio, ha habido muchos más de distintas marcas y diseñadores hacia varias comunidades indígenas mexicanas. Un ejemplo ocurrió en 2017: Mango, la multinacional española, lanzó un suéter con diseños bordados de Tenango de Doria, Hidalgo. 

Tras los mensajes de molestia y presiones en redes sociales, el director de comunicación de Mango, Guillermo Corominas Palomar, respondió que los dibujos y diseños mexicanos eran como “una fuente de inspiración” y que los habían encontrado en internet. Se comprometieron a sacar la prenda del mercado y a apoyar a estas comunidades a través de su departamento de Acción Social, que analizaría vías de colaboración para resarcir los posibles daños causados.

Telar

Telar de cintura de Teotitlán del Valle, Oaxaca. FOTO: Martina Azzolina

Un año más tarde, en 2018, bordadoras de Aguacatenango, Chiapas, acusaron a la marca española Zara de plagiar una vez más sus textiles tradicionales. 

La ONG Impacto ha apoyado a estas artesanas para denunciar públicamente el plagio. La entonces directora de Impacto, Adriana Aguerrebere, dijo a eldiario.es: “Hay una protección al patrimonio individual con los derechos de autor, pero no al patrimonio colectivo que lleva cientos de años. La legislación no las protege porque no hay una organización colectiva que pueda hacer vinculante una ley y las autoridades no atienden estos casos”. Por lo tanto, en ese momento no se pudo proceder a una demanda o denuncia legal que indemnizara a las tejedoras de Aguacatenango por parte de la marca del grupo Inditex. 

Otro caso que se dio a conocer fue en 2019, cuando la marca Carolina Herrera realizó y vendió un vestido basado en el sarape de Saltillo. Al igual que en el caso de Mango, se hizo un escándalo en redes sociales, además de que la Secretaría de Cultura envió una carta a Wes Gordon, director creativo de la marca, y a Carolina Herrera, por el plagio del patrimonio cultural mexicano. Sin embargo, de acuerdo con la declaración que hizo el director del Instituto Municipal de Cultura de Saltillo, Iván Márquez, a Notimex: “Aunque el sarape de Saltillo cuenta con registro de propiedad industrial, la obra creativa permanece sin respaldo; por lo tanto, no se pudo proceder mediante acciones legales contra la firma internacional Carolina Herrera”.

La luz al final del túnel 

Así como estos, ha habido muchos casos más en los que se ha plagiado el patrimonio cultural mexicano y en los que no se han podido tomar acciones legales al respecto. Es por esto que, con el fin de encontrar una solución, la senadora por Oaxaca, Susana Harp, presentó en 2018 una iniciativa de ley para proteger y regular el uso del patrimonio cultural. 

Tras tres años de revisión y proceso legislativo, en noviembre de 2021 se aprobó la ley en el Senado y entró en vigor el 17 de enero de 2022. 

La abogada Begoña Cancino, experta en el derecho de propiedad intelectual, explica que la nueva legislación representa un gran avance, tomando en cuenta que hasta hace muy poco se consideraban de dominio público las expresiones culturales de las comunidades indígenas; es decir, que podían ser usadas y explotadas libremente por cualquier persona del mundo. La ley viene precedida de una reforma a la Ley Federal del Derecho de Autor en la que el patrimonio cultural se dejó de reconocer de dominio público.

De acuerdo con el artículo 1 de la Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural, esta legislación “tiene por objeto reconocer y garantizar la protección, salvaguardia y el desarrollo del patrimonio cultural y la propiedad intelectual colectiva de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas”. Asimismo, de acuerdo con el artículo 2, busca “establecer las sanciones por la apropiación indebida y el uso, aprovechamiento, comercialización o reproducción, del patrimonio cultural, conocimientos y expresiones culturales tradicionales de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas, según corresponda, cuando no exista el consentimiento libre, previo e informado de dichos pueblos y comunidades o se vulnere su patrimonio cultural”. 

