62% de personas trans reafirman su identidad antes de los 7 años
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Día Nacional contra la Discriminación: 62% de las personas trans reafirmó su identidad antes de cumplir siete años

En el Día Nacional contra la Discriminación, que se conmemora hoy, a pesar de los diversos esfuerzos, activistas e instituciones de gobierno concluyeron que todavía no se ha logrado construir una cultura de derechos humanos donde las personas vivan libres de discriminación y violencia.
Cuartoscuro
Por Marcela Nochebuena
19 de octubre, 2022
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A pesar de que el 62% de las personas trans reafirman su identidad sexual antes de los siete años, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG), hasta hoy Jalisco es la única entidad del país que no impone restricciones de edad para el cambio de identidad en el acta de nacimiento.

“Eso es lo que comprueba la ENDISEG; lo que nos dice la ciencia, la psicología, es que las personas reafirmamos nuestra identidad de género en la primera infancia, entre los tres y los cinco años de edad, las cis y las trans; el problema es que en las personas cis ese proceso pasa desapercibido porque es celebrado, es sutil, y las personas trans es en esa etapa en la que se dan cuenta”, asegura Andrés Treviño, director de Diversidad Sexual del estado de Jalisco.

Ariel, una niña originaria de Mexicali, Baja California, fue ejemplo de ello cuando viajó a esa entidad, donde los menores de edad pueden hacer su cambio de identidad de género en el acta de nacimiento sin restricciones. Desde que a muy temprana edad identificó su identidad de género y su familia lo entendió, la acompañaron a hacer el trámite a Jalisco cuando tenía seis años.

“No es una cosa que pase de la noche a la mañana, pero después de este proceso empezaron a tener un montón de problemas con la escuela; entonces a sus seis años que vino a la oficina del registro civil, cuando salió con su acta en la mano, dijo ‘por fin voy a ir a la escuela sin que me digan nada’. No solo tenía claro quién era ella, sino cómo es la discriminación a sus apenas seis años de edad. Por eso es tan importante: no solo es que identifiquen su identidad, sino que desde que la empiezan a vivir en plenitud, conocen qué es la discriminación”, relata Treviño.

Adriana Sánchez, de la Asociación para las Infancias Transgénero, coincide en que Jalisco es la entidad más garante para el trámite de cambio de identidad de género para infancias. Hasta ahora, son 23 estados, recordó, los que cuentan con el derecho del cambio de identidad en actas de nacimiento para personas adultas.

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En la Ciudad de México se permite a partir de los 12 años. Sinaloa y Oaxaca también han aprobado el trámite administrativo, aunque sin las mismas garantías que Jalisco. Pese a estos avances, según Sánchez no es suficiente porque muchas familias no tienen las condiciones para poder acceder a estas entidades.

“Jalisco no pone ninguna condición de edad, tampoco de entidad de procedencia, entonces la mayoría de gente que tiene el acceso a realizar el viaje, quiero decirles que dan muchísimas facilidades. Se puede hacer una cita de manera telefónica, enviar los documentos con antelación, para que el día que se va a efectuar el cambio, no lleva más allá de dos horas. Esto sí lo considero un avance, un apoyo porque el contar con un acta de nacimiento quiere decir que ya pueden ingresar a la escuela y no tener que dar explicaciones a todo mundo”, señaló Sánchez.

Treviño explica que el trámite en Jalisco es un procedimiento 100% administrativo, pero también en los requisitos y en la forma de llevarlo a cabo, se procura que existan la menor cantidad de barreras para que sea accesible. En primer lugar, no existe el requisito de edad porque no es un derecho aparejado a la ciudadanía, lo que también responde a una perspectiva de derechos de niñas, niños y adolescentes. En México, hay muy pocos trámites que niñas, niños y adolescentes pueden hacer por derecho propio.

“Esta visión más progresista del desarrollo progresivo de la autonomía de niños, niñas y adolescentes, implica que sí hay algunos derechos que pueden ejercer directamente; aunque los menores de edad vayan acompañados de padre o madre, y estos tengan que emitir una carta consentimiento, quien hace la solicitud, quien define su nombre, su género, quien firma la solicitud ante el Registro Civil, es la persona interesada independientemente de su edad”, indica Treviño.

