Hasta 1 millón de reses ingresan ilegalmente desde Centroamérica
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Cada año, hasta un millón de reses ingresan ilegalmente a México desde Centroamérica; este tráfico implica riesgos sanitarios 

Se estima que anualmente entre 800 mil y 1 millón de reses entran a México por la frontera con Guatemala sin cumplir con los requisitos sanitarios. Especialistas advierten que en ese tráfico, que implica riesgos para la salud, hay corrupción de autoridades y productores.
Cuartoscuro
19 de octubre, 2022
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Por la frontera con Guatemala, cada año entran a México de forma ilegal entre 800 mil y 1 millón de reses, estiman autoridades, representantes del sector agropecuario y especialistas. El ingreso de esos animales, sin pasar por controles sanitarios, representa un riesgo tanto para la salud de las personas como para el ganado mexicano.

El propio secretario de Agricultura, Víctor Villalobos, ha dado esta cifra en diversas entrevistas, como la que dio en octubre de 2019 tras su comparecencia en la Cámara de Diputados. 

Especialistas como Manuel González Toimil, técnico académico en bovinos productores de carne de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán, de la UNAM, advierten del riesgo que esto representa, dado que en esas condiciones no hay forma de certificar que los animales están libres de brucelosis o de tuberculosis bovina, infecciones comunes en el ganado de Centroamérica. 

La brucelosis es una infección bacteriana que se transmite de los animales a las personas. Lo más común es que las personas se enfermen al comer productos lácteos crudos o sin pasteurizar. Algunas veces, las bacterias que causan la brucelosis también se propagan por el aire o por el contacto directo con animales infectados.

Los síntomas de la brucelosis pueden incluir fiebre, dolor en las articulaciones y fatiga. Por lo general, esta infección puede tratarse con antibióticos, pero el tratamiento dura desde varias semanas hasta meses y la infección puede reaparecer.

La tuberculosis bovina, en tanto, es una enfermedad infecto-contagiosa de curso crónico y progresivo que afecta al ganado bovino. Es provocada por una bacteria llamada Mycobacterium bovis (M. bovis) y guarda estrecha relación con las bacterias causantes de las tuberculosis humana y aviar. Puede afectar a prácticamente todos los mamíferos, incluidos los seres humanos, en los que provoca deterioro general de la salud, tos e incluso la muerte.

En México, señala González-Toimil, existen ambas enfermedades en el ganado, pero en algunos estados están en fase de erradicación, en otros están en fase de control y un par se consideran libres de brucelosis (Sonora y Baja California Sur). 

Frontera porosa 

De acuerdo con investigaciones desarrolladas por el centro InSight Crime, la mayoría de los animales que entran al país de contrabando ingresa por el municipio de Benemérito de las Américas, el punto más alejado de Chiapas, que limita con Guatemala al sur y al este. Esta última frontera está formada por el río Usumacinta. 

Por ese río atraviesan lanchas con vacas, granos y con muchos tipos de mercancía ilegal, incluida droga. 

“El ganado entra también por otros puntos como Marqués de Comillas, en Chiapas, o Tenosique, en Tabasco, pero la mayor parte entra por Benemérito de las Américas, porque como es el punto más remoto de la frontera no hay presencia de ninguna autoridad. Más adelante en la ruta sí está la Guardia Nacional, pero aquí no. Es una zona sin vigilancia y es sabido entre la comunidad ganadera que es un área de fácil entrada”, dice Victoria Dittmar, investigadora de InSight Crime. 

González Toimil añade: “Se sabe que entran al país alrededor de 800 mil animales de forma irregular desde Centroamérica y solo 100 mil de forma regular, con todo el riesgo que esto implica para que diseminen enfermedades, al entrar sin controles sanitarios y atravesar por varios estados del país”. 

Cuando anunció que, como parte de su plan antiinflacionario, se permitiría la entrada de productos alimenticios sin pasar por controles sanitarios, el presidente Andrés Manuel López Obrador justificó la medida señalando que hoy no se permite la entrada de carne de Argentina y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), de la Secretaría de Agricultura, no hace lo debido para controlar el ingreso ilegal de ganado desde Centroamérica.  