Esta ley busca crear nexos entre distintas secretarías con la Secretaría de Cultura, que es la encargada de ejercer y administrar la ley. También debe asegurar que existan contratos entre las comunidades indígenas y terceros en caso de consentimiento del uso de elementos del patrimonio cultural; estos deben ser temporales (de no más de cinco años), se deben firmar ante las autoridades y se requiere que estén presentes traductores para que las comunidades estén al tanto de lo que se está firmando. Por otro lado, la ley contempla que se apliquen las sanciones necesarias en caso de violación a lo estipulado.

A pesar de tener algunas limitaciones, la nueva Ley de Protección al Patrimonio Cultural intenta abrir camino para eliminar o al menos disminuir casos de plagio de las expresiones culturales tradicionales. Aún falta que se publique el reglamento adjunto a la legislación, en el que se deben aclarar algunos puntos y procedimientos que aún no están del todo definidos.

Mercado artesanal

Mercado artesanal en Teotitlán del Valle, Oaxaca. FOTO: Martina Azzolina

¿Qué nos toca hacer? 

De acuerdo con las artesanas, Vicky, del colectivo Ääts, y ‘Arantza’, del colectivo artesanal de San Antonino, Oaxaca, los pasos para consumir y portar las prendas o textiles artesanales de forma respetuosa son:

  1. Procurar comprar directamente con las artesanas. 
  2. Tener curiosidad, preguntar o saber quién hizo la prenda.
  3. Conocer la técnica y el proceso de elaboración, reconocer todo el trabajo que hay detrás y respetar el precio que las artesanas asignaron a cada prenda.
  4. Evitar modificar la prenda, por ejemplo, no acinturarla o cortarla, etcétera.
  5. Portarla con respeto y orgullo, saber que ese trabajo textil representa a la comunidad y es parte de su esencia.
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4 factores que explican la histórica sequía que afecta al norte de México (y cuánto puede durar)

Ante la gravedad de la situación, el presidente mexicano firmó un decreto que permite reducir provisionalmente el agua concesionada a empresas de la zona metropolitana de Monterrey.
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1 de agosto, 2022
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Suministro de agua en casa durante solo siete horas al día. Largas filas para recoger agua con cubos de camiones cisterna. Barcos encallados en superficies que albergaban ríos y que hoy lucen completamente secos.

Imágenes como estas dan cuenta de la grave sequía que se sufre desde hace varios meses en el norte de México, muy especialmente en el estado de Nuevo León y su capital Monterrey, la segunda ciudad más poblada y capital industrial del país.

“Somos víctimas de nuestro propio éxito”, reconoció hace unos días el gobernador de Nuevo León, Samuel García. “Fue y es sin duda la peor crisis que ha vivido el estado”, dijo, de lo que responsabilizó a su predecesor en el cargo por “no haber invertido” lo suficiente en garantizar el abastecimiento de agua.

La falta de lluvias, la existencia de presas prácticamente vacías y el hartazgo cada vez mayor de la población llevaron al presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, a firmar un decreto el pasado viernes en el que la crisis hídrica fue declarada como “un asunto de seguridad nacional”.

Según el mandatario, con sus medidas se aspira a garantizar el abastecimiento en Nuevo León durante los próximos “ocho o diez años”. Las autoridades fueron blanco de críticas por no haber previsto un plan con el que hacer frente a una sequía ya prevista por expertos en una región acostumbrada a este fenómeno.

Pero ¿qué es lo que causó esta situación extrema y qué factores podrían haberse tomado en cuenta para minimizar su impacto en la población?

El fenómeno La Niña

La sequía que sufre el norte de México se debe principalmente a La Niña, el fenómeno climatológico debido a disminuciones en la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial pero que, a nivel global, modifica los vientos y las precipitaciones.

Mapa sequia MX

Conagua
En este mapa publicado el 18 de julio se muestran en color rojo y granate las zonas de sequía extrema y sequía excepcional en México.

“La Niña hace que deje de llover en el norte de México desde diciembre a mayo-junio e influencia un cambio de patrones que causa temperaturas más calientes y provoca esta sequía que seguimos viendo”, dice Christian Domínguez Sarmiento, investigadora del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM.

Tanto La Niña como su contraparte cálida El Niño pueden alterar la temperatura global y causar efectos atmosféricos muy extremos. Ambos son eventos frecuentes pero, por lo general, no suelen durar más de un año.

