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Jornalera mixteca sufre accidente de trabajo, negligencia médica y despido en Baja California

La mujer sufrió una fractura, pasó 13 días en un hospital del IMSS, donde, en lugar de practicarle la cirugía que necesitaba, solo le administraron paracetamol. En la empresa donde trabajaba y donde sufrió el accidente, en lugar de apoyarla, la dejaron sin vivienda y sin empleo.
Cuartoscuro
14 de octubre, 2022
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Herlinda Santiago Martínez, jornalera agrícola migrante del estado de Guerrero, sufrió un accidente en la empresa donde laboraba en San Quintín, en Baja California. Se fracturó el fémur.  Estuvo durante 13 días en una clínica del IMSS esperando que la atendieran. Lo único que le dieron fue paracetamol. Ella y su familia decidieron que era mejor salirse de ese hospital. Regresaron al campamento de la empresa agrícola donde vivía, pero en lugar de ayudarla, la echaron. 

Ahora está sin trabajo, sin medios para regresar al estado donde reside y hacinada en el cuarto que renta una de sus paisanas de Guerrero, quien la alojó ahí cuando la empresa para la que trabajaba le cerró la puerta. 

La jornalera agrícola no habla español, señala Cristina Solano, activista e integrante de la Asociación de Mediadores Bilingües Interculturales y quien está acompañando el caso de Herlinda. “La empresa lo sabía y así la dejaron en la clínica, donde no había un intérprete que la ayudara a entender. Después nunca fueron a verificar si tenía o no una buena atención. La abandonaron ahí y estuvo 13 días solo con paracetamol para el dolor. Después, encima de todo eso, la echaron del campamento donde vivía y al día siguiente le fueron a entregar un finiquito de solo 3 mil pesos”. 

Los abusos contra los jornaleros migrantes son contantes en las empresas agrícolas donde trabajan. De los 3 millones que se estima que hay en el país, el 93% no tiene siquiera un contrato formal y aunque a muchos les dan seguro social, este aplica solo para emergencias y para los meses que están trabajando, pero no es una seguridad social real, y en las clínicas es frecuente que sufran negligencia médica, como en el caso de Herlinda, explica Margarita Nemecio, integrante de la Red Nacional de Jornaleras y Jornaleros Agrícolas y del Centro de Estudios en Cooperación Internacional y Gestión Pública. 

Los jornaleros suelen migrar de los estados del sur, de donde son originarios y residen, hacia los estados del norte, en donde están los campos y las empresas agrícolas, muchas de las cuales exportan sus productos a Estados Unidos. Solo migran por unos meses, cuando hay trabajo en los campos y las empresas suelen disponer de campamentos para que vivan hacinados en cuartitos diminutos, junto con sus familias. 

De hecho, después de casi dos años de que jornaleros del Valle de San Quintín, en Baja California, protestaran por sus deplorables condiciones laborales y de que fueran reprimidos por policías estatales, la CNDH emitió, en 2017, una recomendación a los tres niveles de gobierno, tras constatar que el Estado contribuyó a “la violación de derechos humanos al trabajo, seguridad social, nivel de vida adecuado, educación, legalidad y seguridad jurídica, inviolabilidad de domicilio, integridad y seguridad personales, y a la libertad sexual”.

Sin embargo, el caso de Herlinda es una muestra de que los abusos siguen. De hecho, uno de sus excompañeros, a quien llamaremos Antonio, dejó su trabajo en la misma empresa donde laboraba Herlinda, Productora Agrícola Industrial del Noroeste, mejor conocida como Rancho Los Pinos, por los malos tratos que recibía. 

Antonio narra en entrevista con Animal Político, que ahí los hacen trabajar los siete días de la semana, desde las 7 de la mañana hasta las 5 de tarde, con una hora para comer. “Si alguien se quiere tomar un día de descanso, lo castigan con tres días sin poder trabajar y sin paga”. 

La atención a la salud es deficiente. “Yo me enfermé en julio, tenía una gripa muy fuerte, en el dispensario médico de la empresa, donde solo hay pasantes y nunca te dan la medicina que necesitas, hay que comprarla, me hicieron la prueba de COVID y salí negativo, entonces me mandaron a encerrarme con mi familia en el cuarto del campamento donde vivimos, y ahí me dejaron, sin atención médica y sin medicamentos”, cuenta Antonio. 