FOTO: Cuartoscuro

Acuerdo en papel

Guatemala ha sido históricamente un importante centro de acopio de ganado centroamericano, legal e ilegal, que se destina al mercado mexicano. En 2019, los gobiernos de México y Guatemala firmaron un memorándum de entendimiento para regular la entrada al país de ganado bovino de Centroamérica. 

El acuerdo incluyó una serie de requisitos. Por ejemplo, el gabado debe venir de ranchos certificados por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación de Guatemala. Este ganado debe traer un arete electrónico y tener todos los certificados sanitarios correspondientes. 

Sin embargo, Dittmar señala que el ganado sigue entrando por Benemérito de las Américas sin arete de identificación. “Los que entran de manera lícita sí lo traen y luego le ponen también el de México, así que se quedan con los dos. Pero en el caso de los que entran de manera ilegal, solo le ponen después el de México, así se borra por completo cualquier evidencia de que llegó de los ranchos de Centroamérica”. 

Mercado negro de aretes

El Sistema Nacional de Identificación Individual de Ganado (SINIIGA) se encarga de proporcionar estos aretes. Para ello, según la investigación de InSight Crime, trabaja de manera estrecha con las asociaciones ganaderas locales; vende aretes directamente a las Unidades de Producción Pecuaria (UPP). 

Allí, solamente veterinarios certificados pueden poner los aretes a las reses antes de que sean llevadas a los puntos de acopio, donde son vendidas y preparadas para el sacrificio.

Los aretes llevan un código único con el que las reses son registradas en la base de datos del gobierno, conocida como el Padrón Ganadero Nacional. Este registro les debe permitir a las autoridades rastrear todos los lugares por los que el ganado transita desde el nacimiento hasta el sacrificio.

Sin embargo, en México hay un mercado negro de estos aretes y las asociaciones ganaderas locales están involucradas, asegura la investigación de InSight Crime. Las fuentes consultadas por este centro durante su investigación dijeron que existe corrupción al interior del SINIIGA y algunos funcionarios venden los aretes, ya sea directamente a los traficantes o a otras instancias involucradas en el comercio. Esto ocurre porque no hay personal suficiente que vaya a los ranchos a hacer revisiones constantes. 

Tratando de poner orden 

Por ahora, la provisión de los aretes y la operación y administración de la base de datos y el Sistema Operativo del SINIIGA están concesionadas a la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG), algo que volvió a quedar oficializado en la Norma Oficial Mexicana NOM-001-SAG/GAN-2015, para la identificación de bovinos y colmenas.

Juan Carlos Anaya, director general de Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, señala que para el ganado que ingresa de manera informal a México hay también un mercado informal de aretes SINIIGA. “No se trata de aretes comercializados directamente por la CNOG, existen varias formas que la confederación ha identificado en el mercado informal, entre ellas, el uso de aretes de ganado sacrificado o el uso de aretes comprados en ventanilla pero no declarados en el sistema”. 

Para tratar de mejorar la supervisión a nivel federal, la ley que regula la identificación del ganado fue modificada en julio de 2021, de modo que la distribución de los aretes será responsabilidad exclusiva del gobierno. 

Animal Político solicitó una entrevista con la Secretaría de Agricultura para hablar de la entrada de ganado ilegal procedente de Centroamérica y el mercado negro de aretes, pero la dependencia declinó hablar del tema. Solo dijo que el proceso para que los aretes y el sistema de información vuelvan a manos de Senasica está en curso. Este portal también buscó a la CNOG, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta. 

Consumo nacional 

Las reses que vienen de Centroamérica se transportan en grandes camiones por la autopista 307. Las llevan a puntos de descanso y centro de acopio en la vía hacia Palenque, ahí les colocan los aretes de identificación de México y les proveen los certificados sanitarios necesarios. 

