CDMX: Comisión para la Reconstrucción prevé en 2024
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

CDMX: Comisión para la Reconstrucción prevé terminar trabajos a principios de 2024; afectados exigen acelerar proceso

La comisionada Jabnely Maldonado estima que las labores en casas terminarán en los primeros meses de 2023, mientras que las correspondientes a edificios se concluirán a principios de 2024.
Cuartoscuro
19 de septiembre, 2022
Comparte

A cinco años del sismo del 19 de septiembre de 2017 que sacudió a la Ciudad de México, las autoridades capitalinas estiman que los trabajos de rehabilitación y reconstrucción de inmuebles dañados concluirán completamente a principios de 2024, mientras que afectados y organizaciones exigen que se acelere el proceso y se atienda a todos los sectores.

La titular de la Comisión para la Reconstrucción de la CDMX, Jabnely Maldonado, señala en entrevista que alrededor de 22 mil viviendas resultaron dañadas por el sismo de magnitud 7.1. De ellas —detalla—, 13 mil ya fueron rehabilitadas y entregadas, 6 mil están en obra y en las 3 mil restantes están por comenzar las labores.

De acuerdo con la funcionaria, en este proceso se han ejercido 7 mil 500 millones de pesos, de un costo total estimado en 12 mil millones de pesos, y las autoridades han atendido a unas 100 mil personas damnificadas.

“Nosotros consideramos que en los primeros dos meses del 2023 van a concluir todas las casas rehabilitadas y reconstruidas con sus diversas aristas de atención”, señala.

“En el caso de los edificios, he venido comentando que tienen procesos de elaboración de proyecto incluso mucho más largos y complejos porque todo lo que estamos nosotros rehabilitando y reconstruyendo nos lo va verificando el Instituto para la Seguridad de las Construcciones. Llevan un proceso de reconstrucción o rehabilitación mucho más prolongado. Creemos que los edificios, porque algunos son de dimensiones significativas, se van a aplazar a los primeros meses de 2024”, añade.

Lee: Simulacros de justicia: a cuatro años del #19S

La comisionada reconoce que uno de los retos que tendrá la dependencia para concluir su trabajo y cumplir con sus plazos es enfrentar la posible alza de precios de los materiales, a raíz de la guerra entre Rusia y Ucrania y de la inflación mundial. Como ejemplo concreto, menciona el acero.

“Sobre todo esta parte que también ha sido una situación que, así como no esperamos la pandemia, tampoco esperamos, derivado del conflicto internacional, derivado de la propia pandemia, de todo lo que está pasando en el mundo, el alza del acero. Evidentemente, esta parte es fundamental en el sentido de que es un factor externo que no se controla”, expone.

Otros factores como el propio COVID-19 han afectado el trabajo de la comisión —causando algunos contagios entre personas damnificadas—, pero las obras que esta encabeza no se han detenido desde 2020, afirma la funcionaria.

Afectados exigen mayor rapidez

Maldonado es la segunda titular de la Comisión para la Reconstrucción en el sexenio de Claudia Sheinbaum. Asumió el cargo en julio de 2021 después de que César Cravioto dejó la dependencia para fungir como senador suplente del secretario de Gobierno capitalino, Martí Batres.

Previo a tomar el liderazgo en las tareas de reconstrucción, Maldonado ya trabajaba en esa labor como directora de atención a personas damnificadas.

Ahora, a cinco años del sismo que sacudió a la CDMX y a otras entidades del centro y sur del país —Guerrero, Oaxaca, Morelos, Puebla, Tlaxcala y Estado de México—, los habitantes de la capital que resultaron afectados y aún no reciben su inmueble exigen mayor rapidez en las obras, apoyados por organizaciones civiles.

Este domingo, la organización Ruta Cívica y otras agrupaciones realizaron un acto conmemorativo en el que estimaron que cerca de 40% de las viviendas está pendiente de entrega y demandaron cambios normativos que impidan un mayor crecimiento inmobiliario sin construcciones seguras.

La organización Damnificados Unidos tiene previsto este lunes hacer una protesta para exigir atención a las banquetas y los espacios públicos dañados en la alcaldía Tláhuac, así como convocar al conversatorio “¿Cómo estamos las y los damnificados a 5 años del 19S?”.

