Contra teorías ven inferiores a las mujeres: el trabajo de Lu Ciccia
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Editorial Siglo XXI

Género, sexualidad, cuerpos: la académica Lu Ciccia refuta teorías que por 300 años sostuvieron la inferioridad de las mujeres

La investigadora en biotecnología y estudios de género cuestiona la actividad científica que, con una visión androcéntrica, afirma que la mente y el comportamiento de las personas están determinados por las características físicas. En su libro ‘La invención de los sexos’ expone sus ideas.
Editorial Siglo XXI
16 de octubre, 2022
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La biología de los cuerpos humanos no define sexos ni géneros. Contrario a lo que la ciencia “androcéntrica” —pensada desde la visión masculina— ha sustentado durante siglos acerca de la diferenciación entre hombres y mujeres por su anatomía, la investigadora Lu Ciccia sostiene que la mente y lo que define el comportamiento y la orientación de cada persona van más allá.

La investigadora en biotecnología y estudios de género señala que, desde el siglo XVIII, diferentes científicos han argumentado que existen características en la biología de los cuerpos de hombres y mujeres que determinan sus capacidades y virtudes, teorías que, desde su punto de vista, han tenido como objetivo situar en una posición inferior a las mujeres.

Sin embargo —explica Ciccia—, a lo largo de la historia estas teorías han sido cuestionadas por los feminismos críticos que, en contraparte con aquellos que definen a las mujeres como una categoría universal —con base en sus órganos genitales y capacidad reproductiva—, aseguran que la forma de ser y actuar de cada persona no tiene que ver con las formas de los cuerpos. Es decir, que ser hombre o mujer —con todos los comportamientos que la sociedad espera— es algo que se aprende, no algo con lo que se nace.

Para llegar a esta conclusión, Ciccia pasó años investigando sobre la fisiología cerebral, motivada por cuestionamientos incómodos. ¿Ser mujer sería un obstáculo para su ambición de ser científica? ¿Los genes determinan nuestro modo de ser y pasiones? Aunque desde el inicio de su investigación, la respuesta para ella era que no.

‘La invención de los sexos’

Los resultados de la investigación de Ciccia —quien forma parte del Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM— fueron recientemente publicados en el libro La invención de los sexos (editorial Siglo XXI), en el que, a través de una revisión crítica de la producción científica de los últimos 300 años, la académica busca desmontar los supuestos que han buscado reafirmar la idea de que las mujeres están relegadas a ser madres y a las actividades del hogar.

Pese a ser un debate añejo, el argumento que aporta el libro —señala la autora— resulta relevante porque en México y en el mundo los feminismos “esencialistas”, que luchan por los derechos de las mujeres que cumplen con los requisitos biológicos que según la ciencia androcéntrica deben tener, están ganando cada vez más terreno, cuestionando el reconocimiento de la identidad de quienes no se adhieren a ella, como las personas queer, transgénero y no binarias.

“Yo me inscribo en una línea de los feminismos críticos, de una corriente materialista. Lo que sugiero es que se deben poner a prueba los supuestos del dimorfismo sexual e interpretar los datos sin sesgos que vengan de la mirada masculina blanca heterosexual, y a través de mi investigación muestro que es inválido categorizar a los cuerpos de manera binaria, sobre todo en términos cerebrales”, detalla en entrevista.

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De acuerdo con la investigadora, el cerebro es el órgano más plástico: puede adaptarse continuamente a las experiencias vitales. Por ello, considera inválido que se categorice a las personas como hombres o mujeres a partir de su observación, asumiendo que su forma, tamaño o composición química influyen en la determinación de la personalidad o el comportamiento.

“En todos los niveles, desde los cromosómicos hasta las concentraciones de las llamadas hormonas sexuales, pasando por el tejido gonadal y la genitalidad externa, lo que se observa en cada cuerpo es una variabilidad. Ajustar esta diversidad a dos formas es parte de un intento para justificar biológicamente la polarización de roles sociales atravesado por la normativa de género”, apunta la académica.

Por ello, propone romper con las interpretaciones biologicistas que intentan imponer etiquetas sobre género y sexualidad en las personas, “que no importe cómo se identifican, sino cómo entienden y encarnan dicha identidad”.

Lu Ciccia

La académica Lu Ciccia. FOTO: UNAM

“Las mujeres no responden a una única forma corporal”

“Una lectura revolucionaria de los cuerpos implica abandonar conexiones de causalidad para explicarnos, salirnos del plano genital, vivirnos en una multidimensionalidad desde donde desarrollar otras subjetividades no ancladas a normativas androcéntricas”, explica la autora. “La biología no es destino, y es lo que nos está mostrando la diversidad de identidades que empiezan a ser inteligibles y hoy se escapan a las explicaciones neuroendocrinológicas”.

En su libro, Ciccia afirma que el reconocimiento de esta diversidad de identidades se ha dado gracias a la confrontación permanente que la ciencia androcéntrica ha tenido por parte de algunos feminismos, en plural, particularmente aludiendo a los críticos.