No obstante, la documentación también se falsifica. Una práctica detectada es que los transportistas obtienen certificados veterinarios falsos —en complicidad con veterinarios y laboratorios— que acrediten que los animales están libres de enfermedades y tienen las vacunas necesarias para ser transportados dentro de México. 

“Todas esas reses en su mayoría son para consumo local. Durante la investigación, un alcalde, que pidió, como todas las fuentes, omitir su nombre por cuestiones de seguridad, nos dijo que ese ganado se necesita para el mercado interno, porque si no, no se podría cumplir con las cuotas de producción”, dice Dittmar. 

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Georgia Meloni: qué es el neofascismo, por qué avanza en Italia y qué consecuencias puede tener para el resto de Europa

La posible llegada al poder por primera vez desde Benito Mussolini de un partido de ultraderecha en Italia preocupa a la comunidad internacional.
28 de septiembre, 2022
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El 28 de octubre de 1922, los “camisas negras” de Benito Mussolini marchaban sobre Roma e Italia inauguraba el régimen fascista.

Un siglo después, casi día por día, y por primera vez desde la Segunda Guerra mundial, el partido mas votado en Italia hunde sus raíces en el posfascismo, y ha recuperado un lema que popularizó “Il Duce”: “Dios, patria y familia”.

En apenas una década, Giorgia Meloni, la gran vencedora del los comicios que ha celebrado Italia, ha conseguido llevar a su partido, Hermanos de Italia, desde la marginalidad al centro político e, inexorablemente, al palacio Chigi, sede del Ejecutivo. Se prevé que el presidente de la república, Sergio Mattarella, le encargue formar gobierno en las próximas semanas.

¿Cómo ha sido esa progresión?

Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania llevó a cabo un proceso de “desnazificacion” y un doloroso ajuste de cuentas con su pasado. En Italia, sin embargo, se decidio mirar para otro lado.

BEnito Mussolini y otros dirigentes fascistas marchan sobre Roma.

Getty Images
La Marcha sobre Roma dio paso a la dictadura fascista de Benito Mussolini.

Por aquel entonces, el Partido Comunista italiano era el mayor de toda Europa occidental y los aliados, inmersos en la dinámica de la Guerra Fría, tenían un objetivo principal: que los comunistas no llegaran al poder.

Por miedo a que las purgas de antiguos fascistas pudieran generar inestabilidad, las potencias aliadas hicieron la vista gorda ante la creación de nuevos partidos herederos de “Il Duce” y sus ideas. No solo eso, muchos símbolos y monumentos fascistas siguieron -y siguen- presentes en las calles italianas, como los fascios que adornan aún muchas de las tapas de alcantarilla de Roma.

Así surgió en 1946 Movimiento Social Italiano (MSI), fundado por Giorgio Almirante, que había sido jefe de gabinete del último ministerio de Propaganda fascista.

Giorgia Meloni no ha escondido nunca su admiración por Almirante. En 2018, ella misma difundió un fotomontaje que tituló “De Giorgio a Giorgia”, en el que se presentan uno al lado del otro con idénticos eslóganes: “Podemos mirarte a los ojos”. En 2020, cuando se cumplían 32 años de su muerte, la ahora vencedora de los comicios en Italia homenajeó a Almirante en Twitter con estas palabras: “Un gran hombre, un gran político, un patriota”.

Con la caída del bloque comunista, surgieron nuevos partidos de derecha. Uno de ellos, Forza Italia, liderado por el multimillonario Silvio Berlusconi, incluyó en su coalición de gobierno en 1994 al MSI, liderado entonces por Gianfranco Fini. El posfascismo entró en el gobierno, y ante los ojos de los italianos, argumenta Luciano Cheles, de la Universidad de Grenoble, “le dio respetabilidad”.

Gianfranco Fini.

Getty Images
Gianfranco Fini fue el primer líder posfascista en entrar en un gobierno en Italia.

El partido pasó a llamarse Alianza Nacional y una joven Giorgia Meloni, que con 15 años había militado en el MSI, se convirtió en la líder de sus juventudes.

