Hasta 5.3 millones de personas, en riesgo de padecer COVID largo
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Hasta 5.3 millones de personas en México están en riesgo de padecer COVID largo y no hay presupuesto etiquetado para atenderlas

El COVID largo es una condición que puede generar discapacidad permanente y, aunque se preveía que la pandemia dejaría estas secuelas, hasta ahora no se han aprobado recursos específicos para su atención.
Yo También
Por Itzel Ramírez / Yo También
21 de octubre, 2022
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En el traslado de su casa a la ambulancia, Francisco Moreno Torres comenzó a dar instrucciones sobre lo que sus familiares debían hacer con sus cuentas bancarias y con su sepelio en caso de que muriera por las complicaciones de COVID-19.

Dos intubaciones durante octubre y principios de noviembre de 2021 —cuando estuvo internado—, un shock respiratorio en el que estuvo a punto de morir y una neumonía intrahospitalaria fueron solo las primeras manifestaciones de la infección, que luego derivó en COVID largo, una enfermedad por la que estuvo en riesgo de sufrir un infarto y que al día de hoy le mantiene sin sensibilidad en una pierna, con problemas de memoria y fatiga.

“Una de las advertencias que me hicieron cuando salí del área de terapia intensiva es que en los primeros meses era muy factible que me fuera a infartar si no había una rehabilitación adecuada; no se imaginan el terror que se siente viviendo, esperando a que llegue ese infarto”, contó Moreno, asesor por 27 años en la Cámara de Diputados, en el foro “Post COVID: Enfermedad discapacitante, retos y prospectiva”, realizado en el recinto legislativo.

Igual que Moreno, hasta 5 millones 300 mil pacientes en México podrían vivir con Post COVID o COVID largo, una condición que, aunque puede generar discapacidad permanente, no tiene etiquetados recursos públicos para su tratamiento, advirtieron especialistas y legisladores durante el foro.

Un riesgo que no haya presupuesto

Médicos de institutos nacionales de salud y pacientes con COVID largo hablaron sobre la necesidad de que haya en el país presupuesto para tratamiento, compra de equipo y poder llevar las terapias de rehabilitación a comunidades rurales.

Justino Regalado Pineda, director médico del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), llamó la atención sobre lo grave que puede ser para la economía de México no tratar a los pacientes con COVID largo.

“(Sabíamos que) la verdadera emergencia iban a ser las consecuencias a largo plazo de haber padecido la enfermedad. Se estimaba que esto podría representar entre un 10 a 30% de los casos agudos (…) Entre 1 millón 700 mil a 5 millones 300 mil de pacientes que van a manifestar alguna de las consecuencias a largo plazo. Definitivamente van a requerir atención”, dijo el especialista en el foro.

Regalado señaló que en el INER se implementó un sistema de evaluación multidisciplinaria para averiguar los diferentes efectos del COVID largo en los pacientes, que de no ser tratados pueden acarrear consecuencias económicas y de productividad en el país.

“Las manifestaciones más importantes están a nivel de la calidad de vida, una de las cuestiones que más reportan los pacientes es que les ha tomado mucho trabajo recuperar su estado de salud previo para reincorporarse a sus actividades, y esto va a tener a final de cuentas un impacto en la productividad, un impacto en el incremento de la demanda de servicios de salud”, alertó.

Rehabilitación urgente

El funcionario hizo un llamado a reconocer que hay una necesidad de rehabilitar a los pacientes con COVID largo.

Álvaro Lomelí Rivas, director médico del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), dijo que la quinta parte (21.6%) de los casos ambulatorios de COVID-19 (es decir, que no requirieron hospitalización) tendrá algún caso de discapacidad en las cuatro semanas posteriores al contagio, mientras que en un 16% se prolongará hasta 12 semanas después de la infección.

En pacientes que sí fueron hospitalizados, explicó Lomelí, la debilidad durará seis meses para el 35% de los casos, un 33% experimentará dolor o malestar en el mismo periodo e igualmente un 33% experimentará movilidad reducida por astenia (pérdida de ganas de caminar).

El especialista del INR dijo que, aunque con pocos casos, en la institución ha habido pacientes con amputaciones por COVID largo, una de las consecuencias más “devastadoras” de la enfermedad.

Además, Lomelí reflexionó sobre la cantidad de casos con secuelas y complicaciones que no llegan a ser tratados en los institutos nacionales, en los que se atiende solo al 10% de las incidencias.

Salud mental, uno de los pendientes

Depresión, ansiedad, aislamiento e incluso suicidio también han sido documentados en el instituto, mencionó Lomelí.

“El problema no es que se tenga y se reconozca (el Post COVID), sino que está universalmente distribuido. Afecta al individuo y a la sociedad, es de larga duración (en promedio seis meses), no sabemos si va a durar más”, dijo.