Adicional a eso, no se estableció un requisito de vecindad, como en otros estados donde se pide un comprobante de domicilio, como la Ciudad de México, donde incluso las organizaciones hacen un acompañamiento para cumplir el requisito cuando personas de otros estados acuden a la capital al trámite. Sin embargo, dado que todos los actos del registro civil son válidos en todos los estados independientemente de la entidad donde se realizan, en Jalisco se consideró completamente innecesario.

Por otro lado, la identificación no tiene que ser oficial, como sucede en estados donde se pide INE o pasaporte, que de por sí puede ser difícil para una persona trans adulta, y mucho más en el caso de menores de edad. Por lo tanto, cualquier identificación con fotografía es válida para hacer el trámite en el estado.

Una de las innovaciones más interesantes, asegura Treviño, es que en el caso de las personas que son de Jalisco –a partir del estándar de que la modificación sea integral– es que además del acta de nacimiento, la modificación se haga en todos los documentos del registro civil que tenga la persona.

“Para garantizar esta integralidad en el trámite, lo que hacemos no es generar un acta nueva, sino que modificamos nombre y género en el acta original. La resolución que toma el Registro Civil es la de reconocer un error registral y enmendarlo. En el caso de las personas que fueron registradas en Jalisco, en su acta original, que mantiene la misma fecha de registro y número de folio, se modifica nombre y género, a diferencia de otros estados que levantan un acta nueva”, explica el director de Diversidad Sexual.

Para las personas adultas, tener un acta muy reciente, puede implicar problemas para hacer otros trámites, porque llama la atención que años antes aparentemente “no hayan tenido acta”. De esa manera, no hay ninguna evidencia del cambio que se hace. Aunque cualquier persona de otro estado puede acudir a Jalisco a realizar el trámite de modificación de identidad de género, este último estándar solo funciona para las personas nacidas en la entidad por el acceso que se tiene a sus documentos.

Todos esos elementos –subraya Treviño– son los que permiten que personas de todo el país vayan a Jalisco a tramitar las actas de sus hijos, hijas e hijes.

La reforma trans en Jalisco

A partir de una sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de 2019, derivada de un amparo contra el ayuntamiento de Tlajomulco, se encontró que la legislación que estaba vigente en Jalisco ya contemplaba un supuesto para modificar el sexo en el acta de nacimiento, pero no existía el procedimiento administrativo.

Aunado a esto, la opinión consultiva 24/2017, un estándar internacional de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre identidad de género, e igualdad y no discriminación a parejas del mismo sexo, señala que registrar a una persona trans con un género que no le corresponde es un error registral. Mediante el vínculo de la legislación local con los parámetros internacionales, se modificó el Reglamento del Registro Civil de la entidad.

Con ello, se establecieron los cinco artículos que norman el proceso administrativo en cuanto a requisitos y plazos. Para ello, fue fundamental el trabajo de la sociedad civil, que desde 2015 se articuló e hizo litigio estratégico para que el cambio de identidad de género en las actas de nacimiento fuera una realidad.

A partir de diciembre de 2018, se empezó a garantizar el resguardo de los trámites que se hacían en otros estados y se comenzó a planear la ruta para el reconocimiento del derecho, partiendo del análisis del contexto local. “En ese momento, por ejemplo, a pesar de que el matrimonio igualitario era una realidad en Jalisco por mandato de la Suprema Corte, el Congreso no había reformado el Código Civil”, relató.

Por lo tanto, el proceso político de que la iniciativa de cambio de identidad de género pasara por el Congreso iba a tomar más tiempo del deseado, por lo que se exploró la posibilidad de que el decreto se diera desde el Poder Ejecutivo, lo que se logró el 29 de octubre de 2020.