Ruta de abusos y violaciones a derechos humanos

El 23 de septiembre pasado, Herlinda Santiago se encontraba trabajando en el sector 5, malla 6, de la empresa agrícola Rancho Los Pinos. Estaba haciendo faenas de deshoje. Pisó un tomate podrido. Se resbaló. Su pierna chocó contra uno de los postes metálicos del surco donde hacía la faena. Trató de incorporarse, pero no pudo. Tenía una fractura en la pierna derecha, por encima de la rodilla. 

Pidió auxilio, en su idioma mixteco. Su hermana se acercó para ayudarla. Un trabajador del campo agrícola llamó a una ambulancia. El vehículo de emergencias llegó después de una hora. La trasladaron a la Unidad de Medicina Familiar con Hospitalización (UMFH) 13 del IMSS, en San Quintín. Ahí se negaron a recibirla, argumentando que no tenían los medios para atenderla, afirma Cristina Solano. 

La trasladaron entonces al Hospital General de Zona con Medicina Familiar (HGZMF) # 8, también del IMSS, donde estuvo durante 13 días, sin más atención médica que el suministro de pastillas para el dolor, asegura la activista. 

De acuerdo con el relato de hechos que hizo por escrito el sobrino de Herlinda, Evaristo Santiago Maldonado, para Cristina Solano, la trabajadora estuvo acompañada solo por él. El joven se hacía entender con el personal médico con el poco español que domina. 

Era ese sobrino quien se encargaba de darle a Herlinda los cuidados que el personal de la clínica no le proporcionaba. Él la aseaba y le daba de comer. El 2 de octubre ya desesperados preguntó cómo iba el caso de su tía. 

“Uno de los doctores –narra en el relato Evaristo– me dijo que hasta dentro de dos meses probablemente llegaría el médico que la operaría. Les dije con mi español mocho que no íbamos a esperar más tiempo. Al final un segundo doctor vino y nos aseguró que esperáramos porque al día siguiente llegarían las piezas de fierro que estaban esperando para la operación de mi tía, pero pasaron dos días y no llegó nada”. 

Evaristo y Herlinda decidieron que lo mejor era salirse del hospital. “Entonces los doctores me dijeron (según lo que él alcanzó a entender) que si la sacábamos de ahí, que no nos darían ni receta ni medicamentos y que si un día volvíamos con mi tía, le cortarían la pierna”. 

Asustados por las amenazas, decidieron irse de la clínica. “Tuve que sacarla cargando del hospital porque no nos quisieron apoyar ni nada. Tuvimos que pagarle a una persona para que nos pidiera un carro de algo así como Uber y así fue como, el 5 de octubre, como a las 9 de la mañana, llegamos al campamento El Vergel”, cuenta Evaristo en su narración. 

Pero ahí tampoco encontraron apoyo. El jefe del campamento, llamado Luis Andrés Huerta Chaires, y una trabajadora social, de nombre Erika Guerrero Valera, les dijeron que ya no tenían derecho a vivienda y que se salieran, porque la mujer podía morir sin atención médica y ellos no querían hacerse responsables. 

Al medio día salieron del campamento. No tenían a donde ir. Una de sus paisanas los dejó quedarse en el cuartito que renta. Hasta ahí llegó, al día siguiente, Luis Andrés Huerta a entregarle a Herlinda un cheque de 3 mil pesos, que, primero, le dijo, era un apoyo de la empresa. Pero después, cuando logró que la trabajadora le firmara un papel, que al parecer era su renuncia, donde deslindaba a la empresa de toda responsabilidad, el hombre le dijo que en realidad ese era su finiquito. 

Contrario a lo dicho por Herlinda y Evaristo, José Antonio Cruz, director general de Rancho Los Pinos, asegura que sí iba una persona hablante de mixteco cuando se “entregó” a Herlinda al IMSS, que la empresa sí estuvo al pendiente de su atención y que fue ella quien no se quiso operar por sus usos y costumbres. 

Además, asegura que Herlinda nunca volvió al campamento El Vergel, sino que se fue directo del hospital a una comunidad al lado, donde viven sus paisanos, y que si se le finiquitó fue porque ella ha decidido que quiere regresarse a su comunidad.

Cruz afirma, que en caso de que Herlinda se atienda y pueda trabajar, las puertas de la empresa están abiertas para ella y que incluso alguien del sindicato de la empresa la fue a buscar hasta el cuartito donde se encuentra para ofrecerle apoyo para su atención médica. 

