Salud sigue sin comprar vacunas contra la viruela del mono
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Salud da largas para la compra de vacunas contra la viruela del mono; colectivos insisten en su urgencia 

Pese a que México es uno de los países con más casos de viruela del mono en América, la Secretaría de Salud se ha negado a la compra de vacunas para contrarestar esta enfermedad.
Cuartoscuro
Por Marcela Nochebuena y Andrea Vega
17 de octubre, 2022
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Pese aque América es el epicentro de la viruela del mono, enfermedad considerada por la OMS como emergencia sanitaria; y que México es uno de los países con más casos en la región, junto con Estados Unidos, Brasil y Colombia, el gobierno mexicano sigue sin definir si comprará la vacuna contra este virus, o al menos no lo ha hecho público.

En agosto, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, informó que el Grupo Técnico Asesor en Vacunación estaba evaluando la pertinencia de usar el biológico. 

“Nuestro grupo técnico asesor, que preside la doctora Celia Alpuche, está analizando no tanto el asunto de qué comprar sino cuál es la evidencia científica, qué tan robusta es para sugerir que se pudiera necesitar o no utilizar vacuna”, señaló.

López Gatell declinó dar una fecha y aseguró que se avisaría una vez concluido el proceso, lo que, hasta ahora, no ha ocurrido. Hasta el cierre de esta publicación, la Secretaría de Salud tampoco ha dado respuesta.

El funcionario seguró que no debía perderse de vista que “detrás de esto siempre hay poderosos intereses comerciales que siembran agendas en los medios para empujar a una expectativa de vacuna que no guarda relación con un razonamiento serio, técnico, científico de la salud”.

Después precisó que en el mundo existen dos vacunas que se desarrollaron para la viruela humana, en el periodo posterior a los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, en Estados Unidos. La más antigua dejó de producirse 200 años después de su creación, cuando la enfermedad se declaró erradicada.

“Cuando vinieron los ataques terroristas del 11 de septiembre; y hubo una efervescencia del tema de bioterrorismo, el gobierno de Estados Unidos y las empresas impulsaron el desarrollo de vacunas contra la viruela humana; y hay dos que tienen una evaluación muy limitada; no se conoce con claridad qué tan útiles pueden ser para la posible viruela humana y tampoco para la viruela del simio”, explicó.

Mientras México sigue analizando la evidencia y efectividad en torno a la vacuna, otros países de la región ya la han solicitado a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) mediante su Fondo Rotatorio. Algunos incluso ya la están recibiendo, como Brasil y Chile, que obtuvieron sus primeras dosis a inicios de octubre. 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la eficacia de la vacunación en la prevención de la viruela símica es cerca del 85%.

Sin escucha, la insistencia de colectivos

Desde que los casos de viruela símica empezaron a incrementarse con mayor velocidad, particularmente ante su cuadruplicación entre julio y agosto en México, organizaciones y colectivos pertenecientes al Consejo Ciudadano para VIH e ITS de la Ciudad de México han señalado e insistido en que es fundamental la gestión de vacunas, la descentralización de los servicios de diagnóstico y el fortalecimiento de la prevención. 

Incluso, el 23 de agosto dirigieron una solicitud de intervención para la adquisición de vacunas al secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard. Hasta el momento no han tenido respuesta.

La diputada Salma Luévano, que acompañó esa petición, tampoco les ha dado mayor información. En tanto, el 5 de octubre, la senadora Xóchitl Gálvez presentó un punto de acuerdo para exhortar al Ejecutivo federal a poner a disposición la vacuna para las poblaciones en mayor riesgo.

La comunidad LGTB+ se manifestó frente a las oficinas del Consejo de Salubridad General, en la colonia Polanco; para exigir la vacunación contra la “Viruela del Mono”.

Desde que presentaron el escrito a la SRE, las organizaciones y colectivos han denunciado que mientras en otros países de Latinoamérica ya se están adquiriendo vacunas, y Estados Unidos ha decretado el tema como una emergencia pública nacional, en México “no se han emprendido pasos concretos ante este escenario”. 