“Atendiendo el trabajo de sociedad civil, las recomendaciones de la comisión estatal de derechos humanos, buscamos una cooperación técnica por parte de la Organización de Estados Americanos (OEA), y en noviembre de 2019 tuvimos la visita técnica de expertos, que analizaron el contexto de Jalisco a la luz de las obligaciones internacionales de derechos humanos, y emitieron un informe que se llama Alternativas para el reconocimiento de la identidad civil en Jalisco”, recordó Treviño.

Los estándares de idoneidad que establece ese informe son los que hoy se reflejan en el trámite administrativo. Tener un acta de nacimiento donde coincidan el sexo y la identidad autopercibida de las personas es la llave para muchos trámites institucionales, de salud, educativas; particularmente, en los adolescentes es muy necesario para evitar las formas de discriminación y problemas sociales que puede enfrentar, añadió Adriana Sánchez, de la Asociación para las Infancias Transgénero.

Relató cómo, desde su propia experiencia, la Secretaría de Educación Pública (SEP), por ejemplo, se niega a nombrar a las personas de una manera distinta a la que establece su acta de nacimiento hasta que se presenta un documento diferente, y aun así, se enfrentan resistencias.

“Decían que la escuela tenía una autogestión que les permitía decidir si le nombraban o no. Mi hijo tenía el respaldo constitucional de un acta de nacimiento, y no tendría que estar por encima de la supuesta autogestión. No puede ser de esta manera. Ha sido una lucha tremenda que hasta la fecha no termina. Estamos en la Ciudad de México, ¿por qué tendrían que pesar tanto esos prejuicios para lastimar a un niño?”, cuestionó Sánchez.

Mientras que Jalisco se ha convertido en el estado más garante por los cuatro factores de la no limitación de edad ni territorial, la perspectiva de derechos de la infancia y diversidad, y la no dependencia de ningún tercer participante, en la capital del país se conservan las limitantes del acceso a partir de los 12 años, exclusivo para residentes y dependiente de la aprobación de casos por parte de un consejo donde están representadas cinco dependencias capitalinas.

Durante el conversatorio “La Discriminación hacia la comunidad LGBTTTIQA+”, Pablo Álvarez Icaza, Coordinador de Políticas Públicas y Legislativas de Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México, informó que las poblaciones LGBTTTI+ siguen siendo el cuarto grupo más discriminado en la capital.

En el Día Nacional contra la Discriminación, a pesar de los diversos esfuerzos, activistas e instituciones de gobierno concluyeron que todavía no se ha logrado construir una cultura de derechos humanos donde las personas vivan libres de discriminación y violencia. La discriminación, estigmas y estereotipos siguen permeando en diversos sectores de la sociedad.

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COVID: las personas que han estado encerradas desde el comienzo de la pandemia

Rafael, de 38 años, habla de los temores que lo llevaron a seguir encerrado en su departamento a pesar de que ya se han levantado las restricciones y cuarentenas por el coronavirus.
14 de septiembre, 2022
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Rafael A.* recuerda las últimas tres veces que salió de casa como si fuera hoy.

“Paseé al perro en la cuadra de mi condominio, fui a sacar copias de documentos en una tiendita y tuve que ir a un shopping”, cuenta.

Estos episodios ocurrieron en marzo de 2020. Desde entonces, nunca ha salido del departamento de 45 metros cuadrados que habita en la Zona Norte de Río de Janeiro.

Para Rafael, la necesidad de permanecer encerrado por la pandemia de covid-19 hizo que su propia casa se convirtiera en una prisión, de la que aún hoy no puede salir, por temor a contagiarse de coronavirus y desarrollar la enfermedad más grave.

“Extraño mucho sentir el sol, ir al supermercado, ir al centro comercial…”, dice.

Como prueba viviente de este período, guarda varias botellas de alcohol que compraba para desinfectar alimentos u objetos, y una bolsa donde acumula la mayoría de los cabellos que comenzaron a caerse de su cabeza con mucha frecuencia durante este período.

Cuando se puso en contacto con BBC News Brasil para contar su historia, Rafael esperaba poder desahogarse, además de ayudar a otras personas en todo el mundo, que se encuentran en situaciones similares.