Te puede interesar: A tres años del 19S: “Nunca terminaremos de agradecer a los rescatistas anónimos”

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Qué es la distimia, uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar

Puede comenzar en la niñez o en la adolescencia, antes de los 21 años.
7 de septiembre, 2022
Comparte

Ana Bacovis sintió los primeros síntomas de distimia —trastorno depresivo persistente—, en su preadolescencia. A los 13 años sufría de baja autoestima, tenía problemas con sus relaciones sociales y empezó a tener una visión oscura de la vida.

“Me veía como una persona muy realista, pero en realidad era pesimista. La gente acaba cayendo en una situación en la que se siente eso como normal”, dice esta comunicadora y servidora pública.

Sus padres tardaron un tiempo en darse cuenta de que el comportamiento de su hija era inusual. Los picos de ira e irritabilidad que tuvo fueron los indicios para que Ana buscara ayuda.

“Tenemos una visión distorsionada de la depresión. Yo tenía momentos de alegría, picos muy altos de euforia. Luego eso se acababa y venía la tristeza”, recuerda.

Incluso ya con los síntomas iniciales del trastorno, solo obtuvo un diagnóstico cuando ya tenía signos de depresión más avanzados. Al recibir atención médica, la joven se enteró de que sufría distimia y que presentaba un grado moderado de ansiedad.

Selfie de Ana Bacovis, una joven con el pelo azul.

Archivo personal
Ana Bacovis empezó a tener los primeros síntomas de distimia cuando era adolescente.

Al igual que Ana, es muy común que muchos pacientes reciban el diagnóstico de este tipo de depresión después de estar durante décadas viviendo con los síntomas. A menudo, los signos más evidentes se confunden con la personalidad, el “modo de ser” del individuo. Y esto puede hacer que haya un infradiagnóstico.

“La historia más común que hay es la de alguien que tiene algún tipo de depresión leve o distimia, pero solo cuando los síntomas de la depresión se vuelven más severos el paciente busca ayuda y descubre que padece el trastorno”, destaca Marcelo Heyde, médico psiquitatra y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Pontificia Católica de Paraná (PUCPR).

Qué es la distimia

El trastorno depresivo persistente es una forma crónica de depresión y puede comenzar en la niñez o en la adolescencia, antes de los 21 años. La distimia afecta aproximadamente al 6 % de la población mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La principal diferencia entre la distimia y el tipo clásico de depresión es que, en el que nos ocupa, la persona puede ser funcional y realizar sus actividades con normalidad. Sin embargo, trabajar, estudiar y otras acciones cotidianas son un poco más difíciles de hacer.

“Se pueden hacer las actividades pero con un costo mayor en la rutina y una productividad reducida debido a los síntomas. La persona es funcional, pero a costa de un mayor esfuerzo”, explica Márcia Haag, psiquiatra y profesora de la Universidad Positivo de Curitiba.

Según los expertos consultados por la BBC, aún no hay consenso sobre las causas de la distimia. Por lo general, el trastorno puede ser multifactorial y estar generado por factores estresantes durante la infancia, una presdisposición genética y biológica, un traumatismo o cuestiones sociales.

Un niño con la cabeza apoyada sobre su escritorio.

Getty Images
Esta forma crónica de depresión puede aparecer en la adolescencia.

“Es posible notar que en la fase adulta el paciente llegua a consulta y tiene llanto fácil, pero cuando se profundiza e investiga, se descubre que era un niño silencioso y con dificultades para relacionarse“, señala Bianca Breda, psicóloga y especialista en terapias cognitivas del Hospital de Clínicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FMUSP).

En el caso de Ana, descubrió que padecía esta enfermedad gracias a su trabajo en un centro de apoyo a niños y adolescentes víctimas de abuso sexual. Al tener atención psicológica en el lugar, la joven pudo entender lo que estaba pasando.

Cómo identificar la distimia y distinguirla de la depresión clásica

A diferencia de otros episodios de depresión, que son más fáciles de reconocer, la distimia tiene características propias “camufladas”.

Además de tener una duración mayor, los signos más comunes pueden manifestarse a través de cansancio, fatiga, baja autoestima, indecisión y pesimismo exagerado.