La asociación AHF ingresó diversas solicitudes de información a dependencias públicas federales para preguntar sobre el estatus del tema de la vacuna.

A finales de septiembre, la Secretaría de Salud respondió que “actualmente, el Grupo Técnico Asesor del programa de Vacunación (GTAV) analiza la pertinencia de incluir esquemas de vacunación contra esta enfermedad dirigidos a poblaciones específicas; sin embargo, a la fecha solo se ha emitido una ‘Guía para el Manejo Médico de los casos de viruela símica en México”.

El Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (Cenaprece) y la Secretaría de Relaciones Exteriores descartaron contar con información al respecto.

Foto: Cuartoscuro.

Tras la confirmación de The Lancet respecto a que el contacto sexual es una de las vías clave para la transmisión de la viruela símica, y que ésta afecta principalmente a hombres que tienen sexo con hombres, las organizaciones y colectivos refrendaron que es necesario fortalecer la prevención mediante la vacuna para garantizar el derecho al placer y el ejercicio seguro de la sexualidad.

“En la Conferencia Panamericana de la Salud, el subsecretario Hugo López-Gatell; y el director de Prevención y Promoción de la Salud, Ricardo Cortés, fueron a hacer el ridículo diciendo que las vacunas no son la solución, que debería haber mejor control epidemiológico, lo cual tampoco tenemos en México. En qué cabeza cabe que cuando tenemos una tecnología disponible para prevenir una epidemia como ésta, estamos diciéndole a la gente ‘no te preocupes, solito se va a quitar”, señaló Ricardo Baruch, especialista en salud pública.

El especialista acusó que estamos ante el mayor desabasto de vacunas de la historia, incluso de otras que deberían recibir los hombres que tienen sexo con hombres como la de la hepatitis B y VPH.

“Tenemos una altísima prevalencia en comparación con la población en general, y no hay vacunas; antes había por lo menos algunas, y ahí es donde tendríamos que movilizarnos porque nos dan este mensaje de que la mejor forma de prevención no es la vacuna, sino esta vigilancia epidemiológica, que además no se está haciendo”. 

De acuerdo con organizaciones, colectivos y activistas, las acciones prioritarias son la declaración de emergencia por parte del gobierno de México e iniciar de manera inmediata los procesos para adquirir vacunas.

También consideran fundamental la prevención y promoción de la salud, detección temprana y tratamiento con énfasis en las poblaciones más afectadas.

Un reporte publicado por The Lancet afirma que aunque la vacuna para la viruela símica ya existía, hoy el reto global es su distribución ante una demanda que hoy supera el suministro. Por lo tanto, una estrategia de vacunación tendría que estar enfocada en las poblaciones con mayor riesgo durante el brote actual: hombres gays, bisexuales y hombres que tienen sexo con hombres, sexualmente activos, con múltiples parejas o que participan en sexo grupal. 

Foto: Cuartoscuro

The Lancet afirma que la viruela símica comparte los mismos patrones de riesgo que otras enfermedades de transmisión sexual, principalmente el VIH.

De hecho, 41% de las infecciones por viruela símica a escala global se han presentado en personas que viven con VIH, y la mayor parte del 60% restante no lo tienen pero reciben tratamientos de profilaxis preexposición (PrEP), que reducen las posibilidades de contraerlo.

Ante el diagnóstico tardío del VIH –que aún alcanza un 40% en países europeos–, el acceso a grandes jornadas de vacunación para poblaciones que también pueden estar en riesgo de adquirir VIH o desconocen su estatus, representa una oportunidad invaluable, de acuerdo con la publicación.

Incluso, el abordaje de las agencias públicas de salud en la vacunación contra la viruela símica no debería simplemente replicar la estrategia para COVID-19, sino ofrecer una atención integral de la salud sexual.

Mientras en México las organizaciones y colectivos confirman que siguen sin recibir respuesta sobre la vacunación, al mismo tiempo reportan cada vez casos más agravados y dolorosos de viruela símica.

“Amix, nos vemos en la enorme necesidad de pedir su ayuda para insumos y alimentos para personas con viruela símica. Nos están cayendo un montón de casos muy complejos y ya no tenemos alimentos e insumos médicos que donar”, escribió Alain Pinzón, de VIHve Libre, en sus redes sociales el 13 de octubre. 

