Entre miedo y hostigamiento, familia busca a Patricia Quijada
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Entre miedo y hostigamiento, la familia de Patricia Quijada mantiene su búsqueda; mecanismo federal le niega protección

A cinco meses de la desaparición de la mujer, sacada de su casa en Acámbaro, Guanajuato, su familia no solo denuncia inacción de las autoridades sino también actos de intimidación.
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12 de septiembre, 2022
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Desde el pasado 5 de abril, cuando de madrugada un grupo armado entró con violencia al domicilio de Patricia Quijada, de 33 años, para llevársela sin dejar rastro, su hermana Marlén y su familia se convirtieron en activistas a la fuerza.

“Nadie va a buscar a tu familiar como tú mismo”, asegura la mujer con voz fatigada, aunque, en realidad —dice a continuación—, el principal motivo por el que se convirtió en buscadora es que no confía en las autoridades de la Fiscalía General de Guanajuato que deben localizar a Paty, madre un niño de 11 años. 

La noche en la que hace cinco meses su hermana fue sacada a la fuerza de su casa en la colonia Loma Bonita, en Acámbaro, Marlén narra que su sobrino identificó por la voz a varios de los 20 hombres que integraban el grupo. Afirma que esos mismos hombres formaban parte del comando de elementos de la fiscalía estatal que meses antes, el 18 de enero, habían entrado también a la fuerza y sin una orden de registro al domicilio de Patricia, para luego ponerla a disposición de la Fiscalía General de la República (FGR) acusada de varios delitos. 

Luego de tres días detenida, un juez la liberó porque quedó acreditado que los agentes la detuvieron de manera arbitraria y por medio de tortura. Sin embargo, la cosa no quedó ahí, ya que la familia de Paty cree que esos mismos agentes fueron los que cuatro meses más tarde la desaparecieron como represalia.  

“Cuando Patricia desapareció en abril, su hijo refiere que quienes se la llevaron eran personas vestidas de militares, pero que eran las mismas que se la llevaron en enero, pues los reconoció por su voz”, explica Raymundo Sandoval, activista de la Plataforma por la Paz y la Justicia de Guanajuato, que acompaña el caso. 

Por eso, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) atendió una queja para investigar la presunta desaparición a manos de cuerpos militares, aunque, en los hechos, Sandoval señala que “se estima que pudieron ser agentes de investigación criminal (de la fiscalía de Guanajuato), los mismos que irrumpieron ilegalmente en su domicilio en enero pasado”. 

A pesar de esta sospecha, la fiscalía estatal asegura que ninguno de sus elementos se llevó a Patricia, y que, además, ya buscó con la Sedena y la Marina y tampoco la tienen. 

Aun así, la desconfianza en la autoridad de investigación es máxima. Primero, expone Sandoval, porque a más de cinco meses la fiscalía estatal no ha iniciado una carpeta por la presunta desaparición forzada, sino por secuestro —a pesar de que, a la fecha, nadie se ha comunicado con la familia para exigir rescate, más allá de burdos intentos de extorsión telefónica—. Y segundo, porque la fiscalía tampoco está investigando a sus elementos. 

Además, Marlén expone que tras la desaparición varios agentes de la fiscalía visitaban constantemente el domicilio de sus padres para preguntarles a qué hora entraba y salía la familia y a qué se dedicaban, al mismo tiempo que no revisaban las cámaras de video ubicadas en las zonas por donde pudo haber pasado el convoy de tres camionetas que se llevó a Patricia. Tampoco rastreaban su celular. 

“En lugar de investigar quién se llevó a mi hermana, lo que hacen es investigarnos a nosotros”, reclama. 

Tras las quejas, los agentes de investigación dejaron de hacer rondines por la vivienda de la familia, pero ahora son otros agentes, los de Seguridad Pública estatal, los que hacen esos mismos rondines supuestamente para protegerlos, luego de que la familia también sufriera intentos de extorsión telefónica con información falsa sobre el paradero de Paty. 

“Más que una medida de protección, lo que nos parece es que son operativos de vigilancia. Nos sentimos vigilados”, dice Marlén, que narra que en varias ocasiones estos elementos han llegado al domicilio con actitud intimidante, tomando fotos de las placas de los carros de los vecinos, anotando los números de serie de los coches y repitiendo las mismas preguntas de a qué se dedica la familia. 