“¿Cuántas personas podrían estar atrapadas en casa ahora mismo, sentirse solas y no tener el apoyo necesario para salir de esta situación?”, se pregunta.

Cambio de hábitos

A sus 38 años, Rafael relata que ya hacía un tratamiento psicológico mucho antes de que estallara la pandemia, y podía salir de su casa con normalidad.

Otras crisis de salud recientes, como la gripe H1N1 en 2009 y el zika en 2015, no habían tenido un impacto tan grande en su rutina ni habían cambiado sus hábitos.

Las botellas vacías de alcohol que guarda Rafael como 'evidencia' de su época del aislamiento.

Archivo personal
Las botellas vacías de alcohol que guarda Rafael como ‘evidencia’ de su época del aislamiento.

Rafael trabaja como freelancer: da asistencia y apoyo a una persona con autismo, a la que ayuda con los trámites y las tareas del día a día.

Con la pandemia, todas las tareas pasaron a hacerse de forma remota, con intercambio de mensajes y llamadas.

De hecho, con la necesidad de un confinamiento por la propagación del virus, esta persona con autismo comenzó a ayudar mucho al propio Rafael, brindándole apoyo emocional y ayudándolo con tareas básicas, como llevarle algunas compras de supermercado.

Antes de la propagación del covid, Rafael compartía el departamento con su madre y dos sobrinos.

Sin embargo, el recrudecimiento de la pandemia, la necesidad de quedarse en casa y las exigencias de redoblar los cuidados de higiene generaron algunos conflictos entre ellos, lo que hizo que los otros tres familiares cambiaran de domicilio en 2020.

Durante ese período, Rafael desarrolló todo un sistema para adaptarse al día a día.

En el pasillo de entrada de su departamento, que da acceso a la sala de estar, colocó un pequeño baúl que delimita hasta dónde pueden ingresar mensajeros y familiares.

Al lado del baúl, instaló una mesa. Aquí es donde se dejan los pedidos de comida y farmacias. También hay bolsas con basura reciclable que se acumulan y solo se tiran cuando pasa alguien que conoce y se las lleva.

Sin embargo, cuando ocurren estas visitas, Rafael nunca se encuentra en el mismo ambiente. Al enterarse de que viene alguien, deja la puerta principal abierta y se encierra en la habitación hasta que la persona se va.

Al principio, la preocupación por la higiene era tan grande que incluso pedía comida a través de aplicaciones de entrega, pero, por temor al coronavirus, volvía a poner la comida en el horno.

“Muchas veces comía bocadillos y papas fritas quemadas porque dejaba la temperatura demasiado alta o por mucho tiempo”, dice.

“Hoy he mejorado un poco y ya no siento la necesidad de llegar a ese punto“, agrega.

Miedo

En estos dos años y medio de pandemia, algunos episodios han reforzado aún más los temores de Rafael.

Uno de los principales fue la muerte por covid-19 del comediante Paulo Gustavo, en mayo de 2021.

“Siempre he sido un gran admirador de su trabajo y pensé: ‘Si se muere un tipo rico como ese, imagínense lo que me puede pasar a mí, que no tengo dinero'”, recuerda.

Otro momento decisivo tuvo que ver con la vacunación contra la covid-19.

Cuando las dosis estaban disponibles para su grupo de edad, Rafael se enfrentó a un verdadero dilema: por un lado, sabía que las vacunas garantizarían una mejor protección contra el coronavirus; por otro lado, no se sentía cómodo saliendo de casa, exponiéndose y acudiendo a un centro de salud.

Comenzó entonces una verdadera epopeya en la que Rafael y sus compañeros y familiares intentaron convencer a un profesional de la salud para que acudiera al apartamento y le administrara allí la vacuna.

Después de mucho buscar, en diciembre de 2021, dos enfermeras de una clínica de salud familiar del barrio finalmente acudieron a la casa de Rafael, quien las recibió vestido con ropa especial, la que usan los científicos en situaciones de emergencia y con alto riesgo de contagio.

Rafael recibe una de las dosis de la vacuna contra la covid-19, equipado con un traje especial.