Respecto a la descentralización del diagnóstico, que también ha sido una demanda constante debido a que el Instituto de Diagnósticos y Referencia Epidemiológicos (InDRE) era el único autorizado a analizar las muestras y los resultados tardaban hasta más de 10 días, el 6 de octubre se anunció que se haría la transferencia de diagnóstico  a cuatro laboratorios de la Red Nacional de Laboratorios Estatales, ubicados en Estado de México, Jalisco, Quintana Roo y el central de epidemiología de La Raza, en Ciudad de México.

Viruela del mono: ¿Qué pasa en América Latina?

Mientras en México la compra de vacunas contra la viruela símica sigue en impasse, otros países de Latinoamérica ya la solicitaron a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), a través del Fondo Rotatorio.

El 4 de octubre, Brasil fue el primero en recibir un envío especial de 9 mil 800 dosis. Le siguió Chile, que lo recibió el jueves 6 de octubre. 

En conferencia de prensa, Carissa F. Etienne, directora de la OPS, detalló el inicio de la entrega de vacunas a los países de la región. Otros que han expresado interés son las Bahamas, Belice, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Jamaica, Panamá, Perú y Trinidad y Tobago, pero México no las ha solicitado, aseveró. 

“Los recursos son limitados, pero los grupos de alto riesgo deben ser la prioridad. Las vacunas son una herramienta adicional para reducir los contagios de la viruela símica. Se deben utilizar con vigilancia, pruebas y comunicación eficiente e interacción con quienes tienen el más alto riesgo de infectarse”, señaló Etienne. 

Marcos Espinal, subdirector interino de la OPS, explicó que aunque existe una tendencia a la disminución a nivel mundial, en Latinoamérica es donde se concentra el mayor número de contagios.

“El 80% de los casos que hoy se notifican vienen de la región de las Américas; en los últimos siete días, unos mil 040 casos nuevos, por lo que no debemos bajar la guardia para evitar un importante número de nuevos casos”. 

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La hazaña de comunidades zapotecas que instalaron sus propias redes celulares en Oaxaca

Contar con algo tan "simple" como telefonía celular fue algo que le negaron durante mucho tiempo a comunidades indígenas de Oaxaca, pero algunos de sus habitantes no se quedaron con los brazos cruzados.
15 de octubre, 2022
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La “gozona” es uno de los conceptos más hermosos de una tierra hermosa como la de las montañas de Oaxaca, en el sur de México.

En comunidades con pocos habitantes, unir la fuerza laboral bajo la idea de que “tú hoy trabajas para mí, yo mañana trabajo para ti”, adquiere una importancia crucial para completar tareas como la cosecha de café o la reparación de un camino dañado.

El solo reunir a hombres y mujeres para la “gozona”, luego de visitarlos casa por casa, es una labor que puede llevarse toda la jornada.

O también solo unos minutos, a través de algo tan común para casi todo el mundo como una llamada telefónica o un mensaje de texto. Solo que en algunos lugares marginados esto es más bien un privilegio.

Ese servicio lo ha conseguido Santa María Yaviche, una pequeña comunidad indígena zapoteca del estado mexicano de Oaxaca donde lograron una hazaña admirable: instalar y manejar una red celular independiente.

“Dentro de la comunidad, siempre había que ir hasta la casa de una persona para hablar. Pero a veces no estaba, que se fue a trabajar, que se fue a ver a sus animales. Teníamos que regresar sin respuesta”, cuenta Gerardo Arteaga, un vecino de Yaviche.

“Pero si es cosa de un mensajito o un recordatorio con el teléfono, ya quedas para realizar un trabajo. Es una ventaja, porque no importa que estemos lejos, nos acerca la telefonía comunitaria“.

Gerardo Arteaga mira su celular

BBC
Gerardo Arteaga es uno de los más de 100 usuarios del servicio celular comunitario de Yaviche.

Aquí en Yaviche en 2013 empezaron a generar la señal con una antena de bambú sujetada con un débil alambre recocido, que eran los materiales que había a la mano. En lo más alto pusieron el emisor de señal.