La negativa del mecanismo

Ante esta situación, la familia tomó la decisión de pedir ayuda en julio al mecanismo federal de protección de periodistas y activistas, de la Secretaría de Gobernación: ya no quieren que ninguna autoridad estatal los proteja, y menos si se trata de la fiscalía, de la que sospechan que pudo estar involucrada en la desaparición. Además, desde abril, Marlén se ha convertido en activista, participando en búsquedas y dando asesorías a otras familias que se han acercado con ella ante la desaparición de un familiar. Por ello, estaba convencida de que obtendría ayuda del Estado.

“Al principio, el mecanismo me marcaba a cada rato diciéndome que estaban pendientes de mi caso, que no me preocupara. Por eso se me hizo muy raro que un día, así de repente, dejaron de comunicarse”. 

Marlén intentó hablar con el funcionario del mecanismo federal que antes le marcaba insistentemente. No logró contactarlo ni obtuvo más respuestas. Así, hasta que el 6 de septiembre le llegó un oficio, en el que le dicen que no la consideran activista ni defensora de derechos humanos, y que, por lo tanto, no aplica para que le otorguen protección federal.

Ante esta respuesta, Sandoval asegura que Marlén, si bien no pertenece a un colectivo como tal, sí ha estado muy vinculada a la Plataforma por la Paz y la Justicia de Guanajuato, un movimiento de agrupación de diferentes víctimas de la violencia en ese estado, y que, además, participa en búsquedas y dando asesorías y apoyo a otras familias. 

Aquí hay una omisión del mecanismo federal de protección. Y no es la primera vez que nos rechazan una petición con este argumento de que el riesgo es por ser víctimas y no por su labor como defensora de derechos humanos. Nos parece que es una salida fácil del mecanismo para ahorrarse el dinero”, denuncia Sandoval. 

“Tenemos miedo”

A pesar de la negativa del mecanismo, Marlén insiste en que seguirán buscando a Patricia cueste lo que cueste, aunque admite que tiene miedo y no es para menos: Acámbaro, ubicado en el límite con Michoacán, es un municipio de 160 mil habitantes de Guanajuato, estado que en la actualidad concentra los mayores índices de violencia en México con 3 mil 516 víctimas de homicidio doloso en 2021 y mil 566 en los primeros seis meses de 2022, de acuerdo con datos oficiales. 

También es una de las entidades con más reportes de personas desaparecidas, con más de 2 mil 300. Animal Político publicó en enero del año pasado el reportaje “La casa del horror de Acámbaro”, sobre un cementerio clandestino ubicado a pocas cuadras del centro de la localidad, donde el crimen organizado mataba y enterraba a personas. Ahí, madres buscadoras y la Comisión Estatal de Búsqueda hallaron 104 bolsas con restos humanos y 15 cuerpos enterrados en 48 fosas. 

Por si fuera poco, en 2022 la violencia también se ha intensificado en contra de las buscadoras y activistas. Apenas el pasado 31 de agosto, la activista Rosario Rodríguez Barraza, quien buscaba a su hijo Fernando Ramírez Rodríguez, fue asesinada en Sinaloa en pleno Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. La mujer salía de un templo religioso, cuando fue interceptada por hombres armados que la subieron a un vehículo y se la llevaron. Su cuerpo fue localizado horas después. 

“Tenemos miedo por todas las trabas que nos ponen”, dice Marlén. “Pero vamos a seguir buscando a mi hermana. No estaremos a gusto hasta que sepamos qué pasó con ella. Ya sea que esté viva o muerta, la queremos con nosotros. Ojalá que sea viva, aunque sabemos que tal vez no sea así. Pero, sea lo que sea —insiste—, no vamos a quitar el dedo del renglón y la vamos a buscar hasta encontrarla”.

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Viruela del mono: ¿todavía podemos detener el brote?

La Organización Mundial de la Salud dice que la viruela del mono se trata de una emergencia mundial. Entonces, ¿ahora estamos condenados a que otro virus se propague por todo el mundo?
13 de agosto, 2022
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La viruela del mono cogió al mundo por sorpresa. Durante mucho tiempo ha sido un elemento presente en partes de África central y occidental donde las personas viven cerca de los animales del bosque que transmiten el virus.

Pero ahora se ha vuelto global: se está extendiendo de formas que nunca antes se habían visto y en una escala sin precedentes.