Hermanos de Italia nace de ese caldo de cultivo. “Han cambiado muchos postulados, han cambiado algunos aspectos, aunque son, por supuesto, un partido de derechas que tiene sus raíces en el movimiento posfascista”, analiza Lorenzo Pregliasco, profesor de Ciencias Políticas de la universidad de Bolonia.

Los orígenes del partido, argumenta Cheles, están estrechamente conectados con los partidos neofascistas, pero Hermanos de Italia y Giorgia Meloni se encuentran con una disyuntiva: “por una parte, quieren presentar una imagen respetable, de moderación y modernidad, y por ello han dicho que han cortado el cordón umbilical con el fascismo. Pero, por otra parte, no quieren perder una parte del electorado que cree que una forma moderna del fascismo es aún válida y aceptable”.

Simbología fascista

Esas raíces están presentes en toda la simbología del partido.

La más evidente es la llama tricolor, el símbolo del Movimiento social Italiano que Hermanos de Italia ha mantenido. Una llama que, por cierto, también adoptó el Frente Nacional en Francia -aunque con los colores de la bandera gala- y que, más estilizada, conserva la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen.

“Pero en su propaganda hay muchísimas más referencias al fascismo, algunas más o menos escondidas porque están hechas para ser comprendidas por los fascistas y aquellos que están familiarizados con su simbología”, explica Cheles, experto en iconografía política.

Uno de los ejemplos que ha encontrado Cheles es el mismo himno de las juventudes de Alianza Nacional, que Meloni dirigió durante años: “se trata de ‘Mañana me pertenece’, que es una canción que canta un joven nazi en la película “Cabaret” de Bob Fosse (1972). Aún sigue siendo un eslogan que aparece en gran parte de la propaganda de Giorgia Meloni”.

El propio Giorgio Almirante, al que Meloni admira tanto, es otro de los ejemplos: cada nuevo número de la newsletter de Hermanos de Italia lleva su foto, que también está en la página web de la formación, revela el experto.

Giorgio Almirante.

Getty Images
Giorgio Almirante fundó Movimiento Social Italiano, el primer partido posfascista de Italia.

Cuáles son sus postulados

Hermanos de Italia hunde sus raíces en el posfascismo pero, ¿qué conserva de esa filosofía?

Umberto Eco consideraba que el fascismo “no tenía esencia” y que Mussolini no había tenido una filosofía particular: “solo tenía retórica”. El fascismo, aseguró el célebre semiólogo, filósofo y escritor italiano en un discurso en 1995, “era un totalitarismo confuso, un collage de distintas ideas políticas y filosóficas, una colmena de contradicciones”.

No había, por lo tanto, una filosofía particular detrás del fascismo, pero “emocionalmente estaba firmemente fijado a ciertos cimientos arquetípicos”, como el culto a la tradición, el miedo a la diferencia, el populismo selectivo o el machismo.

Hermanos de Italia conserva algunas de estas raíces culturales, como detalla a BBC Mundo la periodista italiana Annalisa Camilli: “tienen un discurso fuerte contra la inmigración y contra los derechos de las mujeres, están en contra del aborto y quieren aumentar la tasa de natalidad en Italia, que es la más baja de Europa. En este sentido, son muy tradicionalistas, de ahí su lema, “Dios, patria, familia”.

Sin embargo, apunta Camilli, ” se han emancipado de ese pasado. Ahora son un partido moderno de ultraderecha, más parecido a otros partidos como la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen, Vox en España o el partido de Victor Orban en Hungría. Buscan un consenso en torno a ciertos pilares como la lucha contra la inmigración ilegal, la promoción de una identidad nacional y las políticas de apoyo a la natalidad”.

Obelisco.

Getty Images
Aún quedan en Italia numerosos monumentos fascistas, como este obelisco dedicado a Benito Mussolini en Roma.

Como tantos otros líderes ultraderechistas, desde Orbán al republicanismo de Donald Trump en EE.UU., la ideología de Meloni arremete contra la “izquierda globalista”, contra los supuestos “lobbies LGTBI”, habla de cómo la “inmigración masiva” acabará sustituyendo a los italianos “de toda la vida”, es decir, a los blancos y cristianos, en línea con la teoría del “gran reemplazo” del polemista francés Renaud Camus.

