Israel Vallarta, tras casi 17 años preso: “Mi búsqueda es la justicia”
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“Mi búsqueda es la verdad, es la justicia”: tras casi 17 años preso sin sentencia, Israel Vallarta espera quedar en libertad

En una conversación a la que Animal Político tuvo acceso, el hombre acusado y detenido por secuestro en 2005 —junto con Florence Cassez— dice estar preparado para lo que venga, “ya sea una sentencia absolutoria, condenatoria, un cambio de medida cautelar”.
Especial
Por Alfredo Maza
7 de octubre, 2022
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Un poco demacrado y con el cabello cano, pero con energía, es como Israel Vallarta Cisneros se encuentra hoy dentro del penal del Altiplano, desde donde espera la resolución judicial que finalmente le dé la libertad o modifique su medida cautelar tras casi 17 años preso sin tener una sentencia.

“Por muchos años he sido testigo mudo queriendo gritar y decir la verdad. No la verdad de la policía, no la verdad de las víctimas, las que lo sean o las que no lo sean, sino la verdad que existe y no me lo han permitido decir: mi verdad. Yo el secuestrador, el delincuente, esa escoria de la sociedad, como me han manejado allá afuera”, dice Vallarta, en una conversación a la que Animal Político tuvo acceso.

Se trata de la primera vez en años en la que periodistas logran acceder a una imagen clara de Vallarta, quien lleva el cabello corto y viste un uniforme color caqui. En diciembre de 2005, su imagen fue transmitida a nivel nacional junto con la de la ciudadana francesa Florence Cassez, luego de que ambos fueran detenidos acusados de secuestro.

“Hoy, a casi 17 años, yo ya perdí todo”, asegura Vallarta, quien también afirma que está listo para lo que venga, “ya sea una sentencia absolutoria, condenatoria, un cambio de medida cautelar”. 

“Ya estoy preparado para eso. No pasa nada”, insiste.

El caso Cassez-Vallarta

El 8 de diciembre de 2005, la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI), entonces encabezada por Genaro García Luna y con Luis Cárdenas Palomino como uno de sus hombres más cercanos, desplegó un operativo en el rancho Las Chinitas que derivó en la detención de Vallarta y Cassez. Ambos fueron señalados como presuntos líderes de una banda de secuestradores identificada como Los Zodiaco.

No obstante, la noticia se dio a conocer hasta la mañana siguiente, cuando la AFI recreó el arresto frente a las cámaras de las principales televisoras del país: Televisa y TV Azteca. Los noticiarios de ambas empresas transmitieron el montaje en tiempo real, un elemento que, junto con la tortura, años después fue tomado en cuenta por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para determinar que hubo violaciones al debido proceso y ordenar la liberación de Cassez, no así la de Vallarta.

Durante 17 años, el caso ha atraído tanta atención que en agosto pasado la productora Netflix lanzó la docuserie El caso Cassez-Vallarta: Una novela criminal, que reconstruye los hechos, revive el conflicto diplomático que motivaron entre México y Francia y da voz a casi todos sus actores. Pero uno de aquellos que no dan su testimonio es precisamente Vallarta, a quien los realizadores no logran contactar.

“A mí nunca se me pidió mi opinión ni mi autorización ni para publicar mi historia, ni para sacar mi nombre, mi imagen y la de mi familia. Y todo mundo ha hecho una fortuna alrededor de mí. Pero eso no me preocupa, ni siquiera es lo que estoy buscando. Jamás he preguntado siquiera cuánto podría yo ganar. Mi búsqueda es la verdad, es la justicia, eso es lo que he estado buscando desde hace muchos años. Lo demás vendrá y si no viene no me importa”, dice al respecto.

Lee: El caso Florence Cassez-Israel Vallarta, una historia que muestra las “capas de oscuridad” que cubren al sistema de justicia

En marzo de 2019, su defensa legal acudió al Comité Contra la Tortura de la ONU (CAT), que emitió recomendaciones en el caso antes de realizar un pronunciamiento de fondo, en el que sus abogados esperan que se pida su liberación.