“Lo sorprendente es que esta Niña dura desde 2020, es demasiado y es algo que no ocurría desde hace 20 años”, le explica a BBC Mundo la meteoróloga Domínguez Sarmiento.

Según la experta, son multitud de factores oceánicos los que están prolongando esta Niña causante de unas sequías que, como fenómeno natural que existe desde tiempos inmemorables, “no vamos a poder evitar”. Sin embargo, alerta, su crudeza sí se vera aumentada cada vez más por las condiciones de cambio climático.

“Los escenarios dicen que de aquí a diez o 20 años podríamos tener sequías más intensas y extremas, principalmente en el norte del país. Y serán más recurrentes. Es decir, que esta Niña que ya dura tres años podría volver a presentarse en un menor tiempo”, advierte.

Falta de infraestructura hídrica

La mitad del agua que se suministra al área metropolitana de Monterrey llega de pozos subterráneos, mientras que la otra mitad procede de tres presas con una capacidad total de 1.462,5 Mm³.

Pero, ante la falta de lluvias y con la excepción de El Cuchillo (dedicada principalmente a uso agrícola), sus pobres niveles de llenado lucen ahora alarmantes.

Porcentaje de llenado de presas que abastecen a Monterrey. . .

Las recurrentes sequías y el aumento de población en la región -que desde 1990 casi se duplicó hasta los 5,3 millones de personas en 2020- evidencia que “se debió haber invertido en proyectos y más infraestructura” hídrica, le dice a BBC Mundo Ramón Aguirre Díaz, exdirector del Sistema de Aguas de Ciudad de México.

El ingeniero civil experto en agua y saneamiento recuerda el proyecto Monterrey VI, un acueducto que pretendía llevar agua a Monterrey desde el río Pánuco de Veracruz y que fue cancelado en 2016 entre cuestionamientos por posibles daños ecológicos y sociales de la obra.

“El problema es que, al cancelarse, se dijo que había hasta 15 alternativas en estudio… y no fue hasta 2020 que empezaron a construir la presa Libertad, con mucha menos capacidad que Monterrey VI”, critica.

En el decreto presidencial firmado este viernes, se incluyó financiamiento para la construcción del acueducto El Cuchillo II y la finalización en 2023 de la presa Libertad, algo que activistas ambientales consideraron una buena solución “a mediano plazo”.

La explotación empresarial y agrícola

Según cifras oficiales, la mayor parte del uso del agua en Nuevo León se destina a la suma de uso agropecuario e industrial. Gran parte de estas grandes empresas en Monterrey funcionan mediante la explotación de pozos, gracias a acuerdos de concesión alcanzados con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) por un período concreto de años.

Uso de agua en Nuevo León. . .

Por ello, muchos reclamaron que también se impusieran limitantes a estos sectores en el uso de agua. El propio presidente López Obrador llegó a pedir a las refresqueras y cerveceras de la región que redujeran o incluso detuvieran su producción para destinar a consumo de la población todo el agua que utilizan en sus fábricas…

En las últimas semanas, varias empresas anunciaron que cederían parte de sus concesiones de agua. Hasta el pasado viernes, la Conagua había firmado convenios para que las industrias aporten 500 litros por segundo a la red de agua potable, mientras que las zonas agrícolas citrícolas aportarán hasta 1.000.

Sin embargo, y debido a que estas cifras siguen sin ser suficientes, el decreto firmado por López Obrador da luz verde a imponer un aumento de estas cesiones al contemplar que las autoridades puedan reducir provisionalmente y durante al menos seis meses el volumen de agua de las empresas concesionadas, que quedarán liberadas de su pago mientras dure la iniciativa.

Barco en presa La Boca

Getty
La sequia en la presa La Boca ha dejado imágenes como la de barcos encallados en lo que antes era un gran embalse de agua.

“Esta medida llega tarde porque este pronóstico de crisis se conoce desde hace al menos 18 meses y también es insuficiente: el consumo de la industria y lo agrícola es muy grande y se deberían aumentar esos volúmenes de cesión”, cuestiona Antonio Hernández, biólogo experto en asuntos de política ambiental de Monterrey.