Archivo personal
Rafael recibe una de las dosis de la vacuna contra la covid-19, equipado con un traje especial.

El proceso se repitió unas semanas después, en enero de 2022, cuando necesitaba la segunda dosis.

“Tenía miedo de tener una reacción y tener que ir a un hospital, pero por suerte no sentí nada”, dice.

Y es precisamente por el miedo a los eventos adversos —además de la dificultad de convencer al equipo de un puesto de salud para que acuda al apartamento— que Rafael aún no se ha puesto la tercera dosis de la vacuna que protege contra la covid.

¿Cuál es el límite?

Rafael se angustia al ver que la gente está volviendo a la vida y abandonando todas las restricciones que han marcado los dos últimos años, como el uso de mascarilla, la higiene de manos y el distanciamiento físico.

La pandemia no ha terminado“, apunta.

“En el Carnaval vi a la gente de lejos, a través de la ventana del apartamento, celebrando, todos muy felices. No lo puedo entender”, admite.

Consultado sobre en qué situación cree que estará dispuesto a salir de casa y retomar la rutina, Rafael dice que revisa todos los días las noticias y gráficos sobre las muertes por covid registradas en Brasil.

“Para mí, el número ideal sería cero. Pero creo que a lo mejor me sentiré un poco más cómodo para salir cuando vea entre cinco y diez muertos por covid“, estima.

Además del seguimiento psicológico semanal, dice que también hizo citas con el psiquiatra, quien le recomendó el uso de medicamentos para aliviar la ansiedad.

Pero el miedo a sufrir algún efecto secundario —y tener que ir a urgencias— le hizo desistir de la idea de iniciar un tratamiento farmacológico.

Paulo Gustavo

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La muerte del comediante Paulo Gustavo por covid reforzó algunos de los temores de Rafael.

Más común de lo que se piensa

A pesar de llamar la atención, la historia de Rafael se repite, en mayor o menor medida, con otras personas, según expertos con los que habló BBC News Brasil.

Aunque no hay estadísticas oficiales sobre a cuántos les cuesta salir de casa y retomar su rutina en esta “nueva normalidad”, el psiquiatra Rodolfo Furlan Damiano, que no trata directamente con Rafael, admite que “esas historias aparecen en la rutina diaria de la oficina”.

“Son casos muy particulares, vinculados con un aumento en la prevalencia de los trastornos mentales en los últimos años”, contextualiza el médico, quien realiza un doctorado en el Instituto de Psiquiatría (IPq) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sao Paulo.

Damiano explica que, en los primeros meses de la pandemia, hubo incluso una disminución de padecimientos como la ansiedad y la depresión.

“Cuando nos enfrentamos a un gran problema colectivo, la tendencia inicial es a olvidarnos de las otras dificultades de la vida y enfocarnos solo en eso. Esto, en cierto modo, suma y genera sentido de pertenencia”.

“Pero a medida que pasa la pandemia sucede otro fenómeno. Vuelven las dificultades anteriores, que estaban latentes, y agregamos todos los dilemas extras relacionados con ese momento”, agrega.

Y, para las personas que ya tienen algún tipo de vulnerabilidad, todo esto representa una carga emocional muy alta, explica Damiano.

“Algunas personas pueden tener dificultades para adaptarse nuevamente y desarrollar condiciones como ansiedad, depresión o fobias”, concluye.

Rafael guarda en una bolsa el pelo que se le ha caído de la cabeza desde el inicio del confinamiento.

Archivo personal
Rafael guarda en una bolsa el pelo que se le ha caído de la cabeza desde el inicio del confinamiento.

“El mayor confinamiento de la historia”

El profesor Paul Crawford, del Instituto de Salud Mental de la Universidad de Nottingham, en Reino Unido, coincide en que el encierro prolongado y el aislamiento social tienen varios efectos nocivos sobre el bienestar, pero afirma que existen antídotos que ayudan a lidiar con esta condición.

En 2020 escribió un libro llamado “Claustrofobia: sobreviviendo el encierro durante la pandemia de coronavirus”, en el que exploró este tema en detalle.