“Recibí una copia de la contestación que dio el Alto Comisionado (de la ONU), en donde se recomienda al Estado mexicano que se dé una preservación a mis derechos, mi seguridad psicológica y médica, atendiendo que no se fuera a dar el caso de una (represalia) por haber denunciado el hecho”, expone Vallarta.

—¿Y estás viviendo este tipo de represalias? —se le pregunta en la conversación.

—Sí ha habido represalias, pero no nada más es de hoy. Yo desde el primer momento, el 12 de febrero de 2006, hice mi primera denuncia ante la Dirección General de Delitos Cometidos por Servidores Públicos de la PGR en ese entonces (…) En mi declaración preparatoria, ahí narro de manera parcial lo que yo sufrí y hago la denuncia de la tortura, pero por la cual nunca hizo nada al respecto la titular del juzgado.

Afirma que en noviembre de 2020, en el penal 17 de Michoacán, donde estuvo preso, sufrió “represalias físicas y psicológicas” de parte del director del lugar.

“En noviembre me sacaron de ahí del penal siete horas encadenado de pies y manos. No me llevaron a ningún lugar, me trajeron golpeando… no con personas sino con el vehículo (cuando) se frenaba, se arrancaba. Me caí dos o tres veces del asiento. Total que no llegamos a ningún lugar. Siete horas después sin comer, sin tomar agua, sin haber ido al baño, me abren la puerta y todavía se ríen y me dijeron que cómo había sido el día”, relata.

A decir de Vallarta, en el Altiplano ha vivido situaciones similares, mientras que Luis Cárdenas Palomino, expolicía detenido precisamente por cargos de tortura contra varios integrantes de la familia Vallarta, tiene “trato preferencial”.

Cambio de medida cautelar, en manos de la GN

En 2022, la defensa de Vallarta ha intentado conseguir una audiencia de revisión de medida cautelar, para que un juez federal decida si le cambia la prisión preventiva por otra medida como prisión domiciliaria o uso de un brazalete electrónico.

Fuentes cercanas al caso mencionan que el cambio de medida cautelar está en manos de la Guardia Nacional, pues de esta depende la Unidad de Medidas Cautelares (Umeca), órgano que debe evaluar si existe riesgo de fuga.

La defensa de Vallarta sostiene que debería ya recibir el cambio de medida cautelar, considerando que ha pasado mucho tiempo detenido sin recibir una sentencia, pero reconoce que enfrenta dificultades. Por ejemplo, al no tener domicilio propio, no puede acreditar arraigo en la CDMX, paso fundamental para conseguir la aprobación de las autoridades.

“Hoy, a casi 17 años, yo ya perdí todo. Dentro del argumento que tuve casas, departamentos y eso, todos estos años eso se ha acabado. Entonces, yo si ahorita me dieran el cambio de medida cautelar, yo me tengo que ir a quedar debajo de un puente vehicular porque no tengo dónde vivir. Sí tengo hermanos y todo, pero yo no tengo un lugar mío”, dice Vallarta.

Su otra “esperanza” es el cierre de instrucción, etapa que forma parte del viejo sistema de justicia penal, en la que las partes deben presentar todas sus pruebas antes de pasar al juicio. Esto no ha ocurrido debido a que tanto Vallarta como la fiscalía han seguido interponiendo recursos.

Israel Vallarta aboga por su hermano

Vallarta no solo habla de su caso. También se refiere al de su hermano Mario, quien de igual forma está en el Altiplano porque las autoridades lo señalaron como un presunto integrante del grupo Los Vallarta.

“El caso de mi hermano también es relevante. Se dio precisamente en la coyuntura del abuso de autoridad y tortura de la que fuimos (víctimas) en el 2005”, dice. 

Debido a que la causa penal de Mario es distinta, no puede llevar su litigio de la misma forma que él.

En ese contexto, Vallarta denuncia que desde hace varios meses existe una consigna por la que las autoridades no permiten que él y su hermano estén juntos, hablen o coincidan dentro de la prisión.

“Sí nos afecta en lo psicológico bastante, porque pues tenemos una situación que aconteció con mi familia. Estar en este lugar nos priva de muchas posibilidades de comunicación al exterior”, argumenta Israel.