En entrevista con BBC Mundo, Hernández pone como ejemplo que la acerera Ternium, la empresa con mayor concesión de agua en el estado, cuente con un volumen de líquido que supone “el 98% de lo que requeriría la población de Monterrey”.

“El progreso tecnológico es totalmente legítimo. Lo que no lo es fue haber privilegiado y poner todos los huevos en la canasta de la industrialización, dejando de ver la importancia de la naturaleza y sus recursos naturales. Monterrey es ejemplo de ello”, le dice a BBC Mundo Luis Gerardo Esparza, ingeniero agrónomo especialista en desarrollo rural.

Persona pescando en presa La Boca

Getty

Pero gran parte de la vida productiva de Monterrey está unida a dichas actividades industriales, que a la vez son unas de las grandes consumidoras del agua. “Si no funcionaran (esas empresas), generarías otro problema de índole más socioeconómica. Por eso, lo justo sería regular y actualizar los volúmenes que realmente necesita la industria”, responde Hernández.

Incendios forestales y educación ambiental

La deforestación es también es uno de los factores a tener en cuenta para entender las recurrentes sequías en la zona.

“Los incendios forestales son el principal motivo de que estén degradadas las cuencas en las áreas naturales de las que se extrae el agua que abastece a Monterrey”, recuerda Hernández, quien calcula en unas 21.000 hectáreas la extensión quemada en los últimos dos años.

Según el activista ambiental, los gobiernos no pueden aumentar la extracción de agua hasta comenzar un proceso de restauración ecológica de esas cuencas que son “la fábrica de agua de Monterrey, eso es fundamental”.

“Los incendios acaban con la corteza forestal y aumenta el azolve (lodo o basura) que va a dar a los lechos de los ríos, que en esta zona va fundamentalmente al río Santa Catarina. Se tiene que hacer una inversión gigantesca para extraer esos millones de metros cúbicos de grava y cascajo”, agrega Esparza, coautor de un estudio sobre las crisis del agua en Monterrey desde 1597.

Fila de personas esperando agua en Monterrey

Getty

Otro factor a mejorar señalado por expertos es la necesidad de mejorar la educación ambiental entre la población y fomentar un uso más responsable del agua en una región en la que se localizaron diversas tomas clandestinas que desviaban agua hacia ranchos y terrenos privados.

Aguirre Díaz cree que la verdadera solución pasaría por una revisión y aumento de tarifas para las personas cuyos medidores reflejen un mal hábito de consumo de agua. “Esto se resuelve haciendo que a la gente le cueste desperdiciar”, apunta.

Pero Hernández cree que sería más efectivo abaratar las tarifas a quienes utilicen infraestructuras que reducan el consumo.

“Si el gobierno establece estímulos tarifarios para quienes instalen sanitarios o regaderas ahorradoras, por ejemplo, sería algo más favorable y exitoso entre la población”, dice.

Hombre recoge agua en cisterna

Getty

¿Cuándo acabará la sequía?

En este escenario, la mayor incógnita es ¿hasta cuándo durará esta situación de grave sequía?

La meteoróloga Domínguez Sarmiento asegura que las previsiones actuales apuntan a que La Niña se extenderá al menos hasta final de año.

“En noviembre habrá que volver a analizar los modelos para ver qué nos dicen respecto a 2023, pero se esperaría que termine en diciembre y ya se transicione a una fase neutra”, pronostica.

Presa La Boca

Getty

Sin embargo, eso no quiere decir que la gravedad de la sequía se vaya a mantener hasta entonces. Una vez que México entra en la temporada de lluvias entre julio y agosto, se espera que las precipitaciones aumenten gradualmente y disminuya la extensión de la sequía actual.

La experta destaca que “estados del norte como Chichuahua, Coahuila, Sonora y Nuevo León dependen de que exista algún ciclón tropical que toque tierra y que deje alta cantidad de lluvias”.

“Eso es lo que se está esperando y es habitual que ocurra en el mes de septiembre. Ahí es cuando podría terminar la sequía”, concluye.


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