A medida que la pandemia fue mermando, recordó, en lugares como el INR comenzó la etapa del manejo de pacientes con COVID largo, sin que al inicio hubiera conocimiento del tratamiento ni de todos los efectos de la enfermedad.

El médico llamó la atención sobre cómo el rezago de siglos en materia de salud en América Latina ha pasado factura en esta pandemia, en especial en un país como México, donde mucho personal de salud falleció por COVID-19.

En el foro, organizado por la Comisión de Atención a Grupos Vulnerables y con participación de legisladores de la Comisión de Salud, diputados reconocieron la necesidad de que se destinen recursos para la atención de COVID largo y que se evalúe la posibilidad de reconocerle como una enfermedad discapacitante o, directamente, como discapacidad.

“COVID no trae etiquetado nada, no trae un solo centavo; entonces, tendremos que luchar para poner al centro esta otra discapacidad, esta otra enfermedad”, mencionó Gabriela Sodi, presidenta de la Comisión de Atención a Grupos Vulnerables.

Las complicaciones neurológicas

Jimena Quinzaños Fresnedo, jefa de la División de Rehabilitación Neurológica del INR, dijo que aunque las secuelas más comunes del Post COVID son la fatiga, la falta de aire, depresión y ansiedad, también hay consecuencias neurológicas como insomnio o síndrome de estrés postraumático.

La funcionaria dijo que cerca del 16% de las personas con COVID largo tendrán complicaciones neurológicas, lo que significa casi medio millón de pacientes en México que podrían experimentar embolias, pérdida de movilidad, de capacidad del habla y de alimentación o inflamaciones de médula, entre otras condiciones discapacitantes.

Quinzaños mencionó que la rehabilitación oportuna disminuye los costos del servicio de salud y que la pandemia obligó a buscar nuevas alternativas a la atención presencial, lo que podría mantenerse como una manera de abarcar más territorio y niveles iniciales de atención sanitaria.

Una de las peticiones más concretas fue realizada por Juana Zavala Ramírez, responsable de Rehabilitación Cardiopulmonar del INR, quien dijo que el hospital no cuenta con aparatos para la rehabilitación cardiorrespiratoria.

“Ustedes dirán: ¿dónde están las bandas, las bicicletas? No tenemos. Entonces, esa es nuestra petición, nosotros estamos trabajando con lo que tenemos pero estos pacientes solicitan, requieren, necesitan el apoyo de esta honorable Cámara para que se les pueda dar la atención adecuada en este momento”, dijo Zavala.

Francisco Moreno Torres dijo que durante su tratamiento por COVID-19 en el INER una de las herramientas que más le ayudaron a comunicarse fue una libreta en la que escribía al personal de enfermería, por lo que pidió que fueran implementadas de forma cotidiana para pacientes que no pueden hablar.

Propuso también que las instalaciones municipales y estatales del sistema DIF se vinculen con los institutos nacionales de salud para atender a pacientes que no pueden llegar a esas instancias y que ahí se implementen terapias de rehabilitación.

Secuelas y complicaciones 

De acuerdo con los participantes en el foro, el Post COVID puede generar secuelas —trastornos y síntomas típicos o esperados en una enfermedad— y complicaciones —aquellas que resultan imprevistas y que pueden poner en riesgo la vida.

Algunos ejemplos de secuelas y complicaciones de COVID largo son: pérdida temporal de olfato y gusto —que puede ser considerada discapacitante—, arritmias e inflamación en el corazón, disminución de la capacidad de agudeza auditiva, vértigo, pancreatitis, diabetes o exacerbación de la misma, problemas dermatológicos, dolor torácico, fatiga, ansiedad, depresión, alopecia de tres a seis meses, aceleración de manifestación de demencia cuando existe la predisposición, disfonía, disfagia, otitis media, hipoacusia sensorial, acúfeno, vértigo postural, alteración de memoria, niebla mental, trastornos de procesamiento auditivo central, osteoporosis, pérdida de fuerza, miopatías y alteraciones en agudeza visual.

Este texto se publicó originalmente en el sitio Yo También.

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Foto: Getty Images

Funeral de Isabel II: dónde será enterrada la reina (y cuáles son otros monarcas que están sepultados allí)

El destino final de Isabell II será un pequeño lugar junto a su padre, el rey Jorge VI, la reina madre, su hermana Margarita y su esposo, el príncipe Felipe dentro de la capilla de San Jorge, en el castillo de Windsor.
Foto: Getty Images
19 de septiembre, 2022
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Tras viajar más de 500 kilómetros y recibir los respetos de cerca de 100 jefes de Estado de todo el mundo y de cientos de miles de personas que hicieron una fila que superó las 15 horas de espera, los restos mortales de la reina Isabel II llegarán este lunes a su destino final y tendrá su funeral.