Animal Político también pidió al IMSS una entrevista para saber qué había sucedido en el caso de Herlinda, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta. 

Apoyo que llega tarde

Cristina Solano señala que una vez que el caso de Herlinda se hizo mediático, la fueron a buscar al cuartito donde se aloja, en efecto, integrantes del sindicato de la empresa, autoridades del IMSS y de la Secretaría del Trabajo estatal. “La ha estado yendo a ver un médico del IMSS y me llamó la directora de la clínica 13, Perla Zepeda, para decirme que sus superiores le habían indicado que se le dé a Herlinda la mejor atención, que ofrecen trasladarla al hospital de Tijuana”. 

Ahora sí, agrega, “después de que no la atendieron en un hospital y la tuvieron 13 días en otro, sin darle la atención adecuada, ahora sí ya quieren atenderla. Pero Herlinda está muy traumatizada por todo el maltrato que vivió en el hospital y no quiere regresar al IMSS. Nosotros respetamos eso y estamos viendo si conseguimos que la atiendan en un hospital privado o en el Hospital General de Ensenada, de la Secretaría de Salud, porque sí necesita una cirugía para colocarle unos clavos en la pierna”. 

Solano dice que de momento, y en preparación a la cirugía, se le están haciendo ya estudios en una clínica particular, el IMSS se está haciendo cargo de los traslados y ya la están acompañando dos interpretes en todo el proceso, “porque es absolutamente falso que ella no se quiere operar, sí quiere y está consciente de lo necesario de la cirugía”. 

Además de esas gestiones para la atención de la salud de Herlinda, Solano señala que pedirán la intervención de la Secretaría del Trabajo a nivel federal para que se le restituya su empleo. 

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La renuncia de Liz Truss: las claves que llevaron al fin del gobierno más corto en la historia de Reino Unido

Tras 45 días en el poder, el gobierno británico de Liz Truss ha caído; se convierte en el que menos ha durado en la historia del país.
20 de octubre, 2022
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Tras haber sustituido a Boris Johnson como primera ministra hace apenas un mes y medio, Liz Truss acaba de renunciar al cargo.

El caos, la molestia y la indignación en el país eran tales que algunos medios estaban cuestionando si Truss duraría más que una lechuga, mientras que otros hacían polémicas comparaciones con Italia, afirmando que su país se parece cada vez más políticamente a su vecino del sur, recordado por sus constante inestabilidad política.

Simon Hoare, diputado del partido conservador liderado por Truss, advirtió la mañana de este jueves que la primera ministra tenía “12 horas” para salvar su trabajo.

Crispin Blunt, otro parlamentario conservador, juzgó la posición de la primera ministra como “totalmente insostenible“, en un momento en el que un número creciente de parlamentarios afirmaban que a Liz Truss se le había acabado el tiempo.

Y tenían razón. Un par de horas después, Truss anunció su salida y pasó a la historia como la que menos tiempo ha durado al mando de la segunda economía de Europa.

Se trata de una crisis sin precedentes en la historia política británica que comenzó poco después de que Truss asumiera el cargo y se acentuó la semana pasada, cuando despidió a su ministro de Finanzas, Kwasi Kwarteng, tras cambiar de opinión sobre un polémico programa económico que causó tumulto en los mercados financieros e hizo que la libra esterlina se hundiera a un mínimo de 37 años frente al dólar.

Muchos de sus seguidores se sentían defraudados, pues se trataba de un programa que, según afirmó durante la campaña electoral, impulsaría la estancada economía del país.

Y, para aumentar el drama, su ministra del Interior renunció este miércoles por incumplir el código ministerial al enviar un documento oficial desde su correo personal.

En su carta de renuncia, Suella Braverman expresó “preocupación” por el rumbo que estaba tomando el gobierno y criticó que se habían “incumplido promesas clave” a los votantes.

Liz Truss entra a Downing St con su esposo después de renunciar

Reuters
Liz Truss entra a Downing Street con su esposo después de renunciar.

El líder de la oposición, el laborista Keir Starmer, ha exigido que se organicen elecciones generales, pero Truss anunció que su partido llevaría a cabo una votación para elegir a un nuevo líder conservador.

Según analistas, se puede decir que esta última crisis pone en evidencia que la estabilidad política que por muchos años caracterizó a Reino Unido es cosa del pasado.

En este artículo te explicamos las claves para entender el caos que acabó con el recién nombrado gobierno de Liz Truss.