Ha habido casi 27.000 casos confirmados de la enfermedad, principalmente en hombres que tienen sexo con otros hombres, en 88 países.

La Organización Mundial de la Salud dice que se trata de una emergencia mundial. Entonces, ¿se puede detener la viruela del mono? ¿O ahora estamos condenados a que otro virus se propague por todo el mundo?

Hay tres cosas que debemos considerar:

• ¿Es el virus particularmente difícil de manejar?

• ¿Tenemos la capacidad de detenerlo?

• ¿Existe la voluntad de hacer frente a una enfermedad que afecta principalmente a hombres homosexuales y bisexuales?

El virus

No hay nada especial en la biología del virus de la viruela del mono. No es una fuerza imparable.

Probablemente la covid lo fue: se propaga tan fácilmente que posiblemente fue imposible contenerla incluso en los primeros días de la pandemia.

Pero la viruela del mono tiene más dificultades para pasar de una persona a otra. Necesita contacto físico cercano, como a través de la piel infectada, contacto cara a cara prolongado o superficies contaminadas como una sábana o una toalla.

Los dos virus simplemente están en ligas diferentes, y los brotes anteriores de viruela del mono simplemente se han esfumado.

Y ya hemos superado el desafío mucho mayor de vencer al primo mortal del virus, la viruela.

“La viruela del mono es más fácil ya que es menos transmisible que la viruela, por lo que estamos en una posición mucho mejor”, dice Jonathan Ball, virólogo de la Universidad de Nottingham.

Sin embargo, un problema es que algunas personas tienen síntomas leves o que pueden confundirse fácilmente con una enfermedad de transmisión sexual o varicela. Eso significa que puede transmitirse involuntariamente a otros.

En Julio pasado, la ciudad de San Francisco promovió la vacunación contra la viruela del mono durante el festival del fetiche cuyos asistentes son en mayoría hombres gay.

EPA
En Julio pasado, la ciudad de San Francisco promovió la vacunación contra la viruela del mono durante el festival del fetiche Dore Alley cuyos asistentes son en mayoría hombres gay.

Las herramientas

El virus se ha metido en un grupo de personas que tienen la cantidad suficiente de sexo o de contacto íntimo con el número suficiente de parejas para superar sus propias deficiencias y propagarse.

El virus no está clasificado como una infección de transmisión sexual. Pero un estudio del New England Journal of Medicine estima que el 95% de las infecciones de viruela del mono se adquirieron a través del sexo, particularmente el sexo entre hombres.

El sexo, obviamente, está lleno del contacto íntimo piel con piel que el virus usa para propagarse.

Eso deja dos opciones para contener la enfermedad: persuadir a las personas para que tengan menos sexo o reducir el riesgo de contraer la infección cuando se exponen.

Paul Hunter, profesor de la Universidad de East Anglia afirma que “la forma más fácil de prevenirlo es cerrar todas las redes sexuales altamente activas durante un par de meses hasta que desaparezca”, pero no cree que eso suceda nunca.

Algunas personas sí han ajustado su vida sexual en respuesta a las advertencias sobre la viruela del mono y las campañas se han dirigido a las personas con mayor riesgo.

Pero Hunter argumenta que la lección de las infecciones de transmisión sexual, desde la sífilis en la Edad Media hasta ahora, es que las personas siempre tienen relaciones sexuales y “la vacunación es prácticamente la única opción”.

Afortunadamente, la vacuna contra la viruela que se utilizó para erradicar ese virus tiene una eficacia de alrededor del 85% para prevenir la viruela del mono.

Hay suministros limitados, ya que se mantienen reservas en caso de que alguien convierta la viruela en un arma, pero no para hacer frente a un brote de viruela del mono sin precedentes.

Sin embargo, no todas las personas en riesgo necesitarían vacunarse para detener el brote. La “inmunidad colectiva” significa que una vez que se protege un umbral crítico de personas, el virus ya no puede propagarse. Esto será mucho más fácil de lograr con la viruela del mono que con otras enfermedades, incluida la covid.

Kyle Planck, de 26 años, se recuperó de la viruela del mono pero asegura que ha sido "el peor dolor de su vida".

Getty Images
Kyle Planck, de 26 años, se recuperó de la viruela del mono pero asegura que ha sido “el peor dolor de su vida”.