—¿Y cómo te encuentras actualmente? —se le pregunta.

—Pues ha sido una montaña rusa de emociones. Es la manera más concreta que puedo decir. Traigo una montaña de emociones por todos lados. Estoy preparado para lo que se venga. Ya sea una sentencia absolutoria, condenatoria, un cambio de medida cautelar. Ya estoy preparado para eso. No pasa nada —responde, e insiste en que quiere ayudar legalmente a su hermano.

En su caso, en diciembre próximo cumplirá 17 años privado de la libertad, mientras espera que su defensa en instancias nacionales o ante la propia ONU finalmente le dé resultados.

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Las secuelas de COVID pueden causar muerte prematura incluso después de haber tenido la enfermedad

El conocimiento que se tiene de las secuelas de otras pandemias permite prever que COVID puede causar enfermedad cardiovascular que se manifiesta años después de la infección.
20 de octubre, 2022
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En el hemisferio norte nos acercamos a los meses de invierno y sufrir catarros y enfermedades respiratorias será algo habitual. De hecho, los datos en Oceanía indican que la ola de gripe puede ser especialmente agresiva en 2022-2023.

A ello hay que sumarle que lo más probable es que venga unida a otra ola de COVID-19 con las variantes actuales más eficientes. Por eso la OMS pidió que se tomen medidas en Europa y se refuerce la atención primaria. Lo vamos a necesitar.

Más allá de los habituales síntomas respiratorios (que pueden ir desde un catarro hasta una neumonía mortal), conviene prestar atención a otro hecho preocupante: el SARS-CoV-2 y otros virus respiratorios puede desencadenar síntomas cardiovasculares.

De hecho, el conocimiento que tenemos de las secuelas de otras pandemias indica que estos síntomas pueden afectar a la esperanza de vida provocando muertes prematuras desde meses a años después.

Tras la gripe de 1918, la literatura científica de la época describió casos extraños de niebla mental y fatiga crónica, dos de los síntomas asociados hoy en día con la covid-19. Pero además de los síntomas habituales de la gripe, la de 1918 dejó una secuela muy preocupante y con efectos retardados: una ola de infartos que sacudió el mundo entre 1940 y 1959.

Esa ola era extraña, aparentemente inexplicable, pero hoy en día ya sabemos que estaba asociada a la previa pandemia de gripe. El virus había dejado una bomba de efecto retardado en algunos supervivientes.

Enfermeras con mascarillas durante la pandemia de la gripe en 1918

Getty Images
Una ola de infartos entre 1940 y 1959 se puede rastrear a las secuelas de la pandemia de la gripe en 1918.

Esta ola de enfermedades cardiovasculares afectó especialmente a hombres, igual que la propia pandemia de gripe y ahora la de covid-19. Como posible explicación se ha propuesto que la respuesta inmunitaria inusual en hombres entre 20 y 40 años en 1918 podría haber condicionado a los supervivientes a sufrir una mayor mortalidad a edad adulta.

Pero es más, la exposición prenatal al virus de la gripe de 1918 se ha asociado a una mayor posibilidad de sufrir enfermedad cardiovascular a partir de los 60 años.

Estudios posteriores han demostrado que la infección por el virus de la gripe aumenta el desarrollo de las placas ateroscleróticas y, por tanto, la posibilidad de sufrir infartos. El daño en el endotelio vascular acelera la formación de placas y, por tanto, el riesgo de sufrir infartos.

Infección con SARS-CoV-2 y enfermedad cardiovascular

Pasados los primeros meses de pandemia ya se comenzaron a recoger datos que indicaban un aumento de daño cardiovascular tras la infección con SARS-CoV-2. Las complicaciones más frecuentes eran fallo cardiaco, daño en el miocardio, arritmias y síndrome coronario agudo.

Ilustración de los efectos del coronavirus sobre el corazón

Getty Images
La inflamación vascular por infección de covid se acelera en pacientes predispuestos a esa condición.