Este es la capilla en memoria del rey Jorge VI, en el castillo de Windsor.

En este pequeño espacio reposan ya los restos del padre de Isabel II, el rey Jorge VI, así como su madre, Elizabeth Bowes – más conocida como la Reina Madre– y su hermana Margarita.

Está ubicado al lado de la famosa capilla real de San Jorge, el lugar donde se concentra el mayor número de miembros de la realeza sepultados en Reino Unido.

A este pequeño recinto también serán trasladados los restos del príncipe consorte Felipe de Edimburgo, esposo de Isabel II por más de 73 años y fallecido en abril de 2021.

Los restos de Felipe habían sido depositados en la llamada bóveda real de la capilla San Jorge y ahora serán reubicados para que reposen junto a su esposa.

La capilla en memoria de Jorge VI se construyó en 1969 por orden de Isabel II, con la idea de que allí descansaran no sólo los restos de sus padres, sino también los suyos y los del príncipe Felipe una vez fallecieran ambos.

El lugar tiene un grabado dorado con la imagen del padre de Isabel II y, en el piso, una placa oscura con letras doradas donde están los nombres de Jorge VI y la Reina Madre y los años de nacimiento y fallecimiento correspondientes.

Pero la reina Isabel II no solo estará rodeada de su familia, sino también de toda la historia que contiene el lugar aledaño a su lugar de descanso: la capilla real de San Jorge.

Capilla de San Jorge

BBC

Tumba de reyes

La capilla de San Jorge, ubicada en un costado del castillo de Windsor -tal vez la residencia real donde Isabel II pasó más tiempo-, no es simplemente un lugar de oración.

A lo largo de sus estructuras, reconocidas como un ejemplo notable de la arquitectura gótica inglesa, están las sepulturas de nueve reyes de Inglaterra, además de numerosos representantes de la realeza.

Tanto que ha sobrepasado a la famosa Abadía de Westminster como el lugar con mayor número de tumbas de miembros de la monarquía británica.

Aunque el castillo de Windsor data casi del siglo XI, la capilla en sí fue encargada por Eduardo IV en 1475 y, ocho años más tarde, él se convirtió en el primer monarca en ser enterrado allí.

El trabajo de construcción se completó en 1528, cuando se concretó el plan de Enrique VIII para la bóveda de la capilla.

De hecho, Enrique VIII, uno de los reyes más conocidos de la historia británica, también está enterrado en este lugar.

Uno de los principales sectores de la capilla de San Jorge es la llamada bóveda real, que está ubicada debajo de la nave central.

Allí se hallan las tumbas de tres reyes: Jorge III, Jorge IV y Guillermo IV, junto a otros 21 miembros de la realeza, entre ellos la princesa Alicia, quien fue la madre del príncipe consorte Felipe de Edimburgo.

Pero en otros rincones de la capilla hay tumbas de más monarcas, como Carlos I, quien fue decapitado durante la Guerra Civil inglesa (1642-1651), Enrique VI, quien inspiró una de las obras más famosas del dramaturgo inglés William Shakespeare y Jorge V.

Orden de la Jarretera y muchas bodas

Sin embargo, para muchos expertos, la capilla más allá de albergar los restos de miembros de la realeza entraña importancia histórica porque es el lugar donde son introducidos los nuevo miembros de la orden de la Jarretera.

La capilla de San Jorge también ha servido como escenarios de bodas reales, como la de Harry y Meghan en 2018.

Getty Images
La capilla de San Jorge también ha servido como escenarios de bodas reales, como la de Harry y Meghan en 2018.

Esta orden, a la que pertenecía la reina Isabel II y también el actual rey Carlos III, es la más importante de Reino Unido: sólo la integra un reducido grupo de personas seleccionadas precisamente por el o la soberana en ejercicio.

Y sus reuniones y ceremonias -en rituales que datan del Medioevo- se realizan en la capilla de San Jorge, cuyo santo es el patrono de Inglaterra y de la orden.

Y hay más: a la vez que es centro de este importante honor para la corona, la capilla se ha convertido en uno de lugares favoritos para las bodas reales.

Tal vez la más famosa que se ha realizado allí fue la de los duques de Sussex, Harry y Meghan Markle, en 2018.

Allí también se casaron Eduardo, el hijo menor de la reina Isabel II, con Sophie Rhys-Jones y, un siglo antes, el futuro Eduardo VII contrajo nupcias con Alejandra de Dinamarca, quien sería su reina consorte.

Este lugar lleno de historia será el último destino de Isabel II, tras los adioses a sus 70 años de reinado.


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