La gente

Si bien cualquiera puede contraer la viruela del mono, son los homosexuales, bisexuales y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres los que se ven afectados de manera desproporcionada en este brote.

Esto puede facilitar el control del virus ya que, en general, es un grupo que está más al tanto de la salud sexual. También permite que los recursos se dirijan a quienes los necesitan, como vacunar a los hombres que tienen sexo con hombres en lugar de a toda la población.

Sin embargo, el estigma, la discriminación y el abuso pueden hacer que las personas dejen de buscar ayuda, particularmente en países donde el sexo entre hombres es ilegal.

“Algunos países no cuentan con infraestructura y es posible que algunos no tengan la voluntad de realizar pruebas para detectar la viruela del mono, porque son los hombres los que tienen sexo con hombres”, dice Francois Balloux, profesor del University College de Londres.

Todavía hay desafíos en los países que apoyan los derechos LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transgénero). Incluso políticas como pedirles a las personas que se aíslen, con las que estamos tan familiarizados por covid, pueden tener consecuencias no deseadas.

“Eso equivale a salir del clóset, ya sea ante una esposa o padres , por lo que existe una fuerte presión para no decir quiénes fueron tus contactos”, explica Hunter.

La vacuna contra la viruela del mono está disponible en varias ciudades de EE.UU.

Getty Images
La vacuna contra la viruela del mono está disponible en varias ciudades de EE.UU.

Entonces, ¿se puede contener la viruela del mono?

Algunos países ya parecen estar superando el virus. Reino Unido dice que la cantidad de infecciones parece haberse estabilizado en alrededor de 35 por día. Pero los casos continúan aumentando en otros lugares, incluido Estados Unidos, que ha declarado la emergencia sanitaria.

Pero no será suficiente que solo los países ricos se hagan cargo del virus cuando ahora está en más de 80 países que no tienen un largo historial de la enfermedad.

“No está muy claro para mí si se controlará por completo, algunos países podrán lograrlo, otros quizás no”, afirma Balloux.

La líder técnica de la Organización Mundial de la Salud para la viruela del mono, Rosamund Lewis, dice que es “posible” poner fin al brote, pero advierte que “no tenemos una bola de cristal” y no está claro si la organización podrá “apoyar lo suficiente a los países y las comunidades, suficiente para detener este brote”.

Los países endémicos de África, donde la viruela del mono siempre está presente, continuarán lidiando con el virus mientras salta continuamente de los animales silvestres a las personas.

Los estudios han demostrado que el problema está empeorando desde que finalizó el programa de erradicación de la viruela, ya que pocas personas menores de 50 años habrán sido vacunadas.

Lo único que lo detendría es una campaña de vacunación masiva, “pero hay un gran debate en África sobre si eso es apropiado o necesario”, asevera Hunter.

Protesta que busca mayor acción contra la viruela del mono.

Getty Images

¿Qué pasa si no lo contenemos?

La preocupación es que la viruela del mono podría convertirse en una presencia permanente en personas de todo el mundo y no solo en países con animales infectados.

Por el momento eso es en hombres que tienen sexo con hombres, pero cuanto más se prolongue el brote, más posibilidades tiene el virus de establecerse más ampliamente.

Ha habido casos aislados en niños y mujeres, pero estos no han desencadenado sus propios brotes en las aulas o los lugares de trabajo.

Sin embargo, los riesgos aumentan a medida que se le da tiempo al virus para infectar mejor a las personas. Hemos sido testigos de cómo evolucionó la covid y variantes como ómicron se volvieron mucho mejores para infectarnos.

“A menos que el virus cambie, personalmente dudo que se propague entre los niños o, en general, entre las personas que no tienen muchas parejas sexuales”, ilustra Balloux.

“Pero cuanto más larga sea la espera, mayor será el riesgo de que pueda cambiar”, dijo.

El otro problema es que la viruela del mono tiene la habilidad de infectar a una amplia gama de mamíferos, incluidas ardillas, ratas, lirones y monos en África.

Existe el peligro de que el virus pueda afianzarse en otros animales y comenzar a rebotar entre especies. El brote de viruela del mono de 2003 en EE.UU., que provocó 47 casos en seis estados, fue provocado por perros de las praderas como mascotas.

Abordar este brote de viruela símica es posible, pero cuanto más tiempo lo dejemos, más difícil se vuelve y mayor el riesgo.


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