Para explicar estos síntomas se barajan dos posibilidades y ambas se basan en evidencias consistentes:

  1. Una respuesta inmunitaria desequilibrada frente a la infección vírica causa un proceso inflamatorio que provoca daños vasculares. La inflamación, cuyo máximo exponente es la tormenta de citoquinas, provocaría vasculitis, o inflamación vascular. Así, en personas que ya presentan inicio de enfermedad cardiovascular, esta inflamación aceleraría el proceso.
  2. El SARS-CoV-2 se introduce en las células utilizando la proteína ACE2, muy presente en las células endoteliales que revisten los vasos sanguíneos. Esta proteína es esencial para el funcionamiento del sistema cardiovascular, regulando la presión sanguínea, el control de electrolitos, la reparación de los vasos y la inflamación.

Aumento de abortos en mujeres que sufren COVID-19

Una mujer en una cama de hospital reacciona con tristeza a la evaluación de un médico que mira una ecografía

Getty Images
Además de causar abortos espontáneos, la infección de covid puede causar daños a los órganos del feto.

Como el SARS-Cov-2 afecta al endotelio, es muy posible que provoque daños irreparables en tejidos altamente vascularizados, entre ellos la placenta.

Esto explica el aumento de abortos producidos en mujeres que han sufrido covid-19. De hecho, los perfiles de daño vascular en mujeres embarazadas con covid-19 son similares a los encontrados en casos de preeclampsia, un desequilibrio de la presión arterial que causa daño vascular y abortos.

Además, otros estudios han demostrado que en embarazos tempranos el virus puede causar daños en los órganos del feto asociados con un proceso inflamatorio generalizado.

¿Vacunas y miocarditis? No hay evidencias

Una mujer con una camiseta que lee: "No vacuna tóxica" durante una protesta en Barcelona, España

Getty Images
Aunque hay movimientos en muchos países contra las vacunas de covid, no hay evidencia de que generen daño cardiovascular.

El efecto de la proteína S sobre el endotelio se ha relacionado con un posible daño vascular causado por las vacunas basadas en mRNA. En estas vacunas, el mRNA que contienen genera esta proteína en los tejidos para que el sistema inmunitario la reconozca y se active contra ella. Pero este daño no ha podido ser demostrado.

Aunque se intenta alarmar sobre las miocarditis asociadas con las vacunas, los datos científicos no avalan ese miedo. Una reciente publicación en JAMA ha demostrado que de unos 192,5 millones de vacunados en EE.UU, tan solo 8,4 personas por millón presentaron síntomas de miocarditis, de ellas tan solo 92 personas necesitaron tratamientos más específicos que los antiinflamatorios habituales y ninguna de ellas murió.

No hay motivo para tanto alarmismo. Los síntomas de miocarditis informados unos días posteriores a la vacunación son leves y probablemente indican una respuesta inflamatoria algo más agresiva en estas personas, pero no un daño directo de la proteína S.

De hecho los niveles de proteína S en la sangre tras la vacunación son muy bajos y su efecto sobre el endotelio es transitorio desapareciendo en pocos días.

Prevención del daño vascular, una razón más para vacunarse

Una mujer recibe una vacuna

Getty Images
La vacuna sigue siendo una prevención efectiva contra futuros problemas.

Con todos los datos acumulados hasta el momento y los precedentes de anteriores pandemias, podemos concluir que la covid-19, al igual que otras infecciones respiratorias agudas, puede empeorar enfermedades cardiovasculares y reducir la esperanza de vida bien por acelerar el daño vascular o bien por generar nuevos daños. Estos daños pueden acabar provocando muerte incluso meses o años después de la infección.

Afortunadamente, la vacunación ha demostrado ser efectiva contra estos efectos al igual que contra la covid-19. El fundamento es simple: si el virus no puede llegar a la sangre, no puede afectar al sistema cardiovascular.

Una razón más para no dejar que el coronavirus nos infecte sin estar preparados. La vacunación salva vidas, incluso años después.

*Guillermo López Lluch es catedrático e investigador del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo e investigador en metabolismo, envejecimiento y sistemas inmunológicos y antioxidantes de la Universidad Pablo de Olavide, en Sevilla. Su artículo fue publicado en The Conversation cuya versión original puedes leer aquí.


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