Sin embargo, reconoce que históricamente —hasta hoy— han existido otras corrientes feministas que, en contraposición, defienden las posturas de que la biología y la genitalidad determinan la identidad de género.

Ciccia señala que estos feminismos esencialistas, que sostienen la idea de dos formas biológicas con una lógica reproductiva, han crecido en número de simpatizantes y en visibilidad dentro del movimiento, debido a que “son funcionales para el actual contexto político y cultural, lo que les da una visibilidad exacerbada y genera que haya más personas que se adhieran a estas posturas, por ser las más conocidas y difundidas, pese a que en su difusión hay información sesgada o incluso manipulada”.

Esta lógica, por supuesto, es muy funcional con los discursos científicos a los que me dedico a criticar, que son los que estructuran la vida social y naturalizan los roles de género, pero en realidad son posturas que tienen un vaciamiento de contenido donde a título informativo se dice de una manera completamente ofensiva y violenta que las mujeres son las que tienen vulva, y eso no sabemos ni siquiera lo que significa”, agrega.

En su opinión, el problema con estos feminismos, al igual que con los supuestos que se respaldan en las interpretaciones androcéntricas que legitiman sus posturas, es que conducen a lecturas jerárquicas de los cuerpos, “donde las subjetividades feminizadas valen menos, cuando en realidad las mujeres ni siquiera responden a una única forma corporal”.

Cuestionada por el crecimiento de estos grupos dentro de la UNAM, Ciccia asegura que los feminismos críticos no pasan por la dicotomía de entrar en conflicto con aquellas corrientes con las que no concuerdan, debido a que hacerlo sería caer en la trampa de los valores masculinos que no son capaces de dialogar.

“El problema, en general, es que los feminismos transexcluyentes son los que no están abiertos al diálogo, en muchos contextos. Las feministas que no somos esencialistas escuchamos sus discursos, aprendemos de ellos y elaboramos argumentos para explicar por qué no estamos de acuerdo con sus posturas y no las consideramos válidas, algo que no pasa por parte de ellas”.

Y remarca: “El diálogo sobre las identidades de género y la sexualidad se ha volcado en lo banal y lo superficial porque muchas personas y discursos pretenden hablar desde una postura académica, cuando no tienen la formación suficiente para hablar del tema. Para hacerlo, se necesita especialización, y tener una identidad de género a nadie lo hace especialista, porque sería como decir que tener una casa nos vuelve expertos en arquitectura, lo cual no ocurre. Una cosa es tener una opinión, algo que todos hacemos, pero el problema es cuando intentan hablar como autoridades sistémicas o académicas”.

Es por eso que, como académica-activista, ha decidido poner su aportación al producir conocimiento, como un posicionamiento político. “Nada de esto es objetivo ni neutral, sino que está internado en el área de los estudios de género que surgen desde los movimientos sociales y el activismo de personas que históricamente han luchado por derechos negados”.

El libro La invención de los sexos. Cómo la ciencia puso el binarismo en nuestros cerebros y cómo los feminismos pueden ayudarnos a salir de ahí ya está a la venta. Será presentado por su autora en la Ciudad de México el 20 de octubre, en la librería Volcana-Lugar Común, y el día 22, en la librería U-tópicas.

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Estampida en Seúl: los testimonios que relatan el pánico en la tragedia del festival de Halloween en Corea del Sur

Más de 150 personas murieron y más de 80 resultaron heridas este sábado en Seúl al registrarse una estampida en un evento masivo por las fiestas de Halloween.
30 de octubre, 2022
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Testigos han descrito escenas de pánico y caos total cuando las estrechas calles del popular distrito de Itaewon, en Seúl, se llenaron de gente hasta formar multitudes en las que costaba respirar y moverse.

“Había decenas de miles de personas, la mayor cantidad que he visto en mi vida, hasta el punto de que nos aplastaron contra el pavimento“, le dijo a la BBC el periodista independiente Raphael Rashid.

Miles de adolescentes y veinteañeros llegaron disfrazados a Itaewon, un distrito en el corazón de la capital conocido por su vibrante vida nocturna, emocionados de poder festejar tras dos años de restricciones por la COVID, en Corea del Sur.

Pero los videos de lo ocurrido reflejaron el desarrollo de una tragedia que un testigo comparó con una película de guerra.

Se han reportado más de 150 muertos y más de 80 heridos en el desastre que sucedió el sábado en la noche.

Las imágenes que se han difundido muestran multitudes tan apretadas que las personas apenas podían moverse.

Unos lograron salir a un lugar seguro, pero se vieron transeúntes desesperados que ayudaban a los paramédicos a dar reanimación cardiopulmonar (RCP) a los heridos y una larga fila de víctimas en bolsas para cadáveres en el pavimento.