“El neofascismo”, reflexiona Cheles, “no lleva necesariamente camisas negras. El fascismo hoy tiene una forma más sutil, es una forma de autoritarismo cuyos elementos se resumen en no respetar las diferencias ni a las minorías, y que mantiene actitudes intolerantes hacia ciertos grupos de personas”.

Dónde se alimenta el neofascismo

En un país como Italia, indica Camilli, “el fascismo es algo endémico. De alguna forma, 100 años después, los testigos han muerto y la memoria que queda no es lo suficientemente fuerte para evitarlo”.

La base electoral, además, se ha vuelto mucho más líquida. Y, si algo han demostrado los italianos en los últimos años, es que siempre votan por el cambio.

Los sucesivos gobiernos han generado una desafección entre los ciudadanos y el populismo parece haber llegado para quedarse. “El Movimiento 5 Estrellas ya preparó ese terreno asegurando que no había diferencias entre la izquierda y la derecha, que todo era corrupción”, señala la periodista del semanario “Internazionale”.

Ese discurso de indignados contra la casta y contra las élites, contra los partidos tradicionales y la política clientelar de la que muchos italianos están hartos, el mismo que abanderaban los populistas del Movimiento 5 Estrellas, ahora lo ha recogido Giorgia Meloni y Hermanos de Italia.

La coalición de ultraderecha se ha nutrido de “las clases trabajadoras que han perdido sus ahorros por la inflación, y de las clases medias que cada vez se empobrecen más y les ha prometido una ‘nueva era”, dice Camilli. Hace 100 años, el fascismo también prometió “una nueva era”, un nuevo comienzo.

Cómo afecta a Europa

El auge de partidos de ultraderecha en toda Europa, como recientemente el de los Demócratas de Suecia, Vox en España, Ley y Justicia en Polonia o la Hungría de Orbán, de la que recientemente el Parlamento Europeo declaró que no se puede considerar una democracia plena, tienen una misma raíz, según Cheles: el aumento de la inmigración.

Viktor Orbán y Giorgia Meloni.

Getty Images
Viktor Orbán es el gran referente europeo de Giorgia Meloni.

“Estas ideas neofascistas se han introducido a través de este tipo de argumentos, los que dicen que Italia u otros países no se pueden permitir tener tantos extranjeros”, indica el académico.

En Bruselas, aunque la Comisión Europea asegura que va a trabajar con cualquier gobierno que salga de las urnas, la preocupación es palpable.

Tanto Hermanos de Italia como La Liga, el partido de Matteo Salvini que forma parte de la coalición de ultraderecha, han llevado a cabo una fuerte retórica euroescéptica, aunque con diferencias.

En los últimos meses, Meloni ha moderado su discurso. Ha recalcado que no quiere que Italia salga ni de la Unión Europea ni de organizaciones como la OTAN. Durante la guerra de Ucrania, la líder apoyó la decisión del gobierno de Mario Draghi de mandar armas a Kiev.

La postura de sus socios de coalición, sin embargo, choca frontalmente con la de Bruselas. Salvini tiene una estrecha relación con Rusia y su partido está bajo sospecha de haber recibido financiación de Moscú. El tercer socio de la coalición, Silvio Berlusconi, también amigo íntimo de Putin, justificó recientemente la invasión rusa de Ucrania.

Pero, más allá del asunto de la guerra, lo que realmente preocupa en Bruselas es la posibilidad de que Italia, país fundador de la Unión Euroepa y su tercera economía, se convierta en otra Hungría o Polonia que ponga en peligro sus valores fundamentales.

“Existen preocupaciones a nivel internacional”, reconoce Pregliasco, que también dirige la revista digital de periodismo de datos “YouTrend”, “pero yo creo que la democracia italiana es más fuerte de lo que parece y, por supuesto, más fuerte de lo que lo era en 1922”.

Meloni

Reuters

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