Pero hoy ya tienen una infraestructura sólida y han comenzado a hacer pruebas de telefonía 4G para acceder a internet desde los celulares, una tecnología que en países como Estados Unidos llegó en 2010 pero que hoy aquí es la diferencia.

Además de contar con un medio de comunicación para la vida diaria y, más importante, para casos de emergencia, la idea central de la comunidad es no depender de nadie, incluidas las grandes telefónicas.

Y también que la tecnología se adapte a los usos y costumbres de Yaviche, como la “gozona”.

“Hay una palabra en zapoteco que eskiery kass, que significa ‘nuestro’, ‘propio’, ‘de todos’. Es como decir autonomía en nuestra lengua”, dice con orgullo Oswaldo Martínez, uno de los fundadores del proyecto en Yaviche.

Pero entrar en el disputado terreno de la telefonía celular, dominado por gigantes de la industria, es una batalla tipo David contra Goliat que deben librar.

Cansados de pedir apoyo

Yaviche está a solo 130 km de la ciudad capital de Oaxaca. Pero esa distancia relativamente corta se convierte en un trayecto de más de 4 horas debido a las condiciones geográficas.

En tiempos de lluvias, el asfalto mojado, la caída de árboles, los deslaves y los caminos sin pavimento enlodados hacen más prolongado y peligroso el trayecto.

Un mapa de la ruta a Santa María Yaviche y San Juan Yaeé

BBC

A lo largo de las laderas de esas montañas se asientan pequeñas comunidades zapotecas de varios cientos de habitantes. Un par de miles las más grandes.

Para ofrecerles cobertura, las grandes compañías de telefonía celular que operan en México -como Telcel, Movistar o AT&T- requieren un mínimo de entre 2.500 y 5.000 usuarios.

Lugares como Yaviche, con 700 habitantes, buscaron a esas empresas durante años, pero se cansaron: “Nos acercamos a las telefónicas y nos dijeron que éramos pueblos chicos, que no era negocio para ellos. Y eso que fue entre varias comunidades”, dice Oswaldo Martínez.

“Pedían como mínimo 5.000 usuarios. Y nosotros teníamos que poner la infraestructura, que eran como 6 millones de pesos [unos US$460.000 de 2013). Y encima ellos iban a cobrar el servicio”.

Oswaldo Martínez

BBC
Oswaldo Martínez es uno de los fundadores del proyecto de red comunitaria de Santa María Yaviche.

No muy lejos de ahí, en Villa Talea de Castro, la fundación Rhizomática -una asociación civil con experiencia en telefonía comunitaria en Nigeria- ya había puesto a prueba con éxito una red de telecomunicaciones similar, por lo que en 2013 los habitantes de Yaviche pidieron su ayuda para poner los “fierros”, como le dice a la infraestructura operativa.

“Empeñamos un coche para poder comprar el equipo y empezamos el experimento. Nos pidieron un cuarto y sacamos unas camas para colocar el equipo. Nuestra primera torre fue de bambú en 2013”, explica Martínez.

“La gente preguntaba si era Telcel, Movistar o cuál. Pero les decíamos que no, que era de nosotros. Kiery kass(de todos)”.

En la actualidad son 14 comunidades de Oaxaca las que cuentan con una red celular propia y que son parte de una asociación civil sin fines de lucro, Telecomunicaciones Indígenas Comunitarias (TIC), que cuenta con el acompañamiento técnico de Rhizomática.

Atienden alrededor de 4.000 usuarios de telefonía celular. Todos ellos son a la vez usuarios y dueños de cada la red comunitaria local, pues el objetivo de TIC es que la independencia de cada pueblo se mantenga así.

¿Cómo se opera una red celular?

Instalar y operar una red celular no es algo que venga en un manual de “hágalo usted mismo”.

Requiere de conocimientos en ingeniería en sistemas y telecomunicaciones, así como representación jurídica, algo de lo que se encargan los expertos integrantes de TIC.

Un comparativo de las antenas de Yaviche

BBC
Lo que en un inicio fue un sistema apoyado en una antena de bambú hoy es una estructura sólida.