Crawford define lo que hemos vivido en los últimos dos años y medio como “el mayor confinamiento de la historia”.

“Para algunos, quedarse en casa fue bienvenido y brindó la oportunidad de profundizar las relaciones con personas cercanas, como parejas e hijos. Para otros, la falta de contacto físico y la interminable comunicación digital tuvo un impacto emocional muy negativo“, compara.

Al recordar situaciones y episodios en los que las personas también están aisladas, como en prisiones, secuestros, viajes alrededor del mundo o vuelos espaciales, Crawford cita algunas estrategias que pueden funcionar y son buenas para la mente.

“En estos contextos, tener una estructura, establecer metas y crear propósitos para cada día son factores cruciales”, le dice a BBC News Brasil.

“También es importante tener acceso a áreas verdes, aceptar psicológicamente la ‘nueva normalidad’, ajustar las necesidades a la realidad, conectarse con otras personas, aunque sea en medios digitales, percibir el hogar como un santuario -y no como una prisión-, cuidar la salud, especialmente la alimentación y el ejercicio físico, y realizar actividades creativas y artísticas”, añade.

Crawford comprende la dificultad que algunos pueden sentir cuando se relajan las restricciones y la gente regresa a las calles.

“Muchos sienten ansiedad ante la posibilidad de tener contacto con el virus, ya sea por alguna vulnerabilidad de salud o por la muerte traumática de conocidos, amigos o familiares”, describe.

“Y algunos han convertido su hogar en un santuario tan cómodo y perdurable que, quizás, prefieren seguir viviendo adentro”.

El investigador cree que “todavía no se ha establecido una línea clara sobre cuándo un comportamiento así, basado en un confinamiento voluntario, es comprensible o patológico”.

“Lo que han hecho la pandemia y el confinamiento más grande de la historia es intensificar y hacer más palpables las formas en que el aislamiento social puede conducir al declive mental y la calamidad, y cómo el sufrimiento y los desafíos mentales a menudo llevan a las personas a aislarse o esconderse socialmente”, concluye el experto.

No está en tu cabeza

Para Damiano, ante la dificultad de retomar la rutina, el umbral entre la salud y la enfermedad está definido por la pérdida de la libertad.

“Cuando la persona ya no puede tomar sus propias decisiones y el contexto en el que vive es fuente de sufrimiento y angustia, ha llegado el momento de buscar un profesional de la salud”, indica.

La consulta con el psiquiatra y el psicólogo es fundamental para diagnosticar el trastorno, investigar los orígenes del problema y, por supuesto, iniciar el tratamiento más eficaz.

Un psicólogo tomando notas

Getty Images
Ver a un especialista en salud mental es uno de los primeros pasos para deshacerse de los trastornos que causan angustia.

Algunos casos se resuelven con psicoterapia. El método consiste en sesiones estructuradas de conversaciones con un especialista, quien analizará comportamientos, emociones y pensamientos para cambiar lo que no es ideal.

En otros, la medicación también es fundamental para complementar este proceso y estabilizar el cuadro.

Damiano insiste en que, como ocurre con cualquier otra enfermedad, los trastornos mentales deben tratarse con respeto: tener depresión o ansiedad no es “solo algo que está en la cabeza” o “un tema de fuerza de voluntad”, como algunos dicen de manera equivocada.

“Son problemas que cualquiera puede tener, y es importante que la gente busque ayuda cuando sienta la necesidad”, señala.

Entre miedos y adaptaciones, Rafael sigue viviendo su vida, con la esperanza de algún día volver a sentir el sol.

“No estoy loco. No robo dinero. No hago daño a la gente. Sé hablar bien”, dice.

“Pero mi situación siempre me hace pensar en otras personas que pueden estar en una situación similar, o personas con ansiedad, bipolaridad o esquizofrenia, que quizás no tengan el apoyo de nadie”, concluye.

*El apellido de Raphael se ha omitido para proteger su identidad.

Este texto fue publicado originalmente en portugués aquí: https://www.bbc.com/portuguese/geral-62834973


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