Un callejón de pendiente pronunciada se convirtió en una trampa mortal, pues, al parecer, la multitud se abalanzó hacia delante y la gente de adelante se cayó y fue pisoteada por los que estaban atrás.

“Las personas en el medio”

En algunos videos que se han publicado en Twitter se ve a los rescatistas jalando desesperadamente a las personas para sacarlas de una multitud abarrotada.

Una persona bajita como yo ni siquiera podía respirar“, dijo una testigo citada por la agencia de noticias AFP.

Parientes desesperados esperan por noticias de sus seres queridos.

Kim Hong-ji/Reuters
Parientes desesperados esperan por noticias de sus familiares y amigos.

Contó que había sobrevivido porque estaba al borde del callejón, pero que “las personas en el medio sufrieron más”.

Raphael Rashid dijo que “nadie entendía realmente lo que estaba pasando” y algunos policías estaban “parados encima de sus patrullas tratando desesperadamente de decirle a la gente que abandonara la zona lo antes posible”.

El médico Lee Beom-suk le dijo a la emisora local YTN que había tratado de revivir a algunas víctimas con RCP, pero que “el número explotó poco después, superando en cantidad a los primeros en responder (a la emergencia) en el lugar”.

“Muchos transeúntes vinieron a ayudarnos con la RCP”.

También dijo que “los rostros de muchas víctimas estaban pálidos”.

“No podía tomarles el pulso ni la respiración y muchos de ellos tenían la nariz ensangrentada”.

Familiares en un centro comunitario

Kim Hong-ji/Reuters

Park Jung-hoon, de 21 años, le dijo a la agencia de noticias Reuters que la situación estaba “completamente fuera de control“.

Y Moon Ju-young, también de 21 años, señaló que “había demasiada gente”.

“Sé que los policías y los rescatistas están trabajando duro, pero diría que hubo una falta de preparación”.

Una residente de Itaewon, Lee Su-mi, de 53 años, le indicó a Reuters que “aquellos jóvenes que fueron llamados ‘generación covid’ finalmente pudieron celebrar Halloween como su primer festival”.

“Entonces nadie fue capaz de prever que el festival se convertiría en un desastre”.


“Murieron en sus manos”

Fan Wang, BBC News, Singapur

A Ana, una española de 24 años, se le pidió que ayudara a tratar de reanimar a las víctimas mediante RCP, a pesar de que nunca antes lo había hecho.

Ella y su amiga alemana, Melissa, de 19 años, estaban en un bar al lado de donde ocurrió la estampida.

Zona donde ocurrió la estampida

BBC

Cuando intentaban salir alrededor de las 23:00 hora local (14:00 GMT), vieron ambulancias y policías que corrían pidiendo a la gente que se apartara para abrir espacio para sacar a los muertos y heridos.

“Había tantas personas que necesitaban gente común para hacer RCP. Entonces todos comenzaron a participar y ayudar. Teníamos dos amistades que sabían hacer RCP y salieron a ayudar”, le dijo Ana a la BBC.

“Tres minutos después o tal vez más regresaron llorando y con trauma porque trataron de salvar a cinco o seis personas, pero todas murieron en sus manos”, añade la española.

Entonces fue cuando salió a ayudar a dos muchachas. Sin saber cómo realizar una RCP, seguía las instrucciones de otros.

“Me decían cómo sostener la cabeza y abrir la boca y cosas por el estilo. Estaba tratando de ayudar, pero ambas también estaban muertas. Debo decir que todas las personas que trajeron para hacer RCP, la mayoría de ellas ya no respiraba, por lo que no podían hacer nada. No pudimos hacer nada, ese fue el trauma principal”, dice Ana.


“La gente cayó como fichas de dominó”

Servicio Tailandés de la BBC

Jessi Jassicah estaba en un bar en la esquina del callejón donde ocurrió la tragedia.

Acababa de abrir una botella de champán cuando escuchó un grito y se volteó para mirar qué pasaba afuera.

Flores y velas en honor a las víctimas se han colocado en la zona donde ocurrió la tragedia.

Kim Hong-ji/Reuters
Flores y velas en honor a las víctimas se han colocado en la zona donde ocurrió la tragedia.

“La gente ya se había caído” -contó en un video que publicó en Facebook- “y se cayó como fichas de dominó”.

De acuerdo con Jassicah, la gente comenzó a luchar para ponerse de pie y el personal de seguridad trató de evitar que entraran al bar cuando intentaban escapar de la aglomeración.

“Estuve encerrada por un tiempo porque la seguridad no me permitía salir. Estaba aterrorizada cuando veía a la gente escupiendo sangre y cómo les hacían resucitación cardiopulmonar”, dijo.

Dice que cuando logró salir y caminó hacia el siguiente callejón, se sorprendió al ver que “los turistas todavía estaban bailando, todavía estaban tomando fotos”.

“Fue impactante porque mucha gente no había visto las noticias, todavía no sabía lo que estaba pasando”.


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