En la depresión común, la más conocida, la persona tiende a mostrar síntomas exacerbados de tristeza, desánimo, desinterés por las cosas, pérdida de apetito y otros signos que pueden ser percibidos por el entorno y por el propio paciente.

“En la depresión hay una mayor intensidad, el sufrimiento de una persona con depresión suele ser mayor y la clasificamos en leve, moderada y severa. Suele estar ligada a algún evento”, dice Breda.

No es la personalidad

La distimia se considera uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar y en muchos casos se confunde como algo “de la personalidad”·

Mujer mira al horizonte a través de una ventana.

Getty Images
La distimia se considera uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar y afecta aproximadamente al 6 % de la población mundial.

Debido a este error común, el diagnóstico suele ser tardío y perjudica a los pacientes en la búsqueda del tratamiento correcto, algo que puede tardar décadas.

Es fundamental, según los expertos, dejar de decir que cierta persona es aburrida, que es así y ha sido así toda su vida y que, por tanto, no cambiará más.

“La distimia viene de modo lento y sigiloso. Sin embargo, con los años, a pesar de ser leve, el impacto funcional es grande, ya que la persona se va ganando apodos y etiquetas de gruñón y malhumorado. Esto, que es culturalmente aceptado, va retrasando el diagnóstico y también refuerza el neuroticismo, un rasgo de la personalidad que hace que se vean las cosas de un modo negativo“, explica Heyde.

En el caso de Ana, tenía dificultades para relacionarse en la escuela pero no sabía por qué. “Siempre he tenido una inseguridad mucho mayor, sobre todo en el amor. Me bloqueaba mucho”, dice.

Ella creía que todos esos sentimientos eran parte de su actitud y que, con el tiempo, podría pasar. Pero eso no pasó y los cambios de humor se sucedieron con frecuencia.

Selfie de Ana Bacovis

Archivo personal
Desde que volvió a recibir asesoramiento psicológico, Ana ha notado una mejora significativa

“Quien tiene distimia tiene una relación muy conflictiva consigo mismo. En algún momento te acabas enfadando”, dice Ana.

Cómo buscar ayuda y tratar el trastorno

Es fundamental que el paciente busque ayuda temprana para evitar el infradiagnóstico. Muchas veces, cuando hay una queja específica sobre otra enfermedad no se busca apoyo psiquiátrico y, en general, se recibe el diagnóstico de esa otra dolencia y la distimina pasa desapercibida.

“La depresión en sí tiene hasta un 50 % de casos que no son diagnosticados por los médicos de atención primaria. Imagina lo que pasa con la distimia, donde una persona puede quejarse de sentir cansancio, fatiga y baja autoestima. Es bastante común asociarla con otras enfermedades psiquiátricas, trastorno de ansiedad y uso de sustancias“, dice Haag.

El diagnóstico tardío, refuerza el médico, también puede interferir en la aparición de otras enfermedades o empeorar cada una de ellas.

“La distimia y la depresión afectan al organismo de forma sistémica y puede hacer que empeoren algunos cuadros clínicos como la diabetes, hipertensión y enfermedades reumatológicas, haciendo que el paciente necesite mayores dosis de fármacos o una combinación superior de medicamentos para estabilizar ese cuadro”, dice.

Como todavía hay bastante tabú en relación a los temas de salud mental, identificar el trastorno puede ser aún más complicado. Lo recomendable es buscar atención con psicólogos y psiquiatras, quienes evaluarán el caso y podrán determinar la línea terapeútica correcta, la cual puede hacerse con medicación o solo psicoterapia.

En el momento en que Ana descubrió la distimia, continuó con psicoterapia y terapias “alternativas” ya que, debido a su edad, su psicóloga prefería no recetarle medicamentos.

Durante algunos años, esta servidora pública interrumpió las sesiones de terapia, pero desde el inicio de la pandemia, en 2020, ha regresado. Desde entonces ha notado una mejoría significativa.

Los especialistas refuerzan la importancia de no interrumpir el tratamiento sin la autorización de un profesional de la salud y que se debe observar continuamente la evolución del trastorno.

El seguimiento médico puede durar meses o años, pero es fundamental para mejorar los síntomas y la calidad de vida del paciente.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=bjntTyBEu24&t=1s

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.