Desde una modesta oficina operativa en la capital de Oaxaca, Javier de la Cruz maneja el “cerebro” de las redes comunitarias que permite conectar llamadas locales e internacionales. Y ahí resuelven los problemas técnicos del día a día.

“Entregamos una señal que los teléfonos puedan recibir, que puedan recibir llamadas y mensajes locales”, explica De la Cruz.

Hasta antes de la pandemia, instalar un sistema 2G costaba más de US$8.000 en términos de equipo de radiofrecuencia y computación. Pero “si es un sistema reciclado, disminuye el costo un poco”, explica el ingeniero.

Y es que en TIC se encargan de buscar donativos de equipos a nivel internacional y echan mano de un software abierto, que no requiere pago de licencias pero sí de muchas horas de trabajo para la corrección de errores.

Esa labor se traduce no solo en un servicio celular, sino en su bajo costo: mientras las compañías telefónicas en México ofrecen paquetes de servicio de voz y datos, el más básico de US$2,5 por 7 días, los usuarios de las redes comunitarias pagan US$2,1 por un mes de acceso a llamadas de voz y mensajes de texto (SMS).

En un estado con una histórica marginación económica y una alta generación de migrantes, el poder hacer llamadas a EE.UU. cuesta US$0,15 por minuto. “Y el saldo no se borra por pasar una cantidad de días. Si la gente pagó, se le da una continuidad al servicio que ha tenido”, destaca De la Cruz.

Una recarga celular

Desinformemonos

Luego de que instalan una red en una comunidad, los miembros de TIC capacitan a gente del mismo pueblo, “jóvenes, adultos, hombres, mujeres, que tengan ganas de aprender”, para manejar aspectos como el registro de nuevos usuarios y los abonos mensuales.

Pero también aprenden sobre la operación básica de los aparatos y “fierros”, pues si hay una falla que pueda ser solucionada localmente, eso evita que los siete técnicos de TIC deban viajar varias horas desde la capital de Oaxaca hasta una comunidad apartada como Yaviche.

Cada una de las 16 comunidades tienen sus propios administradores.

“Muchos usuarios son personas mayores. El reto es cómo explicarle a un abuelo sin que te desesperes. Entonces, más allá de saber qué es el 4G, el reto de los administradores es cómo explicarle eso a la gente. La idea es que la asociación sea un acompañamiento para que la comunidad lo sostenga”, explica Lisset González, una capacitadora de TIC.

Una lucha David vs. Goliat

Hasta antes de la llegada de la telefonía terrestre y celular, comunicarse con otros fuera de las comunidades de la Sierra Norte requería métodos antiguos.

“Antes se mandaban recados o cartas. Si un familiar iba a Oaxaca (la capital), mandábamos ahí en el autobús. Tardaban mucho pues, hasta días”, dice Olga Ramírez, una vecina de la comunidad de San Juan Yaeé.

Un pueblo vecino de Yaeé es Santiago Lalopa, que se encuentra al otro lado de la cañada, a menos de 4 km de distancia lineal. Llevar un recado a alguien ahí implica un rodeo de una hora por los sinuosos caminos de las montañas.

Hombres recogen piedras de un deslave

Getty Images
Los caminos en la Sierra Norte de Oaxaca son complicados. En tiempos de lluvias suelen ocurrir grandes deslaves que los cortan.

“La larga distancia es lo que más ocupamos. Por ejemplo, mi esposo viaja diario a la ciudad de Oaxaca y se comunica y me marca a la línea comunitaria. Si no entra (la llamada), ya se preocupa”, dice Lizeth García.

Si bien las redes comunitarias como las de Yaeé y Yaviche tienen cobertura para llamadas locales, la larga distancia, más allá de Lalopa, implica que el servicio comunitario entre al disputado espectro de frecuencias radioeléctricas.

Las bandas de frecuencia son como las “autopistas” en el aire por las que las ondas de una señal (radio, TV, telefonía fija y celular) viaja a través del aire.