Su radical apuesta para revivir la economía

Desde su primer día en el cargo, el gobierno de Liz Truss se enfrentó a varios desafíos, como la guerra en Ucrania, la amenaza de una secesión de Escocia, una grave crisis energética y una inflación galopante que afecta cada vez más el bolsillo de millones de británicos.

En una situación ya delicada, el gobierno de Truss optó por anunciar un controvertido paquete económico que, según ella, impulsaría la economía del país.

El plan incluía eliminar la tasa del 45% del impuesto sobre la renta que pagan las personas que ganan más de 150 mil libras esterlinas al año (168 mil dólares).

La reducción del impuesto sobre la renta para los más ricos habría representado un ahorro fiscal de casi 3 mil 400 dólares anuales para una persona con un sueldo de 200 mil libras al año (224 mil dólares).

Truss además anunció un recorte de la tasa básica del impuesto sobre la renta del 20% al 19% y la también polémica eliminación del tope de los incentivos o bonificaciones salariales de los banqueros, que a veces pueden superar el millón de dólares.

Rishi Sunak

Reuters
Rishi Sunak es el favorito de los corredores de apuestas para reemplazar a Truss.

Pero el paquete fiscal provocó días de turbulencias en los mercados financieros e hizo que la libra cayera frente al dólar a mínimos históricos.

Liz Truss echó a su ministro de Economía y anuló la mayoría de las medidas que había anunciado.

Vernon Bogdanor, politólogo e historiador del King’s College de Londres, asegura que la crisis actual fue en parte culpa de la influencia del ala más a la derecha del partido conservador que apoya el Brexit y que prometía convertir a Londres en la “Singapur en el Támesis”.

“Afirmaron que los recortes de impuestos estimularían el crecimiento y crearían una Gran Bretaña pionera del libre comercio global: una Singapur en el Támesis“, dice a BBC Mundo.

“En cambio, los recortes de impuestos financiados con dinero prestado asustaron a los mercados. En lugar de una Singapur en el Támesis, estamos viendo lo que un comentarista describió como Caracas en el Támesis. En consecuencia, la primera ministra perdió su autoridad”, agrega el politólogo británico.

En una entrevista reciente con BBC, Truss confesó sus errores, pero se mantuvo firme en que lideraría a su partido en las próximas elecciones.

Pérdida de aliados y credibilidad

En su discurso de renuncia frente al 10 de Downing Street, su residencia como primera ministra, Truss reconoció que no pudo “cumplir el mandato por el que fui elegida” por los miembros del Partido Conservador.

Tras darle marcha atrás a su plan de crecimiento, comenzó a recibir críticas de parte de sus propios aliados parlamentarios.

Liz Truss afuera de 10 Downing Street, Londres.

PA Media
Liz Truss anunció su renuncia después de que varios parlamentarios conservadores le pidieran que se fuera.

El despido de Kwarteng, antiguo ministro de Economía, y la renuncia este miércoles de su ministra del Interior, Suella Braverman, la dejaron aún más aislada.

Tan aislada que Truss tuvo que recurrir a exrivales, como Grant Shapps y Jeremy Hunt, para llenar los puestos vacantes.

Ya para el mediodía de este jueves, más de una docena de conservadores le habían pedido que renunciara.

Luego de su renuncia, Truss permanecerá en el cargo hasta que se anuncie su reemplazo, tras un concurso de liderazgo que se espera que tenga lugar la próxima semana.


Análisis de Chris Mason, editor político de BBC

Es asombroso. Hace solo tres meses y medio, estábamos en el mismo lugar anunciando la renuncia del primer ministro anterior, Boris Johnson.

Aquí estamos, apenas 100 días después, y su sucesora, Liz Truss, recorre el mismo camino y pronuncia un conjunto de palabras de forma muy similar.

Y el caos se profundizará. En los próximos días surgirá otro primer ministro.

Los diputados conservadores esperan poder sacar un nombre de sus filas para evitar una competencia entre miembros del Partido Conservador, lo cual tomaría varios meses reemplazar al líder del país.

El próximo primer ministro, si logran encontrar a alguien que pueda unir al partido, se enfrentará a la gran pregunta sobre si es legítimo o no.

Pero debemos recordar, constitucionalmente, hablamos de una democracia parlamentaria y si un nuevo primer ministro puede obtener una mayoría en la Cámara de los Comunes, tiene el derecho constitucional de servir hasta que legalmente se lleven a cabo las próximas elecciones generales.


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