Las grandes compañías pagan sumas millonarias para acceder el espectro radioeléctrico que subasta el Estado. El que una comunidad quiera participar es una lucha tipo “David contra Goliat” que había que librar no solo ante las compañías, sino ante las mismas instituciones del gobierno mexicano.

Javier de la Cruz

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Javier de la Cruz opera el “cerebro” de TIC desde la ciudad de Oaxaca.

“A TIC le habían asignado espectro de manera directa, sin necesidad de licitación. Pero el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) le hizo el cobro de derechos de un millón de pesos (US$76.000 en ese momento). Y peleamos para que no nos cobraran una tarifa equivalente a la del operador comercial”, explica Erick Huerta, el asesor jurídico de TIC.

“Ellos mismos habían reconocido que donde operamos nosotros nadie va (compañías) porque no hay utilidad comercial. Era ilógico. Obtuvimos amparos favorables, pero el IFT volvía a insistir y nos congelaron nuestra cuenta. Pero finalmente la Suprema Corte determinó que esa medida era inequitativa”.

Los retos en las montañas

En los últimos 10 años, varias comunidades se sumaron a la asociación civil sin fines de lucro que conforma TIC. Pero otras también se han desconectado.

La entrada de las grandes telefónicas a algunas de las regiones más marginadas de Oaxaca, así como el servicio de internet Wi-Fi de algunos proveedores locales, ha reducido el número de usuarios de TIC de 6.000 a 4.000 en los últimos años, así como las comunidades participantes (de 16 a 14).

Y en el último año, el gobierno de México lanzó un proyecto para proveer acceso a internet y voz a través de la basta red de la Comisión Federal de Electricidad, lo que en teoría implica que en todo lugar donde haya servicio de electricidad (+90% del territorio) puede haber servicio de internet.

Una tienda que ofrece servicio Wi-Fi

BBC
Los servicios locales de Wi-Fi, como el de San Juan Yaeé, ofrecen una conexión a través del pago de fichas de duración.

Por otra parte, los servicios comunitarios en ocasiones también enfrentan retos técnicos, como la saturación del servicio o imprevistos, como las descargas eléctricas que inhabilitan los aparatos de transmisión.

En Yaviche se “quemó” una fuente de transmisión este año, por lo que los usuarios quedaron sin cobertura durante meses hasta que se puso a prueba el servicio 4G con un nuevo transmisor.

Esos son los retos que enfrentan las comunidades de TIC para subsistir en una industria altamente rentable y competitiva para los grandes capitales nacionales y trasnacionales (y ahora los proyectos de gobierno).

Pero eso no desanima a quienes forjaron este acceso a la comunicación.

“En Yaviche no le apostamos al negocio, al pensamiento de acumulación, sino en cómo hacemos sostenible este proyecto, por eso estamos apostando en esto y seguiremos”, dice Oswaldo Martínez.

“Queremos preservar nuestro pensamiento”

Contar con una radio propia, una señal de televisión los fines de semana y una red celular es todo un orgullo para comunidades como Santa María Yaviche.

Y si bien tienen disponibles nuevas vías de comunicación, como el Wi-Fi a través de fichas de varios minutos u horas, para ellos es importante sostener lo propio.

San Juan Yaeé

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San Juan Yaeé también busca sostener su red celular independiente con ayuda de toda la comunidad.

“Esto es de la comunidad y eso nos hace sentir más nosotros. No dependientes de una compañía de fueraque en cualquier momento lo pueden quitar porque no es rentable”, dice Gerardo Arteaga.

Hay algunas funciones de la red celular que incluso la hacen sentir más propia, más “xhidza (zapoteca)” como la distribución general de mensajes en su propia idioma en casos especiales o de emergencia.

“Con esta herramienta nosotros podemos seguir usando nuestra lengua. Va más allá de lo que las otras compañías buscan. Es una forma de que la tecnología sea una parte para mantener nuestra identidad xhidza”, dice Oswaldo Martínez.

“La idea de nosotros es generar nuestros propios procesos. Y ahora con los jóvenes queremos preservar nuestro pensamiento. Porque cuando uno habla español, solo es como una reproducción, pero cuando uno habla xhidza, lo hacemos desde nuestro corazón“.


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